Categoría: Discipulado

La razón de divulgar lo que anteriormente era considerado como trabajo preparatorio para la tercera iniciación, se debe a que la raza está ahora en la etapa de desarrollo que justifica el cambio completo en el acercamiento a la divinidad, tal como lo enseña la Jerarquía. ¶ Esto no significa que la enseñanza pasada queda relegada, sino que es trasladada nuevamente a las primitivas etapas del sendero del discipulado, mientras que la enseñanza dada en esas etapas constituirá ahora el trabajo realizado por los aspirantes en el sendero de probación. ¶ El énfasis ha sido puesto sobre la purificación, la necesidad de desarrollar la vida crística, la visión mística y la filosofía. ¶ A la raza se le dieron las verdades esotéricas que evocaron mucho interés, crítica y discusión, atrajeron a todos los tipos de mente y fueron distorsionadas y mal aplicadas. Sin embargo, a los aspirantes avanzados les sirvieron de instrumento de ayuda para ir adelante en el sendero del discipulado, realizando un progreso paralelo los discípulos aceptados. ¶ Una vez firmemente establecidos en el sendero, las verdades se les hacen autoevidentes y las pueden aplicar y verificar individualmente, y conducen al discípulo, en forma inevitable, al Portal de la Iniciación. ¶ [AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 410]

  • El discipulado y su finalidad

     Nicholas Roerich. AtlantN. Roerich. Atlante. 1921

    Existe un curioso y antiguo canto atlante que no se entona ya, pero en tiempos lejanos lo entonaba el iniciado que recibía la tercera iniciación -la culminante iniciación de ese período. La traducción de los símbolos en que fue escrito perdió lógicamente su ritmo y su poder. Reza así:

    “¡Permanezco entre el Cielo y la Tierra! Visualizo a Dios; veo las formas que Dios tomó. Odio a ambos. Nada significan para mí, porque al primero no lo puedo alcanzar y no amo a las segundas.

    “Me siento atormentado. No puedo conocer el Espacio y su Vida, de modo que no lo deseo. Conozco demasiado bien el tiempo y sus miríadas de formas. Pendo entre ambos y no deseo ninguno.

    “Dios habla desde los cielos. Se produce un cambio. Escucho con oído atento, y escuchando vuelvo la cabeza. Aquello que visualizo y, aunque lo visualice, no lo puedo alcanzar, está más cerca de mi corazón. Los antiguos anhelos vuelven y mueren. Las viejas cadenas del espejismo se rompen. Me precipito hacia delante.

    “Miríadas de voces hablan y detienen mis pasos. El tronar de los sonidos de la tierra apagan la voz de Dios. Me doy vuelta en el camino y visualizo nuevamente los prolongados goces de la tierra, de la carne y de los seres queridos. Pierdo la visión de las cosas eternas. La voz de Dios se desvanece.

    “Nuevamente estoy atormentado, pero sólo por poco tiempo. Mi pequeño yo, oscila adelante y atrás, así como un ave vuela en el aire y se posa nuevamente en el árbol. Sin embargo, Dios, en su lugar elevado, supera a la pequeña avecilla. Así sé que Dios saldrá victorioso y que más tarde esclavizará a mí y a mi mente.

    “Escuchen el alegre himno que canto; el trabajo fue realizado. Mi oído está sordo a los llamados de la tierra, excepto a esa pequeña voz de todas las almas ocultas en las formas externas, porque son como yo y con ellas estoy unificado.

    “La voz de Dios es oye con claridad y, en sus tonos y sobretonos, las ínfimas voces de las pequeñas formas se esfuman y desvanecen. Habito un mundo de unidad. Sé que todas las almas son una.

    “Me arrastra la Vida universal, y al precipitarme en mi camino -el camino de Dios- veo desaparecer las energías menores. Soy el Uno; yo, Dios. Soy la forma en la que todas las formas están sumergidas. Soy el alma en la que todas las almas están fusionadas. Soy la Vida, y en esa Vida todas las pequeñas vidas permanecen

    Estas palabras entonadas en las antiguas fórmulas, en peculiares y seleccionadas notas, fueron muy poderosas y trajeron resultados definidos en ciertas antiguas ceremonias que desde hace mucho desaparecieron.

    [AAB/DK. DNE I, pp. 622-623]

  • La Ley del Sacrificio rige el Sendero Oculto

    Aquellos que inician el entrenamiento esotérico con ojos abiertos, deben en realidad tener muy en cuenta lo que cuesta. La compensación final es grande, pero el sendero es áspero y el verdadero esoterista lo recorre solo. La capacidad de mantenerse aislado, de asumir [i349] responsabilidad y luego, sin ayuda, valerse por sí mismo y desafiar el mal por amor al bien logrado, es la característica del Hermano Blanco. Prepárense para enfrentar la soledad, para evitar los peligros de la formación de un carácter ofuscado y sombrío y para dedicar la vida sin recompensas personales. Sólo a medida que se expande la conciencia y se encuentra la verdadera ubicación en la totalidad cósmica, la compensación es evidente; pero no teman, y sepan que la personalidad es sólo temporaria, y no importa que sufra. Algún bien alcanzado para la Hermandad universal, alguna ley explicada y demostrada en la vida diaria, quizás harán decir al Maestro oportunamente (después que todo haya terminado): ¡Bien hecho! Miren siempre adelante. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda. El sendero conduce hacia arriba, a una mayor rapidez de vibración y de sensibilidad. Busquen el punto de equilibrio en su trabajo y manténganlo, porque los años suponen mucho trabajo, presión y sufrimiento.

    ¿Son suficientemente fuertes como para ver la congoja del mundo, el desastre y, no obstante, conservar la alegría? ¿Pueden asociarse en el trabajo de acrecentar la evolución de la raza, y darse cuenta de que son necesarias la dificultad y la disciplina y, sin embargo, no hacer nada para aliviar el sufrimiento? Almas seleccionadas y probadas están siendo entrenadas hoy, en todas partes del mundo. Los Maestros están abrumados y sobrecargados de trabajo. Dan todo lo que pueden, pero del aspirante individual dependen el empleo de lo que se le da.

    [e255] Quienes vigilamos y guiamos en el aspecto interno de la vida, tenemos más conocimiento que ustedes, que llevan la carga y la preocupación de la existencia en el plano físico. Conocemos las desventajas físicas y algún día podremos ayudarlos definidamente a construir cuerpos fuertes para el servicio mundial. Ahora el miasma astral es de tal índole, que les resulta casi imposible a nuestros esforzados hermanos, [i350] tener buena salud; el karma del mundo lo prohíbe. La corrupción astral y los pestilentes pozos sépticos de los niveles inferiores del plano mental infectan todo, y afortunado aquel que los evade. Vigilamos compasivamente a quienes poseen cuerpos débiles y sensibles y se esfuerzan, trabajan, luchan, fracasan, continúan y sirven. No se nos pasa desapercibida ni una hora de servicio ofrecida en el dolor y la tensión, ni la tarea de un solo día efectuada con los nervios torturados, la cabeza cansada y el corazón dolorido. Lo sabemos y nos preocupa mucho, sin embargo no podemos hacer nada de lo que se necesita y que ustedes, que luchan en el mundo, pueden hacer. El karma del mundo engolfa a cada uno en esta época. Ojalá pudieran darse cuenta que el tiempo es corto y que el descanso, la alegría y la paz están en camino.

    Conocemos la victoria obtenida a medias, los días vividos con algún éxito, pero sin haber logrado el ideal; los momentos de agotamiento del alma y del cuerpo, cuando la vacuidad de todo, incluso el servicio mismo, parecen ser lo único perceptible; las semanas y meses de esfuerzo y de lucha contra obstáculos aparentemente insuperables, contra el enorme poder de las fuerzas de la evolución y de la rugiente marea de la ignorancia del mundo. Confórtense en la seguridad de que el amor rige todo; anímense, sabiendo que la Jerarquía los respalda.

    Aquellos que deben enseñar al mundo algo más respecto a los Maestros y se están entrenando para ser puntos focales de contacto, son sometidos a una disciplina sumamente drástica. Son probados en toda forma y enseñados a través de experiencias muy amargas. Aprenden a no dar importancia al hecho de no ser reconocidos. Se entrenan a no juzgar por las apariencias, sino por la visión interna. La capacidad de reconocer el propósito del Maestro y el poder de amar, son considerados de suprema importancia. Los aspirantes que desean ser elegidos para trabajar con discípulos, deben perder todo deseo por las cosas del no-yo y estar dispuestos a [i351] pagar lo que sea por obtener conocimiento. Si se quiere probar al mundo la realidad del reino subjetivo, se hará con la sangre del corazón, porque sólo con “la sangre del corazón” se puede obtener sin peligro el poder y manejarlo inteligentemente. A medida que avanzan y estudian como aspirantes, las leyes ocultas de la naturaleza, comprenderán [e256] la necesidad del precio pagado. El desenvolvimiento espiritual del carácter del discípulo debe ir a la par de su conocimiento interno. Este conocimiento se desarrolla de tres maneras:

    1. Por definidas expansiones de conciencia, que dan al discípulo una comprensión de las etapas a alcanzar. Su mente formula lo que debe captar más adelante, siendo el primer paso hacia la adquisición. Un aspirante es llevado en forma definida a los planos internos y un chela más avanzado le indica el trabajo a realizar, algo así como cuando un instructor indica a su alumno la lección a aprender.

    2. El próximo paso consiste en dominar la lección y desarrollar, por la meditación y el experimento, las verdades percibidas. Éste es un procedimiento largo, porque todo debe ser asimilado y constituye parte integrante del yo del discípulo, antes de poder continuar. Es similar al planteo de un problema de aritmética, que debe seguirse, guarismo por guarismo, línea por línea, hasta obtener la solución. Este trabajo se efectúa tanto en los planos internos como en el físico. En el Aula del Aprendizaje se lo instruye al alumno todas las noches durante un breve período, antes de realizar cualquier trabajo servicial. Estas enseñanzas las trae a la conciencia de su cerebro físico en forma de un profundo interés por ciertos temas y como una acrecentada aptitud para pensar concreta y abstractamente en los diversos asuntos esotéricos que ocupan su atención. Intenta experimentar y prueba distintos métodos para estudiar las leyes, y en el transcurso del tiempo obtiene para él valiosos resultados. Pasa el tiempo, y a medida que adquiere mayor conocimiento, éste se sintetiza, [i352] quedando preparado para enseñar e impartir a otros el remanente del conocimiento, del cual está seguro.

    3. Al enseñar a otros se obtiene más conocimiento. La definición de la verdad en la enseñanza cristaliza los hechos aprendidos y, en el juego con las otras mentes, las vibraciones propias del aspirante se sintonizan con planos cada vez más elevados, afluyendo nuevas intuiciones y nuevas verdades.

    Cuando ha dominado de esta manera una lección, prepara otra, y cuando el estudiante sabe una determinada serie de lecciones, se gradúa y recibe una iniciación. El grupo que él instruye se beneficia por el paso dado, porque cada discípulo lleva consigo, en forma peculiar e indefinida, a quienes instruye. El beneficio sobre una unidad repercute en el conjunto. En forma similar el Maestro lleva consigo a Sus discípulos hacia adelante y hacia arriba. El tema es abstruso y en gran parte constituye uno de los secretos de la ley de expansión vibratoria. La iniciación del Logos tiene efecto universal. [TSMB, 255-256]

  • Ciudadanía espiritual

    DNE II

    En la actualidad el problema de todos los discípulos consiste en llevar a cabo con éxito la actividad propia de la tarea elegida como ciudadano competente y vocacional en la vida y, no obstante, y al mismo tiempo, llevar a cualquier precio una vida práctica de servicio, que no es el deber o el dharma del hombre común. A éste le basta triunfar en el plano físico según se dice, dejando para un posterior ciclo de vida el desarrollo de una vida interna más dinámica e incluyente. Todos los discípulos tienen estos dos objetivos, uno externo y otro interno, más una expresión integrada y designada. [AAB: DNE II, 491]

    Los discípulos en todos los Ashramas (el mío no es una excepción) están consagrados al trabajo de su Ashrama, y esto usted lo supo siempre. Aunque es verdad que todo trabajo con móvil e intención correcta es espiritual, los discípulos, no obstante estar consagrados definidamente a prestar determinados servicios jerárquicos, que deben preceder a todas las actividades de la vida, aunque –al mismo tiempo– cumplan sus otras tareas en el mundo externo, basadas en las correspondientes obligaciones y responsabilidades que les corresponde como ciudadanos. Tenga esto definidamente presente y recuerde que necesito la ayuda de todo el grupo de mi Ashrama y, además, su colaboración individual y comprensión de los problemas a resolver. Puedo hacer un llamado general y establecer los principios y las líneas de actividad específicos que regirán el trabajo de mis discípulos, pero no puedo decir cuándo o dónde debe prestarse servicio. [AAB: DNE II, 540]

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-LEJ.gif

    Ha llegado el momento de revalorizar el dinero y canalizar su utilidad en nuevas direcciones. La voz del pueblo debe prevalecer, pero debe ser un pueblo educado en los verdaderos valores, en el significado de la verdadera cultura y en la necesidad de que existan rectas relaciones humanas. Por lo tanto, es esencialmente una cuestión de sana educación y de correcta preparación para la ciudadanía mundial, algo no emprendido aún. ¿Quién puede dar este entrenamiento? […] Así, hermano mío, se escribe la historia, cada nación lucha para sí misma y se valora mutuamente en términos de recursos y finanzas. Mientras tanto la humanidad sufre hambre, no posee la cultura necesaria y se le enseñan falsos valores y el mal empleo del dinero. Hasta no subsanar esta situación, no será posible el retorno de Cristo. [AAB: EJ, 516]

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-BC.gif

    Los miembros del reino de Dios seguramente encarnarán la herencia de los cuatro reinos, del mismo modo que el hombre encarna la herencia de tres. Esta ciudadanía superior abarca la expresión de la conciencia crística, que es la conciencia de grupo, de relación, de la parte al todo (algo que Cristo acentuaba continuamente) y de lo humano a lo divino. El resultado de este conocimiento debe ser, sin lugar a dudas, de acuerdo al esquema evolutivo, la aparición de otro reino en la naturaleza, siendo ésta la gran tarea de Cristo. Por el poder de Su divinidad realizada, constituyó el hombre que reunió en Sí Mismo lo mejor de todo lo que había sido, y revelaba también lo que iba a ser. Él ciñó en una unidad funcional, lo superior y lo inferior, haciendo de ello un “hombre nuevo”. Fundó el reino de Dios en la tierra y presentó una síntesis de todos los reinos de la naturaleza, provocando así la aparición de un quinto reino. [AAB: BC, 100-101]

    Cuando consideramos la conciencia de lo que es de valor y digno, así como el reconocimiento de la capacidad y el poder de captación del hombre, la vida de servicio (que conduce a la muerte) y la resurrección (que lleva a la plena ciudadanía en el reino de Dios) comienzan a adquirir significado. [AAB: BC, 250]

    De modo consciente y voluntario, debemos aprender la manera de penetrar y actuar en el mundo de los valores, en algún lugar determinado, adaptándonos así a la ciudadanía del reino de Dios. Esto fue lo que Cristo demostró. [AAB: BC, 253]

    Recta ciudadanía

    [VBA:] La insistencia en la frase «ser un buen ciudadano» como premisa inexcusable en la existencia del discípulo mundial, arranca precisa­mente de la «correcta ciudadanía», es decir, de las relaciones real­mente humanas, teniendo presente que estas relaciones deben ser establecidas en todos los niveles de expresión del pensamiento, de la sensibilidad emocional y de la conducta personal en el mundo físico de contactos sociales.

    A esta triple línea de «correcta relación» se la puede denominar con justicia «vivir esotéricamente» teniendo en cuenta, además, que la vida esotérica debe revelarse también en ciertos contactos, cons­cientemente establecidos, con aquella Entidad psicológica causal que algunos denominan el Yo superior y otros el Ángel Solar.

    La culminación de una serie de contactos cada vez más conscien­tes con esta Entidad psicológica que es nuestro verdadero Ser espi­ritual, produce aquel fenómeno que esotéricamente definimos como INICIACIÓN, es decir, iniciación en los Misterios sagrados del Ser, contenidos como semilla precisa de eternidad en el corazón de Aque­lla Entidad que planea, desenvuelve y gula nuestro destino en la Tierra. La conducta de un discípulo espiritual entendiendo por discípulo un ser humano que ha logrado en virtud de muchos esfuerzos y sacrificios establecer contacto con el Ángel solar, ARQUETIPO de su vida, no puede ser medida ni catalogada tal como se hace con un hombre corriente. Para él «la recta ciudadanía» o recta vivencia, no es una simple Meta, sino que es parte inseparable de su vida. En todo momento «vive esotéricamente», al menos trata sinceramente de hacerlo y todo su proceso existencial viene condicionado por razones de orden superior, dentro de una escala inmensa de valores psicoló­gicos y de una implacable tendencia hacia una Síntesis social que presiente y que trata de incorporar constantemente a su equipo de expresión personal.

    Se nos ha dicho insistentemente dentro del orden esotérico que el término discípulo tiene un carácter no sólo individual, sino tam­bién universal y cósmico y que incluso los grandes Avatares espiri­tuales, tales como Hermes, Buda y Cristo, presentes en el desen­volvimiento espiritual de la humanidad, son asimismo discípulos aunque en esferas celestiales allende nuestra razón y entendimiento, y que ELLOS también tienen asignados INSTRUCTORES, si pode­mos expresarlo así, de exaltada integración de los Cuales reciben inspiración, guía y poder. Por lo tanto, el término «vida esotérica» es más amplio y trascendente de lo que nuestra mente humana es capaz de captar en la actualidad. Sin embargo, parece ser que los requisitos esenciales son invariablemente los mismos y que «un buen ciudadano» debe serlo en todos los niveles psicológicos del ser (cual­quiera que sea su evolución) y en todos los planos del Universo.

    La recta ciudadanía es pues una ley que cada cual aplica según el desarrollo de su conciencia, lo mismo si se mueve en los tres mundos de expresión humana que cuando ha sido alcanzada y aun rebasada la quinta iniciación que convierte al iniciado en un Adepto, es decir, en un Maestro de Compasión y de Sabiduría. Todo ser espiritual se caracteriza por un centro de vida, matizado por ciertas cualidades de conciencia, indicando su estado de evolución espiri­tual, y una esfera de proyección o de contactos.

    La extensión, luminosidad y transparencia social de evolución perceptible en esta esfera de contactos, puede indicar, a la vista de un ser espiritualmente integrado, la calidad de vida que expresa aquel tipo de conciencia, así como el grado de irradiación de su centro de vida,

    Podríamos definir la recta ciudadanía en el aspecto esotérico, como la expresión de «un centro de vida, rico en cualidades y mati­ces, dentro de un campo expresivo sin reacciones». Y este fenómeno de integración tiende a producirse en el ser humano corriente, a medida que avanza en el proceso de la evolución, así como en el exaltado Ser que da vida, cualidad y forma definida a un Sistema planetario, solar o cósmico.

    Pero, por elevadas e interesantes que sean estas referencias uni­versales que surgen al analizar el tema desde el ángulo obligado de la analogía hermética, nuestra atención deberá centralizarse lógica y naturalmente en el ser humano, que vive, piensa, siente y actúa dentro de aquella dilatada esfera de contactos que denominamos vida social.

    Nuestra principal misión como «buenos ciudadanos» que tratan de vivir en forma esotérica, es cultivar aspiraciones nobles de vida superior y realizar sinceros esfuerzos de integración con Aquella realidad más alta que presentimos en nuestro interior y que cons­tantemente tratamos de revelar. Esta aspiración superior es el pri­mer paso dentro del proceso de integración de nuestra vida como correctos ciudadanos y, aunque expresado en forma muy simple, contiene el más formidable desafío a nuestra inmensa sed de reden­ción psicológica, y si somos realmente sinceros y observamos desa­pasionadamente nuestras diversas actividades, veremos cómo exis­ten grandes lagunas en nuestra mente y corazón y grandes y pro­fundas divisiones en nuestra conciencia, que nos impiden elevar nuestras miradas y nuestras aspiraciones al noble ideal de redención que ha de constituir el núcleo vital de la recta ciudadanía.

    Tenemos también ante nosotros el lento, persistente y fatigoso trabajo de incorporar el ideal, o nuestra elevada aspiración espiri­tual, a la conducta cotidiana lo cual constituye, Uds. habrán vivido quizá esta experiencia, una fuente inagotable de conflictos y amar­gas decepciones, ya que no todas las personas con las que tratamos se hallan a la altura de nuestro ideal y nuestra relación con ellas ha de verificarse en un nivel psicológico del cual por <‘tendencia natural» nos vamos alejando.

    Vivir serenamente en el ambiente social donde normalmente se desenvuelven nuestras actividades y en el que debemos demostrar que somos unos buenos ciudadanos, es una tarea muy difícil, ya que los choques psicológicos producidos por la diversidad de elementos humanos que concurre en el mismo son muy fuertes y producen inquietud, conflictos y sufrimientos.

    Por otra parte, y como Uds. saben, «son muchos los llamados y muy pocos los elegidos» dentro del trabajo de selección de los discí­pulos que aspiran, que se esfuerzan y que luchan, de entre la ingente masa social y la elección necesaria, que forzosamente ha de produ­cirse, reclama una gran atención por parte de los Responsables de los destinos del mundo. En todo caso lo que decide la elección, es «la luz» alcanzada por cada cual dentro del proceso evolutivo; su inten­sidad y su brillo, y cuando en los tratados esotéricos se nos dice que «cuando el discípulo está preparado, es cuando aparece el Maestro», se está haciendo referencia a esta proyección de luz en la vida del discípulo, singularmente «la luz en la cabeza» que como exponente de su grado de dedicación y evolución espiritual, aparece como un halo luminoso circundando su cabeza, con destellos azulados en el lugar ocupado en la misma por la glándula pineal, cuyo desarrollo indica el punto vital dentro de la línea de extensión de luz, puente. del arco iris o antakarana, que ha sido alcanzado y que actúa como centro de expansión de la conciencia hacia un nuevo estadio de la BÚSQUEDA interior.


    La recta ciudadanía, así podíamos denominar al exponente de un grado de integración espiritual en el Sendero tiene, pues, muchas fases, muchos y muy variados estadios en el vuelo hacia el infinito de la vida espiritual y cada ser humano, lo sepa o no, viene caracterizado psicológicamente por un grado determinado de integración; de ahí que hallaremos un sinnúmero de seres humanos por el camino de luz que se extiende desde el hombre salvaje al hombre civilizado y de éste al Superhombre, el hombre realmente espiritual y libre de Karma conflictivo de la humanidad.

