Etiqueta: Discipulado

  • 9 de Abril de 1943

    [SES] Temas: La naturaleza del aura; conocer a un Maestro por Su esfera de influencia en vez de sólo en teoría; definir y experimentar la conciencia superior; compromiso de trabajo discipular; las reacciones que los discípulos y los Maestros causan en su entorno.

    [JB] Anotaciones y comentarios:

    Debemos comprender, como nunca antes, el HECHO de los Maestros y Sus grupos, porque muchos de nosotros recurrimos a la creencia teórica en estos asuntos. Nuestra actitud debe reflejar mucho mas que una hipótesis razonable. Necesitamos un fundamento mas sólido donde asentarnos. Tales teorías deben materializarse en CONOCIMIENTO. Muchos ponderan sobre tales teorías e hipótesis, pero no conocen. Quisiera ver mas conocimiento disipador de dudas.

    Razonemos desde los efectos a las causas. Como grupo somos un efecto. ¿Qué nos une? El mero hecho de reunirnos a hablar de estos temas significa que somos atraídos por algo (JB: como los movimientos del girasol prueban la presencia del sol).

    Muchos no conocen que los Maestros existen. Aún muchos de nosotros, si se les preguntase si los Maestros existen, dirían que lo creen pero que no les consta. Necesitamos tener la autoridad de la experiencia y no conformarnos tan sólo con creencias.

    Para conocer a un Maestro necesitamos comprender Su voluntad. La forma sensorial que adopte un Maestro puede presentársenos en algún momento y si no comprendemos Su voluntad no podríamos reconocerle. Necesitamos identificarnos con Su conciencia (JB: en un acto de resonancia entre dos conciencias): nuestra conciencia superior y la Suya. La luz de la conciencia sirve como agente de la revelación.

    Debemos rebasar la teoría y la creencia para llegar al conocimiento y a la experiencia. El karma y la inercia son dos obstáculos para tal realización. El discípulo se reconoce y se revela por sus efectos.

  • El discipulado de Alice Bailey

    Alice Bailey es hoy un discípulo mundial activo y un miembro avanzado del ashrama de su Maestro, K.H. Ella falleció 22 años atrás del pasado diciembre (escrito en enero de 1971) y hoy se encuentra libre de sus vehículos etérico y astral. Ahora ella actúa en el plano mental con el cuerpo mental que tenía cuando murió, pero dicho cuerpo ha crecido desde entonces. A.A.B. en algunas ocasiones actúa como secretaria personal de K.H. Esto nos brinda una idea, aunque inadecuada, de su relación con él. Ella se está preparando activamente para su próxima encarnación, que será muy pronto y está siendo cuidadosamente planeada.

    Los años anteriores al surgimiento de su trabajo discipular han sido descritos en su autobiografía; pero muchos aspectos significantes y útiles de su entrenamiento como discípulo nunca han sido contados. Yo estuve cerca de la mayoría de ellos, pero son muy pocos aquellos de los cuales les puedo hablar.

    La información que hago pública la presento tan sólo como una ayuda para la comprensión de ciertos aspectos del trabajo discipular en determinada etapa. La personalidad de de A.A.B., tal como la conocimos, poco importa ahora. Ella siempre se opuso a cualquier tipo de pretensión espiritual, y aún lo hace, pero el registro de su vida discipular puede ser útil a otros discípulos en muchos lugares. El próximo mes alcanzaré los 83 años de edad y ciertamente creo que muy pronto pasaré a los planos sutiles. (F.B. murió el 3 de Junio de 1977 a la edad de 89 años.– M.B.)

    Lo que escribo ahora podrá ser publicado si Mary lo considera apropiado. Ningún discípulo debiera tomar una decisión unilateral sobre su trabajo si ésta afectara la vida discipular de algún otro discípulo.

    Por muchas centurias la Jerarquía oculta ha permanecido retirada del plano físico viviendo como un grupo, pero ciertos Maestros han vivido siempre en cuerpo físico pasando desapercibidos entre los hijos de los hombres. Durante este tiempo de ocultamiento, próximo a terminarse, tales Maestros actuaron ampliamente a través de sus discípulos en entrenamiento, quienes en muchos casos, eran iniciados de algún grado. A.A.B. es uno de tales casos.

    La última encarnación de A.A.B. estuvo dominada por dos objetivos, uno de los cuales era particularmente suyo, mientras que el otro fue la colaboración al trabajo de D.K. en su pesada tarea de brindar las enseñanzas puente que vincularían la antigua Era Pisceana con al emergente Era Acuariana.

    Ella vino a la encarnación con el firme propósito de crear una nueva escuela esotérica para el discipulado. Había un número creciente de aspirantes al discipulado con algún tipo de conocimiento esotérico, número que fue considerablemente aumentado por el trabajo de ese discípulo H. P. Blavatsky; pero había aún muy pocos entrenados y efectivos, discípulos aceptados. De haber existido más, la crisis de la Guerra Mundial pudo haber sido llevada a cabo en los planos mentales, sin necesidad de su precipitación en el plano físico. La Escuela Arcana fue su contribución elegida al trabajo Jerárquico y fue aprobada por su Maestro. Sin embargo, debe saberse que ni K.H. ni D.K. le mandaron la creación de la Escuela Arcana. Ese fue su privilegio, ganara o perdiera en el intento.

    Su cooperación con D.K. en la producción de sus enseñanzas fue un asunto muy distinto. En ello, ella no fue libre. Ella escribió lo que Él escogió enseñar, no lo que ella consideró útil. En la Escuela Arcana ella escribió y enseñó de acuerdo a su propia sabiduría. En los últimos años, conforme se fue saturando de las enseñanzas de DK, su contenido mental se fue alargando e inevitablemente lo que ella enseñó en su Escuela fue profundamente afectado por ello. Ya que se dio al más extraordinaria y única mezcla del cuerpo mental de A.A.B. y el cuerpo mental ahora utilizado por D.K. Como ella indicó, los dos pilares que mantuvieron todo su trabajo fueron los libros y la Escuela.

    En todo esto, mi función fue, tan bien como pude, ayudarla a llevar a cabo todo su trabajo exitosamente. Yo fui prestado por el Maestro M. a D.K. por treinta años. Ese fue un tremendo proceso equilibrante para mí, que neutralizó mis excesivas características de primer rayo y abrió mi centro cardíaco, por la pertenencia a un ashrama de segundo rayo. He aprendido más en esta encarnación que en todas las precedentes. La mayoría de ello me llegó a través de A.A.B. Tan sólo la convivencia diaria de muchísimas horas era un gran estimulante mental de gran valor. Ella tuvo un alma de segundo rayo y una Etwa der schon jetzt kultige Southpark book-of-ra-kostenlos.com slot oder auch Eggomatic und naturlich auch der ein oder andere Fruchteslot. personalidad de primero. Yo tengo un alma de primer rayo y una personalidad de segundo. Eso sentó las bases de un trabajo balanceado.

    En retrospectiva, es claro que el mayor servicio de A.A.B. fue subjetivo. Aquellos que mejor la conocieron y aquellos cercanos a su nivel de desarrollo espiritual, lo sabían muy bien. Otros, forzosamente, la reconocieron por sus múltiples idas y venidas como conferencista y por la evidencia de su actividad física. Esta potencia subjetiva es una capacidad natural de todo discípulo avanzado, pero todos podemos incrementar nuestro efecto constructivo en el mundo si utilizamos nuestras auras más conscientemente y nuestras voluntades más definidamente para conocer las necesidades subjetivas de aquellos que se acercan a nuestras vidas. He visto a Alice tomar una y otra vez fuerzas antagónicas al trabajo de la Escuela Arcana, algunas veces dejando que se agotaran callada y serenamente en contra de su equilibrio e integridad, y otras transmutándolas conscientemente. Sin embargo, también dejó en algunas ocasiones que el grupo las padeciera hasta cierto punto, para el beneficio de algún condiscípulo o por su potencial como desarrolladoras de cualidades discipulares en él. La construcción de un grupo esotérico demanda mucho discernimiento espiritual y un tipo de impersonalidad que frecuentemente es mal entendido.

    Una de las más destacadas características de Alice fue la ausencia total del deseo de controlar la forma de pensar de nadie. Ella persistentemente comunicó la verdad tal como ella la entendía, pero siempre oponiéndose a la creación de un “culto al Tibetano”. Ella practicó la repetición, no porque fuera conveniente, sino porque es necesaria para activar las células cerebrales aletargadas. Esta ausencia de deseo de control le permitió mantenerse incólume cuando los estudiantes dejaban la Escuela.

    Siempre he tenido periodos de desánimo, contra los que he luchado tenazmente. Para ayudarme, D.K. me prometió hace mucho tiempo que mis últimos años iban a ser los mejores, lo cual ha probado ser cierto. En otro momento, durante la Segunda Guerra Mundial, estaba desanimado con respecto al futuro del trabajo. D.K. entonces me aseguró que los cimientos ya establecidos serían lo suficientemente fuertes para el progreso del trabajo en la posguerra. Y eso también ha probado ser cierto. Soy sin duda el hombre más online casinos afortunado.

    La integración subjetiva de los estudiantes en la Escuela Arcana se ha ido incrementando rápidamente en los últimos diez años. Nuestra utilidad como grupo ahora online pokies es mucho más real así como nuestro apoyo a la Jerarquía. El reconocimiento de los valores espirituales se ha profundizado y está mucho más presente en el grupo que nunca antes. La aceptación consciente del grado de responsabilidad individual en el desarrollo de la humanidad ha emergido bellamente. La luz en el cuerpo grupal se ha incrementado sustancialmente. Muchos más estudiantes en la Escuela conocen de los asuntos mundiales que los que lo hacían en años recientes. Nuestra utilidad al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está ahora emergiendo. Más estudiantes están haciendo progresos rápidos en el discipulado consciente que en la época que Alice falleció. Esto es porque muchos de nosotros estamos siendo capaces de ir más allá de nuestra separatividad en el servicio. Nuestro trabajo meditativo es constante y firme. Nuestros estudios espirituales están enriqueciendo nuestras mentes. Entre los miles de viejas almas hoy día encarnadas entre los más jóvenes muchas se están afiliando a la Escuela. Los heroicos esfuerzos de A.A.B. están dando frutos.

    A pesar de toda la brillantez del relato anterior, el grupo no siempre ha navegado en aguas tranquilas con vientos favorables. Este es todavía un mundo difícil en el cual trabajar, sin embargo existe una real promesa de un mejor futuro para todos nosotros.

    Los Trabajadores pueden llegar a ser puntos de bloqueo en el flujo de las energías espirituales que pueden ser convocadas a través del grupo y, en muchos de los casos como los Sett deg ordentlig inn i Откройте эту игру в разделе casino beste-norske-casinos.com Red, где вас будут ждать бесплатные спины!Ежедневные бесплатные спины раздаются каждый день с 10 утра до 12 дня. blackjack online reglene, og sorg for a lese pa regler og vilkar der du spiller. ya ocurridos en el pasado, lo son sin ser conscientes de ello. La crítica personal es el más potente veneno de la vida grupal. Con frecuencia pensamos que nuestra actitud crítica está justificada. Los persistentes esfuerzos para imponer su punto de online casino vista individual al trabajo grupal ha echado a perder las relaciones de más de un joven discípulo con el grupo en el que debe trabajar y con el cual debe fundir su consciencia discipular. Es muy difícil ser tan impersonal como para ser capaz de apoyar y trabajar por aquello con lo que uno no está de acuerdo, pero el éxito del grupo y el incremento en la utilidad del grupo es mucho más importante que las opiniones individuales. Esto es lo que yo tuve que aprender de manera difícil en esta vida.

    Aún cuando estaba desesperada por dar alimento a sus hijas, Alice pasó muchas horas por las noches leyendo y meditando atentamente sobre lo leído. Ella estudió los Puranas y las Upanishads de la India y las enseñanzas del Bhagavad Gita y de Patañjali. Ella llegó a tener una colección de veintiséis traducciones del Gita. D.K. estuvo de acuerdo en producir junto con ella un libro sobre el Gita, similar a aquél sobre los Yoga Sutras de Patañjali. (Tal libro es La Luz del Alma.) Pero su abundante trabajo editorial les impidió hacerlo.

