Etiqueta: Discipulado

  • La actividad dual de los Grupos Simientes

    Cuando el Tibetano habla sobre las Naciones Unidas las explica como un grupo simiente para la Nueva Era que anticipa, al mismo tiempo de evidenciar, la posibilidad de la síntesis internacional.

    En la Exteriorización de la Jerarquía el Tibetano habla también sobre los Grupos Simientes de discípulos que anticiparán la civilización y cultura de la Nueva Era. El requisito es manifestar una naturaleza doble: receptiva y activa al mismo tiempo:

    Estos grupos simiente son embrionarios y, por lo tanto, análogos a las simientes en germinación; su actividad es actualmente dual. Cada simiente demuestra su vida mediante evidencias de su vida externa y actividades internas, y dichos grupos simiente no son la excepción a esta ley universal. Su actividad se evidencia por su relación recíproca y con la Jerarquía. Aún no lograron surgir a la actividad del plano externo. Su vida interna [e29] no es adecuadamente fuerte, pero, según las escrituras, están “echando raíz hacia abajo” a fin de “fructificar hacia arriba”.
    Si estos grupos se desarrollan según lo proyectado, si la vida corporativa de los miembros persiste en la correcta relación integral y si la nota clave es la continuidad, entonces estos grupos simiente, por pequeños que sean, llegarán a florecer y por medio de una oportuna “diseminación de la simiente” lograrán finalmente “cubrir de verdor la tierra”. Estoy hablando en lenguaje simbólico que, como bien saben, es el de la verdad. Una pequeña planta que a su vez logra producir una simiente, por medio de una correcta fructificación, puede así reproducirse en forma múltiple. Por consiguiente, no [i28] se dejen impresionar indebidamente por la pequeñez del esfuerzo. Una pequeña simiente es una poderosa fuerza, que si se la cuida debidamente y nutre correctamente, y madura por el sol y el agua del suelo, su potencia es impredecible.

  • Ocultismo práctico

    IMPORTANTE PARA LOS ESTUDIANTES

    Dado que muchas personas están en la búsqueda de instrucciones prácticas sobre Ocultismo, es necesario establecer de una vez y para siempre:

    (a) La diferencia esencial entre el Ocultismo teórico y el práctico, o lo que es generalmente conocido como Teosofía por un lado y Ciencia Oculta por el otro —y:

    (b) La naturaleza de las dificultades que entraña el estudio de esta última.

    Es fácil ser un Teósofo. Cualquier persona de facultades intelectuales medias, con inclinaciones hacia lo metafísico, de vida pura e inegoísta, que encuentra mayor gozo en prestar ayuda a su prójimo que en recibirla, que está siempre dispuesto a sacrificar sus propios gustos por el bien de los demás, y que ame la Verdad, la Bondad y la Sabiduría en sí mismas, y no por el beneficio que puedan conferir; ése es un Teósofo.

    Pero muy distinto es entrar en el sendero que conduce al conocimiento de lo que es bueno de hacerse, y al correcto discernimiento entre el bien y el mal; un sendero que además conduce al hombre a obtener el poder de hacer cuanto bien desea, a menudo sin siquiera mover un dedo en apariencia.

    Hay además un importante hecho que el estudiante debe conocer: la enorme, casi ilimitada, responsabilidad asumida por el instructor en beneficio del discípulo. Desde los gurúes de Oriente que enseñan abiertamente o en secreto, hasta los pocos cabalistas de países occidentales que se embarcan en la tarea de enseñar a sus discípulos los rudimentos de la Ciencia Sagrada —siendo tales hierofantes occidentales a menudo ignorantes ellos mismos del riesgo a que se exponen— todos estos “instructores” están sujetos a la misma ley inviolable. Desde el momento en que comienzan a enseñar verdaderamente, desde el instante en que confieren cualquier poder a sus discípulos —sea una facultad psíquica, mental o física— toman sobre sí mismos todos los pecados del discípulo en conexión con las ciencias ocultas, ya sean de omisión o de comisión, hasta el momento en que la iniciación hace del discípulo un Maestro, ya responsable.[1] Hay una ley religiosa, mística y misteriosa, altamente reverenciada y observada en la Iglesia Griega, semi-olvidada en la Católica Romana, y absolutamente extinta en la Protestante. Data de los primeros días del cristianismo, y se basa en la ley a que nos referimos antes, de la cual es un símbolo y expresión. Es el dogma de la sacralidad absoluta de la relación entre el padrino y la madrina de un niño.[2] Éstos toman sobre sí mismos tácitamente todos los pecados del niño recién bautizado— quien es ungido, como en la iniciación, ¡en verdad un misterio!—hasta el día en que éste se convierte en una unidad responsable, con conocimiento del bien y del mal. Así, está claro por qué los “Instructores” son tan reticentes, y por qué a los “Chelas” se les exigen siete años de probación para demostrar su aptitud y desarrollar las cualidades necesarias para la seguridad, tanto del Maestro como del discípulo.

    El Ocultismo no es magia. Es comparativamente fácil aprender trucos de hechicería y los métodos para utilizar las sutiles, pero todavía materiales, fuerzas de la naturaleza física. Los poderes del alma animal del hombre se despiertan rápidamente. Las fuerzas que su amor, su odio o su pasión pueden poner en operación se desarrollan con facilidad. Pero esto es magia negra, o hechicería. Porque es el motivo, y sólo el motivo, el que hace que el ejercicio de un poder sea magia negra, maligna, o bien magia blanca, beneficiosa. Es imposible utilizar fuerzas espirituales si en el operador queda la más leve huella de egoísmo. Porque, a menos que la intención sea absolutamente pura, la voluntad espiritual se transmutará en psíquica, obrando en el plano astral con tal vez funestos resultados. Los poderes y fuerzas de la naturaleza animal pueden ser utilizados tanto por el egoísta y vengativo como por el inegoísta e indulgente; los poderes y fuerzas del espíritu sólo cederán al manejo de quien tenga perfectamente puro el corazón; y esto es MAGIA DIVINA.

    Así pues ¿cuáles son las condiciones requeridas para ser un estudiante de la “Divina Sapientia”? Porque debe tenerse presente que no es posible dar instrucción alguna sobre este tema a menos que durante los años de estudio se satisfagan y se cumplan rigurosamente ciertas condiciones. Éste es un requisito sine quâ non. Ningún hombre puede nadar si no se sumerge en aguas profundas. Ningún pájaro puede volar a menos que sus alas hayan crecido, y que tenga enfrente el espacio y el valor para lanzarse al aire. El hombre que pretenda manejar una espada de doble filo, si no quiere herirse—o lo que es peor—herir a otros en el primer intento, debe ante todo dominar a la perfección el arma sin filo.

    A continuación se ofrece una página de las “reglas privadas” que posee todo instructor oriental, para dar una idea aproximada de las condiciones en las que únicamente puede proseguirse el estudio de la Sabiduría Divina en forma segura, es decir, sin riesgo de que lo Divino dé lugar a la Magia Negra. Los pocos pasajes que siguen fueron escogidos entre un gran número de ellos, y se explican entre corchetes:

    1º El lugar elegido para recibir instrucción debe estar calculado para que no se distraiga la mente, y lleno de objetos magnéticos de “estimuladora influencia”. Los cinco colores sagrados reunidos en un círculo deben estar allí entre otras cosas. El lugar debe hallarse libre de toda influencia maligna presente en el aire.

    [El lugar debe apartarse para ser utilizado exclusivamente con este propósito. Los cinco “colores sagrados” son los matices del espectro, dispuestos en determinado modo, puesto que dichos colores son muy magnéticos. Por “influencias malignas” se entiende toda perturbación debido a disensiones, peleas, malos sentimientos, etc., ya que se dice que éstas se imprimen inmediatamente en la luz astral, esto es, en la atmósfera del lugar, estando así “presentes en el aire”. Esta primera condición parece muy fácil de cumplir pero, considerada más profundamente, resulta una de las más difíciles de obtener.]

    2º Antes de que se le permita al discípulo estudiar “cara a cara”, ha de adquirir una comprensión preliminar en la compañía selecta de otros upāsakas (discípulos) laicos, cuyo número debe ser impar.

    [“Cara a cara” significa en este caso un estudio independiente o separado de los demás, cuando el discípulo adquiere la instrucción frente a frente, ya sea de sí mismo (su Ser Divino, superior) o de su gurú. Es sólo entonces que cada cual recibe su cuota de información, de acuerdo al uso que haya hecho de su conocimiento. Esto sólo puede suceder hacia el final del ciclo de instrucción.]

    3º Antes de que tú (el instructor) le impartas a tu Lanú (discípulo) las buenas (santas) palabras del LAMRIN, o le permitas “prepararse” para Dubjed, tendrás que asegurarte que su mente esté por completo purificada y en paz con todos, en especial con sus otros Yos. De lo contrario las palabras de la Sabiduría y de la buena Ley se dispersarán arrastradas por los vientos.

    [“Lamrin” es un tratado de instrucciones prácticas escrito por Tson–kha–pa, en dos partes: una, con fines eclesiásticos y exotéricos, la otra para uso esotérico. “Preparar” para Dubjed es preparar los objetos usados como vehículos para la videncia, tales como espejos y cristales. Los “otros Yos” se refieren a los condiscípulos. A menos que entre los aprendices reine la mayor armonía, ningún éxito será posible. Es el instructor el que hace la selección según las naturalezas magnéticas y eléctricas de los estudiantes, reuniendo y ajustando muy cuidadosamente los elementos positivos y negativos.]

    4º Durante el estudio los upāsakas deben mantenerse unidos como los dedos de una mano. Imprimirás en sus mentes que todo cuanto aflija a uno debería afligir a los demás; y si lo que a uno alegra no encuentra eco en el pecho de los otros, entonces las condiciones requeridas están ausentes, y será inútil seguir adelante.

    [Difícilmente sucederá esto si la elección preliminar se hizo de acuerdo a los requisitos magnéticos. Se sabe que chelas prometedores y aptos para recibir la verdad tuvieron que esperar por años, debido a su temperamento y a la imposibilidad que sentían para ponerse a tono con sus compañeros. Porque:]

    5º El gurú debe armonizar a los condiscípulos como si fueran cuerdas de un laúd (vina), cada una distinta de las otras pero emitiendo sonidos en armonía con las demás. Ellos deben formar colectivamente un teclado que responda en su totalidad a tu más ligero toque (el toque del Maestro). Así sus mentes se abrirán a las armonías de la Sabiduría, para vibrar como conocimiento a través de todos y cada uno, cuyos efectos resultantes serán agradables a los dioses presidentes (ángeles tutelares o custodios) y provechosos para el Lanú. Así, la Sabiduría se imprimirá por siempre en sus corazones, sin que se quebrante jamás la armonía de la ley.

    6º Quienes deseen adquirir el conocimiento que conduce a los Siddhis (poderes ocultos) han de renunciar a todas las vanidades de la vida y del mundo (aquí sigue la enumeración de los Siddhis).

    7º Ninguno puede sentir diferencias entre sí mismo y sus condiscípulos, tal como “Yo soy el más sabio”, “Yo soy más santo y más grato al instructor, o en mi comunidad, que mi hermano”, etc, y continuar siendo un upāsaka. Sus pensamientos han de estar predominantemente fijos sobre su corazón, ahuyentando de él todo pensamiento hostil hacia cualquier ser viviente. Éste (el corazón) debe estar lleno del sentimiento de su no-separatividad del resto de los seres, y de todo en la naturaleza. De lo contrario, no es posible el éxito.

    8º Un Lanú (discípulo) debe temer sólo a las influencias externas vivientes (las emanaciones magnéticas de los seres vivos). Por esta razón, aunque en unidad con todo en su naturaleza interna, debe tener cuidado de apartar su cuerpo externo de toda influencia extraña: nadie sino él ha de comer en su plato y beber de su vaso. Debe evitar el contacto corporal (esto es, tocar o que le toquen) con seres humanos, como también con animales.

    [Los animales domésticos no están permitidos, e incluso está prohibido tocar ciertos árboles y plantas. El discípulo ha de vivir, por decirlo así, en su propia atmósfera, a fin de individualizarla con propósitos ocultistas.]

    9º La mente debe permanecer embotada a todo excepto a las verdades universales de la naturaleza, no sea que la “Doctrina del Corazón” se convierta sólo en “Doctrina del Ojo” (esto es, el vacío ritualismo exotérico).

    10º El discípulo no debe tomar alimentos animales de ninguna clase, nada que tenga vida. Tampoco ha de beber vino, ni licores, ni usar opio, pues estas cosas son como los Lhamayin (espíritus malignos) que se aferran al incauto. Ellos devoran el entendimiento.

    [Se supone que el vino y los licores contienen y conservan el mal magnetismo de todos aquellos que contribuyeron en su fabricación. La carne de cada animal conserva las características psíquicas de su clase.]

    11º Los medios más eficaces para adquirir conocimiento y disponerse para la recepción de la sabiduría superior son: la meditación, la abstinencia en todo, el cumplimiento de los deberes morales, los pensamientos nobles, las buenas acciones y las palabras amables, como también la buena voluntad hacia todo, con entero olvido del Yo.

    12º Únicamente por la estricta observancia de las reglas anteriores el Lanú puede esperar adquirir, a su debido tiempo, los Siddhis de los Arhats, cuyo desenvolvimiento le convertirá gradualmente en Uno con el TODO UNIVERSAL.[3]

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    Estos 12 extractos están sacados de unas 73 reglas, cuya enumeración sería inútil porque no tendrían significado en Europa. Pero incluso estas pocas bastan para mostrar las inmensas dificultades que asedian en el sendero del aspirante a “Upāsaka” nacido y educado en países occidentales.[4] Toda la educación en Occidente, y especialmente en Inglaterra, está penetrada por el principio de competencia y lucha. Cada niño es presionado a aprender más rápidamente, a dejar atrás a sus compañeros y a superarlos en toda forma posible. Se cultiva con asiduidad la erróneamente llamada “rivalidad amistosa”, y este mismo espíritu es estimulado y fortalecido en cada detalle de la vida.

    Con tales ideas inculcadas desde su niñez ¿cómo puede un occidental sentirse “como los dedos de la mano” con sus condiscípulos? Además, estos condiscípulos no son de su propia elección, escogidos por él a partir del aprecio y la simpatía personal. Los elige su instructor basado en consideraciones muy distintas, y quien desee ser estudiante debe primero ser lo suficientemente fuerte como para matar en su corazón todo sentimiento de aversión y antipatía hacia los demás. ¿Cuántos occidentales están preparados siquiera para intentar esto sinceramente?