    Parece ser, pues, que la Nota clave de la evolución en lo que al ser humano se refiere, es la recta ciudadanía y resulta singularmente difícil hallar buenos ciudadanos dentro del orden mundial, capaces de pensar, sentir y comportarse como seres humanos dignos, inteligentes y socialmente equilibrados. Así, el sentido natural de la vida que culmina en la liberación debe iniciarse con las sencillas prácti­cas de la buena voluntad, con el recto comportamiento con respecto a los demás y con el necesario acopio de conocimiento para el desa­rrollo intelectual de nuestra mente concreta. Podríamos decir, sin lugar a dudas, que la «recta ciudadanía» con respecto al hombre civilizado de nuestros días, es la realización psicológica, o camino iluminado que va de la glándula pituitaria, la expresión del centro AJNA, el del entrecejo, en el centro físico del cerebro, a la glándula pineal que lo es asimismo del gran centro sintetizador de la cúspide de la cabeza, o chacra SAHASRÁRA. Las repercusiones del enlace direc­to entre estos dos centros y sus glándulas respectivas, medidas en el aspecto meramente psicológico, son realmente importantes y cuando empleamos el conocido término esotérico de «la luz en la cabeza» nos estamos refiriendo al grado de intensidad de dicho contacto, relacionando internamente la idea de un «buen ciudadano» con la que nos suministra el estudio esotérico de todos los tiempos desde las experiencias filosóficas y místicas de los primeros INICIADOS de la humanidad hasta el gran Patañjali, y de éste a las modernas técni­cas psicológicas de nuestros días de desarrollo de la personalidad trascendente.

    Nos hemos introducido así, en el misterio esotérico de la libera­ción humana con sólo analizar el comportamiento social del hombre, realzando con lenguaje más asequible el valor místico de las pala­bras de Cristo: «Por sus frutos los conoceréis», las cuales contienen un inmenso desafío para el aspirante espiritual de nuestros días pro­fundamente marcados por la tecnología y por los tremendos avances científicos. Me preguntarán Uds., ahora cuál será el valor del argu­mento, el «hombre social», o el «comportamiento social del hombre» en relación con los demás, cuando esotéricamente afirmamos que tal comportamiento ha de ser medido en términos de luz. Y aquí po­dríamos señalar que las grandes vertientes de la civilización humana conducen al «Hombre social», siendo el comportamiento social la expresión objetiva de la luz de la comprensión dentro del principio de participación humana y de recta ciudadanía. No son pues única­mente los aspirantes espirituales y los discípulos del mundo en sus distintas gradaciones, quienes están implicados en el desarrollo eso­térico de la vida social, sino que es la humanidad como un todo, desde sus más humildes niveles, la que está siendo impulsada hacia un comportamiento social cada vez más estilizado y correcto, para contribuir conjuntamente al desarrollo de «la gran conciencia social», primer Antakarana de luz que ha de unir el centro planetario de la humanidad con el Centro místico de la Jerarquía y, progresivamente, con el gran Centro de SHAMBALLA, estableciendo así las bases para la indescriptible ERA DE LUZ que ha de convertir la Tierra en un «planeta sagrado».

    Podríamos decir, pues, que esta finalidad sagrada con respecto a nuestro planeta e iniciada con la «recta ciudadanía» y el comporta­miento social del «buen ciudadano», tiene cinco definidas vertientes, o puntos de confluencia para las energías espirituales que utiliza el ser humano:

    a)         Buena voluntad.

    b)         Correcta relación.

    c)         Aspiración superior.

    d)         Amor al Bien.

    e)         Cultivo y ofrenda de los Bienes espirituales.

    Estas cinco vertientes convergen, sin embargo en el comporta­miento social que es, por así decirlo, la expresión objetiva del desa­rrollo espiritual alcanzado en el Sendero.

    Con respecto a la Buena voluntad y la correcta relación poco hay que decir, por cuanto todos los seres humanos (excepto los ma­gos negros) la poseen en alguna medida dentro del corazón y la van incorporando progresivamente en su conducta o comportamiento social por medio de las «rectas relaciones humanas».

    Respecto a la «aspiración superior» ésta nace, progresa y florece por el lento y fatigoso trabajo de pulir las habituales aristas del deseo, de ennoblecer sus fines y de situarlo en cada vez más elevados niveles de expresión y de contacto, pudiendo señalar que todos los seres humanos, en virtud del trabajo, o el Sacrificio, realizado por el Cristo hace dos mil años, pueden hoy día gozar de una más extensa y variada perspectiva de los objetivos superiores del Espíritu y cada ser humano, según el alcance de tal visión, puede dirigir sus deseos por zonas cada vez más sutiles de contacto, unificándolos, integrando sus razones y convirtiendo su tremenda vitalidad material en «aspi­ración» la cual colorea o cualifica la vida de muchos seres humanos y tenemos hoy en día un «tramo muy compacto y luminoso», del gran Antakarana o Puente de Luz que se eleva del Plexo solar planetario y asciende hacia el Centro Cardíaco, de la Jerarquía Espiritual del planeta, produciendo a su paso este Halo de luz que, como manto protector, se cierne por encima de la Humanidad y la protege del Mal cósmico, aminorando también los tremendos efectos de Karma gestado en la primitiva edad de la Humanidad planetaria

    Con respecto al Amor al Bien, o a la Voluntad de realizar el Bien, éste se está desarrollando normalmente en el corazón de mu­chos discípulos mundiales cuya Meta reconocida es la Iniciación. Hasta cierto punto han logrado «desconectar su deseo» del ambiente social circundante y penetrar en otras regiones o niveles de expre­sión psicológica.

    En ellos empieza a tener algún sentido la conocida locución mís­tica «el Dios trascendente». Manteniendo sin esfuerzo en su corazón «la aspiración hacia lo alto», continúan investigando profundamente dentro de sí mismos y desarrollando las capacidades intuitivas de interpretación de los fenómenos de la vida. Han desarrollado un fino sentido de observación, disciernen con facilidad y pueden com­prender sin esfuerzo el alto sentido de los planes de la evolución, marcados por la Jerarquía, cuyos diseños pueden incorporar paulatinamente a sus vidas a través del comportamiento social y a un elevado sentido de la responsabilidad espiritual que cualifica un defi­nido campo de servicio. Tales discípulos constituyen el punto medio de la humanidad en sus esfuerzos por construir el «gran Antakarana de Luz» o conciencia social. Sobre sus hombros gravita la parte más dura del trabajo ya que se hallan en el Centro de máxima tensión, en donde convergen los dos tramos del Puente de Luz, el que inicia el proceso de búsqueda y el de la resolución final dentro del Gran Antakarana.

    La ofrenda de los Bienes espirituales requiere la Fuerza y la Habi­lidad de Aquellos que lograron establecer contacto con las elevadas Fuentes de Procedencia espiritual, transformaron en movimientos espontáneos los grandes esfuerzos de los aspirantes que «miran hacia lo Alto», de los que convirtieron la aspiración espiritual en discerni­miento claro y de todos cuantos se esforzaron en el Centro del puente para poder resistir la tremenda presión de los acontecimientos so­ciales proyectados sobre el planeta y pudieron convertir en Voluntad el discernimiento claro, de la misma manera que éste fue un resulta­do de la iluminación mental producida por la aspiración superior. Cada uno de los elementos humanos trabajando conjuntamente en sus varios niveles de actividad para producir «un hecho social nue­vo», están pues directamente involucrados en el proceso planetario de evolución, aportando cada cual su granito de arena en la OBRA conjunta y contribuyendo a la expresión correcta de recta ciudada­nía del Logos planetario en relación con los demás Astros del Siste­ma Solar.

    Tenemos así un «Puente de Luz» creado por la humanidad dentro del indescriptible Ser que llena con su vida y su Amor nuestro plane­ta, por ese esfuerzo combinado de cuatro grandes grupos de seres humanos cumpliendo cada cual una misión definida dentro de la estructuración del Puente de Luz y del Nuevo Orden Social.

    1.- Grupo formado por todos los hombres y mujeres de buena voluntad que tratan sinceramente de establecer rectas rela­ciones humanas.

    2.- El grupo de los aspirantes espirituales que llenan el aura planetaria con los destellos luminosos de su «aspiración su­perior».

    3.- El grupo de los discípulos en sus distintos grados, que vitalizan el gran cuerpo planetario con las energías mentales del «Claro discernimiento».

    4.- El grupo de INICIADOS cada cual en su respectivo Ashrama los cuales están tratando de cualificar el ambiente planetario con las energías superiores, de naturaleza ígnea, que proce­den de Shamballa.

    Tengo la esperanza de que todos cuantos me leen podrán incluirse cuando menos en uno de los tres primeros grupos anteriormente re­señados y avanzar desde aquí hacia aquella elevada cúspide dentro de nosotros mismos que nos permita establecer contacto con alguno de los elementos del cuarto grupo constituyendo la vanguardia espi­ritual de la Humanidad, y recibir de Ellos la necesaria inspiración, protección y guía para seguir adelante hacia aquel remoto, misterioso y desconocido Lugar en donde podemos situarnos «a los pies del Único Iniciador» y ver brillar Sri radiante Estrella.

    Pregunta.       ¿Cómo podría ser relacionada en forma directa y plau­sible la idea de un buen ciudadano y el Misterio Iniciático?

    Respuesta. Los Misterios iniciáticos son Sacramentos internos que el ser humano ha de tratar de vivir externamente y dar fe de ellos en el más insignificante devenir del trato social. La acción sacramental debe estar forzosamente ligada pues a la vida del correcto ciudadano ya que es éste, en definitiva, quien guarda en su mente y en su corazón, “Las llaves del Reino”, las que deben abrir la puerta iniciática.

    Saber del Reino, de los Sacramentos y del Misterio de Luz, es una cosa; vivir «en forma sacramental», es decir, convertir cada fase de la vida en un sacramento o Misterio reconocido, es otra. Es exac­tamente la diferencia que existe entre el conocer y el vivir. De ahí que el énfasis debe ser depositado constantemente en el plano de la vida y de la conducta y no en el de los sueños y las ilusiones. Dicho de otra manera, Él centro de interés de muchos sinceros aspirantes en el Sendero se halla polarizado en las zonas del conocimiento de los Misterios y pierden su tiempo soñando y recreándose con la idea de los Sacramentos que se les ha permitido entrever, pero raramente pasan al terreno de la acción y viven y se comportan como buenos ciudadanos, como vanguardia del Reino de Dios.

    Pregunta.       Ud. ha hablado de «recta ciudadanía» en relación con nuestro Logos planetario. ¿No cree Ud. que es limitar la omnipotencia de este trascendente Ser al equipararlo a nuestros pequeños esfuerzos en pro de una vida social melar?

    Respuesta. No, no creo que limite con mis observaciones la gran­diosidad de este infinito Ser planetario. Lo que ocurre es que nues­tros oídos no están habituados a que se les hable de las Entidades creadoras del Cosmos. Hemos ido perdiendo así progresivamente la capacidad de síntesis y nos movemos constantemente en zonas psicológicas de indecisión, paralizando la proyección natural de nues­tra vida hacia los valores absolutos de la humanidad. La relación es una ley cósmica, por ella es posible la interpretación psicológica de los mundos. He dicho interpretación psicológica y en esta frase se halla encerrado el Misterio de la propia eternidad, Nuestro planeta, por ejemplo, vive y es por la capacidad que posee nuestro Logos planetario de relacionarse con las demás Entidades creadoras dentro y fuera de nuestro Sistema solar, creando infinitas y trascendentes Zonas de relación Incomprensibles para nosotros, dentro de las cua­les puede ejercer sus poderes de «recta ciudadanía» que implicará un comportamiento social cósmico», más allá y por encima de nues­tras más elevadas concepciones mentales.

    Ocurre frecuentemente, no sólo en las personas de tipo corriente, sino también en las que atesoran grandes conocimientos esotéricos, que la Vida de la Divinidad es considerada dentro de la imaginación a alturas o regiones prácticamente INACCESIBLES y, por lo tanto, fuera del campo normal y natural de la personal observación o investigación.

    Así hemos ido estableciendo progresivamente una barrera entre el deseo y la conquista de sus motivos, entre el conocimiento de los misterios y el Misterio, o sacramento principal de nuestra vida. Yo creo, personalmente, que una de las principales conquistas psicológi­cas de la Nueva Era, será la capacidad de mover con naturalidad la imaginación y tras ella el ser entero pon las esferas celestes, es decir, que dentro de la mente y del corazón no deberá existir tal inmenso vacío en relación con lo cósmico como sucede actualmente y consi­derar a Cristo y a Buda, por ejemplo, como a Hermanos mayores dentro de la gran familia humana y no como Dioses inmensamente alejados de nosotros. Tal actitud puede constituir desde ahora parte de nuestra conquista cósmica, de nuestro comportamiento realmente social y humano.

    Pregunta:       ¿Hay algún método específico con el orden psicológico para llegar más rápidamente a lo que Ud. denomina «RECTA CIU­DADANÍA»?

    Respuesta: El mejor de los métodos es la buena voluntad y la correcta relación. Ambos contienen el incentivo básico de la evolu­ción humana. Es la semilla que brota, se desarrolla y fructifica con el tiempo a la búsqueda de la Liberación y podríamos decir que es la raíz de vida del ser.

    Con las prácticas de la meditación o del Yoga se desarrollan cier­tas Facultades psicológicas y ésta es en realidad su verdadera mi­sión, pero hay que tener en cuenta que la recta ciudadanía es de orden genuinamente natural y se va desarrollando espontáneamente en todo individuo rectamente orientado; se halla prácticamente, pues, al alcance inmediato de la persona civilizada de nuestros días. Los pueblos salvajes se rigen también por un orden tremendamente acti­vo de conciencia social aun cuando la centralicen dentro de los límites de un área reducida. La recta ciudadanía y la conciencia so­cial son la misma cosa y existen va en potencia dentro del espíritu humano.

    Las facultades mentales desarrolladas por la meditación, el yoga o cualquier entrenamiento de tipo espiritual tienen por objeto pulir la estructura psicológica que segrega de sí mismo la buena voluntad innata del corazón, pero a ésta no pueden crearla. Hay que tener en cuenta esta diferencia. De ahí que sólo sean aconsejables la medita­ción y el yoga a aquellos que puedan realmente practicarla y obtener sus beneficios, es decir, que hayan desarrollado rectos principios de convivencia y de conciencia social, De no ser así los resultados pue­den ser infructuosos y a veces desastrosos.

    Pregunta:       Según Ud., la meditación y el yoga no son absoluta­mente necesarios y que podríamos pasar absolutamente sin ello en nuestro intento de crear una «nueva sociedad». ¿No cree Ud. que ésta es una afirmación muy aventurada?

    Respuesta: Creo que interpretó mal mis palabras. No dije que la meditación o el yoga fuesen innecesarios, sino que les asigné única­mente una misión definida: «pulir la estructura a través de la cual el yo se «manifiesta», en este caso la mente razonadora o analítica, la sensibilidad emocional y el cuerpo fisco. Repito que ni por la meditación, ni por el yoga ni por ninguna técnica definida de entre­namiento espiritual se puede crear el espíritu de buena voluntad que Nace con el hombre. Las prácticas definidas de entrenamiento espi­ritual tienen por objeto avivar esta conciencia de buena voluntad constantemente orientada hacia una síntesis espiritual de amor, así como ensanchar sus caminos y pulir sus expresiones.

    Así, pues, llevada la conciencia social a una Meta de Síntesis te­nemos al Iniciado en sus diferentes niveles o graduaciones, y esta conciencia va polarizándose progresivamente desde las prácticas de buena voluntad más asequibles en el orden social a través de un recto comportamiento, nieta de los individuos corrientes, se expan­siona a través de aspiraciones humanas cada vez más elevadas y culmina finalmente en una conciencia de síntesis cuya expresión es el quinto Reino de la Naturaleza, el de las Almas liberadas.

    Cada uno de nosotros tiene el ineludible deber de situarse respon­sablemente en uno u otro de estos niveles definidos de conciencia social y todos los ejercicios de entrenamiento espirituales, desde las pequeñas prácticas de recta convivencia hasta los irás elevados as­pectos del Yoga conducen a la meta social de unidad y fraternidad.

    En realidad cada cual es su propio Yoga, su propia Luz, su propio Sendero. Cuando Cristo dijo: «Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida», se refería en forma psicológica y dramática al ser humano y nos mostraba las infinitas perspectivas de su misión. Todos podernos decir «Yo soy la verdad, un Dios viviente, yo soy el Camino hacia mi Verdad, y yo soy la Vida que me alienta, vivifica y dignifica en el Camino. Esta afirmación trascendente de la cual participamos todos, cada cual según la medida del propio entendimiento y espíritu de resolución, nos va acercando progresivamente a la Liberación, meta de todos nuestros afanes.»

    Para sintetizar en una sola frase mi respuesta a su pregunta po­dría decirle: nosotros utilizamos fuerzas y energías, pero no las creamos. Lo único que se halla a nuestro alcance es el movimiento más o menos correcto que le imprimimos a las energías y las fuerzas que proceden del gran centro espiritual creador de la Naturaleza. Y es en definitiva, al movimiento y dirección de las energías a las que se refieren todas las técnicas de entrenamiento psicológico, mís­tico y esotérico.

  • Alice Ortiz

    Reseña biográfica

    Alice_Eugenie_du_Pont_Ortiz_18761940Alice E. du Pont Ortiz (1876-1940)

    Alice Eugène du Pont nació el 10 de abril de 1876 en Louisville, Kentucky y murió el 5 de noviembre de 1940 en Wilmington, New Castle Co., Delaware.

    El 20 de enero de 1906 se casó con Julien de Villiers Ortiz (nacimiento: 18 de noviembre de 1868 en París, Francia, muerte: 1955) en Wilmington.

    Su padre Alexis Irenee Jr. du Pont murió el 26 de noviembre de 1904, mientras que su madre Elizabeth Canby Bradford lo hizo el 8 de junio de 1925

    Su hija: Marguerite du Pont de Villiers Ortiz Boden

    Tuvo dos hijas, Marguerite du Pont de Villiers Ortiz (nacimiento: 20 de julio de 1907,  casamiento: 5 de junio de 1926, muerte: 23 de julio de 1977), filantropista, benefactora, autor y miembro influyente de su comunidad, y Marie Alexia du Pont de Villiers Ortiz (nacimiento: 12 de agosto de 1912,  casamiento: 30 mayo de 1931, muerte: 11 de febrero de 1963).

    En junio de 1913, ella y su esposo, el Sr. Julien Ortiz, fundaron la Logia de Wilmington (Delaware), ambos, fueron originalmente miembros de la biblioteca teosófica local, pero que más tarde se interesaron en la Sociedad Teosófica a través del Dr. Strokes.

    Su trabajo editorial

    Publicó dos libros de poesía y un ensayo histórico sobre cierta mártir cuáquera, un antepasado suyo:

    — Ortiz, Alice du Pont. The Witch of Endor. Boston: Christopher Pub. House, 1937.[Poemas. 85 pp., 21 cm.]

    — Ortiz, Alice du Pont [en colaboración con su hija Marguerite du Pont de Villiers Boden (esposa del Sr. Harry Clark Boden, IV) ]. A Tradition Concerning Mary Dyer “the Quaker Martyr”. [Delaware]: Alice du Pont Ortiz, 12 de mayo de 1938. [“Escrito por A. E. du Pont Ortiz para la National Society of the Colonial Dames of America del Estado de Delaware y leído en la Sociedad en 1938.” \ 5 hojas; 28 cm. \ Publicado posteriormente, en el número de abril de 1944  del New England Historic and Genealogical Society’s Register (Vol. 98) ]

    — Ortiz, Alice du Pont. The Scene Shifter. Boston: Christopher Pub. House, 1939. [Poemas. 111 pp., 21 cm.]

    Y varios artículos en la revista esotérica “The Beacon”:

    http://www.lucistrust.org/var/storage/images/media/images/the_beacon/beacon/15293-1-eng-GB/beacon_medium.gif

    — Beacon y1924 v3 i8 November p142 – THE SIGNIFICANCE OF THE SIX STAGES IN MEDITATION — Alice du Pont Ortiz

    — Beacon y1938 v17 i8 November p226 – TO THOSE WHO KNOW (A POEM) — Alice du Pont Ortiz

    — Beacon y1941 v19 i12 March p369 – A COMPILATION ON TELEPATHY — Alice Ortiz

    —Beacon y1957 v35 i12 March p345 – QUOTATIONS ON TELEPATHY — Compiled by Alice du Pont Ortiz

    Su nieta Alice Faith Sharpless

    Su nieta: Alice Faith Sharpless (hija de Marie Alexia du Pont de Villiers Ortiz Sharpless)

    Su hija Marie Alexia du Pont de Villiers Ortiz Sharpless también publicó algunos poemas:

    — Beacon y1930 v9 i9 December p225 – SOLILOQUY OF A SOUL — Alexia Ortiz

    — Beacon y1931 v10 i1 April p25 – THE SOUL IS KNOWN — Alexia duP. Ortiz

    — Beacon y1931 v10 i3 June p81 – A MINOR AWAKENING — Alexia duP. Sharpless

    Su amistad con Alice Bailey

    Fue amiga íntima y condiscípula de Alice A. Bailey, a quien apoyó financieramente para que pudiera realizar su extensa obra de servicio, quien le dedicó el libro “El Alma y su Mecanismo”:

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-AYSM.gif

    Dedicado con agradecido amor a
    ALICE E. DUPONT ORTIZ

    Su apoyo en relación al trabajo discipular con el Gran Duque

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-AI.gif

    En nuestro camino nos encontramos con otra amistad interesante, que trajo consigo algunas implicaciones de gran significado, y que muy probablemente lleguen a realizarse en nuestra próxima vida y no en ésta. En la ciudad de Nueva York hay un club llamado “Nobility Club”. Uno de los socios me invitó a ir un día al club a escuchar al Gran Duque Alejandro, hijo de uno de los zares de Rusia, cuñado del difunto zar Nicolás. Acepté más por curiosidad que por otra cosa, y me encontré con un salón atestado de lo más selecto de la realeza y nobleza de esa época, reunida en Nueva York. Nos pusimos todos de pie cuando hizo su entrada el Gran Duque y ocupó un sillón en el estrado. Al volver a sentarnos, nos miró con mucha seriedad y dijo: “No sé si podrán olvidar por un minuto que soy el Gran Duque, porque quiero hablarles a ustedes de sus almas”. Me enderecé en la silla, entre alarmada y complacida, y al final de la charla me volví hacia mi amiga, la baronesa…, y le dije: “Me agradaría poner al Gran Duque en contacto con personas de este país a quienes no les interesa si es o no un Gran Duque, pero que le apreciarán por sí mismo y su mensaje”. Fue todo lo que dije y no pensé más en ello.

