Categoría: Discipulado

La razón de divulgar lo que anteriormente era considerado como trabajo preparatorio para la tercera iniciación, se debe a que la raza está ahora en la etapa de desarrollo que justifica el cambio completo en el acercamiento a la divinidad, tal como lo enseña la Jerarquía. ¶ Esto no significa que la enseñanza pasada queda relegada, sino que es trasladada nuevamente a las primitivas etapas del sendero del discipulado, mientras que la enseñanza dada en esas etapas constituirá ahora el trabajo realizado por los aspirantes en el sendero de probación. ¶ El énfasis ha sido puesto sobre la purificación, la necesidad de desarrollar la vida crística, la visión mística y la filosofía. ¶ A la raza se le dieron las verdades esotéricas que evocaron mucho interés, crítica y discusión, atrajeron a todos los tipos de mente y fueron distorsionadas y mal aplicadas. Sin embargo, a los aspirantes avanzados les sirvieron de instrumento de ayuda para ir adelante en el sendero del discipulado, realizando un progreso paralelo los discípulos aceptados. ¶ Una vez firmemente establecidos en el sendero, las verdades se les hacen autoevidentes y las pueden aplicar y verificar individualmente, y conducen al discípulo, en forma inevitable, al Portal de la Iniciación. ¶ [AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 410]

  • Vicente Beltrán Anglada

    “En Vicente Beltrán Anglada se conjugan dos aspectos muy difíciles de conciliar: la mente concreta y la mente abstracta, no ya como dos polaridades sino en una perfecta alianza que le permite claridad y transparencia de concepto, al tiempo que una potencial vivencialidad para el aspirante que presiente, siente y “sabe” que no se equivoca al comprobar unidas la palabra con la energía… La vida de Vicente Beltrán Anglada en el Ashrama del Maestro, muestra el escalonamiento de sus experiencias; es un ejemplo vital de un ser humano que hollando el sendero se lo ve llegar a ser algo más que humano. Si atesoramos este “saber que es posible” estaremos en la actitud correcta que deja fluir los acontecimientos porque ellos, tienen la cualidad de estar eternamente disponibles para responder a nuestra necesidad de consumación de nuestro destino.”  –Marta Teglia

    [Extractos del Prólogo a la 5ta. edición del libro “La Jerarquía, Los Ángeles Solares y la Humanidad”, Asociación Vives y Editorial Kier, Argentina 1995]

    Vea el artículo completo en el Centro de Estudios VBA.

  • Etapa VI. El Discípulo dentro del Corazón del Maestro

    Llegamos ahora a la última de las seis etapas del discipulado. La describiré en los términos siguientes:

    [i767] “La etapa en que el discípulo está siempre en íntimo contacto y se lo prepara definitivamente para la iniciación [e703] inmediata, o si ya la ha recibido, se le asigna un trabajo especializado. En esta etapa se lo describe como el Discípulo dentro del Corazón del Maestro”.

    Una cosa quiero acentuar aquí, mientras procuro arrojar alguna luz sobre este tema. Estar dentro del corazón del Maestro de ninguna manera indica una relación amorosa entre el Maestro y el discípulo. Es una reacción normal creer que por fin el discípulo ha merecido el derecho de ser verdaderamente amado y, por lo tanto, de estar realmente cerca del Maestro; que Su vida o vidas de servicio le han otorgado por fin la recompensa, y que ahora tiene libre acceso al Maestro, en la más íntima y mutua relación posible de comprensión amorosa. Esta etapa del discipulado nada tiene que ver con todo ello.

    Por otra parte, hermano mío, cuando el discípulo alcanza esta etapa, ya no es lo que entendemos por discípulo aceptado, sino un iniciado de alto rango y elevado grado, y ha pasado de la supervisión y protección de un Maestro, a la directa relación con el Maestro de Maestros, el Cristo, el punto central de la Jerarquía, así como el Maestro es el punto central en un Ashrama. El Maestro es el corazón de su grupo y el Cristo el corazón de la Jerarquía. Cuando más nos acercamos al conocimiento, más claro se hace el concepto de que el punto en el centro y la periferia, son uno.

    La palabra “corazón” tiene la misma significación que la vida misma, a medida que palpita eternamente en el corazón del universo. Dentro de esa vida permanece ahora conscientemente el iniciado, reconociéndose no tanto como receptor de la vida, sino como distribuidor de la vida, lo cual es muy distinto y contiene la clave para esta etapa del discipulado.

    “El Corazón del Maestro” es un término técnico que indica las fuentes de vida y muchas interpretaciones análogas. Hay en esta etapa, y después de una iniciación mayor, una línea directa de energía o vida -percibida, reconocida, activa y utilizada- entre el discípulo consciente y:

    1. El centro cardíaco del discípulo.

    2. El centro de la cabeza, denominado también cardíaco. [i768]

    3. El loto egoico que, hasta la cuarta iniciación, es el centro cardíaco de la vida monádica.

    4. El Maestro en el centro de Su grupo.

    5. El Cristo, que es el centro cardíaco de la Jerarquía.

    6. La vida de la mónada, que comienza a hacer sentir su presencia en la tercera iniciación. [e704]

    7. El Propio Señor de la Vida, el centro cardíaco de Shamballa.

    La línea de relación se extiende entonces desde éstos hacia delante y hacia fuera y arriba (considerado en forma esférica) hacia la Vida en el centro mismo del “alter ego” de nuestra Tierra, el planeta Venus, hacia Júpiter, y de allí hasta el Señor Solar Mismo, hacia un punto en el Sol Sirio. Por lo tanto, pueden ver cuán diferente de lo que se habían imaginado es esta etapa. Señala una nueva modalidad o principio y una gran transición, a la cual se entra por la puerta abierta del Nirvana -donde comienza el Sendero de la Evolución Superior. Esta etapa señala el lugar específico (si es posible emplear una palabra tan inadecuada) que ocupa el discípulo en ese camino ascendente, revelado por el Camino iluminado; es el logro del punto de realización más interno, denominado esotéricamente “dentro del corazón”.

    Oportunamente hablé de los discípulos mundiales que están cerca del corazón del Maestro. Esto no es lo mismo que hallarse dentro del “corazón del Maestro”. El primero se refiere al Maestro en el rayo del discípulo, el otro al Cristo, la Síntesis dentro de la Jerarquía de los rayos. El mundo ofrece hoy oportunidad a los discípulos para que lleguen a ser discípulos mundiales, cerca del corazón del Maestro, y pasar rápidamente por las primeras etapas del discipulado. También brinda la oportunidad a los discípulos mundiales para que inicien su acercamiento al Corazón de la Jerarquía, el Cristo. Deben interesarse por esta primera posibilidad, porque -a medida que se acercan a su grupo- pueden comenzar a recibir ese entrenamiento que desarrollará en ustedes la utilidad mundial. ¿Se sienten la mayoría demasiado viejos para lograrlo? Ustedes dirán. El alma no tiene edad, y puede utilizar su instrumento si éste es apropiado y está disponible. ¿Están demasiado centralizados y preocupados en sí mismos para prestar servicio mundial, mediante el necesario desapego? Esto tienen que descubrirlo y comprobarlo ustedes mismos. A este grupo se le han [i769] ofrecido muchas oportunidades y enseñanzas. La devoción manifestada y el servicio prestado por él, debería ser algo inusitado, a la vez que una demostración grupal . Les podría preguntar si verdaderamente lo es. ¿Están muy deprimidos (sinónimo de egoísmo) y son demasiado sensibles para prestar servicio a la humanidad en forma más amplia que hasta ahora? Esto puede ser superado si tienen suficiente interés . ¿La conciencia de ustedes es constantemente conciencia grupal? ¿O es una constante conciencia de sí mismos que se [e705] interpone continuamente entre ustedes y sus semejantes? Esto lo tienen que descubrir por sí solos. ¿Poseen la profunda humildad -basada en el conocimiento del Plan y la gloria de la meta- en vez de un sentido de menosprecio de sí mismos por el que se vanaglorian y consideran que significa humildad espiritual? Deberían volver a interpretar este tema de la humildad, como también todos los términos, a la luz de los valores esotéricos y espirituales. ¿Pueden hacerlo?
    Anteriormente empleé una frase en la que me referí a los “discípulos que se están reuniendo en este ciclo al llamado de la Jerarquía”. Esto tiene hoy definida relación con el tema del discipulado y sus diferentes etapas. “El llamado de la Jerarquía” va dirigido a toda la humanidad; es enviado por medio de los grupos y ashramas que presiden muchos Maestros. Es captado y oído por diferentes tipos de personas que, al responder, deforman grandemente este llamado; sólo el discípulo avanzado lo capta correctamente o responde en forma adecuada. Los demás responden a aspectos parciales y su actividad es esporádica, fundada en interpretaciones erróneas, matizadas por defectos de la personalidad, demorados por la inercia y, con frecuencia, basados en el egoísmo. Por la respuesta de los discípulos en su grupo o Ashrama, el Maestro puede saber el estado y la posición del discípulo, aunque lógicamente hay otras evidencias indicadoras.
    Observemos algunos de los tipos de personas que responden al llamado. La mayoría lo hace inconscientemente, pero reaccionan por simpatía, porque algo en ellos se sincroniza con el llamado, o son sensibles a ciertas influencias vibratorias:

    1. Existen los que aman verdaderamente a la humanidad, pues aunque no saben absolutamente nada de esoterismo, no obstante se interesan en ayudar lo más posible. Inconscientemente pueden ser utilizados por la Jerarquía para hacer un trabajo bueno, eficiente y [i770] altruista. Con frecuencia son más constructivos que los discípulos consagrados y aceptados, porque no son conscientes de su grado de evolución, de ninguna responsabilidad en el ashrama, ni de su importancia individual.

    2. Los psíquicos de todas partes del mundo y de todo tipo. Responden a quienes se hallan en el plano astral, los cuales captan las impresiones superiores o perciben telepáticamente algún aspecto de la idea proyectada. En tales casos hay siempre espejismos, deformación y errónea interpretación. Esto causa muchos inconvenientes, pero es una fuerza que deben tener en cuenta los dirigentes e [e706] instructores de la humanidad. Afecta a las masas menos inteligentes y les imparte una idea general aunque distorsionada del Plan, pero tiende a la rebeldía de los intelectuales y a complicar el trabajo del discípulo entrenado.

    3. Los discípulos en probación que reciben y responden a estas impresiones en forma más rápida y clara que el grupo anterior. Generalmente la reciben mediante una visión y la enseñanza de un discípulo avanzado. Su servicio al Plan con frecuencia se malogra por su ignorancia, egocentrismo y errónea interpretación de la enseñanza impartida. Su acercamiento, tanto a la verdad como a su instructor, es demasiado personal.

    4. Los discípulos aceptados que reciben la idea y los planes del Maestro en forma más completa, pero no los desarrollan como es debido en el mundo del diario vivir ni en el servicio prestado, porque se preocupan demasiado de sus propios problemas como discípulos, del entrenamiento del carácter, de la posición en el Ashrama del Maestro y del interés que Él tiene por ellos. Si pudieran olvidarse de sí mismos, de sus dificultades e interpretaciones individuales de la verdad, si únicamente se amaran entre sí y amaran a sus semejantes y si simplemente obedecieran hasta el punto de la crucifixión el “mandato de servir”, pasarían más rápidamente a través de las diversas etapas del discipulado.

    5. Los discípulos que están cerca del corazón del Maestro, los discípulos mundiales y los que están conscientemente en Su aura, conocen Su plan, que es el Plan de la Jerarquía como un todo, aunque acentúan algún aspecto destacado. Desempeñan por lo general [i771] su parte con éxito, lo cual se debe en gran parte a que son constantemente conscientes del grupo y poseen una gran humildad y, lógicamente, un intelecto bien desarrollado y un cuerpo astral controlado.

    Muy poco me queda por decirles, respecto al trabajo grupal y sus relaciones. Hay una lealtad esotérica que es diferente a la común lealtad del mundo, que quisiera se desarrollara en el grupo. Algunos de ustedes, particularmente los que se refugian en la autodefensa, deben aprender esa silenciosa lealtad que sirve para integrar al grupo como un solo grupo. En la autodefensa es fácil sacrificar al hermano y al colaborador. No es fácil subsanar la resultante separación subjetiva.

    Es necesario pensar con claridad en muchos aspectos, a [e707] medida que este grupo comience a fusionarse y a trabajar conjuntamente. También es necesaria una aguda discriminación. Éstos son días en que las líneas de demarcación entre las Fuerzas del Materialismo y las Fuerzas de la Luz deben ser claramente definidas. Cuando el contraste entre el camino del amor y la buena voluntad, el camino de la crueldad y del odio, sean claramente definidos en la Tierra, los discípulos adoptarán una actitud imparcial. A este grupo le corresponde la difícil tarea de mantenerse firme en el plano físico contra lo que sea destructivo y odioso (en el verdadero sentido de la palabra), haciendo todo lo posible para terminar con los agentes destructores, llevándolos a una final impotencia y, al mismo tiempo, manteniendo una actitud interna de plena inofensividad y comprensión amorosa.

    Hermanos míos, hay principios e ideales en el mundo de hoy por los cuales vale la pena luchar, pero mientras siga la lucha es necesario mantener y crear conscientemente ese campo de viviente y amorosa energía que eliminará la brecha entre los dos factores y grupos opuestos, y así se posibilitará posteriormente el contacto. Algunos de ustedes no piensan con la suficiente claridad sobre las cuestiones involucradas, porque se preocupan indebidamente de los signos externos de la lucha y pierden de vista la perspectiva de largo alcance. La vida dual de participación mundial, activa en la lucha contra lo que trata de impedir y destruir el avance de la humanidad y sus más elevados ideales y -al mismo tiempo- mantener una firme actitud de amor, no es fácil, especialmente para algunos de ustedes. Es tan grande la integración humana, que hoy una persona o grupo no puede aislarse de las [i772] actividades y del bienestar humano. Tampoco es adecuada una actitud negativa para la solución de la presente crisis mundial. Los que se niegan a participar en el karma y el sufrimiento mundiales, hallarán inevitablemente que su progreso se demora, por apartarse de la gran marea de la fuerza espiritual que actualmente afluye en corrientes regeneradoras a través del mundo de los hombres. El presente conflicto mundial es análogo al grave conflicto que se está llevando a cabo dentro de los corazones y las vidas de los aspirantes y discípulos mundiales, y es imprescindiblemente el signo de que están entrando en el sendero del discipulado consciente. El yo superior y la personalidad se enfrentan para tomar la decisión que el alma (el yo) espera en su propio plano.

    Esto también le ocurre al aspirante mundial, la Humanidad. Reflexionen cuidadosamente sobre esta idea. No es posible para los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo desligarse en la actualidad de la grave situación que se ve y percibe. Ellos no deben [e708] ni pueden eludir el callejón sin salida del entrenamiento personal y de los intereses individuales. Si tal es la actitud que adoptan, entonces muy poco puedo hacer por ustedes, pues indicaría la incapacidad de diferenciar los valores, el deseo de abstraerse mentalmente de lo desagradable y desdichado y pasar la responsabilidad a otros, además del fracaso de identificarse con la humanidad.

    El llamado para salvar al mundo ha sido emitido y actualmente se están reuniendo discípulos en todo el mundo. No es una reunión en el plano físico, sino un profundo acontecimiento subjetivo. Cada uno de los Maestros emite el llamado y muchos discípulos probacionistas, aunque estén en los puntos más lejanos, en la periferia de la influencia del Maestro, responden ansiosamente; sus móviles por lo general son confusos y su respuesta con frecuencia está energetizada por el deseo de progreso y engrandecimiento personales. En este momento particular complican grandemente el llamado a servir, pero sus distorsiones traen el cumplimiento de la profecía de El Nuevo Testamento de que (al final de la era) habrá mucha deformación de la verdad, referente a la difusión de la conciencia crística y al retorno del Cristo o “Segundo Advenimiento”.

    El discípulo pasa así, etapa tras etapa, de una luz a otra, de una percepción a otra y de la fuerza a la [i773] energía, del enfoque de la personalidad a la integración del alma, y después, del alma al espíritu, de la forma a la vida. Ha explorado todas las avenidas del conocimiento; ha descendido a las profundidades, al infierno y a los valles; ha ascendido a la cima de la montaña de la iniciación y de allí se ha lanzado más allá del espacio y del tiempo; ha perdido todo interés en sí mismo, y es un punto en la mente de Dios donde están enfocados Sus pensamientos. ¿Se puede decir algo más que esto? Creo que no, hermanos míos. Pongo fin a esta serie de instrucciones, y ha terminado a este respecto mi responsabilidad. Ahora comienza la responsabilidad de ustedes.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa V. El Discípulo dentro del Aura

    La Definición dada anteriormente es:

    “La etapa en que se le permite conocer el método por el cual puede establecer… un llamado que le permitirá entrevistarse con el Maestro, denominándosela “Discípulo dentro del Aura”.”

    Esta etapa del discipulado es mucho más avanzada que la alcanzada por la mayoría de los discípulos, pues indica la casi total unificación entre el discípulo y el grupo del Maestro. Ya se le otorgó el privilegio de invocar la atención del Maestro en momentos de emergencia y está seguro de Su respuesta. Ha progresado desde la etapa en que recibía entrenamiento, a fin de ser una unidad integrada y útil en el Ashrama, hasta la etapa en que es un agente digno de confianza. Su orientación está ahora trazada, aunque todavía sujeta a muchas pruebas y dificultades, que conciernen cada vez más a la vida y condición grupal y no a él mismo. No me refiero aquí a las dificultades de algún grupo ashrámico, o a las que están conectadas con cualquier asociación [e687] grupal que el discípulo pueda tener por derecho en el plano físico, sino a su respuesta a la necesidad grupal de la humanidad. Donde esto existe significa que el todo es para él de mayor importancia que la parte. De ningún modo esto niega la capacidad de trabajar con individuos o amar comprensivamente y sentir compasión por quienes lo necesitan en el sendero de su vida, pero ha llegado a un sentido de correcta proporción y sensata organización en tiempo y espacio de los procesos, tendencias y actividades vitales. Entonces puede confiarse que siempre el bien individual será sustituido por el bien del todo, según lo perciba la personalidad.

    [i750] El Maestro sabe que cuando el discípulo ha alcanzado esta etapa tiene un instrumento del cual puede depender, y no lo considera un lastre en la vida del grupo. Anteriormente señalé cuán difícil es el proceso de absorber a un nuevo discípulo en un Ashrama, pues debe enseñársele a progresar gradualmente de la periferia de la conciencia grupal al centro. Cada paso adelante debe ser observado cuidadosamente por el Maestro, a fin de proteger al Ashrama de toda actividad desintegradora. Sólo cuando el discípulo obtiene “serenidad oculta” puede enfocarse permanentemente dentro del aura grupal, y ello ocurre cuando es consciente de la vibración específica y peculiar del aura del Maestro. Como se verá, esto requiere serenidad.

    Quiero señalar aquí que serenidad y paz no tienen idéntico significado. La paz debe ser siempre temporaria y se refiere al mundo de los sentidos y a las condiciones que son susceptibles de perturbación. Es un acontecimiento inevitable y esencial para el progreso, que cada paso adelante esté seguido por perturbaciones, puntos de crisis y caos, los cuales serán posteriormente reemplazados (cuando sean manejados con éxito) por períodos de paz. Pero esta paz no es serenidad, pues al discípulo sólo se le permitirá morar dentro del aura del Maestro cuando la serenidad haya sustituido a la paz. Serenidad significa esa calma profunda, desprovista de perturbaciones emocionales, que caracteriza al discípulo que está enfocado en la “mente mantenida firme en la luz”. La superficie de su vida puede hallarse (desde el punto de vista mundano) en un estado de violenta ebullición. Todo lo que estima y aprecia en los tres mundos, puede derrumbarse a su alrededor, pero a pesar de ello se mantiene firme, equilibrado en la conciencia del alma, permaneciendo imperturbables las profundidades de su vida. Esto no es insensibilidad ni una forzada autosugestión, tampoco es la capacidad de exteriorizar la conciencia de modo que los acontecimientos [e688] individuales sean ignorados. Es la intensidad del sentimiento transmutado en comprensión enfocada. Cuando esto se haya logrado, el discípulo tiene derecho a vivir dentro del aura del Maestro. Nada queda en él que obligue al Maestro a desviar su atención de los esfuerzos vitales hacia la insignificante tarea de ayudar al discípulo.