    Llevó a cabo también un profundo estudio de los escritos de Blavatsky y dominó las enseñanzas esenciales de la Doctrina Secreta. Sus clases sobre la Doctrina Secreta e Isis sin Velo son verdaderas joyas pues su entendimiento de estos dos libros fue fenomenal. Ella profundizó en la corriente de escritos teosóficos, incluyendo no sólo a Annie Besant sino también a Steiner, Tingly, Heindel, Bhagavan Das, y muchos otros. Así construyó fuertes principios mentales y se entrenó en el pensamiento claro y el discernimiento que le permitió brindar una mente de excepcional calidad al trabajo de D.K. Sus relación con la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica le enseñó mucho del trabajo esotérico, particularmente algunos factores inadecuados de repetir. Los esfuerzos de A.A.B. para extender el movimiento teosófico hacia un campo más útil y de incrementar los elementos esotéricos en tal organización fueron Jerárquicamente inspirados y una preparación fina para su posterior trabajo con D.K. De este modo, el trabajo de D.K. con Alice fue mucho más fácil que Su trabajo con H. P. Blavatsky.

    Con todo, ella se empeñó en ser una verdadera madre con sus tres hijas, y mostró una extraordinaria paciencia conmigo. Yo aprendía constantemente mucho de ella. A.A.B. no tenía una mente de quinto rayo, pero ella estuvo interesada en la exploración científica y en el campo de la física teórica. Fue entonces natural que ella brindara siete conferencias en Nueva York sobre el átomo. Como siempre, ella tenía fundamentos para decir lo en ellas dicho. Ella conoció un poco de los trabajos de científicos tales como Niels Bohr y Rutherford. El libro de sus conferencias, bajo el título, La Conciencia del Átomo, ha sido uno de los más vendidos por muchos años.

    El verdadero trabajo práctico de fundar y organizar su Escuela Arcana no fue posible realmente sino hasta que ella se mudó a Nueva York en 1920. Ella ya había comenzado su trabajo con D.K. a quien contactó por primera vez en Noviembre de 1919.

    En aquellos días, A.A.B. había alcanzado una relación discipular con su Maestro K.H. conocida como “Chela que está en el Sutratma o Hilo”. Esto es que ella tenía el privilegio de pedir audiencia con Él. Para conseguir y obtener así una entrevista que su cerebro físico podía recordar, que por lo general toma varios días. Así consiguió una entrevista con K.H. para preguntar si debía o no trabajar con D.K. Esto le permitió trascender sus dudas y temores. Más adelante, estas entrevistas fueron sustituidas por una relación aún más estrecha.

    Alice definió el miedo como la principal falta de su personalidad. Ella dijo temer al fracaso, a tener fallas, a lo que la gente pudiera pensar de ella, de ser juzgada, e incluso de la obscuridad. Este fue un real impedimento, que ella dejó atrás por completo. Su cuerpo astral fue por completo destruido y reconstruido en su última vida, y todos sus centros sobre la espina fueron abiertos y se mantuvieron funcionales. La actividad de su centro cardíaco fue tremendamente incrementada. Pero ella literalmente dejó de preocuparse de su vehículo físico, que al final sólo se mantuvo vivo, para finalizar su período de treinta años de trabajo con D.K., con transfusiones mensuales de sangre. De las cuales yo me encargué bajo la supervisión de un médico, por supuesto. Fue un gran alivio cuando finalizó su trabajo y pudo partir en diciembre de 1949.

    Nueva York
    Febrero de 1971

  • Castidad, matrimonio y celibato

    Existen, en relación con el sexo, dos conceptos muy generalizados, que, en nuestra opinión, son fundamentalmente erróneos. Su aparente verdad proviene de que están basados en lo que podríamos llamar verdades a medias. El primero de dichos conceptos, que vamos a considerar, es la idea muy corriente de que hay algo malo y vergonzoso en el cuerpo físico y en algunas de sus funciones, como la sexual, por ejemplo. Este concepto ha sido apoyado, fomentado y difundido por las iglesias, especialmente la cristiana; pero como veremos, se trata de una verdad sólo relativa.

    Si consideramos el cuerpo desde el punto de vista puramente físico, en sus funciones nada hay puro o impuro; sino que son procesos naturales que tienen por objeto su nutrición, conservación y reproducción; es decir que están dentro de la naturaleza de las cosas y, por lo tanto, no cabe clasificarlos desde el punto de
    vista moral. El hecho de que la naturaleza haya dotado al hombre de órganos de generación es, a prima face, una prueba de que tales órganos tienen un objeto bien determinado en la economía fisiológica.

    No hemos de olvidar que la Ley de Economía es una de las leyes fundamentales del Universo. Según esta ley la naturaleza no malgasta sus fuerzas, ni hace nada inútil. Como todas las leyes del universo la de Economía es aplicable a todos los reinos: mineral, vegetal, animal y humano.

    Así pues, la función sexual, desde el punto de vista físico, no es pura ni impura, es sencillamente una función fisiológica. El concepto de pureza o impureza entra cuando la relacionamos con la esfera de las emociones y del pensamiento. Si el pensamiento y la emoción son elevados y puros, desde el punto de vista del Alma, es decir, que el acto físico se realiza como la concreción, o manifestación, en el plano físico de un propósito o idea que es en sí pura y elevada, es un acto de creación coordinado en los tres mundos de manifestación, mental, emocional y físico y como tal es santo.

    La función sexual tiene un papel importante en la economía del universo. En el estado actual de la evolución de la humanidad, la unión sexual tiene por objeto proveer cuerpos físicos para los egos que buscan reencarnación. Tales cuerpos físicos serán tanto más refinados cuanto más evolucionados o desarrollados sean los progenitores; así los cuerpos procreados por progenitores de alta espiritualidad podrán ser utilizados por egos también más evolucionados, con lo cual se acelerará grandemente el proceso de la evolución humana.

    Las personas espiritualmente inclinadas que, por un falso concepto sobre estas cosas, se mantienen célibes, pierden de vista que al hacerlo obran egoísticamente, pues el móvil de la abstención no es otro que la creencia de que con ello su propio progreso espiritual será más rápido, lo cual es discutible; mientras tanto no tienen en cuenta el interés de la raza, que debe estar muy por encima del interés y del progreso personales. No olvidemos la Ley de Sacrificio que es otra de las leyes fundamentales del universo.

    Por otra parte, la actitud de dichas personas no está justificada, puesto que como hemos dicho está basada en un concepto parcial mente falso. Vamos a suponer dos seres, un hombre y una mujer, de gustos refinados, de elevada espiritualidad; dos personas de cuerpo sano, de sentimientos altruistas, emociones equilibradas y alta mentalidad. Dos almas, en una palabra, armonizadas en lo físico, en lo moral yen 10 mental y que atraídos uno al otro llegan a la consumación de la unión sexual. Tal unión realizada sin falsos escrúpulos y con la idea de llenar la función natural indispensable para proveer de un cuerpo a un ego reencarnante, será una unión pura, casta, que puede considerarse como un acto de sacrificio en el más elevado significado del concepto. Su pureza no puede ser empañada por el acto físico; porque tal acto es absolutamente indispensable para la consumación del propósito que se persigue dentro de la economía del universo. Esto nos da la clave del misterio de la Encarnación, misterio que si aceptáramos el concepto vulgar no tendría explicación lógica.

    Un cuerpo como el del Maestro Jesús, destinado a albergar una tan elevada Entidad como el Instructor del Mundo, debió ser concebido por seres de la más avanzada espiritualidad; por iniciados que debieron prestarse sabiendo por 10 menos intuitivamente la alta misión que tenían el privilegio de llenar. Y la encarnación fue inmaculada y pura porque el pensamiento y la emoción que la acompañaron fueron altamente puros. Toda concepción será más o menos pura e inmaculada en relación con la pureza del pensamiento y de la emoción bajo cuyo impulso se efectúe. La Iglesia explica el misterio de la Encarnación diciendo que fue por «obra y gracia del Espíritu Santo». El ocultista sabe que todas las fuer zas creadoras de la naturaleza en cualquiera de sus reinos son manifestaciones del tercer aspecto del Logos, el aspecto «actividad Inteligente», Dios Espíritu Santo. Nada hay pues intrínsecamente malo, vergonzoso o inmoral en el cuerpo ni en ninguna de sus funciones. El concepto de lujuria se refiere únicamente a la degradación de la mente, cuando ésta, abdicando de su prerrogativa, consiente en la realización del acto sexual con el sólo objeto de satisfacer una pasión de los sentidos. por esto la Iglesia lo clasifica como pecado mortal, contra el Espíritu Santo el aspecto «actividad inteligente del Logos»; por cuanto es un. desperdicio de fuerza sin provecho alguno y causante de la desvitalización del vehículo que el Alma ha de utilizar.

    Hemos considerado la cuestión sexual en su aspecto moral y religioso. Vamos ahora a considerarla desde el punto de vista psicológico y ocultista. El segundo concepto muy generalizado es que la función sexual es una función fisiológica indispensable para la conservación del cuerpo físico en las debidas condiciones de salud. Los numerosos libros pseudo científicos que pretenden vulgarizar las cuestiones relacionadas con la fuerza sexual son los responsables de la gran difusión que han alcanzado éste y otros parecidos conceptos. Algunos intérpretes de una de las ramas de la psicología moderna, la escuela psicoanalítica, fundada por el sabio médico austriaco Dr. Sigmund Freud, han hecho mucho para reforzar este concepto en la masa de personas de mediana cultura, a causa de la importancia exagerada que dan al sexo en la vida del individuo y a las consecuencias que atribuyen a.lo que llaman la «represión sexual». No es este el momento de discutir las teorías ele Freud; sólo nos permitiremos decir que consideramos un error el considerar como sexual toda la fuerza vital del cuerpo físico, según afirman algunos que pretenden aplicar las teorías de Freud. La energía tal como nuestro cuerpo la recibe del Sol, es neutra y sólo es sexual la porción que después de pasar por el plexo solar se dirige a los órganos de generación.

    Pero, como veremos luego, el individuo puede controlar y regular esta energía. Volviendo al concepto expuesto diremos que es también una verdad a medias, y fundamentalmente erróneo. La energía solar al recibirse en el cuerpo humano por el bazo es neutra, según dijimos. De ahí pasa al plexo solar, de donde se distribuye a los diversos centros vitales del cuerpo, que los teósofos conocen con el nombre de chakras, o centros etéreos.

    No podemos negar que en la gran mayoría de los humanos los centros etéreos, situados bajo el diafragma, los órganos de generación, son los más potentes y los más activos; pero este no es el caso con los que han alcanzado un grado de evolución más elevado, sea intelectual o espiritualmente. En el caso de la masa, la fuerza vital sigue la tendencia natural de nutrir los centros relacionados con la generación y crecimiento del cuerpo físico; tendencia que se le imprimió en edades pasadas cuando el principal objeto de la vida era construir cuerpos físicos vigorosos; cuando la mente estaba todavía en estado embrionario y recibía una porción insignificante de la energía vital. Esto era en la época lemuriana. Los métodos más avanzados que nuestros antepasados de aquella época practicaron fueron por el estilo de los que ahora conocemos como «hatha yoga».

    La humanidad actual está más avanzada; posee un cuerpo físico que es una maravilla de refinamiento, y la fuerza vital ha de emplearse ahora en su mayor parte en nutrir el cerebro, el órgano de la mente, que puede controlar y decidir cómo va a utilizar la energía vital que recibe, gran parte de la cual se malgasta todavía en los centros situados bajo el diafragma.

    Es bien sabido que cuando una porción excesiva de la fuerza vital se dirige hacia abajo y se desperdicia en los órganos de generación, sin otra finalidad que la satisfacción del instinto animal, el resultado es un debilitamiento de las facultades mentales; el cerebro se paraliza, produciendo varios grados de idiotez, los desarreglos mentales y nerviosos, etc. En cambio en un individuo de alta espiritualidad o de gran actividad mental creadora el im pulso sexual es casi nulo. El hombre que ha subyugado su naturaleza inferior es capaz de transmutar la fuerza creadora y decidir qué destino ha de darle y utilizarla para otros fines que no sean la procreación. Esto implica la reorientación de la fuerza vital, (no la «supresión» ni la «represión» de la misma) de manera que cese de dirigirse a los centros situados bajo el diafragma y vaya a activar los centros superiores, especialmente el corazón y el cerebro, a fin de desarrollar las actividades características de estos órganos. De esta manera nuestras energías creadoras se emplearán en la esfera del pensamiento, del arte, de la ciencia, o simplemente en bien de nuestros semejantes.