    A la mañana siguiente, estando en mi oficina, llamaron por teléfono, y una voz anunció: “Su Alteza Imperial agradecería a la señora Bailey que estuviera en el Ritz a las 11”. De modo que estuve a las 11 en el Ritz. En el vestíbulo me esperaba el secretario del Gran Duque. Me hizo sentar, y luego de mirarme con solemnidad dijo: “¿qué desea usted del Gran Duque, señora Bailey?”. Asombrada, lo miré y respondí: “Nada. No tengo la menor idea por qué he sido llamada”. “Pero”, continúo el señor Roumanoff, “el Gran Duque dijo que usted quería verlo”. Le respondí que no había dado paso alguno para ver al Gran Duque ni podía imaginarme por qué me había llamado. Comenté que había asistido a su charla de la tarde anterior y había manifestado a una amiga mi deseo de que el orador pudiera conocer a ciertas personas. El señor Roumanoff me condujo entonces a las habitaciones del Gran Duque, donde, después de haberle hecho la reverencia de rigor y haberme sentado, el Gran Duque me preguntó en qué podía servirme, y respondí: “en nada”. A continuación le dije que había mucha gente en Norteamérica, como por ejemplo la señora de Dupont Ortiz, que pensaban como él y poseían hermosas mansiones, pero asistían pocas veces a conferencias, abrigando la esperanza que tal vez él estaría dispuesto a ponerse en contacto con ellas; luego me aseguró que haría cuanto le pidiera y agregó: “Conversemos ahora de cosas importantes”. Pasamos casi una hora hablando sobre temas espirituales y la necesidad de amor que tiene el mundo. Acababa él de publicar un libro titulado: “La Religión del Amor”, y ansiaba su difusión más ampliamente.

    Cuando regresé a mi oficina llamé por teléfono a Alice Ortiz y le pedí venir a Nueva York y ofrecer un almuerzo al Gran Duque en el Hotel Ambassador. Rehusó, y por supuesto insistí para que consintiera. Entonces ofreció el almuerzo. En la mitad de la reunión, el señor Roumanoff se volvió hacia mí y me preguntó: “¿Quién es usted señora Bailey?, nada hemos podido averiguar acerca suyo”. Le aseguré que eso no me sorprendía pues no era nadie -sólo una ciudadana norteamericana con una educación inglesa. Sacudió la cabeza con aire azorado y me contó que el Gran Duque estaba dispuesto a hacer lo que yo quisiera.

    Alejandro Mijáilovich RománovAlejandro Mijáilovich Románov

    Éste fue el comienzo de una verdadera y genuina amistad que perduró hasta la muerte del Gran Duque, y aún después. Frecuentemente iba con Foster y yo a Valmy, a pasar unos días. Entre los tres teníamos interesantes conversaciones. Una de las cosas que en esa amistad ambos comprendimos profundamente fue la igualdad en todos y si alguien lleva sangre real o pertenece socialmente a un ser humano de tipo inferior, tiene las mismas simpatías y antipatías, penas, sufrimientos y alegrías y los mismos anhelos de progresar espiritualmente. El Gran Duque era un convencido espiritista y nos entreteníamos celebrando sesiones en la amplia sala de Alice Ortiz.

    [AAB: AI, 154-156]

    Su apoyo en relación al trabajo discipular en Ascona

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-AI.gif

    Habíamos mantenido correspondencia durante cierto tiempo con una señora que se hallaba en Suiza, poseedora de una gran cultura, interesada en nuestras enseñanzas, la cual deseaba hacer algo para llevar al mundo la Sabiduría Eterna. Tenía una hermosa casa a orillas del Lago Maggiore, en Suiza, donde había construido un salón para conferencias y formado una nutrida biblioteca. Una noche, en el otoño de 1930, se apareció en nuestra casa de Stanford, en Connecticut, permaneciendo algún tiempo con nosotros para conversar sobre diversos temas, exponer varias ideas, conocer cuáles eran nuestros puntos de vista y ofrecernos su colaboración. Nos sugirió abrir con nuestra ayuda un centro espiritual en Ascona, cerca de Locarno, en el Lago Maggiore, libre de sectarismos y abierto a todos los pensadores esotéricos y estudiantes ocultistas de Europa y de otras partes. Su contribución consistía en proporcionarnos las hermosas casas que poseía, el salón de conferencias y su magnífico terreno; Foster y yo debíamos ir para poner en marcha el proyecto, dar conferencias y clases. Nos ofreció la más amplia hospitalidad, estaba dispuesta a aceptar que nos acompañaran mis tres hijas si íbamos a Ascona, corriendo ella con todos los gastos de manutención y alojamiento, menos del viaje.

    Lógicamente no podíamos tomar una decisión drástica, pero prometimos pensarlo cuidadosamente y hacerle saber lo resuelto, después del año nuevo de 1931.

    El asunto involucraba muchos problemas. Para los gastos de viaje de cinco personas se requiere dinero, y no estábamos seguros de iniciar tal empresa en esas condiciones. Yo había permanecido 20 años en América sin volver a Europa, y no podía ir allá sin visitar previamente mi país, por lo tanto tuvimos en cuenta muchas cosas antes de llegar a una decisión correcta.

    Fue entonces que vino a verme mi amiga Alice Ortiz para hacerme una proposición, relacionada con la situación. Sin saber nada del ofrecimiento de Olga Fröbe, me preguntó si quería enviar a mis hijas a la universidad durante varios años o, si prefería, que viajaran al exterior, corriendo ella con los gastos, pero yo debía decidir lo que conviniera a mis hijas. Conversamos cuidadosamente con Foster y decidimos que un viaje al extranjero era mucho más útil y educativo que cualquier titulo universitario. […]

    En la primavera de 1931 empezamos a hacer nuestros planes para aceptar la invitación de Olga Fröbe y visitar, por un par de meses, su casa situada en los lagos italianos. […] Alice Ortiz proveyó todo con su generosidad habitual, procurando que tuviésemos la ropa apropiada, además de pagar totalmente los gastos de viaje. […]

    http://www.psykosyntese.dk/image/683.jpg

    Detrás: ——, Foster Bailey, Roberto Assagioli, ——, Alejandro Mijáilovich Románov, ——.
    Delante: Alice A. Bailey, Olga Fröbe-Kapteyn.

    Allí fue donde conocimos al Dr. Roberto Assagioli, nuestro representante en Italia durante varios años, y el contacto con él y los muchos años de labor en común, constituyó uno de los hechos más felices y dignos de destacar en nuestra vida. […]

    Las charlas del doctor Assagioli constituían sucesos de gran trascendencia en las conferencias de Ascona. Daba sus conferencias en francés, italiano e inglés, y la fuerza espiritual que de él emanaba fue un estímulo para que un gran número de personas renovara su consagración a la vida. Durante los dos primeros años, él y yo llevábamos el peso de las conferencias, aún cuando había otros creadores interesantes y capacitados. […]

    Mrs. Violet Tweedale Rita Martin

    Violet Tweedale Rita Martin

    El segundo año que fuimos a Ascona, resultó uno de los más beneficiosos. El Gran Duque Alejandro se reunió con nosotros, dando charlas muy interesantes; algo muy importante para mí fue la llegada de Violet Tweedale a Ascona, lo consideré un día de fiesta. Aún la veo bajar por la colina con su esposo, dominando de inmediato, a todo el grupo, la fuerza de su personalidad espiritual. Era hermosa, graciosa y majestuosa; pronto Foster y yo entablamos una verdadera amistad con ella y su esposo. Más adelante nos alojábamos, con frecuencia, en su hermosa residencia de Torquay en South Devon. Cada vez que me encontraba cansada o preocupada, iba a verla y conversábamos. Era una escritora prolífica. Escribió muchas novelas que se hicieron populares; sus libros sobre psiquismo, basados en sus experiencias personales, son sensatos e intrigantes, y el último, titulado El Cristo Cósmico, tuvo amplia y útil difusión.

    Constituía una de las pocas psíquicas en el mundo en quien se podía creer totalmente. Inteligente en grado sumo, poseía un agudo sentido del humor y un espíritu investigador bien desarrollado. Siendo una gran estudiosa de los libros de El Tibetano, yo le proporcionaba todos sus escritos en cuanto los recibía. Tenía amistades en todos los estratos sociales, y cuando murió, no hace mucho tiempo, cientos de personas, además de mi esposo y yo, evidenciamos un sentimiento de haber sufrido una pérdida irreparable. Su esposo me obsequió el broche que ella usaba constantemente, y lo llevo siempre conmigo, recordándola con profundo amor y afecto. […]

    El último año que estuvimos allí, concurrieron muchos profesores alemanes, alterándose el tono y la calidad del lugar. Algunos de ellos eran muy indeseables, y la enseñanza que impartían variaba de un plano espiritual relativamente elevado a una filosofía académica y a un esoterismo espurio. El último año que estuvimos allí fue en 1933.

    [AAB AI, 161-169]

    Entrenamiento discipular

    Alice du Pont de Villiers Ortiz perteneció al grupo de discípulos de El Tibetano, en el cual los miembros se nombraban por las cualidades que debían desarrollar como Almas; en el caso de Alice Ortiz éstas fueron C. D. P.:

    — Coraje [C]:

    1. m. Impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor. […] [RAE]

    — Decisión [D]:

    1. f. Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa.

    2. f. Firmeza de carácter. [RAE]

    — Amor Puro [P] :

    Puro:

    1. adj. Libre y exento de toda mezcla de otra cosa. […]

    3. adj. Que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo.

    4. adj. Casto, ajeno a la sensualidad.

    5. adj. Libre y exento de imperfecciones morales.

    6. adj. Mero, solo, no acompañado de otra cosa. […]

    Aquí se transcriben las cartas discipulares a CDP y otros condiscípulos, conteniendo el entrenamiento espiritual brindado por El Tibetano. Para un estudio de las mismas véase Studies of Individual Instructions: C. D. P. por Michael Robbins:

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-DNEI.gif

    C. D. P. [Alice Ortiz]

    Noviembre de 1931

    Hermano de antaño:

    Tengo muy poco que decirle hermano mío, no por inmerecido, pues conoce el trabajo que debe realizarse y sólo me resta observar en silencio cómo se lleva a cabo oportunamente. Venza el temor, hermano mío, aniquile la suspicacia y esos viles engendros del temor -la nerviosidad, los presagios, la preocupación y las terribles y desastrosas conclusiones a que llega instantáneamente. Logre ese aplomo interno que en la Luz del Eterno hace frente a todo. Tan a menudo lo embarga el terror del momento (sí, terror es la palabra que deseo [i505] emplear), que la perturbación astral no deja penetrar, ni brillar la clara luz de la verdad y del conocimiento. Posee ambos. En muchos sentidos es inteligente y tiene experiencia. Posee simpatía, comprensión, lealtad a la causa de la verdad oculta y se esfuerza constantemente (además de tener ideas altruistas), cualidades éstas que son reconocidas. Si así no fuera ¿hubiera sido incluido en mi grupo?; los mayores obstáculos provienen del temor.

    También hay debilidad etérica y le sugiero que al practicar la meditación vea imaginariamente afluir la energía divina (que es la acción creadora, hermano mío) y envíela a cumplir su misión en la contraparte etérica del bazo. Trate de ubicar el bazo en algún diagrama; no visualice el órgano fisiológico, sino la zona etérica que lo rodea, e imagínelo bañado en puro y dorado [e466] prana. Este ejercicio será de valor. Su larga experiencia en la meditación le permitirá efectuarlo con facilidad…

    Por el resto de su vida sea un sannyasin y sirva al Plan sin apegos. Reflexione sobre esta última frase, porque contiene el secreto de su liberación.

    Junio de 1933

    Hermano mío:

    Hoy tengo para usted una palabra de aliento. Parte de la dificultad de su vida no sólo se debió a la débil combinación de los cuerpos físico y etérico que lo llevó, por lo tanto, a una desvitalización, sino que la integración entre su cuerpo mental y su cuerpo emocional o astral, ha sido muy pobre. Últimamente cambió la situación y su mente y su cuerpo astral están ahora integrados. Reflexione sobre lo que esto significa, hermano mío, lo cual quiere decir que su cuerpo astral (que deambula en la ilusión) ya no será el factor predominante y determinante en su experiencia -como ocurrió hasta ahora-, sino que su naturaleza mental controlará acrecentadamente y se convertirá en transmisora de iluminación, al mantenerse firme en su camino. Que la realización de una hora, se convierta en el hábito de una vida. Como bien sabe, sólo tiene importancia el alma. Nada cuenta a la larga, sino el servicio. Aparte su mente de todos los problemas de su personalidad y los de aquellos con quienes eligió recorrer el camino de la vida en esta [i506] encarnación. Confíe en sus almas. Haga y mantenga contacto con ellos por intermedio de sus almas, y no permita que lo venza el espejismo de sus personalidades. A medida que pasan los meses observe lo que sucede al mantener esta actitud de atención egoica.

    ¿Ignora usted que al añadir la fuerza de su alma a la de ellos (sin tener en cuenta el aspecto forma) puede energetizar a esas almas para que inicien una mayor actividad espiritual? Hermano mío, al observar estos acontecimientos, no se sienta tentado a ayudar. Deje que las propias almas inteligentes, puras y amorosas, se encarguen de las personalidades. Apóyese en la simplicidad de este pensamiento y en los próximos meses deje de forcejear y conténtese en seguir el sendero elegido por su alma.

    Absténgase de practicar los ejercicios de respiración, porque siempre le producen malestar y un obsesionante sentido de fracaso. Cada mañana, durante cinco o diez minutos, dedíquese al creador arte de la visualización. Visualice un jardín desordenado en el cual está restableciendo el orden y la belleza. Reordénelo y cólmelo de flores, del canto de los pájaros, más lo que [e467] visualizó en el jardín de sus sueños. Vea que suceden dos cosas: la restauración del jardín y el acrecentamiento de su belleza. Que su imaginación lo guíe día tras día en la constante tarea de restauración, recordando que el objetivo de este ejercicio consiste en enfocar la atención en la zona del centro ajna, en el cuerpo pituitario. Adquiera la facultad de organización. Cuando tenga que enfrentar algún problema, cuando se sienta impulsado por antiguos hábitos mentales que los sabe erróneos, pero que ejercen todavía un poder rítmico sobre usted, entonces retírese a su jardín y trabaje allí durante un breve lapso. En el transcurso del tiempo retírese instantáneamente al jardín secreto cuando esté angustiado, pero no permanezca en él mucho tiempo. Esto lo ayudará a romper el poder de las antiguas formas mentales.

    Me pregunta cuál es su aporte al grupo. Mi respuesta es: un espíritu puro y altruista y la capacidad poco común de dar. No puede haber mayor don que el impulso de dar altruistamente, con el único móvil de un espíritu puro y amoroso. Las siguientes palabras son para que usted las repita:

    “Que la pura luz de la razón y la comprensión disipen las nieblas en las que he deambulado largo tiempo. Que las brumas [i507] desaparezcan y las nubes de la preocupación se dispersen en la luz radiante del sol que brilla siempre en la niebla. Ese sol reside en mi mente. Dentro de ese sol permanezco.”

    Junio de 1934

    Hermano mío:

    Enfrenta usted una crisis y una prueba final que demostrará su aptitud para el discipulado aceptado. Poco puedo decirle excepto que, comprensivamente, me mantengo alerta y espero. No es el momento de hablar, sino de que usted emprenda la acción. Constantemente se repite a sí mismo “si pudiera hacer algo para derribar la prisión mental en que estoy, cuán fácil sería y cuán rápidamente lo haría”. Pero hermano mío, existe una cosa muy simple, y hasta que no la haga no podrá caminar en la luz. Además, hasta que no la haga (por ser un esfuerzo grupal), usted impedirá que este grupo de condiscípulos obtenga una mayor revelación y preste un servicio más pleno. Esa simple regla es: Hable menos y ame más.

    No le asignaré ejercicio especial. He pedido a D.R.A. que permanezca a su lado con profundo amor, pero que no le hable más de su problema. La razón de su silencio y del mío es que está entrando en la etapa en que solucionará su problema; deberá [e468] permanecer esotéricamente solo y librar por sí mismo la batalla en el plano externo, pero en el plano interno se están acercando más a usted quienes le aprecian y ayudan.

    ¿Me comprenderá si le digo que simbólica y psicológicamente debe librar su lucha en el jardín? ¿Me entenderá si le digo que sólo el amor puede liberarlo? No el amor a sí mismo o a su propia liberación ante la desesperación por su infelicidad, no el amor a quienes fácilmente ama, sino que debe invocar el verdadero amor de su alma, por lo tanto, su solución es el contacto con el alma, mantenido firme y constantemente cada día.

    Por consiguiente, medite sobre el amor. Repita para sí cada hora -si puede desarrollar esa conciencia del tiempo- yo debo amar. Sólo le requeriré algo hermano mío, que quizá le extrañe. Infaliblemente siéntese tranquilo cada día, durante una hora, [i508] con inalterable silencio y quietud. Simplemente relájese, descanse, lea y piense alegremente, no permita que nada, excepto algo urgente (ningún incondicionado e incontrolado temor, suspicacia o anhelo de investigar), interrumpa el ritmo de ese período. Permanezca tranquilo, no tenso, quieto y relajado. Es poco pedir, pero si accede a ello los resultados serán mucho más poderosos de lo que cree. Ésa hora es para pensar en el amor y meditar sobre el origen del amor desinteresado y desapegado del alma. Estudie estas líneas si quiere, pero manténgase quieto. Amor y quietud, no resentimiento e intranquilidad, es su tarea inmediata, y el logro de ambas cosas solucionará su problema y se liberará.

    Silencio, serenidad y servicio amoroso, para todos sin excepción y sin pensar en el yo, deberán ser las notas claves de su vida durante los meses venideros. Inquietud y resentimiento, autoconmiseración y suspicacia, son sus problemas actuales. Sustitúyalos por el amor, y todo andará bien. Usted evoca el amor de muchos. Esto significa que tiene el don del amor. Emplee ese poder para amar y rompa sus cadenas, a fin de servir con libertad, seguir adelante en mi grupo de discípulos y ser de mayor utilidad. Permanezco a su lado.
    Enero de 1935

    Mi viejo hermano:

    Mi mensaje para este año es aquel con que finalicé mi última comunicación: Permanezco a su lado.

    La última vez que se lo dije, no me forjé ninguna ilusión respecto a la extensión de su problema o a la debilidad del agonizante equipo que trajo para solucionarlo. El resultado de la [e469] lucha hace un año era problemático. Ahora no lo es. Aún es posible volver a los antiguos hábitos mentales y al rápido sumergimiento en los viejos ritmos. A menudo se siente profundamente desalentado por el surgimiento de la hidra del resentimiento y la suspicacia con sus muchas cabezas. Sin embargo progreso bastante y su cuerpo astral está realmente más tranquilo. Esto lo sabe y ahora descubre que le es más fácil interesarse en otras cosas. Los períodos de absorción en las antiguas líneas mentales no duran tanto y su comprensión aumenta.

    [i509] La lucha no ha terminado todavía, pero en mayo de 1936 debe alcanzar un punto en que el sentido de libertad interna sea tan fuerte como para comprender que las cosas que afectan a la personalidad y derivan de la etapa de desarrollo y de la falta de control de las personalidades con las cuales está asociado, ya no ejercerán un real poder sobre usted. Rápidamente va adoptando la actitud del Observador -de aquel que mira-, sabiendo que él es el alma controladora.

    ¿Quisiera hermano mío releer las distintas instrucciones personales dadas en los últimos años, y -algún día que esté tranquilo- releerlas ininterrumpidamente de una sola vez? Así obtendrá una imagen de su problema espiritual (y de mi esfuerzo para ayudar a resolverlo), que será constructivamente útil. Descubrirá que hubo un real crecimiento de su parte. Su problema no reside en determinadas circunstancias de su vida, ni concierne a la actividad con determinada persona. Tampoco está ligado a la vida hogareña, las circunstancias económicas o la salud. Éstas sólo son el escenario alrededor del cual lucha por la liberación. Sólo son las oportunidades que su alma le ofrece y cuando se valga de ellas correctamente, lo introducirán en el sendero de la iniciación. Sí, hermano mío, esto es lo que dije, el sendero de la iniciación, no el sendero del discipulado, en el cual ya está. En su fuero interno sabe que si logra el desapego y llega a enfocar la mente en forma estable, toda su vida se simplificará. Iniciación es simplificación.

    Posee usted un abundante caudal para amar a muchas personas. Las circunstancias del plano físico, consideradas a la luz del actual problema mundial, son buenas. El problema de su salud tiene sus raíces en su condición astral. Venciendo el espejismo en el cual deambula, se encontrará tan libre y útil que mirará con asombro su pasada vida de ilusiones y angustias autoinducidas. Su problema personal está lejos de ser único. Su principal dificultad reside en que es un discípulo. El espejismo y la ilusión que un discípulo evoca son más poderosos que los de la persona [e470] común. Su mente, como resultado del espejismo, puede estar siempre inquieta y oscilante, pero el espejismo es el resultado de un poderoso pensamiento emocional y de una prolongada atención [i510] a las circunstancias de la vida del plano físico. Esta misma atención y poder mental, dirigidos lejos de las circunstancias y hacia las cosas del alma, lo liberarán.

    ¿Continúa trabajando aún en su jardín, hermano mío? ¿Estaría dispuesto a trabajar un año más? ¿Puedo (yo que durante años observé su lucha y me siento hoy seguro de su victoria) hacerle otra sugerencia? Construya en su jardín una torre de marfil y desde la cima de esa torre vigile su vida cada día. Constrúyala hasta el momento de la Luna llena de Tauro, entonces en el momento del Festival de Wesak y durante los tres días del Festival, viva en su torre y more allí. También en momentos de aflicción o de inminente desfallecimiento, suba a su torre y permanezca firme. La torre es sólo simbólica, pero si capta el significado esencial subyacente, evadirá literalmente el espejismo a medida que asciende a su torre, y penetrará en la clara luz del día. En su jardín siempre hay brumas, pero en la cima de la Torre hay sol, espacio y aire. Allí podemos encontrarnos si construye correctamente y aprende el método del ascenso. (Una descripción de este jardín va incluida al final de las instrucciones dirigidas a este discípulo. A.A.B.).

    Mantenga más estrictamente esa hora de tranquilidad. Construya su torre de marfil; que la luz de su alma afluya sobre usted e inunde su vida; que comprenda el empleo del gozo y se despreocupe del yo separado; que la bendición de su Maestro llegue a usted.
    Julio de 1935

    Hermano mío:

    Si le pido que mida el éxito o fracaso durante los doce meses transcurridos, ¿sabrá medirlo? Diría acaso que obtuvo un verdadero éxito con breves y ocasionales recaídas, debido a antiguos hábitos mentales que aún no ha trascendido totalmente. Su éxito es real y hay mucha más luz en su aura.