    [i751] Un discípulo aceptado, en consecuencia, progresa -si puedo expresarlo así- mediante tres respuestas vibratorias:

    1. Reacciona a la vibración, la nota o la cualidad de un ashrama, de acuerdo a su tipo de rayo. Hace contacto con la periferia del círculo del grupo que controla un Maestro y se convierte en discípulo aceptado, cuya conciencia está plenamente despierta. El Maestro percibe su presencia en la periferia externa de Su conciencia; sus condiscípulos son conscientes de otro punto de luz dentro del ashrama, debido mayormente al esfuerzo que deben hacer para neutralizar las reacciones personales del nuevo discípulo al nuevo modo de vida, a los efectos producidos en su conciencia por su penetración en el mundo de los significados, y a la exteriorización de su devoción al Maestro. Los discípulos más avanzados tienen la tarea de proteger al Maestro de las violentas reacciones del nuevo discípulo, situándose entre Él y el neófito. Algún discípulo iniciado se hace cargo de él y actúa como intermediario. El discípulo como ya dije, se pone en contacto con el Maestro, sólo cuando Éste lo desea y cuando es de utilidad y de beneficio para el grupo.

    2. Comprende acrecentadamente la naturaleza y nota de su Ashrama y avanza desde la periferia a la esfera de influencia del Maestro y de Su grupo; entonces empieza a participar cada vez más de la vida grupal y se interesa cada vez menos de sí mismo, convirtiéndose, por lo tanto, en un valioso haber en el Ashrama y confiándosele deberes y tareas específicas de las cuales es individualmente responsable ante el discípulo iniciado que lo tiene a su cargo. Entonces el Maestro se pone en contacto con él más frecuentemente y -debido a que va descentralizándose y también a que su propio progreso y desarrollo son cada vez menos importantes para él que el servicio a los demás- se le permite atraer la atención del Maestro cuando el grupo necesita ayuda, convirtiéndose así en discípulo en el sutratma o hilo. El antakarana va rápidamente construyéndose y la afluencia de vida proveniente de la [e689] Tríada espiritual aumenta regular y lentamente. Ha llegado a una etapa en que establece a su alrededor, en el plano externo, una esfera de influencia, como resultado de la irradiación de su alma por intermedio de la personalidad. Podría decirse que ningún discípulo llega a ser discípulo en el sutratma hasta que en el mundo externo no haya suficientes personas (en una vuelta inferior de la espiral) que sean para él lo que él es para el Maestro -discípulo [i752] en el sutratma. En forma distorsionada y con frecuencia poco satisfactoria, se ocupa de formar su propio grupo; esto ocurre actualmente muy a menudo. En el mundo hay muchos discípulos esforzados que se preocupan intensamente de formar organizaciones, reunir a su alrededor a quienes pueden prestar ayuda, emitiendo así una nota especial y aprendiendo los rudimentos (repito, los rudimentos, hermano mío) del trabajo grupal, tal como la Jerarquía desea que se lleve a cabo.

    3. Responde (desde su punto de vista) poderosa e inesperadamente, a la vibración del Maestro, a medida que actúa en el centro de Su grupo. Ha conocido ya el llamado vibratorio del Maestro, y ha llegado a ser consciente de la cualidad del Ashrama, evocada por el Maestro. Ahora es admitido en el lugar secreto que existe en el corazón mismo del Ashrama y se convierte en Discípulo dentro del Aura.

    El aura de cualquier forma de vida puede definirse como la cualidad de una esfera de actividad radiatoria. Aún muy poco se sabe sobre el aura, y se han escrito muchas tonterías respecto a esto. Por lo general se habla del aura en términos de color y luz, debido a la naturaleza de la visión del que ve y del mecanismo de respuesta utilizado. Hay sólo dos términos que describen el aura desde el punto de vista del conocimiento oculto y son: cualidad y esfera de influencia. Lo que el clarividente realmente percibe, es una impresión que la mente traduce con rapidez en una simbología de colores, cuando es incolora. Ver el aura, como comúnmente se dice, es en realidad un estado de conciencia. El vidente cree con toda sinceridad que ha registrado un color, una serie de colores o una luz. Esto sucede en muchos casos, pero lo que en realidad ha percibido es la cualidad de una esfera de actividad radiatoria, y puede hacerlo cuando su propia esfera individual de actividad radiatoria es de la misma cualidad y naturaleza que la percibida. La mayoría de los videntes registran el grado astral de las vibraciones de una persona o de un grupo y lo registran por medio de su propio cuerpo [e690] astral. El impacto de una verdad o de un concepto mental y su reconocimiento, es la expresión de un contacto similar llevado a cabo esta vez en el reino de la mente.

    Esto explica la verdad que existe detrás de las llamadas “expansiones de conciencia”, a las que puede responder la mente del hombre, [i753] registrando una sucesión constante de impactos vibratorios que emanan de las esferas de actividad, las cuales abarcan desde las primeras etapas de acrecentado conocimiento, a través del desarrollo de los cinco sentidos y los tres vehículos de contacto en los tres mundo de la experiencia humana, hasta esos reconocimientos que conducen a un hombre dentro de la esfera de influencia de un Maestro, permitiéndole más adelante recibir lo que se denomina una de las iniciaciones mayores.

    Estas esferas de actividad radiatoria siempre existen, aunque no sean registradas ni reconocidas. El proceso evolutivo consiste en desarrollar un mecanismo de respuesta a fin de registrarlas; habiendo obtenido esto, el paso siguiente es reaccionar inteligentemente a tales contactos, obteniendo así un campo cada vez más amplio de percepción, que constituye, por último, la suma total de la conciencia.

    No puedo explayarme más sobre este tema, porque el proceso se lleva a cabo bajo la impulsiva fuerza de la evolución. Sólo me interesa exponer el hecho de la esfera de actividad radiatoria del Maestro y su especial cualidad y color de rayo -ocultamente comprendido.

    La existencia de las cualidades, actividades radiatorias e impulsos emanantes del discípulo, que corresponden a los que emanan de determinado Ashrama, es el factor que subyace y hace posible cada una de las seis etapas del discipulado. Cuando hayan evocado respuesta y atraído al discípulo a la periferia de la esfera de actividad de ese Ashrama, se intensifica gradualmente su cualidad magnética y atractiva, las correspondientes cualidades del discípulo desarrollan una potencia mayor y lo atraen ocultamente más cerca del punto central, núcleo de toda capacidad entrenada y de la elevada y poderosa vida espiritual del Maestro que se halla en el corazón mismo del Ashrama.

    Aquí el discípulo comprende que sus tres cuerpos o vehículos -etérico, astral y mental- sólo son reflejos de los tres aspectos de la Tríada espiritual, y pueden darle la clave de su propio ser y la capacidad de responder a la triple vibración del Maestro, según se expresa a través de Su aura.

    [e691] La enseñanza de que la personalidad tiene que ser destruida, es una deformación de la verdad; su enfoque de conciencia debe ser trasladado de la triple naturaleza inferior a la Tríada, con la ayuda de la triple naturaleza del alma. El método para este traslado progresivo consiste en responder a un grado siempre más elevado de [i754] actividad vibratoria. En cuanto existe en la conciencia del discípulo la capacidad de responder a la cualidad y a la radiación que emanan de un ashrama, va hacia esa esfera de influencia. Aquello que en su propia aura es afín a la cualidad del aura del Maestro, se entrena, intensifica y purifica. A medida que la vida ashrámica actúa sobre sus vehículos, se acrecienta su propia actividad radiatoria, hasta que con el tiempo se convierte en un discípulo dentro del aura. Entonces su vibración y la del Maestro tienden a sincronizarse débilmente.

    Señalaré que de esta manera el discípulo comienza a contribuir significativamente en la vida del Ashrama. Cada discípulo que, por la similitud de la cualidad y actividad vibratoria, penetra en el aura del Maestro, enriquece e intensifica al grupo con el que está afiliado. En el transcurso del tiempo el Ashrama de un Maestro se hace cada vez más poderoso, magnético y radiante. Dentro de esa aura el discípulo iniciado lleva a cabo su trabajo, permaneciendo en el centro radiante de la vida grupal, sirviendo desde allí externamente; procura siempre proteger dicho centro de cualquier cualidad que existe en su propia aura que no esté en armonía con la del Maestro, y aleja en lo posible de su conciencia cualquier pensamiento o deseo que puedan perturbar el aura del grupo. Tal su responsabilidad cuando es admitido en esta etapa del discipulado, privilegio nunca acordado a no ser que sepa protegerse a sí mismo y también a la esfera de influencia de la cual ahora forma parte.

    Por lo tanto, verán que la Jerarquía Misma es sólo un gran Ashrama con un triángulo en el centro, compuesto por Cristo, el Mahachoan y el Manu. Hablando simbólicamente, este triángulo constituye un centro radiante, pues la actividad radiatoria de cada uno de estos Grandes Señores es de tal magnitud, que sus auras se atraen mutuamente, y así se produce una total mezcla y fusión. Cada Ashrama irradia alguna cualidad principal, de acuerdo al rayo del Maestro que esté en el centro; la Jerarquía irradia la cualidad del segundo aspecto divino, así como el Ashrama omnincluyente (denominado Shamballa) irradia la característica sobresaliente del primer aspecto, la vida misma. Esto no es una cualidad, sino aquello de lo cual la cualidad es una emanación.

    [e692] [i755] El aura del Maestro (que determina el aura de todo el Ashrama) tiene tres irradiaciones principales, en lo que a la respuesta del discípulo concierne:

    1. La irradiación proveniente de los niveles más elevados del plano mental y del aspecto inferior de la Tríada espiritual. La potencia de esta irradiación y la extensión de su esfera de influencia serán determinadas de acuerdo a cómo el Maestro está espiritualmente en contacto con la mente de Dios. No empleo la palabra conscientemente en conexión con esto, ni cuando me refiero a las condiciones que están por encima de los niveles egoicos. Esta irradiación especial evoca una respuesta de la mente abstracta embrionaria del discípulo, a medida que construye el antakarana, y es el primer contacto al cual responde el neófito en posteriores etapas del sendero de probación. Entonces se establece una línea directa de acercamiento influyente entre el Maestro y el discípulo incipiente, de la manera siguiente:

    a. El átomo manásico permanente del discípulo.
    b. Los pétalos del conocimiento del loto egoico.
    c. La mente concreta inferior “mantenida firme en la luz”.
    d. El centro laríngeo.
    e. El cerebro del discípulo en el plano físico.

    Todo esto lógicamente es relativo, pero desde el momento en que el discípulo establece esta línea de acercamiento con la Tríada espiritual (aún en pequeña medida), responde por primera vez al aura del Maestro. La diferencia entre el aura del Maestro y la del Ashrama, es que el aura del Maestro es dinámica y la del grupo, influyente; no obstante, juntas constituyen el aura grupal. Cuando se obtiene esta respuesta inicial, se convierte con el tiempo en discípulo dentro del aura.

    1. La irradiación que viene del plano búdico o intuición espiritual. Es la expresión de la naturaleza amorosa del Maestro y lo que le permite hacer contacto con el corazón de Dios. Podrá observarse que las tres irradiaciones emanan de un Maestro y se amplían por irradiaciones similares, aunque menos poderosas, de los miembros internos del Ashrama, [i756] factores que ponen al Maestro y al Ashrama en contacto con lo que ocultamente se denomina Sol físico, el corazón del Sol y el Sol central espiritual. [e693] La línea a través de la cual la actividad vibratoria del Maestro llega al discípulo y, finalmente, lo atrae dentro del aura es:

    a. El átomo búdico permanente, o el vehículo intuitivo del discípulo avanzado.
    b. Los pétalos de amor del loto egoico.
    c. El cuerpo astral en su aspecto más elevado.
    d. El centro cardíaco.

    1. La irradiación que llega de los niveles átmicos o el aspecto voluntad de la Tríada espiritual. Ésta es la expresión emanante de la capacidad del Maestro para entrar en el concilio de Shamballa, registrar el propósito de Dios y trabajar con el Plan, que expresa en cualquier ciclo dado, la actuación de la Voluntad divina. Este aspecto de la actividad radiante del Maestro es de naturaleza tan elevada, que sólo puede registrarla el discípulo iniciado avanzado, siendo trasmitida a la conciencia física del discípulo mediante:

    a. El átomo átmico permanente, o el centro de la voluntad espiritual, primer aspecto de la Tríada espiritual.
    b. Los pétalos del sacrificio del loto egoico.
    c. El vehículo etérico en sus aspectos más elevados.
    d. El centro coronario.
    e. El centro en la base de la columna vertebral, que entra en actividad en respuesta a las irradiaciones vibratorias de los otros cuatro puntos de transmisión.

    Observarán al estudiar lo anterior, cuán abstruso y difícil es explicar la naturaleza de la actividad vibratoria del Maestro. Todo lo que puedo hacer es -a falta de mayor comprensión intuitiva- poner en términos técnicos y académicos (cristalizando así la verdad y hasta cierto punto deformándola) lo que no puede ser expresado.

    La triple irradiación del Maestro, manifestando su actividad planeada y “esfera de emanación influyente”, es lo que atrae al discípulo dentro de Su aura -no [i757] el aura del Ashrama en este caso, sino aquello que hace posible el aura ashrámica- la Vida del Maestro.

    Puede mencionarse aquí un hecho interesante. Desde el momento en que un discípulo iniciado ha intensificado su vibración, para que sea idéntica a la del Maestro, y puede mantener ese grado vibratorio como cualidad irradiatoria normal, entonces se convierte en un Maestro. En todo ashrama hay siempre, en un [e694] momento dado, algún discípulo que se entrena para ocupar oportunamente el lugar del Maestro, a fin de liberarlo para llevar a cabo un trabajo más elevado e importante. Como saben, fui el discípulo más avanzado del Maestro K. H.; cuando llegué a ser Maestro lo liberé de Su trabajo para que emprendiera otro más elevado, y mi lugar en Su grupo fue ocupado por otro discípulo de segundo rayo; para poder liberar completamente a un Maestro de todo trabajo ashrámico, son necesarios dos discípulos, y de los dos, yo fui el primero en ser elegido. El otro aún no estaba suficientemente preparado. Cuando tiene lugar este proceso de identificación se hace posible un progreso en cada miembro del ashrama, aunque raras veces sucede. Hablando simbólicamente, puede describirse como un potente impulso de expansión que amplía el círculo del ashrama para poder alcanzar niveles más elevados e incluir esferas inferiores de influencia.

    Algún día todo llegará a ser “Jerarquía realizada”, porque la Jerarquía es sólo un estado de conciencia que tiene su centro en Shamballa, el aspecto vida, constituyendo el círculo de la humanidad el factor emanante, la influencia irradiatoria o el aura, mediante la cual los otros reinos de la naturaleza son evocados para que respondan activamente.

    Ésta es una imagen amplia y general de esta etapa del discipulado, pero he tratado de mostrar sus implicaciones individuales y sus resultados grupales más esotéricos. Nada más puedo decir; tampoco puedo explayarme sobre el proceso por el cual el discípulo dentro del aura puede consultar a voluntad al Maestro del Ashrama, a fin de afrontar alguna necesidad urgente. Sólo una cosa puedo decirles y es que el Maestro tiene siempre tres discípulos como Sus más estrechos colaboradores e intermediarios. Éstos han surgido en “Su conciencia”, según se dice, en respuesta a la actividad radiatoria de Su triple naturaleza espiritual. Trabajan muy estrechamente con Él y vigilan a los demás discípulos del grupo [i758] de acuerdo a su necesidad, su rayo y su etapa de desarrollo. Respecto a esto recordarán que tres discípulos del Cristo estaban más cerca de Él que los otros nueve. Esto siempre sucede. Concerniente a Cristo tenemos en la historia bíblica, entre otras cosas, la imagen de un Ashrama constituido técnicamente y de una Jerarquía tal como esencialmente existe. Tuvo tres discípulos amados e íntimos, más nueve que completaban el Ashrama interno. Después venían setenta, que simbolizaban la totalidad del ashrama y, finalmente, quinientos que representaban a quienes se hallaban en el sendero de probación y estaban bajo la supervisión del Maestro, y no de los [e695] tres, de los nueve, ni de los setenta, hasta que llegó el momento de aceptarlos en el sendero del discipulado aceptado. Sanat Kumara guarda en el Ashrama principal la misma correlación con los Grandes Seres que forman Su grupo de trabajadores activos. Sin embargo, deben recordar que estos guarismos son simbólicos y no verdaderos. El número de discípulos en un ashrama varía constantemente, pero siempre tres son los responsables ante el Maestro de toda actividad ashrámica, y sus más íntimos consejeros que llevan a cabo Sus planes. La cadena de la Jerarquía es grande e inmutable y la secuencia inalterable.

    Al considerar el tema del discípulo dentro del aura del Maestro, vemos que el verdadero discípulo consagrado, que ha llegado a la etapa de discípulo aceptado, pasa de un punto a otro dentro de la circunferencia de la esfera de influencia del Maestro, hasta que llega a un período en que conscientemente conoce el aura de Su Maestro. Ésta, hermanos míos, es una frase sin sentido, pero técnica y esotéricamente correcta. Voy a parafrasear su significación a fin de explicarles algunas de sus implicaciones vitales:

    1. No sólo es consciente del Maestro, sino de lo que está en la mente del Maestro. Vale decir, que está telepáticamente en relación con su Maestro.

    2. Más allá de toda argumentación interna, es consciente también de lo que el Maestro desea que se haga. Sabe la parte que debe desempeñar.

    3. Responde sensiblemente al aura del Maestro, no sólo en los planos internos de la vida y en el mismo Ashrama, [i759] sino también en su cerebro físico. Se mueve dentro del aura durante la vida diaria en el plano físico. Necesariamente este proceso consta de cinco etapas:

    a. La relación telepática. Su mente y cerebro responden a la mente del Maestro.

    b. Por lo tanto, es consciente mentalmente de lo que contiene la mente del Maestro. Esto afecta su vida y servicio, y su mente trasforma constantemente las impresiones telepáticas en fórmulas organizadas, que luego están a disposición de los procesos rectores.

    c. Por estar en esta etapa, relativamente libre del espejismo, puede responder desde el ángulo de la sensibilidad y el sentimiento, y en consecuencia lleva a cabo en el plano astral (la parte que le corresponde) de los planes del Maestro. [e696]

    d. Puede comenzar a trabajar etéricamente con la fuerza ashrámica y utilizarla, pues el Maestro y su alma pueden ponerla a su disposición a fin de aplicarla en el plano físico. Se convierte en lo que se llama “un proyector de fuerza”, entonces puede producir resultados en el plano físico.

    e. Su cerebro llega a ser consciente de la simultaneidad de estos cuatro procesos, de modo que entra en una nueva fase del discipulado consciente. El plan se abre ante él mediante su propia alma y la esfera de influencia del Maestro. Quiero señalar que ésta no sólo es una etapa más elevada en el discipulado, sino que presupone una comprensión iniciática.

    El neófito sabe que la meta del esoterista consiste en trabajar con fuerza. Sin embargo ignora que esto no puede hacerse conscientemente hasta que:

    1. Durante un largo tiempo no haya sido un simple canal. Quisiera que reflexione sobre este pensamiento. El logro de la capacidad de ser un canal puro y un distribuidor sin obstáculos, constituye el primer objetivo y lleva mucho tiempo para lograrlo. La fuerza que generalmente distribuye el discípulo, hasta el momento que llega a la etapa en que es un canal establecido y automático, está matizada por la característica de la personalidad (aunque la [i760] personalidad sea de grado elevado). Llega el momento en que el discípulo puede, a voluntad, distribuir la energía ashrámica y la del alma grupal en su estado puro.

    2. Por lo tanto, tiene que distribuir energía y no fuerza. Existe gran confusión en las mentes de muchos discípulos sobre esta cuestión. Hasta que el hombre no llegue a ser un iniciado de grado elevado, raras veces distribuirá energía. Trabaja con fuerzas, las cuales conciernen a los tres mundos. Se ha dicho esotéricamente que “cuando el discípulo puede distribuir las cuatro fuerzas y hacer oír sus siete notas, expresando cada una en forma cuádruple, no puede trabajar con energía. Cuando trabaja con energía, lo hace con siete notas, no con veintiocho”. Reflexione sobre esto. Quiero agregar que las veintiocho pertenecen a las siete y cuando el discípulo trabaja con las siete, normal y automáticamente, libera a las veintiocho, que actúan bajo la impresión de las siete cualidades de séptimo rayo.