    Y después están los pormenores de la conducta diaria, la prescripción de no tocar ni aun la mano de la persona más íntima y querida. ¡Cuán opuesto a las nociones occidentales sobre el afecto y los buenos sentimientos! ¡Cuán frío y duro parece esto! Y egoísta también, dirán las personas, el abstenerse de complacer al prójimo a fin de beneficiar nuestro propio progreso. Bueno, que los que opinen así difieran hasta otra encarnación el intento de entrar en el sendero con verdadera resolución. Pero que no se jacten de su imaginario inegoísmo. Porque, en realidad, se dejan engañar sólo por apariencias y convencionalismos, basados en efusiones emocionales o en la llamada cortesía, todo lo cual pertenece a la vida ilusoria, no a los dictados de la Verdad.

    Pero aun prescindiendo de estas dificultades que podrían considerarse como “externas”, si bien su importancia no deja de ser grande, ¿cómo harán los estudiantes occidentales para ponerse “a tono” con la armonía que se requiere? En Europa y América la personalidad se ha vuelto tan fuerte que no hay escuela, incluso de artistas, donde sus miembros no se odien ni se envidien mutuamente. El odio y la envidia entre los de una misma profesión han llegado a ser proverbiales. Los hombres buscan beneficiarse a toda costa, e incluso la llamada cortesía social no es más que una máscara vacía que oculta los demonios del odio y de la envidia.

    En Oriente, el espíritu de no-separatividad se le inculca a la niñez tan incesantemente como en Occidente el espíritu de rivalidad. Allí no se fomenta que la ambición o los sentimientos y deseos personales crezcan de un modo tan desenfrenado. Cuando el terreno es naturalmente bueno, se lo cultiva de la forma apropiada, y el niño se convierte en un hombre en quien el hábito de subordinación del yo inferior frente al Superior es fuerte y poderoso. En Occidente los hombres creen que su propio gusto y disgusto de los demás y de las cosas son los principios que deben guiar su conducta, incluso si no llegan a convertirlos en la ley de sus vidas tratando de imponerlos a otros.

    Que aquellos que se quejan de haber aprendido poco en la Sociedad Teosófica reflexionen sobre las siguientes palabras escritas en un artículo de la revista The Path de Febrero de 1888: “La clave en cada etapa está en el aspirante mismo”. “El comienzo de la Sabiduría” no es “el temor de Dios”, sino que el conocimiento del YO es la SABIDURÍA MISMA.

    Cuán grande y cierta le parece al estudiante de Ocultismo que ha comenzado a comprender algunas de las verdades precedentes, la respuesta dada por el Oráculo de Delfos a todos cuantos venían buscando la Sabiduría Oculta, palabras repetidas y promovidas una y otra vez por el sabio Sócrates: HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO.

    (Collected Writings 9:155-62)
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    Traducción del inglés al español por Pablo D. Sender
    Departamento de Educación de la Sociedad Teosófica en América.

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    Notas:

    1 El “Gurú Espiritual”, tomando al estudiante de la mano, lo conduce e introduce en un mundo completamente desconocido para el discípulo . . . En tanto el discípulo actúe siendo demasiado ignorante como para estar seguro de su visión y poderes de discernimiento ¿no es natural que sea su guía el responsable por las faltas de aquél a quien condujo hacia tales peligrosas regiones?

    [La anterior es parte de una respuesta que Mme. Blavatsky publicó ante una pregunta hecha sobre el presente artículo.  (Ver Collected Writings Vol. 9, pp. 285-6)] (Nota del Traductor)

    2 Tan sagrada se juzga en la Iglesia Griega la conexión que se forma, que el matrimonio entre padrino y madrina de un mismo niño se considera como la peor clase de incesto. Es declarado ilegal y disuelto por ley. Esta prohibición absoluta alcanza incluso a los hijos del padrino y de la madrina.

    3 El Chelado no tiene nada que ver con los medios de subsistencia, ni nada por el estilo, porque un hombre puede aislar su mente completamente de su cuerpo y del medio que lo rodea. El Chelado es un estado de la mente, más que una vida regulada por reglas inflexibles en el plano físico. Esto se aplica especialmente al primer período, el probatorio, mientras que las reglas dadas en “Ocultismo Práctico” pertenecen a una etapa posterior, la del verdadero entrenamiento oculto, y el desarrollo de la intuición y los poderes ocultos. Estas reglas señalan, sin embargo, el modo de vida que debería ser llevado por todos los aspirantes hasta donde éste sea practicable, ya que es lo que más los ayudará en sus aspiraciones.

    Nunca debe olvidarse que el Ocultismo trata con el hombre interno, quien debe ser fortalecido y liberado del dominio del cuerpo físico y del medio que lo rodea. Éstos deben convertirse en sus servidores. De aquí que la primera y más importante necesidad para el Chelado sea un espíritu de absoluto inegoísmo y devoción a la Verdad. Después siguen el auto-conocimiento y el auto-dominio. Esto es lo importante, mientras que la observancia externa de reglas de vida rígidas es una cuestión de importancia secundaria. [La anterior es una respuesta que Mme Blavatsky publicó ante una pregunta hecha sobre el presente artículo. (Ver Collected Writings Vol. 11, pp. 300-1)] (Nota del Traductor)

    4 Recuérdese que todos los chelas, incluso los discípulos laicos, son llamados Upāsakas hasta recibir la primera iniciación, cuando se les da el nombre de Lanú-Upāsaka. Hasta entonces, incluso aquellos que pertenecen a las Lamaserías y están ya seleccionados, son considerados laicos.

  • Compilación sobre “El Discipulado”

    “La perseverancia es la característica primordial del discípulo juramentado.” [AAB/DK DNE I]

    Uno de los resultados de este alineamiento y adaptación jerárquicos será el establecimiento, por primera vez, de una interacción y movimiento fluídico entre los tres centros planetarios. Actualmente, los Chohanes salen de la Jerarquía y entran en la Cámara del Concilio del Señor del Mundo, o en uno de los Siete Senderos; los Maestros mayores, a cargo de Ashramas, están recibiendo grados superiores de iniciación y ascendiendo al grado de Chohanes; iniciados que pasaron del tercer grado están recibiendo rápidamente la cuarta y quinta iniciaciones, convirtiéndose en Maestros (recibiendo ambas iniciaciones en una sola vida), y sus puestos están siendo ocupados por iniciados menores, que a su vez, estuvieron entrenando a discípulos que los reemplazarán hasta que en este proceso de sustituir y reemplazar lleguemos a la puerta que simbólicamente se halla entre la humanidad y la Jerarquía y ahora está ampliamente abierta, y así los discípulos [i530] aceptados recibirán la iniciación, los discípulos juramentados serán acep­tados y los discípulos en aceptación prestarán juramento. [Bailey: La Exteriorización de la Jerarquía]

    [VBA] “Si el aspirante espiritual de nuestros días, si el discípulo juramentado dentro de cualquier Ashrama de la Jerarquía, comprenden claramente las altas determinaciones de este indescriptible Plan logoico que tiene como escenario principal a nuestro planeta Tierra, “habremos ganado la batalla al tiempo”, citando aquí unas palabras de mi Maestro; un tiempo que ha corroído y continúa todavía corroyendo las sensibles fibras del corazón de muchos discípulos mundiales, sin haberles inducido aún a la acción directa y eficaz que exige esta Era de grandes y positivas transformaciones sociales. Si llegan a ser comprendidas las finalidades augustas de las altas determinaciones cósmicas para nuestro planeta, el Cuarto dentro de una cadena de mundos hermanos dentro del Sistema solar y, por tanto, el centro infinito de las incomprensibles actividades de nuestro Dios planetario con respecto a la humanidad, ocurrirán grandes cosas en nuestro mundo. Voy a señalarlas brevemente y en orden a su importancia:

    a. Se evitará la tercera guerra mundial, que vista la panorámica de los grandes avances técnicos en materia de destrucción, sería de carácter catastrófico para nuestro mundo y para sus habitantes de todos los Reinos.

    b. Se establecerá un nuevo orden social, dentro del cual la igualdad de oportunidades para todos los hijos de los hombres será la nota clara y dominante.

    c. Se descubrirán nuevas fuentes de energía planetaria que reemplazarán los antiguos sistemas de producción, tales como el carbón y el petróleo, cesando con ello la espantosa lucha de tipo económico entre las naciones cuyo suelo se halla enriquecido por aquellos antiguos sistemas.

    d. La energía atómica será eficazmente controlada y aprovechada para disponer de energía más pura y menos tóxica y de más alta potencia en las actividades industriales de nuestro mundo.

    e. Por efecto de ello, la humanidad dispondrá de más tiempo libre para dedicarlo a empresas de carácter cultural y de atención especial al ser interno.

    f. Se preparará eficazmente el Camino del AVATAR, de Aquél a Quien toda la Naturaleza espera y que sancionará con Su radiante Presencia los grandes avances culturales, espirituales y técnicos.

    Son infinitamente más numerosas las actividades creadoras que podrían ser realizadas en nuestro mundo de acuerdo con los Planes augustos de SANAT KUMARA y visando las grandes oportunidades de este siglo fecundo que nos ha tocado vivir, pero con las que acabo de describir espero se tendrá una idea aproximada de la importancia de nuestras actitudes frente a nuestra vida individual y social.

    [Vicente Beltrán Anglada: Introducción al Agni Yoga, págs. 166- 168.]

    [VBA] Hago mención a unas palabras recientes del Maestro Tibetano: “La Iniciación no es un privilegio de los elegidos, sino que es un deber social de todas las personas inteligentes y de buena voluntad del mundo” Es una exigencia de esta transmutación psicológica que se está desarrollando en muchos sectores, de hechos esotéricos, espirituales o metafísicos; y ustedes forman parte de este gran grupo de personas que reciben el impacto de estas energías, sea directamente o a través de algún discípulo juramentado, o quizás de algún Iniciado de la Gran Fraternidad. Si no, no estarían aquí, por favor. Es este sentido de responsabilidad y al propio tiempo, este sentir ético latente en el corazón de cada uno. Cuando se observan hechos tan deprimentes como aquéllos que el terrorismo organizado está creando en el mundo, produciendo confusión, dolor, muerte, tragedia, en este caso el poder ambivalente del propósito o la voluntad, y la inteligencia que es su compañera en el destino humano, ha de ser una condena total interna sin llegar nunca -porque no entra jamás en los planes de la Gran Fraternidad- al odio y la violencia, porque la violencia nunca se sofocará con la violencia, no podemos apagar un fuego echándole bencina. Pero qué sucederá cuando la mente sea tan clara, serena y expectante ante estos hechos, dándonos cuenta de que los seres que realizan estos actos criminales, están sujetos a un proceso cósmico que no han podido asimilar, se asimila la energía sólo con la apertura de los vehículos físico, astral y mental a estas energías. Pero dentro del impacto que estas energías causan en nosotros, hay dos amplias vertientes que han sido examinadas aquí de una manera muy concreta: el aspecto superior, es decir los centros superiores del individuo y los centros inferiores, aquéllos que están situados debajo del diafragma. Si la energía no puede canalizarse en los niveles superiores, por falta de asimilación de la energía de la buena voluntad, simplemente se produce una mutación psicológica de un carácter negativo y la persona, lo crea o no, se está convirtiendo en un mago negro. Un mago negro es aquella persona que ha decidido realizar el mal y dejar el bien, sin tener ningún compromiso con el bien. [http://www.vicenteba.org/c20.htm]

    [e156] [i192] Hay una gran diferencia entre los términos “aspirante al sendero” y “solicitante de la iniciación”. El que aspira al discipulado y se esfuerza por llegar a él no está comprometido [“juramentado”], de ninguna manera, a adoptar la misma actitud y disciplina específica que el solicitante de la iniciación y puede emplear el tiempo que quiera en hollar el sendero de probación. Quien busca la iniciación está en distinta posición, y, presentada la solicitud, debe disciplinar su vida bajo normas definidas y seguir un régimen estricto, optativo para el discípulo. [Bailey: Iniciación humana y solar]

    “SER EN EL CORAZÓN DEL PADRE”, quien ama todo y a todos por igual, sin preferencias… Por ello, por este Amor de Dios, la Verdad está en todas partes…, no hay que buscarle exclusivamente en compartimentos estancos, cerrados para los demás, porque sutilmente nos hemos vuelto exclusivistas y separativos.

    Los grupos esotéricos tendrán éxito sólo si existe en el corazón de sus miembros ese espíritu de independencia con respecto a la labor del grupo y, sin embargo, la máxima eficiencia en llevar a cabo armoniosamente y junto a los demás la labor del grupo. Implica ser íntegros en la acción, implica estar “unidos” al grupo mas que formar parte del grupo. Hay que aprender de los Ashramas de la Jerarquía en que los miembros están en constante sintonía con el grupo aunque estén separados de dichos Ashramas por miles y miles de kilómetros en el tiempo.

    … esto lo iréis consiguiendo poco a poco y… sabréis respetar humildemente los punto de vista de los demás pues, a veces, pueden enriquecer los propios, con solo que les dediquemos un punto de atención y un gran afecto fraternal.