    Una de las cosas que trato de considerar en esta instrucción es el espejismo, enemigo poderoso de todos los que huellan el sendero del discipulado. Como bien sabe, todo el mundo está sujeto al espejismo, pero cuando el hombre se convierte en un discípulo, entra en contacto con tal cantidad de fuerza (especialmente en [i511] las primeras etapas en que no sabe aún cómo manejarla), que atrae, consolida y precipita sobre sí mismo, mucho más que de otro modo, [e471] la ilusión mundial. Usted no es una excepción en esta experiencia del discipulado, por ser un discípulo que recibe un entrenamiento definido. Los discípulos que viven en niveles mentales están más libres del espejismo que aquellos cuya polarización es más estrictamente emocional. Por lo tanto, una de las primeras cosas que tratamos de enseñar a todos es trabajar, vivir y pensar, libres del plano astral. Quizás la mejor manera de ayudarle a usted y a cualquiera de los condiscípulos que se interesan en la enseñanza que le doy personalmente, es mencionarles cuáles son las condiciones de la vida diaria que conducen al espejismo. Entonces puede aplicar su propio método y ver donde se dan esas condiciones en la vida diaria. Si existen, entonces es inevitable el espejismo. Sin embargo, cuando se las reconoce, pueden ser encaradas, y desaparecerá el espejismo.

    El espejismo es lógicamente una cosa sutil que se disfraza como si fuera una verdad. Es poderoso porque tiene su punto de entrada en la conciencia del discípulo, a través de esos estados mentales y modos de pensar tan familiares que aparecen automáticamente y constituyen una manifestación casi inconsciente. Existen (para el discípulo común) tres principales actitudes de la mente y del sentimiento que le predisponen al espejismo.

    1. La autoconmiseración, a la cual todos los discípulos están propensos. Sus vidas son lógicamente difíciles, siendo ellos mucho más sensibles que la persona común. Pasan también constantemente por experiencias y pruebas en esta línea particular. La autoconmiseración es una fuerza poderosa y engañosa, exagera cada condición y aísla a la persona en el centro de su propia vida y de las situaciones dramáticas evocadas en sus propios pensamientos. Permite la entrada a dos clases de espejismo: Primero, el espejismo del entrenamiento especial, donde el discípulo sobrestima su importancia en proporción a la prueba aplicada y su reacción a la misma. Usted no tiene este defecto. Su sensata humildad es un gran bien, siempre que no se menosprecie. El segundo espejismo es producido por un autointerés tan profundo que el discípulo queda aislado en la nube de sus propios pensamientos, de manera que la luz de su alma no puede atravesarla; ve las cosas en una proporción errónea, y el espejismo que lo aísla, [i512] al hallarse en dificultades, hace que a veces lo embargue la idea fija de la persecución. Tampoco posee ese defecto al cual son más propensos que usted algunos discípulos de mi grupo.
    2. El espíritu de crítica, que induce más al espejismo que cualquier otro factor, y ¿quién puede decir que está inmune de ello? Cuando se practica la inofensividad y la bondad, al pensar [e472] y hablar, convirtiéndose automáticamente en parte de la expresión de la vida diaria del discípulo, entonces desaparece el espejismo. Hermano mío, éste es uno de los factores que introduce más de lo que cree otros espejismos en su vida y en la del discípulo. En consecuencia, pocas veces ve a las personas tal cual son. Las ve a través de la ilusión producida por lo que de ellas se dice. Lo que se expone en palabras se convierte en una forma mental que se aferra a aquel de quien se habla, luego se ve siempre a esa persona a través del velo de este espejismo y análogamente se descubren las debilidades, pero el verdadero yo queda oculto ante sus ojos. Podrá comprobar dentro de unos días la exactitud de lo antedicho si observa cuidadosamente el tema de las conversaciones en el círculo de su vida diaria. ¿Se ocupan de la realidad o del fracaso temporal de una expresión divina? ¿Su reacción hacia las personas es por lo general bondadosa o de crítica? ¿Propende a ver lo bueno e ignorar las debilidades y los errores? ¿Evoca inmediato interés en usted la relación de alguna acción o error, o retiene el conocimiento de los defectos de las personas en lo íntimo de su corazón, amando más a su hermano por su flaqueza y negándose a comentarlo o criticarlo, aunque sea para usted mismo? Recomiendo que se hagan estas mismas preguntas usted y mi grupo de discípulos. Justamente aquí para usted y para muchos, es donde tiene entrada el espejismo, y hasta que no se cierre la abertura, no se liberará del espejismo personal.
    3. La suspicacia es el espejismo más ponzoñoso de todas las debilidades y, generalmente, el más falso, y aunque tenga fundamento es capaz de envenenar las mismas raíces del ser, distorsionar todas las actitudes de la vida y poner en actividad, como su poderoso sirviente, la imaginación creadora. La persona suspicaz siempre miente, pero miente con tan aparente veracidad que parece correcto [i513] y razonable. Durante largo tiempo ha luchado contra esta tendencia y el esfuerzo fue coronado por una buena medida de éxito. No se dejé llevar por la suspicacia, pero cuide de no arrojarla hasta las profundidades ocultas de sí mismo, desde donde inevitablemente levantará su cabeza. Extermine el poder que ejerce en su vida, mediante tres cosas:
    1. Asuma más definidamente la actitud del observador, que ve a todas las personas y acontecimientos a través de la luz del amor y desde el ángulo de los eternos valores.
    2. Deje que todos vivan su propia vida y se hagan cargo de sus responsabilidades, sabiendo que son almas y se las [e473] conduce hacia la luz. Déles simplemente amor y comprensión.
    3. Preste un servicio más pleno en la vida, donde no encuentre momentos ni horas para la suspicacia, que tantas vidas mancilla.

    Si persiste en estas tres cosas y las practica, podrán liberarlo del espejismo más que cualquier otra cosa.

    El hecho de que pueda escribirle así, hermano mío, indica la medida de su realización. Hace dos años podría haber reconocido teóricamente la verdad de lo que digo. Ahora, no sólo la reconoce, sino que trató en el pasado y tratará en el futuro de encarar el problema en forma práctica. Durante un tiempo la lucha será hora tras hora, día tras día, pero el poder de su alma es suficiente para traer la liberación, y el amor de este grupo de discípulos basta para llevarlo adelante.

    En lo que a su jardín se refiere, hermano mío, le pediría que cada domingo entrara en él por la mañana temprano. Vea a su jardín adormecido en la oscuridad del alba, sin ninguna luz real, sonido o movimiento ni vida aparente, lo cual sigue siendo un sueño incoloro. Penetre en su torre, ascienda a la cúspide y luego libere la luz que usted posee, la cual constituirá para el jardín de su alma lo que el sol para los jardines del mundo. Observe los rayos de luz que afluyen al jardín, despertando su color y belleza, impulsándolo al movimiento y a la vida, evocando el canto de los pájaros, el zumbido de las abejas e invocando una respuesta amorosa. Allí nos encontraremos cuando se dispersen las nubes del espejismo. Reflexione sobre el simbolismo [i514] oculto de este jardín y trabaje firmemente durante los próximos meses, desde este centro de amor y de luz.
    Enero de 1936

    Hermano y amigo mío:

    Las mismas instrucciones, el mismo objetivo y la misma necesidad de cultivar el espíritu de amor liberador, bastarán para mantenerlo ocupado durante los próximos meses.

    Está entrando en un período de crisis. Recuerde que se lo dije y le advertí que enfrentara todas las circunstancias a la luz de ese conocimiento. La crisis (que puede concentrarse en algún aspecto de la personalidad) debe ser considerada como indicación de un esfuerzo sostenido por parte de su alma, para lograr una gran medida de liberación antes de la Luna llena de Wesak. El alma moviliza sus fuerzas para lograr esta liberación, [e474] a fin de que usted se beneficie por la precipitación de la afluencia espiritual. Cuando se toma tal determinación en el plano de la experiencia del alma, produce una reacción inevitable en el plano de la vida diaria, para lo cual debe estar preparado y esperar beneficios. Su fortaleza es mucho mayor de lo que cree, porque nunca ha extraído plenamente los recursos de su alma. Deberá hacer esto a fin de obtener la liberación que tanto anhela.

    También le asevero que la práctica de la inofensividad le garantizará en la próxima primavera, la solución constructiva de su crisis. En mi última instrucción le insté a eliminar la autoconmiseración, ello le permitirá manejar inofensivamente la personalidad. Cuando deje de criticar a otros será inofensivo, y cuando elimine la suspicacia se disipará su espejismo particular, que llega casi a la alucinación. Como ve hermano mío, sólo vuelvo a insistir sobre mi enseñanza anterior. Sé que está seguro de su valor, y al expresarle lo que usted necesita, sólo expongo su propio deseo.

    Desde el mes de mayo de 1934 al de 1935, hizo un real progreso, y aumentó notablemente su fortaleza espiritual interna. Los últimos seis meses marcaron un intervalo de grandes oscilaciones. Estuvo más sometido [i515] a la impresión externa y menos enfocado, como alma, en los planos sutiles. No hubo marcado beneficio. Dichos intervalos son inevitables; no debe sentirse deprimido siempre que continúen y una vez que sea consciente de su existencia. El sol se desplaza nuevamente hacia el norte y esto le proporciona una renovada oportunidad y la posibilidad de un intenso período en que se liberará de las exigencias de su naturaleza inferior, que tan poderosamente lo sujetan. El primordial mensaje que le daré (con el ansioso deseo de que comprenda a qué factor específico me refiero) es: Abandone todo, despréndase de lo que posee. Manténgase libre a cualquier precio, deshágase de aquello que lo retiene.

    Durante los próximos seis meses tome las palabras e ideas dadas a continuación, como pensamientos simientes para la meditación:

    ler. mes – El abandono de todo lo que encadena al Yo.
    2do. mes – La liberación del aprisionado Yo, a fin de poder servir.
    3er. mes – La tierra ardiente, donde se ve el oro puro.
    4to. mes – La liberación de la luz interna, y luego recorrer el Camino iluminado.
    5to. mes – La radiación que evoca la luz en los demás.
    6to. mes – El sacrificio que revela la gloria del Yo.

    [e475] Tenga valor hermano mío, y no tema. El temor crea espejismo, y el espejismo oculta la luz. Entregue libremente su amor a quienes ama.

    Junio de 1986

    Hermano mío:

    Poco puedo hacer o decir. Hasta que “el sol se desplace hacia el norte” su trabajo es difícil y, sin embargo, de índole tan sencilla (cuando se explica con palabras) que quizá lo considere de poca importancia. No obstante, le digo con amor y cierta preocupación, que mucho depende de lo que realice, tanto para usted como para el grupo. Sería de valor considerar una pregunta que surge a menudo en las mentes de los discípulos que trabajan unidos en formación grupal y en el ashrama de algún Maestro. ¿En qué medida puede ayudar u obstaculizar al grupo de discípulos el progreso que realiza o no, el discípulo individualmente? Debido a la [i516] sinceridad innata del verdadero discípulo surge la pregunta siguiente: ¿Qué hago, ayudo u obstaculizo? En lo que a usted se refiere le respondo: usted no obstaculiza. Su naturaleza gentil y su amorosa actitud altruista, militan poderosamente contra lo que reconoce internamente -un espíritu de crítica que lentamente se acrecienta. Sus condiscípulos sienten un profundo amor por usted, y la suavidad de su vibración -con su persistente nota de servicio y de amor- produce inconscientemente un afecto aferrador, incluso en esos discípulos de mi grupo que usted no conoce personalmente. Le pido que recuerde esto. Pero podría ayudar más definida y conscientemente si se liberara de toda atadura y comenzara a actuar como un verdadero sannyasin en su hogar y con sus relaciones. Esto se lo indiqué anteriormente. Lo exhorté a que siguiera definitivamente el sendero del sannyasin. Pero hasta ahora sólo le dio vueltas a la idea. Para usted simboliza un desapego que erróneamente cree no poder lograr. Se subestima, hermano mío. Tiene esa persistencia intrépida que lo ha guiado desde los primeros días hasta ahora. Tal persistencia es la característica distintiva del discípulo consagrado. ¿Quisiera recordar esto? Nunca vaciló en la búsqueda de la luz ni de un campo donde servir a su alma y evidenciar su devoción a la humanidad y a los Grandes Seres -a Quienes usted verdaderamente ama- Que guían el destino de la raza humana.

    Posee también el reconocimiento interno de la verdad y del Plan, más de lo que sospecha y nosotros comprobamos hace años. Se mantuvo firmemente en el sendero y ha cumplido con el trabajo encomendado. Prestó ayuda donde pudo y permaneció leal a quienes trataron de realizar nuestro trabajo. Así se demuestra [e476] la persistencia intrépida, y seguirá manifestándola. Por lo tanto ¿qué falta?, sin duda algo que usted debe ser el primero en expresarlo.

    Falta algo muy simple de enunciar y muy difícil de expresar, y constituye casi su Waterloo, empleando una frase común. Simplemente carece de desapego. Se ata a quienes ama y las aferradoras manos del amor pueden a menudo obstaculizar el progreso -no sólo el suyo sino también el de aquellos a quienes ama. ¿Se da cuenta de esto? Al amar a quienes conviven con usted, se [i517] preguntó alguna vez: ¿Les fortalezco como almas a fin de que hagan frente a la vida y presten servicio?

    Usted se ata a ciertas personas debido a las formas mentales de la depresión y la suspicacia. ¿No es así hermano mío? Y son más numerosas de lo que cree. Sin embargo no obstaculizan tanto su progreso como su consagración a quienes ama, porque los conoce muy bien y constantemente brega por ellos. Su amor, su persistente posesivo amor a quienes ha reunido estrechamente a su alrededor en el proceso kármico de la vida, impide que los ame intensa y realmente. . . Le pido que su amor sea más real. Nunca empleó su fortaleza ni aplicó el desapego. No le pido que deje de amar, sino que ame como alma y no tanto como personalidad. A medida que lea esto, su veraz naturaleza interna responderá. Su problema, repito, es el desapego, y comienza a aprenderlo. Lo que dificulta doblemente su lección es la falta de mayor actividad e interés dinámico que absorba toda su atención. Sin embargo este problema debe resolverlo usted mismo de alguna manera, si como alma puede controlar su personalidad en forma nueva y vital.

    Le diré una palabra y haré una insinuación: no permita que su cuerpo físico le imparta órdenes. La incapacidad física es a veces el subterfugio de quienes creen que la vida no les proporciona lo que ellos desean, o el refugio de quienes creen que han fracasado en el camino.

    Hermano mío, usted no ha fracasado, y, repito, no ha fracasado y sé lo que digo. Quienes actuamos con plena visión en el aspecto interno de la vida vemos el equipo y el karma, la lucha y el destino, algo imposible para usted. Sostengo lo que digo que en los restantes años de su vida puede hacer un gradual deslizamiento hacia una relativa inutilidad -la inutilidad de una edad avanzada estéril-, o la culminación de la carrera de la vida de un alma libre, cuya sabiduría, servicio y amor altruista, pueden ser los medios para llevar inspiración a muchas almas en todo el mundo. Si se lo propone puede ahora capitalizar los [e477] frutos cosechados durante una vida de constante orientación hacia la luz, y demostrar la sabiduría que se adquiere por haber sido durante tanto tiempo el observador, el estudiante y el servidor. ¿Quisiera usted participar [i518] y colaborar más activamente? Sólo una cosa puede impedirlo, no la mala salud y las circunstancias, sino el desapego. ¿Quiere llevar a cabo cada día (no necesariamente cada noche) una recapitulación sobre el desapego y hacerlo conscientemente en el lugar sagrado y silencioso que denominamos su jardín? Mi amor y bendición lleguen a usted hermano mío. Esto raras veces lo digo.

    Enero de 1937

    Hermano y amigo mío:

    Para usted y R.S.U., tengo una palabra de encomio y otra de reproche, reproche de naturaleza tan suave que no le molestará. Se esforzó mucho en los dos últimos años para disipar el espejismo de su vida. Quizás más de lo que comprenda. Nosotros, que observamos todo desde el aspecto interno, podemos juzgar este hecho simbólicamente, con más facilidad que usted, porque (al sondear el alma) estamos en posición de observar lo que ocultamente se denomina “la profundidad de su sumergimiento”. Usted ahora se “revela y se pone de manifiesto con mas facilidad ante nuestros ojos observadores, lo cual se debe totalmente a su propio esfuerzo y al creciente poder de este grupo de discípulos. No está tan profundamente sumergido en las brumas del espejismo, aunque lo detiene todavía el temor, no por usted, sino el innecesario temor por los que ama. Por consiguiente, no los ve a ellos ni los problemas que enfrentan y tampoco con claridad los senderos individuales que el destino les ha deparado; como supondrá, esto impide que los ayude espiritualmente como podría hacerlo. La ayuda que prestan los discípulos a aquellos que están kármicamente vinculados a ellos o la de aquellos que se sienten correcta o erróneamente responsables, cambia con el progreso de una etapa a otra. El cuidado físico de nuestros seres queridos podrá y deberá persistir en cierta medida, aunque el cuidado de la madre por el niño no debe persistir hasta que sea adulto. Quizá hayamos aceptado una responsabilidad (correcta o errónea), pero no debe contrarrestar o minar cualquier responsabilidad que les corresponda asumir. Nuestra propia ayuda mental debe estar siempre disponible, pero no debe darse cuando nuestra mente está ofuscada por las dudas y los interrogantes, ni cuando existe un espíritu de crítica. En forma curiosa la propia responsabilidad espiritual es la última que se reconoce, [i519] y la acción que se emprende debido a ese reconocimiento, también es [e478] lenta. Sin embargo, en último análisis, es la más importante, porque la propia influencia espiritual puede ser duradera y poseer el poder de liberar a quienes amamos, mientras que las otras responsabilidades -por estar relacionadas con la personalidad siempre acarrean espejismo y aquello que no pertenece al reino del espíritu.

    Durante los años de vida que le restan, ponga el énfasis en sus responsabilidades espirituales y en el efecto espiritual que produce en aquellos con quienes entra en contacto o que el destino le ha deparado. Trabaje siempre para establecer contacto con el alma, que conduce a la liberación y a la actividad del alma de aquellos que usted ama y aun de quienes no ama. De esta manera empezará a trabajar en niveles espirituales y se acrecentará silenciosamente su poder como trabajador. Esto de ninguna manera impedirá que dé su correcta ayuda en otros planos inferiores al espiritual.

    Va aprendiendo rápidamente hermano mío, y podrá adquirir un conocimiento más profundo y total si aprende a desligarse de las actividades de la personalidad, con sus insensatas palabras, silencios y críticas, con su patrocinio de lo indeseable en otros y sus momentos elevados. ¿No es así, hermano mío? Esto es todo en su caso es siempre temor de la personalidad y temor por el aspecto personal. Esto puede inducirlo a iniciar una acción y pronunciar palabras inoportunas, impidiéndole seguir la luz y prestar ese servicio que aparece con tanta claridad a su visión en sus momentos elevados ¿No es así, hermano mío? Esto es todo lo que tengo que reprocharle y está atenuado por la necesidad de un justiciero reconocimiento de las verdaderas realizaciones en el pasado y por su indesviable aspiración y constante servicio.

    La meditación grupal es particularmente apropiada y útil para usted; le trae la fortaleza necesaria y sirve para aclarar tanto su visión como su sendero. Por lo tanto, adhiérase estrechamente a ella con atención… y, hermano mío, siga los ejercicios esotéricos, indicados y vuelva nuevamente a su jardín, que todavía existe sereno y bello, en el mundo del pensamiento. La cúspide de su torre horada el mundo de las almas y cuando ascienda los escalones que lo conduzcan allí, se encontrará en el reino de la clara visión, la amplia sabiduría y el amor universal.

    Permanezca con firmeza durante el próximo año y sin apego. No permita que las voces menores se sobrepongan a la voz de su [i520] alma o a la mía. Mantenga limpio el canal. Ésta es mi última palabra. Mantenga limpio el canal. Si lo hace, enfrentará las decisiones importantes a la luz de su alma y sobrevendrá esa [e479] rápida acción que traerá buenos resultados. El consejo que quizá tenga que dar no estará basado en el temor o en un débil amor de la personalidad, sino que contendrá la nota triunfante del alma sapiente. Rompa las trabas del pasado, hermano mío, conviértase en un verdadero sannyasin, que nada desea para el yo separado, y que el verdadero altruismo que siempre evidenció, lo lleve a una total entrega.

    Julio de 1937

    Mi hermano y fiel amigo:

    ¿Cómo exponerle su problema con la suficiente claridad, que acepte los hechos enunciados y viva de acuerdo a ellos? Sólo responderé mediante la información, y le sugiero que actúe de acuerdo a ella y espere los resultados con la inteligencia que tan notablemente posee y la constancia que demostró a través de esta vida.

    Su cuerpo mental es de quinto rayo, por lo tanto, posee una mente intensamente analítica. Le recuerdo que usted es analítico, no discernidor. Reflexione sobre esta diferencia.

    Su cuerpo astral pertenece al sexto rayo y todavía está grandemente subordinado a la voluntad de la personalidad. Esto lo lleva a consagrarse a aquello que circunda a su personalidad y a las condiciones que kármicamente ha evocado.

    Su cuerpo físico pertenece también al sexto rayo, que predominantemente lo convierte a usted y a su cerebro, en el servidor de su cuerpo astral, pero lo hace también intuitivo o astral búdico. Por consiguiente observe que, en su caso, hay una excepción a la regla que controla al cuerpo físico, porque hay muy pocos cuerpos físicos de sexto rayo como el suyo.

    1. El rayo del alma – el segundo Rayo de Amor-Sabiduría.
    2. El rayo de la personalidad – el sexto Rayo de Devoción.
    3. El rayo de la mente – el quinto Rayo de Ciencia Concreta. [i521]
    4. El rayo del cuerpo astral – el sexto Rayo de Devoción.
    5. El rayo del cuerpo físico – el sexto Rayo de Devoción.

    Como se evidenciará, gran parte de su problema está resumido, por la relación que existe entre la personalidad, el cuerpo astral y el cuerpo físico. El cuerpo físico y el astral son automáticamente los sirvientes de la personalidad. Sin embargo es tan estrecha la relación, entre los rayos sexto y segundo, que el problema de su alma no es insuperable en esta vida.