    3. Debe aprender a utilizar la diferenciación y la síntesis. [e697] Aquí hay una importante insinuación oculta, de especial valor para los trabajadores.

    4. Es consciente de los peligros incidentales que le ocurren al neófito no entrenado, que trata de distribuir fuerzas y dirigir así las llamadas energías en una dirección específica y determinada. Se da cuenta que su meta es ser durante largo tiempo un canal, debido a la pureza de su vida, a la correcta orientación y a la abstención de criticar. Esta orientación correcta encierra una paradoja que todos los discípulos deben encarar, es decir, orientarse hacia el alma y en consecuencia hacia el Ashrama, y al mismo tiempo hacia la humanidad. Sólo los discípulos muy cercanos al corazón del Maestro (técnicamente comprendido) y conscientes de Su aura, tienen el derecho -casi iba decir privilegio- de dirigir la fuerza en determinada dirección. Cuando no están cerca del Maestro su tarea es servir de canal para la distribución de energía en forma general y universal, pero no específicamente.

    Un Maestro, y en mayor grado el Cristo, sufre mucho más por quienes están en Su propia morada que por los que están en el mundo externo; los aspirantes avanzados obstaculizan más Su trabajo que los pensadores inteligentes. Tengan esto bien presente. No fue la crueldad de los hombres en el mundo externo, lo que [i761] causó el profundo dolor del Cristo cuando estuvo en la Tierra; fueron Sus propios discípulos, además del dolor masivo -distribuido en todo el ciclo de vida, pasado, presente y futuro- de la humanidad.

    Los discípulos gravitan hacia los grupos mundiales, y muchos de ellos hacen trabajo más eficiente que los de los grupos esotéricos. El discípulo aceptado avanzado, tiene su propio grupo, que reúne para el trabajo activo y creador. Les recordaré lo siguiente: La medida de la capacidad del discípulo se expresa por la influencia que ejerce -por intermedio de la pluma, la palabra y personalmente- sobre otras personas.

    De acuerdo a la ley de Correspondencia o Analogía, siempre existe una relación numérica con entidades numéricamente establecidas. Las seis etapas del discipulado están lógicamente relacionadas con las seis escuelas de la filosofía hindú que, en realidad, fueron las seis escuelas simientes” para toda conjetura y trabajo filosófico. No se debe creer que hay seis tipos de ashramas que corresponderían a cada una de las seis etapas del discipulado, puesto que en verdad existen siete Ashramas (uno por cada tipo de rayo); las seis etapas del discipulado están [e698] relacionadas con todos los Ashramas; los siete tipos de rayo expresan (en alguna etapa de su desarrollo en el sendero del discipulado) estos seis pasos hacia el centro.

    Los centros, como los utiliza el discípulo en su progresivo desenvolvimiento, dependen en gran parte del tipo de rayo. En esta serie de instrucciones no intento ocuparme del tema de los centros. Me ocupo con mayor extensión de los mismos en la parte final del Tratado Sobre los Siete Rayos.

    Sin embargo, quisiera aclarar que el Maestro nunca utiliza los centros de un discípulo como agentes distribuidores de fuerza. En último análisis, los centros (cuando funcionan correctamente) son depósitos de fuerza y distribuidores de energía, matizados por cualidades específicas y por cierta nota, vibración y fuerza. En las últimas etapas del sendero del discipulado, los centros están totalmente controlados por el alma, mediante el centro coronario, pero hay que tener en cuenta que después de la cuarta iniciación, cuando desaparece el cuerpo causal, no hay aspecto forma, o vehículo, que pueda limitar o mantener prisionero a un discípulo. Después de la tercera iniciación los centros inferiores no controlan el mecanismo externo de respuesta; desde [i762] el punto de vista del entrenamiento ocultista superior, cuando el discípulo se halla en el Ashrama, los centros son considerados simplemente canales para la energía. Hasta el momento de la tercera iniciación asumen temporalmente importancia en el proceso de entrenamiento, porque a través de ellos el discípulo aprende la naturaleza de la energía y su diferencia entre fuerza y métodos de distribución -esto último constituye una de las etapas finales en el proceso de entrenamiento.

    La constitución del ego o alma, es el factor de mayor importancia para el Maestro en la tarea de preparar al discípulo para el trabajo jerárquico. Esto lógicamente involucra los tres centros superiores, coronario, cardíaco y laríngeo. El Maestro se preocupa de lo que se denomina loto egoico, olvidándolo a menudo el discípulo. El alma se preocupa de su propia vida; los detalles de la vida de la personalidad (su expresión inadecuada o sombra, en los tres mundos) no hacen impacto alguno sobre la conciencia del alma. A medida que aumenta la violencia en la vida de la personalidad, el alma, que ha sido acrecentadamente la receptora de lo mejor que ofrece la aspiración de la personalidad, y que lentamente estuvo dirigiendo su atención hacia la mente de la personalidad, también se hace consciente de un factor que se opone a la verdadera expresión del alma en la periferia externa de la vida. Entonces comienza la lucha de los pares de [e699] opuestos superiores -la lucha del alma y la personalidad, librada conscientemente por ambas partes. Éste punto debe recordarse. El conflicto culmina antes de las tres primeras iniciaciones, al enfrentarse los dos oponentes: el Morador en el Umbral (el de la iniciación, hermanos míos) y el Ángel de la Presencia se enfrentan. Esta lucha no nos concierne aquí. Debemos ocuparnos de responder a la energía jerárquica, incorporada en el aura del Maestro, y desde allí trasmitiría al discípulo. El canal o canales de dirección son:

    I. La Jerarquía.

    1. El Maestro.
    2. El Ashrama.
    3. El alma del discípulo.

    II. La Humanidad.

    1. El discípulo. [i763]
    2. El antakarana.
    3. Los tres centros superiores.

    Éste es un proceso amplio y general, que abarca desde lo universal -en lo que al discípulo individual concierne- a lo particular, es decir, el discípulo en cuerpo físico.

    El detalle del descenso de la energía, o del proceso de inspiración espiritual (ambas frases presentan gráficamente el concepto de respuesta del aura del Maestro), puede expresarse así:

    1. El aura del Maestro.

    2. El loto egoico, o cuerpo del alma.

    3. La afluencia de energía ashrámica, a través de:

    a. Los pétalos de sacrificio, o el aspecto voluntad.
    b. Los pétalos de amor, o el aspecto amor-sabiduría.
    c. Los pétalos de conocimiento, o el aspecto mental.

    Este proceso será afectado por el tipo de rayo del discípulo.

    1. La respuesta del discípulo en el plano físico y la receptividad de sus centros a la actividad engendrada por el alma, bajo la impresión del Maestro, sería:

    a. Los pétalos del sacrificio transmitirán energía al centro coronario por medio de los pétalos de sacrificio (tres) que se encuentran en la hilera inmediata de pétalos que circundan la “Joya en el Loto”, de allí al pétalo de sacrificio que se halla en los tres pétalos de amor y en los tres pétalos de conocimiento. Por lo tanto, tienen cinco puntos transmisores de voluntad-energía. [e700]

    b. Los pétalos de amor transmiten análogamente amor-energía al centro cardíaco, por medio de los pétalos de amor, cinco en total.

    c. Los pétalos de conocimiento transmiten energía, la energía de actividad inteligente, al centro laríngeo, haciéndolo de la misma manera, por intermedio de los cinco pétalos de conocimiento.

    Este proceso, que se lleva a cabo en el vehículo egoico y es registrado por el discípulo en el plano físico, produce oportunamente lo que podría llamarse “un poderoso centro de invocación”. Este [i764] centro de invocación evoca respuesta de la Tríada espiritual, de modo que eventualmente tendremos:

    I. La Tríada espiritual, el custodio de la energía monádica.

    El átomo átmico permanente.
    Los pétalos de sacrificio.
    El antakarana.
    El átomo físico permanente, dentro del loto egoico.
    El centro coronario.

    II. La Tríada espiritual.

    El átomo búdico permanente.
    Los pétalos de amor.
    El antakarana.
    El átomo astral permanente, dentro del loto egoico.
    El centro cardíaco.

    III. La Tríada espiritual.

    El átomo manásico permanente.
    Los pétalos de conocimiento.
    El antakarana.
    La unidad mental.
    El centro laríngeo.

    Estos detalles, hermano mío, de interés técnico, son puramente académicos y constituyen simplemente palabras-símbolos de un inevitable proceso evolutivo. Describen la inspiración divina a la que están sujetos todos los seres humanos, como parte integrante de la vida de Dios Mismo, y que el hombre la registra conscientemente cuando llega a las etapas del discipulado y de la iniciación. Manifiestan, cuando se las entiende correctamente, la naturaleza de la Ciencia del Aliento. El aliento es todo, y en el método de invocación y evocación que subyace en todo el proceso, se insinúa la estructura y la actividad del Corazón del Sol, el órgano de nuestro sistema solar de segundo rayo y el sistema de diástole y sístole de la evolución, que reside en los procesos universales de la vida.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa IV. El Discípulo que está en el Sutratma o Hilo

    Después de estos preliminares nos ocuparemos de otra Etapa del Sendero del Discipulado. La cual podría describirse como:

    “La etapa en la que se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) la forma de llamar la atención del Maestro. Tiene el nombre peculiar de Discípulo que está en el Sutratma o Hilo”.

    En esta etapa está implicada la sensibilidad psíquica más elevada. En mis escritos he señalado, en forma clara y definida, lo indeseable de las experiencias psíquicas inferiores. Lo hice por ser muy necesario prevenir a los estudiantes sobre ello. La dificultad se acrecienta debido a que no es fácil llegar a los psíquicos inferiores para prevenirlos, pues están seguros que sus poderes clarividentes y clariaudientes indican un tipo avanzado de elevado desarrollo espiritual. Sus mentes se cierran a toda clase de advertencias y generalmente actúan detrás de una barrera de envanecida autosatisfacción. Olvidan que las razas aborígenes y los animales son todos psíquicos y registran lo que no pueden registrar los tipos más mentales. Las personas comunes son inherentemente astrales en sus actividades, interpretaciones fenoménicas, actitudes y enfoques. Por lo tanto, es necesario insistir, advertir y hacer comprender al psíquico término medio, lo indeseable de la vida astral.

    Sin embargo, los discípulos consideran que ningún aspecto de la manifestación divina está fuera del alcance de su experiencia. Saben que el psiquismo, en sus fases inferiores, es también parte de la expresión divina y de naturaleza esencialmente más [e680] elevada que los procesos puramente físicos de vivir en un cuerpo. Un discípulo no puede decir que, simplemente por ser discípulo, no está sujeto a ésta, aquélla u otra experiencia. Debe estar preparado para todas las experiencias [i742] y enfrentar el hecho de que oportunamente todos los discípulos tienen que llegar a ser psíquicos, tanto inferiores como superiores, así como lo fue el Cristo. La única forma de defenderse es impedir que se manifiesten los poderes inferiores, hasta que estén activas las facultades psíquicas superiores; entonces las inferiores se controlan y manejan (si puedo expresarlo así) desde un nivel elevado de conciencia. Para el discípulo sólo existe vida y forma, y aprende a dirigir los procesos de la vida por medio de la forma, a fin de producir la manifestación divina.

    El mundo, actualmente, está entrando en una fase de extrema sensibilidad. Los discípulos deben entrenarse a sí mismos para ayudar. El cambio de conciencia del individuo común y mediocre, será hacia los niveles del astralismo consciente, y desaparecerá rápidamente el velo entre lo visible y lo invisible. ¿Cómo pueden ser de utilidad los discípulos en ese difícil período si no tienen experiencia para distinguir e interpretar lo que debe existir entre los aspectos fenoménicos? ¿Cómo es posible rescatar y proteger a otros, si temen entrar en los reinos de la vida donde rige el psiquismo inferior? No les pido que cultiven poderes psíquicos, pero sí que se mantengan alerta para ver y oír en todos los niveles donde presten servicio y saber qué ven y oyen, interpretándolo correctamente, sin enceguecerse por el prejuicio y el temor. El sendero del discipulado no es fácil de seguir, pero tiene sus compensaciones adecuadas. La sensibilidad psíquica está involucrada en la comprensión de esta fase del discipulado.

    Al tratar de estudiar brevemente esta etapa, debe tenerse presente una correlación entre el discípulo, el Ashrama donde trabaja y el Maestro. La correlación y el desarrollo de esta relación triangular siempre es inducida por el conocimiento de la tensión . Mucho material se dio a los estudiantes sobre el tema del sutratma y del antakarana. El sutratma conduce desde la Jerarquía y un punto de tensión en esa Jerarquía (como lo es un Maestro en el centro de cualquier ashrama) hasta lugares distantes, innumerables planos e incontables corazones. El sutratma permite al discípulo (si se le ha autorizado a aprender la fórmula de utilizarlo) volver a su centro de trabajo y llegar en el momento deseado al “Maestro de su vida”. Esta relación triangular puede ser descripta de la siguiente manera: [e681] [i743]

    El Maestro
    *
    El Alma       *            *       El Ashrama
    *
    El Discípulo

    Gran parte de lo que he enseñado sobre el Festival de Wesak, constituye una ampliación de esta idea, y deben tenerlo presente al prepararse para participar en él.

    Shamballa
    *
    El Buda       *            *        El Cristo
    *
    La Jerarquía
    *
    La Humanidad

    El tema sobre el discípulo que está en el sutratma y las técnicas implicadas en este estado de conciencia, se relacionan con la capacidad del ser humano, controlado por el alma, para llegar a ser magnético y “emitir el llamado vibratorio que puede llegar al oído de Aquel que sujeta el sutratma o hilo”. Esta cita fue extraída de un manuscrito muy antiguo en los Archivos de la Jerarquía, que se refiere a esta etapa del discipulado. Por primera vez hago accesible esta información, en forma breve y necesariamente velada e inadecuada, a los discípulos que se reúnen en este ciclo al llamado de la Jerarquía. Sólo aquellos que se hallan en esta etapa del discipulado realmente comprenderán lo que expongo y se beneficiarán de las insinuaciones.

    Esta cuarta etapa será posible únicamente para el discípulo que ha sido aceptado durante más de una vida y que demostró capacidad de trabajar con altruismo y perseverancia. Puede decirse que los requisitos son:

    1. Descentralizarse y dejar de ser el punto de interés dramático en su pequeño escenario. No preocuparse de su [i744] naturaleza sensoria. No permitir que el excesivo autointerés que evidencia la mayoría, impida controlar sus pensamientos y aspiraciones.
    2. Trabajar impersonalmente, sin importarle cómo reacciona su personalidad. Esto significa que sus propios sentimientos y pensamientos, simpatías, antipatías y deseos, ya no son factores controladores; él condiciona sus actividades y relaciones diarias, únicamente mediante esas intenciones y actividades que son para bien del grupo. No [e682] sacrificará a ningún individuo en bien del grupo, sino después de haber hecho el debido esfuerzo para ayudarlo a comprender y a manifestar rectas relaciones; tampoco vacilará en actuar con firmeza cuando surja la necesidad u oportunidad.
    3. Desarrollar el sentido de proporción respecto al trabajo y considerar de valor relativo lo que él ha contribuido al trabajo del Maestro y a la vida del ashrama. Preocuparse de la tarea y la oportunidad y no del Maestro o del lugar individual que ocupa en los pensamientos del Maestro. La mayoría de los discípulos en las primeras etapas del noviciado, jamás olvidan que son discípulos. Esto es lo que el Maestro Morya denomina el “ufano recuerdo de la mente absorta en sí misma”. Es una forma de orgullo velado, que a los principiantes le resulta difícil evitar. Ni por un momento olvidan su discipulado y su Maestro, no importa cuán activo sea su servicio; sin embargo -si realmente trabajaran desde el punto de tensión- olvidarían la existencia del Maestro cuando llevan a cabo la tarea para sus semejantes.
    4. El discípulo en el sutratma llega a la etapa donde se presenta la analogía superior de la denominada “doble personalidad”, o en otras palabras, ese estado de conciencia del cual la doble personalidad es la sombra y la distorsión. El discípulo es consciente, simultáneamente, de dos estados de conciencia, o de dos puntos de actividad concentrada:
    5. El punto de tensión espiritual en que está enfocado y se esfuerza por mantenerlo inviolable y continuo. [i745]
    6. La esfera de actividad enfocada en los tres mundos por cuyo intermedio lleva a cabo, como discípulo, su trabajo y servicio.

    Estos dos puntos relacionados no son en realidad dos actividades separadas, excepto cuando emergen en la conciencia del discípulo en el plano físico y expresan su vida objetiva y subjetiva. Derivan del trabajo que debe realizar en tiempo y espacio por medio del cerebro físico. El segundo punto de enfoque sería en realidad una exteriorización del punto interno de tensión. En estas palabras tienen la clave de la verdadera ciencia del discipulado y de la relación progresiva entre el centro humano y el Jerárquico. Concierne asimismo al trabajo del Buda y del Cristo, porque ambos representan el punto de tensión en Shamballa y en la Jerarquía.

    [e683] La mayoría de los discípulos no trabajan desde el punto de tensión espiritual, sino desde un punto de enfoque de la personalidad -lo cual es, en realidad un paso más adelante que el de la persona irreflexiva común- al que se aferra demasiado tiempo. Mientras un hombre está enfocado en su personalidad, el punto de tensión espiritual se le escapará. Estará impelido por la aspiración personal, no por la fuerza ashrámica, y este enfoque en la forma traerá dificultades tanto al aspirante individual como a su grupo. La tensión espiritual como resultado de la total dedicación de la personalidad al servicio de la humanidad, estimula y fortalece, pero no evoca la vida inferior del yo personal.

    El discípulo debe cumplir estos requisitos antes de enseñársele cómo llegar al Maestro a voluntad, o cuando surge una emergencia.

    Quisiera llamarles la atención sobre la actitud del Maestro en esta etapa del progreso de Su discípulo. Como el nombre lo insinúa, en este punto se le permite al discípulo llamar la atención del Maestro, que sólo se concede cuando se puede confiar en que el discípulo utilizará ese privilegio únicamente para propósitos de servicio grupal y nunca para sí mismo o en beneficio propio. Significa también que es ya capaz de manejar su vida y sus problemas y, por lo tanto, incapaz de entrometer sus crisis personales en la vida del ashrama. Además implica que la devoción y el esencial altruismo básico del discípulo es de tal naturaleza que el ashrama no necesita ser protegido de su actividad vibratoria; [i746] nunca exige que el Maestro le otorgue, lo que esotéricamente se denomina “el poder que rechaza”. El Maestro sabe que si llega un llamado del discípulo en el sutratma, no pierde tiempo si le responde, porque la demanda siempre será emitida para satisfacer la necesidad del grupo y establecer un propósito grupal.

    No importa lo que está haciendo el Maestro ni cuál es Su preocupación, debe responder a ese llamado porque al discípulo se le ha conferido el derecho de hacerlo cuando lo demanda una emergencia. Cabe preguntarse aquí cómo sabe el discípulo (empleando una frase idiomática) “abrirse paso hasta el Maestro”. Puedo asegurarles que queda totalmente inhibido cuando no debe emitir el llamado -inhibición que surge de él mismo, no la impone el Maestro- ni lo desea ni lo hace si tiene alguna duda en su mente. Es cuestión de poseer clara percepción intuitiva, de reconocer que existe un canal libre de obstáculos y que es un acto de la voluntad espiritual. En realidad constituye un proceso [e684] de invocación y evocación. Este concepto del discípulo en el sutratma o hilo, subyace en las distorsionadas enseñanzas sobre las prerrogativas y privilegios del sacerdocio y la relación del Papa, por ejemplo, con Dios, o de los ” elegidos “, con la Deidad. El discípulo en el sutratma y el Maestro y Su Ashrama, constituyen ese ideal latente e insatisfecho, que la conciencia eclesiástica interpreta como que es la Iglesia. Cuando se erija la venidera religión mundial alrededor del trabajo y de la actividad de los discípulos mundiales y conocedores, entonces veremos correctamente interpretados y realmente expresados estos símbolos, denominados “derechos y prerrogativas del sacerdocio”. Las mismas deducciones simbólicas se pueden observar en la casta de los Brahmanes en la India.