    Sentado que nada hay intrínsecamente malo ni vergonzoso en el cuerpo físico ni en sus funciones; que nuestras energías creadoras pueden emplearse en otros fines que no sean la procreación y que el hombre puede dirigirlas a voluntad, podemos considerar la cuestión del matrimonio y del celibato y determinar, si podemos, cual es mejor.

    Es claro que en esta discusión hemos de considerar los dos términos opuestos, matrimonio y celibato, desde un punto de vista lo más elevado posible, como cuadra a estudiantes de teosofía y ocultismo, y prescindiendo en absoluto de sus aspectos incidentales, tales como el legal y religioso.

    El matrimonio desde nuestro punto de vista es el acuerdo de dos almas que deciden unirse para convivir, ayudarse mutuamente en su evolución y desenvolvimiento espiritual (que es la finalidad de toda nuestra existencia) y para cumplir el mandato bíblico de «creced y multiplicaos». Los principales factores que influyen en una unión de esta naturaleza están todos relacionados con el Alma. Es una unión de almas, en que la unión de los cuerpos es circunstancial y complementaria. No podemos ahora entrar a enumerar las cualidades y condiciones que debe reunir un matrimonio ideal; baste decir que cuando un mayor número de los humanos consideren la cuestión del matrimonio, o la unión de los sexos si se prefiere, desde el punto de vista del alma, la solución de los problemas inherentes a la institución del matrimonio tendrán rápida solución. Alguien podrá argüir que tales condiciones rara vez concurren; lo cual debemos admitir; pero esto no dice nada contra el matrimonio como institución, sino que pone de manifiesto la imperfección de los elementos que la integran. No hay, pues, que suprimir la institución sino perfeccionar sus elementos.

    Aparte de las razones económicas, físicas o de orden social que impidan a uno contraer matrimonio, la razón que decide a muchas personas de tendencia espiritual a mantenerse célibes es la repugnancia que sienten por la función sexual, basados principalmente en el concepto acerca de la maldad de la carne, a que nos hemos referido antes, porque consideran que de esta manera su desenvolvimiento espiritual será más rápido y por lo tanto su utilidad para la obra del Maestro será mucho mayor. No tenemos derecho a dudar de la sinceridad de los que así piensan; pero si analizaran a fondo el móvil que los impulsa a pensar así, quizás descubrirían que hay en ello un egoísmo muy sutil y el temor a las responsabilidades inherentes al estado matrimonial y quizás también el temor a la tentación demasiada cercana. Sabido es que muchos de los que se dedicaron a la vida monástica lo hicieron más que por inclinación a ella para alejarse de las tentaciones del mundo, pues creian que así salvaban el alma. Es bien sabido también que no todos consiguieron el fin buscado y que sus mentes se encargaron de hacerles ver el error en que habían caído. Por otra parte, la moderna psicología ha puesto de manifiesto que la «represión» no es el mejor medio para librarnos de los instintos carnales, pues podrán ser acallados por un tiempo, pero resurgirán con más fuerza cuando uno menos lo piense. El único remedio es su transmutación. Son fuerzas creadoras que no se pueden suprimir y que no conviene reprimir sino que hay que darles otra dirección y otro destino; pero esto es un proceso lento y no muy fácil. Los que aspiran a la vida espiritual deben tener sumo cuidado en esto, pues puede ocurrir que consigan desarrollar poderes del alma sin haber antes subyugado a su naturaleza inferior, y en tal caso corren el riesgo de que la energía espiritual vaya a reforzar los mismos centros que se trata de debilitar.

    Ahora cabe preguntar qué es más recomendable para el ocultista, el matrimonio o el celibato. Es imposible contestar en términos absolutos. Es un problema altamente individual. Podemos decir, sin embargo, que el verdadero celibato sólo es posible ‘cuando el individuo ha aVélllzado tanto en la evolución, que ha conseguido dominar su naturaleza inferior y es capaz de dirigir a voluntad y con entera seguridad sus energías creadoras de manera que se empleen en otras actividades, en la esfera del pensamiento, por ejemplo.

    Admitamos con toda modestia que son muy contados los que han alcanzado tal grado de progreso; por tanto, salvando algún impedimento físico, el estado más natural del hombre es el del matrimonio, donde además de cumplir su parte en la economía del universo, tiene oportunidad de efectuar la transmutación de fuerzas a que nos hemos referido sin forzar a la naturaleza. Además, no debemos perder de vista que el hecho de haber alcanzado una comprensión intelectual de algunas leyes ocultas, no nos pone fuera ni por encima de tales leyes ni tampoco nos exime de cumplir las leyes de la ética y reglas sociales de moralidad y decencia. Por el contrario, nuestros más amplios conocimientos nos imponen el doble deber de cumplir las leyes que rigen para el común de los mortales, con más las leyes superiores de la vida del Espíritu a que aspiramos.

    Publicado originalmente en la revista Teosofía, vol. II, Julio de 1933, N.° 7.

  • Interpretación esotérica del “Libro de Job”

    En el Antiguo Testamento hay una dramática historia de profundo interés para la época actual; contiene una visión y una probabilidad de tal naturaleza, que sólo el presente ciclo mundial verá salir del reino de lo probable y entrar en el reino de la realidad.

    Esta historia la han comprendido muy pocos hasta ahora; lleva oculto un mensaje que, correctamente interpretado, indicará a la raza su estado actual y su futura realización inmediata. Esta antigua escritura judía, considerada mucho más antigua que otras escrituras del Antiguo Testamento, probablemente anterior al “Pentateuco”, y cuyo autor es desconocido, resume en sus cuarenta y dos capítulos, la historia del alma de la raza judía y de la humanidad, como también la historia del alma individual.

    Es la historia de todo hombre cuando ve el fin desde el principio y, en ese sentido, es siempre nueva y fresca en su aplicación, y también poderosa para inspirar y elevar a un nuevo nivel de conciencia y de vida al hombre sincero.

    Comprendido esotéricamente y aclarado su significado espiritual, “El Libro de Job” ocupará un lugar más destacado en el entrenamiento del aspirante, y su aplicación singular y correcta, a las necesidades de los hombres del siglo XXI, se convertirá en tema de estudio para los pensadores e instructores de todas partes.

    La generación actual enfrenta un problema nuevo y complejo. La civilización moderna ha dotado a la raza de enormes bienes materiales, y el entrenamiento y desarollo moral que actualmente ha establecido una norma ética y un correcto vivir, aunque no está todavía completamente expresado por la raza, fundamenta la estructura de nuestra vida diaria.

    La naturaleza del hombre y su constitución en el aspecto externo ha sido expuesta para que la conozcamos y nos reconozcamos en ella como seres complejos, provistos de cuerpo físico, emocional y mental, y poseyendo algo que no es fácil demostrar: la conciencia vital a la que cada uno podemos referirnos como “yo mismo”; y para que también reconozcamos la frecuente voz del regente interno que nos impulsa a vivir en forma más elevada desplegando ante nuestros ojos lo que parece ser una quimera inalcanzable, al hablarnos de realidades espirituales.

    Así era también la constitución y el equipo de Job, y trataré de demostrarlo. Este pensamiento fundamenta la historia de Job, y permite aplicar los episodios de su historia a cada uno de nosotros, porque la consumación gloriosa de su drama, se transforma en una posibilidad para todo ser humano y la humanidad entera.

    Su historia nos describe el despertar del individuo a las cosas del espíritu; representa la experiencia a la que están sometidos todos los aspirantes, y nos da el mensaje y la palabra que nos permitirá pasar de la oscuridad la luz y del mundo de la irrealidad a ese reino verdadero y espiritual donde el hombre ve correctamente y se conoce por lo que es.

    Job representa el típico hombre avanzado de los que hay muchos en nuestro siglo XX. Es el pensador, el altruista, el ciudadano controlado e influyente, quien tiene autoridad entre sus semejantes, y sin embargo, “camina humildemente” ante su Dios. Es el hombre de negocios y sin embargo se ocupa al mismo tiempo de las cosas del Reino de los Cielos y vive una intensa vida interna espiritual, conocida sólo por él y por Dios. “El Libro de Job” indica el posible desenvolvimiento y desarollo para tal individuo. Se supone que Job fue judío o que la raza judía se adueñó de esa nación misteriosa cuya función quizás sea tipificar la humanidad, o constituir un símbolo en la historia de la familia Humana.

    El misterio del judío siempre ha intrigado a los pensadores, historiadores y esoteristas. La época del judío como nación, aparentemente ha terminado, y también su gloria, pero esa gloria existió y su recuerdo es herencia de la Humanidad, no sólo del judío.

    La coherencia nacional de los judíos parece haber desaparecido [1], pero donde quiera se encuentre, reconoce su unidad racial. Los judíos están diseminados por todo el mundo; (incorporados a determinada forma racial) y aún conservando sus características, tipo y mentalidad nacionales. En las mentes de los hombres, representan la gran búsqueda de los beneficios materiales, las riquezas y posesiones que dieron como resultado la acumulación de la mayor parte del oro del mundo y despertaron la envidia y, por lo tanto, la antipatía de sus semejantes.

    No obstante, otra búsqueda y aspiración los impulsa constantemente. El retorno del judío a su propia tierra, la Tierra Santa, y el restablecimiento de las antiguas fronteras, son temas de un anhelo profundamente arraigado y la meta de la mayor parte de sus esfuerzos. Es el símbolo del divino Hijo Pródigo, tras él queda la antigua gloria.

    A su alrededor, el campo de su búsqueda; delante, la visión de esas probabilidades gloriosas que desarrolla su resistencia y nutre esa vida interna subjetiva, que distingue e individualiza a su raza. En consecuencia, es el gran símbolo de toda la humanidad y de su pasado, presente y futuro. “El Libro de Job” describe un desarrollo individual y racial que, una vez consumado, será el tema de la gran historia de la humanidad.

    La historia de Job representa para nosotros, la historia del hombre, tal como es hoy; la historia de Jesús, el Cristo, representa al hombre tal como puede llegar ser. Ambos son símbolos de la vieja dispensación, bajo la cual se encuentra aún la mayoría, y ese nuevo estado de conciencia y liberación que van alcanzando constantemente los individuos. Esta realización divina caracterizará a toda la raza cuando haya aprendido la lección en “El Libro de Job” y viva la vida del Cristo.

    “El Libro de Job” se divide en cinco partes [2]. La primera relata la prosperidad y bienestar material de Job. Esto corresponde a la edad de oro de la humanidad y de la raza judía, y al estado infantil (protegido y cuidado) del individuo común.

    Luego viene el derrumbe de los negocios de Job, cuando es despojado de toda su prosperidad material, luego pierde sus posesiones y es desposeído de todo aquello que significa éxito y abundancia en el plano físico. Pierde sus bienes, su familia, excepto su mujer que es calculadora y de mal carácter. Hasta su cuerpo físico le causa trastorno, pues sufre una dolorosa enfermedad. Este período corresponde en la simbología racial a la diáspora de los judíos, al cautiverio y pérdida de las posesiones materiales, de la vida y el prestigio, análogamente la condición de la humanidad misma, errando en un país lejano, despojada de toda posesión espiritual, sin poder asociarse con los espíritus puros que permanecen en el Hogar del Padre, y su cuerpo físico es aparentemente el heredero de todos los males.

    Últimamente, el mundo has pasado por una crisis análoga a la que atravesó Job. En las guerras [3] hemos tenido la culminación del desastre, dejando la familia humana exhausta, enferma y sin lo esencial para su bienestar.

    Esto ha producido en el alma del mundo esa duda y confusión mental, derivada de la adaptación de la vida a las nuevas condiciones, sí como Job, debido al desastre de su vida, llegó a una percepción mas exacta de la realidad, y se permitió revisar su norma de valores y penetrar en una nueva y superior conciencia, así también el mundo se está readaptando, y del caos surgirá una nueva estructura de la verdad, un nuevo revivir de la aspiración espiritual y el establecimiento de una conciencia racial que será universal y no individual, pasando de la satisfacción propia al conocimiento divino.

    Estas tres interpretaciones, la individual, la social, tipificada por la raza judía, y la universal, tipificada por nuestra civilización moderna, deben tenerse muy en cuenta. Aunque el énfasis de esta exposición está en lo personal e individual, sin embargo, no debe olvidarse la interpretación que hace de la raza judía un símbolo del divino Hijo Pródigo aplicable a toda la familia humana.