    [http://www.vicenteba.org/ca8487.htm]

    La labor del grupo

    Este grupo se ubicará entre explo­tados y explotadores, antagonistas y pacifistas, pueblos y gober­nantes, sin apoyar a nadie ni demostrar parcialidad, sin fomen­tar desórdenes políticos ni religiosos y tampoco nutrir odios indi­viduales, nacionales o raciales. Será el intérprete de las correctas relaciones humanas, de la unicidad básica de la humanidad, la her­mandad práctica, la inofensividad positiva en la palabra hablada o escrita, y apoyarán esa síntesis interna de los objetivos que reco­nocen el valor del individuo y, al mismo tiempo, la significación del trabajo grupal. La difusión de estas ideas y de los principios de buena voluntad traerán la formación de este tercer grupo en los asuntos mundiales. [Bailey: Psicologia Esoterica, II]

    El Discípulo Juramentado (consagrado a la “labor del grupo”)

    Mi tarea no consiste en hacerlos cambiar, ni darles órdenes o mandatos. Sólo tengo una tarea y es descubrir y probar a aquellos que pueden servir a la raza inspirados por los Ashramas de los Maestros. Me referí a la soledad, una de las primeras cosas que le indican a los discípulos que se están preparando para la iniciación. Es evidente, por lo tanto, que la soledad a la que me refiero no deriva de la debilidad de carácter que rechaza al semejante, ni de una naturaleza desagradable o retraída, tampoco de una especie de autointerés tan ostensible que antagoniza a las personas. Gran parte de la soledad en la vida del discípulo es por su culpa y puede subsanarla si aplica las correctas medidas de autodisciplina. Él mismo debe aplicarlas, porque conciernen a la personalidad y nada tengo que hacer con sus personalidades. Me refiero a la soledad que se produce cuando el discípulo [“en aceptación”] se convierte en discípulo [“juramentado”] [“the accepting disciple becomes the pledged disciple”] y abandona la vida de concentración en el plano físico, y de identificación con las formas de vida en los tres mundos, hallándose en el punto intermedio [e50] entre el mundo de los asuntos externos y el mundo interno de significados. Su primera reacción es de soledad; ha roto con el pasado; abriga muchas esperanzas, pero no está seguro del futuro; sabe que el mundo tangible al cual está acostumbrado debe ser reemplazado por el intangible mundo de valores, implicando un nuevo sentido de proporción, un nuevo alcance de los valores y nuevas responsabilidades. Cree que dicho mundo [i46] existe, sigue adelante valiente y teóricamente, pero durante algún tiempo aquel es totalmente intangible; descubre a unos pocos que piensan y sienten como él, y sólo posee en embrión el infalible mecanismo para establecer el contacto. Se está zafando de la conciencia masiva en la cual estaba fusionado, pero aún no ha encontrado su grupo en el que, a su tiempo, será conscientemente absorbido. [DNE II]

    No sólo fue reemplazado el acercamiento individual a la Jerarquía, por el acercamiento grupal, sino que en la actualidad es posible llevar a la objetividad y exteriorización cierta parte de entrenamiento. De allí el establecimiento del nuevo grupo de servidores del mundo, que, mientras actúa en el plano externo del vivir físico y cotidiano, mantiene una estrecha integración ashrámica proporcionando así un campo de servicio para los discípulos aceptados que tratan de expresar el servicio, y también el lugar de reunión donde todos los empeñosos aspirantes pueden ser probados y además comprobarse sus móviles y persistencia, previamente a su aceptación directa. Esto es algo nuevo, porque [i240] la responsabilidad de preparar al aspirante para el discipulado aceptado, es transferida al discípulo [“juramentado”; “pledged”], alejándolo de la atención inmediata del Maestro que lo acepta, el cual queda libre para dedicarse a otro campo de servicio. Esto constituye en sí una de las principales indicaciones del éxito del proceso evolutivo aplicado a la humanidad. Cristo Mismo inició esta “transferencia”; muy a menudo actuó por medio[e203] de otros hombres, llegando a la humanidad por intermedio de Sus doce Apóstoles, considerando a Pablo como el sustituto de Judas Iscariote. El mismo sistema trató de aplicarlo Buda, pero la relación de Su grupo era principalmente con Él y no tanto con el mundo de los hombres. Cristo envió a sus apóstoles por el mundo para buscar, guiar y alimentar las ovejas y que se convirtieran en “pescadores de hombres”. La relación de los discípulos de Cristo era primero, con un mundo demandante y, segundo, con el Maestro: dicha actitud todavía impera en la Jerarquía, pero con no menos devoción al Cristo. Lo que Buda instituyó, embrionaria y simbólicamente, se hizo real y existente por las demandas de la era pisceana. [Bailey: Los Rayos y las Iniciaciones]

    Como observarán, los discípulos de un ashrama se ocupan principalmente de los asuntos mundiales. Como grupo se han comprometido para el servicio mundial y como individuos están aprendiendo a trabajar de ese modo. Los [aspirantes al discipulado = “would-be disciples”] deben diferenciar entre el efecto (magnético y dinámico) del grupo y el esfuerzo consciente que el grupo realiza bajo el deseo unido, dirigido por el Maestro, para llegar a las mentes de quienes dirigen los asuntos y acontecimientos mundiales. Los acontecimientos externos son, hasta cierto punto, predecibles; constituyen efectos precipitados de causas ocultas que subyacen profundamente en la subconsciencia de la humanidad, y pueden ser observados y -hasta cierto punto- contrarrestados o estimulados, por el poder grupal. Ésta es una de las tareas principales de la Jerarquía. Los Maestros trabajan en la luz y en el reino de las causas. Los discípulos están implicados, lógicamente por ahora, en el mundo de los efectos y, en consecuencia, de la ilusión. Trabajar predominantemente con los puntos focales de la energía espiritual en el plano externo, involucra inmediatamente ciertos factores:

    1. Un profundo e indesviable amor que “ve” en la luz. El amor es verdaderamente el revelador.

    2. El poder de abstraerse totalmente, como individuo y grupo, del mundo de las reacciones físicas e inclinaciones [e647]emocionales, y trabajar exclusivamente en niveles mentales. Allí el discípulo está centrado en su mente inferior, pero conscientemente orientado hacia el alma, y es cada vez más sensible a la intuición, a la visión y al Plan, así como también al alma grupal y al Maestro -todo en orden de respuesta.

    3. Luego sigue el poder, como grupo, de formular el deseado efecto mental, en tal forma que llegue a la mente o al alma de aquellos con quienes ustedes como discípulos tratan de hacer contacto, proyectando la forma mental construida con el tipo y la cualidad necesarios para evocar respuestas y satisfacer la necesidad de aquellos a quienes el discípulo trata de ayudar y fortalecer. La forma mental proyectada incorporará la luz y el amor, y también la idea del grupo, de acuerdo a la visión grupal.

    [i706] ¿Cuántos pueden hacer este tipo de trabajo? No muchos, todavía. Los discípulos generalmente se ocupan más del deseo de ayudar que de las técnicas científicas para ayudar. Deben considerar el deseo de ayudar como algo lógico, y luego olvidarlo. Desearía pedirles a todos los discípulos que hagan un mayor esfuerzo para ver con claridad la visión; reconocer y conocerlos por lo que son, a quienes ocupan una posición elevada, guían a la humanidad y tienen la responsabilidad de sacarla de la esclavitud y llevarla a la liberación. Ayúdenlos con amor, porque se hallan donde están, debido al destino individual y a la guía de sus almas. La vida debe ser considerada y enfrentada como es, no en forma realista desde el punto de vista mundano, sino en forma realista desde el punto de vista del alma, cuya visión es amplia e incluyente y ve la vida tal cual es.

    Uno de los primeros deberes de los discípulos es aceptar los hechos como son. En la tarea de ayudar a la humanidad, como parte del grupo o Ashrama de un Maestro, una de las primeras cosas que deben saber es que han sido ubicados hombres y mujeres en posiciones de poder para llevar a cabo el Plan divino. Esto debe hacerse sin críticas, evitando el constante reconocimiento de sus limitaciones, comprendiendo sus problemas, percibiendo el llamado de estas almas a las de ustedes y enviándoles una constante corriente de “comprensión amorosa”. Ellos son discípulos más avanzados que ustedes, aunque no lo comprendan. Consciente o inconscientemente se hallan bajo la “impresión” de los Maestros; muy poco puede hacer el discípulo común para moldear sus pensamientos o configurar sus decisiones. Me refiero, desde luego, a los conductores de las Fuerzas de la Luz en [e648]el plano físico externo. Pero los discípulos y aspirantes pueden rodearlos de una barrera protectora de luz y de amor; deben abstenerse de obstaculizarlos con la crítica mental que puede aumentar la oleada de murmuraciones que las mentes mundanas vierten sobre ellos. Además les pediría que no traten de llegar hasta los conductores de las Fuerzas del materialismo e influir sobre ellos. Esto puede hacerse más fácilmente, pues la personalidad del discípulo proporcionará una puerta abierta para el acercamiento, pero por ser esas fuerzas mucho más fuertes que las del discípulo común, la tarea sería extremadamente peligrosa.

    [Bailey: Discipulado en la Nueva Era, I]

    5 de Junio del 2004

  • El Sendero: pintura al óleo de Reginald W. Machell

    The Path -  Reginald W. Machell

    Pintura al óleo de Reginald W. Machell
    Sociedad Teosófica, Pasadena. California

    de Reginald W. Machell

    Esta pintura simbólica esta expuesta en el edificio de administración de la Sede Internacional de la Sociedad Teosófica en Pasadena, California.

    El Sendero es el camino que el alma humana debe recorrer en su evolución hasta la autoconciencia espiritual plena. La condición suprema se sugiere en esta obra por la gran figura cuya cabeza en el triángulo superior se pierde en la gloria del Sol en lo alto, y cuyos pies se posan en el triángulo inferior en las aguas del Espacio, simbolizando Espíritu y Materia. Sus alas llenan la región intermedia representando el movimiento o pulsación de la vida cósmica, mientras dentro del octágono se muestran los distintos planos de consciencia a través de los cuales la humanidad debe emerger para lograr la madurez humana perfecta.

    Arriba está una Isis alada, la Madre o Alma Omniabarcante, cuyas alas cubren la faz de lo Supremo de aquellos abajo. Hay un círculo escasamente visible de figuras celestiales que saludan con júbilo el éxito de un nuevo iniciado, ese que ha llegado hasta el corazón de lo Supremo. Desde ese punto él compasivamente mira atrás hacia todos los que todavía merodean abajo y se vuelve para descender otra vez en su ayuda como Salvador. Debajo de él esta el círculo rojo de los guardianes que embaten a quienes no poseen la contraseña, simbolizada por la llama blanca posada sobre la cabeza del aspirante purificado. Dos niños, representando la pureza, pueden pasar libremente. En el centro de la pintura hay un guerrero quien ha matado al dragón de la ilusión, el dragón del yo inferior, y ahora se apresta a cruzar el abismo usando al cuerpo del dragón como su puente (porque subimos por peldaños hechos de nuestras propias debilidades, el fenecido dragón de nuestra naturaleza inferior).

    A un lado dos mujeres suben, una ayudada por la otra cuya túnica es blanca y su llama se aviva según ayuda a su hermana menor. Cerca de ellas un hombre sube desde la oscuridad, con bolsas de dinero colgando de su cinturón pero sin la llama en la cabeza, y ya la lanza del guardián de fuego se apresta sobre él lista para atacar al indigno en su momento de triunfo. No muy lejos está el poeta cuya llama esta cubierta por una nube roja (pasión) y quien yace moribundo, abatido por la lanza del guardián, pero según muere, un rayo de luz desde el corazón de lo Supremo le llega como promesa de un futuro triunfo en una vida posterior.

    Al otro lado está un estudiante de magia, siguiendo la luz de una corona (ambición) puesta en alto por una figura movediza quien le dirige hasta el borde de un precipicio sin puente para él, sostiene el libro de ritos y piensa que la luz de la esplendorosa corona proviene de lo Supremo, pero el cisma aguarda a su víctima. A su lado su fiel seguidora cae sin que él se de cuenta, pero un rayo desde el corazón de lo Supremo también se posa sobre ella, la recompensa de la devoción desinteresada, aún por una causa equivocada.

    Mas abajo aún, en los mundos inferiores, un niño aparece debajo de las alas de la madre adoptiva (la Naturaleza material) y es armado Caballero mediante símbolos del poder del Alma: la espada del poder, la lanza de la voluntad, el yelmo del conocimiento y la cota de malla, entrelazada por los hechos de experiencias pasadas.

    Se dice en un libro antiguo: “El Sendero es uno para todos, la forma de llegar hasta la meta varía de acuerdo al Peregrino.”

  • Disciples who participated in D.K.’s group work experiments

    D.K. experimented with the following groups:

    1. Seed groups, or “groups of nine.” Intended eventually to grow into 10 seed groups, only five were actually formed:

    Telepathic Communicators

    Trained Observers (Glamour)

    Magnetic Healers

    Cultural Service (Education)

    Political Service

    These groups were disbanded before the experiment was completed. The personal instructions can be found in Discipleship in the New Age, Vol. 1, The Externalisation of the Hierarchy, Glamour: A World Problem, and Esoteric Healing. Although 10 names appear in some groups, there were never more than nine at one time. The initials are drawn from the keywords representing their life intention. Italics indicate special attention. When the initials are in a different order from the words, that represents the disciple’s personal choice. D.K. chose the order of words.

    Vea el artículo completo en PDF:

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  • Tres Llaves

    Dedicado a:

    Los antiguos, los presentes y los futuros discípulos.

    ¡Mis queridos jóvenes amigos!

    Estas tres grandes llaves no están almacenadas en otros planetas ni en otros mundos estelares, sino en nosotros mismos, pero al tomar posesión de ellas, adquiriréis algo que es posible comparar sólo a los mundos. ¿Sería razonable el rehusar estas llaves? Ciertamente que no. Por lo tanto, sin perder tiempo vayamos por ellas.

    En el nombre de mi amor por vosotros, os recordaré los senderos que conducen hacia la maestría de estas llaves. Sus nombres son: AMOR, BELLEZA Y CONOCIMIENTO.

    Recordad estos senderos, tomadlos y señaladlos a los demás.

    En cada acto demostrad movilidad, amor y prudencia. Tratad de ser un sabio escultor en el trabajo con vosotros mismos y con los demás y tened cuidado de ser arcilla friable en las manos de una mala compañía.

    Escoged buenos amigos y en el diálogo con ellos resaltad vuestras buenas cualidades; leed con ellos buenos libros, llegad a conclusiones y tratando de recordar todo lo mejor ponedlo en práctica en la vida.

    Desarrollad en vosotros planes y métodos para la creación de una vida bella con voluntad y sensatez, llena de trabajo y armonía en las relaciones con el mundo exterior.

    Estad conscientes que con cada mal pensamiento, palabra y acción estáis rompiendo los derechos sagrados con los cuales, al igual que cualquier otra creación, habéis sido generosamente premiados por la naturaleza.

    Desarrollad en vosotros la firmeza y la perseverancia y no os entretengáis durante el trabajo. Si el trabajo es aburrido pero necesario, arreglaos para que con paciencia lo llevéis a su conclusión. Será más fácil de hacer si emprendéis cada tarea con alegría. No sois un muñeco o un juguete que mecánicamente realiza los movimientos, sino un hombre racional. Por lo tanto, estáis obligados a tratar cada trabajo con sabiduría, cuidado y con amor.

    Tratad de purificad vuestro lenguaje de palabras vacías y sin sentido. Dejad que vuestro lenguaje sea claro, preciso y breve.

    Abandonad el lugar lleno de habladurías vanas, de furor y odio, donde reina la pelea, el entretenimiento nocivo y la estupidez.

    Si decidís descansar, aseguraos de dar a vuestra mente y cuerpo un entretenimiento agradable y libre cargas durante estos minutos de relajación.

    No os apresuréis. Erradicad las mentiras. Sed honestos y afables. Desarrollad en vosotros un sentido de nobleza y en vuestra comunicación con la gente sed educados y sencillos. El sentimiento del temor también deberá ser ajeno a vosotros.

    Mantened el equilibrio tanto en el placer como en el sufrimiento, en la alegría como en el dolor. Perdonad siempre y al odio responded con amor. Sólo así derrotareis la mala voluntad.

    Vuestros pensamientos son vuestros hijos. A cada uno de ellos deberéis hacerlos bellos. Cada pensamiento deberá convertirse en una fuerza creadora dirigida hacia hacer el bien. Recordad siempre que el poder del pensamiento es muy grande. Preparaos para usarlo para beneficio del mundo.

    Sed precisos en todo, veraces y certeros en vuestras acciones. De otra manera, no se os podrá confiar con un trabajo importante.

    La vida deberá fluir a través de vosotros en todo su esplendor y fuerza completa. No permitáis que las cosas sin importancia debiliten vuestra perseverancia en el logro de vuestra meta.