    [e480] Enero de 1938

    Hermano mío:

    En los últimos meses tuvo mucha tensión interna, que se materializó en el plano físico como sensación de fatiga y culminó en un período de enfermedad. Pero cuando las causas internas se agotan como efectos físicos, sigue un período de liberación y reajuste. Le diré, por lo tanto, no permita que continúe la tensión interna. Podría aquí preguntarme ¿cómo impedirlo? Recordando hermano mío, que aunque las condiciones ambientales puedan ser relativamente las mismas, usted no es el mismo. Obtuvo una mayor medida de liberación y desapego que debe ahora mantener. La nota predominante que debería regir su vida durante los próximos meses es permanecer firme sobre ese conocimiento espiritual. Esto involucrará lógicamente una estrecha vigilancia sobre la personalidad. Deberá procurar que las antiguas formas mentales del temor y de la preocupación no reasuman su antiguo dominio y que las viejas reacciones emocionales no vuelvan a tomar forma. Observe cómo expresé esta recomendación.

    Permanezca como alma y (como hábito constante de la vida) adquiera la actitud de reconocer su propia divinidad en la expresión diaria. Será necesario vigilar estrechamente la primera débil tendencia de volver al antiguo ritmo, conjuntamente con el manejo sensato e inmediato de los antiguos tipos de debilidades. La palabra sustitución puede serle de real ayuda, permitiéndole sustituir las antiguas ideas que emergen, por un nuevo y vital interés y también una definida [i522] actividad en el plano físico, en vez de una crisis emocional, y disciplinar su vida inferior hacia la alegría y la actuación gozosa. El gozo sería para usted el importante factor curativo.

    Durante años, hermano mío, me referí con frecuencia a su bello jardín. Ante todo le induje a crearlo; luego le enseñé a perfeccionarlo y después a utilizarlo y también a dedicarlo y convertirlo en un santuario de consagración y a vincularlo en su mente con la idea de servir. Lo que fue así creado y utilizado aún existe. Hoy quisiera decirle que en los planos internos su jardín presta servicio a mi grupo de discípulos y a muchos más de lo que usted cree. Constituye un lugar de reunión para muchos y un refugio para unos pocos. Reflexione sobre esto y continúe su tarea embellecedora. Recuerde siempre que quienes buscan su belleza, no sólo vienen por el jardín, sino para hacer contacto con usted, que en el aspecto interno es distinto de lo que cree ser en encarnación física.

    [e481] Ahora sólo le resta hacer de su vida un jardín para otros en el plano físico. Aprendió mucho durante los últimos años y aunque antiguos ritmos y hábitos mentales a menudo lo obligan a salir de su jardín de paz, vuelve a él más rápidamente. Ya no divaga tan a menudo en los laberintos de la preocupación y en las brumosas hondonadas del espejismo.

    Durante los próximos nueve meses procure mantener una actitud de indiferencia espiritual o de despreocupación divina y desapego emocional. Le pido ante todo que reflexione sobre estas tres palabras y particularmente las primeras dos. Permanezca en su jardín, pero cuando sienta el impulso de aventurarse por algo que lo preocupa y le produce ansiedad, o de comprobar una sospecha, trátelo con indiferencia y no se preocupe por lo que pueda suceder. Nada puede ocurrir que en realidad destruya el equilibrio alcanzado. Sépalo.

    Permanezca como centro de fortaleza para todos aquellos con quienes entra en contacto y no desoiga mi sugerencia, debido a que su personalidad rechaza toda posibilidad de llegar a la realización. En los planos internos ya obtuvo la realización, en el plano externo trate ahora de manifestar esa realización.

    En el lugar en que vive deje que se exteriorice físicamente lo que puede curar y [i523] bendecir. Nada puede detener esta bendición; va rápidamente en alas del desapego y un corazón que no se preocupa por sí mismo cumple su misión porque aprendió a confiar en las almas de aquellos que el destino le ha deparado… Le daré ocho frases como pensamientos simiente para su meditación y le pediría que medite con cuidado sobre ellas, durante los próximos ocho meses:

    ler. mes Permanezco en mi torre y aquí nada puede tocarme. Me dedico al trabajo encomendado.

    2do. mes Sólo mi alma puede llegar hasta el punto de fortaleza en que permanezco y ese camino está siempre abierto para ella. Me dedico a la tarea asignada por mi alma.

    3er. mes A menudo desciendo desde el punto elevado y recorro con mis hermanos los caminos de la vida y de la belleza. Me dedico a ayudarles.

    4to. mes Trato de derramar la radiación del amor sobre todos aquellos con quienes entro en contacto y me dedico a irradiar amor en esta vida.

    5to. mes Con divina despreocupación enfrento mi vida diaria, sabiendo que todo irá bien. Me dedico a ayudar a quienes sirvo, los Maestros del Camino. [e482]

    6to. mes Con verdadera y divina indiferencia me hago cargo de toda responsabilidad que se me presenta, porque nada puede tocar mi alma. Me dedico a manifestar esta confianza.

    7mo. mes Amo y sirvo a quienes debo amar en el camino de la vida. Los observo sin temor, me dedico a fortalecer sus almas.

    8vo. mes Permanezco en mi torre en el lugar elevado de visión y allí vivo, amo y trabajo. Me consagro a cumplir este elevado destino.

    Si usted puede captar la realidad y la utilidad del servicio que es capaz de prestar, progresará mucho antes de recibir mi próxima instrucción.

    [i524] Enero de 1939

    Hermano mío:

    Ante todo quiero decirle que en realidad ha progresado. Si piensa con más claridad y acepta los hechos respecto a sí mismo, le traerán la liberación. Su problema es difícil. No se basa en las dificultades de su vida, pues su problema no es fuera de lo común, aunque le haya dedicado una atención poco usual. Se basa en el hecho de que su personalidad, su cuerpo astral y su cuerpo físico son de sexto rayo, lo que constituye una terrible combinación de fuerzas, pero usted asumió la responsabilidad de manejarlas, a fin de romper el aferramiento que ese tipo de energía de sexto rayo ha tenido sobre usted durante tres vidas consecutivas. Ha llegado a la edad de sesenta años (¿o algo más, hermano mío?) y aún no lo ha roto. Por lo tanto, su alma, no cumplió todavía su propósito. Las diferencias entre su actitud actual y la de hace treinta años, es que entonces ignoraba de qué se trataba, pero ahora lo sabe. En esa época no tenía en realidad responsabilidad, porque desconocía la naturaleza de la tarea que debía realizar. Pero, debido al contacto con el alma, conoce el problema, siendo en consecuencia muy grande la responsabilidad de hacer algo definido. El espejismo de los vínculos y las relaciones le sujetaron durante muchos años. El cordón umbilical de la personalidad lo vincula todavía con sus hijos y debió haberlo cortado -y con razón- hace varios años. Eso hubiera sido de real beneficio, tanto para usted como para ellos. Sabe esto muy bien cuando el espejismo de la responsabilidad materna la envuelve. Deberá comprender que ya no tiene tal responsabilidad.

    Perdone por hablarle con llaneza hermano mío, pero quiero verlo liberado, antes de entrar en la fría y clara luz del más allá. [e483] Sé de lo que usted es capaz. No emplea el poder de su alma de segundo rayo para amar y romper relaciones al mismo tiempo, por lo cual puede impartir un profundo amor en forma subjetiva y protectora y, no obstante, en el plano externo, liberar a las personas. Permítame repetir: No tiene ninguna responsabilidad con sus hijos ni la tuvo desde que llegaron a la madurez y obtuvieron el derecho de vivir sus propias vidas. Usted adquirió el derecho de liberar y expresar su propia alma. [i525] ¿Quiere aprovechar ese derecho y liberarse, o vegetar por el resto de esta encarnación y, en otra vida, enfrentar un problema idéntico de relaciones familiares y responsabilidades económicas? Nada ha resuelto hasta ahora, pero ha progresado y sus ojos están abiertos. Sólo el temor y la deliberada negación a dar los pasos fuertes y correctos, le impide participar plenamente en el servicio de la humanidad y en mi trabajo…

    Tiene mucho para dar. No me refiero aquí al dinero, aunque también debe incluirse como ofrenda en la vida de un discípulo, en este momento de tensión mundial; me refiero a esos dones más grandes y profundos que posee y se niega a reconocer -un corazón amoroso, una mente enriquecida por años de estudio y vidas de servicio, una lealtad y un don para hacer amistades que en realidad es muy raro de encontrar.

    Puede contar con que ha establecido contacto con el alma. La desvitalización de su vida física se debe a las restricciones a que se ha sometido y a su pronunciado retiro interno y subjetivo en los mundos mental y astral. No expresa en el plano físico la realidad que usted es. Las formas mentales que lo circundan agotan su fuerza vital, sin embargo, hablando físicamente, no tiene dificultad o malestar orgánico. Estas formas mentales absorben su vitalidad y son definidamente destructivas -para usted y los demás. Existen tres tipos de formas mentales.

    Le daré un ejercicio especial. Vaya a su jardín dos veces por semana y me encontrará allí. Descubra ante todo el lugar del jardín que he magnetizado. En ese punto explíqueme sus problemas en alta voz, haciendo una pausa y esperando mi respuesta o la de su alma. Hablaremos cuando se haya producido el silencio en la vida externa y en la personalidad. No omita nada, hábleme en voz alta. Haga esto con oído atento y alerta y, en el momento de la Luna llena de Tauro, quizás descubra que hablando, se ha resuelto la cuestión, disipado el espejismo, destruido las formas mentales y ante sus ojos el sendero fulgurará con toda claridad.

    Que la tranquilidad y la paz de la consagración sean suyas [e484] y mi bendición descanse sobre usted. No crea que le dedico mi tiempo porque le aprecio, sino que existen antiguos vínculos kármicos conmigo, su [i526] Hermano mayor, y el profundo amor que D.R.S. invariablemente siente por usted, son razones suficientes para mí. Además tiene mi amor. Ambos pertenecemos al mismo rayo del alma.

    Enero de 1940

    Hermano mío:

    No tiene espejismo particular alguno, pues vive en un perfecto mar de espejismo. De allí la dificultad de su problema, porque si hubiera tenido (por ejemplo) un espejismo mayor como lo tiene D.E.J. sería, para alguien que tuviera su devoción y capacidad mental, algo relativamente fácil de destruir y así poder caminar en la luz. Pero se ha rodeado de millares de espejismos de poca importancia, que en conjunto, lo obligan a caminar continuamente en la bruma, aunque posee la capacidad de caminar siempre en la luz. Sus espejismos tienen dos orígenes, reacciona con fluidez superficial a todos los acontecimientos de la vida y al medio ambiente, lo cual no es básico ni fundamental, porque el propósito de su vida es indesviable (¿existe tal palabra hermano mío?) y la tendencia de su vida está firme e invariablemente orientada. Pero al enfrentar las circunstancias y las personas, le preocupa el efecto que ello puede tener sobre usted y también teme fracasar y no poder manejarlo como debería hacerlo un discípulo. Su complejo de inferioridad lo mantiene en un estado de espejismo, siendo puramente reacción de la personalidad. Como alma, es versado en conocimiento; como alma, ama a todos los seres; como alma, no hay circunstancias que no pueda manejar, y como alma puede dominar dinámicamente a su medio ambiente. Pero el espejismo de la inferioridad (resultado de numerosos y pequeños espejismos), controla la expresión de su vida en el plano físico, además del espejismo secundario, el de la incapacidad física, sobre el cual no quiero explayarme, excepto señalarle que la preocupación por el trabajo que podría llevar a cabo para nosotros desde el nivel mental de percepción (donde realmente vive a pesar de las muchas incursiones en el plano astral) al plano físico, lo liberará a usted físicamente.

    No le pido que trabaje como A.A.B., que decidió deliberadamente trabajar en nuestro “grupo suicida” (como fue denominado humorísticamente por un discípulo del grupo de M.), pero le pediría que disipe el espejismo de inferioridad y su [e485] [i527] preocupación por los detalles, que lo mantiene siempre desvitalizado. Preste con gozo y fortaleza un servicio sin frustraciones. Sabré qué debo decirle cuando conozca a qué conclusiones llegó respecto a esto, antes de mayo.

    Agosto de 1940

    Tengo para usted un muy breve mensaje, hermano mío. Se halla en un estado de angustia física y al mismo tiempo sale de una crisis en la vida y está entrando en una mayor luz, seguridad, conocimiento y utilidad. Ahora lo único que debe hacer es abandonar toda ansiedad y apoyarse sobre esas realidades que la vida le ha convencido que existen. De ciertas cosas está invariablemente seguro -del amor, de la valentía y del alma. No emplee en este momento la mente, sino simplemente sea, y deje que el amor de quienes le conocen, hermano mío, que incluye al mío, afluya a través suyo, y que la valentía de su alma lo fortalezca. Tal valentía no es luchar o bregar por llegar a ser lo que se llama “valiente”. Es el valor que otorga el conocimiento sólido, mantenido firme e incuestionablemente en medio de la dificultad y el malestar.

    Sólo un pensamiento le daré para que lo repita, siempre que se sienta desalentado, cansado o débil:

    “En el centro de todo amor yo permanezco y nada puede llegarme aquí, y desde ese centro me exteriorizaré para amar y servir.
    NOTA: Cuatro meses después, este discípulo pasó al más allá, para “amar y servir” en el aspecto interno de la vida. Aunque no tiene cuerpo físico, está activo en el ashrama del Tibetano.

    Mi JARDÍN

    por C. D. P.

    En las montañas del Himalaya me pareció ver una elevada y bella meseta, a la cual se asciende desde el valle por un camino sinuoso, rodeada de altas montañas de este a oeste, con otras más bajas al norte, una ladera escarpada al sur y un sendero que desciende al valle.

    [i528] Este bello lugar en el luminoso aire de la altitud, fue convertido en un jardín con muros de tipo oriental, de cuatro metros y medio de alto y en cada esquina un pequeño minarete [e486] chinesco. Un arroyo corre a lo largo de este jardín, de oriente a occidente, entrando y saliendo a través de arcos y muros y verjas de hierro. Sobre estos arcos enrejados hay pequeños travesaños de piedra que sobresalen del muro, y soportan dos estrechos y curvados puentes chinos de piedra y madera, apoyados en el muro, y con una baranda que da al arroyo. La entrada al jardín está ubicada en medio del muro del lado norte -que es uno de los muros largos-, porque el jardín es más bien largo que cuadrado. Quien se acerca a la entrada verá escritas las palabras: Paz, Descanso, Servicio. La puerta es un arco embutido en la espesura del muro, del que cuelga la cuerda de una campana y una luz que alumbra, al oscurecer, las tres palabras.

    Al entrar en el jardín aparece una senda en el verde prado, con un ligero declive hacia el arroyo. A más o menos siete metros del sendero hay, a ambos lados, un manzano en flor, cuyas ramas se tocan. Un borde de peonías rojas se extiende desde el manzano, de oriente a occidente, alrededor de cinco metros, terminando en un rosal de fragantes rosas rojas.

    El sendero continúa descendiendo por la ligera pendiente del verde prado hasta llegar al arroyo que es de casi cinco metros de ancho, y tiene rocas y helechos y aguas profundas y bajas. Mariposas y pájaros revolotean en él, y hay allí un vado de piedras que conduce a una senda que va a una amplia pagoda de estilo china, abierta a los costados. En el centro de la pagoda hay una mesa redonda, de madera de la India, y sobre ella una estatua del Buda que mira hacia la entrada. Ante el Buda hay un cuenco de madera tallada, con incrustaciones de plata, lleno de agua, sobre la cual flota un solitario loto blanco.

    En los costados abiertos de la pagoda hay ménsulas con flores de suave perfume, resedá y heliotropo. Un banco circunda toda la pared y el suelo está alfombrado de hierbas orientales. A ambas lados de la entrada hay paneles con anaqueles que contienen rollos y manuscritos esotéricos para consulta. Afuera, cuatro hermosos abetos, dos [i529] a cada lado del portal, y pinos detrás de la pagoda, y a lo largo de la extensa senda sureña circunda una arboleda de más de ocho metros de ancho, con árboles nativos de las montañas, cornejos y pequeños robles. A esta arboleda la atraviesa un camino cubierto de piedras, helechos y flores silvestres. Entre dos rocas hay una vertiente, un lugar de reposo y paz para quienes aman los bosques. Aunque no se ve la pradera puede llegarse a ella caminando sobre secas hojas de pino y musgo, dejando atrás la fresca sombra, los pájaros y las tímidas y pequeñas criaturas que a veces nos siguen; luego a cercana distancia [e487] de la mitad del camino, entre el bosque y el arroyo, vemos un extenso borde de flores, justo en medio del prado, cubierto de cuanta flor hemos amado, y en cuya policromía y múltiple fragancia no predomina el rojo, porque las peonías y los rosales están al otro lado del arroyo.

    Un poco más allá, hacia el lado occidental del prado, donde termina el borde de flores, hay un roble solitario, que parece haberse apartado para un propósito druistico, un árbol joven y bien formado, más alto que los del bosque, debajo del cual hay un banco.

    No lejos de allí, entre el roble y el arroyo, hay un estanque de lotos, incrustado en las piedras y también aplanadas y grandes rocas, iguales a las que hay en la orilla del arroyo y en el bosque.

    El estanque de lotos está repleto de agua, proveniente de la vertiente del bosque. Quien se sienta en las rocas ve, a una distancia de medio metro, hermosos lotos de diferentes colores.

    Pero ambos extremos del jardín son lugares de gran belleza -en el extremo oriental, en ambas orillas del arroyo, hay un macizo de rosas, con parterres que se extienden desde el arroyo en forma de alas, continuando hasta el sendero estrecho y oculto a lo largo del muro oriental, de manera que estando de pie en el abovedado puente de piedra (donde hay en cada extremo plumosos ramos de ondulantes pastos) se ven las alas seráficas de gloriosas rosas, cuyo matiz va desde el más tenue color rosa hasta el amarillo dorado. En la parte occidental del jardín se ven las seráficas alas de los lirios, desde el púrpura del iris al blanco radiante del lirio Madonna. Los arbustos en las extremidades del puente occidental son amarillos y lilas. Una [i530] verde enredadera trepa por el muro donde hay rosas trepadoras. Estas alas -seráficas de rosas y almácigos de lirios, si bien son grandes, no llegan hasta los dos rincones del jardín; sólo hay árboles, abetos y pinos y tejo japonés, abundando en el rincón sudoeste, donde comienza el bosque. En el rincón noroeste hay únicamente tres altos tejos, así como en el rincón del noreste. En el del sudeste está la pagoda, con el bosque detrás y al frente los abetos a derecha e izquierda. Al otro lado del arroyo, desde la pagoda y en medio del césped, no muy lejos de la línea oriental de las peonías y el rosal de rosas rojas, hay un banco circular de piedra, llamado el Asiento del Discípulo. Tiene un pequeño sauce y dos pequeñas hayas cobrizas detrás. En cada extremo hay un boj inglés a cada lado. Frente al mismo, una roca natural tiene la forma y la altura de una silla, donde se sienta el Maestro para hablar a los discípulos.

    [e488] Al detenernos en el sendero y observar desde el portal de entrada, se ven árboles frutales, sobre todo durazneros y pérsicos, con las ramas extendidas sobre el muro a la derecha, y en la pared izquierda trepan viñas de uvas blancas y púrpuras. Un estrecho sendero corre a lo largo de la pared. A la izquierda sobre el césped hay un aljibe rústico, cubierto de musgo, rodeado de arbustos de palo dulce y lila blanca, y detrás y a los costados algunas pequeñas flores crecen en la umbría de unos cuantos lirios del valle, y aquí y allá un helecho.

    Frente al aljibe un pequeño lugar cubierto de grava, con una mesa rústica donde se acomodan en canastas planas las uvas y las frutas que deben enviarse al valle en lomo de burro, arreados por quienes son admitidos en el jardín y pueden entregarlas a los enfermos y necesitados de la ciudad. (El viejo Aleck, un anciano y santo jardinero, muerto en los últimos años, quizás sea uno de los que ayuda en este trabajo. No lo sé.) El agua del aljibe es muy fría, y siempre hay a disposición un balde para quienes descienden al valle, y creo que esa agua tiene la propiedad de conceder mayor visión. Es una gran alegría ofrecerla al sediento y cansado, y cada día, entre las almas que llegan, aparece un guardián distinto que se hace cargo del aljibe, que siempre es alguien que ha tenido una vislumbre de la visión.

    ¡¡Creo que ésta es la imagen de mi jardín!!

    Como pueden ver, es un jardín mágico, porque todas las flores se abren al mismo tiempo y lógicamente [i531] no las mencioné a todas, sólo dije que en él existe cuanta flor hemos amado. He plantado dalias, en recuerdo de mi infancia, campanillas, rosales, pequeños crisantemos, primavera nocturna, nomeolvides, geranios, lavanda, verbena, rosas comunes, lirios del día, lirios atigrados (a pesar de los almácigos de rosas y lirios que había al este y al oeste), y a orillas del arroyo crece menta cerca de la salida occidental y otras hierbas acuáticas. Pero pienso que todo hermano que entra en este jardín ve sus propias flores favoritas, y creo que es así.

    [AAB: DNE I, 465-468]

    Los problemas del cuerpo etérico cederán ante el tratamiento recomendado a C.D.P. y si controla y regula cuidadosamente la dieta… No intento dar a quienes trabajan en mi grupo, el régimen dietético que deben seguir. Estas cosas difieren para cada individuo.