    Otro acontecimiento en la historia es la discusión que tiene Job con sus tres amigos íntimos. Hay tres ciclos de seis alocusiones cada uno, y en ellas se dilucida toda la situación, se analiza la relación de Job con su Dios, y se considera cuidadosamente su problema. Finalmente, Job llega a la conclusión de que no han logrado ninguna solución verdadera y que su problema permanece sin solución. Se da cuenta de que sus amigos no le son útiles y se vuelve contra ellos y los repudia.

    Esto significa para Job, una crisis de desamparo y desesperación, que trata de enfrentar en forma muy humana y normal. Enumera todas sus buenas acciones y esas cualidades del corazón y de la mente que lo hacen aceptable ante Dios y sus semejantes. Desafía Dios a rebatir sus palabras y le pide que lo reivindique. Y habiendo agotado sus justificaciones y glorificación propias, entra en el silencio.

    ¿Qué más le queda por decir? Ha sido un hombre bueno y fiel, impulsado en todas sus cosas por la bondad y la generosidad; ha sido un devoto y fiel seguidor de Dios y, sin embargo, a pesar de todo, han caído sobre Él todos los males. Está obligado a caminar en la oscuridad y no puede ver la luz.

    Luego interviene un cuarto participante en la controversia que presenta un aspecto completamente nuevo de la situación.

    Trasmite un mensaje que eleva su drama a un nuevo nivel y lo conduce hasta esa entrevista culminante, que hace de Job un nuevo hombre, recuperando su fortuna y todo lo perdido. Este es un breve resumen de esa antigua narración.

    Job ha sido presentado bajo tres aspectos: primero, Job como hombre inteligente, bueno, influyente y útil, representativo del hombre común de nuestros días; luego, Job como Aspirante, el discípulo aparentemente abandonado y abatido por el sufrimiento y las congojas; finalmente Job, el Iniciado, el Conocedor, victorioso, iluminado y reivindicado, capaz de permanecer ente la presencia de Dios.

    La clave de la enseñanza y la solución del misterio y de la historia del problema, se halla en el significado de los nombres dados a los personajes. Una vez comprendido su significado, se aclaran los valores espirituales del libro. Es una alegoría simple y llana, escrita en forma que todos la puedan comprender. Presenta las leyes del desenvolvimiento espiritual y los procesos que rigen la evolución de un alma en el Sendero de Retorno al Hogar del Padre, para que todos la puedan captar.

    Por lo tanto, consideremos el drama de un alma, aplicándolo en forma personal, de acuerdo a las verdades involucradas, y a nuestra necesidad, y dividamos nuestros pensamientos respecto a esto, en dos partes:

    1. Consideración de Job y sus tres amigos.
    2. Una exposición de las enseñanzas dadas por el cuarto amigo, conjuntamente con los resultados de esa entrevista y la revolución que produjo en Job, y también sus ideas anteriores.

    Primera etapa

    El significado del nombre de Job es textualmente “Aquel que no se lamentará ni se quejará”. Estas palabras indican la exacta posición de Job en la escala de la evolución, y aclaran su estado espiritual, aspirando a la vida de realización espiritual, alcanzando ese estado a través de una larga experiencia en la escuela de la vida, y el reconocimiento de dos grandes Leyes del Ser. Son Leyes que la vida misma nos presenta, no podemos eludir y finalmente, debemos acatar.

    Tenemos en primer término la Ley de Causa y Efecto, muy bien expresada por las Palabras de San Pablo: “No os dejéis enganar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.” (Ga, 6: 7) Esta es la primera Ley del Ser. Todo efecto en el plano físico tiene una causa interna, subjetiva, y todo lo que experimentamos y sufrimos es el resultado de actividades iniciadas por nosotros mismos, o imputables a nuestros propios errores, esfuerzos correctos y acciones buenas o malas. La segunda Ley, ha sido llamada la Ley de Atracción y concierne a las fuerzas que atraen al hombre hacia el aspecto forma de la experiencia, sin vida, o en dirección opuesta, hacia el alma y su desenvolvimiento vital. Al aspirante, en el Sendero de Retorno, no le atrae el lejano país, porque, no le interesa ni le satisface la naturaleza forma.

    El recuerdo del Hogar del Padre comienza a atraerlo con dolor, pero con alegría y sin queja, corta todas las ataduras que tratan de retenerlo. Tal era la situación de Job y por eso se lo denomina “el que no se queja”.

    “El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor. ¶ ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? ¶ Aunque Él me mate, en Él esperaré. ¶ Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo, Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Dios.” (Job, 1: 21, 2: 10, 13: 15, 19: 25-26.)

    La aceptación de estas condiciones y al comprensión de la actuación de la Ley con caracterísisticas de las grandes almas: San Pablo expresa la misma actitud fundamental cuando dice:

    “Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos… Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación.” (2 Cor, 4: 8-9, 16-17)

    En otro lugar dice, que en cualquier situación en que se encuentre, “estará contento”. Todos los verdaderos discípulos manifiestan esta característica y atraviesan la misma experiencia. La transferencia del centro de atención, de lo que atrae y sostiene la forma, a aquello que constituye la vida libre del alma, que siempre lleva la marca del sufrimiento y de la dificultad, de la tensión y el esfuerzo, la prueba y el ensayo.

    Una vez comprendida la situación se ha ganado la mitad de la batalla, pero Job, igual que Arjuna en el Bhagavad Gītā, actuaba en la oscuridad, no podía comprender, y al comienzo de la experiencia trató de justificarse y culpar a todo el mundo, menos al que correspondía, al aspecto forma de su naturaleza compleja.

    Podríamos imaginarnos que Job, después de la catástrofe que descendió sobre él, buscó luz y ayuda en su hogar, tipificado por su mujer, y no encontró en él, nada que pudiera satisfacer su necesidad. Tenía que aprender la lección de la soledad, mantenerse sobre sus propios pies y caminar a ciegas en la oscuridad, saber que en ninguna parte de la tierra existía para él, comprensión y verdadera camaradería. Así elevaría sus ojos a las alturas de donde proviene su salvación, y se vería obligado a orientar sus pasos hacia el Monte de la Iniciación e Iluminación, desde cuya cumbre puede pasar a ese estado de conciencia llamado “la Comunión de los Santos”. Esto pone fin a sus días de aislamiento, y es aceptado por quienes constituyen “la nube de testigos”.

    Habiéndole fallado su mujer, su hogar y su medio ambiente, se dirige después a sus tres amigos más íntimos: Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, Sofar, el naamatita, que trataron de consolarlo, darle explicaciones, discurrir sus problemas y hablar detalladamente aceran de sus preocupaciones; sin embargo, no hallaron ninguna solución.

    Job argumentó con cada uno de ellos, y los detalles son tan claros que sería de valor considerarlos extensamente. Estos tres amigos representan las tres partes de la naturaleza del hombre, reconocidas universalmente hoy, como que constituyen los tres modos con que él se expresa. El hombre no es simplemente un ser físico, sino una compleja entidad: La suma total de estados emocionales, temperamento, sentimientos y deseos, y también un conglomerado de estados mentales, además de una reacción ocasional que no deriva de ninguno de ellos. En estos ocasionales intervalos, la naturaleza se manifiesta en un destello de iluminación, o en la visión de un mundo real y bello, que por lo común desconoce.

    Elifaz puede ser considerado como símbolo de la naturaleza emocional con todo lo que incluye ese término, mientras que Bildad tipifica la mente con su poder de razonar, concretizar y relacionar, Sofar representa la intuición o la mente superior abstracta, con su poder de elevar al hombre temporalmente a una conciencia más pura y espiritual, e incitarlo así a un nuevo esfuerzo, induciéndolo a que salga del mundo de las cosas materiales y entre en la esfera espiritual.

    Segunda etapa

    El mensaje de Eliú constituye la segunda etapa. Hemos visto cómo todas las voces inferiores eran acalladas, y las pretensiones guerreras del yo inferior personal de Job desaparecían en silencio. La futilidad de la personalidad para aportar paz y luz se hicieron evidentes, y en el silencio, que más adelante se podrá reconocer como sonido, se oye una Voz.

    Las voces son reemplazadas por la Voz. El oído interno de Job se abre al mensaje que sólo puede darse cuando el discípulo ha llegado a eliminarse totalmente como tal. Ha llegado el momento en que puede ver las cosas en su verdadera perspectiva y donde se evidencia la distinción entre lo Real y lo irreal, entre el Yo y el no-yo. El objetivo del proceso evolutivo es conducir al hombre precisamente a ese punto.

    Aunque el Legislador de la antigüedad declare: “He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida.” (Dt, 30: 19), o Job, que al recapitular su vida pasada halla que todas sus riquezas, posesiones, ambiente y amigos, de nada le sirven en su búsqueda por la verdadera paz y felicidad; o el Vidente de India que exclama: “Condúceme de la oscuridad a la Luz, de lo irreal a lo Real, de la muerte a la Inmortalidad.” (Brihadâranyaka Upanishad, I.iii.28); es la misma historia basada en la misma necesidad fundamental. El resultado de la vida en los tres mundos de la forma –mental, emocional y física– es invariablemente uniforme: insatisfacción, desastre, desesperación y muerte.

    Por lo tanto, Job se hallaba en la encrucijada.

    Cuando su intuición despierte, podrá conducirlo hacia ese camino recto y estrecho, que culmina en el séptuple portal de la Iniciación, o al no escuchar la Voz que habla en el silencio, puede elegir ese camino más fácil y amplio que conduce al Hijo Pródigo, a internarse más en el lejano país. Sin embargo, el reconocimiento de vacuidad y futilidad, y el sentimiento que emerge de un distinto conjunto de valores, puede observarse en algunas de sus manifestaciones posteriores, por ejemplo:

    “¡Quién me diera volver a ser como en meses pasados, como en los días en que Dios velaba sobre mí; cuando su lámpara resplandecía sobre mi cabeza, y a su luz caminaba yo en las tinieblas; como era yo en los días de mi juventud, cuando el favor de Dios estaba sobre mi tienda. ¶ Entonces pensaba: ‘En mi nido moriré, y multiplicaré mis días como la arena.’ ¶ ‘Conmigo es siempre nueva mi gloria, y mi arco en mi mano se renueva.’ Me escuchaban y esperaban, y guardaban silencio para oír mi consejo. Después de mis palabras no hablaban de nuevo, y sobre ellos caía gota a gota mi discurso. Me esperaban como a la lluvia, y abrían su boca como a lluvia de primavera. Yo les sonreía cuando ellos no creían, y no abatían la luz de mi rostro. Les escogía el camino y me sentaba como jefe, y moraba como rey entre las tropas, como el que consuela a los que lloran. ¶ Pero ahora se burlan de mí los que son más jóvenes que yo, a cuyos padres no consideraba yo dignos de poner con los perros de mi ganado. ¶ Contra mí se vuelven los terrores, como el viento persiguen mi honor, y como nube se ha disipado mi prosperidad. ¶ Mas la sabiduría, ¿dónde se hallará? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?” (Job, 29: 2-4, 18, 20-25, 30: 1, 15, 28: 12)

    Tal como hemos visto, elevó un llamado a Dios y justificándose ante sus propias ojos, pedía más luz y sabiduría. Entonces el silencio, que marca el intermedio entre la vida del mundo y la vida del alma, se hacia cada vez más profundo en él. El silencio es quebrado por el Hablante de cuádruple nombre, con voz de autoridad, dando un mensaje claro y divinamente simple. En este cuádruple nombre está oculto el origen, la herencia y la meta del alma de todo ser humano; es el nuevo nombre que todo aspirante a los Misterios debe descubrir.

    Job tiene que reconocerse en el futuro como Eliú, el hijo de Dios, y no como Job, el hombre mundano que no se queja.

    Eliú significa literalmente “Él es mi Dios”. Así somos puestos inmediatamente frente a frente con la divinidad. Job permanece en silencio ante su interno Yo divino. El Ángel de la Presencia le habla y le revela el camino que debe seguir y la causa de sus actuales circunstancias. El divino Hijo de Dios, oculto en el corazón, que en el transcurso de largas edades ha conducido a Job, el hombre de la etapa de salvaje ignorancia a la de ciudadano respetado y útil, se le revela y emprende la tarea de instruirlo, sobre aquello que lo conducirá basta la próxima etapa de desenvolvimiento, la etapa de aspirante a la de discípulo, y oportunamente a la de iniciado liberado.

    La luz de la pura comprensión brilla e indica el camino.