    La Vida y el Amor son una fuerza poderosa y la razón por la cual todo en el Universo existe. El Amor es la fuerza que rige al mundo: todo lo que se hace por él, tiene el poder de la ley universal. Sólo con el Amor a todo, podréis derrotar al mal. Traed el amor a donde quiera que vayáis. Pronto comprenderéis el como os ayudará en todos los caminos.

    Sed puros y dejad que el amor emane de vosotros, como el aroma emana de la flor.

    Haced la firme e inquebrantable decisión de convertiros en la expresión del amor y la voluntad de ayudar en todas partes cuando podáis. Dejad que vuestra vida sea un rayo de alegría para otros. Encontrad diamantes en vuestra alma para que los podáis poner en el tesoro del bien común.

    Si tenéis más conocimiento que algunos de vuestros amigos, no os ceguéis por el orgullo de ello, no demostréis vuestra superioridad, pero compartid vuestro conocimiento si es apropiado en ese momento.

    Recordad que cada minuto de vuestra vida tiene un propósito. Sed capaces de comprenderlo. Si tenéis dificultad al escoger un trabajo o profesión, consultad a vuestros superiores.

    Estad atentos a los minutos vacíos. La pereza puede agarraros por causa de ellos. Horas y días pueden hacerse de minutos vacíos y la tarea del verdadero hombre es grande. La vida es ciertamente multifacética e interesante. De los minutos empleados con sensatez podréis tejer la verdadera y bella tela de vuestra alma.

    Por lo tanto, tratad de llenar cada minuto de vuestra vida con trabajo, conocimiento o pensamientos puros.

    Dejad que el trabajo incesante os traiga placer y dejad que el fuego de la creatividad inextinguible ilumine vuestro sendero.

    Tratad de mantener siempre vuestros pensamientos en la pureza absoluta y pensad mucho en lo que podréis hacer para el mejoramiento de la vida de la gente y para la mitigación de sus sufrimientos.

    La naturaleza está rebosante de regalos puros y sagrados y está buscando receptáculos. Dejad que vuestra alma sea resplandeciente y limpia como el cristal, para la aceptación de estos regalos. Convertíos en un rayo de luz, dejad al mundo de los sueños vanos y aplicad vuestra energía a la ascensión incesante hacia lo alto.

    Dejad que vuestra alma irradie siempre luz y bienaventuranza, calor y compasión, dinamismo y deseo para ayudar al que está cerca. Entonces sentiréis como las tareas pesadas pierden su peso y las vestiduras pesarosas del sufrimiento se convierten en los velos blancos como la nieve del fulgurante gozo puro.

    Sed cautos y condescendientes en vuestro juicio sobre la gente, ya que sois, más bien imperfectos. Pero sed estrictos con vosotros mismos y trabajad infatigablemente en la corrección de vuestros propios defectos.

    Enfrentaréis muchas pruebas en la vida. Sólo a través de ellas adquiriréis

    tesoros infinitos, pero estaréis preparados para superarlas con éxito, sólo si estáis armados con las amuniciones de la prudencia, la perseverancia y la fe en vosotros mismos.

    Si el fracaso os sobreviniera, no perdáis el valor. El desaliento sólo debilitará vuestras fuerzas y disminuirá vuestro crecimiento interior. Es mejor movilizar vuestras fuerzas y pensar sobre cual será la mejor estrategia que podréis hallar para continuar la acción. De esta manera mejorará vuestra tenacidad y se multiplicarán vuestros poderes.

    Transformad cada fracaso y experiencia amarga en la más valiosa lección que os servirá como una guía en el futuro.

    Cada obstáculo en vuestro camino os dirá lo que es necesario desarrollar para apertrecharos de amuniciones para continuar la lucha.

    Pero en la batalla deberéis siempre recordar el bienestar de aquellos que están cerca. Tened cuidado de comprar vuestro propio bienestar a costa del sufrimiento de estos cercanos. Semejante bienestar es cruel e inestable.

    Sed capaces de consumir vuestra energía cuidadosamente y con sensatez en cualquier trabajo. Arreglaos para tener un cuerpo fuerte, vigoroso y robusto. No lo carguéis con comida en cantidades más grandes de lo que es necesario para una nutrición normal, ni lo carguéis con nada que obviamente sea dañino para vuestra salud. Estudiad las leyes no sólo espirituales sino también las del crecimiento físico correcto. Vuestro cuerpo es una herramienta inmediata que trataréis sabiamente. A través de semejante manejo, vosotros portareis de manera más duradera, el más precioso receptáculo de fuerzas naturales y de salud, a través de las tormentas diarias y por los caminos de incasable trabajo.

    Pero este receptáculo es dado a todo cuanto existe. Por lo tanto, sed igual de sensibles a la salud de las personas, animales, pájaros y aún de las plantas. Por ejemplo, las plantas recogen la luz y el calor del sol de la misma forma que vosotros lo hacéis . Las flores al igual que vosotros morirían si fuesen privadas de ellos. Significa de que sois hermanos, pero vosotros sois mayores, más fuertes y más inteligentes. Por lo tanto, uno debe siempre rendir ayuda adecuada al más débil y poner más atención. Estáis dotados con mayor fuerza y sabiduría que muchos ubicados bajo vosotros, por lo tanto, deberíais siempre proteger a los indefensos y a los desamparados ya sean estos gentes, animales, plantas etc.

    Un dicho dice así:” Mientras más obscura es la noche, más brillantes son las estrellas” y así, seréis los portadores de la luz, el amor y el conocimiento en la obscuridad humana y la lucha terrenal. Mientras más luz tengáis mas obscuridad dispersaréis.

    Desarrollad en vosotros la mayor sensibilidad y amor posible a la naturaleza que os rodea y escuchareis sus voces imparables cantando un himno loable al sol dador de vida. Amad el cielo estrellado y penetrad sus profundidades. En la calma de la noche tornad vuestros ojos hacia las estrellas rutilantes, a los mundos desconocidos donde también todo está vivo, donde todo está lleno de poderosa belleza y luz magnificente… Pero desde otros mundos nuestra Tierra también parece como un asterisco. Por lo tanto, ella también esta llena de mucha belleza y grandeza. Dejad que vuestra alma sea una cuna espaciosa capaz de abarcar esta belleza y grandeza. Dejad que vuestra alma sea un espejo capaz de reflejar la generosidad y las muchas caras del genio creador de la naturaleza.

    Abrid más ampliamente vuestra percepción de la belleza a través del arte. Amad la música y la pintura. Fijaos más profundamente en el juego de colores. Afinad vuestra percepción de los sonidos. Mostrad más interés por todo, encarnando el genio de los creadores de la belleza. Al escoger por vosotros mismos una profesión, no seáis unilaterales ni estrechos de mente. Cuando sea posible, tomad interés en todo lo que pueda enriquecer vuestra perspectiva.

    Regozijaos ante todo lo que sea una expresión de la belleza. Regozijaos ante los últimos rayos de la puesta del sol. Regozijaos ante los primeros rayos del sol en el amanecer. Regozijaos –y la luz del sol será más brillante para vuestra alma, y los mundos distantes estarán más cercanos.

    Sed como el sol, que generosamente se derrama a si mismo en luz y dinamismo. Mirad cuantos caminos a los grandes manantiales esperan por sus viajeros. Pero para ir por ellos, es necesario ir siempre adelante y la vida misma es movimiento. Hacia adelante o hacia atrás. Os movéis con cada pensamiento, paso, acción. Si ellos son dirigidos hacia el Bien, iréis invariablemente hacia adelante., pero tened cuidado de no dar pasos hacia atrás.

    Es necesario alcanzar la cima de la montaña, ¡pero que difícil es la subida y que fácil es rodar hacia abajo!. ¿Es lo último razonable? Pensad en la felicidad infinita que es, el tomar posesión de la cima y la de mostrarles a otros el camino. ¡Que mucho de lo desconocido veréis desde allí!, ¡que grandes e inmensos horizontes aparecerán ante vuestros asombrados ojos!. ¡Comprenderéis entonces todo el valor del camino recorrido! Recibiréis lo que persistentemente buscasteis por vosotros mismos, a pesar de las privaciones y las dificultades resultantes.

    Y así siempre, con cada minuto de vuestra vida ascended más y más alto. Recordad que durante las ascensiones difíciles se os ofrecerá una mano en ayuda.

    Y mientras más grande sea vuestra ayuda a la gente, más majestuosa y amplia será vuestra mente y vuestra alma y más fácil será para vosotros las ascensiones difíciles

    Por lo tanto, erradicad de vosotros el sentimiento de egoísmo. No seáis un deudor de la naturaleza. Ella os ha premiado con grandes regalos. Ella ha plantado en vosotros grandes semillas. Ella está esperando –¿Multiplicaréis sus tesoros? ¿Los compartiréis con los demás?

    Tratad de escuchar las voces de todo cuanto existe. De esa manera comprenderéis sus aspectos específicos. Habiendo comprendido –enamoraos con un amor que abarque todo lo que existe. Adquirid un más y profundo conocimiento. Desarrollad en vosotros la apreciación de la armonía y la belleza cuanto os sea posible. Con amor, conocimiento y belleza id a la gente. Unidlos . Construid con ellos la vida, llena de luz, vigor, trabajo incansable y alegría. En esta gran intento creativo, adquiriréis nuevas fuentes inacabables de poder y conocimiento y al aspirar aprender los secretos escondidos de la naturaleza en nombre del Bien Común, estaréis así, pagando vuestra deuda.

    Siguiendo este sendero, adquiriréis las tres grandes llaves de la BELLEZA, el AMOR y el CONOCIMIENTO. Con ellos abriréis las puertas que llevan a las fuentes luminosas de la verdad divina.

    Sed capaces de tomar posesión de estas llaves.

    Traducción Preliminar, No Revisada Del Español,

    Noviembre, 1998.

    http://sangha.net/library/urusvati/Tres-Llaves.htm

  • Descripción de un Discípulo

    Discípulo es aquel que, por sobre todo, se compromete a hacer tres cosas:

    a. Servir a la humanidad.
    b. Colaborar en el plan de los Grandes Seres, tal como lo ve, y de la mejor manera posible.
    c. Desarrollar los poderes del ego, expandir su conciencia hasta poder actuar en el cuerpo causal, en los tres planos de los tres mundos, y seguir la guía del yo superior y no los dictados de su triple manifestación inferior.

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  • Etapa VI. El Discípulo dentro del Corazón del Maestro

    Llegamos ahora a la última de las seis etapas del discipulado. La describiré en los términos siguientes:

    [i767] “La etapa en que el discípulo está siempre en íntimo contacto y se lo prepara definitivamente para la iniciación [e703] inmediata, o si ya la ha recibido, se le asigna un trabajo especializado. En esta etapa se lo describe como el Discípulo dentro del Corazón del Maestro”.

    Una cosa quiero acentuar aquí, mientras procuro arrojar alguna luz sobre este tema. Estar dentro del corazón del Maestro de ninguna manera indica una relación amorosa entre el Maestro y el discípulo. Es una reacción normal creer que por fin el discípulo ha merecido el derecho de ser verdaderamente amado y, por lo tanto, de estar realmente cerca del Maestro; que Su vida o vidas de servicio le han otorgado por fin la recompensa, y que ahora tiene libre acceso al Maestro, en la más íntima y mutua relación posible de comprensión amorosa. Esta etapa del discipulado nada tiene que ver con todo ello.

    Por otra parte, hermano mío, cuando el discípulo alcanza esta etapa, ya no es lo que entendemos por discípulo aceptado, sino un iniciado de alto rango y elevado grado, y ha pasado de la supervisión y protección de un Maestro, a la directa relación con el Maestro de Maestros, el Cristo, el punto central de la Jerarquía, así como el Maestro es el punto central en un Ashrama. El Maestro es el corazón de su grupo y el Cristo el corazón de la Jerarquía. Cuando más nos acercamos al conocimiento, más claro se hace el concepto de que el punto en el centro y la periferia, son uno.

    La palabra “corazón” tiene la misma significación que la vida misma, a medida que palpita eternamente en el corazón del universo. Dentro de esa vida permanece ahora conscientemente el iniciado, reconociéndose no tanto como receptor de la vida, sino como distribuidor de la vida, lo cual es muy distinto y contiene la clave para esta etapa del discipulado.

    “El Corazón del Maestro” es un término técnico que indica las fuentes de vida y muchas interpretaciones análogas. Hay en esta etapa, y después de una iniciación mayor, una línea directa de energía o vida -percibida, reconocida, activa y utilizada- entre el discípulo consciente y:

    1. El centro cardíaco del discípulo.

    2. El centro de la cabeza, denominado también cardíaco. [i768]

    3. El loto egoico que, hasta la cuarta iniciación, es el centro cardíaco de la vida monádica.

    4. El Maestro en el centro de Su grupo.

    5. El Cristo, que es el centro cardíaco de la Jerarquía.

    6. La vida de la mónada, que comienza a hacer sentir su presencia en la tercera iniciación. [e704]

    7. El Propio Señor de la Vida, el centro cardíaco de Shamballa.

    La línea de relación se extiende entonces desde éstos hacia delante y hacia fuera y arriba (considerado en forma esférica) hacia la Vida en el centro mismo del “alter ego” de nuestra Tierra, el planeta Venus, hacia Júpiter, y de allí hasta el Señor Solar Mismo, hacia un punto en el Sol Sirio. Por lo tanto, pueden ver cuán diferente de lo que se habían imaginado es esta etapa. Señala una nueva modalidad o principio y una gran transición, a la cual se entra por la puerta abierta del Nirvana -donde comienza el Sendero de la Evolución Superior. Esta etapa señala el lugar específico (si es posible emplear una palabra tan inadecuada) que ocupa el discípulo en ese camino ascendente, revelado por el Camino iluminado; es el logro del punto de realización más interno, denominado esotéricamente “dentro del corazón”.