    [AAB: DNE I, 140]

    http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-DNEII.gif

    Agosto de 1942

    ¿Se ha dado cuenta de que lo estoy entrenando para que salga de su torre de aislamiento y, al mismo tiempo, entreno a C.D.P. para que permanezca en la cima de su torre? Pero la suya es la torre de una personalidad aislada, y C.D.P. tuvo que aprender (y aún está aprendiendo) a crear una torre de fortaleza y de resistencia contra las demandas de tipo inferior. Dicha torre nada tiene que ver con la personalidad. Recuerde hermano mío, que cuando aprenda a salir de su torre no significará que debe deambular por los niveles de la vida de la personalidad sin una verdadera dirección. [580]

    De los veinticuatro miembros originales del nuevo grupo simiente reorganizado, sólo dieciocho continúan trabajando en el plano físico. Dos de ellos pasaron a “la clara y fría luz” como se dice en el Tibet, o al más allá, pero aún colaboran activamente con el grupo, pues les imparto las mismas instrucciones. Sin embargo, puedo llegar a ellos más directamente, pues ya no existen las limitaciones impuestas por el cerebro físico. El último que pasó al más allá fue P.D.W.; el cuerpo astral fue el obstáculo que se interpuso durante un período excesivamente breve; ahora está centrado en el plano mental y trabajando conectado a mi Ashrama. C.D.P. está en proceso de liberarse de las limitaciones astrales, y cuando el sol se desplace hacia el norte también trabajará en forma completamente mental. Ambos me prestan un gran servicio en estos momentos de necesidad mundial, ella por su corazón comprensivo y total altruismo, él por su notable sabiduría. [AAB: DNE II, 35]

    En el camino interno hay dos personas a quienes debe llevar en su corazón y tratar de llegar a ellas. Una es C.D.P., la otra es más fácilmente alcanzable. [AAB: DNE II, 587]

    Septiembre de 1943

    De manera que, hermanos míos, enfrentamos un nuevo ciclo de trabajo, el cual comparten C.D.P. y P.D.W. -que trabajan en el aspecto interno de la vida. El mencionado en el último término ha pasado al Ashrama de su Maestro, el Maestro Morya. Se ocupa a de romper -conjuntamente con otros discípulos de primer rayo, dignos de confianza- la cristalización en que se halla Francia, y constituye su desastrosa condición. Su encarnación anterior en Francia lo adaptó muy bien para esta tarea; su amoroso corazón y profundo desarrollo le permitirán también prestar mucha ayuda, contrarrestando así las tendencias destructivas del [e40] trabajador de primer rayo, pero cuando se dedicaba a buscar la verdad nunca fue destructivo.C.D.P. trabaja continuamente con los niños del mundo (incluyendo los que han muerto víctimas de los horrores de la guerra), mantiene incólume su afiliación con mi Ashrama, pero trabaja en un grupo compuesto de discípulos que pertenecen a todos los rayos, cuyas personalidades -en sus últimas encarnaciones- pertenecían a muchas nacionalidades; hace cuanto puede y debe para salvar la conciencia de los niños y protegerlos de la total desintegración. [AAB: DNE II, 40]

    Marzo de 1949

    Hay algo interesante y significativo que es de valor observar: Aquellos que atravesaron los portales de la muerte entraron en una  relación definidamente más estrecha, merecieron esa recompensa y aplicaron lo que se les enseñó. Como saben, son C.D.P., K.E.S., D.P.R.. Otros dos se están capacitando rápidamente para seguir a esos tres discípulos en el Ashrama, y son B.S.W, que unos años antes de morir se desvió momentáneamente, y G.S.S., cuyos vehículos de la personalidad no pudieron soportar el estímulo que le llegó por conducto del grupo. La sensibilidad a la excesiva estimulación es muy fácil de corregir hoy, pues no constituye un defecto, sino una deuda kármica. [AAB: DNE II, 88-89]

  • Instrucciones de DK a AAB mientras la preparaba para el discipulado

    Técnicas de trabajo con el miedo

    Una experiencia de aprendizaje

    (según las instrucciones de DK a AAB mientras la preparaba para el discipulado)

    Usted puede controlar su cuerpo astral por tres métodos diferentes:

    1) Por la inhibición directa. Este método es el más directo, pero el menos efectivo. Consiste en la utilización de la voluntad para inhibir el miedo presente. Produce una reacción sobre el cuerpo físico, que conduce a la congestión en el vehículo astral y, a una condición similar en el etérico. Lo cual puede producir, entre otras cosas, intensos dolores de cabeza.

    2) Por la observación clara de los factores implicados, y la toma de conciencia de que un discípulo espiritual tan sólo debe permitirse poner énfasis en aquellos que impulsen el desarrollo y resulten de mayor utilidad, e ignorar el resto. El miedo en usted no está basado en la timidez o inseguridad (que paradójica observación), sino en el orgullo. Estando polarizada en su cuerpo mental (emocional), su miedo se ha aliado con su intelecto. Así que es más difícil de expulsar que el miedo en las personas astralmente polarizadas. Tales personas pueden recurrir al intelecto para liberarse del miedo, usted necesariamente debe recurrir directamente al Ego (el Alma) para ello. Siempre lo superior será capaz de neutralizar y eliminar lo inferior. De ahí la necesidad de que ested mantenga siempre limpio su canal con su propia Alma. No ceda al miedo; fórcelo por el poder dinámico de la sustitución. Esto me lleva a la tercera sugerencia que puedo hacerle para curar su miedo.

    3) Por un método directo de relajación, concentración, calma y envolvimiento de la personalidad con pura luz blanca. Proceda así: Digamos que usted se encuentra en un estado de pánico, sensaciones de gran displacer lo acompañan, su imaginación está desbocada y su mente la refuerza. Recuerde que los miedos de una persona emocional no son tan fuertes como los suyos, por tener un cuerpo mental fuerte y desarrollado, usted reviste sus sensaciones de miedo con potentes formas mentales, que circulan entre usted y la causa de su temor, y quizás provocan que lo deseado pase.

    Percatándose de ello, debe buscar deliberadamente aquietarse. Debe relajar su cuerpo físico, aquietar por los principios del primer método enunciado (mediante el uso de la voluntad), al menos temporalmente, su cuerpo astral, y también la mente, tanto como pueda. Entonces, debe visualizarse a sí misma –es decir, a su personalidad–, a su Ego (su Alma) y a su Maestro* en el ápice mayor del triángulo. Deberá entonces hacer descender un haz de una muy pura luz blanca, derramándola sobre todos sus vehículos inferiores (cuerpo físico y etérico, emocional y mental) limpiándolos y alejando de ellos todos los obstáculos. Continúe así hasta darse cuenta que el trabajo necesario está completo. En un principio tendrá que hacerlo muchas veces. Más adelante, sólo una vez será suficiente, hasta que finalmente el entero proceso ya no será necesario porque usted habrá triunfado.

    Esto aplica a los miedos relacionados con su personalidad. Utilice el aspecto amoroso, nutriéndose a sí misma de amor y luz.

    –––––

    • Si no es conciente del vínculo que sostiene con su propio Maestro, entonces reemplace esta figura con la viva presencia de Cristo u otro guía espiritual significante para usted.
  • Última carta de K.H. a Annie Besant

    1900 KH Letter to Mrs. Annie Besant, page 3

    …un psíquico y pranayamista [Sr. B. K. Mantri] que ha sido confundido por el capricho de los miembros. La S.T. y sus miembros lentamente están fabricando un credo. Dice un proverbio tibetano: “la credulidad engendra credulidad y culmina en hipocresía”. Pocos de entre ellos pueden saber algo acerca de nosotros. ¿Somos propiciadores y hacedores de idolos? ¿Es la adoración de una nueva trinidad compuesta por el bendito Maestro, Upasika [Upasika significa discípula, y se refiere a H.P.B. –Nota de C. Jinarajadasa.] y Ud. misma lo que se encamina a hacer las veces de un confuso credo? Nosotros no pedimos que se nos rinda culto. El discípulo no debe de estar encadenado en ninguna forma. Guárdese de caer en un papismo esotérico. El intenso deseo de ver a Upasika reencarnada rápidamente ha producido una engañosa ideación mayávica. Upasika tiene trabajo útil que realizar en planos más elevados y no puede regresar tan pronto. La S.T. debe introducirse a paso firme en el nuevo siglo. Ud. ha estado durante algún tiempo bajo engañosas influencias. Apártese del orgullo, la vanidad y el amor por el poder. No siendo guiada por la emoción, simplemente aprenda a mantenerse de pie. Sea veraz y crítica en lugar de crédula. Los pasados errores de las viejas religiones no deben ser encima glosados con explicaciones imaginarias. La S.E. (Sección Esotérica) debe ser reformada para convertirse en no sectaria y no dogmática, como la S. T. Las reglas deben de ser pocas, simples, y aceptables para todos. Nadie tiene el derecho de demandar autoridad sobre un pupilo o su conciencia. No le pregunte lo que él cree. Todos los que sean sinceros y de disposición pura deben ser admitidos. La cresta de la ola del avance intelectual debe ser aceptada, tomada, y guiada hacia la espiritualidad. No pueden forzarse creencias ni un culto emocional. La esencia de los pensamientos superiores de los miembros en su colectividad debe guiar toda la acción en la S. T. y en la S.E. Nosotros nunca tratamos de someter la voluntad de otros a la nuestra. En momentos favorables, liberamos elevadas influencias que impactan a las diferentes personas de diversas maneras. Este es el aspecto colectivo de muchos pensamientos semejantes que pueden dar la pauta correcta de acción. Nosotros no exhibimos favores. El mejor correctivo para el error es una honesta y abierta disposición para el examen, subjetivo y objetivo, de todos los hechos. El secreto engañoso ha provocado la muerte de numerosas organizaciones. El sesgo en torno de los “Maestros” debe ser silenciosa pero firmemente sofocado. Permítase la devoción y el servicio solo hacia aquél Supremo Espíritu de quien uno es una parte. Trabajamos anónima y silenciosamente, y las continuas referencias a nosotros y la repetición de nuestros nombres erige un aura confusa que entorpece nuestra tarea. Ud. deberá despedirse de bastante de sus emociones y credulidad antes de convertirse en una guía segura entre aquellas influencias que comenzarán a operar en el nuevo ciclo. La S.T. estuvo destinada a ser la piedra angular de las futuras religiones de la humanidad. Para realizar este objetivo, aquellos que guían deben dejar de lado sus débiles predilecciones por las formas y ceremonias de un credo en particular, y demostrar ser verdaderos teósofos, tanto en pensamiento interno como en observancia externa. La más grande de sus pruebas aún está por venir.

    Nosotros velamos por Ud., pero Ud. debe poner toda su fuerza hacia delante.

    Notas: Desde “La Familia Humana Universal” Nro. 17, Sept. de 1995, revista de la WTYF dirigida por el Sr. y la Sra. Sisson del Brasil. Ellos escribieron: “En este número 17, les estamos brindando una copia de la última carta conocida con la letra de uno de los Adeptos que, de acuerdo a los Fundadores, inspiraron y dispusieron la fundación de la S.T. Es una carta célebre desde su aparición en el 1900, varios años después de la muerte de H. P. Blavatsky. Figura en las “Cartas de los Maestros de Sabiduría” (Primera Serie), editadas por C. Jinarajadasa, como Carta Nro. 46 (pág. 99). Las líneas escritas por el Maestro K. H. (Koot Hoomi Lal Singh), sin embargo, no están completas, como indican los puntos elípticos, y según escribió el Sr. Jinarajadasa, explicando que las partes omitidas fueron consideradas, por así decirlo, aspectos demasiado privados con relación a la vida de la Dra. Besant. La versión completa fue publicada por vez primera, hasta donde nosotros sabemos, en 1987, en “Teosofía Ecléctica”, Nro. 101, Sept./Oct. Aunque no sabemos cómo fue obtenida esta carta de los Archivos de la ST en Adyar, tenemos la información de Adyar de que esa es realmente la versión completa de la carta. Véanse también las explicaciones. “En el 1900, un tal Sr. B. K. Mantri, de la India, escribió una carta a la Dra. Besant, entonces en Inglaterra. Cuando la Dra. Besant abrió la carta, encontró en la parte de atrás un mensaje del Maestro K. H., con su tan conocida letra. La primera sentencia se refiere al ” (también desde “La Familia Humana Universal”).

    Historia de la Carta de K.H. a Annie Besant del año 1900

    Esta carta es famosa en los círculos teosóficos porque llegó en el año 1900, nueve años después de la muerte de H. P. Blavatsky, por lo que se convirtió en materia de debate entre los teósofos acerca de su autenticidad. Simplemente porque si es auténtica, entonces es una prueba de que los Mahatmas no fueron una invención salida del cerebro de H.P. Blavatsky. Hay también otra cuestión curiosa, como es el hecho de que fuese publicada como auténtica por C. Jinarajadasa en Cartas de los Maestros de Sabiduría, Primera Serie, Carta 59, pág. 123, pero que allí no fuera publicada en su totalidad. El libro todavía sigue siendo editado por la ST-Adyar, pero las partes que fueron suprimidas permanecen suprimidas. C. Jinarajadasa argumentó que la razón para dichas supresiones es que tratan asuntos privados de la vida de Annie Besant. Esto no es del todo exacto, ya que algunas de las porciones suprimidas brindan semejante toque de luz a la cuestión de la S.E. , por la que tantos teósofos actuales se preocupan, que la mayoría de los estudiantes lo ven como un claro caso de censura. La autenticidad de la carta es cuestionada por algunos, aunque no por la mayoría de los estudiantes teosóficos. Acerca de la letra, por ejemplo, George A. Barborka (un prominente escritor teosófico), dice lo siguiente: “la carta tiene la escritura asociada con el Mahatma Koot Hoomi, aunque la caligrafía es algo diferente a la de las cartas recibidas por A. P. Sinnett” (1) Sobre el modo en que la tinta fue volcada sobre el papel, dijo: “la carta del Mahatma fue precipitada sobre el papel, no escrita a mano, porque un cuidadoso examen de cada una de las letras señala la evidencia de un efecto “grano en cruz” (como algunos han descrito este tipo de precipitación), especialmente observable en la línea inferior y en la cruzada de la “t’s”. Un examen por medio de una lupa de aumento ilustra claramente las pequeñas líneas o barras que forman cada letra, especialmente notable en la segunda página del facsímil del documento, sea sobre o debajo del renglón, sea una letra curva o una letra recta. Este tipo de escritura no podría haberse hecho con pluma y tinta. Aquellos que son escépticos acerca de la autenticidad de este tipo de precipitación deben intentar reproducir el trazo de por lo menos una palabra, o incluso de la sola letra “o”. Además, también están las características barras encima de la letra “m” “(2) Para aquellos no familiarizados con la historia de la S. T., intentaré dar aquí una breve información. La precipitación es el modo en que las Cartas de los Mahatmas fueron escritas. El Adepto se haría una imagen mental de la carta y entonces un chela (estudiante) precipitaría esta carta en la caligrafía del Adepto sobre la hoja de papel. Esto no se haría con pluma o lápiz, sino obteniendo la imagen de las palabras sobre el papel por medios ocultos. El mecanismo físico bien puede asemejarse al del fotocopiado de hoy. En cuanto al misterio (corriente en las Cartas de los Mahatmas) del cómo ha sido colocada la precipitación en un sobre, ya ha sido explicado anteriormente. Porque la escritura del Mahatma se hizo después de que el Sr. B. W. Mantri despachara la carta, pero antes de que la Dra. Annie Besant abriera el sobre. Todo esto, desde luego, contribuye al misterio. Para aquellos lectores escépticos sobre la posibilidad de este mecanismo, queda siempre la cuestión del contenido. Si es digno de atención, quienquiera que lo haya escrito, es digno de ser oído. Para mí esta es la prueba final, pero, por supuesto, aquellos que piensan que la S.E. debe mantenerse tal cual es, utilizan esta prueba precisamente para decir que no puede ser genuina. Es difícil hallar la verdad. Es de cualquier modo significativo que de las cartas enviadas por correo a los Teósofos Eclécticos, solo un estudiante teosófico dijo que probablemente ésta no sea auténtica, y muchos otros declaran su alivio por que haya sido finalmente publicada en su totalidad. Estas reacciones positivas incluyen a miembros de todas las principales organizaciones teosóficas.

    Katinka Hesselink.

    De “Los Mahatmas y Sus Cartas”, por Geoffrey A. Barborka, 1973, The Theosophical Publishing House, Adyar, Madrás, India, pág. 357. Ibid.

  • El discipulado de Alice Bailey

    Alice Bailey es hoy un discípulo mundial activo y un miembro avanzado del ashrama de su Maestro, K.H. Ella falleció 22 años atrás del pasado diciembre (escrito en enero de 1971) y hoy se encuentra libre de sus vehículos etérico y astral. Ahora ella actúa en el plano mental con el cuerpo mental que tenía cuando murió, pero dicho cuerpo ha crecido desde entonces. A.A.B. en algunas ocasiones actúa como secretaria personal de K.H. Esto nos brinda una idea, aunque inadecuada, de su relación con él. Ella se está preparando activamente para su próxima encarnación, que será muy pronto y está siendo cuidadosamente planeada.

    Los años anteriores al surgimiento de su trabajo discipular han sido descritos en su autobiografía; pero muchos aspectos significantes y útiles de su entrenamiento como discípulo nunca han sido contados. Yo estuve cerca de la mayoría de ellos, pero son muy pocos aquellos de los cuales les puedo hablar.

    La información que hago pública la presento tan sólo como una ayuda para la comprensión de ciertos aspectos del trabajo discipular en determinada etapa. La personalidad de de A.A.B., tal como la conocimos, poco importa ahora. Ella siempre se opuso a cualquier tipo de pretensión espiritual, y aún lo hace, pero el registro de su vida discipular puede ser útil a otros discípulos en muchos lugares. El próximo mes alcanzaré los 83 años de edad y ciertamente creo que muy pronto pasaré a los planos sutiles. (F.B. murió el 3 de Junio de 1977 a la edad de 89 años.– M.B.)

    Lo que escribo ahora podrá ser publicado si Mary lo considera apropiado. Ningún discípulo debiera tomar una decisión unilateral sobre su trabajo si ésta afectara la vida discipular de algún otro discípulo.

    Por muchas centurias la Jerarquía oculta ha permanecido retirada del plano físico viviendo como un grupo, pero ciertos Maestros han vivido siempre en cuerpo físico pasando desapercibidos entre los hijos de los hombres. Durante este tiempo de ocultamiento, próximo a terminarse, tales Maestros actuaron ampliamente a través de sus discípulos en entrenamiento, quienes en muchos casos, eran iniciados de algún grado. A.A.B. es uno de tales casos.

    La última encarnación de A.A.B. estuvo dominada por dos objetivos, uno de los cuales era particularmente suyo, mientras que el otro fue la colaboración al trabajo de D.K. en su pesada tarea de brindar las enseñanzas puente que vincularían la antigua Era Pisceana con al emergente Era Acuariana.

    Ella vino a la encarnación con el firme propósito de crear una nueva escuela esotérica para el discipulado. Había un número creciente de aspirantes al discipulado con algún tipo de conocimiento esotérico, número que fue considerablemente aumentado por el trabajo de ese discípulo H. P. Blavatsky; pero había aún muy pocos entrenados y efectivos, discípulos aceptados. De haber existido más, la crisis de la Guerra Mundial pudo haber sido llevada a cabo en los planos mentales, sin necesidad de su precipitación en el plano físico. La Escuela Arcana fue su contribución elegida al trabajo Jerárquico y fue aprobada por su Maestro. Sin embargo, debe saberse que ni K.H. ni D.K. le mandaron la creación de la Escuela Arcana. Ese fue su privilegio, ganara o perdiera en el intento.

    Su cooperación con D.K. en la producción de sus enseñanzas fue un asunto muy distinto. En ello, ella no fue libre. Ella escribió lo que Él escogió enseñar, no lo que ella consideró útil. En la Escuela Arcana ella escribió y enseñó de acuerdo a su propia sabiduría. En los últimos años, conforme se fue saturando de las enseñanzas de DK, su contenido mental se fue alargando e inevitablemente lo que ella enseñó en su Escuela fue profundamente afectado por ello. Ya que se dio al más extraordinaria y única mezcla del cuerpo mental de A.A.B. y el cuerpo mental ahora utilizado por D.K. Como ella indicó, los dos pilares que mantuvieron todo su trabajo fueron los libros y la Escuela.

    En todo esto, mi función fue, tan bien como pude, ayudarla a llevar a cabo todo su trabajo exitosamente. Yo fui prestado por el Maestro M. a D.K. por treinta años. Ese fue un tremendo proceso equilibrante para mí, que neutralizó mis excesivas características de primer rayo y abrió mi centro cardíaco, por la pertenencia a un ashrama de segundo rayo. He aprendido más en esta encarnación que en todas las precedentes. La mayoría de ello me llegó a través de A.A.B. Tan sólo la convivencia diaria de muchísimas horas era un gran estimulante mental de gran valor. Ella tuvo un alma de segundo rayo y una Etwa der schon jetzt kultige Southpark book-of-ra-kostenlos.com slot oder auch Eggomatic und naturlich auch der ein oder andere Fruchteslot. personalidad de primero. Yo tengo un alma de primer rayo y una personalidad de segundo. Eso sentó las bases de un trabajo balanceado.

    En retrospectiva, es claro que el mayor servicio de A.A.B. fue subjetivo. Aquellos que mejor la conocieron y aquellos cercanos a su nivel de desarrollo espiritual, lo sabían muy bien. Otros, forzosamente, la reconocieron por sus múltiples idas y venidas como conferencista y por la evidencia de su actividad física. Esta potencia subjetiva es una capacidad natural de todo discípulo avanzado, pero todos podemos incrementar nuestro efecto constructivo en el mundo si utilizamos nuestras auras más conscientemente y nuestras voluntades más definidamente para conocer las necesidades subjetivas de aquellos que se acercan a nuestras vidas. He visto a Alice tomar una y otra vez fuerzas antagónicas al trabajo de la Escuela Arcana, algunas veces dejando que se agotaran callada y serenamente en contra de su equilibrio e integridad, y otras transmutándolas conscientemente. Sin embargo, también dejó en algunas ocasiones que el grupo las padeciera hasta cierto punto, para el beneficio de algún condiscípulo o por su potencial como desarrolladoras de cualidades discipulares en él. La construcción de un grupo esotérico demanda mucho discernimiento espiritual y un tipo de impersonalidad que frecuentemente es mal entendido.

    Una de las más destacadas características de Alice fue la ausencia total del deseo de controlar la forma de pensar de nadie. Ella persistentemente comunicó la verdad tal como ella la entendía, pero siempre oponiéndose a la creación de un “culto al Tibetano”. Ella practicó la repetición, no porque fuera conveniente, sino porque es necesaria para activar las células cerebrales aletargadas. Esta ausencia de deseo de control le permitió mantenerse incólume cuando los estudiantes dejaban la Escuela.

    Siempre he tenido periodos de desánimo, contra los que he luchado tenazmente. Para ayudarme, D.K. me prometió hace mucho tiempo que mis últimos años iban a ser los mejores, lo cual ha probado ser cierto. En otro momento, durante la Segunda Guerra Mundial, estaba desanimado con respecto al futuro del trabajo. D.K. entonces me aseguró que los cimientos ya establecidos serían lo suficientemente fuertes para el progreso del trabajo en la posguerra. Y eso también ha probado ser cierto. Soy sin duda el hombre más online casinos afortunado.

    La integración subjetiva de los estudiantes en la Escuela Arcana se ha ido incrementando rápidamente en los últimos diez años. Nuestra utilidad como grupo ahora online pokies es mucho más real así como nuestro apoyo a la Jerarquía. El reconocimiento de los valores espirituales se ha profundizado y está mucho más presente en el grupo que nunca antes. La aceptación consciente del grado de responsabilidad individual en el desarrollo de la humanidad ha emergido bellamente. La luz en el cuerpo grupal se ha incrementado sustancialmente. Muchos más estudiantes en la Escuela conocen de los asuntos mundiales que los que lo hacían en años recientes. Nuestra utilidad al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está ahora emergiendo. Más estudiantes están haciendo progresos rápidos en el discipulado consciente que en la época que Alice falleció. Esto es porque muchos de nosotros estamos siendo capaces de ir más allá de nuestra separatividad en el servicio. Nuestro trabajo meditativo es constante y firme. Nuestros estudios espirituales están enriqueciendo nuestras mentes. Entre los miles de viejas almas hoy día encarnadas entre los más jóvenes muchas se están afiliando a la Escuela. Los heroicos esfuerzos de A.A.B. están dando frutos.