    Esta relación e interacción responsivas sólo las obtiene, después de un largo ciclo de relación externa, el discípulo aceptado, primero en la periferia y después en el ashrama, pero no como resultado del esfuerzo para obtener esta posición de poder e influencia en el servicio. Es simplemente el resultado silencioso y casi inconscientemente logrado de la propia negación y autolvido que caracteriza al discípulo aceptado, descentralizado y completamente dedicado al cumplimiento del plan divino, dentro de su máxima capacidad. Es la recompensa, si puedo expresarlo así, del trabajador que sabe lo que [i747] vino a hacer en esta encarnación, y trata de hacerlo con toda dedicación. El anhelo impulsor de su vida es la necesidad de la humanidad y su creciente percepción del próximo paso que el hombre debe dar.

    Las principales tareas del Maestro, cuando un discípulo entra en su ashrama, consiste en hacerle pensar en su descentralización. Esto implica trasladar la conciencia del discípulo, de sí mismo al trabajo que debe realizar, e incidentalmente responder a las siguientes preguntas:

    1. ¿Sabe en realidad, cuál es la tarea de su vida?
    2. ¿Ha tratado de llevarlo a cabo en las actuales circunstancias de su vida?
    3. ¿Tiene como objetivo principal la formación de su carácter y el desarrollo de la pureza? Si es así ¿no cree usted que debería estar en el sendero de probación en vez de engañarse a sí mismo de que está en el sendero del discipulado?
    4. ¿Se preocupa de la necesidad de la humanidad o de su posición como discípulo, de sus propios problemas espirituales y de las ilusorias y terribles dificultades de su vida personal?

    [e685] Mientras crea que su vida es de sumo interés y excesivamente difícil, se halla sólo en las primeras etapas del discipulado aceptado y aún no ha desterrado viejos hábitos mentales. Estas preguntas deberán ser contestadas oportunamente antes de que el estudiante adquiera lo que podría llamarse “completa libertad en el Ashrama”.

    También debe recordar que el Ashrama se exterioriza sólo cuando proporciona un punto de tensión espiritual. De allí egresan los discípulos para trabajar en el mundo. El grupo externo que trabaja en el mundo, o sea el ashrama exotérico, se exterioriza reflejando la radiación del Ashrama interno y estableciendo un campo magnético de poder espiritual. Esto se hace a medida que los miembros que se encuentran en la periferia externa, se relacionan con el Ashrama interno y, por consiguiente, reaccionan a la nota y cualidad del grupo interno reunido alrededor del Maestro.

    Un Ashrama no es un grupo de personas que buscan conocimiento espiritual. Es un centro de actividad grupal que, impulsado por energías [i748] (cuando se le otorga plena y adecuada influencia), permite al grupo llevar a cabo el Plan del Maestro y satisfacer la necesidad humana. Quizá se pregunten por qué acentúo constantemente esta necesidad. Lo hago porque esa necesidad constituye el principio más importante y urgente de invocación y puede evocar y evocará respuesta jerárquica, poniendo en relación dos centros, la Humanidad y la Jerarquía. Ésta es la analogía grupal de la invocación del alma por la personalidad y su consiguiente evocación en el plano de la vida diaria, lo cual conduce a la consiguiente fusión. Un Ashrama o el grupo de un Maestro es, por lo tanto, un centro de invocación, y cuando un discípulo individual se convierte en un discípulo que está en el sutratma, constituye la recompensa por el servicio altruista -efectuado a cualquier costo personal. Entonces el Ashrama puede llegar a ser un centro de excepcional poder mundial.

    Los discípulos en el sutratma o hilo, emplean una técnica especial de acuerdo a su rayo; actúan siempre a través del centro coronario. Por medio de ese centro emiten el llamado, inaudible desde el ángulo del plano físico, y (vibrando a lo largo del hilo) llega hasta el Maestro. Sin embargo, el Maestro enseña directamente estas técnicas al discípulo cuando reconoce que éste tiene derecho a ese privilegio. Aquí no puedo dar directamente estas técnicas. Cuando “esté en el sutratma”, se le impartirá inevitablemente tal información.

    El sutratma no es el antakarana, sino un hilo vinculador de [e686] luz viviente. El Maestro lo proyecta a medida que el servicio del discípulo evoca respuesta de Él. Sin embargo, esta evocación acrecienta su poder a medida que el discípulo construye el antakarana entre la personalidad y la Tríada espiritual. El discípulo en el sutratma oportunamente conecta el hilo de la vida -un aspecto del antakarana- con este hilo ashrámico, de allí que se establezca el control monádico sobre el individuo, que grupalmente significa que la Jerarquía es controlada por Shamballa. Debe tenerse siempre presente la relación menor y mayor.

    Para el aspirante común las implicaciones de esta etapa del discipulado son de valor porque acentúan lo que aún no se ha logrado. Por lo tanto, las implicancias son negativas, lo cual es frecuentemente deseable, en lo que concierne a los discípulos aceptados, cuyas actitudes deberían ser positivas e inteligentes. [i749] La Ley de Relaciones Positivas y Negativas subyace en todas estas etapas. Al principio, lo superior es siempre negativo para lo inferior; luego se producen esos cambios intermedios que hacen a lo superior positivo para lo inferior, y conducen al constante ascenso en el Camino de la Vida, y en la escala del ascenso espiritual.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa III. El Discipulado Aceptado

    En esta breve serie de instrucciones no tengo la intención de ocuparme de la etapa del discipulado aceptado. Mucho se ha escrito sobre ello. He abarcado los ángulos prácticos en mis libros y nada se logrará con la repetición. Los libros que la Sociedad Teosófica ha publicado sobre el discipulado describen adecuadamente el sendero de probación. Yo me ocupé detalladamente del sendero del discipulado.

    Los contactos que se realizan en el sendero del discipulado aceptado son bien conocidos, pero no pueden ser descriptos detalladamente. Varía según la persona y el rayo. Sólo deseo pedirles que tengan en cuenta esta forma de acercamiento, recordándoles que tienen lugar en diversos grados de claridad y en distintas etapas del sendero. Como bien saben, son:

    1. Un vívido sueño.
    2. Una enseñanza simbólica.
    3. La forma mental de un Maestro.
    4. El contacto directo con el Maestro en la meditación.
    5. Una entrevista en el Ashrama de un Maestro.

    [i733] Los tres primeros constituyen por lo general la experiencia del discípulo en probación; los dos últimos, la del discípulo aceptado. Tienen sus contrapartes astrales o p psíquicas inferiores. En este caso, no todos son espejismo e ilusión, tampoco básicamente censurables, pues en realidad son la simiente o garantía de futuras e inevitables experiencias en el Camino. Hay personas que ven las formas mentales de los Maestros, porque éstas existen, recibiendo enseñanzas simbólicas en el plano astral o [e672] durante el sueño. Los principiantes y los inexpertos tienden a hacer una o dos cosas: a sobrestimar la experiencia y a considerarla como un desarrollo espiritual elevado; comienzan por apoyarse en la experiencia y a sustituir este acontecimiento astral por la realidad futura, o lo descartan como psiquismo inferior indeseable, olvidando que sólo es psiquismo inferior cuando es errónea la interpretación y el empleo que se hace de la experiencia. La tarea del discípulo aceptado consiste en ayudar a interpretar, dirigir e indicar al neófito la significación de la experiencia. Los trabajadores en el campo espiritual deben tener esto en cuenta y recordar que -como resultado de la guerra, la tensión y la aspiración hacia la nueva era- los sueños y visiones, los episodios de enseñanza simbólica y los contactos con formas mentales, aumentan constantemente e indican crecimiento y expansión. Cuando no son dirigidos ni explicados y mal interpretados o ridiculizados, pueden obstaculizar grandemente, obligándoselos a descender a la categoría del verdadero psiquismo inferior; correctamente explicados e interpretados pueden constituir una serie de revelaciones graduadas, en el camino hacia la luz; entonces existen como garantía del conocimiento futuro y como postes indicadores de una realización relativa, pero no son reales cuando están enfocados astralmente.

    Los discípulos deben tener siempre presente que progresan respondiendo a sus propias preguntas; la tarea del Maestro no es responder a las preguntas que el discípulo, con un poco de tiempo y reflexión, puede responderse a sí mismo, sino sugerir o introducir en la mente del discípulo un interrogante que justifique su reflexión y luego estimular la mente abstracta para que pueda responder exitosamente.

    Por lo tanto, pueden ver cuán importantes son las preguntas y cómo, en el ashrama o grupo de un Maestro, [i734] la reacción de los miembros a las preguntas recibidas por un discípulo individual o por todo el grupo, y las respuestas a esas preguntas, producen un efecto condicionador sobre el grupo. Aquí entra en juego el trabajo especial del Maestro -incitar al Ashrama a formular las preguntas que traerán la revelación. Un Maestro debe recordar siempre dos cosas: primero, la condición del grupo, lo cual depende de la vibración conjunta o nota de todos los miembros del ashrama, mientras trabajan juntos y, segundo, el período durante el cual actúa el grupo. Deberá agregarse a ello la respuesta de todo el ashrama. Una de las dificultades que enfrentan los ashramas (considerándolos como totalidades) es absorber nuevos miembros y discípulos, sea individualmente o en [e673] grupos. La pregunta que lógicamente surge es: ¿Cómo puede un grupo dentro del ashrama (constituido por discípulos relativamente nuevos y principiantes, en el sendero del discipulado aceptado) ser más sensible a la vibración del ashrama y al Maestro del ashrama?

    Esta pregunta, en realidad, abarca el principal problema que existe entre la personalidad y el alma, entre el Maestro y el discípulo y entre la humanidad y la Jerarquía. Fundamentalmente consiste en registrar la unidad esencial y terminar con la separatividad. Los discípulos deben aprender conscientemente a evitar las diferencias entre los aspectos del ashrama interno y externo y entre los pocos miembros del ashrama que conocen y reconocen, más el vasto número de los que no conocen. Un ashrama es un grupo o conjunto de discípulos, de iniciados de diversos grados y de discípulos mundiales y neófitos, que comienzan a recorrer el camino del discipulado. Los discípulos no deben pensar en términos de distintos ashramas, sino en términos del Ashrama como un todo.

    La clave de esto, aunque posiblemente no lo parezca, es intensidad. La intensidad, o trabajar desde un punto de tensión, trae una oleada de revelación, entonces el discípulo puede aprender en un solo y breve día lo que de otra manera podría llevar meses y también años. La tensión es el gran poder liberador si está esta enfocada correctamente. Muchos discípulos enfocan incorrectamente la tensión y liberan energías en dirección incorrecta (si puedo expresarlo tan inadecuadamente) y desde una ubicación incorrecta. [i735] La correcta tensión se logra ante todo por la correcta orientación, la cual requiere poseer un verdadero sentido de los valores y carecer de esas preocupaciones menores, que producen extensión en vez de tensión. Daré un ejemplo común: cuando se preocupan de su condición física, no experimentan la tensión que los convierte en centros magnéticos de poder y amor; cuando se preocupan de los fracasos de otras personas o de las ideas que tienen respecto a ustedes, tampoco experimentan la tensión que libera. Por lo tanto, será de valor descubrir dónde están sus “extensiones” y retrotraerse internamente al punto de tensión, desde el cual pueden dirigir la energía del alma, consciente y efectivamente.

    Éste es el verdadero trabajo esotérico. La mayoría de los discípulos no rinden ni el 60% de su efectividad, porque sus puntos de tensión se hallan diseminados por toda la personalidad y no están enfocados donde debería estar el punto individual de tensión. Cada uno debe descubrir por sí mismo ese punto [e674] de tensión espiritual. La razón de por qué los discípulos no son sensibles al Maestro, a la vida del ashrama y entre sí, se debe a que se han extendido en lugar de estar tensos, pues trabajan y viven en la periferia de la conciencia, no en el centro. Su servicio, en consecuencia, es parcial, su consagración débil y están dominados por la inercia, el desinterés hacia los demás y las muchas preocupaciones por el aspecto forma de la vida.

    Otra pregunta más podría considerarse aquí, tratándose de una frase que utilicé varias veces premeditadamente en estas charlas. ¿Qué diferencia existe entre el amor y la voluntad de amar? Es una pregunta que siempre hacen los discípulos en las primeras etapas del sendero del discipulado, muy reveladora por cierto y fundada en un sentido de necesidad individual y también de necesidad grupal. Además, indica análisis agudo, que ha llevado, a quien interroga, al punto en que conoce la diferencia entre teoría, más esfuerzo, y la espontánea demostración de aquello que es.

    La voluntad de amar encierra el reconocimiento de la limitación, del deseo, de la exigencia de las cosas y de la intensa aspiración de amar realmente. No significa la afluencia de la energía de Shamballa por medio del alma, cuya naturaleza intrínseca es el amor espontáneo. Cuando se desea expresar el [i736] amor se adoptan ciertas actitudes -sean naturales por pertenecer a una personalidad desarrollada, o forzadas a prestar atención a los mandatos del alma. El discípulo sabe que carece de amor, porque se encuentra constantemente aislado y no se identifica con los demás; se irrita con sus hermanos, los critica, se siente superior a ellos o los observa, diciendo “ustedes están equivocados, yo no; ellos no comprenden, yo sí. Yo los conozco, pero ellos no me conocen, debo tener paciencia con ellos”, etc. Durante todo este período la actitud adoptada es indefectiblemente la voluntad de amar, unida a un profundo conocimiento de los obstáculos que se interponen para expresar el amor presentado por los demás, como también lo presentan nuestros propios hábitos mentales. Todo esto es una especie de egocentrismo. La verdadera manera de amar es reflexionar y meditar profunda y constantemente sobre el significado y la significación del amor, su origen, su expresión a través del alma, sus cualidades, metas y objetivos. La mayoría de las reflexiones efectuadas por el aspirante están fundadas en su comprensión innata de que realmente no ama en la forma libre y espontánea como lo hace el espíritu. Por lo tanto, el discípulo se ve forzado a adoptar una posición egocéntrica, en lo que piensa: “Ahora [e675] amo; ahora no amo, tengo ahora que tratar de amar”, y sin embargo ninguna de las actitudes adoptadas es verdadero amor, ni su resultado es una expresión de amor, porque el discípulo se identifica consigo mismo, enfocándose en la personalidad. El amor nunca se inicia en la naturaleza inferior, si puedo expresarlo así. Es una afluencia libre e ininterrumpida desde la naturaleza superior.

    El amor es espontáneo y contiene siempre el libre espíritu erístico. Creo que nunca se ha descrito mejor la naturaleza del amor, que la expresada por el iniciado. Pablo, aunque sus palabras fueron traducidas a veces erróneamente. Estudien en El Nuevo Testamento los pasajes en donde define el amor. Desistan de acentuar la voluntad de amar y acentúen en su propia conciencia la necesidad que los demás tienen de nuestra compasión, comprensión, interés y ayuda. La soledad que generalmente sienten los discípulos es a menudo incidental a la egocentricidad de todos aquellos con los cuales entra en contacto y también a la intensa preocupación del neófito por su propio progreso. El clamor del neófito es: “Díganme, díganme, entonces cambiaré”. “Aceptaré todo lo que me digan, pero díganme”. El clamor del discípulo es: “Ayuden [i737] en el trabajo. Olvídense de sí mismos. El mundo los necesita”. Tantos discípulos están aún encerrados dentro de sí mismos y ocultos detrás del muro del yo personal, que muy poco amor verdadero fluye externamente. Hasta no lograr evadirlo y amar verdaderamente, se verá menoscabada su utilidad.

    Hemos considerado previamente las etapas del Discipulado Primario y del Discípulo que está en la Luz, que actualmente han quedado atrás para un gran número de seres humanos. Sin embargo, es necesario revivir los efectos de ambas experiencias, y la necesidad de hacer esto subyace detrás de gran parte del trabajo que realizan los discípulos e instructores en la actualidad. Un gran número de personas también atraviesan la etapa del Discipulado Aceptado. La nota clave de esa etapa es, como bien saben, establecer contacto con el Maestro; la tarea principal y la técnica del Maestro es evocar una respuesta directa y una reacción consciente del discípulo. Junto con esas reacciones el Maestro espera que el discípulo se esfuerce en ser impersonal en su relación con Él y sus condiscípulos. Impersonalidad es el primer paso en el camino hacia el amor espiritual y la comprensión. El esfuerzo de la mayoría de los discípulos sinceros, generalmente se concentra en amarse los unos a los otros, y al hacerlo (empleando un viejo símil) ponen “el carro delante del caballo”. [e676] El esfuerzo es lograr ante todo impersonalidad en su trato, porque, una vez lograda, desaparece la crítica y puede afluir el amor.

    El Maestro también espera un esfuerzo por parte de Sus discípulos, y a fin de trabajar generosamente en escala mayor, respecto a Su trabajo en el mundo de los hombres, les permite trabajar como desean, pero ciertamente espera que el esfuerzo se haga en las líneas de la actividad específica que constituye Su intención. Para lograr este esfuerzo vital y enérgico debe existir la facilidad de enfocarse en el trabajo y sus necesidades y desarrollar el poder de colaborar con quienes están empeñados en una tarea similar. Esto involucra además impersonalidad y correcto enfoque. Actualmente el Maestro busca a quienes se consagran a las necesidades de la humanidad en estos días de agonía humana, lo cual implica sensibilidad al dolor mundial, a medida que se manifiesta día tras día en los asuntos mundiales; requiere también una “divina indiferencia” a los acontecimientos externos de la vida del pequeño yo, y un sentido de proporción que permita al discípulo ver sus pequeños [i738] asuntos personales -físicos, emocionales y mentales- en términos de la totalidad. Así nuevamente llegamos a la impersonalidad -esta vez la impersonalidad hacia las propias reacciones del hombre.

    Por lo tanto, el Maestro tiene necesariamente que preguntarse a Sí mismo si el tiempo y la energía que emplea para los miembros de Su grupo o ashrama, es justificado y si, como resultado, el grupo se ha vivificado para un servicio acrecentado, y está más estrechamente unido por los lazos de la fraternidad ashrámica y más descentralizado, o si es cada vez menos un grupo de personalidades dedicadas y cada vez más un grupo de almas vivientes.

    La impersonalidad también debe desarrollarse en conexión con el Maestro, pues no se ocupa de que sus discípulos, como grupo, lleguen a estar satisfechos de sí mismos, de su categoría o del servicio que prestan. Con frecuencia hace hincapié (en los pocos y raros contactos con Sus discípulos) sobre sus fracasos y limitaciones, pues no sólo les imparte una continua enseñanza y les ofrece la acrecentada oportunidad de servir, sino que Su tarea principal es ayudarlos a apartarse del aspecto forma de la vida y a capacitarse para ciertas grandes expansiones de conciencia. Da por sentado de que realmente se dedican y desean servir, demostrándolo al aceptarlos en Su grupo de discípulos. Al hacerlo acepta también la responsabilidad de prepararlos para la iniciación. No es parte de los deberes del Maestro darles palmaditas en la espalda ni felicitarlos por el trabajo hecho ni [e677] por el progreso alcanzado. En cambio tiene la tarea de vigilar cuidadosamente su nota o vibración, e indicar los cambios que deben hacerse en la actitud y expresión, donde corresponde intensificar la vida espiritual y donde los reajustes de la personalidad conducirán a una mayor libertad y, por lo tanto, a un servicio más eficiente. Si este proceso evoca en ellos resentimiento o desilusión, entonces indica que aún están dominados por las reacciones personales.

    Otra cosa que los discípulos fácilmente olvidan, es que el Maestro tiene que proteger todo el Ashrama principal, de las reacciones de quienes están aprendiendo a trabajar en pequeños grupos supervisados, en colaboración con sus hermanos más experimentados. A veces algunos discípulos se desalientan -por natural morbosidad, egocentrismo, letargo y otras veces por [i739] buenas intenciones- y renuncian al ashrama o grupo. Esto sólo pueden hacerlo exotéricamente, pues el vínculo esotérico siempre persiste, aunque puede ser momentáneamente interrumpido ante la necesidad mayor del grupo, de protegerse de algún ente que se halla entre el]os. Los miembros del Ashrama y los discípulos aceptados siempre llevan a cabo el trabajo mundial y lo hacen eficazmente. Neófitos y principiantes deben ser entrenados para este trabajo, proporcionándoseles un amplio campo para ese fin.

    Hay ciertos períodos en que los discípulos deben enfrentar claras y definidas preguntas y al responderlas se descubren a sí mismos y también descubren el alcance y el fruto del servicio exigido. Algunas de estas preguntas pueden formulárselas de la manera siguiente:

    ¿Cuán eficaz es mi trabajo en mi esfera de actividad?