    Oportunamente hablé de los discípulos mundiales que están cerca del corazón del Maestro. Esto no es lo mismo que hallarse dentro del “corazón del Maestro”. El primero se refiere al Maestro en el rayo del discípulo, el otro al Cristo, la Síntesis dentro de la Jerarquía de los rayos. El mundo ofrece hoy oportunidad a los discípulos para que lleguen a ser discípulos mundiales, cerca del corazón del Maestro, y pasar rápidamente por las primeras etapas del discipulado. También brinda la oportunidad a los discípulos mundiales para que inicien su acercamiento al Corazón de la Jerarquía, el Cristo. Deben interesarse por esta primera posibilidad, porque -a medida que se acercan a su grupo- pueden comenzar a recibir ese entrenamiento que desarrollará en ustedes la utilidad mundial. ¿Se sienten la mayoría demasiado viejos para lograrlo? Ustedes dirán. El alma no tiene edad, y puede utilizar su instrumento si éste es apropiado y está disponible. ¿Están demasiado centralizados y preocupados en sí mismos para prestar servicio mundial, mediante el necesario desapego? Esto tienen que descubrirlo y comprobarlo ustedes mismos. A este grupo se le han [i769] ofrecido muchas oportunidades y enseñanzas. La devoción manifestada y el servicio prestado por él, debería ser algo inusitado, a la vez que una demostración grupal . Les podría preguntar si verdaderamente lo es. ¿Están muy deprimidos (sinónimo de egoísmo) y son demasiado sensibles para prestar servicio a la humanidad en forma más amplia que hasta ahora? Esto puede ser superado si tienen suficiente interés . ¿La conciencia de ustedes es constantemente conciencia grupal? ¿O es una constante conciencia de sí mismos que se [e705] interpone continuamente entre ustedes y sus semejantes? Esto lo tienen que descubrir por sí solos. ¿Poseen la profunda humildad -basada en el conocimiento del Plan y la gloria de la meta- en vez de un sentido de menosprecio de sí mismos por el que se vanaglorian y consideran que significa humildad espiritual? Deberían volver a interpretar este tema de la humildad, como también todos los términos, a la luz de los valores esotéricos y espirituales. ¿Pueden hacerlo?
    Anteriormente empleé una frase en la que me referí a los “discípulos que se están reuniendo en este ciclo al llamado de la Jerarquía”. Esto tiene hoy definida relación con el tema del discipulado y sus diferentes etapas. “El llamado de la Jerarquía” va dirigido a toda la humanidad; es enviado por medio de los grupos y ashramas que presiden muchos Maestros. Es captado y oído por diferentes tipos de personas que, al responder, deforman grandemente este llamado; sólo el discípulo avanzado lo capta correctamente o responde en forma adecuada. Los demás responden a aspectos parciales y su actividad es esporádica, fundada en interpretaciones erróneas, matizadas por defectos de la personalidad, demorados por la inercia y, con frecuencia, basados en el egoísmo. Por la respuesta de los discípulos en su grupo o Ashrama, el Maestro puede saber el estado y la posición del discípulo, aunque lógicamente hay otras evidencias indicadoras.
    Observemos algunos de los tipos de personas que responden al llamado. La mayoría lo hace inconscientemente, pero reaccionan por simpatía, porque algo en ellos se sincroniza con el llamado, o son sensibles a ciertas influencias vibratorias:

    1. Existen los que aman verdaderamente a la humanidad, pues aunque no saben absolutamente nada de esoterismo, no obstante se interesan en ayudar lo más posible. Inconscientemente pueden ser utilizados por la Jerarquía para hacer un trabajo bueno, eficiente y [i770] altruista. Con frecuencia son más constructivos que los discípulos consagrados y aceptados, porque no son conscientes de su grado de evolución, de ninguna responsabilidad en el ashrama, ni de su importancia individual.

    2. Los psíquicos de todas partes del mundo y de todo tipo. Responden a quienes se hallan en el plano astral, los cuales captan las impresiones superiores o perciben telepáticamente algún aspecto de la idea proyectada. En tales casos hay siempre espejismos, deformación y errónea interpretación. Esto causa muchos inconvenientes, pero es una fuerza que deben tener en cuenta los dirigentes e [e706] instructores de la humanidad. Afecta a las masas menos inteligentes y les imparte una idea general aunque distorsionada del Plan, pero tiende a la rebeldía de los intelectuales y a complicar el trabajo del discípulo entrenado.

    3. Los discípulos en probación que reciben y responden a estas impresiones en forma más rápida y clara que el grupo anterior. Generalmente la reciben mediante una visión y la enseñanza de un discípulo avanzado. Su servicio al Plan con frecuencia se malogra por su ignorancia, egocentrismo y errónea interpretación de la enseñanza impartida. Su acercamiento, tanto a la verdad como a su instructor, es demasiado personal.

    4. Los discípulos aceptados que reciben la idea y los planes del Maestro en forma más completa, pero no los desarrollan como es debido en el mundo del diario vivir ni en el servicio prestado, porque se preocupan demasiado de sus propios problemas como discípulos, del entrenamiento del carácter, de la posición en el Ashrama del Maestro y del interés que Él tiene por ellos. Si pudieran olvidarse de sí mismos, de sus dificultades e interpretaciones individuales de la verdad, si únicamente se amaran entre sí y amaran a sus semejantes y si simplemente obedecieran hasta el punto de la crucifixión el “mandato de servir”, pasarían más rápidamente a través de las diversas etapas del discipulado.

    5. Los discípulos que están cerca del corazón del Maestro, los discípulos mundiales y los que están conscientemente en Su aura, conocen Su plan, que es el Plan de la Jerarquía como un todo, aunque acentúan algún aspecto destacado. Desempeñan por lo general [i771] su parte con éxito, lo cual se debe en gran parte a que son constantemente conscientes del grupo y poseen una gran humildad y, lógicamente, un intelecto bien desarrollado y un cuerpo astral controlado.

    Muy poco me queda por decirles, respecto al trabajo grupal y sus relaciones. Hay una lealtad esotérica que es diferente a la común lealtad del mundo, que quisiera se desarrollara en el grupo. Algunos de ustedes, particularmente los que se refugian en la autodefensa, deben aprender esa silenciosa lealtad que sirve para integrar al grupo como un solo grupo. En la autodefensa es fácil sacrificar al hermano y al colaborador. No es fácil subsanar la resultante separación subjetiva.

    Es necesario pensar con claridad en muchos aspectos, a [e707] medida que este grupo comience a fusionarse y a trabajar conjuntamente. También es necesaria una aguda discriminación. Éstos son días en que las líneas de demarcación entre las Fuerzas del Materialismo y las Fuerzas de la Luz deben ser claramente definidas. Cuando el contraste entre el camino del amor y la buena voluntad, el camino de la crueldad y del odio, sean claramente definidos en la Tierra, los discípulos adoptarán una actitud imparcial. A este grupo le corresponde la difícil tarea de mantenerse firme en el plano físico contra lo que sea destructivo y odioso (en el verdadero sentido de la palabra), haciendo todo lo posible para terminar con los agentes destructores, llevándolos a una final impotencia y, al mismo tiempo, manteniendo una actitud interna de plena inofensividad y comprensión amorosa.

    Hermanos míos, hay principios e ideales en el mundo de hoy por los cuales vale la pena luchar, pero mientras siga la lucha es necesario mantener y crear conscientemente ese campo de viviente y amorosa energía que eliminará la brecha entre los dos factores y grupos opuestos, y así se posibilitará posteriormente el contacto. Algunos de ustedes no piensan con la suficiente claridad sobre las cuestiones involucradas, porque se preocupan indebidamente de los signos externos de la lucha y pierden de vista la perspectiva de largo alcance. La vida dual de participación mundial, activa en la lucha contra lo que trata de impedir y destruir el avance de la humanidad y sus más elevados ideales y -al mismo tiempo- mantener una firme actitud de amor, no es fácil, especialmente para algunos de ustedes. Es tan grande la integración humana, que hoy una persona o grupo no puede aislarse de las [i772] actividades y del bienestar humano. Tampoco es adecuada una actitud negativa para la solución de la presente crisis mundial. Los que se niegan a participar en el karma y el sufrimiento mundiales, hallarán inevitablemente que su progreso se demora, por apartarse de la gran marea de la fuerza espiritual que actualmente afluye en corrientes regeneradoras a través del mundo de los hombres. El presente conflicto mundial es análogo al grave conflicto que se está llevando a cabo dentro de los corazones y las vidas de los aspirantes y discípulos mundiales, y es imprescindiblemente el signo de que están entrando en el sendero del discipulado consciente. El yo superior y la personalidad se enfrentan para tomar la decisión que el alma (el yo) espera en su propio plano.

    Esto también le ocurre al aspirante mundial, la Humanidad. Reflexionen cuidadosamente sobre esta idea. No es posible para los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo desligarse en la actualidad de la grave situación que se ve y percibe. Ellos no deben [e708] ni pueden eludir el callejón sin salida del entrenamiento personal y de los intereses individuales. Si tal es la actitud que adoptan, entonces muy poco puedo hacer por ustedes, pues indicaría la incapacidad de diferenciar los valores, el deseo de abstraerse mentalmente de lo desagradable y desdichado y pasar la responsabilidad a otros, además del fracaso de identificarse con la humanidad.

    El llamado para salvar al mundo ha sido emitido y actualmente se están reuniendo discípulos en todo el mundo. No es una reunión en el plano físico, sino un profundo acontecimiento subjetivo. Cada uno de los Maestros emite el llamado y muchos discípulos probacionistas, aunque estén en los puntos más lejanos, en la periferia de la influencia del Maestro, responden ansiosamente; sus móviles por lo general son confusos y su respuesta con frecuencia está energetizada por el deseo de progreso y engrandecimiento personales. En este momento particular complican grandemente el llamado a servir, pero sus distorsiones traen el cumplimiento de la profecía de El Nuevo Testamento de que (al final de la era) habrá mucha deformación de la verdad, referente a la difusión de la conciencia crística y al retorno del Cristo o “Segundo Advenimiento”.

    El discípulo pasa así, etapa tras etapa, de una luz a otra, de una percepción a otra y de la fuerza a la [i773] energía, del enfoque de la personalidad a la integración del alma, y después, del alma al espíritu, de la forma a la vida. Ha explorado todas las avenidas del conocimiento; ha descendido a las profundidades, al infierno y a los valles; ha ascendido a la cima de la montaña de la iniciación y de allí se ha lanzado más allá del espacio y del tiempo; ha perdido todo interés en sí mismo, y es un punto en la mente de Dios donde están enfocados Sus pensamientos. ¿Se puede decir algo más que esto? Creo que no, hermanos míos. Pongo fin a esta serie de instrucciones, y ha terminado a este respecto mi responsabilidad. Ahora comienza la responsabilidad de ustedes.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa V. El Discípulo dentro del Aura

    La Definición dada anteriormente es:

    “La etapa en que se le permite conocer el método por el cual puede establecer… un llamado que le permitirá entrevistarse con el Maestro, denominándosela “Discípulo dentro del Aura”.”

    Esta etapa del discipulado es mucho más avanzada que la alcanzada por la mayoría de los discípulos, pues indica la casi total unificación entre el discípulo y el grupo del Maestro. Ya se le otorgó el privilegio de invocar la atención del Maestro en momentos de emergencia y está seguro de Su respuesta. Ha progresado desde la etapa en que recibía entrenamiento, a fin de ser una unidad integrada y útil en el Ashrama, hasta la etapa en que es un agente digno de confianza. Su orientación está ahora trazada, aunque todavía sujeta a muchas pruebas y dificultades, que conciernen cada vez más a la vida y condición grupal y no a él mismo. No me refiero aquí a las dificultades de algún grupo ashrámico, o a las que están conectadas con cualquier asociación [e687] grupal que el discípulo pueda tener por derecho en el plano físico, sino a su respuesta a la necesidad grupal de la humanidad. Donde esto existe significa que el todo es para él de mayor importancia que la parte. De ningún modo esto niega la capacidad de trabajar con individuos o amar comprensivamente y sentir compasión por quienes lo necesitan en el sendero de su vida, pero ha llegado a un sentido de correcta proporción y sensata organización en tiempo y espacio de los procesos, tendencias y actividades vitales. Entonces puede confiarse que siempre el bien individual será sustituido por el bien del todo, según lo perciba la personalidad.

    [i750] El Maestro sabe que cuando el discípulo ha alcanzado esta etapa tiene un instrumento del cual puede depender, y no lo considera un lastre en la vida del grupo. Anteriormente señalé cuán difícil es el proceso de absorber a un nuevo discípulo en un Ashrama, pues debe enseñársele a progresar gradualmente de la periferia de la conciencia grupal al centro. Cada paso adelante debe ser observado cuidadosamente por el Maestro, a fin de proteger al Ashrama de toda actividad desintegradora. Sólo cuando el discípulo obtiene “serenidad oculta” puede enfocarse permanentemente dentro del aura grupal, y ello ocurre cuando es consciente de la vibración específica y peculiar del aura del Maestro. Como se verá, esto requiere serenidad.

    Quiero señalar aquí que serenidad y paz no tienen idéntico significado. La paz debe ser siempre temporaria y se refiere al mundo de los sentidos y a las condiciones que son susceptibles de perturbación. Es un acontecimiento inevitable y esencial para el progreso, que cada paso adelante esté seguido por perturbaciones, puntos de crisis y caos, los cuales serán posteriormente reemplazados (cuando sean manejados con éxito) por períodos de paz. Pero esta paz no es serenidad, pues al discípulo sólo se le permitirá morar dentro del aura del Maestro cuando la serenidad haya sustituido a la paz. Serenidad significa esa calma profunda, desprovista de perturbaciones emocionales, que caracteriza al discípulo que está enfocado en la “mente mantenida firme en la luz”. La superficie de su vida puede hallarse (desde el punto de vista mundano) en un estado de violenta ebullición. Todo lo que estima y aprecia en los tres mundos, puede derrumbarse a su alrededor, pero a pesar de ello se mantiene firme, equilibrado en la conciencia del alma, permaneciendo imperturbables las profundidades de su vida. Esto no es insensibilidad ni una forzada autosugestión, tampoco es la capacidad de exteriorizar la conciencia de modo que los acontecimientos [e688] individuales sean ignorados. Es la intensidad del sentimiento transmutado en comprensión enfocada. Cuando esto se haya logrado, el discípulo tiene derecho a vivir dentro del aura del Maestro. Nada queda en él que obligue al Maestro a desviar su atención de los esfuerzos vitales hacia la insignificante tarea de ayudar al discípulo.

    [i751] Un discípulo aceptado, en consecuencia, progresa -si puedo expresarlo así- mediante tres respuestas vibratorias:

    1. Reacciona a la vibración, la nota o la cualidad de un ashrama, de acuerdo a su tipo de rayo. Hace contacto con la periferia del círculo del grupo que controla un Maestro y se convierte en discípulo aceptado, cuya conciencia está plenamente despierta. El Maestro percibe su presencia en la periferia externa de Su conciencia; sus condiscípulos son conscientes de otro punto de luz dentro del ashrama, debido mayormente al esfuerzo que deben hacer para neutralizar las reacciones personales del nuevo discípulo al nuevo modo de vida, a los efectos producidos en su conciencia por su penetración en el mundo de los significados, y a la exteriorización de su devoción al Maestro. Los discípulos más avanzados tienen la tarea de proteger al Maestro de las violentas reacciones del nuevo discípulo, situándose entre Él y el neófito. Algún discípulo iniciado se hace cargo de él y actúa como intermediario. El discípulo como ya dije, se pone en contacto con el Maestro, sólo cuando Éste lo desea y cuando es de utilidad y de beneficio para el grupo.