    Baraquel significa “Aquél que bendice a Dios”. Recordemos que el Yo Interno divino en nosotros, es el que hace posible el reconocimiento de Dios, tanto en cada ser humano como en el mundo circundante.

    Es el aspecto divino que nos capacita para adquirir esas condiciones y actitud hacia la vida que se manifiestan como felicidad y alegría; también se demuestra como la capacidad de ser agradecidos y el poder de bendecir a Dios y a otros. La sincera pronunciación de la palabra tan común “gracias”, indica que somos Hijos de Baraquel, y que somos algo más que cuerpo y alma. Somos Espíritus, Hijos del Padre.

    El nombre Buz brinda, bajo el símbolo de una sola palabra, una idea de nuestro estado y condición. Significa “Aquél a quien le han robado su libertad”. Job se enfrenta con el hecho de que es divino, que es un hijo del Padre y, sin embargo, al mismo tiempo, un prisionero en cautiverio. Se le ha robado su herencia, y es un errante en el lejano país. Por lo tanto, Eliú era un buzita, miembro de esa gran Jerarquía de Almas que, habiendo abandonado su elevado estado, están ahora prisioneras en cuerpos humanos y, de esta manera, limitadas a adquirir la experiencia que sólo se alcanza cuando se está cautivo en los tres mundos.

    H. P. Blavatsky, se ocupa en La Doctrina Secreta, de esta Jerarquía de Almas en forma muy interesante. Se dice que estas Almas son las que dotan al hombre con su ego consciente inmortal, y que el nombre esotérico de estos Ángeles Solares literalmente es: “Señores de incesante y perseverante devoción”.

    Son los “Yoguis celestiales que se ofrecen como víctimas voluntarias para redimir a la humanidad” (Doctrina Secreta ii, 257; iii, 116). Su naturaleza es sabiduría y amor, y encarnan ese aspecto de la divinidad a la que se refiere Pablo cuando dice: “Cristo en nosotros, esperanza es de Gloria” (Col, 1: 27).

    Este Señor de Sabiduría y Amor es para cada uno de nosotros el Ángel guardián, la radiante luz interna, el Yo superior, el Alma, y es Ese viviente e inteligente Hijo de Dios que hace oír Su voz cuando “las palabras de Job terminan” y guarda un prolongado silencio. Es interesante que los estudiantes observen la descripción del alma, dada en Ezequiel, antes de que cayera de su estado elevado y (de acuerdo al gran plan de redención mundial) se convirtiera en el mediador entre el Espíritu superior y la materia inferior, entre el aspecto forma y la esencia de la vida.

    “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. En el Edén estabas, en el huerto de Dios; toda piedra preciosa era tu vestidura: el rubí, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la turquesa y la esmeralda; y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti. El día que fuiste creado fueron preparados. Tú, querubín protector de alas desplegadas, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego. Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra…” (Ez, 28: 12-17)

    Estos hijos de Dios fueron arrojados al mundo de la forma, para redimir esas formas que se encuentran en un peldaño más abajo en la escala de evolución.

    Mediante este servicio se liberarán y finalmente podrán caminar en el huerto del Señor, pues han utilizado su esplendor y sabiduría para ayudar al Plan y no para satisfacción propia. Ram significa “lugares elevados”. En la terminología esotérica “un lugar elevado” o una montaña, es siempre el lugar de iluminación e iniciación. Sería interesante que los estudiantes busquen los hechos simbólicos fundamentales que tuvieron lugar en las cumbres de las montañas, desde que el Arca de Noé se asentó en el Monte Ararat, hasta que se dio la Ley en el Monte Sinaí; y así continuar a través de La Biblia hasta esos fundamentalísimos momentos en el Monte Carmelo, el Monte de la Transfiguración, y en el Calvario, el escenario de la Crucifixión. Cierta iluminación, de gran aplicación práctica en la vida diaria, puede extraerse de algunas las palabras de “El Libro de Isaías”. Estas tienen un significado exotérico y esotérico.

    “¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? El que anda en justicia y habla con sinceridad, el que rehúsa la ganancia injusta,y se sacude las manos para que no retengan soborno; el que se tapa los oídos para no oír de derramamiento de sangre, y cierra los ojos para no ver el mal; ése morará en las alturas, en la pena inexpugnable estará su refugio; se le dará su pan, y tendrá segura su agua. Tus ojos contemplarán al Rey en su hermosura, verán una tierra muy lejana.” (Is, 33:14-17)

    Así Eliú, hijo de Baraquel el buzita de la estirpe de Ram, es el iniciado que surge del elevado lugar de la revelación. Está frente a Job pronunciando palabras que lo separarán para siempre del pasado y de la común experiencia humana, y lo transferirán a un nuevo reino de manifestación divina, con sus propios estados de conciencia, de vida y de ser.

    Primeramente enuncia ciertas verdades fundamentales. Son tres, y tan simples, que por lo general no se reconocen. Si solo hubiera alguna forma nueva y poco común de presentar estas viejas verdades ¡Que asombrosa sería la respuesta!

    Tenemos que volver a la etapa inicial, al estado infantil, pues en ese estado, el relatar repetidas veces una antigua historia, trae consigo la habitual emoción, y la concentración de la atención, que permiten una intensa experiencia interna y conducen a básicos desarrollos. Dijo Cristo “si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” (Mat, 18: 3)

    Estas tres verdades son:

    1. Existe un Espíritu divino en el hombre.
    2. Hay un Camino de Liberación.
    3. El gran obstáculo es el orgullo.

    Eliú comienza diciéndole e Job quién es y qué es él: “Pero hay un espíritu en el hombre, y el soplo del Todopoderoso le da entendimiento. ¶ El Espíritu de Dios me ha hecho, y el aliento del Todopoderoso me da vida.”. (Job, 32: 8, 33: 4) No pierde tiempo en esforzarse para demostrar su razón, pues no puede ser comprobada y sólo puede ser conocida. Por lo tanto señala el camino hacia este conocimiento y la liberación que otorga. En un maravilloso capítulo se indica el camino y se delinea sus diferentes etapas. Primero –dice Eliú– se oye la voz de Dios y mediante el oído se capta plenamente este conocimiento –y agrega–:

    “Ciertamente Dios habla una vez, y otra vez, pero nadie se da cuenta de ello. En un sueno, en una visión nocturna, cuando un sueno profundo cae sobre los hombres, mientras dormitan en sus lechos, entonces Él abre el oído de los hombres, y sella su instrucción,  para apartar al hombre de sus obras, y del orgullo guardarlo.” (Job, 33: 14–17)

    Por medio de la voz de la conciencia y de las circunstancias, a través de los numerosos voceros de la expresión divina y por la enseñanza recibida en la niñez, Dios trata de apartar al hombre de los propósitos destructivos. Cuando eso fracasa, Eliú dice: Dios ensaya el proceso del castigo. El dolor y el sufrimiento aparecen y la espada del desastre es aplicada a la vida.

    “El hombre es castigado también con dolor en su lecho, y con queja continua en sus huesos, para que su vida aborrezca el pan, y su alma el alimento favorito.” (Job, 33: 19-20)

    Estas palabras simbólicas representan el bien conocido ciclo del sufrimiento, al que estamos sometidos. El propósito de todo dolor y sufrimiento es apartar al hombre de su amor por el mundo, atraer su atención a lo permanente e intransitorio y hacia esas condiciones que traen alegría duradera, en lugar de felicidad temporaria. Este ciclo, en toda su fuerza, fue soportado por Job, sufriendo las más profundas penas y dolores.

    Tercera etapa

    Ahora nos ocuparemos de la tercera etapa, donde Eliú proclama la venida del Instructor, la cual contiene el mensaje de que existen aquellos que conocen y han alcanzado la meta, pues los que han triunfado están preparados para ayudar a otros aspirantes a alcanzar el mismo elevado lugar:

    “Si hay un ángel que sea su mediador, uno entre mil, para declarar al hombre lo que es bueno para él, y que tenga piedad de él, y diga: ‘Líbralo de descender a la fosa, he hallado su rescate’.” (Job, 33: 23-24).

    Es interesante observar aquí algo que frecuentemente se pasa por alto. Job debió enfrentar a su propia alma antes de que un Maestro o Instructor pudiera revelársele. Tenía que hacer contacto con su propia divinidad interna, su Ego espiritual o Yo, para que un Instructor divino se ocupara de él y lo ayudara. Este punto nunca es suficientemente recalcado, pues el esfuerzo de todo aspirante debe ser la búsqueda de su alma, ajustándose a cierto modo de vivir, a fin de poder triunfar en ella. Así sabrán que son divinos y procurarán vivir divinamente.

    Este es el primordial requisito para cualquier hombre individual y también para toda la familia humana. Cuando se ha logrado este primer contacto, entonces el individuo hallará al Maestro, y el Salvador del mundo será conocido y reconocido por toda la humanidad.

    Cuarta etapa

    Eliú se ocupa después de la cuarta etapa. Job ha alcanzado el punto donde reconoce la dualidad de la manifestación, reconociéndose como Job, el hombre, la forma, el triple yo personal, suma total de los estados mentales, las reacciones emocionales y el cuerpo físico. Pero también ha enfrentado a su alma, ha oído de que él es divino y que nunca le ha faltado la guía, (a través de la voz de Dios o de la conciencia, por las circunstancias o la aplicación silenciosa del sufrimiento y del dolor).

    Se le ha dicho que hay una forma de escapar de la prisión del mundo, y que existen quienes están preparados para ayudar. Luego se le asigna la primera parte práctica de la instrucción, y se lo dice que esta dualidad de forma y alma, puede ser unificada, y que existe la posibilidad de la “unificación”.

    En consecuencia, la unión con el alma y con la Jerarquía de almas es su próximo paso “para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz” (Ef, 2:15). Si puede dar este paso y lograr la unificación, habrá reconquistado la belleza y sabiduría, la libertad y la alegría de esos días en que era miembro del Hogar del Padre, como lo describe Ezequiel.

    “Que su carne se vuelva más tierna que en su juventud, que regrese a los días de su vigor juvenil.” (Job, 33: 25)

    El plano físico también florecerá y el estado infantil se renovará. Los resultados de esta unificación también le son explicados claramente a Job, y Eliú no lo deja en la ignorancia acerca de estos puntos. Sería conveniente enumerarlos:

    Tendrá poder en Dios:

    “Entonces orará a Dios, y El lo aceptará”. (Job, 33: 26)

    Mirará la faz de la divinidad y conocerá el significado de esa alegría que proviene la diaria práctica de la presencia de Dios:

    “Y verá con gozo su rostro”. (Job, 33: 26)

    Demostrará los frutos de la rectitud, y las cualidades del alma se manifestarán:

    “Y restaurará su justicia al hombre.” (Job, 33: 26)

    Atestiguará estas verdades ante los hombres, el testimonio de una vida de servicio y de un mensaje dado:

    “Cantará él a los hombres y dirá: ‘He pecado y pervertido lo que es justo, y no es apropiado para mí. Él ha redimido mi alma de descender a la fosa, y mi vida verá la luz.’” (Job, 33: 27-28)

    Entonces llega el anuncio triunfante del alma que ha traído bienestar y fortaleza a las multitudes en el transcurso de los siglos, y ayudado a muchos a mantenerse firmes:

    “He aquí, Dios hace todo esto a menudo con los hombres, para rescatar su alma de la fosa, para que sea iluminado con la luz de la vida.” (Job, 33: 29-30)

    Luego siguen dos capítulos, donde Eliú indica a Job la estupidez de su primitiva posición auto sostenida y el orgullo y presunción que hizo brotar las palabras con que trató de justificarse a sí mismo y resumir su posición.

    Job, permaneciendo en la luz que afluía de su propia alma, se vio como realmente era, y se dio cuenta de la debilidad y pequeñez de su esfuerzo. Léase el capítulo 35 con atención y tómese nota de las comparaciones que sirvieron para presentarle a Job un amplio panorama, pues se creyó muy grande e importante. Eliú termina diciendo:

    “Job abre vanamente su boca, multiplica palabras sin sabiduría.” (Job, 35:16)

    Sin embargo, Job había exclamado, anteriormente:

    “Me escuchaban y esperaban, y guardaban silencio para oír mi consejo.” (Job, 29: 21)

    Luego Eliú sigue sus comentarios con un magnífico discurso sobre la sabiduría y el poder de Dios en los capítulos 36 y 37, y termina con estas líricas y maravillosas palabras:

    “Escucha esto, Job, detente y considera las maravillas de Dios.  ¿Sabes tú cómo Dios las establece, y hace resplandecer el relámpago de su nube? ¿Sabes tú la posición de las densas nubes, maravillas del perfecto en conocimiento? ¶ ¿ Puedes con Él extender el firmamento, fuerte como espejo de metal fundido? Ensénanos qué le hemos de decir a Dios; no podemos ordenar nuestro argumento a causa de las tinieblas.” (Job, 37: 14-16, 18-19)

    La Voz del Silencio cesa y las palabras de Eliú terminan, Job recibió la instrucción necesaria, y nunca se da más que eso. No se dijo que pasó en la mente de Job, ni qué ocurrió durante su vida en el plano físico, en esa etapa.