    ¿Cuán eficaces son mis pensamientos y planificaciones respecto a lo que puede deparar el futuro inmediato? Tenemos en la actualidad un ejemplo de esto, en conexión con los planes para el mundo de posguerra y la necesidad de una inteligente y espiritual actividad reconstructora.

    ¿Qué resultados veo como fruto de mi trabajo?

    ¿Siento que mi trabajo ha sido satisfactorio, desde el punto de vista de mi alma e incidentalmente de mi Maestro?

    ¿Trabajé impersonalmente en relación con mis condiscípulos y colaboradores, sin tener en cuenta su categoría?

    ¿Mantuve el necesario espíritu de colaboración amorosa?

    ¿Reconozco honestamente mis propias limitaciones y las de mis condiscípulos, y sigo adelante con quienes sirven a la par mía, sin críticas y en silencio?

    [e678] ¿Sé exactamente en qué etapa estoy? ¿A quién puedo ayudar? ¿A quién puedo acudir para que me dé un ejemplo, ayuda y comprensión?

    Una de las primeras lecciones que un discípulo debe aprender, es reconocer lo que ocultamente se denomina “progresión jerárquica”. Esto le permite al discípulo colocarse conscientemente en ese punto al que la evolución y el desenvolvimiento espiritual lo han llevado, por lo tanto, a reconocer a aquellos a quienes puede ayudar desde el punto de vista [i740] de su mayor experiencia, y de quienes puede esperar análoga ayuda.

    Esta primera lección es difícil. El neófito por lo general es más conscientemente vanidoso que el discípulo experimentado. La necesidad de comprender el hecho de la progresión jerárquica me impulsó a elegir, como nuestro tema de estudio, las seis etapas del discipulado. El hecho de ser un discípulo no significa que todos, dentro de un ashrama, deberían hallarse en el mismo peldaño de la escala evolutiva. Pero no es así. Un ashrama está compuesto de todos los grados, y abarca desde el discípulo que da los primeros pasos en el arduo sendero del entrenamiento, hasta el discípulo que es Maestro de Sabiduría. La progresión jerárquica es algo que merece detenida consideración. Les recordaré que la Ley dice: “progresamos por medio de nuestros propios reconocimientos”. Cuando se considera un reconocimiento como aspecto o fracción de un todo mayor, constituye la simiente de una mayor expansión de conciencia. Una constante expansión estabilizada de la conciencia significa iniciación. Esta afirmación esotérica es de gran importancia.

    Es esencial que los discípulos cultiven la actitud de reconocimiento espiritual, y cuando lo hagan, hallarán que sus vidas se han enriquecido grandemente. El contacto con discípulos, iniciados y Maestros, tiene siempre resultados evocadores. El poder que normal e inconscientemente manejan, es doble en su efecto. Extrae lo mejor y evoca lo peor del discípulo, mientras presenta situaciones, las cuales él debe resolver. Cada discípulo es un punto focal de poder hasta cierta medida. Cuanto más avanzado esté un discípulo, tanto mayor será la fuerza o energía que irradiará de él; esto lógicamente presentará situaciones que tendrá que manejar el discípulo menos avanzado. El verdadero discípulo nunca lo hace intencionalmente. La teoría tan prevaleciente entre grupos esotéricos de que el dirigente o un discípulo avanzado tiene que producir ciertas situaciones a fin de desarrollar al estudiante, es contraria a la ley oculta. Sin embargo, desde el momento en que se pone al alcance de la radiación de un [e679] Maestro o discípulo más avanzado, con seguridad se producen acontecimientos en sus vidas. La radiación será eficaz cuando se reciba correctamente y se registre y utilice conscientemente, de modo de llevar a cabo los cambios presentidos y necesarios. Oportunamente, cuando la vibración de un discípulo es constante y responde a otra más elevada, pueden sincronizarse ambas. [i741] Esta sincronización caracteriza a todos los grados de iniciados y a un iniciado de grado superior, e indica que un iniciado o discípulo de grado inferior puede ser aceptado en los grados superiores. La sincronización es la clave de la iniciación.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa II. El Discípulo que está en la Luz

    En esta etapa la conciencia del probacionista se ocupa definidamente de vencer el espejismo y corregir la visión distorsionada y miope del hombre que estuvo sumergido en la vida de la materia o de la forma. Ahora trata de ver la nueva visión, controlar el mundo de reacciones emocionales y trabajar en un nuevo medio, el de la Luz.

    Los Maestros nunca trabajan en el plano astral. Aunque ciertas escuelas de ocultismo lo enseñen, no es verdad porque para Ellos (que han vencido el espejismo y la ilusión) el plano astral no existe; sólo es un concepto ilusorio de una mente del tipo kama manásico (deseo-mente) -la mente del aspirante común. Por lo tanto, en esta etapa, el discípulo es cuidado y guiado por alguien que aún está sujeto al espejismo, y es al mismo tiempo consciente de la naturaleza efímera del plano astral.

    Hay tantos aspirantes en el mundo que yo desearía, antes de proseguir con otros temas, mencionar la índole del trabajo que los Maestros tratan de realizar con Sus grupos de discípulos en esta hora de crisis mundial. Es un tema de suma importancia [e660] para el mundo desde el punto de vista de los Maestros. Recuerden que en todas nuestras observaciones y en el esfuerzo de ustedes por comprender, trato de descentralizarlos, dándoles en lo posible simplificado el punto de vista de la Jerarquía, para que pueda ser comprendido por el aspirante término medio.

    [i720] En lo que a los aspirantes concierne, lo que los Maestros tratan de hacer es estimular la llama del espíritu en ellos, para que puedan incendiar al mundo. Los fuegos del razonamiento y de la sustancia, del karma y su vehículo, la materia, azotan el mundo de hoy. El fuego hay que combatirlo con fuego y, como bien saben, para sofocar el ardiente infierno que devasta hoy al mundo hay que oponerle el fuego del espíritu, el cual debe ser utilizado y distribuido con eficacia por los discípulos de los Maestros. La tarea de Shamballa, referente a la Jerarquía, es de naturaleza similar, pero se expresa en un nivel más elevado, propagando al máximo el fuego de la Voluntad. En último análisis, el fuego que debe ser utilizado por los discípulos en el mundo, es el de la voluntad de amar.

    Este fuego no es lo que creen. La voluntad de amar significa amar al gran Todo y también poseer la capacidad de hacer lo necesario para bien del grupo en forma correcta y con la debida habilidad de actuar. Involucra la capacidad de actuar firmemente donde surge la necesidad, pues el discípulo posee amplia visión y no se deja engañar por la perspectiva inmediata. Trabaja y se prepara para el futuro. En otras palabras, constituye la intención amorosa de incendiar al mundo con la nueva idea del “espíritu de relación”, comenzando en sí mismo, la familia y el grupo inmediato. Ésta es la voluntad de incendiar. Sería conveniente reflexionar profundamente sobre estas ideas. Para llevar a cabo y hacer efectiva esta ígnea estimulación, el discípulo tiene que aplicarse el fuego a sí mismo y verse, en la llama resultante, como verdaderamente es. El fuego del aspecto material -el de la personalidad aún prevalece demasiado y es muy poderoso en la vida de los aspirantes, por eso causan daño. Deseo recordarles que el fuego del plano mental -el de la mente- es el reflejo -el reflejo distorsionado del fuego del espíritu. Algunos discípulos utilizan sólo el fuego de la mente; en sus momentos mejores y más elevados tratan de utilizar el fuego del amor para neutralizar los fuegos de la mente censuradora, pero en el mejor de los casos no es una afluencia espontánea, sino un esfuerzo laborioso de ser bueno, de abstenerse -mediante una drástica autodisciplina de expresar lo que sus mentes criticadoras dicen, o de actuar según las opiniones que pueden haberse [e661] formado por el empleo del fuego de la mente. Este fuego por lo general va dirigido a un hermano, y el esfuerzo para no [i721] utilizarlo crea inevitablemente un vacío o una barrera. No existe verdadero amor activo entre la mayoría de los aspirantes, sino sólo un gran esfuerzo de la personalidad para no criticar. Se concentran en la necesidad reconocida y básica de no criticar, porque es lo correcto, y se recompensa a quienes lo logran, pero la concentración no se basa en el efecto que produce en los demás, cuando el fuego de la mente se desata con sus resultados destructores, consumidores y perjudiciales.

    Los Maestros ansían, por lo tanto, “quemar al discípulo en el fuego de la voluntad de amar, para que sea liberado y desaparezcan las barreras que impiden la afluencia de la fuerza avatárica”. ¿Por qué es así? Porque los discípulos en el mundo, no la masa, obstruyen actualmente la Venida del Avatar y obstaculizan Su intención. Él no decidirá venir hasta que los discípulos y aspirantes del mundo efectúen los necesarios cambios en sí mismos, pues no existirá “suficiente voluntad para amar con ígnea esencia”. Donde existe esa voluntad, pueden acontecer dos cosas:

    1. La afluencia de energía que el Avatar traería Consigo, puede ser aminorada suficientemente como para ser efectiva en la humanidad.

    2. Al Avatar y a quienes trabajan con Él y están bajo Su influencia, se les puede proporcionar un grupo que:

    a. Responda inteligentemente a esa influencia, reconociéndola y absorbiéndola.
    b. Distribuya la energía que afluye.
    c. Interprete ante la humanidad las nuevas fuerzas impulsoras que se ocupan de precipitar la nueva visión, el nuevo orden mundial y los ideales de la nueva era.

    Entonces habrá muchos Discípulos en la Luz y en las graduadas etapas del discipulado.

    La visión que muchos tienen de la influencia y el trabajo del Avatar, es la de una Gran Aparición que daría fin a toda contienda, inauguraría una nueva era de paz y buena voluntad, apaciguaría los corazones de los pueblos y conduciría al género humano a los reinos de la belleza y la felicidad. También culminarían los [i722] anhelantes deseos de innumerables mentes en el transcurso de las épocas y sería el consuelo para una humanidad atribulada; amaría y trataría dulcemente a Su propio pueblo; expulsaría a los malhechores de la faz de la Tierra, para evitar que éstos alteren nuevamente la paz del mundo.

    [e662] Debo decirles que ésta no es una visión de la realidad, sino que se basa en las interpretaciones teológicas y en el egoísmo humano y se funda en el sufrimiento del género humano como también en el fracaso de los discípulos y aspirantes de todas partes en captar la verdadera naturaleza del amor y la visión real del Plan jerárquico.

    Él traerá el Fuego del Amor y emitirá el mensaje del fuego purificador; no impartirá enseñanza sobre las aguas purificadoras, como sucedió hasta ahora, respecto a esta verdad simbólicamente impartida; propagará el fuego que consume y destruye todas las barreras en la naturaleza humana y todas las vallas separatistas entre individuos, grupos y naciones. ¿Como individuos, aspirantes y discípulos, están preparados para someterse a este fuego?

    Cuando un hombre llega a ser un discípulo en la luz, tienen lugar ciertos desarrollos que le permiten percibir con mayor claridad la visión y saber lo que debe hacer, puesto que la luz siempre revela, y ellos son:

    1. El aspirante efectúa una transición de conciencia del plano astral al mental, para lo cual el discípulo que lo ayuda definidamente le proporciona apoyo y guía.

    2. El aspirante aprende a distinguir, oportuna e infaliblemente, entre los pares de opuestos.

    3. El aspirante se da cuenta de que finalmente debe liberarse del espejismo y ayudar a liberar al mundo.

    Estas tres etapas están expuestas en el Libro de las Reglas para los discípulos en el sendero de probación. La regla que las explica puede traducirse aproximadamente en lenguaje moderno, de la manera siguiente:

    “El que huella el Camino da un salto adelante y abandona el mundo de la vida flexible. Efectúa la gran transición y deja atrás el camino acuoso. Camina sobre el agua y [i723] no se sumerge en ella. Un discípulo, llevando una luz, lo conduce de la mano, de una luz a una Luz mayor.

    “Es la Transición en el camino inferior que prepara para otro superior.

    “Quien está en el Camino llega a darse cuenta de una y otra cosa. Aparecen los polos. Ambos atraen su vida cotidiana, primero uno y después el otro; se mueve entre ambos. Debe producirse una transformación; los dos se convierten en uno. Se ha dado un paso hacia la unidad. Sigue adelante [e663] entre ambos. Un discípulo en la Luz esparce luz a ambos lados, y así el pequeño puede caminar.

    Esta Transformación en el camino dual, conduce al Camino.

    “Quien recorre el Camino mira a su alrededor y ve la vida a través de una bruma. Las nieblas y brumas del espejismo envuelven los valles y las colinas de la vida, debiendo disiparlas y trasmutarías por medio de los ardientes rayos de la resplandeciente luz. Un discípulo en la luz dirige la ardiente e ígnea luz que disipa la enervante bruma.

    “Esto es Transmutación. Estos fuegos liberan la luz oculta y la fusionan con la luz mayor”.

    Por lo tanto, en estos tres procesos se aprenden las primeras lecciones, guiados por un discípulo mucho más avanzado que el discípulo en la Luz (aunque todavía no es un adepto). A medida que esto transcurre, el aspirante no se da cuenta del interés del Maestro. El Maestro recibe regularmente informes basados sobre ciertos gráficos del discípulo avanzado que tiene a su cargo al neófito. De esta manera se establecen muchas relaciones jerárquicas. Una vez establecidas -por el trabajo realizado en el Ashrama de un Maestro y no en el plano físico- persisten, constituyendo uno de los factores que produce:

    1. La integridad jerárquica.

    2. La oportuna y estrecha relación entre la humanidad y la Jerarquía.

    En la actualidad se acrecienta grandemente el número de personas que se relacionan de este modo, y los discípulos avanzados de los Maestros que aceptan discípulos, están excesivamente ocupados entrenando [i724] aspirantes, y dedicados al trabajo que implica la grave crisis mundial. Los aspirantes así entrenados constituyen en realidad el núcleo de los futuros servidores del mundo, por lo cual son de real importancia. La tarea a que se dedican es de tres categorías, y mucho aprenden, mientras se ocupan de esto los discípulos avanzados y los iniciados.

    Dichas categorías constituyen el establecimiento de:

    1. Las influencias magnéticas.
    2. La relación telepática.
    3. Los básicos reajustes kármicos.

    La primera tarea que enfrentan los discípulos es llegar a comprender la naturaleza del aspirante del cual se han hecho responsables y establecer una zona o sendero de influencia, para [e664] que puedan ser definidamente útiles y capaces de comunicarse con el aspirante. Podría decirse que en el pasado tales relaciones eran entre alma y alma y requerían un largo período para “alcanzar” el adecuado reconocimiento en la mente y el cerebro del aspirante. En la mayoría de los casos, aún hoy persiste eso método, pero muchos de esos discípulos que prestan ayuda, llevan a cabo (dirigidos por su Maestro) un experimento para trabajar directamente con los aspirantes en el plano físico, involucrando así la relación de la personalidad y también del alma. Esto constituye una relación mucho más difícil, pero es parte de un nuevo proceso de exteriorización del esfuerzo jerárquico, del cual todos los ashramas externos (en lenta formación) son parte. Para que reconozca a los miembros de la Jerarquía se entrena, por este medio, al discípulo en la Luz, siendo consciente primero, de los discípulos más avanzados que él y aprendiendo después, a sopesar sus palabras y sugerencias. En consecuencia, observarán el gran esfuerzo que se está haciendo para acercar los dos centros -la Humanidad y la Jerarquía- en una relación más íntima, tanto objetiva como subjetiva.

    Todos aquellos que en esta vida han pasado de la etapa del discípulo en la Luz a la etapa del discípulo aceptado, reconocieron:

    1. Al discípulo avanzado que ellos descubrieron “en la Luz”. [i725]

    2. Al Maestro. El tema del reconocimiento del Maestro se dilucidará más adelante.

    El consiguiente desarrollo del proceso del intercambio telepático, es algo que debe ser cuidadosamente estudiado. Todos los grupos de discípulos que trabajan dentro o fuera de un ashrama, deben estar en íntima relación telepática y proporcionar un campo de entrenamiento para el desarrollo de este tipo de sensibilidad. Lo primero que debe haber en un grupo de discípulos, es amor y confianza, porque sin ellos no puede haber verdadera trasferencia de ideas. Cuando no existe amor y confianza, deberán desarrollarse definida y conscientemente.

    La segunda regla que rige la relación telepática es evitar cuidadosamente las crisis producidas por la crítica, si desean establecer el ritmo requerido. En todo grupo de discípulos hay quienes hacen después lo que debieron hacer antes; dan prioridad a muchas personas y cosas antes que a sus deberes y responsabilidades espirituales; lógicamente esto proporciona entre sus condiscípulos una razonable (aparentemente justa) crítica. En ciertos momentos la crítica es sin duda un reconocimiento de hechos. Esto significa que el discípulo que critica ha llegado a una etapa [e665] en que basa su razonamiento en el amor, de manera que no produce efectos personales en su propia vida ni en la de su condiscípulo. Es simplemente el reconocimiento amoroso de las limitaciones, como es erróneo cuando estos fehacientes hechos se utilizan para despertar la crítica en quienes no están capacitados para ello y son causa de discusión. El discípulo o aspirante, cuyos defectos son notorios, y no hace los cambios necesarios en sí mismo, erige barreras que deberá destruir con el tiempo, eliminando todo lo que causa crítica. Estas barreras impiden la libre comunicación telepática.

    Podría formularse aquí y se formulará, una interesante pregunta: El grupo de discípulos y aspirantes activos ¿debe sintonizarse con la nota que emiten los discípulos más avanzados del grupo, o disminuirla a un nivel general e inferior, adaptado a los menos avanzados? Expongámosla de otro modo: ¿Los que están menos avanzados en un grupo de discípulos y aspirantes, deben hacer descender a su nivel de trabajo y comprensión a los más desarrollados? ¿Harán un supremo esfuerzo para estar a la altura de la visión superior y alcanzar las actitudes y puntos de vista de los más avanzados? Estas preguntas constituyen un [i726] problema fundamental en todos los ashramas, y únicamente pueden responderlas los mismos discípulos.

    Cuando el discípulo mentor establece los ajustes kármicos, está regido por ciertos requisitos. Debe asegurarse con exactitud qué karma debe agotar en esta encarnación el aspirante que tiene a su cargo. Luego tiene que inducirlo a que agregue a este karma lo que puede llamarse “karma liberador”. Esto es parte de un proceso forzado a que deben someterse voluntaria y libremente todos los que eligen el difícil camino de la iniciación. El discípulo tratará de hacer ciertas cosas a este respecto. Aquí me refiero al discípulo que está en la Luz:

    1. Agota inevitablemente el karma lo más inteligente y conscientemente posible.

    2. Acepta algún karma, que comúnmente podría ser precipitado en una vida posterior.

    3. Comienza a responsabilizarse de parte del karma general de la humanidad, aumentando así su propio karma.

    4. Empieza a agotar parte del karma planetario y a comprender algo del mismo, aunque no asume todavía responsabilidad a este respecto. Sólo después de la tercera iniciación toma parte, conscientemente como individuo, de la responsabilidad kármica del Logos planetario.

    [e666] Quisiera señalar aquí que me refiero al buen y mal karma. La tarea del discípulo colaborador consiste en guiar al discípulo que está en la Luz, a ajustar su karma. El discípulo avanzado lo hace plasmando el pensamiento. Cuando el karma se enfrenta conscientemente se acelera por el poder mental; quizá ésta es la lección principal que el discípulo avanzado debe enseñar al neófito. Así se le ayudará a ver “en la luz” que ilumina su camino, pues el discípulo que lo prepara para la etapa de discípulo aceptado está en constante contacto con el Maestro. De este modo se establece una relación triangular que tiene un valor oculto.