    2. Comprende acrecentadamente la naturaleza y nota de su Ashrama y avanza desde la periferia a la esfera de influencia del Maestro y de Su grupo; entonces empieza a participar cada vez más de la vida grupal y se interesa cada vez menos de sí mismo, convirtiéndose, por lo tanto, en un valioso haber en el Ashrama y confiándosele deberes y tareas específicas de las cuales es individualmente responsable ante el discípulo iniciado que lo tiene a su cargo. Entonces el Maestro se pone en contacto con él más frecuentemente y -debido a que va descentralizándose y también a que su propio progreso y desarrollo son cada vez menos importantes para él que el servicio a los demás- se le permite atraer la atención del Maestro cuando el grupo necesita ayuda, convirtiéndose así en discípulo en el sutratma o hilo. El antakarana va rápidamente construyéndose y la afluencia de vida proveniente de la [e689] Tríada espiritual aumenta regular y lentamente. Ha llegado a una etapa en que establece a su alrededor, en el plano externo, una esfera de influencia, como resultado de la irradiación de su alma por intermedio de la personalidad. Podría decirse que ningún discípulo llega a ser discípulo en el sutratma hasta que en el mundo externo no haya suficientes personas (en una vuelta inferior de la espiral) que sean para él lo que él es para el Maestro -discípulo [i752] en el sutratma. En forma distorsionada y con frecuencia poco satisfactoria, se ocupa de formar su propio grupo; esto ocurre actualmente muy a menudo. En el mundo hay muchos discípulos esforzados que se preocupan intensamente de formar organizaciones, reunir a su alrededor a quienes pueden prestar ayuda, emitiendo así una nota especial y aprendiendo los rudimentos (repito, los rudimentos, hermano mío) del trabajo grupal, tal como la Jerarquía desea que se lleve a cabo.

    3. Responde (desde su punto de vista) poderosa e inesperadamente, a la vibración del Maestro, a medida que actúa en el centro de Su grupo. Ha conocido ya el llamado vibratorio del Maestro, y ha llegado a ser consciente de la cualidad del Ashrama, evocada por el Maestro. Ahora es admitido en el lugar secreto que existe en el corazón mismo del Ashrama y se convierte en Discípulo dentro del Aura.

    El aura de cualquier forma de vida puede definirse como la cualidad de una esfera de actividad radiatoria. Aún muy poco se sabe sobre el aura, y se han escrito muchas tonterías respecto a esto. Por lo general se habla del aura en términos de color y luz, debido a la naturaleza de la visión del que ve y del mecanismo de respuesta utilizado. Hay sólo dos términos que describen el aura desde el punto de vista del conocimiento oculto y son: cualidad y esfera de influencia. Lo que el clarividente realmente percibe, es una impresión que la mente traduce con rapidez en una simbología de colores, cuando es incolora. Ver el aura, como comúnmente se dice, es en realidad un estado de conciencia. El vidente cree con toda sinceridad que ha registrado un color, una serie de colores o una luz. Esto sucede en muchos casos, pero lo que en realidad ha percibido es la cualidad de una esfera de actividad radiatoria, y puede hacerlo cuando su propia esfera individual de actividad radiatoria es de la misma cualidad y naturaleza que la percibida. La mayoría de los videntes registran el grado astral de las vibraciones de una persona o de un grupo y lo registran por medio de su propio cuerpo [e690] astral. El impacto de una verdad o de un concepto mental y su reconocimiento, es la expresión de un contacto similar llevado a cabo esta vez en el reino de la mente.

    Esto explica la verdad que existe detrás de las llamadas “expansiones de conciencia”, a las que puede responder la mente del hombre, [i753] registrando una sucesión constante de impactos vibratorios que emanan de las esferas de actividad, las cuales abarcan desde las primeras etapas de acrecentado conocimiento, a través del desarrollo de los cinco sentidos y los tres vehículos de contacto en los tres mundo de la experiencia humana, hasta esos reconocimientos que conducen a un hombre dentro de la esfera de influencia de un Maestro, permitiéndole más adelante recibir lo que se denomina una de las iniciaciones mayores.

    Estas esferas de actividad radiatoria siempre existen, aunque no sean registradas ni reconocidas. El proceso evolutivo consiste en desarrollar un mecanismo de respuesta a fin de registrarlas; habiendo obtenido esto, el paso siguiente es reaccionar inteligentemente a tales contactos, obteniendo así un campo cada vez más amplio de percepción, que constituye, por último, la suma total de la conciencia.

    No puedo explayarme más sobre este tema, porque el proceso se lleva a cabo bajo la impulsiva fuerza de la evolución. Sólo me interesa exponer el hecho de la esfera de actividad radiatoria del Maestro y su especial cualidad y color de rayo -ocultamente comprendido.

    La existencia de las cualidades, actividades radiatorias e impulsos emanantes del discípulo, que corresponden a los que emanan de determinado Ashrama, es el factor que subyace y hace posible cada una de las seis etapas del discipulado. Cuando hayan evocado respuesta y atraído al discípulo a la periferia de la esfera de actividad de ese Ashrama, se intensifica gradualmente su cualidad magnética y atractiva, las correspondientes cualidades del discípulo desarrollan una potencia mayor y lo atraen ocultamente más cerca del punto central, núcleo de toda capacidad entrenada y de la elevada y poderosa vida espiritual del Maestro que se halla en el corazón mismo del Ashrama.

    Aquí el discípulo comprende que sus tres cuerpos o vehículos -etérico, astral y mental- sólo son reflejos de los tres aspectos de la Tríada espiritual, y pueden darle la clave de su propio ser y la capacidad de responder a la triple vibración del Maestro, según se expresa a través de Su aura.

    [e691] La enseñanza de que la personalidad tiene que ser destruida, es una deformación de la verdad; su enfoque de conciencia debe ser trasladado de la triple naturaleza inferior a la Tríada, con la ayuda de la triple naturaleza del alma. El método para este traslado progresivo consiste en responder a un grado siempre más elevado de [i754] actividad vibratoria. En cuanto existe en la conciencia del discípulo la capacidad de responder a la cualidad y a la radiación que emanan de un ashrama, va hacia esa esfera de influencia. Aquello que en su propia aura es afín a la cualidad del aura del Maestro, se entrena, intensifica y purifica. A medida que la vida ashrámica actúa sobre sus vehículos, se acrecienta su propia actividad radiatoria, hasta que con el tiempo se convierte en un discípulo dentro del aura. Entonces su vibración y la del Maestro tienden a sincronizarse débilmente.

    Señalaré que de esta manera el discípulo comienza a contribuir significativamente en la vida del Ashrama. Cada discípulo que, por la similitud de la cualidad y actividad vibratoria, penetra en el aura del Maestro, enriquece e intensifica al grupo con el que está afiliado. En el transcurso del tiempo el Ashrama de un Maestro se hace cada vez más poderoso, magnético y radiante. Dentro de esa aura el discípulo iniciado lleva a cabo su trabajo, permaneciendo en el centro radiante de la vida grupal, sirviendo desde allí externamente; procura siempre proteger dicho centro de cualquier cualidad que existe en su propia aura que no esté en armonía con la del Maestro, y aleja en lo posible de su conciencia cualquier pensamiento o deseo que puedan perturbar el aura del grupo. Tal su responsabilidad cuando es admitido en esta etapa del discipulado, privilegio nunca acordado a no ser que sepa protegerse a sí mismo y también a la esfera de influencia de la cual ahora forma parte.

    Por lo tanto, verán que la Jerarquía Misma es sólo un gran Ashrama con un triángulo en el centro, compuesto por Cristo, el Mahachoan y el Manu. Hablando simbólicamente, este triángulo constituye un centro radiante, pues la actividad radiatoria de cada uno de estos Grandes Señores es de tal magnitud, que sus auras se atraen mutuamente, y así se produce una total mezcla y fusión. Cada Ashrama irradia alguna cualidad principal, de acuerdo al rayo del Maestro que esté en el centro; la Jerarquía irradia la cualidad del segundo aspecto divino, así como el Ashrama omnincluyente (denominado Shamballa) irradia la característica sobresaliente del primer aspecto, la vida misma. Esto no es una cualidad, sino aquello de lo cual la cualidad es una emanación.

    [e692] [i755] El aura del Maestro (que determina el aura de todo el Ashrama) tiene tres irradiaciones principales, en lo que a la respuesta del discípulo concierne:

    1. La irradiación proveniente de los niveles más elevados del plano mental y del aspecto inferior de la Tríada espiritual. La potencia de esta irradiación y la extensión de su esfera de influencia serán determinadas de acuerdo a cómo el Maestro está espiritualmente en contacto con la mente de Dios. No empleo la palabra conscientemente en conexión con esto, ni cuando me refiero a las condiciones que están por encima de los niveles egoicos. Esta irradiación especial evoca una respuesta de la mente abstracta embrionaria del discípulo, a medida que construye el antakarana, y es el primer contacto al cual responde el neófito en posteriores etapas del sendero de probación. Entonces se establece una línea directa de acercamiento influyente entre el Maestro y el discípulo incipiente, de la manera siguiente:

    a. El átomo manásico permanente del discípulo.
    b. Los pétalos del conocimiento del loto egoico.
    c. La mente concreta inferior “mantenida firme en la luz”.
    d. El centro laríngeo.
    e. El cerebro del discípulo en el plano físico.

    Todo esto lógicamente es relativo, pero desde el momento en que el discípulo establece esta línea de acercamiento con la Tríada espiritual (aún en pequeña medida), responde por primera vez al aura del Maestro. La diferencia entre el aura del Maestro y la del Ashrama, es que el aura del Maestro es dinámica y la del grupo, influyente; no obstante, juntas constituyen el aura grupal. Cuando se obtiene esta respuesta inicial, se convierte con el tiempo en discípulo dentro del aura.

    1. La irradiación que viene del plano búdico o intuición espiritual. Es la expresión de la naturaleza amorosa del Maestro y lo que le permite hacer contacto con el corazón de Dios. Podrá observarse que las tres irradiaciones emanan de un Maestro y se amplían por irradiaciones similares, aunque menos poderosas, de los miembros internos del Ashrama, [i756] factores que ponen al Maestro y al Ashrama en contacto con lo que ocultamente se denomina Sol físico, el corazón del Sol y el Sol central espiritual. [e693] La línea a través de la cual la actividad vibratoria del Maestro llega al discípulo y, finalmente, lo atrae dentro del aura es:

    a. El átomo búdico permanente, o el vehículo intuitivo del discípulo avanzado.
    b. Los pétalos de amor del loto egoico.
    c. El cuerpo astral en su aspecto más elevado.
    d. El centro cardíaco.

    1. La irradiación que llega de los niveles átmicos o el aspecto voluntad de la Tríada espiritual. Ésta es la expresión emanante de la capacidad del Maestro para entrar en el concilio de Shamballa, registrar el propósito de Dios y trabajar con el Plan, que expresa en cualquier ciclo dado, la actuación de la Voluntad divina. Este aspecto de la actividad radiante del Maestro es de naturaleza tan elevada, que sólo puede registrarla el discípulo iniciado avanzado, siendo trasmitida a la conciencia física del discípulo mediante:

    a. El átomo átmico permanente, o el centro de la voluntad espiritual, primer aspecto de la Tríada espiritual.
    b. Los pétalos del sacrificio del loto egoico.
    c. El vehículo etérico en sus aspectos más elevados.
    d. El centro coronario.
    e. El centro en la base de la columna vertebral, que entra en actividad en respuesta a las irradiaciones vibratorias de los otros cuatro puntos de transmisión.

    Observarán al estudiar lo anterior, cuán abstruso y difícil es explicar la naturaleza de la actividad vibratoria del Maestro. Todo lo que puedo hacer es -a falta de mayor comprensión intuitiva- poner en términos técnicos y académicos (cristalizando así la verdad y hasta cierto punto deformándola) lo que no puede ser expresado.

    La triple irradiación del Maestro, manifestando su actividad planeada y “esfera de emanación influyente”, es lo que atrae al discípulo dentro de Su aura -no [i757] el aura del Ashrama en este caso, sino aquello que hace posible el aura ashrámica- la Vida del Maestro.

    Puede mencionarse aquí un hecho interesante. Desde el momento en que un discípulo iniciado ha intensificado su vibración, para que sea idéntica a la del Maestro, y puede mantener ese grado vibratorio como cualidad irradiatoria normal, entonces se convierte en un Maestro. En todo ashrama hay siempre, en un [e694] momento dado, algún discípulo que se entrena para ocupar oportunamente el lugar del Maestro, a fin de liberarlo para llevar a cabo un trabajo más elevado e importante. Como saben, fui el discípulo más avanzado del Maestro K. H.; cuando llegué a ser Maestro lo liberé de Su trabajo para que emprendiera otro más elevado, y mi lugar en Su grupo fue ocupado por otro discípulo de segundo rayo; para poder liberar completamente a un Maestro de todo trabajo ashrámico, son necesarios dos discípulos, y de los dos, yo fui el primero en ser elegido. El otro aún no estaba suficientemente preparado. Cuando tiene lugar este proceso de identificación se hace posible un progreso en cada miembro del ashrama, aunque raras veces sucede. Hablando simbólicamente, puede describirse como un potente impulso de expansión que amplía el círculo del ashrama para poder alcanzar niveles más elevados e incluir esferas inferiores de influencia.

    Algún día todo llegará a ser “Jerarquía realizada”, porque la Jerarquía es sólo un estado de conciencia que tiene su centro en Shamballa, el aspecto vida, constituyendo el círculo de la humanidad el factor emanante, la influencia irradiatoria o el aura, mediante la cual los otros reinos de la naturaleza son evocados para que respondan activamente.

    Ésta es una imagen amplia y general de esta etapa del discipulado, pero he tratado de mostrar sus implicaciones individuales y sus resultados grupales más esotéricos. Nada más puedo decir; tampoco puedo explayarme sobre el proceso por el cual el discípulo dentro del aura puede consultar a voluntad al Maestro del Ashrama, a fin de afrontar alguna necesidad urgente. Sólo una cosa puedo decirles y es que el Maestro tiene siempre tres discípulos como Sus más estrechos colaboradores e intermediarios. Éstos han surgido en “Su conciencia”, según se dice, en respuesta a la actividad radiatoria de Su triple naturaleza espiritual. Trabajan muy estrechamente con Él y vigilan a los demás discípulos del grupo [i758] de acuerdo a su necesidad, su rayo y su etapa de desarrollo. Respecto a esto recordarán que tres discípulos del Cristo estaban más cerca de Él que los otros nueve. Esto siempre sucede. Concerniente a Cristo tenemos en la historia bíblica, entre otras cosas, la imagen de un Ashrama constituido técnicamente y de una Jerarquía tal como esencialmente existe. Tuvo tres discípulos amados e íntimos, más nueve que completaban el Ashrama interno. Después venían setenta, que simbolizaban la totalidad del ashrama y, finalmente, quinientos que representaban a quienes se hallaban en el sendero de probación y estaban bajo la supervisión del Maestro, y no de los [e695] tres, de los nueve, ni de los setenta, hasta que llegó el momento de aceptarlos en el sendero del discipulado aceptado. Sanat Kumara guarda en el Ashrama principal la misma correlación con los Grandes Seres que forman Su grupo de trabajadores activos. Sin embargo, deben recordar que estos guarismos son simbólicos y no verdaderos. El número de discípulos en un ashrama varía constantemente, pero siempre tres son los responsables ante el Maestro de toda actividad ashrámica, y sus más íntimos consejeros que llevan a cabo Sus planes. La cadena de la Jerarquía es grande e inmutable y la secuencia inalterable.