    De los posteriores acontecimientos, se puso en evidencia que se hicieron ajustes y se cultivó un nuevo punto de vista, debido a que al finalizar el libro se encuentra ante el Único Iniciador, permitiéndosele oír la voz del Hierofante de los misterios, pues aprendió su lección y ya no vio la vida y los acontecimientos como en el pasado.

    Por humillación externa y controversia interna descubrió su alma. Por el silenciamiento de las voces inferiores, escuchó la Voz que le trajo el mensaje de la unión con el alma. Aprendió cuál era el obstáculo para su progreso y cómo su orgullo le ocultó la verdad y la realidad. Ahora está ante el portal del Sendero, enfrentando la realidad.

    Lo que es verdad respecto a Job, también lo es respecto a la humanidad como un todo, en esta era de la historia del mundo. El valle de la humillación fue atravesado. El orgullo por nuestra tan jactada civilización recibió un severo golpe con la Guerra Mundial.

    El aspecto personalidad del reino humano, desde el punto de vista emocional, mental y físico, no satisface el deseo de la humanidad por una norma de vida más amplia, grande y espiritual. La humanidad se halla ante la Presencia, El Ángel todavía no habló, pero los hombres escuchan y esperan. Cuando surjan las palabras, seguramente encarnarán las mismas ideas y traerán la misma enseñanza que le sirvió a Job.

    “Hombres, vosotros sois divinos. Existe un camino de liberación. Que el orgullo y el razonamiento no les impide el reconocimiento de esta realidad divina.”

    El drama de “El libro de Job” llega ahora a su culminación. Un nuevo e irrevocable paso fue dado por Job, emergiendo el hombre nuevo con una nueva visión y un nuevo modo de vivir con un conjunto de valores totalmente nuevos.

    Fue reorientado y transformado. Pasó a través de las etapas de la humillación externa y de la controversia interna. Oyó la voz de su propia alma y silenció toda satisfacción por sus posesiones e influencia mundanas, y también su posterior rebelión contra las aparentes medidas injustas del destino.

    Se le explicó que obstáculos le impidieron participar plenamente de la bendición de la herencia de todos los Hijos de Baraquel, el buzita de la estirpe de Ram. Además se lo otorgó una vislumbre de la naturaleza del Camino y prestó atención a la voz de su Instructor. Ahora se encuentra ente el Portal de la Iluminación, y espera oír lo que el Señor le dirá.

    El gran Ser, ante el que permanece humildemente, es el Hierofante de los Misterios. Aquel que abre el Portal a través del cual tienen que pasar quienes tratan de hollar el Camino. Es nombrado muchas veces en la Biblia, y siempre aparece cuando se abre un nuevo campo de servicio y se inicia una nueva empresa.

    El discípulo hace contacto con Él cuando está preparado para someterse e una nueva expansión de conciencia, que lo iniciará en un nuevo ciclo de vida espiritual. También se le apareció a Moisés en Egipto, y le ordenó guiar a los hijos de Israel al país de Canaán (Ex, 3: 2-7). Lo reemplazó Josué ante los muros de Jericó, y como capitán de las huestes del Señor, condujo al pueblo a la victoria (Job, 13-15).

    Isaías lo vio elevado y ascendido, y exclamó al verlo: “¡Ay de mí! Porque perdido estoy, … porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de los ejércitos.” (Is, 6: 5)

    Pero a Él le fue dado un mensaje y una profecía que han dirigido y ayudado a millares a través de los siglos. Jeremías tuvo una experiencia similar (1: 4-9) y Daniel (10) también, mientras que en la era cristiana tanto Pablo como Juan, los discípulos amados, enfrentaron a su Señor, que los inició en el Reino del Espíritu y entraron en la experiencia que llamamos “la vida de servicio”. (Cfr. Hch, 15 y Apoc, 1: 10-19).

    Job, libre del yo y de la mezquindad, llega ente la Presencia y recibe de labios del iniciador, una enseñanza e instrucción que –en cuatro maravillosos capítulos– abarca toda la verdad oculta.

    La mayor parte de “El Libro de Job” trata sobre sus sentimientos, emociones y reacciones, y del mundo de los efectos y las consecuencias.

    Pero ahora somos conducidos al mundo de las causas. El Señor proclama la inmutabilidad de la Ley y el hecho de que la naturaleza está regida por esa ley, y progresa en su debido orden.

    Fundamentos, medidas, divisiones y fuerzas pasan ante nosotros, y el gran todo está pictóricamente descrito en un lienzo planetario. Entonces se sabe que el hombre no es más que un átomo y sólo parte de esa gran forma.

    El contraste entre el insignificante conocimiento del hombre y la majestad, el poder y la inexplicable sabiduría de Dios, es puesto de relieve en las palabras que surgen de un gran órgano, como sonidos.

    Final

    El capítulo siguiente (cap. 40) trata de los procesos misteriosos de la naturaleza y acentúa el fracaso del hombre por comprender las causas más evidentes de la actuación de la naturaleza. A pasar de que el hombre cree ser independiente, ocupa su lugar en el gran espectáculo de las cosas vivientes, los cielos giran, las estaciones pasan, la fertilidad de la naturaleza y los ciclos de las generaciones se despliegan ante sus ojos, pero todo es vasto y grandioso. Se da cuenta que su comprensión finita y que su mente finita lucha por captar lo infinito; se detiene atónito por el envolvente alcance de la mente cósmica y permanece perplejo ante la magnitud del Plan evolutivo, y los misterios do la astronomía, la zoología y la biología –que tratan estos maravillosos capítulos–no encuentran en sí la solución ni poseen la capacidad para explicarlo.

    Después el Hierofante la fórmula a Job la pregunta:

    “¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?” (Job, 40: 2)

    Y Job responde con las siguientes palabras, tan diferentes de sus arrogantes afirmaciones anteriores:

    “Entonces Job respondió al Señor y dijo: He aquí, yo soy insignificante; ¿qué puedo yo responderte? Mi mano pongo sobre la boca. Una vez he hablado, y no responderé; aun dos veces, y no anadiré más.” (Job, 40:  3-5)

    El Hierofante formula a Job mas de cincuenta preguntas que tratan del mundo material tangible y no puede responder ni a una. Se le da una visión del amplio campo de Conocimiento que está a su alrededor, y comprendiendo su ignorancia responde: “Mi mano pongo sobre la boca”.

    Ahora cambia la actitud del Iniciador con respecto a Job. Se dirige a él y dice: “ciñe ahora tus lomos como un hombre”. (Job, 40: 7)

    El discípulo en esta etapa debe erguirse, atravesar el Portal y pasar al Hierofante con la fuerza de su propia Alma. Debe encarar la nueva situación con el poder de su propia naturaleza divina y, comprendiendo las limitaciones de la mente inferior razonadora, debe reclamar, como parte de su divina herencia, el poder de conocer y comprender. Ahora brota de los labios del Iniciador, una proclamación con respecto al Camino de la Sabiduría bajo el símbolo de Behemot, el elefante (Job, 40: 15), “la cabeza de los caminos de Dios” (Job, 40: 19) y del Leviatán, el gran pez (Job, 41: 1).

    En este artículo no hay lugar para una exégesis del simbolismo del elefante, con el que se representa tan frecuentemente la fortaleza del poder de Dios, ni puedo extenderme sobre el empleo universal del pez para describir el segundo aspecto, amor sabiduría, de la manifestación divina.

    Desde el avatar en forma de pez de Vishnú en el Panteón hindú, hasta la utilización del pez en La Biblia cristiana, se ve la misma concepción fundamental. Con estos dos símbolos, el elefante y el pez, representando el primero y el segundo aspecto de la divinidad, será interesante que los estudiantes escudriñen a través de las Escrituras, templos y arquitecturas del mundo.

    Obsérvese lo que se dice, en relación con el gran pez, en el capítulo 41 del “El Libro de Job”:

    “Cuanto existe debajo de todo el cielo es suyo. ¶ Sus estornudos dan destellos de luz, y sus ojos son como los párpados del alba. ¶ De su boca salen antorchas, chispas de fuego saltan. ¶ En su cuello reside el poder, y salta el desaliento delante de él. ¶ De su grandeza tienen temor los fuertes, y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse. ¶ Detrás de sí hace brillar una estela. ¶ Desafía a todo ser altivo.” (Job, 41:11, 18-19, 22, 25, 32)

    Entonces, si el símbolo del pez representa el Segundo aspecto divino, si es el Velo bajo el cual los misterios ocultan la gran realidad de esa vida interna subjetiva que anima a toda forma, y que llamamos principio crístico y si el mensaje es que en cada uno de nosotros está oculto el Cristo, y es la esperanza y garantía de nuestra final glorificación, entonces las palabras del Hierofante pueden ser interpretadas de la siguiente manera:

    Mediante la comprensión del Cristo en vuestro corazón, el dolor, el resultado de la identificación con el aspecto forma de la vida, puede trasformarse en alegría y alcanzarse la pureza. Entonces la luz brillará en vuestro camino, porque Cristo es la luz de la Vida misma y el Sendero quedará revelado por Su intermedio. El es el Camino, la Verdad y la Vida, y por intermedio de Él todas las cosas elevadas pueden ser percibidas. Lo que haya bajo los cielos es de él, y por su intermedio “todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”. (1 Cor, 3: 22-23)

    La futilidad y vacuidad de la vida material para el hombre que ha llegado a la etapa de discípulo ha sido experimentada por Job. Ahora se le dice que acepte su herencia, como un hijo de Dios, y, volviendo la espalda al mundo del esfuerzo humano, busque primero el reino de Dios.

    Entonces Job “ciñe ahora tus lomos como un hombre” (Job, 40: 7) y responde al Señor. Resume lo aprendido en las palabras siguientes:

    “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¶ He declarado lo que no comprendía. ¶ He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven.” (Job, 42: 1, 3, 5)

    El no-yo está revelado en la luz del Yo, el poder divino de realizar es reconocido, y Job ve su naturaleza inferior en su verdadera perspectiva; se hace evidente en las afirmaciones de Job, que ha logrado la unificación de las dos partes de su naturaleza, a la cual se refirió Eliú hablando como Alma. Ha llegado a ser conciente de su naturaleza divina y también del instrumento humano mediante el cual debe expresarse.

    En la parte final de la ceremonia de Iniciación, en la que participa Job, el Hijo de Dios, hallamos que la naturaleza inferior personal es ofrendada como sacrificio ardiente, mientras que Job es aceptado e ingresa en las filas de los Conocedores de Dios (Job, 42: 7-10).

    Así terminan las tribulaciones de Job, y a través de gran sufrimiento obtiene la alegría, pues desde la oscuridad ha pasado al reino de la luz. Se ha abierto canino, luchando hasta los pies del Hierofante de los Misterios, y ha pasado por el Portal de la lniciación. Como resultado de su experiencia, su naturaleza inferior es ofrendada como sacrificio a la naturaleza superior. Ha visto a Dios frente a frente y, en consecuencia, entra en un nuevo estado de conciencia y un nuevo ciclo de existencia.

    El simbolismo contenido en los detalles finales del drama, quizás es el más significativo e interesante de todo el Libro. El primor episodio que se relata después de terminado el proceso de la Iniciación, demuestra que todo iniciado, por naturaleza e instinto, es un servidor.

    Leemos que Job oraba por sus amigos. (Job, 42:10)  Otro punto que debe observarse es que se convierte en un centro de energía magnética o atractiva: “todos los que le habían conocido antes, vinieron a él” (Job, 42:11) y en su grado y lugar cumplió las palabras del más grande de todos les iniciadas cuando dijo : “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo.” (Jn, 12: 32). Actuar como mediador y, por medio de la fuerza de atracción de una vida espiritual, atraer a los hombres al reino de Dios es función de todas las verdaderas almas, y estas dos características pueden verse manifestadas en la vida de Job.