    Esta etapa puede ser relativamente breve si el discípulo en la Luz lo ansía y conscientemente desarrolla la sensibilidad superior. A veces dos vidas son suficientes para abarcar [i727] este período. El discípulo en la Luz es el que huella el camino de lo que se llama “la revelación menor” -menor porque concierne a la revelación de lo que debe hacer durante la vida de la personalidad; no es el camino de la revelación superior de la divinidad y su naturaleza, sino la revelación de lo que ya está manifestado y no lo que debe ser manifestado. Reflexionen sobre esto. El faro del alma revela defectos del carácter, la expresión limitada y la conducta inadecuada, las cuales deben ser corregidas inteligentemente. En los gráficos simbólicos que el discípulo guiador presenta al Maestro dos veces por año, se indica el esfuerzo hecho en ese sentido y no los resultados; lo que cuenta es el esfuerzo. Los resultados serán inevitables, de acuerdo al esfuerzo. Cuando estos gráficos (tres) se relacionan y superponen geométricamente, indican un definido diseño de rayo. Entonces el Maestro puede juzgar el grado y tipo de desarrollo y determinar en qué momento puede autorizar al discípulo avanzado para que solicite, en la etapa del discipulado aceptado, el ingreso del discípulo que tiene a su cargo. Cuando la demanda del aspirante, la solicitud del discípulo guía, la condición kármica y la nota que registra el Maestro coinciden en el tiempo, entonces se llega a la tercera etapa.

    Quisiera recordarles nuevamente que estas tres etapas se relacionan con el trabajo en el ashrama y con la vida y la vitalidad del grupo interno. Este grupo está compuesto, como saben, de antiguos y experimentados discípulos e iniciados, también de neófitos en diferentes etapas de desarrollo y de discípulos que pasan por las numerosas y diversas etapas del sendero. Estas grandes diferencias entre los tipos de discípulos activos producen la interrelación entre los ashramas externos e internos, entre el grupo objetivo en el plano externo y el grupo interno mayor. Esto [e667] conduce a la pregunta que puede surgir en forma normal en las mentes de quienes trabajan en el grupo externo y están relacionados superficialmente con el grupo interno: El nivel de conciencia del ashrama externo ¿está determinado por los miembros de ese grupo o por su relación con todo el ashrama, del cual constituye una parte relativamente pequeña? Cuando un miembro del ashrama formula tal pregunta, indica una definida preocupación por el personal del grupo y no por el grupo como un aspecto del ashrama de algún Maestro. Los discípulos deben [i728] recordar que un ashrama no está restringido a unos pocos que pueden conocerse mutuamente y reunirse como miembros de un ashrama. Un ashrama es un grupo internacional, compuesto de almas encarnadas y desencarnadas; es una síntesis de iniciados de diversos grados y de discípulos aceptados. Los Maestros no consideran iniciados a quienes recibieron la primera iniciación. Sobre este punto debe insistirse.

    A los discípulos que recibieron la segunda iniciación se los considera “iniciados en probación”, y sólo cuando pasaron la tercera iniciación son verdaderos iniciados desde el punto de vista de la Jerarquía. A la primera iniciación se la denomina a veces iniciación lemuriana”, a la segunda, “iniciación atlante”, pero a la tercera iniciación -la de nuestra raza aria- la Jerarquía la considera técnicamente la primera iniciación. Quisiera que reflexionaran sobre este nuevo punto de vista. De allí que el término Discípulo Aceptado abarque las etapas de la primera y segunda iniciaciones; cuando un discípulo ha recibido la tercera iniciación ya no es técnicamente un discípulo aceptado, aunque permanece en el grupo de un Maestro hasta recibir la cuarta iniciación. Hago notar estos tecnicismos a fin de que haya claridad y proporción en sus reflexiones.

    Un ashrama, por lo tanto, representa todas las etapas del desenvolvimiento, desde las más avanzadas hasta las del principiante, como ser, el que lee estas instrucciones. Lo más importante para cada discípulo de un ashrama, es poder elevar su conciencia y responder conscientemente a la vibración ashrámica, a fin de no obstaculizar las actividades planeadas del ashrama. Los discípulos iniciados más avanzados ¿deben detenerse, o esperar y disminuir sus actividades, a fin de dar tiempo y oportunidad a los menos avanzados para que estén a la altura de ellos? Por consiguiente, surge la pregunta: ¿Esperan los discípulos avanzados u obstaculizan los menos avanzados?

    Puedo asegurarles que no se aplica una norma exacta, y quisiera prevenir a los principiantes que no pueden obstaculizar a [e668] los miembros avanzados de un ashrama, pero sí expulsarse a sí mismos de la esfera de actividad, aunque no del grupo. Les corresponde esperar a quienes no están entrenados ni preparados, y no los preparados y realmente dedicados.

    [i729] La tarea del Maestro consiste en estimular al mayor número posible de los que pertenecen a Su grupo, a fin de que trabajen firmemente en los niveles de actividad espiritual, donde el fuego de la voluntad de amar anima y predomina. Parte del ashrama se halla aún en las primeras etapas, luchando por comprender los fuegos de la mente, que deben ser primeramente captados y luego aplicada su esencia ígnea, antes de que el fuego de la voluntad de amar pueda afluir a través del discípulo.

    Debe comprenderse que el trabajo del ashrama sigue su curso y que los discípulos e iniciados (de fervorosos corazones) continúan trabajando sin impedimentos. Esto abarca la reacción individual de los miembros de un ashrama. Pero cuando todo el grupo con vehemente amor vive como almas, entonces el ashrama se convierte en un centro vital o vórtice de fuerza dinámicamente efectivo. Los Maestros que trabajan aplicando el método de formar ashramas, se esfuerzan por lograr, lo más rápidamente posible, esta unidad de amor e intención (voluntad). Sólo el principiante se preocupa de su efecto individual en un ashrama. El discípulo entrenado y liberado se preocupa del esfuerzo que debe realizar y la tarea que debe llevar a cabo. La personalidad de un discípulo individual sufre si sus hermanos de grupo no comprenden ni detienen la fogosidad de sus mentes, pero continúa firmemente con su trabajo, manteniendo incólume su eficacia personal, como unidad servidora. Sabe que algún día todos se liberarán de sí mismos. Mientras tanto trabaja para neutralizar su influencia, y en ese sentido su tarea es más pesada, pero sabe también que están en camino de comprenderlo y que por el momento no pueden evitar ver en él y hasta en su Maestro, los mismos defectos que predominan en ellos, pues, hermano mío, vemos en otros, aunque no exista. Los discípulos deben aprender a diferenciar entre la verdadera percepción analítica y lo que se denomina crítica. Un Maestro no critica a los miembros de Su ashrama. Procura analizar los puntos que pueden obstaculizar la utilidad del servicio que presta el ashrama. Existe una diferencia fundamental entre esta ayuda constructiva y la crítica basada en un sentido de superioridad personal y en el hábito de buscar defectos.

    [i730] Cada Maestro ha llegado a un punto en que ve la visión con [e669] claridad, siendo esto parte de la recompensa acordada al iniciado. Se identifica con ella y, si es necesario, su rayo de “captación” la matiza y enriquece, interpretándola como Su contribución al todo. Allí reside el secreto del éxito inevitable e inobstaculizable (si tal palabra existe, hermano mío) de la visión, materializada por los esfuerzos combinados de la Jerarquía, condicionada en tiempo y espacio por algún Maestro o grupo de Maestros que trabajan con uno o varios rayos. En los primeros días del presente ciclo de esfuerzo jerárquico 1925-1936, el primer rayo actuaba sobre la humanidad. La actividad de tal rayo culminó cuando Gran Bretaña declaró la guerra en 1939 y la fuerza destructiva de este rayo -mal aplicada y mal dirigida indujo a Alemania a invadir Polonia. En 1932 la influencia del segundo rayo empezó a afirmarse y continuará haciéndolo hasta 1945, en que el séptimo rayo entrará paulatinamente en actividad. Entonces tendremos tres rayos que simultáneamente afectarán al género humano:

    1. El primer Rayo de Voluntad o Poder, agotando su fuerza.

    2. El segundo Rayo de Amor-Sabiduría, alcanzando su meridiano y manteniéndose en el centro del escenario hasta 1957.

    3. El séptimo Rayo de Orden Ceremonial, entrando en actividad en combinación con los otros dos -la voluntad de amar y la voluntad de un orden-, produciendo belleza en el actual caos.

    Por lo tanto, los discípulos de los Maestros Morya, Koot Hoomi, Rakoczi, van hacia un período de intensa actividad. El destino del mundo está en manos de Sus tres grupos de discípulos iniciados, y se les pide conjuntamente a los discípulos aceptados de los tres grupos, que colaboren con Ellos, lo cual ofrece a muchos, en todas partes, una gran oportunidad. A medida que ustedes visualizan el Plan y colaboran con los tres Maestros y Sus grupos de iniciados, se les presentará una oportunidad. Los Grandes guías de Shamballa consideran responsable a este triángulo de energía, de la regularización de los asuntos mundiales. No es necesario que la humanidad sepa algo más sobre esto.

    Recuerden que el ashrama es un vórtice de fuerza y un centro de energía -centro a través del cual afluyen la fuerza y la energía, [i731] para que se materialice la visión. Esta fuerza y energía está, en último análisis, dirigida por un Maestro, por un grupo de tres iniciados avanzados y por otro grupo de iniciados menores, representando así (en cada ashrama) el gobierno planetario en miniatura. Ellos reducen la energía entrante, a fin de que [e670] los discípulos aceptados puedan manejarla sin peligro y actuar como agentes distribuidores. La energía con que trabajan los Maestros procede de Shamballa; las fuerzas con que Ellos trabajan, la proporciona la Jerarquía misma, y de acuerdo a como reaccionan los discípulos aceptados a las fuerzas combinadas, podrán ser utilizados para servir. En otras palabras: los discípulos iniciados en el grupo de un Maestro enfocan las energías entrantes; los discípulos aceptados, por mediación de sus almas, enfocan la fuerza que el Maestro dirige externamente hacia el mundo de los hombres, de acuerdo al Plan de la Jerarquía, haciéndolo en concordancia con la revelación que proviene de Shamballa.

    A los discípulos iniciados sólo les interesa la visión, el Plan, su dirección y su materialización en la Tierra. Los discípulos aceptados están aprendiendo a hacerlo y mientras tanto deben reaccionar a la visión en forma que podría llamarse secundaria, pues se ocupan del Plan y de la distribución de las fuerzas que lo materializará. Así se coordina toda la actividad del ashrama. Los discípulos recientemente aceptados (que están aprendiendo a colaborar) son valiosos como “agentes de experimento”. De acuerdo a su reacción ante las verdades impartidas y el Plan; de acuerdo a la capacidad de percibir la necesidad y relacionar esta necesidad con el medio de liberación, y de acuerdo a su capacidad de trabajar con los discípulos mundiales (los cuales son definidamente responsables, ante el Maestro del Ashrama, por algún aspecto del Plan), así será el éxito del esfuerzo en el mundo externo.

    Nuevamente se les llama la atención sobre el concepto de la “Jerarquía de Relación”. En estos días de contienda mundial, el establecimiento de rectas relaciones presenta la clave del aspecto inmediato de la visión que debe ser precipitada sobre nuestro planeta. Por lo tanto, un Ashrama es un centro donde se pone a prueba la relación.

    Surge aquí una pregunta sencilla: ¿cómo pueden establecerse rectas relaciones en la tierra si los discípulos aceptados del [i732] grupo de un Maestro son incapaces de reaccionar a esa idea y de mantener entre sí relaciones correctas, unánimes e inequívocas? ¿Qué esperanzas hay para el mundo externo, si el círculo interno de trabajadores (discípulos consagrados) son incapaces de establecer y mantener entre ellos estas rectas relaciones? Actualmente el problema es triple. Las rectas relaciones deben ser fomentadas entre: [e671]

    1. Los discípulos aceptados, los discípulos iniciados y el Maestro.
    2. Los miembros de un Ashrama y otros Ashramas.
    3. Estos Ashramas y el mundo externo

    El Maestro de un ashrama y los iniciados mayores de su grupo, son responsables de la relación entre Shamballa y la Jerarquía. Los discípulos aceptados y los iniciados menores son responsables de la relación entre la Jerarquía y la humanidad. De este modo se mantiene inviolable la gran cadena de la “Jerarquía del Ser”.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa I. El Periodo del Discipulado Primario

    Esta etapa es tan definidamente exotérica que muchas personas la dejaron muy atrás. El primer indicio de que un hombre ha llegado a esa etapa (desde el punto de vista de un Maestro) es que “la luz resplandece” en determinada vida; esto atrae la atención del Maestro hacia esa persona. Podría decirse que cuatro etapas constituyen el preludio del interés del Maestro, y cuando las cuatro están presentes y unidas en forma simultánea, sucede lo siguiente:

    1. La intensa aspiración del hombre en el plano físico le permite repentinamente establecer [i714] contacto con el alma. Cuando esto tiene lugar se intensifica momentáneamente la luz en la cabeza.

    2. Aumenta grandemente el karma de la vida del hombre y -aparte de su karma individual- por primera vez participa conscientemente y se hace cargo de una parte del karma de su grupo. Esta dual actividad kármica produce un verdadero vórtice de fuerza en el aura del grupo, que atrae la atención jerárquica.

    3. El siguiente punto no es fácil de explicar o captar. Se ha dicho que el alma está en profunda meditación la mayor parte del ciclo de vidas de cualquier individuo, y sólo cuando se ha logrado integrar en cierta medida la personalidad, la atención se aparta de sus propias consideraciones internas y asuntos egoicos, y se dirige a su sombra. Cuando esto acontece, afecta definidamente al grupo egoico, y el Maestro (cuyo rayo es el mismo que el del alma [e655] implicada) se da cuenta de lo que esotéricamente se denomina “un alma que mira hacia abajo”. En el sendero del discipulado el ego es siempre consciente de la personalidad que se esfuerza por progresar, y llega la etapa en que (hacia el final del Sendero de Evolución) el alma recapitula el proceso evolutivo de involución y evolución. La energía del alma desciende y la fuerza de la personalidad asciende, y esto tiene lugar a través de descensos y ascensos conscientes. Me refiero aquí al proceso que lleva a cabo el alma bajo el impulso jerárquico, no al proceso en que la personalidad invoca al alma bajo una imperiosa necesidad, producida en la conciencia inferior por la gradual cesación del deseo.

    4. Así se va construyendo gradualmente el antakarana y se relaciona conscientemente la “Luz mayor y la luz menor”, estableciéndose o creándose un sendero de luz y energía entre estos dos aspectos divinos. A medida que pasa el tiempo aparece en el grupo egoico lo que se conoce técnicamente por “la vinculadora luz” o “el puente de radiación”. El Antiguo Testamento menciona este sendero cuando dice: “el Sendero del justo es como una luz brillante que fulgura cada vez más hasta que el día sea con nosotros”. En libros [i715] esotéricos se lo describe en los siguientes términos: “antes de que el hombre pueda hollar el sendero, debe convertirse en el sendero mismo”.

    Estas cuatro etapas fueron descriptas en “El Antiguo Comentario”, con los siguientes términos:

    “El punto de luz resplandece. Crece y mengua. El punto se convierte en línea mediante la iniciación del vórtice, y desde el centro de la fuerza rotativa surge una voz invocadora y clara.

    “Aquel que trabaja silenciosamente, solo y sin temor (porque la parte no está sola y el grupo no siente temores), mira abajo, capta la luz, refleja la fuerza giratoria y escucha la voz.

    “Entonces desde el punto silencioso de poder surge el Verbo: Aquiétate. Guarda silencio. Sabe que soy Dios. Ahora comienza el trabajo requerido.

    “Entre el Gran Uno y el pequeño aspirante se establece la comunión; el intercambio comienza; la mente ocupa el lugar que le corresponde. Realmente se construye el sendero”.

    [e656] Cuando los cuatro aspectos de la actividad interrelacionada están presentes, comienzan a tomar forma y a establecerse “hábitos espirituales”. Su efecto conjunto sirve eventualmente para atraer la atención del Maestro. El contacto es aún demasiado débil, y el aferramiento del alma sobre la personalidad lo es también, como es aún demasiado débil para justificar que el Maestro haga algo directamente con el aspirante. La etapa es de misticismo puro y de propósito espiritual egoísta. Carece del reconocimiento de la relación grupal, no tiene conocimiento de la tendencia grupal ni un verdadero deseo altruista de servir. Sólo hay un vago deseo de liberación, de integridad y de perenne felicidad personales. Esto tiene que convertirse en emancipación, cohesión y alegría grupales.

    Por lo tanto, la primera etapa de entrenamiento de este tipo de aspirante, consiste en relacionarlo con un discípulo más avanzado, que lo conducirá gradualmente adelante y le prestará la ayuda necesaria. Por esta razón se le asigna un discípulo que está más cerca del aspirante, aunque más lejos de la perfección, puesto que está aprendiendo a servir. Esta etapa de desarrollo abarca un período de información oculta e investigación [i716] esotérica y, por lo general, está distribuida en varias vidas. El aspirante en esta etapa va de un instructor a otro, de acuerdo a su tendencia, oportunidad y necesidad. Es un ejemplo de inestabilidad, estando vigilado cuidadosamente por el discípulo que ha trascendido esta etapa particular de volatilidad; su tarea es asegurarse que el aspirante eluda esta “red de futilidades”, como se denomina a veces, y que se alcance gradualmente en la etapa posterior de investigación interna.

    Durante este período el Maestro no se interesa mayormente por el aspirante. Pasará mucho tiempo antes de ser admitido ante Su presencia y tener contacto personal. El discípulo que supervisa esta etapa intermedia, informa al Maestro en raros y distanciados intervalos. Cuando el aspirante ha llegado al punto en que “puede entrar en la luz del Ángel”, el Maestro comienza a hacerse cargo de su entrenamiento. Desde ese momento el discípulo está irrevocable y definitivamente preparado. Esto tiene lugar en la tercera etapa, la del Discipulado Aceptado.

    Todas estas etapas se relacionan con una de las iniciaciones, denominada la primera: Periodo del Discipulado Primario, se relaciona con la primera iniciación, y está conectada con el plano físico y, como repetidamente he dicho, un gran número de personas la dejó muy atrás. Todos los verdaderos aspirantes han recibido la primera iniciación. Este hecho se demuestra por [e657] el intenso esfuerzo para introducirse en la vida espiritual, seguir una orientación determinada hacia las cosas del espíritu y vivir por la luz de ese espíritu. Creo que la mayoría de quienes leen mis palabras reconocerán estas determinaciones, como móvil básico de sus vidas) Esta etapa es la analogía del proceso de individualización en la época lemuriana, y a la etapa del discipulado primario se la denomina a veces el “período de conciencia lemuriana”, que conduce de la etapa atlante de un “Discípulo en la Luz”, a la etapa aria del Discipulado Aceptado, en la cual se emprende conscientemente la verdadera preparación para la tercera iniciación, pues para entonces se habrá estabilizado la integración y el hombre habrá alcanzado la plenitud y madurez de conciencia y estará dispuesto a someterse, sin reserva, a la impresión jerárquica.

    No es necesario extendernos más sobre esta fase preliminar, en este cansador aunque inspirador sendero del discipulado. [i717] Este tema es muy conocido en el mundo, acentuando casi indebidamente la purificación, servicio y devoción. La razón de que diga esto se debe a que se da por sentado que forman parte de la expresión exotérica de la vida de todo verdadero aspirante. No son causas esotéricas, sino efectos exotéricos de actitudes internas.

    A medida que continuamos nuestros estudios sobre las etapas del discipulado, deseo reiterar que la mayoría de los aspirantes del mundo y las personas muy evolucionadas, con conciencia humanitaria, han dejado muy atrás la primer etapa. Hay muchas personas que han llegado a ser “discípulos aceptados”, y ésa, como bien saben, es la tercera etapa y por lo tanto detrás de ellos han quedado tres experiencias:

    1. La etapa del “discipulado primario” -elemental, probatoria e inquietante. A veces se la define como la “etapa en que se sacuden las raíces del hombre-planta”, etapa donde las raíces (hasta ahora bien arraigadas) son removidas y el aire y la luz perturban la paz de las edades, la paz de la muerte, la edad de la piedra, la tumba de la vida.