    A pesar de toda la brillantez del relato anterior, el grupo no siempre ha navegado en aguas tranquilas con vientos favorables. Este es todavía un mundo difícil en el cual trabajar, sin embargo existe una real promesa de un mejor futuro para todos nosotros.

    Los Trabajadores pueden llegar a ser puntos de bloqueo en el flujo de las energías espirituales que pueden ser convocadas a través del grupo y, en muchos de los casos como los Sett deg ordentlig inn i Откройте эту игру в разделе casino beste-norske-casinos.com Red, где вас будут ждать бесплатные спины!Ежедневные бесплатные спины раздаются каждый день с 10 утра до 12 дня. blackjack online reglene, og sorg for a lese pa regler og vilkar der du spiller. ya ocurridos en el pasado, lo son sin ser conscientes de ello. La crítica personal es el más potente veneno de la vida grupal. Con frecuencia pensamos que nuestra actitud crítica está justificada. Los persistentes esfuerzos para imponer su punto de online casino vista individual al trabajo grupal ha echado a perder las relaciones de más de un joven discípulo con el grupo en el que debe trabajar y con el cual debe fundir su consciencia discipular. Es muy difícil ser tan impersonal como para ser capaz de apoyar y trabajar por aquello con lo que uno no está de acuerdo, pero el éxito del grupo y el incremento en la utilidad del grupo es mucho más importante que las opiniones individuales. Esto es lo que yo tuve que aprender de manera difícil en esta vida.

    Aún cuando estaba desesperada por dar alimento a sus hijas, Alice pasó muchas horas por las noches leyendo y meditando atentamente sobre lo leído. Ella estudió los Puranas y las Upanishads de la India y las enseñanzas del Bhagavad Gita y de Patañjali. Ella llegó a tener una colección de veintiséis traducciones del Gita. D.K. estuvo de acuerdo en producir junto con ella un libro sobre el Gita, similar a aquél sobre los Yoga Sutras de Patañjali. (Tal libro es La Luz del Alma.) Pero su abundante trabajo editorial les impidió hacerlo.

    Llevó a cabo también un profundo estudio de los escritos de Blavatsky y dominó las enseñanzas esenciales de la Doctrina Secreta. Sus clases sobre la Doctrina Secreta e Isis sin Velo son verdaderas joyas pues su entendimiento de estos dos libros fue fenomenal. Ella profundizó en la corriente de escritos teosóficos, incluyendo no sólo a Annie Besant sino también a Steiner, Tingly, Heindel, Bhagavan Das, y muchos otros. Así construyó fuertes principios mentales y se entrenó en el pensamiento claro y el discernimiento que le permitió brindar una mente de excepcional calidad al trabajo de D.K. Sus relación con la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica le enseñó mucho del trabajo esotérico, particularmente algunos factores inadecuados de repetir. Los esfuerzos de A.A.B. para extender el movimiento teosófico hacia un campo más útil y de incrementar los elementos esotéricos en tal organización fueron Jerárquicamente inspirados y una preparación fina para su posterior trabajo con D.K. De este modo, el trabajo de D.K. con Alice fue mucho más fácil que Su trabajo con H. P. Blavatsky.

    Con todo, ella se empeñó en ser una verdadera madre con sus tres hijas, y mostró una extraordinaria paciencia conmigo. Yo aprendía constantemente mucho de ella. A.A.B. no tenía una mente de quinto rayo, pero ella estuvo interesada en la exploración científica y en el campo de la física teórica. Fue entonces natural que ella brindara siete conferencias en Nueva York sobre el átomo. Como siempre, ella tenía fundamentos para decir lo en ellas dicho. Ella conoció un poco de los trabajos de científicos tales como Niels Bohr y Rutherford. El libro de sus conferencias, bajo el título, La Conciencia del Átomo, ha sido uno de los más vendidos por muchos años.

    El verdadero trabajo práctico de fundar y organizar su Escuela Arcana no fue posible realmente sino hasta que ella se mudó a Nueva York en 1920. Ella ya había comenzado su trabajo con D.K. a quien contactó por primera vez en Noviembre de 1919.

    En aquellos días, A.A.B. había alcanzado una relación discipular con su Maestro K.H. conocida como “Chela que está en el Sutratma o Hilo”. Esto es que ella tenía el privilegio de pedir audiencia con Él. Para conseguir y obtener así una entrevista que su cerebro físico podía recordar, que por lo general toma varios días. Así consiguió una entrevista con K.H. para preguntar si debía o no trabajar con D.K. Esto le permitió trascender sus dudas y temores. Más adelante, estas entrevistas fueron sustituidas por una relación aún más estrecha.

    Alice definió el miedo como la principal falta de su personalidad. Ella dijo temer al fracaso, a tener fallas, a lo que la gente pudiera pensar de ella, de ser juzgada, e incluso de la obscuridad. Este fue un real impedimento, que ella dejó atrás por completo. Su cuerpo astral fue por completo destruido y reconstruido en su última vida, y todos sus centros sobre la espina fueron abiertos y se mantuvieron funcionales. La actividad de su centro cardíaco fue tremendamente incrementada. Pero ella literalmente dejó de preocuparse de su vehículo físico, que al final sólo se mantuvo vivo, para finalizar su período de treinta años de trabajo con D.K., con transfusiones mensuales de sangre. De las cuales yo me encargué bajo la supervisión de un médico, por supuesto. Fue un gran alivio cuando finalizó su trabajo y pudo partir en diciembre de 1949.

    Nueva York
    Febrero de 1971

  • El sentimiento religioso y su expresión

    EL sentimiento religioso, innato en todos nosotros, es ese algo   de muy difícil definición que nos impele a buscar siempre   algo más elevado, más perfecto, mejor, en todo, incluso en   nosotros mismos. Es, a mi modo de ver, la manifestación  de los esfuerzos que nuestro ser interno hace para expresarse y  reflejarse en toda nuestra vida. Siendo esto así, su desarrollo y expresión  ha de ser una cuestión puramente individual y las formas  religiosas sólo pueden servirle de vehículo muy imperfecto.

    Tal como hoy se practica la religión, sus fórmulas son meras  manifestaciones externas de dicho sentimiento, manifestaciones  que el individuo exterioriza sin comprender, en la mayoría de los  casos, su objeto, su razón, ni sus efectos. Son algo que practica  por puro convencionalismo y por tanto sin sinceridad.

    Se ha dicho que las fórmulas y ceremonias religiosas no solamente  no ayudan a quien las practica, sino que por el contrario  tienden a desviarlo de su verdadero camino. Esto es únicamente  cierto, cuando tales fórmulas y ceremonias se toman como un fin  en sí mismas; pero no lo es, si se las considera por lo que verdaderamente  son; a saber: medios para un fin.

    La finalidad de toda verdadera religión y de sus fórmulas respectivas  es ayudar al individuo a establecer la unión con la divinidad  de la que procede. Las ceremonias religiosas tienen por objeto  elevar la conciencia del individuo a fin de que tal unión sea  posible. El mismo objeto y finalidad tiene la práctica de la meditación.

    Como sabe todo teósofo, el hombre es un ser compuesto de tres  elementos principales, a saber: Una personalidad formada por su  parte física, sus emociones, sentimientos y pasiones y su mente,  como elemento que llamaremos inferior; un Ego o alma, que llamaremos  elemento intermedio, y un Espíritu, Mónada o chispa divina,  el Dios latente en todos nosotros, que llamaremos ele mento Superior. Dichos tres elementos, según leemos en los libros  teosóficos, se descomponen en siete principios; pero este es un  punto que no podemos elucidar aquí. Para la inteligencia de mi  exposición nos basta recordar los tres elementos mencionados o  sea: Personalidad, Ego o Alma y Espíritu o Mónada.

    Ahora bien, la infinita mayoría de los mortales estamos normalmente identificados y vivimos como personalidades. Nuestras  vidas diarias se desenvuelven alrededor de esta personalidad y  nuestras actividades tienden a satisfacer sus exigencias. La religión,  al despertar el sentimiento de que hemos hablado, nos hace  dar el primer paso para desviar nuestra atención de nuestros intereses  personales y la dirijamos a algo más elevado, que es nuestro Ego o Alma, y esta es la primera expresión del sentimiento  religioso. Poco a poco, guiados por la religión, ese sentimiento va  avivándose, hasta que la misma rigidez de las fórmulas y las  erróneas interpretaciones de los encargados de difundir sus enseñanzas nos obliguen a buscar en otros campos fórmulas de expresión  más satisfactorias. Pero la búsqueda es, por así decirlo,  hacia afuera, y a causa de esto nos encontramos durante algún  tiempo en un estado de conciencia en que no hay religión ni fórmula  religiosa que nos satisfaga. Hemos tenido un vislumbre de  nuestra Alma, pero no encontramos fórmula religiosa que nos la  descubra. Es que toda fórmula religiosa que no nos conduzca, si  se me permite la frase, a dentro de nosotros mismos, no tiene valor  alguno. Porque el sentimiento religioso es algo interno, es la  palpitación del alma que pugna por expresarse en nuestras vidas  cotidianas, no es adoración ante un altar o ante una imagen.

    Así el verdadero sentimiento religioso no puede expresarse en  fórmulas religiosas en el sentido de dirigirse a una divinidad intangible. En el mejor de los casos, la fórmula religiosa no puede  hacer más que avivarlo; pero su expresión, es decir, sus efectos  deben ponerse de manifiesto en los actos de nuestra vida. El artista  lo expresará en su arte, el cientista en su laboratorio, el filósofo  en sus escritos, el educador en sus enseñanzas, etc. Y aunque  ninguno de ellos quiera admitir el carácter religioso de su actividad  peculiar, cuando tal actividad esté ejercida desinteresadamente  por puro amor al prójimo, es más religiosa y más aceptable  a la Divinidad que una vida entera de oración y contemplación.

    De todas las manifestaciones del sentimiento religioso las que  mejor lo expresan son las que implican el sacrificio personal en  bien de nuestros semejantes. Aquellas en que, olvidándonos de  nosotros mismos, tratamos de auxiliar a otros. Ningún placer es  comparable al derivado del bien que hacemos a otros. Es el único  en el fondo de cuya copa no encontramos el poso amargo que dejan  todos los otros placeres del mundo. Es posible que antes de  realizar un sacrificio personal tengamos que reñir una fiera batalla  contra nuestro egoísmo y nuestra inercia; pero una vez realizada, sentimos una satisfacción íntima, una sensación placentera, libre de amargores, cuyo recuerdo, sobre todo si sabemos mantenerla  en el secreto de nuestro corazón, nos acompaña por mucho  tiempo. Y es que el sacrificio es una de las leyes fundamentales  del universo. Desde el mineral al Lagos, todo responde a esta Ley;  el mineral cediendo sus elementos a la planta. El Lagos limitándose  a sí mismo para que el universo pueda subsistir. De ahí que  el servicio de la humanidad y el sacrificio de un individuo en bien  de la ‘colectividad hayan sido siempre las expresiones más elevadas  del sentimiento religioso. El más glorioso ejemplo, que de  ello tenemos, nos lo dio aproximadamente hace dos mil años el  gran Maestro de Nazaret, el Cristo, el inspirador de la Gran Religión  cristiana a la que, nominalmente al menos, todos nosotros  pertenecemos.

    El sacrificio a que me refiero no es el sacrificio cruento de su  cuerpo físico en la Cruz, sino el otro sacrificio más sublime y más  completo, realizado unas horas antes en Su última cena con los  Apóstoles; el acto en que instituyó la sagrada Eucaristía y que  la cristiandad reproduce diariamente en miles de altares. Aquel  sacrificio voluntario, gozoso y absoluto, ofrecido y realizado sin  reservas, es el que está redimiendo al mundo. Es el ejemplo perenne  que el Gran Maestro de la Sabiduría, Señor de Amor y de  Compasión, quiso dejarnos a fin de que el hombre, siguiendo Sus  pasos, pudiera llegar un día a reconocerse a sí mismo por quien  es: un Hijo de Dios, un Alma, una chispa divina desprendida del  Padre, al que volverá algún día.

    Remontémonos, si podemos, a dos mil años hace, y tratemos de  imaginarnos la escena de la última cena, tal como debió desarrollarse.  El Maestro, desde hacía algún tiempo, venía haciendo  a sus discípulos indicaciones acerca de su próxima separación.  Podemos imaginarnos a los doce, reunidos en el Cenáculo, al dar Él la noticia definitiva de la calamidad que les amenazaba.  Cuán profundo debió ser el dolor de aquellos pobres pescadores,  cuán grande su ansiedad, cuán inmenso el sentimiento de abandono,  ante la terrible idea de su desamparo! No nos ha de ser  difícil imaginarnos la tierna compasión del Maestro hacia aquellos  humildes pescadores, que Él había elevado hasta Él y a quiénes  había designado para propagar sus enseñanzas. ¡Con qué amor,  con qué ternura trataría de animarlos y fortalecerlos a fin de que  pudiesen realizar la grandiosa obra a que Él los había destinado!  Porque el discípulo nunca ha de pensar en sí mismo, sino que ha  de tener constantemente ante sí las necesidades del mundo. Les  hablaría del amor y de la preocupación que sentía hacia ellos; de  Su poder que les había de sostener y fortalecer en sus dificultades. Finalmente debió explicarles el significado del Acto que iba   a realizar, el Plan que Él ha ideado, el rito por el cual Su propio   propio Ser, Su Presencia Viviente quedada permanentemente en   sus corazones y los mantendría unidos unos a otros en su común   devoción a Él.

    La solemnidad de aquellos momentos no es para descrita; pero  uno se imagina que debió producirse un gran silencio en todo el  universo, una quietud, una paz que transciende a toda comprensión;  y en aquel silencio, en aquella paz y quietud, debieron resonar  en toda su sublime dulzura las palabras del Maestro al bendecir  el pan y el vino ofreciéndolos y repartiéndolos a sus fieles discípulos,  como Su propio Cuerpo y Sangre.

    Este acto de sacrificio, que las iglesias reproducen diariamente  en miles de altares es una de las fuerzas espirituales que sostienen  a la humanidad en el largo peregrinaje que llamamos evolución.  Esta misma institución de la Sagrada Eucaristía explica quizás la  razón de que haya podido subsistir la gran religión cristiana, a  pesar de los desmanes, crímenes, atropellos de todo género que  en nombre de ella se han cometido durante los veinte siglos de su  existencia. El sacrificio de amor realizado por el Maestro subsiste  y subsistirá hasta que el hombre, siguiendo el noble ejemplo  que le fue dado y comprendiendo que no podrá ser completamente  feliz mientras exista un solo ser desgraciado en los ámbitos de la  tierra, reconozca que todos somos hermanos y esté dispuesto a  sacrificar su interés personal al bienestar común, dando de esta  manera la expresión más perfecta del sentimiento religioso.

    Si consideramos la religión como un proceso por medio del  cual nuestra personalidad trata de someterse a los dictados del  Guía Interno, l1egaremos a la conclusión de que la expresión del  sentimiento religioso no es cuestión de determinadas fórmulas o  actitudes, ni ha de limitarse a ciertas horas o días de la semana,  sino que ha de manifestarse en todos los actos de nuestra vida.  Todo aquél que aspira a orientar su vida en sentido espiritual  tropieza con la dificultad de que la educación que ha recibido en  el hogar, en la escuela y en la iglesia no le ayuda a traducir o  aplicar las verdades religiosas a la vida practica. Estamos acostumbrados  a considerar el aspecto religioso de nuestra vida como  distinto del de la vida del mundo, cuando en realidad no debiera  ser así. Nuestra actitud con respecto a nuestra vida, sea en el terreno  que sea, debería ser verdaderamente religiosa en el sentido  de que deberíamos considerar como un deber verdaderamente sagrado  el vivirla de manera que sea realmente útil para nuestros  semejantes.

    Ahora algunas palabras acerca de las ceremonias religiosas,  Su finalidad y sus efectos.

    El concepto que generalmente se tiene ele las ceremonias y de  su finalidad es erróneo, y el error nace del prejuicio predominante  acerca ele ellas, aun de parte de aquellos que deberían estar mejor  enterados. Como este concepto erróneo es muy corriente entre los  teósofos; creo que no estarán de más algunas consideraciones al  respecto. Por otra parte, los estudiantes ele teosofía que aceptan  la existencia de los Devas o Ángeles, una clase ele seres cuya evolución  se desarrolla paralelamente a la humana, y que en un futuro  no muy lejano ambas evoluciones, la angélica y la humana,  han de cooperar mutuamente para acelerar el plan general de  evolución del universo, deben tener muy en cuenta que las ceremonias,  tanto religiosa como masónica, tal como la entendemos  los que hemos estudiado un poco el asunto, son en sí mismas actos  en el que esa colaboración está ya realizada.

    ¿Qué es una ceremonia? Es un acto en que ciertos pensamientos,  palabras y acciones se combinan y coordinan para producir  un efecto determinado, efecto que ordinariamente se produce en  el plano de las fuerzas ya su tiempo en el plano objetivo. Si analizamos  esta definición veremos que es aplicable a todas las actividades  de la vida; por cuanto la esencia de la ceremonia es el  orden y coordinación entre elementos disimilares. De manera,  pues, que definiendo la ceremonia en términos corrientes diremos  que es un proceso de creación, desarrollado de acuerdo con un  plan determinado de antemano, es decir, de acuerdo con un cierto  ritual. Si equiparamos «ritual» a «plan» y «ceremonia» al «desarrollo  del plan» obtendremos una comprensión más exacta y práctica  de lo que es una ceremonia.

    Toda obra ele creación, sea en el plano que sea, para llegar a  realizarse exige un plan y el desarrollo de este plan. Ya se trate  de un edificio, de una estatua, de un cuadro, de un producto manufacturado,  de una explotación industrial, agrícola o comercial,  su perfección depende enteramente de la fidelidad con que el plan  de ejecución se haya seguido y de lo bien combinados y coordinados  que estén los elementos (materiales, mano de obra, concepción  artística, administración, etc.) que entran en su ejecución.

    El principio es el mismo tanto si la ceremonia es religiosa,  como militar, cívica o de cualquier otra naturaleza. Su efecto y  resultados dependen de la precisión y coordinación de sus diversos elementos.

    La ceremonia religiosa tiene por objeto principal el crear un centro de energía espiritual destinado a ayudar al mundo en su  evolución. Como objeto secundario tiene el de inducir, como la  meditación, elevados estados de conciencia en quienes toman  parte en ellos. Pocos de los estudiantes de teosofía necesitarán  que se les demuestre la potencia del pensamiento inteligentemente  dirigido. Si aceptamos esta potencia para el pensamiento individual,  podemos imaginarnos cuánto más potente será el pensamiento  colectivo proyectado en una sola dirección. De esta acción  mental depende el mayor o menor efecto de una ceremonia. Los  pensamientos, las palabras y las acciones de un grupo de personas  combinados y coordinados han de ser necesariamente más  potentes que los de un sólo individuo. Si admitimos que en ello  cooperan los miembros de la evolución angélica, podremos imaginarnos  el extraordinario poder para el bien de una ceremonia  bien realizada.

    Quienes hayan asistido a una ceremonia militar, la jura de la  bandera, por ejemplo, cualquiera que sea la opinión que tengan  sobre estas cosas, no habrán podido dejar de sentir un cierto algo  interno difícil de definir al presenciarla. La formación de la tropa  en el patio del cuartel, las voces de mando y la presentación de  armas al aparecer la bandera, mientras la banda entona el himno  nacional Todo esto nos impresiona a pesar nuestro y nos indica  que algo indefinible e invisible ocurre; que alguna fuerza no medida  todavía por la ciencia está actuando en nosotros.

    Algo por el estilo, aunque de orden más elevado, ocurre a quien,  sin prejuicio ni en pro ni en contra, asiste a la celebración de la  Misa, la ceremonia más importante de la iglesia cristiana.

    En resumen, las ceremonias religiosas, más que dar expresión  al sentimiento religioso, tienen por objeto inducir en el individuo  elevados estados de conciencia que vigoricen este sentimiento  para que el individuo le dé expresión en los actos de su vida, que  es de la única manera en que se puede expresar cumplidamente.

    El egoísmo es una mala yerba que el hombre no ha  podido nunca desarraigar del jardín de la civilización.  Si el botánico ha conquistado las puas del cactus, ¿por  qué la humanidad no ha de poder conquistar al Egoísmo,  con un poco más de experiencia?

    Publicado originalmente en la revista Teosofía, vol. II, Junio de 1933, N.° 6.

  • Castidad, matrimonio y celibato

    Existen, en relación con el sexo, dos conceptos muy generalizados, que, en nuestra opinión, son fundamentalmente erróneos. Su aparente verdad proviene de que están basados en lo que podríamos llamar verdades a medias. El primero de dichos conceptos, que vamos a considerar, es la idea muy corriente de que hay algo malo y vergonzoso en el cuerpo físico y en algunas de sus funciones, como la sexual, por ejemplo. Este concepto ha sido apoyado, fomentado y difundido por las iglesias, especialmente la cristiana; pero como veremos, se trata de una verdad sólo relativa.

    Si consideramos el cuerpo desde el punto de vista puramente físico, en sus funciones nada hay puro o impuro; sino que son procesos naturales que tienen por objeto su nutrición, conservación y reproducción; es decir que están dentro de la naturaleza de las cosas y, por lo tanto, no cabe clasificarlos desde el punto de
    vista moral. El hecho de que la naturaleza haya dotado al hombre de órganos de generación es, a prima face, una prueba de que tales órganos tienen un objeto bien determinado en la economía fisiológica.

    No hemos de olvidar que la Ley de Economía es una de las leyes fundamentales del Universo. Según esta ley la naturaleza no malgasta sus fuerzas, ni hace nada inútil. Como todas las leyes del universo la de Economía es aplicable a todos los reinos: mineral, vegetal, animal y humano.

    Así pues, la función sexual, desde el punto de vista físico, no es pura ni impura, es sencillamente una función fisiológica. El concepto de pureza o impureza entra cuando la relacionamos con la esfera de las emociones y del pensamiento. Si el pensamiento y la emoción son elevados y puros, desde el punto de vista del Alma, es decir, que el acto físico se realiza como la concreción, o manifestación, en el plano físico de un propósito o idea que es en sí pura y elevada, es un acto de creación coordinado en los tres mundos de manifestación, mental, emocional y físico y como tal es santo.