    También en interesante observar que sus asuntos terrenales se reajustaron de igual manara. Donde existe armonía con la ley, y un ejemplo de vida amorosa y servicio altruista, deben satisfacerse inevitablemente cada una y todas las necesidades. La afluencia de la vida espiritual debe producir una afluencia similar de cosan materiales, porque la afirmación ocultista de “lo que está arriba es como lo que está abajo” (Tabula Smaragdina, af. ii), que ha dirigido los pensamientos de los estudiantes del esoterismo durante edades, es la formulación de una gran Ley natural.

    Esto lo demostró la vida de Job. Vemos finalmente que, en vez de los tres amigos, Job tuvo tres hijas. Ellas encarnan en sí los tres aspectos del Alma, así como sus tres amigos simbolizan los tres aspectos de la naturaleza forma.

    A través de sus nombres, las tres expresan las cualidades de la vida divina:

    Tenemos, en primer término, a Jemina, que significa paloma. En el simbolismo de la Biblia la paloma es siempre el símbolo del espíritu, se recordará que en el bautismo de Jesús, en el río Jordán, la Paloma descendió y moró con Él. Por lo tanto, Jemina simboliza el primero y más elevado aspecto de la naturaleza divina, representa el espíritu o la energía que trae todas las cosas al ser, y mantiene todas las cosas en existencia.

    Luego viene Cesia, cuyo nombre significa “la mas preciosa de todas”. Representa lo que es mencionado en La Biblia como “de mayor valor que los rubíes” (Pr, 31: 10), el segundo gran aspecto de la naturaleza divina: Amor-Sabiduría. Espíritu y Alma juntos, poder y amor unidos, para que Job pueda demostrar su divinidad en el mundo de los hombres por medio de la manifestación de la energía divina, o inteligencia sabia y amorosa.

    Job tenía que expresar estas cualidades en el lugar en que había amado y sufrido. Siendo esto así, se evidencia el significado del nombre de la tercera hija. Se llamaba Keren-hapuc que significa “esplendor de color” y simboliza la demostración radiante de la vida del alma, tal como se ve en el mundo del diario vivir.

    Poder, sabiduría y belleza . Éstas son las cualidades que debe irradiar todo ser humano que ha pasado por muchas tribulaciones y ha alcanzado finalmente una meta. Las dificultades han sido superadas, el mundo, la carne y el demonio han sido vencidos, y el iniciado expresa su naturaleza divina por medio del aspecto forma de la personalidad. Cuando ello sucede tenemos una encarnación divina, y la meta que cada ser humano puede alcanzar.


    [1] El presente documento fue escrito después de la terminación de la Segunda Guerra Mundial el 2 de septiembre de 1945 y antes de la creación del actual Estado de Israel el 14 de mayo de 1948.

    [2] Un prólogo en prosa (capítulos 1 y 2); una serie de discursos dramáticos que tienen lugar entre Job y tres de sus amigos, Elifaz, Bildad y Sofar (caps. 3-31); un diálogo entre Job y Elihú, un cuarto amigo (caps. 32-37); d iscursos de Dios “desde el seno de la tempestad” (caps. 38-41); un breve epílogo en prosa (cap. 42).

    [3] Primera y Segunda Guerras Mundiales.

  • 12 de Marzo de 1943

    [SES] Temas: Discipulado, iniciación y relación con los Maestros.

    [JB] Anotaciones y comentarios (el grupo discute material –entonces inédito– de las Reglas de Iniciación Grupal):

    “Que no haya recuerdo pero que rija la memoria”

    El hábito de ser bueno es un instinto en la conciencia del iniciado. No hace las cosas bien porque recuerde reglas, teoría o actividades sino porque vive el principio que encarna.

    Mucho de lo que decimos y pensamos responde a recuerdos de lo que otros dicen y piensan.

    Para sufrir, no existe peor lugar en el mundo que un grupo.

    La Escuela Arcana no es el grupo de un Maestro, es un campo de entrenamiento en la vida grupal.

    Un iniciado (JB: 3er grado o mayor) nunca medita pues no lo necesita ya que tiene un contacto instintivo y trabaja desde su memoria instintiva (JB: la conciencia búdica se considera “instintiva” desde el punto de vista de la Mónada).

    La meditación es un proceso mental. Un iniciado no medita sino que contempla.

    La tensión espiritual es un punto de energía enfocada que es correctamente orientada y dirigida.

    Hasta que el discípulo no reconoce su justo lugar en la cadena Jerárquica no hay mucho que pueda hacer en términos de servicio.

    Tenemos que ser capaces de estar ante la presencia del Maestro sin bajar la vista. Una actitud de sumisión es una mezcla de humildad y de desobediencia.

    Ser fáctico es distinto a intelectualizar. No se tiene una visión de lo que nos consta como un hecho, pues un hecho se conoce, no se visualiza. Un grupo discipular debe ser mas fáctico que visionario.

    En el iniciado ser bueno es algo instintivo. Puede cometer errores de implementación pero la motivación es siempre correcta. El problema con los discípulos es que no siempre están correctamente motivados.

  • 5 de Marzo de 1943

    [SES] Temas: Fusión grupal; diferencia entre el Plan y el Propósito; requisitos para integrarse al Ashrama de un Maestro; la invocación de la intuición.

    [JB] Anotaciones y comentarios:

    Un grupo se desarrolla acumulando sus aciertos y eliminando sus errores. El COMPARTIR nutre la unidad grupal.

    El Plan nos ocupa la atención (aspecto amor), pero como grupo existe una tarea mas avanzada: identificarnos con el Propósito que informa al Plan (aspecto voluntad). El Plan es un esfuerzo temporal para llenar una necesidad concreta. Un plan se descarta, sin alterar el Propósito, cuando pierde su utilidad.

    La intuición es al mundo de los significados lo que la mente es al entorno físico.

    Un grupo esotérico es la avanzada de la conciencia de un Maestro, donde se registra el Plan en términos generales, sin particularidades, pero entendiendo su objetivo inmediato. La implementación del Plan NO es la tarea de un grupo esotérico. La función primordial de un grupo esotérico es la de inspirar a otros para que implementen el Plan, sin jamás decirle a nadie qué tiene que hacer ni cómo hacerlo.

    Un grupo esotérico es una entidad coherente e integrada para inspirar, hacer contacto, iluminar, comprender y capacitar en el esfuerzo de penetrar el mundo de los significados que informan el Plan. El grupo condiciona las vidas de sus miembros.

    No se deben esperar resultados tangibles del trabajo de un grupo esotérico. Es un efecto radiactivo que sirve de enlace entre la Jerarquía y la Humanidad.

  • La receptividad telepática

    Re: http://es.groups.yahoo.com/group/VBA-mensajes/message/1399

    (extractos inéditos)

    VBA:  Puedo decir que hay receptibilidad telepática sólo cuando ha quedado expedito el camino de fuego que va de la mente concreta o intelectual a la mente abstracta. Entre ambas se sitúa un tercer factor  -al que podríamos denominar factor de equilibrio-  que es, técnicamente, VOLUNTAD espiritual. En este proceso de equilibrio, la mente queda prácticamente vacía de substancia mental inferior y el Pensador espiritual, el Alma en su propio plano, puede utilizarla para proyectar Su intención o Su voluntad a través de los éteres.   Hemos hablado en páginas anteriores que los Ángeles o Devas son los reguladores de la actividad telepática. Son los agentes ígneos de la Voluntad del Pensador que, a través de Ellos, envía Sus instrucciones al alma en encarnación, a la personalidad humana que evoluciona en los tres mundos -físico, astral y mental. En tal caso, el vehículo telepático es de la misma substancia que la del Antakarana que construye el alma en encarnación, ayudada siempre por aquella estirpe de Devas que llamamos místicamente “guardianes de la humanidad”.   En el caso de un discípulo que recibe entrenamiento superior en un Ashram de la Jerarquía, el enlace telepático se realiza por efecto de la Voluntad del Maestro y de la exquisita receptividad mental del discípulo. Los Ángeles o Devas continúan siendo los transmisores de las energías de la Voluntad del Maestro, pero al finalizar el “mensaje telepático”, el enlace magnético es disuelto en los éteres y sólo el Maestro y el discípulo conocen realmente la cualidad del mensaje. Los Ángeles se limitan a crear el camino telepático en los éteres. Esta es su verdadera función y, al igual que los Iniciados, respetan las fórmulas y archivan los secretos, vengan de donde vengan en las dilatadísimas entrañas del Espacio, en el Akasa universal.
    Esto no quiere decir que los Ángeles sean ajenos al Mensaje, o a la totalidad de los mensajes telepáticos transmitidos entre el Maestro y sus discípulos, entre los discípulos entre sí y entre el Ashram y otros Ashrams de la Gran Fraternidad a través de los agentes telepáticos. La clave de la analogía hay que aplicarla en todos los momentos. Sólo hay que añadir al respecto que los Ángeles superiores que se dignaron a integrar en un Ashram cualquiera de la Jerarquía por efecto de una aproximación superior de Rayo o por efecto de su devoción espiritual al Maestro, CONOCEN arquetípicamente el valor de los mensajes, porque ellos deben desglosarlos cuando surgen de la mente del Maestro e integrarlos en la mente del discípulo. Hay que decir al respecto que la cualidad de vida de los Ángeles es un verdadero misterio para los discípulos, a menos de haber recibido la segunda iniciación Jerárquica y que su mundo es un maravilloso crisol donde se gesta la tremenda alquimia de la Creación.   Crear en los éteres es la parte más importante de la misión dévica, siendo la comunicación telepática, como medio de vinculación espiritual de los discípulos con sus respectivos Ashrams, una de sus actividades más corrientes. Ellos utilizan los éteres, los dinamizan con su fuego y eligen el medio más rápido de comunicación para establecer lazos de amor y de amistad entre los seres humanos. El alma de las personas que se aman muy real y profundamente están unidos también entre sí por los lazos del principio de amor del segundo Rayo, a través del sentimiento dévico.   Todo en la vida del universo es “relación”, lo mismo entre las células físicas que entre las almas de los hombres. Varía únicamente la calidad de estas vinculaciones y el grado de aproximación causal entre las entidades humanas con sus respectivos Rayos causales  -un antakarana perpetuo podríamos decir-  o la de la relación sintónica de estas mismas entidades con aquéllas otras a las que por misteriosos efectos kármicos o de simples corrientes de sentimientos afines, los Ángeles mantienen estrechamente conectados entre sí a través de los éteres.   Sin embargo, cuando hablamos de comunicación telepática  -que no es tan frecuente como se cree-  nos referimos a la creación de una substancia mental muy sutil y de cualidad ígnea y radiante que destilan los Ángeles superiores de sus auras magnéticas para producir el estímulo de los éteres y un “misterioso vacío” en los mismos, que determina la clara y rapidísima transmisión del mensaje telepático. No hay que confundir este mensaje con la misteriosa relación de las personas a través de la línea del sentimiento, del afecto o de las vinculaciones familiares. Tal como dijimos anteriormente, cuando las almas se quieren, y no simplemente se desean, hay entre ellas una comunicación de tipo sentimental, muy estimable. Sin embargo, la mente en tales casos no interviene. Es el sentimiento de unión desvelado por los grandes afectos terrenales.   En el estudio que se hace en los Ashrams sobre el “misterio de la comunicación” aparecen los Ángeles como los verdaderos integradores de los enlaces telepáticos. Por lo tanto, a estos Ángeles, a través de los cuales nos fue desvelado el misterio, podemos considerarles los Señores de la Mente, los creadores del impulso ígneo y los transmisores de la Voluntad, el poder que desarrolla el discípulo y le vincula perpetuamente con el corazón del Maestro.

    VIII. Los espíritus guardianes de la humanidad

    VBA: He aquí los principales ÁNGELES GUARDIANES DE LA HUMANIDAD:

    a) Los Ángeles Solares, Señores del Destino del alma humana y Fuentes permanentes de su inspiración espiritual.

    b) Los Ángeles del Propósito Iluminado, Guías supremos de la mente humana y misteriosos Agentes de la Comunicación Telepática.

    c) Los Ángeles del Equilibrio, Impulsores del Espíritu de Buena Voluntad y Guías Serenos de las rectas intenciones humanas.

    d) Los Ángeles de la Energía Pránica, cuya misión es salvaguardar la salud física de los seres humanos. Estos Ángeles están muy directamente vinculados con la obra misteriosa de los Señores del Karma.”