    2. La etapa del “discípulo que está en la Luz”, la cual trataré más adelante.

    3. La primera iniciación precede siempre a la etapa del discipulado aceptado. Ningún Maestro acepta a un discípulo y lo introduce en su Ashrama si no se ha producido en él, el nacimiento del Cristo. Como lo expresa la fraseología [e658] cristiana, Saulo debe convertirse en Pablo. El niño dentro de la matriz del tiempo emerge en el mundo de los hombres y, desde el punto de vista de total identificación con la materia (la madre) se convierte en él mismo, y trata conscientemente de hollar los caminos de la vida y llegar a ser lo que es. Esto es una repetición esotérica del proceso físico de convertirse en un individuo aislado. Entre las etapas de “individualidad aislada” y de “unidad aislada” tenemos lo que se denomina “identificación aislada”. Esta etapa y sus implicaciones esotéricas nos conciernen. La de unidad aislada describe la etapa alcanzada por el Maestro; la de individualidad aislada es la del discípulo; la de identificación aislada (con el alma) es la del discípulo que ha llegado hasta, e inclusive, la tercera iniciación:

    a. La unidad aislada es la consumación de la [i718] conciencia aria. La identificación aislada está relacionada con la conciencia atlante, desde el ángulo de la analogía superior.

    b. La unidad aislada tiene conexión con el plano mental, está regida por el quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y es un reflejo de la voluntad de conocer. La identificación aislada tiene conexión con el plano astral, está regida por el Sexto Rayo de Devoción o Sensibilidad Idealista, y es un reflejo -deformado e inestable- de la voluntad de amar. La individualidad aislada tiene que ver con la expresión en el plano físico, está regida por el tercer Rayo de Inteligencia Activa y es un reflejo -también deformado e inseguro- de la voluntad de Ser.

    En el plano búdico, el plano de la divina intuición, estas tres expresiones inferiores y sus prototipos superiores se armonizan, y el trabajo de expansión, de las tres iniciaciones, segunda, tercera y cuarta, produce absorción, fusión y un proceso combinado entre discípulo y alma (eventualmente entre la humanidad y la Jerarquía), que prepara para establecer un mayor contacto entre el hombre y la mónada. Cuando esto tiene lugar, el alma, la creadora del reflejo y la sombra, es descartada, porque ese punto de conciencia ha servido su propósito. Se produce la destrucción del cuerpo causal y sólo queda la forma plenamente consciente y el espíritu. Sin embargo, hasta que el hombre haya recibido las iniciaciones superiores, no puede comprender la significación de estos comentarios.

    [e659] Referente a ello quisiera recordarles que si bien trato de entrenar a muchas personas en la actualidad, para mayores expansiones de conciencia, escribo principalmente para el futuro y para esos discípulos que en años venideros leerán mis palabras y encontrarán su camino hacia los Ashramas de los Maestros. La Jerarquía construye para el futuro, no se ocupa del presente. Todo lo que rea]iza es con la intención de abrir el camino hacia un mundo más amplio y expansivo. La humanidad se preocupa por cosas del presente; la Jerarquía trabaja y hace planes para el futuro; Shamballa se dedica totalmente al Eterno Ahora y a la vida dinámica, que ha creado el pasado y controla el presente -el centro de la ilusión- y [i719] el futuro. Quizá puedan obtener una idea o imagen de la vida condicionadora de Shamballa si estudian la era actual del vivir humano. Hay personas con conciencia lemuriana enfocadas en el pasado y preocupadas por el plano físico, y también las hay de conciencia atlante, emocional en esencia y enfocadas en el presente, y aun otras que tienen conciencia definidamente aria, están mentalmente enfocadas y se ocupan del futuro. Los tres tipos constituyen una sola raza de hombres y forman la totalidad del género humano.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • D.P.R. y la Práctica de la Presencia

    A través de las edades, mucho se ha dicho y escrito sobre la práctica de la Presencia de Dios y actualmente uno de los hechos interesantes del momento es el surgimiento de varias “técnicas”, para alcanzar [i389] el conocimiento de esta Presencia de inspiración, de luz y de contacto.

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  • Cartas discipulares a Francisco Brualla (1938-1948)

    I. A. P.

    Junio de 1938

    Hermano de antaño:

    Desde 1917 he observado su progreso y trabajo. Esto le indicará cuán despacio trabajamos quienes tratamos de ayudar y guiar a nuestros discípulos. Pero los discípulos se desarrollan solos, palpando su camino y descubriendo su propia línea particular de acercamiento al centro de donde surge la luz, respondiendo firmemente, en la soledad, al llamado del deber y del servicio.

    Sin embargo, ha llegado el momento en que puede trabajar con visión más clara, en estrecha colaboración con y desde el Centro interno, y no por sí solo. Se ha convertido ahora en parte de mi grupo de discípulos, y este conjunto seleccionado de hermanos, permanece a su lado; también yo trato definidamente de darme a conocer y de acercarme en forma servicial y comprensiva. Mi ashrama y todos los que están afiliados al mismo, van vinculándose más estrechamente y forman esotéricamente un grupo.

    Debe comprender que al realizar juntos este trabajo, lo hacemos con abierta y total franqueza, sin ocultar nada. Se sacarán a luz los éxitos, los fracasos y las debilidades, y los consideraremos juntos en la clara luz proveniente del Centro. Tal es el método de los grupos de la nueva era. Nuestra meta es obtener el máximo impersonalismo imparcial, pues tal actitud nos libera para prestar un servicio más profundo.

    Me comunico con usted hermano mío, como si fuera un trabajador entrenado, que ha comprobado su disposición y capacidad de servir y de sacrificarse por sus semejantes. Nuestro objetivo es actuar como grupo consagrado a prestar un servicio unido, donde quedan sumergidas todas las personalidades y sólo la luz del alma resplandece. De esa luz le llegará la luz para resolver sus problemas, tanto los individuales como los que surjan en conexión con el grupo o con el campo elegido para su servicio. Sin embargo, quiero llamarle la atención únicamente sobre dos cosas:

    Primero, a medida que trabaja, sirve y lucha por entrenarse, debe exteriorizarse hacia otros más decididamente, ofreciéndoles la oportunidad de servir y ayudar en el trabajo que usted está tratando de llevar a cabo, no importa cuán inexpertos sean ni de cuántos defectos adolezcan. Reflexione sobre esto y procure trabajar a nuestra manera; nosotros, los instructores y guías del aspecto interno lo hacemos siempre así. Le hemos ofrecido la oportunidad y usted debe ofrecerla a otros.

    Segundo, no debe sentirse oprimido ni angustiado por el peso de la ignorancia y la falta de desarrollo de la masa que ve a su alrededor. La atmósfera psíquica de los países en los que actúa es peculiar y muy difícil para los discípulos que trabajan con nosotros, los colaboradores de la Gran Logia Blanca. Es más fácil para los discípulos que trabajan en conexión con la Hermandad… (una rama de nuestras actividades). Sin embargo, estos discípulos no trabajan con los intelectuales, tampoco con los precursores de la raza, ni con los aspirantes reflexivos. Trabajan con la aspiración espiritual que se manifiesta como cualidad, en el rebaño, en las masas y no en el individuo ni con él. Tampoco trabajan con el tipo de personas a las cuales usted puede llegar. Menciono esto porque conozco muy bien el profundo desaliento que puede embargarlo a medida que reacciona a la masiva impresión psíquica. Libérese de ello teniendo la seguridad de que la Gran Logia Blanca trabaja para los aspirantes, y la Hermandad… lo hace para las masas ignorantes y analfabetas. Es un solo trabajo que fue delegado a distintos grupos, los cuales actúan en la más estrecha asociación posible.

    No le asignaré ningún trabajo especial, porque su tiempo está plenamente dedicado a prestar servicio.

    Enero de 1940

    Hermano mío:

    Creo que su mayor peligro en la actualidad reside en el espejismo derivado de su soledad. Hay ciertos espejismos que surgen como resultado de una vida espiritual interna demasiado cerrada y restringida y de una impuesta introspección. Por no tener con quien hablar y por estar muy alejado de sus hermanos espirituales, se encuentra muy solo; su situación es la del que enseña y da, por eso se encuentra aislado y se ha alejado quizás en forma indebida, aunque inevitable, desde el ángulo de la personalidad, lo que trae como resultado la creación de una forma mental poderosa de aspiración, interpretación y metas y objetivos espirituales. Pero esto constituye hermano mío, una forma mental que, por muy elevada que sea su naturaleza, puede dar por resultado un pronunciado espejismo y control alucinante que llegará hasta hablarle y condicionarlo psicológicamente; debe precaverse de él; mantenerse alerta; reconocerlo como algo de su propia creación, al cual debe condicionar y controlar usted y no viceversa. Creo que sabe a qué me refiero.

    Libérese de ese espejismo en bien del servicio que tan eficientemente nos presta. Aprenda a reconocer que el tiempo es corto y que usted, sus condiscípulos y también A.A.B., sólo deben hacer lo que es de utilidad para todos, lo cual ya está en marcha. Iniciar un nuevo esfuerzo, cuando es breve el tiempo para terminar aquello de lo cual es responsable, puede ser un espejismo de carácter muy entorpecedor. Le doy las gracias por el servicio prestado y le pido que siga adelante en las líneas que tan firmemente ha establecido.


    NOTA: Este discípulo lucha todavía, embargado por una gran soledad, en uno de los países latinos, llevando a cabo el trabajo del Tibetano con mucho éxito.

    Agosto de 1940

    Hermano de antaño:

    No es fácil en la actual hecatombe mundial y su paulatino acercamiento al hemisferio occidental, para los discípulos del mundo con su sensibilidad poco común, desentenderse de la condición psíquica general. Sin embargo, la meta de todo discípulo consagrado y comprometido (como usted lo es, hermano mío, por propia comprobación –el único testimonio verdadero–) debe ser adoptar una actitud subjetiva de contacto sin apego –¡paradoja oculta!– y al mismo tiempo continuar la vida de servicio activo en el plano físico. Éste es su problema, y deberá enfrentarlo acrecentadamente en el futuro. La situación actual debe llegar y llegará a todas las naciones, y cada discípulo será probado y deberá prestar el máximo servicio de que es capaz. Puntualizo esto a fin de que comprenda el presente y se prepare para el futuro.

    Le escribo a usted como alma, no como personalidad, y le pido que estudie las implicaciones de la actitud que asumo hacia usted. Durante el resto de su vida deberá dedicarse intensamente a asegurar el contacto obtenido con el alma, a entrenar al expectante hombre interno, a fin de captar las comunicaciones del alma, además de aplicar la voluntad de olvidar todas las cosas de la personalidad, al satisfacer la necesidad circundante –hasta donde sea posible– en su propio país y en las naciones aliadas. Quizás le sorprenda esta declaración pero, cuando termine la guerra, el periodo de reconstrucción y el establecimiento de rectas relaciones humanas, puede obligar (no digo que obligará, porque debe tenerse en cuenta el constante factor del libre albedrío) a cada discípulo a trabajar en lugares donde esfuerzos anteriores, ataduras kármicas, herencias y tendencias nacionales, determinen su lealtad personal. Esto también atañe a usted, pero sólo el tiempo dirá si trabajará en estrecha relación o a la distancia –preferiblemente lo primero, de ser posible–. Le pido simplemente que recuerde estas posibilidades para evitar conclusiones fanáticas, y que esté preparado para trabajar donde la oportunidad se le presente.

    Está manejando con correcta actitud y sentido común el espejismo al cual me referí en mi primera comunicación este año… Lo felicito, y le recuerdo que el contacto con el alma es siempre universal y de efectos incluyentes, pero la mente separatista (aun en los niveles del alma) puede establecer diferencias, encasillando las verdades impartidas en categorías y fuentes de origen. Las verdades impartidas, la enseñanza y la inspiración, tienen importancia y creo que va comprendiendo este hecho. Yo, el Maestro D.K., miembro de la Jerarquía, le doy enseñanza por intermedio de su propia alma en los niveles mentales, a veces en el mundo del espejismo y, exotéricamente, en el plano físico, por intermedio de A.A.B., un discípulo mucho más avanzado que le trasmite mis ideas. Sin embargo, a través mío y por su contacto conmigo (basado en el reconocimiento y el desarrollo de su alma), se ha relacionado con un mundo de inspiración y percepción espirituales que usted puede apreciar. Aprópiese de él, hermano mío, y transmita la enseñanza a aquellos a quienes usted sirve, pero no se preocupe ni se interese por la fuente u origen de la enseñanza, pues no tiene importancia. No obstante, la responsabilidad como instructor es suya. El instructor deberá preocuparse de la necesidad de los educandos y del esclarecimiento de la verdad tal como se le ha impartido, poniéndola en términos comprensibles, a fin de que no los desvíe el indebido interés en conocer el origen de la revelación.

    Agosto de 1942

    1. El discípulo debe aprender a discernir, para lo cual lo ha preparado la personalidad discriminadora.

    2. Gigantescas formas mentales dominan a los hijos de los hombres, hablan por intermedio de una nación, se enfocan por intermedio de un grupo. Apóyese en su propia alma.

    3. Su campo de servicio fue real, pero antiguos vínculos de servicio deben ser captados nuevamente. Prepárese.

    4. Sensibilidad hacia Quienes guían y saben, quizás indica una interacción mental. Llegue usted a las “formas mentales” de Ellos. Discierna.

    5. Hay un triángulo de fuerza con el cual debe mantenerse en estrecho contacto: Yo, F. B. y A. A. B. Permanezca cerca.

    6. Aprenda a utilizar a otros en su trabajo y entrénelos para que también puedan servir a sus semejantes. Esto lo puede hacer. Es el mandato de su alma, pero el rechazo de su per­sonalidad.

    Septiembre de 1943

    Hermano mío:

    Quizás crea que he guardado silencio y que lo he abandonado. En realidad no es así. Siempre lo observé, pero poco podía hacer hasta no haber abandonado por lo menos parcialmente la “intención de aislarse”, con la cual enfrenta su personalidad constantemente los requerimientos de su alma. Como alma consciente, está aprendiendo rápidamente a rechazar esta reacción de la personalidad. La soledad, el aislamiento, el sentimiento de estar abandonado, la separatividad (basada en la sensibilidad en la mayoría de los casos) caracteriza al discípulo de primer rayo, hasta que aprende a conservar su sentido divino de “identificación unificada”, mientras se fusiona al mismo tiempo con otros discípulos. Esto también lo está aprendiendo.

    Ha pasado por una época muy difícil, hermano mío. Se sintonizó con el sufrimiento del mundo y se dio cuenta que lo hace con creciente y angustiosa frecuencia. Así se entrenan los hijos de Dios, y se los conduce a la etapa de los servicios altruistas y espiritualmente orientados.

    Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresarle mi aprecio (si una palabra tan inadecuada puede tener algún significado) por el constante e incansable servicio al Plan que presta incesantemente. Durante años –desde que retornó por primera vez a España y posteriormente donde reside ahora– siguió indesviablemente el sendero del incesante y constante servicio. Hizo contacto con muchos y los ayudó. Sepa que no lo olvidamos. Quisiera que comprendiera que el trabajo que realiza es planeado por nosotros y su tarea consiste en ser sensible a nuestra “impresión”. Desarrollar la sensibilidad es una tarea difícil para la persona de primer rayo. Prefieren permanecer solas y forjar dentro de sí mismas los planes que consideran adecuados al tipo de servicio que tratan de prestar. Pero, actualmente, los discípulos están aprendiendo que es necesario un plan o esquema fusionado, organizado y mezclado, de servicio mundial, y que debe ser llevado a cabo un Plan maestro de la Jerarquía, y a este Plan deben tratar de adecuarse todos los discípulos, incluso usted.

    ¿Ha estudiado con cuidado los seis enunciados que le di hace un año? Quiero llamarle la atención sobre el tercer enunciado; este conjunto de palabras debería condicionar su planificación en el futuro, en particular la frase: “Antiguos hilos de planificación deben ser captados nuevamente”. Comenzó a trabajar para nosotros en otro país. Su principal destino kármico reside allí, aunque no retorne físicamente o durante un tiempo. El Plan debe ser servido. Le pediría que se prepare para restablecer el trabajo que comenzó una vez terminada la guerra en Europa; que se prepare para ubicarse nuevamente allí si es necesario, y comience a comunicarse con aquellos que trabajaron anteriormente, tratando de hacer todo contacto posible y en las líneas espirituales originales. No dije en las líneas originalmente organizadas.

    Le pediría que lo hiciera primero en un sentido definidamente personal, escribiendo cartas amistosas, inquiriendo noticias de las condiciones de quienes trabajaron con usted como miembros de la Escuela Arcana, los cuales formarán el núcleo del trabajo espiritual que tratamos de realizar y que usted puede ayudar grandemente a restablecer.

    El trabajo de salvar a Europa, espiritual y psicológicamente, nuestra principal preocupación, debe ir adelante. Debe mantenerse separado totalmente de la política y del partidismo; les pido a todos mis trabajadores consagrados que sigan adelante en esta empresa espiritual. Su vínculo con el Maestro R. lo ayudará mucho para emprender la acción adecuada en colaboración con A.A.B. y F.B.. El triángulo de fuerza así formado, está fortalecido por el vínculo con mi Hermano R. En lo que a España concierne, la imagen es la siguiente:

    Observará aquí la línea directa de fuerza espiritual descendiendo desde el Maestro R. por intermedio de D.K., hasta usted con F.B. y A.A.B., permaneciendo como agentes protectores en ambos lados. Ellos lo ayudan, y respaldan todos sus esfuerzos.

    Muchas cosas se irán abriendo rápidamente en el campo de la ayuda europea y, en su lugar y esfera, debe empezar a prepararse para ello. La demanda espiritual de la humanidad es grande y la necesidad a satisfacer gigantesca, pero usted posee un equipo adecuado y suficientes vínculos supervivientes en esa antigua península (donde comenzó su trabajo) para salvar algunos restos de la Escuela y así reconstituir en ese país un punto focal espiritual. Por lo tanto, comience a forjar sus planes. Escriba cartas. Localice a sus estudiantes. Establezca el contacto y, paso a paso, el camino se abrirá ante usted y se aclarará el trabajo que debe realizar. Cuente con su fortaleza interna y confíe en sus contactos espirituales internos. No se sienta inútil ni crea que es incapaz de esta tarea, porque en estos días de angustioso apremio la urgente ayuda a un discípulo y, por consiguiente, la que éste puede dar, es grandemente intensificada y acrecentada.

    Le haré personalmente ahora una sugerencia. Al recibir esta instrucción, ¿quisiera dedicar un mes entero a establecer un contacto tan estrecho con su propia alma, que el amor, el entusiasmo, sabiduría y ciertos reconocimientos espirituales fundamentales que deben condicionar siempre la vida de un discípulo aceptado, inunden todo su ser? Día tras día únase con su alma; día tras día conságrese al trabajo que debe emprender; día tras día trate de relacionarse más profundamente conmigo, con mi Ashrama y con sus hermanos de grupo; día tras día analice el servicio prestado hasta la fecha, a la luz del alma, entonces, hermano mío, con mi ayuda y bendición, avance con nuestro reconocimiento de que es uno de nuestros haberes espirituales. Trabaje para llevar la luz del amor y de la orientación espiritual a quienes usted está llamado a servir –allí donde reside ahora y en el futuro–, en forma acrecentada, en el lugar donde sirvió anteriormente. Le recuerdo otra vez las palabras finales del segundo enunciado: Apóyese en su propia alma.

    No le asigno ninguna meditación particular. Creo que la meditación grupal le dará todo lo que necesita en esta línea, y la reflexión sobre la oportunidad emergente y el planeamiento del trabajo que se recomenzará, bastarán para darle la debida expresión a su pensamiento y mantener la mente firme en la luz y la requerida concentración meditativa.

    Mis instrucciones se refieren al tema del trabajo, ¿no es así, hermano mío? Para usted es el tema de la vida. No es preciso decirle que el éxito de la reorganización venidera y de su esfuerzo espiritual dependerá mayormente de la profundidad de su enfoque espiritual individual, del estrecho vínculo con su propia alma y del reconocimiento de su “apego” (hablando técnicamente) a mi Ashrama. Éstos son el abecé de su relación conmigo, como discípulo aceptado.

    Cuando el curso de la acción externa a seguir le parezca más claro y el camino se abra para reasumir el trabajo anteriormente comenzado, debe, por lo tanto, hacer dos cosas. Resumiendo:

    1. Profundice el contenido de su propia vida espiritual interna mediante la diaria reflexión madura y profunda, efectuada en todos los niveles mentales y en todos los intervalos en su vida de servicio y trabajo cotidianos. Esfuércese por sentir la nota o vibración del Ashrama y por establecer un vínculo más estrecho con sus hermanos de grupo. Ellos lo aprecian y deben también cumplir su parte.

    2. Forje sus planes para una creciente actividad en la Escuela y concéntrese también sobre el trabajo de Triángulos. Prepárese definidamente para el futuro y busque también a quienes pueden ayudarlo en su trabajo planeado.