    La función sexual tiene un papel importante en la economía del universo. En el estado actual de la evolución de la humanidad, la unión sexual tiene por objeto proveer cuerpos físicos para los egos que buscan reencarnación. Tales cuerpos físicos serán tanto más refinados cuanto más evolucionados o desarrollados sean los progenitores; así los cuerpos procreados por progenitores de alta espiritualidad podrán ser utilizados por egos también más evolucionados, con lo cual se acelerará grandemente el proceso de la evolución humana.

    Las personas espiritualmente inclinadas que, por un falso concepto sobre estas cosas, se mantienen célibes, pierden de vista que al hacerlo obran egoísticamente, pues el móvil de la abstención no es otro que la creencia de que con ello su propio progreso espiritual será más rápido, lo cual es discutible; mientras tanto no tienen en cuenta el interés de la raza, que debe estar muy por encima del interés y del progreso personales. No olvidemos la Ley de Sacrificio que es otra de las leyes fundamentales del universo.

    Por otra parte, la actitud de dichas personas no está justificada, puesto que como hemos dicho está basada en un concepto parcial mente falso. Vamos a suponer dos seres, un hombre y una mujer, de gustos refinados, de elevada espiritualidad; dos personas de cuerpo sano, de sentimientos altruistas, emociones equilibradas y alta mentalidad. Dos almas, en una palabra, armonizadas en lo físico, en lo moral yen 10 mental y que atraídos uno al otro llegan a la consumación de la unión sexual. Tal unión realizada sin falsos escrúpulos y con la idea de llenar la función natural indispensable para proveer de un cuerpo a un ego reencarnante, será una unión pura, casta, que puede considerarse como un acto de sacrificio en el más elevado significado del concepto. Su pureza no puede ser empañada por el acto físico; porque tal acto es absolutamente indispensable para la consumación del propósito que se persigue dentro de la economía del universo. Esto nos da la clave del misterio de la Encarnación, misterio que si aceptáramos el concepto vulgar no tendría explicación lógica.

    Un cuerpo como el del Maestro Jesús, destinado a albergar una tan elevada Entidad como el Instructor del Mundo, debió ser concebido por seres de la más avanzada espiritualidad; por iniciados que debieron prestarse sabiendo por 10 menos intuitivamente la alta misión que tenían el privilegio de llenar. Y la encarnación fue inmaculada y pura porque el pensamiento y la emoción que la acompañaron fueron altamente puros. Toda concepción será más o menos pura e inmaculada en relación con la pureza del pensamiento y de la emoción bajo cuyo impulso se efectúe. La Iglesia explica el misterio de la Encarnación diciendo que fue por «obra y gracia del Espíritu Santo». El ocultista sabe que todas las fuer zas creadoras de la naturaleza en cualquiera de sus reinos son manifestaciones del tercer aspecto del Logos, el aspecto «actividad Inteligente», Dios Espíritu Santo. Nada hay pues intrínsecamente malo, vergonzoso o inmoral en el cuerpo ni en ninguna de sus funciones. El concepto de lujuria se refiere únicamente a la degradación de la mente, cuando ésta, abdicando de su prerrogativa, consiente en la realización del acto sexual con el sólo objeto de satisfacer una pasión de los sentidos. por esto la Iglesia lo clasifica como pecado mortal, contra el Espíritu Santo el aspecto «actividad inteligente del Logos»; por cuanto es un. desperdicio de fuerza sin provecho alguno y causante de la desvitalización del vehículo que el Alma ha de utilizar.

    Hemos considerado la cuestión sexual en su aspecto moral y religioso. Vamos ahora a considerarla desde el punto de vista psicológico y ocultista. El segundo concepto muy generalizado es que la función sexual es una función fisiológica indispensable para la conservación del cuerpo físico en las debidas condiciones de salud. Los numerosos libros pseudo científicos que pretenden vulgarizar las cuestiones relacionadas con la fuerza sexual son los responsables de la gran difusión que han alcanzado éste y otros parecidos conceptos. Algunos intérpretes de una de las ramas de la psicología moderna, la escuela psicoanalítica, fundada por el sabio médico austriaco Dr. Sigmund Freud, han hecho mucho para reforzar este concepto en la masa de personas de mediana cultura, a causa de la importancia exagerada que dan al sexo en la vida del individuo y a las consecuencias que atribuyen a.lo que llaman la «represión sexual». No es este el momento de discutir las teorías ele Freud; sólo nos permitiremos decir que consideramos un error el considerar como sexual toda la fuerza vital del cuerpo físico, según afirman algunos que pretenden aplicar las teorías de Freud. La energía tal como nuestro cuerpo la recibe del Sol, es neutra y sólo es sexual la porción que después de pasar por el plexo solar se dirige a los órganos de generación.

    Pero, como veremos luego, el individuo puede controlar y regular esta energía. Volviendo al concepto expuesto diremos que es también una verdad a medias, y fundamentalmente erróneo. La energía solar al recibirse en el cuerpo humano por el bazo es neutra, según dijimos. De ahí pasa al plexo solar, de donde se distribuye a los diversos centros vitales del cuerpo, que los teósofos conocen con el nombre de chakras, o centros etéreos.

    No podemos negar que en la gran mayoría de los humanos los centros etéreos, situados bajo el diafragma, los órganos de generación, son los más potentes y los más activos; pero este no es el caso con los que han alcanzado un grado de evolución más elevado, sea intelectual o espiritualmente. En el caso de la masa, la fuerza vital sigue la tendencia natural de nutrir los centros relacionados con la generación y crecimiento del cuerpo físico; tendencia que se le imprimió en edades pasadas cuando el principal objeto de la vida era construir cuerpos físicos vigorosos; cuando la mente estaba todavía en estado embrionario y recibía una porción insignificante de la energía vital. Esto era en la época lemuriana. Los métodos más avanzados que nuestros antepasados de aquella época practicaron fueron por el estilo de los que ahora conocemos como «hatha yoga».

    La humanidad actual está más avanzada; posee un cuerpo físico que es una maravilla de refinamiento, y la fuerza vital ha de emplearse ahora en su mayor parte en nutrir el cerebro, el órgano de la mente, que puede controlar y decidir cómo va a utilizar la energía vital que recibe, gran parte de la cual se malgasta todavía en los centros situados bajo el diafragma.

    Es bien sabido que cuando una porción excesiva de la fuerza vital se dirige hacia abajo y se desperdicia en los órganos de generación, sin otra finalidad que la satisfacción del instinto animal, el resultado es un debilitamiento de las facultades mentales; el cerebro se paraliza, produciendo varios grados de idiotez, los desarreglos mentales y nerviosos, etc. En cambio en un individuo de alta espiritualidad o de gran actividad mental creadora el im pulso sexual es casi nulo. El hombre que ha subyugado su naturaleza inferior es capaz de transmutar la fuerza creadora y decidir qué destino ha de darle y utilizarla para otros fines que no sean la procreación. Esto implica la reorientación de la fuerza vital, (no la «supresión» ni la «represión» de la misma) de manera que cese de dirigirse a los centros situados bajo el diafragma y vaya a activar los centros superiores, especialmente el corazón y el cerebro, a fin de desarrollar las actividades características de estos órganos. De esta manera nuestras energías creadoras se emplearán en la esfera del pensamiento, del arte, de la ciencia, o simplemente en bien de nuestros semejantes.

    Sentado que nada hay intrínsecamente malo ni vergonzoso en el cuerpo físico ni en sus funciones; que nuestras energías creadoras pueden emplearse en otros fines que no sean la procreación y que el hombre puede dirigirlas a voluntad, podemos considerar la cuestión del matrimonio y del celibato y determinar, si podemos, cual es mejor.

    Es claro que en esta discusión hemos de considerar los dos términos opuestos, matrimonio y celibato, desde un punto de vista lo más elevado posible, como cuadra a estudiantes de teosofía y ocultismo, y prescindiendo en absoluto de sus aspectos incidentales, tales como el legal y religioso.

    El matrimonio desde nuestro punto de vista es el acuerdo de dos almas que deciden unirse para convivir, ayudarse mutuamente en su evolución y desenvolvimiento espiritual (que es la finalidad de toda nuestra existencia) y para cumplir el mandato bíblico de «creced y multiplicaos». Los principales factores que influyen en una unión de esta naturaleza están todos relacionados con el Alma. Es una unión de almas, en que la unión de los cuerpos es circunstancial y complementaria. No podemos ahora entrar a enumerar las cualidades y condiciones que debe reunir un matrimonio ideal; baste decir que cuando un mayor número de los humanos consideren la cuestión del matrimonio, o la unión de los sexos si se prefiere, desde el punto de vista del alma, la solución de los problemas inherentes a la institución del matrimonio tendrán rápida solución. Alguien podrá argüir que tales condiciones rara vez concurren; lo cual debemos admitir; pero esto no dice nada contra el matrimonio como institución, sino que pone de manifiesto la imperfección de los elementos que la integran. No hay, pues, que suprimir la institución sino perfeccionar sus elementos.

    Aparte de las razones económicas, físicas o de orden social que impidan a uno contraer matrimonio, la razón que decide a muchas personas de tendencia espiritual a mantenerse célibes es la repugnancia que sienten por la función sexual, basados principalmente en el concepto acerca de la maldad de la carne, a que nos hemos referido antes, porque consideran que de esta manera su desenvolvimiento espiritual será más rápido y por lo tanto su utilidad para la obra del Maestro será mucho mayor. No tenemos derecho a dudar de la sinceridad de los que así piensan; pero si analizaran a fondo el móvil que los impulsa a pensar así, quizás descubrirían que hay en ello un egoísmo muy sutil y el temor a las responsabilidades inherentes al estado matrimonial y quizás también el temor a la tentación demasiada cercana. Sabido es que muchos de los que se dedicaron a la vida monástica lo hicieron más que por inclinación a ella para alejarse de las tentaciones del mundo, pues creian que así salvaban el alma. Es bien sabido también que no todos consiguieron el fin buscado y que sus mentes se encargaron de hacerles ver el error en que habían caído. Por otra parte, la moderna psicología ha puesto de manifiesto que la «represión» no es el mejor medio para librarnos de los instintos carnales, pues podrán ser acallados por un tiempo, pero resurgirán con más fuerza cuando uno menos lo piense. El único remedio es su transmutación. Son fuerzas creadoras que no se pueden suprimir y que no conviene reprimir sino que hay que darles otra dirección y otro destino; pero esto es un proceso lento y no muy fácil. Los que aspiran a la vida espiritual deben tener sumo cuidado en esto, pues puede ocurrir que consigan desarrollar poderes del alma sin haber antes subyugado a su naturaleza inferior, y en tal caso corren el riesgo de que la energía espiritual vaya a reforzar los mismos centros que se trata de debilitar.

    Ahora cabe preguntar qué es más recomendable para el ocultista, el matrimonio o el celibato. Es imposible contestar en términos absolutos. Es un problema altamente individual. Podemos decir, sin embargo, que el verdadero celibato sólo es posible ‘cuando el individuo ha aVélllzado tanto en la evolución, que ha conseguido dominar su naturaleza inferior y es capaz de dirigir a voluntad y con entera seguridad sus energías creadoras de manera que se empleen en otras actividades, en la esfera del pensamiento, por ejemplo.

    Admitamos con toda modestia que son muy contados los que han alcanzado tal grado de progreso; por tanto, salvando algún impedimento físico, el estado más natural del hombre es el del matrimonio, donde además de cumplir su parte en la economía del universo, tiene oportunidad de efectuar la transmutación de fuerzas a que nos hemos referido sin forzar a la naturaleza. Además, no debemos perder de vista que el hecho de haber alcanzado una comprensión intelectual de algunas leyes ocultas, no nos pone fuera ni por encima de tales leyes ni tampoco nos exime de cumplir las leyes de la ética y reglas sociales de moralidad y decencia. Por el contrario, nuestros más amplios conocimientos nos imponen el doble deber de cumplir las leyes que rigen para el común de los mortales, con más las leyes superiores de la vida del Espíritu a que aspiramos.

    Publicado originalmente en la revista Teosofía, vol. II, Julio de 1933, N.° 7.

  • La utilización de los poderes mágicos

    Re:  http://es.groups.yahoo.com/group/VBA-mensajes/message/1397

    XXVI – La utilización de los poderes mágicos

    (extractos inéditos)

    VBA: A medida que avanza el discípulo por las sendas de entrenamiento del Aula del Conocimiento, se le van despertando las facultades causales o del Alma en su vida personal. No se trata de las facultades psíquicas inferiores a las que tuvo que renunciar cuando ingresó en el Ashrama, sino de poderes espirituales latentes, la contraparte más sutil de los cinco sentidos de percepción física, sintetizados en la intuición y en la perfecta transmisión y recepción telepática.

    Cuando fui admitido en el Ashrama y me hallé en presencia del Maestro por vez primera, después de Su afirmación de que tardaría bastante tiempo todavía en volver a verle, me advirtió de la necesidad de liberarme de ciertas facultades psíquicas, como la clarividencia astral y el desplazamiento psíquico, a las que había asignado yo gran importancia, creyendo de buena fe que éstas eran imprescindibles para la labor espiritual. Las palabras del Maestro, en aquellos momentos, fueron concluyentes para mí: “No se puede penetrar profundamente en la vida espiritual de un Ashram, llevando consigo la rémora de los poderes psíquicos. Estos son de naturaleza astral y no son sino reminiscencias del pasado atlante que arrastran la mayoría de los seres humanos. Desde el ángulo espiritual, tales poderes constituyen todavía un enemigo muy sutil con el cual el discípulo ha de luchar, anteponiendo entre ellos y el propósito espiritual, la facultad mental del discernimiento y el poder de la voluntad.”
    Y este paso, por sencillo que parezca, resulta extremadamente doloroso para algunos discípulos, que habían apoyado en ellos parte de su participación activa en su investigación del mundo oculto. Las tendencias psíquicas y otras exageradamente místicas apartan al discípulo del Ashram, pues lo que realmente se trata en este centro de poder espiritual, es desarrollar la mente y convertirla en un faro de luz que dé una noción directa del mundo espiritual y al propio tiempo del mundo material, es decir, una comprensión perfecta de la misión del Yo causal y la de la personalidad que evoluciona en los tres mundos. Sin embargo el desarrollo de la mente, con una profundidad de percepción en los niveles internos y externos, y la comprensión de las leyes de equilibrio que rige para ambas, no es posible si el cuerpo astral es muy sensible a los impactos psíquicos y se mantiene adherido a poderes astrales que debieran haber sido desarticulados  -al menos en las personas espiritualmente predispuestas-  al penetrar el conjunto de la humanidad en las primeras subrazas de la quinta Raza aria.
    Puedo asegurar al respecto que durante mi proceso de entrenamiento en el Aula del Aprendizaje, fui perdiendo paulatinamente los poderes psíquicos que había educido desde mi juventud más temprana y a desarrollar rápidamente el principio mental, ascendiendo del centro Ajna en dirección al coronario.
    Toda la gama de poderes espirituales  -no simplemente psíquicos-  se van desarrollando a medida que progresa el Antakarana, este misterioso camino abierto entre los éteres que separan entre sí los centros superiores de la cabeza y las dos zonas del cerebro implicadas en el proceso. De manera que a medida que avanza el discípulo en la creación del Antakarana, cuya meta es lograr la intuición espiritual, el cerebro físico se resiente, pues no hay que olvidar que la línea luminosa del Antakarana está creada por fuego solar y que éste al convergir en el cerebro a través de los nadis etéricos, aspecto sutil del sistema nervioso, produce “verdaderas quemaduras”, pues las energías que surgen del Antakarana convergen en las células del cerebro y efectúan en ellas una verdadera alquimia de transmutación, basada como toda verdadera transmutación en la actividad del fuego creador.
    Puedo atestiguar honestamente estos hechos, pues para ingresar en el Aula del Conocimiento, tuve que sufrir esta serie de “transmutaciones ígneas” y soportar el dolor de las células del cerebro al recibir el impacto del fuego del Antakarana. A veces este dolor era realmente atroz y no parecía sino que la cabeza iba a estallar. Vino después un período de calma relativa, en el que “entre dolor y dolor”  -si puedo decirlo de esta manera-  fueron desvelándose en mí en forma creciente la intuición y la sutil recepción telepática a la voluntad del Maestro.
    Algunos compañeros de Ashrama, asumiendo distintas responsabilidades, adquirieron otro tipo de poderes espirituales, tales como la psicometría (el arte de leer en los archivos akásicos), la clariaudiencia y la clarividencia en niveles superiores del plano mental. El Maestro consideró que la intuición y la receptibilidad telepática me eran más útiles que otras modalidades de poder espiritual para llevar a cabo  -con éxito-  la misión que me había sido asignada. No obstante y con carácter excepcional, he logrado percibir a veces el mundo oculto utilizando aquellos otros poderes, sabiendo que la evolución de los tiempos me llevará, como a tantos otros, al absoluto desarrollo de todos los poderes del Alma.

    CAP. XXX. Agni Yoga y el Antahkarana

    VBA: El discípulo moderno no puede estar muy de acuerdo con las presentaciones arcaicas de la Verdad espiritual. Si bien posee un supremo fondo místico -por cuyo motivo se halla en el Sendero de Retorno- utiliza además y de manera cada vez más intensa una mente muy analítica y discernitiva, pues sabe perfectamente que hasta el final tendrá que luchar contra el espíritu de separatividad que proviene de las leyes íntimas de la Creación universal, fundamentadas en el principio de la polaridad, ya que sólo así le será posible penetrar en unas regiones de vida o en unos estados de conciencia en donde la Unidad y el principio de Síntesis constituyen la norma natural de vida.
    La creación del Antakarana, una actividad desarrollada en el proceso íntimo del RAJA YOGA, tenía como misión fundamental vincular entre sí las dos orillas de la separatividad humana, es decir, tender un puente, definido poéticamente de “arco iris”, entre la personalidad inferior del aspirante espiritual y su Yo trascendente, llamado esotéricamente el Angel Solar.

    El paso que va del RAJA YOGA al AGNI YOGA exige unas especiales características individuales, las cuales considero que están presentes en la mayoría de los aspirantes espirituales que leerán este libro y que habitualmente denominamos de intuición… Habiendo trascendido en una elevada medida el proceso de creación del Antakarana mental a través del RAJA YOGA, empiezan a sentir dentro de sí el estímulo de un Yoga superior cuya trascendencia desconocen, pero cuya existencia les viene revelada por medio de frecuentes y repetidos relámpagos de intuición. Tales relámpagos de intuición deberán convenirse un día en “la luz dentro de la cabeza“.

    [HPB, La Voz del Silencio, vv. 276-278]

    Estas instrucciones son para aquellos ignorantes de los peligros de los IDDHI (1) inferiores.

    ______________

    Aquel que quiera oír la voz de Nada (2), «el Sonido Silencioso», y comprenderla, tiene que aprender la naturaleza de Dhâranâ (3).

    Habiendo llegado a ser indiferente a los objetos de percepción, el alumno debe buscar al rajah de los sentidos, al Productor de Pensamiento, a aquel que despierta la ilusión.

    La Mente es la gran Asesina de lo Real.

    Dejemos que el Discípulo asesine a la Asesina. [vv. 1-5]

    . . . . . . . . .

    ¡Oh Maestro!, ¿qué es lo que debo hacer para alcanzar la Sabiduría?

    ¡Oh Sabio!, ¿qué debo hacer para ganar la perfección?

    Busca los Senderos; pero, ¡Oh Lanoo!, ten un corazón limpio antes de que comiences tu viaje. Antes de que des tu primer paso aprende a discernir lo verdadero de lo falso, los siempre evanescente de lo sempiterno. Aprende sobre todo a separar la Erudición de la Cabeza, de la Sabiduría del Alma; la doctrina del «Ojo» de la del «Corazón». [vv. 109-111]

    . . . . . . . . .

    Antes de que estés en el umbral del Sendero; antes de que cruces la primera Entrada, tienes que unir los dos en el Uno y sacrificar lo personal al SÍ impersonal, y destruir así el “sendero” entre los dos –Antaskarana (9). [v. 222]

    . . . . . . . . .

    Cuando hayas alcanzados ese estado, los Portales que tienes que conquistar en el Sendero abrirán sus puertas de par en par para dejarte pasar, y las fuerzas más potentes de la Naturaleza no poseerán poder alguno para oponerse a tu curso. Tu serás del Sendero séptuple el maestro: pero no hasta entonces, ¡Oh candidato!, para pruebas que sobrepasan el habla.

    Hasta entonces, aún te espera una tarea más dura: tienes que sentirte tu mismo el PENSAMIENTO-TOTAL, y sin embargo exiliar todos los pensamientos fuera de tu Alma.

    Tienes que alcanzar esa fijación de mente en la que ninguna brisa, no importa lo fuerte que sea, pueda producir al interior una ráfaga de pensamiento terreno. Purificado así, el tabernáculo tendrá que esta vacío de toda acción, sonido, o luz terrena; al igual que la mariposa, cae sin vida en el umbral al ser alcanzada por la helada –así también todos los pensamientos terrenos deben caer muertos ante el templo. [vv. 264-266]

    . . . . . . . . .

    De aquí en adelante tu camino esta libre hasta la puerta Virya, la quinta de los Siete Portales. Tu estás ahora en el camino que conduce hacia el refugio del cielo de Dhyâna, el sexto, el Portal Boddhi.

    La puerta Dhyâna es como un vaso de alabastro, blanco y transparente; al interior del cual arde un fuego dorado constante, la llama de Prajna que irradia desde Atman.

    Tú eres ese vaso.

    ______________

    Notas:

    (1) La palabra Pali Iddi es el sinónimo de la Sánscrita Siddhis, o facultades psíquicas, los poderes anormales del hombre. Hay dos clases de Siddhis. Un grupo abarca las energías inferiores, burdas, psíquicas y mentales, el otro es uno que exige el entrenamiento más elevado de los poderes Espirituales. Dice Krishna en la Shrimad Bhagavad: «Aquél que está ocupado en la realización del Yoga, que ha sometido sus sentidos y que ha concentrado su mente en mi (Krishna), para tales Yoguis todos los Siddhis están listos para servirles» (skanda xi, cap. 15, v. 1)

    (2) La «Voz Silenciosa», o la «Voz del Silencio». Literalmente esto debería leerse quizás la «Voz en el Sonido Espiritual», ya que Nada es la palabra equivalente en Sánscrito, para el término Sen-zar.

    (3) Dhâranâ, es la intensa y perfecta concentración de la mente sobre algún objeto interior, acompañada por una completa abstracción de los sentidos.

    . . . . . . . . .

    (9). Antaskarana es el Manas inferior, el Sendero de comunicación o comunión entre la personalidad y el Manas Superior o Alma humana.