    Al considerar el tema del discípulo dentro del aura del Maestro, vemos que el verdadero discípulo consagrado, que ha llegado a la etapa de discípulo aceptado, pasa de un punto a otro dentro de la circunferencia de la esfera de influencia del Maestro, hasta que llega a un período en que conscientemente conoce el aura de Su Maestro. Ésta, hermanos míos, es una frase sin sentido, pero técnica y esotéricamente correcta. Voy a parafrasear su significación a fin de explicarles algunas de sus implicaciones vitales:

    1. No sólo es consciente del Maestro, sino de lo que está en la mente del Maestro. Vale decir, que está telepáticamente en relación con su Maestro.

    2. Más allá de toda argumentación interna, es consciente también de lo que el Maestro desea que se haga. Sabe la parte que debe desempeñar.

    3. Responde sensiblemente al aura del Maestro, no sólo en los planos internos de la vida y en el mismo Ashrama, [i759] sino también en su cerebro físico. Se mueve dentro del aura durante la vida diaria en el plano físico. Necesariamente este proceso consta de cinco etapas:

    a. La relación telepática. Su mente y cerebro responden a la mente del Maestro.

    b. Por lo tanto, es consciente mentalmente de lo que contiene la mente del Maestro. Esto afecta su vida y servicio, y su mente trasforma constantemente las impresiones telepáticas en fórmulas organizadas, que luego están a disposición de los procesos rectores.

    c. Por estar en esta etapa, relativamente libre del espejismo, puede responder desde el ángulo de la sensibilidad y el sentimiento, y en consecuencia lleva a cabo en el plano astral (la parte que le corresponde) de los planes del Maestro. [e696]

    d. Puede comenzar a trabajar etéricamente con la fuerza ashrámica y utilizarla, pues el Maestro y su alma pueden ponerla a su disposición a fin de aplicarla en el plano físico. Se convierte en lo que se llama “un proyector de fuerza”, entonces puede producir resultados en el plano físico.

    e. Su cerebro llega a ser consciente de la simultaneidad de estos cuatro procesos, de modo que entra en una nueva fase del discipulado consciente. El plan se abre ante él mediante su propia alma y la esfera de influencia del Maestro. Quiero señalar que ésta no sólo es una etapa más elevada en el discipulado, sino que presupone una comprensión iniciática.

    El neófito sabe que la meta del esoterista consiste en trabajar con fuerza. Sin embargo ignora que esto no puede hacerse conscientemente hasta que:

    1. Durante un largo tiempo no haya sido un simple canal. Quisiera que reflexione sobre este pensamiento. El logro de la capacidad de ser un canal puro y un distribuidor sin obstáculos, constituye el primer objetivo y lleva mucho tiempo para lograrlo. La fuerza que generalmente distribuye el discípulo, hasta el momento que llega a la etapa en que es un canal establecido y automático, está matizada por la característica de la personalidad (aunque la [i760] personalidad sea de grado elevado). Llega el momento en que el discípulo puede, a voluntad, distribuir la energía ashrámica y la del alma grupal en su estado puro.

    2. Por lo tanto, tiene que distribuir energía y no fuerza. Existe gran confusión en las mentes de muchos discípulos sobre esta cuestión. Hasta que el hombre no llegue a ser un iniciado de grado elevado, raras veces distribuirá energía. Trabaja con fuerzas, las cuales conciernen a los tres mundos. Se ha dicho esotéricamente que “cuando el discípulo puede distribuir las cuatro fuerzas y hacer oír sus siete notas, expresando cada una en forma cuádruple, no puede trabajar con energía. Cuando trabaja con energía, lo hace con siete notas, no con veintiocho”. Reflexione sobre esto. Quiero agregar que las veintiocho pertenecen a las siete y cuando el discípulo trabaja con las siete, normal y automáticamente, libera a las veintiocho, que actúan bajo la impresión de las siete cualidades de séptimo rayo.

    3. Debe aprender a utilizar la diferenciación y la síntesis. [e697] Aquí hay una importante insinuación oculta, de especial valor para los trabajadores.

    4. Es consciente de los peligros incidentales que le ocurren al neófito no entrenado, que trata de distribuir fuerzas y dirigir así las llamadas energías en una dirección específica y determinada. Se da cuenta que su meta es ser durante largo tiempo un canal, debido a la pureza de su vida, a la correcta orientación y a la abstención de criticar. Esta orientación correcta encierra una paradoja que todos los discípulos deben encarar, es decir, orientarse hacia el alma y en consecuencia hacia el Ashrama, y al mismo tiempo hacia la humanidad. Sólo los discípulos muy cercanos al corazón del Maestro (técnicamente comprendido) y conscientes de Su aura, tienen el derecho -casi iba decir privilegio- de dirigir la fuerza en determinada dirección. Cuando no están cerca del Maestro su tarea es servir de canal para la distribución de energía en forma general y universal, pero no específicamente.

    Un Maestro, y en mayor grado el Cristo, sufre mucho más por quienes están en Su propia morada que por los que están en el mundo externo; los aspirantes avanzados obstaculizan más Su trabajo que los pensadores inteligentes. Tengan esto bien presente. No fue la crueldad de los hombres en el mundo externo, lo que [i761] causó el profundo dolor del Cristo cuando estuvo en la Tierra; fueron Sus propios discípulos, además del dolor masivo -distribuido en todo el ciclo de vida, pasado, presente y futuro- de la humanidad.

    Los discípulos gravitan hacia los grupos mundiales, y muchos de ellos hacen trabajo más eficiente que los de los grupos esotéricos. El discípulo aceptado avanzado, tiene su propio grupo, que reúne para el trabajo activo y creador. Les recordaré lo siguiente: La medida de la capacidad del discípulo se expresa por la influencia que ejerce -por intermedio de la pluma, la palabra y personalmente- sobre otras personas.

    De acuerdo a la ley de Correspondencia o Analogía, siempre existe una relación numérica con entidades numéricamente establecidas. Las seis etapas del discipulado están lógicamente relacionadas con las seis escuelas de la filosofía hindú que, en realidad, fueron las seis escuelas simientes” para toda conjetura y trabajo filosófico. No se debe creer que hay seis tipos de ashramas que corresponderían a cada una de las seis etapas del discipulado, puesto que en verdad existen siete Ashramas (uno por cada tipo de rayo); las seis etapas del discipulado están [e698] relacionadas con todos los Ashramas; los siete tipos de rayo expresan (en alguna etapa de su desarrollo en el sendero del discipulado) estos seis pasos hacia el centro.

    Los centros, como los utiliza el discípulo en su progresivo desenvolvimiento, dependen en gran parte del tipo de rayo. En esta serie de instrucciones no intento ocuparme del tema de los centros. Me ocupo con mayor extensión de los mismos en la parte final del Tratado Sobre los Siete Rayos.

    Sin embargo, quisiera aclarar que el Maestro nunca utiliza los centros de un discípulo como agentes distribuidores de fuerza. En último análisis, los centros (cuando funcionan correctamente) son depósitos de fuerza y distribuidores de energía, matizados por cualidades específicas y por cierta nota, vibración y fuerza. En las últimas etapas del sendero del discipulado, los centros están totalmente controlados por el alma, mediante el centro coronario, pero hay que tener en cuenta que después de la cuarta iniciación, cuando desaparece el cuerpo causal, no hay aspecto forma, o vehículo, que pueda limitar o mantener prisionero a un discípulo. Después de la tercera iniciación los centros inferiores no controlan el mecanismo externo de respuesta; desde [i762] el punto de vista del entrenamiento ocultista superior, cuando el discípulo se halla en el Ashrama, los centros son considerados simplemente canales para la energía. Hasta el momento de la tercera iniciación asumen temporalmente importancia en el proceso de entrenamiento, porque a través de ellos el discípulo aprende la naturaleza de la energía y su diferencia entre fuerza y métodos de distribución -esto último constituye una de las etapas finales en el proceso de entrenamiento.

    La constitución del ego o alma, es el factor de mayor importancia para el Maestro en la tarea de preparar al discípulo para el trabajo jerárquico. Esto lógicamente involucra los tres centros superiores, coronario, cardíaco y laríngeo. El Maestro se preocupa de lo que se denomina loto egoico, olvidándolo a menudo el discípulo. El alma se preocupa de su propia vida; los detalles de la vida de la personalidad (su expresión inadecuada o sombra, en los tres mundos) no hacen impacto alguno sobre la conciencia del alma. A medida que aumenta la violencia en la vida de la personalidad, el alma, que ha sido acrecentadamente la receptora de lo mejor que ofrece la aspiración de la personalidad, y que lentamente estuvo dirigiendo su atención hacia la mente de la personalidad, también se hace consciente de un factor que se opone a la verdadera expresión del alma en la periferia externa de la vida. Entonces comienza la lucha de los pares de [e699] opuestos superiores -la lucha del alma y la personalidad, librada conscientemente por ambas partes. Éste punto debe recordarse. El conflicto culmina antes de las tres primeras iniciaciones, al enfrentarse los dos oponentes: el Morador en el Umbral (el de la iniciación, hermanos míos) y el Ángel de la Presencia se enfrentan. Esta lucha no nos concierne aquí. Debemos ocuparnos de responder a la energía jerárquica, incorporada en el aura del Maestro, y desde allí trasmitiría al discípulo. El canal o canales de dirección son:

    I. La Jerarquía.

    1. El Maestro.
    2. El Ashrama.
    3. El alma del discípulo.

    II. La Humanidad.

    1. El discípulo. [i763]
    2. El antakarana.
    3. Los tres centros superiores.

    Éste es un proceso amplio y general, que abarca desde lo universal -en lo que al discípulo individual concierne- a lo particular, es decir, el discípulo en cuerpo físico.

    El detalle del descenso de la energía, o del proceso de inspiración espiritual (ambas frases presentan gráficamente el concepto de respuesta del aura del Maestro), puede expresarse así:

    1. El aura del Maestro.

    2. El loto egoico, o cuerpo del alma.

    3. La afluencia de energía ashrámica, a través de:

    a. Los pétalos de sacrificio, o el aspecto voluntad.
    b. Los pétalos de amor, o el aspecto amor-sabiduría.
    c. Los pétalos de conocimiento, o el aspecto mental.

    Este proceso será afectado por el tipo de rayo del discípulo.

    1. La respuesta del discípulo en el plano físico y la receptividad de sus centros a la actividad engendrada por el alma, bajo la impresión del Maestro, sería:

    a. Los pétalos del sacrificio transmitirán energía al centro coronario por medio de los pétalos de sacrificio (tres) que se encuentran en la hilera inmediata de pétalos que circundan la “Joya en el Loto”, de allí al pétalo de sacrificio que se halla en los tres pétalos de amor y en los tres pétalos de conocimiento. Por lo tanto, tienen cinco puntos transmisores de voluntad-energía. [e700]

    b. Los pétalos de amor transmiten análogamente amor-energía al centro cardíaco, por medio de los pétalos de amor, cinco en total.

    c. Los pétalos de conocimiento transmiten energía, la energía de actividad inteligente, al centro laríngeo, haciéndolo de la misma manera, por intermedio de los cinco pétalos de conocimiento.

    Este proceso, que se lleva a cabo en el vehículo egoico y es registrado por el discípulo en el plano físico, produce oportunamente lo que podría llamarse “un poderoso centro de invocación”. Este [i764] centro de invocación evoca respuesta de la Tríada espiritual, de modo que eventualmente tendremos:

    I. La Tríada espiritual, el custodio de la energía monádica.

    El átomo átmico permanente.
    Los pétalos de sacrificio.
    El antakarana.
    El átomo físico permanente, dentro del loto egoico.
    El centro coronario.

    II. La Tríada espiritual.

    El átomo búdico permanente.
    Los pétalos de amor.
    El antakarana.
    El átomo astral permanente, dentro del loto egoico.
    El centro cardíaco.

    III. La Tríada espiritual.

    El átomo manásico permanente.
    Los pétalos de conocimiento.
    El antakarana.
    La unidad mental.
    El centro laríngeo.

    Estos detalles, hermano mío, de interés técnico, son puramente académicos y constituyen simplemente palabras-símbolos de un inevitable proceso evolutivo. Describen la inspiración divina a la que están sujetos todos los seres humanos, como parte integrante de la vida de Dios Mismo, y que el hombre la registra conscientemente cuando llega a las etapas del discipulado y de la iniciación. Manifiestan, cuando se las entiende correctamente, la naturaleza de la Ciencia del Aliento. El aliento es todo, y en el método de invocación y evocación que subyace en todo el proceso, se insinúa la estructura y la actividad del Corazón del Sol, el órgano de nuestro sistema solar de segundo rayo y el sistema de diástole y sístole de la evolución, que reside en los procesos universales de la vida.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa IV. El Discípulo que está en el Sutratma o Hilo

    Después de estos preliminares nos ocuparemos de otra Etapa del Sendero del Discipulado. La cual podría describirse como:

    “La etapa en la que se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) la forma de llamar la atención del Maestro. Tiene el nombre peculiar de Discípulo que está en el Sutratma o Hilo”.

    En esta etapa está implicada la sensibilidad psíquica más elevada. En mis escritos he señalado, en forma clara y definida, lo indeseable de las experiencias psíquicas inferiores. Lo hice por ser muy necesario prevenir a los estudiantes sobre ello. La dificultad se acrecienta debido a que no es fácil llegar a los psíquicos inferiores para prevenirlos, pues están seguros que sus poderes clarividentes y clariaudientes indican un tipo avanzado de elevado desarrollo espiritual. Sus mentes se cierran a toda clase de advertencias y generalmente actúan detrás de una barrera de envanecida autosatisfacción. Olvidan que las razas aborígenes y los animales son todos psíquicos y registran lo que no pueden registrar los tipos más mentales. Las personas comunes son inherentemente astrales en sus actividades, interpretaciones fenoménicas, actitudes y enfoques. Por lo tanto, es necesario insistir, advertir y hacer comprender al psíquico término medio, lo indeseable de la vida astral.