    El futuro que tienen por delante mis trabajadores es de gran actividad, y el trabajo que deben realizar emanará de mi Ashrama. Los planes están delineados y el trabajo asignado fue planteado con claridad. Recibo mis instrucciones de un “comité conjunto” de guías espirituales que están detrás de la escena mundial; Ellos son los Miembros más antiguos de la Jerarquía y trabajan guiados por Cristo. Toman Sus decisiones después de la debida consulta con los trabajadores más antiguos, así como yo –Maestros e iniciados que recibieron la tercera iniciación–. De esta manera, el trabajo se fusiona y mezcla y toda la Jerarquía, en un momento de crisis como el actual, entra en una actividad unificada. Desde ese punto de intención enfocada, cada uno lleva a cabo el Plan por intermedio de Su Ashrama, y así el trabajo hace impacto en el mundo externo.

    Le explico esto, porque usted se está preparando para ser un miembro más íntimo en el “Círculo del Ashrama” que protege el corazón de la vida jerárquica.

    Con valor y determinación siga adelante, mi hermano y amigo, en el Camino Iluminado.

    Noviembre de 1944

    Mi compañero y hermano:

    Ambos apelativos son sinceros e intencionados. En este momento enfrenta cambios. Por eso no debe determinar dónde trabajará, sino que deberá determinar si ha llegado al máximo de su desarrollada vida de servicio y, por lo tanto, no puede seguir adelante, o si posee todavía esa fuente de interés y anhelos internos que le permitirán avanzar y penetrar más en la vida del espíritu. Tal es la decisión que con frecuencia enfrenta el discípulo que se acerca a los setenta años de la empresa humana, a la cual ha llegado usted. Lo difícil reside en el hecho de que, fundamentalmente, cualquiera de las decisiones es correcta. Sin embargo, muy pocos enfrentan consciente o inteligentemente la decisión, o después de tomarla no se atienen a la misma. Desde el punto de vista del aspirante común, la elección es relativamente sin importancia, porque la ecuación tiempo no tiene valor en esta etapa; unos años más o menos nada son en la eternidad para la reacción del alma. Por lo tanto, la decisión de descansar, de aferrarse a la etapa alcanzada y abstenerse de seguir luchando, no es criticable. Recuerde esto.

    Desde el punto de vista del discípulo aceptado, como usted lo es, quizás puede haber algo más en la decisión de lo que parece a primera vista. Podría serles de utilidad, para usted y todos los que puedan leer después estas instrucciones, si me detuviera un momento sobre el inevitable problema del discípulo activo, el problema del hombre que ha llegado a su edad. ¿Deberá descansar sobre sus laureles –y usted ha conquistado laureles, hermano mío, como señalé en mi última instrucción– o deberá –empleando una frase bíblica– “ceñir sus lomos” nuevamente y avanzar con renovado ímpetu e ir hacia una cima más elevada de realización? ¿ Deberá demostrar el poder de la séptima ola que lo llevará adelante y más adentro en la playa donde se expresa la vida, o la fuerte corriente subterránea de la fragilidad humana común lo retendrá, evitando que inicie un renovado esfuerzo?

    Las razones por las cuales un discípulo debe por lo menos tratar de no relajarse indebidamente y arremeter adelante a pesar de la fatiga (la fatiga de años de vida) y del creciente “crujir” del mecanismo humano y la inevitable tendencia hacia el constante servicio y contacto con los demás, podrían ser enumeradas de la manera siguiente:

    1. Debe esforzarse por continuar el mismo ritmo de servicio y de vida fructífera cuando –libre del cuerpo físico– se encuentre en el más allá. No debe haber interrupción en ese servicio.

    2. Debe esforzarse, hasta donde sea posible, por mantener la continuidad de su conciencia como discípulo activo, sin permitir interrupción alguna entre su actual punto de tensión y el que sobreviene después de la experiencia de la muerte.

    3. Debe esforzarse por cerrar el episodio de la experiencia de esta vida, a fin de evidenciar que es miembro de un Ashrama; no debe permitir interrupción alguna en la relación establecida ni que cese la afluencia de la vida ashrámica a través del discípulo, al mundo de los hombres. Esta actividad no es fácil debido al natural y normal deterioro del vehículo físico a medida que envejece, lo cual requiere una concentración definida del esfuerzo, acrecentando así la tensión en la que vive siempre un discípulo.

    4. Para cualquier discípulo en mi Ashrama, el problema en este momento de crisis mundial es particularmente urgente, por las siguientes razones:

    a. El principal Ashrama afiliado al del Maestro K.H. es el mío. A El, mi Maestro (como yo lo soy para usted), se Le recomendó la tarea, en gran escala, de la educación mundial sobre nuevas líneas. Por intermedio de mi Ashrama, que trabaja bajo la inspiración del Ashrama de K.H., se divulgará una nueva presentación esotérica de la verdad. El trabajo que realicé –mediante mis libros y la enseñanza que usted ha tratado de asimilar– es convertir en exotérica la enseñanza impartida por otras escuelas más antiguas y grupos esotéricos. Poco nuevo tienen para dar; deben ahora vincularse con las fuentes que yo represento si sus guías quieren impartir a sus estudiantes nueva y vital información, o si no aceptar la que impartí al mundo por medio de A.A.B. y reintegrarse así al todo esotérico.

    b. Los discípulos de mi Ashrama tienen la doble responsabilidad de mantenerse firmes para preservar el conocimiento –si puedo emplear tal frase–. Esta firmeza de ninguna manera debe abandonarse cuando la vejez se acerca, ni debe permitirle desaparecer por la transición de la misma muerte. El Maestro de un Ashrama trabaja mediante el pensamiento consciente e ininterrumpido de un grupo fusionado de discípulos. El servicio activo externo de un grupo de discípulos no es de mucha importancia (aunque tiene necesariamente un propósito vital) como el coherente e integrado pensamiento grupal, tan poderoso para efectuar cambios en la conciencia humana.

    c. El problema particular de la crisis mundial actual y los terribles reajustes en la conciencia humana, incidentales a la inauguración de una nueva cultura, civilización y religión mundiales, justifican que se les presente a los miembros de mi Ashrama. (y a los grupos afiliados como el suyo) la oportunidad de mantener intacto y libre de todo deterioro su “estado mental” durante los años que restan de esta vida, a través del proceso de disolución, y así hasta la liberación en el más allá. No es una tarea fácil mantener consciente esta integridad; requiere comprensión y un esfuerzo deliberado.

    Por lo tanto, hermano mío, lo llamo para este esfuerzo. En consecuencia, si usted lleva una vida de servicio más ardua de ahora en adelante, los resultados serán la realización de sus planes para trabajar en un esfuerzo grandemente intensificado.

    Ahora debería trabajar en más estrecha colaboración con A.A.B. y F.B.. La tarea de llevar la verdad esotérica a la América Latina católica y al sur de Europa, no es fácil de emprender. Será lenta. Sus bases deben estar bien sentadas y afirmadas. La calidad de aquellos con quienes entre en contacto en el futuro es de mayor importancia que la cantidad. Recuerde siempre esto. No abandone las diferentes fases del trabajo que ha lanzado con éxito, prosiga con ellas como hasta ahora, no importa cuál sea el lugar donde realice su tarea en el plano físico.

    Una de las muchas cosas que debe aprender en este momento e iniciarla durante los próximos años, es cómo reunir a la gente trabajar por su intermedio. Como se le enseñó, esto es muy difícil para un discípulo de primer rayo, particularmente cuando el rayo del alma y el rayo de la naturaleza astral o emocional, es el primero. Al discípulo de primer rayo le es mucho más fácil retirarse dentro de la conciencia de su alma, que a los que pertenecen a otro tipo de rayo, y su problema (como también el de …) es darle más acción a la personalidad de segundo rayo, a fin de equilibrar la capacidad que tiene el primer rayo para manifestar el desapego por la actuación de la cualidad opuesta, el apego –tan característico de la naturaleza de segundo rayo–. Reflexione sobre esto.

    Como le dije a … hace algunos años, el “apego desapegado” (por paradójico que parezca) es la meta del discípulo activo de primer rayo. Esto también le atañe a usted, pues ambos tienen los mismos rayos del alma, de la personalidad y de la mente. De allí el estrecho vínculo con él, que es discípulo del Maestro M., actuando temporariamente en mi Ashrama. Usted fue aceptado por mí como discípulo en mi Ashrama, pero será oportunamente transferido al Ashrama del Maestro M.. La libre interacción establecida entre mi Ashrama y el del Maestro M. se debe a que El es el Guía interno de todos los grupos esotéricos y, para bien del nuevo orden mundial venidero, los Ashramas de la enseñanza están siendo fortalecidos por la afluencia de discípulos de primer rayo. Este punto debería ser de real interés para usted.

    La razón por la cual insistí sobre la necesidad del apego en esta instrucción se debe a que el correcto apego libera el amor del alma, y sólo el amor consciente, inteligente y deliberadamente aplicado, puede contribuir al éxito del trabajo, tanto en Europa como en Sudamérica –sus dos campos reconocidos de servicio–. Sólo su personalidad de segundo rayo será capaz de revivir el contacto con los estudiantes de España o mantener firmes a quienes están ya trabajando en Sudamérica; mediante el conocimiento individual nuevamente descubierto, despertado e inspirado, el trabajo planeado y dispuesto por mí puede ser llevado adelante con éxito. Tal es su inmediata tarea. Sólo su personalidad de segundo rayo tiene la paciencia de ocuparse del conjunto, de los necesarios detalles y persistir ante el aparente fracaso. Necesitará también mucha habilidad en la acción. El alma de la Iglesia Católica está regida por el primer rayo y su personalidad por el tercer rayo. De allí su amor a la política y al poder terrenal, y también sus preocupaciones intensamente comerciales y financieras. El rayo mental de esta iglesia es el sexto. De allí su estrecha unilateralidad; la cualidad de su cuerpo emocional es de sexto rayo, mientras que el rayo físico de la organización externa es el séptimo. Éstos son puntos que deberían interesarle y tener presente a medida que trabaja. La comprensión de esta peculiar combinación de rayos exigirá de usted y de quienes actúan en líneas esotéricas, mucha habilidad en la acción.

    Con renovado esfuerzo, comprensión y valor iluminados, siga adelante nuevamente, hermano mío, al servicio de la luz. Permanezco siempre detrás suyo, y sobre ello no tenga dudas. Lo escudo y protejo, pero lo dejo trabajar libremente.

    Agosto de 1946

    Mi querido hermano:

    Ésta es una nueva manera de dirigirme a usted, porque le he tomado cariño por su paciente persistencia y su indesviable adhesión al servicio de la Jerarquía. Durante muchos años llevó a cabo nuestro trabajo en una esfera muy difícil. Digo esto porque no quiero que dedique tiempo (¿o debería decir que lo pierda, hermano mío?) pensando que podía haber hecho el trabajo mejor o en forma diferente, o en la inútil tarea del autodesprecio. Le diría simplemente que no somos desagradecidos ni estamos desconformes. El campo latino –con ello quiero significar la esfera en la cual predomina la raza latina, italiana, española y portuguesa–, es una de las más difíciles con la cual trabajar. La estrechez del pensamiento inducido por el control de la Iglesia Católica Romana, la cristalización proveniente de un desarrollo muy antiguo y (en Sudamérica) la amplia mezcla de razas, dificulta grandemente la tarea de la liberación espiritual.

    ¿Se da cuenta, hermano mío, que ha estado arando el terreno en preparación para la enseñanza de la nueva era por primera vez, y que ese terreno es muy duro, muy pedregoso y, en la actualidad, relativamente improductivo?

    Por lo tanto, no se desaliente. Su trabajo es más fructífero de lo que cree, y en alguna vida verá los resultados del aparentemente inútil trabajo de años de esfuerzo espiritual.

    Tengo pocas instrucciones que darle. Prosiga como hasta ahora, pero profundice persistentemente su propia vida interna, dedique más tiempo a la reflexión y al estudio que a los tecnicismos de la tarea, deje que otros se ocupen de la mecánica del trabajo, mientras usted actúa como reserva espiritual de la que pueden extraer fortaleza, sabiduría y comprensión. El reconocimiento de esta fase de su trabajo es quizás la lección más importante que puede aprender en este momento. Experimentará un nuevo poder, el surgimiento del nuevo fervor espiritual, el placer de ver a otros manipulando competentemente la mecánica del trabajo, mientras los instruye y ayuda en sus asuntos espirituales. Sobre todo esfuércese por llegar e interesar a las personas jóvenes. Son la esperanza del futuro y vienen a la encarnación subjetivamente conscientes de su tan predestinada tarea de reconstruir el mundo; hallará que responden agudamente a los contactos espirituales, particularmente si son presentados en términos eclécticos. Por lo tanto, cuente con esto y trate de llegar hasta ellas.

    Le daré un ejercicio de meditación algo breve, que debe prac­ticar dos veces al día –al levantarse y al acostarse, antes de re­tirarse a dormir–. No debería tomarle mucho tiempo, pero si lo practica correctamente y pone en él todo lo que puede invocar de su alma integrada de primer rayo, lo ayudará grandemente.

    1. Entone el OM inaudiblemente tres veces.

    2. Habiendo alcanzado la quietud interna y el enfoque men­tal, esté conscientemente alerta y trate de entrar en con­tacto con

    a. su alma,

    b. mi Ashrama,

    c. yo, su Maestro,

    Por medio de la imaginación cree un triángulo de ener­gías.

    A medida que se familiarice con esta meditación, deberá establecer oportunamente un contacto y registrar un sentido de poder espiritual (expresado por su personalidad de segundo rayo), aumentando el amor y la luz de tal ma­nera que lo reconocerá su esfera de servicio, aunque al principio no lo reconozca a usted.

    1. Después de una tranquila aceptación y un período de silenciosa reflexión, envíe deliberadamente el poder espiritual que afluye,

    a. a su medio ambiente inmediato,

    b. a la Escuela Arcana, de la cual su trabajo en Sudamérica es parte integrante,

    c. al Movimiento de Buena Voluntad que ayudó a iniciar en Sudamérica.

    Este tipo de meditación constituye un acto definido de servicio y debería ser pronunciadamente ardua si se practica por la mañana. Involucra la práctica de la visualización y (en lo que a mí y al Ashrama se refiere) el empleo de su imaginación creadora y confiada.

    1. Luego pronuncie la Gran Invocación, lentamente y con gran intención mental, haciendo una pausa después de cada una de las cuatro estrofas, a fin de reflexionar y pensar con tranquilidad.

    2. Vincúlese mentalmente conmigo, su Maestro. Entone también el OM inaudiblemente tres veces, y luego prosiga con su trabajo diario.

    Mi bendición llegue hasta usted.

    Noviembre de 1948

    Hermano mío de antaño:

    No tenía la intención de comunicarme con usted, ya que las comunicaciones personales fueron mayormente interrumpidas. Sin embargo, me veo impelido a hacerlo hoy, porque esta mañana hice contacto con usted en mi vida mental y decidí que una palabra y el toque de mi mano (hablando simbólicamente) le daría fortaleza y consuelo.

    En el entrenamiento de todo discípulo llega un momento en que debe permanecer solo y sentir a veces que ha sido abandonado por su Maestro y por los demás miembros del Ashrama. Ésa es la analogía superior y oculta de la experiencia mística del verdadero místico, denominada “la oscura noche del alma”. No obstante, todo esto es sólo parte de la gran ilusión y debe ser superada y disipada. Cuando se ha logrado esta victoria y se puso de manifiesto la disposición de trabajar solo y sin dirección ashrámica aparente –excepto un conocimiento general del Plan–, el discípulo entonces ha demostrado que se puede confiar en él; entonces queda disponible para alcanzar un grado superior y se le puede dar mayor responsabilidad en esta vida o en la próxima.

    No es joven, hermano mío, pero puede tener la rara satisfacción de echar una mirada retrospectiva (cuando llegue el momento de atravesar el Portal hacia una luz, vida y conocimiento más claros), sabiendo que sirvió y ayudó a miles de personas por medio de la radio y la traducción del material de enseñanza que traté de dar. Lo que ha sembrado no ha caído en terreno estéril. Esto es verdad, aunque no se dé cuenta. Desde que respondió por primera vez a mi vibración no retrocedió; esto lo hemos registrado y reconocido.

    No acostumbro hacer elogios ni alabanzas, pero un discípulo debe aprender a responder correctamente a ellas como también a la amonestación. Merece usted un elogio y a cada uno damos lo que le corresponde.

    Siga adelante, hermano mío: son momentos difíciles y se necesitan urgentemente centros constantes de luz en todos los países.

    Que la fortaleza de su propia alma y el conocimiento de que su lugar en el Ashrama está seguro, le permitan completar el trabajo que inició.


    NOTA: Este discípulo continuó sirviendo fielmente como un constante centro de luz y en agosto de 1951, pasó a una luz y vida más claras, en el Ashrama interno.

  • Don Francisco Brualla


    Fuente: Revista Conocimiento
    Edición Especial 35 Aniversario (Oct/Nov 1973)

    [Reproducido por NGSM.org]

    En el reinicio de la edición de “El Servidor”, hemos querido brindarle un homenaje recordatorio a Francisco Brualla, discípulo del Maestro D.K., que vino por Su sugerencia a Sudamérica, con el propósito de impartir los conocimientos que había recibido en la Escuela Arcana de Nueva York, creada por Alice A, Bailey, discípula y amanuense del citado Maestro Tibetano.

    En l937 fundó en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el Centro de Estudios Sophia, desde donde comenzó a divulgar los altos ideales que habían despertado y nutrido su vida mediante la enseñanza que le reveló la necesidad de establecer la relación entre el alma, el hombre espiritual y la personalidad, subordinada a las aspiraciones superiores. Desde este Centro de estudios, un año después se editó la Revista SOPHIA que delinearía la filosofía espiritual, predicando la conducta correcta, el servicio y una ética humanista vivenciada y aplicada, con la finalidad de lograr el mejor bien para el mayor número, porque era la consecuencia del desarrollo de un profundo amor, comprensión y respeto al semejante, con el cual se sentía comprometido. Casi simultáneamente publicó en forma paralela pero exclusiva para los estudiantes, el Boletín mensual que denominó “El Servidor”, con el cual estableció el vínculo relacionador entre los mismos, para compartir ideas e ideales, fortaleciéndolos y estimulándolos en el esfuerzo por perfeccionarse y servir adecuada y eficientemente a la humanidad.

    Francisco Brualla, fue un ejemplo de humildad, percepción espiritual y correcto accionar, fijando las pautas de la conducta que debe desenvolver un aspirante al discipulado para llegar a ser un servidor mundial y como tal decía: “Tened confianza en la Vida, vivid para vuestros semejantes, servidlos en la medida de vuestras posibilidades y ella proveerá a nuestras necesidades y a las Obras de Servicio”.

    Su labor tendió a afianzar el espiritualismo esotérico, servicio que, cuando pasó al otro lado del velo, fue retomado y vivificado en el año 1957 por su hijo primogénito Jorge y su esposa Rosa Ponte al crear la Fundación Lucis que obtuvo la personería jurídica en l960, comenzando a funcionar, haciendo uso de la anuencia acordada por A.A.B. antes de su deceso en el año l949, en la sede de Argentina en Buenos Aires, la Escuela Arcana y sus actividades de servicio, Buena Voluntad Mundial y Triángulos, que hoy prosiguen sin interrupción, su tarea de cumplir el elevado fin de expandir la conciencia humana para lograr la apertura hacia la conciencia divina.

    Ante circunstancias difíciles para la Institución, el Consejo de Administración que operaba en ese momento, optó por cambiar el nombre de Escuela Arcana, por el de Sophia E.E.E. para la proyección de la enseñanza en Latinoamérica. En el año l993 se editó el primer número de la revista “El Servidor; Buena Voluntad en Acción y en el editorial se decía: “que era el reconocimiento a los pioneros en la difusión de las enseñanzas del Maestro D.K. en estas australes tierras, en las que su discípulo Francisco Brualla y posteriormente Jorge y Rosa Ponte de Brualla, actuaron como piedra fundamental al sembrar las simientes de esta filosofía de vida, basada en la aplicación práctica de la Buena Voluntad y el establecimiento de correctas relaciones entre los hombres y las naciones”.

    La antorcha de Luz y Amor que heredamos es la responsabilidad que asumimos ante nuestros Mayores espirituales hasta que nuevos gérmenes del futuro la recojan y eleven a niveles cada vez más amplios de conciencia. ¡Que Así Sea, y cumplamos nuestra parte en el Trabajo Uno”.

    El Servidor X-17