    Sin embargo, los discípulos consideran que ningún aspecto de la manifestación divina está fuera del alcance de su experiencia. Saben que el psiquismo, en sus fases inferiores, es también parte de la expresión divina y de naturaleza esencialmente más [e680] elevada que los procesos puramente físicos de vivir en un cuerpo. Un discípulo no puede decir que, simplemente por ser discípulo, no está sujeto a ésta, aquélla u otra experiencia. Debe estar preparado para todas las experiencias [i742] y enfrentar el hecho de que oportunamente todos los discípulos tienen que llegar a ser psíquicos, tanto inferiores como superiores, así como lo fue el Cristo. La única forma de defenderse es impedir que se manifiesten los poderes inferiores, hasta que estén activas las facultades psíquicas superiores; entonces las inferiores se controlan y manejan (si puedo expresarlo así) desde un nivel elevado de conciencia. Para el discípulo sólo existe vida y forma, y aprende a dirigir los procesos de la vida por medio de la forma, a fin de producir la manifestación divina.

    El mundo, actualmente, está entrando en una fase de extrema sensibilidad. Los discípulos deben entrenarse a sí mismos para ayudar. El cambio de conciencia del individuo común y mediocre, será hacia los niveles del astralismo consciente, y desaparecerá rápidamente el velo entre lo visible y lo invisible. ¿Cómo pueden ser de utilidad los discípulos en ese difícil período si no tienen experiencia para distinguir e interpretar lo que debe existir entre los aspectos fenoménicos? ¿Cómo es posible rescatar y proteger a otros, si temen entrar en los reinos de la vida donde rige el psiquismo inferior? No les pido que cultiven poderes psíquicos, pero sí que se mantengan alerta para ver y oír en todos los niveles donde presten servicio y saber qué ven y oyen, interpretándolo correctamente, sin enceguecerse por el prejuicio y el temor. El sendero del discipulado no es fácil de seguir, pero tiene sus compensaciones adecuadas. La sensibilidad psíquica está involucrada en la comprensión de esta fase del discipulado.

    Al tratar de estudiar brevemente esta etapa, debe tenerse presente una correlación entre el discípulo, el Ashrama donde trabaja y el Maestro. La correlación y el desarrollo de esta relación triangular siempre es inducida por el conocimiento de la tensión . Mucho material se dio a los estudiantes sobre el tema del sutratma y del antakarana. El sutratma conduce desde la Jerarquía y un punto de tensión en esa Jerarquía (como lo es un Maestro en el centro de cualquier ashrama) hasta lugares distantes, innumerables planos e incontables corazones. El sutratma permite al discípulo (si se le ha autorizado a aprender la fórmula de utilizarlo) volver a su centro de trabajo y llegar en el momento deseado al “Maestro de su vida”. Esta relación triangular puede ser descripta de la siguiente manera: [e681] [i743]

    El Maestro
    *
    El Alma       *            *       El Ashrama
    *
    El Discípulo

    Gran parte de lo que he enseñado sobre el Festival de Wesak, constituye una ampliación de esta idea, y deben tenerlo presente al prepararse para participar en él.

    Shamballa
    *
    El Buda       *            *        El Cristo
    *
    La Jerarquía
    *
    La Humanidad

    El tema sobre el discípulo que está en el sutratma y las técnicas implicadas en este estado de conciencia, se relacionan con la capacidad del ser humano, controlado por el alma, para llegar a ser magnético y “emitir el llamado vibratorio que puede llegar al oído de Aquel que sujeta el sutratma o hilo”. Esta cita fue extraída de un manuscrito muy antiguo en los Archivos de la Jerarquía, que se refiere a esta etapa del discipulado. Por primera vez hago accesible esta información, en forma breve y necesariamente velada e inadecuada, a los discípulos que se reúnen en este ciclo al llamado de la Jerarquía. Sólo aquellos que se hallan en esta etapa del discipulado realmente comprenderán lo que expongo y se beneficiarán de las insinuaciones.

    Esta cuarta etapa será posible únicamente para el discípulo que ha sido aceptado durante más de una vida y que demostró capacidad de trabajar con altruismo y perseverancia. Puede decirse que los requisitos son:

    1. Descentralizarse y dejar de ser el punto de interés dramático en su pequeño escenario. No preocuparse de su [i744] naturaleza sensoria. No permitir que el excesivo autointerés que evidencia la mayoría, impida controlar sus pensamientos y aspiraciones.
    2. Trabajar impersonalmente, sin importarle cómo reacciona su personalidad. Esto significa que sus propios sentimientos y pensamientos, simpatías, antipatías y deseos, ya no son factores controladores; él condiciona sus actividades y relaciones diarias, únicamente mediante esas intenciones y actividades que son para bien del grupo. No [e682] sacrificará a ningún individuo en bien del grupo, sino después de haber hecho el debido esfuerzo para ayudarlo a comprender y a manifestar rectas relaciones; tampoco vacilará en actuar con firmeza cuando surja la necesidad u oportunidad.
    3. Desarrollar el sentido de proporción respecto al trabajo y considerar de valor relativo lo que él ha contribuido al trabajo del Maestro y a la vida del ashrama. Preocuparse de la tarea y la oportunidad y no del Maestro o del lugar individual que ocupa en los pensamientos del Maestro. La mayoría de los discípulos en las primeras etapas del noviciado, jamás olvidan que son discípulos. Esto es lo que el Maestro Morya denomina el “ufano recuerdo de la mente absorta en sí misma”. Es una forma de orgullo velado, que a los principiantes le resulta difícil evitar. Ni por un momento olvidan su discipulado y su Maestro, no importa cuán activo sea su servicio; sin embargo -si realmente trabajaran desde el punto de tensión- olvidarían la existencia del Maestro cuando llevan a cabo la tarea para sus semejantes.
    4. El discípulo en el sutratma llega a la etapa donde se presenta la analogía superior de la denominada “doble personalidad”, o en otras palabras, ese estado de conciencia del cual la doble personalidad es la sombra y la distorsión. El discípulo es consciente, simultáneamente, de dos estados de conciencia, o de dos puntos de actividad concentrada:
    5. El punto de tensión espiritual en que está enfocado y se esfuerza por mantenerlo inviolable y continuo. [i745]
    6. La esfera de actividad enfocada en los tres mundos por cuyo intermedio lleva a cabo, como discípulo, su trabajo y servicio.

    Estos dos puntos relacionados no son en realidad dos actividades separadas, excepto cuando emergen en la conciencia del discípulo en el plano físico y expresan su vida objetiva y subjetiva. Derivan del trabajo que debe realizar en tiempo y espacio por medio del cerebro físico. El segundo punto de enfoque sería en realidad una exteriorización del punto interno de tensión. En estas palabras tienen la clave de la verdadera ciencia del discipulado y de la relación progresiva entre el centro humano y el Jerárquico. Concierne asimismo al trabajo del Buda y del Cristo, porque ambos representan el punto de tensión en Shamballa y en la Jerarquía.

    [e683] La mayoría de los discípulos no trabajan desde el punto de tensión espiritual, sino desde un punto de enfoque de la personalidad -lo cual es, en realidad un paso más adelante que el de la persona irreflexiva común- al que se aferra demasiado tiempo. Mientras un hombre está enfocado en su personalidad, el punto de tensión espiritual se le escapará. Estará impelido por la aspiración personal, no por la fuerza ashrámica, y este enfoque en la forma traerá dificultades tanto al aspirante individual como a su grupo. La tensión espiritual como resultado de la total dedicación de la personalidad al servicio de la humanidad, estimula y fortalece, pero no evoca la vida inferior del yo personal.

    El discípulo debe cumplir estos requisitos antes de enseñársele cómo llegar al Maestro a voluntad, o cuando surge una emergencia.

    Quisiera llamarles la atención sobre la actitud del Maestro en esta etapa del progreso de Su discípulo. Como el nombre lo insinúa, en este punto se le permite al discípulo llamar la atención del Maestro, que sólo se concede cuando se puede confiar en que el discípulo utilizará ese privilegio únicamente para propósitos de servicio grupal y nunca para sí mismo o en beneficio propio. Significa también que es ya capaz de manejar su vida y sus problemas y, por lo tanto, incapaz de entrometer sus crisis personales en la vida del ashrama. Además implica que la devoción y el esencial altruismo básico del discípulo es de tal naturaleza que el ashrama no necesita ser protegido de su actividad vibratoria; [i746] nunca exige que el Maestro le otorgue, lo que esotéricamente se denomina “el poder que rechaza”. El Maestro sabe que si llega un llamado del discípulo en el sutratma, no pierde tiempo si le responde, porque la demanda siempre será emitida para satisfacer la necesidad del grupo y establecer un propósito grupal.

    No importa lo que está haciendo el Maestro ni cuál es Su preocupación, debe responder a ese llamado porque al discípulo se le ha conferido el derecho de hacerlo cuando lo demanda una emergencia. Cabe preguntarse aquí cómo sabe el discípulo (empleando una frase idiomática) “abrirse paso hasta el Maestro”. Puedo asegurarles que queda totalmente inhibido cuando no debe emitir el llamado -inhibición que surge de él mismo, no la impone el Maestro- ni lo desea ni lo hace si tiene alguna duda en su mente. Es cuestión de poseer clara percepción intuitiva, de reconocer que existe un canal libre de obstáculos y que es un acto de la voluntad espiritual. En realidad constituye un proceso [e684] de invocación y evocación. Este concepto del discípulo en el sutratma o hilo, subyace en las distorsionadas enseñanzas sobre las prerrogativas y privilegios del sacerdocio y la relación del Papa, por ejemplo, con Dios, o de los ” elegidos “, con la Deidad. El discípulo en el sutratma y el Maestro y Su Ashrama, constituyen ese ideal latente e insatisfecho, que la conciencia eclesiástica interpreta como que es la Iglesia. Cuando se erija la venidera religión mundial alrededor del trabajo y de la actividad de los discípulos mundiales y conocedores, entonces veremos correctamente interpretados y realmente expresados estos símbolos, denominados “derechos y prerrogativas del sacerdocio”. Las mismas deducciones simbólicas se pueden observar en la casta de los Brahmanes en la India.

    Esta relación e interacción responsivas sólo las obtiene, después de un largo ciclo de relación externa, el discípulo aceptado, primero en la periferia y después en el ashrama, pero no como resultado del esfuerzo para obtener esta posición de poder e influencia en el servicio. Es simplemente el resultado silencioso y casi inconscientemente logrado de la propia negación y autolvido que caracteriza al discípulo aceptado, descentralizado y completamente dedicado al cumplimiento del plan divino, dentro de su máxima capacidad. Es la recompensa, si puedo expresarlo así, del trabajador que sabe lo que [i747] vino a hacer en esta encarnación, y trata de hacerlo con toda dedicación. El anhelo impulsor de su vida es la necesidad de la humanidad y su creciente percepción del próximo paso que el hombre debe dar.

    Las principales tareas del Maestro, cuando un discípulo entra en su ashrama, consiste en hacerle pensar en su descentralización. Esto implica trasladar la conciencia del discípulo, de sí mismo al trabajo que debe realizar, e incidentalmente responder a las siguientes preguntas:

    1. ¿Sabe en realidad, cuál es la tarea de su vida?
    2. ¿Ha tratado de llevarlo a cabo en las actuales circunstancias de su vida?
    3. ¿Tiene como objetivo principal la formación de su carácter y el desarrollo de la pureza? Si es así ¿no cree usted que debería estar en el sendero de probación en vez de engañarse a sí mismo de que está en el sendero del discipulado?
    4. ¿Se preocupa de la necesidad de la humanidad o de su posición como discípulo, de sus propios problemas espirituales y de las ilusorias y terribles dificultades de su vida personal?

    [e685] Mientras crea que su vida es de sumo interés y excesivamente difícil, se halla sólo en las primeras etapas del discipulado aceptado y aún no ha desterrado viejos hábitos mentales. Estas preguntas deberán ser contestadas oportunamente antes de que el estudiante adquiera lo que podría llamarse “completa libertad en el Ashrama”.

    También debe recordar que el Ashrama se exterioriza sólo cuando proporciona un punto de tensión espiritual. De allí egresan los discípulos para trabajar en el mundo. El grupo externo que trabaja en el mundo, o sea el ashrama exotérico, se exterioriza reflejando la radiación del Ashrama interno y estableciendo un campo magnético de poder espiritual. Esto se hace a medida que los miembros que se encuentran en la periferia externa, se relacionan con el Ashrama interno y, por consiguiente, reaccionan a la nota y cualidad del grupo interno reunido alrededor del Maestro.

    Un Ashrama no es un grupo de personas que buscan conocimiento espiritual. Es un centro de actividad grupal que, impulsado por energías [i748] (cuando se le otorga plena y adecuada influencia), permite al grupo llevar a cabo el Plan del Maestro y satisfacer la necesidad humana. Quizá se pregunten por qué acentúo constantemente esta necesidad. Lo hago porque esa necesidad constituye el principio más importante y urgente de invocación y puede evocar y evocará respuesta jerárquica, poniendo en relación dos centros, la Humanidad y la Jerarquía. Ésta es la analogía grupal de la invocación del alma por la personalidad y su consiguiente evocación en el plano de la vida diaria, lo cual conduce a la consiguiente fusión. Un Ashrama o el grupo de un Maestro es, por lo tanto, un centro de invocación, y cuando un discípulo individual se convierte en un discípulo que está en el sutratma, constituye la recompensa por el servicio altruista -efectuado a cualquier costo personal. Entonces el Ashrama puede llegar a ser un centro de excepcional poder mundial.

    Los discípulos en el sutratma o hilo, emplean una técnica especial de acuerdo a su rayo; actúan siempre a través del centro coronario. Por medio de ese centro emiten el llamado, inaudible desde el ángulo del plano físico, y (vibrando a lo largo del hilo) llega hasta el Maestro. Sin embargo, el Maestro enseña directamente estas técnicas al discípulo cuando reconoce que éste tiene derecho a ese privilegio. Aquí no puedo dar directamente estas técnicas. Cuando “esté en el sutratma”, se le impartirá inevitablemente tal información.

    El sutratma no es el antakarana, sino un hilo vinculador de [e686] luz viviente. El Maestro lo proyecta a medida que el servicio del discípulo evoca respuesta de Él. Sin embargo, esta evocación acrecienta su poder a medida que el discípulo construye el antakarana entre la personalidad y la Tríada espiritual. El discípulo en el sutratma oportunamente conecta el hilo de la vida -un aspecto del antakarana- con este hilo ashrámico, de allí que se establezca el control monádico sobre el individuo, que grupalmente significa que la Jerarquía es controlada por Shamballa. Debe tenerse siempre presente la relación menor y mayor.

    Para el aspirante común las implicaciones de esta etapa del discipulado son de valor porque acentúan lo que aún no se ha logrado. Por lo tanto, las implicancias son negativas, lo cual es frecuentemente deseable, en lo que concierne a los discípulos aceptados, cuyas actitudes deberían ser positivas e inteligentes. [i749] La Ley de Relaciones Positivas y Negativas subyace en todas estas etapas. Al principio, lo superior es siempre negativo para lo inferior; luego se producen esos cambios intermedios que hacen a lo superior positivo para lo inferior, y conducen al constante ascenso en el Camino de la Vida, y en la escala del ascenso espiritual.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]