    La Conciencia Telepática

    Esta conciencia o facultad mental fue desarrollándose progresivamente en mí a medida que iba asimilando las técnicas del entrenamiento ashrámico. En un principio los mensajes telepáticos recibidos desde el Ashrama eran registrados muy débilmente dentro de mi cerebro físico, como los balbuceos de un recién nacido. Poco a poco los mensajes transmitidos hallaron un mayor eco dentro de mi conciencia, hasta que un día llegué a percibir nítidamente dentro de mí la Voz del Maestro con Su inconfundible sonido musical y pude captar claramente cuanto El quería decirme. A partir de aquel momento mi receptibilidad telepática se hizo casi perfecta y podía distinguir perfectamente la voz característica de mis compañeros del Ashrama. La voz -o la interpretación por parte mía del pensamiento del Maestro, de R… o de mis compañeros de grupo- venía a mí en forma natural, sin previo esfuerzo de concentración. Tal como nos había aconsejado oportunamente el Maestro “la receptibilidad telepática era un resultado de nuestro trabajo de silenciación mental”. “Cuando vuestra mente sea enteramente vulnerable -nos decía- y su actividad natural sea la serena expectación, entonces seréis realmente telepáticos, no sólo para recibir mensajes mentales, sino también para consciente y adecuadamente transmitirlos”.

    Un mensaje telepático es una corriente de energía mental que va de mente a mente, la una la proyecta y la otra la recibe. Un buen telépata -y todos los discípulos espirituales deberían serlo- es a la vez una central de recepción y distribución de las corrientes de energía conteniendo algún mensaje procedente del Ashrama al que pertenece, las cuales se transmiten a una longitud de onda o frecuencia vibratoria muy definida en el dilatado mundo de las impresiones mentales, de ahí que la mente del discípulo convenientemente sintonizada con tales frecuencias ondulatorias -utilizando aquí locuciones técnicas perfectamente aplicables- jamás será afectada por corrientes de energías inferiores a aquéllas que provienen de los niveles ashrámicos. Esta es la salvaguarda de su mente muy profundamente sensibilizada y exquisitamente vulnerable. Fuera de este nivel su mente posee un perfecto control de todas las corrientes de energía que cruzan las dilatadísimas zonas del plano mental, inferiores al nivel natural de su propia sintonía.

    Los ensayos telepáticos producidos científicamente en niveles inferiores no poseen “la salvaguarda dévica” y las personas que los realizan pueden ser fácilmente afectadas e inducidas a error por parte de energías indeseables procedentes de los planos mental o astral… Sólo los discípulos espirituales de cierta integración dentro de uno u otro de los Ashramas de la Jerarquía, están capacitados para recibir ayuda del mundo angélico, ya que son precisamente los Ángeles del plano mental en sus distintas huestes y jerarquías, los que crean, mantienen, coordinan y transmiten las distintas corrientes telepáticas que circulan a través de los misteriosos éteres del espacio mental, uniendo las mentes de los miembros de la Jerarquía y de los discípulos de los diferentes Ashramas por luminosas líneas de actividad causal. Los Ángeles, o Devas, son los augustos Señores de los Ritmos del espacio, los que rigen todas las corrientes de energía – sea cual sea el nivel en donde se manifiesten-, los que regulan la expresión de los “tatwas” o pequeñas corrientes psíquicas de vida ambiental y los que presiden los grandes ciclos cósmicos afectando a galaxias, constelaciones, sistemas solares y planetas.

    Comprendo perfectamente que la referencia al cuadro de dificultades que puede enfrentar el aspirante espiritual que ha decidido ser “telepático”, puede resultar un tanto desalentador, pero es la misma advertencia que se le ha de hacer a la persona acusadamente psíquica que de una u otra manera se ha convertido en “médium” de corrientes astrales de orden inferior y atrae hacia sí grandes dificultades personales y no pocos problemas de orden kármico. Ser telepáticos es hacerse conscientemente sensibles a las corrientes de energía mental que circulan por los éteres, teniendo en cuenta que existe una gran diversidad de estas corrientes, desde las que se originan en el plano causal por medio del Yo superior o Ángel Solar y pueden ser canalizadas por medio del puente de Luz del Antakarana durante el proceso superior de la meditación, hasta las que cruzan los bajos niveles del plano mental -definidas técnicamente kamamanásicas- y pueden causar perturbaciones de orden psíquico cuando la mente deficientemente controlada del aspirante espiritual las contacta y asimila

    El contacto telepático de los miembros del Ashrama entre sí se realiza en el cuarto subplano del plano mental y la de los “discípulos consagrados” o “discípulos en el Corazón del Maestro”, se efectúa en los subplanos tercero y segundo del plano mental, el plano del Alma superior, Ángel Solar o Yo causal, y a veces, cuando el mensaje tiene carácter definidamente jerárquico y no simplemente ashrámico, la relación telepática se realiza entre el corazón del discípulo y el de su Maestro desde algún definido subplano del plano búdico. De ahí la conocida expresión esotérica -que define un particular estado de conciencia en la vida del hombre verdaderamente espiritual- de “discípulo en el Corazón del Maestro”, dentro del cual existe una verdadera compenetración de auras y fusión del propósito creador.

    Los resultados del contacto y la receptividad

    [TVE, 64-65]

    1. Mensajes que emanan del subconsciente entrenado y refinado, del receptor. Surgen del subconsciente pero son considerados por el receptor como procedentes de una fuente externa. Las personas introspectivas penetran frecuentemente en los planos del recuerdo subconsciente, no dándose cuenta de ello. Se interesan excesivamente en sí mismas e ignoran que lo hacen; consideran lo que allí observan como inusitado, hermoso e importante y luego lo formulan en mensajes, esperando que sus amigos y el público en general los consideren espirituales. Dichos mensajes son, por lo general, inocuos y a veces bellos porque su contenido es una mezcla de lo que han leído y recogido de los escritos místicos y de La Biblia, o de lo que han oído de fuentes cristianas. En realidad es el contenido de su recto pensar sobre temas espirituales y no ocasionan daño ni tienen importancia. Sin embargo ellos constituyen el ochenta y cinco por ciento (85%) de los pseudo escritos llamados telepáticos e inspirados, tan prevalecientes en esta época.

    2. Impresiones del alma, traducidas en conceptos y registradas por la personalidad; el receptor es impresionado profundamente por la alta vibración que la acompaña y olvida que la vibración del alma es la de un Maestro, puesto que el alma es un Maestro en su propio plano. Éstas son verdaderas impresiones del alma, pero por lo general no contienen en sí nada nuevo ni de gran importancia; son el resultado del desenvolvimiento del alma en épocas pasadas (en lo que se refiere a la personalidad) y todo lo bueno, verdadero y bello que la personalidad incipiente ha proporcionado al alma, más lo que ha penetrado en la conciencia de la personalidad como resultado del contacto con el alma. Esto constituye hoy el ocho por ciento (8 %) de los escritos y comunicaciones presentados al público por los aspirantes.

    3. Enseñanzas dadas por un discípulo más avanzado en los planos internos a un discípulo en entrenamiento o que ha sido admitido recientemente en un Ashrama; llevan las impresiones y conclusiones del discípulo avanzado; son frecuentemente de valor, pudiendo contener, y a menudo contienen, información que el receptor ignora totalmente. El criterio en este caso es que nada (literalmente nada), ni espiritual ni mentalmente, concierne al receptor y en ninguna forma está relacionado con su personalidad ni tampoco contiene trivialidades de su trasfondo religioso. Esto constituye el cinco por ciento (5 %) de las enseñanzas dadas, en lo que respecta a todo el mundo y no se refiere a un determinado grupo ocultista, creencia religiosa o nación. Este reconocimiento es de vital importancia.

    4. Comunicaciones de un Maestro a Su discípulo. Esto constituye el dos por ciento (2%) de la receptividad telepática manifestada por la humanidad en todo el mundo. El estudiante occidental debería recordar que el estudiante subjetivo oriental es mucho más propenso a la receptividad telepática que su hermano occidental, lo cual tiene que ver con las clasificaciones anteriores, siendo algo humillante para el místico occidental y el estudiante ocultista. Las Escrituras del mundo provienen de otro sector de la cualidad de enseñar que posee el segundo rayo. Aquí no incluyo El Antiguo Testamento, excepto los versículos, como el Salmo XXXIII y otros más de los Profetas, especialmente del Profeta Isaías. Las Escrituras del mundo fueron escritas por místicos que se ocuparon de la belleza, del bienestar y del estímulo, pero no fueron escritas para los esotéricos. Llamo la atención sobre esto.

    [TVE, 61-63]     La Ciencia de Invocación y Evocación – que abarca la técnica del intercambio en la Jerarquía misma, en cierta medida entre Shamballa y la Jerarquía y, en forma progresiva, entre la humanidad y la Jerarquía – se funda totalmente en el sentido de relación. Por lo tanto, sólo cierta categoría de Vidas pueden invocar y evocar respuesta de Shamballa, y esto porque han desarrollado algunos aspectos de ese tipo de comprensión mental que constituye la expresión jerárquica de la Mente Universal. Las superficiales y vanas disertaciones de algunos escritores y pensadores, referentes a la conciencia cósmica y el empleo inmoderado de frases tales como “sintonizarse con el Infinito” o “extraer de la Mente Universal”, demuestran lo poco que en realidad se conoce acerca de la respuesta y reacciones de aquellos que tienen una elevada categoría iniciática o de quienes se hallan en los niveles superiores de la Vida jerárquica.

    La verdadera capacidad para invocar y evocar (dentro de los grados iniciáticos) se basa en un desarrollo misterioso del sentido esotérico, imposible de obtener antes de la tercera iniciación. El empleo práctico del sentido esotérico durante el entrenamiento esotérico impartido a los aspirantes, discípulos e iniciados de menor grado, produce ciertos cambios en el cerebro, con los correspondientes cambios en el vehículo búdico, los cuales permiten hacer contacto a voluntad (después de la tercera iniciación o Trasfiguración) con el Ser, Vida o PUNTO monádico de contacto con Quien estén asociados, o con algún Miembro de la Jerarquía a Quien desean consultar; esto no involucra el empleo de palabras porque simplemente es un método técnico mediante el cual un iniciado de la Jerarquía, o que esté en relación con Shamballa, puede hacer sentir su presencia y exponer ciertas ideas. No daré mayores explicaciones sobre esto.

    La mayor parte de la gente cree que el desarrollo de la intuición es esotéricamente la analogía inferior de este tipo de sentido esotérico empleado por los iniciados de alto grado – o como a veces se lo denomina, modo de intercambio perceptivo. En los Ashramas se les enseña a los discípulos avanzados cómo descubrir estos nuevos poderes en ellos mismos, cómo aplicarlos, a fin de perfeccionar el mecanismo necesario para poder conocer simultáneamente tanto la demanda como la respuesta evocada por la aplicación de la invocación. Todos los discípulos que han logrado la tercera iniciación tienen el poder de invocar y de ser evocados, razón por la cual no se les permite a los discípulos de grados inferiores utilizar tal técnica. Para esto se requiere poseer la facultad discriminativa muy desarrollada. En realidad, es una etapa avanzada de la técnica por la cual – en las primeras etapas – se permite al discípulo atraer la atención del Maestro, lográndolo por el insistente deseo; más tarde, aplicando el conocimiento adquirido lo hace por medio de “la naturaleza de su demanda controlada”. Entonces la demanda se halla menos dominada por el deseo y más controlada por la voluntad.

    No me refiero a la invocación y a la evocación, de acuerdo a cómo es llevada entre la Humanidad y la Jerarquía. Ya he hablado sobre ello al dar al público las diversas invocaciones, donde he tratado de remplazar el empleo egoísta de la oración y la forma limitadora del proceso corriente de meditación, por el método de invocación, método de intercambio que debe ser aprendido y dominado por un proceso lento, no siendo de utilidad ningún libro de texto o información sobre este tema. Tampoco hablaré sobre la telepatía común o innata que prevalece entre los hombres, porque fue tratada anteriormente en este libro. Pero quisiera hacer hincapié sobre algo que es aplicable a cada ser humano. Cuando el hombre animal atravesó por la puerta de la individualización y se convirtió en un ser humano, entró en posesión del poder innato de la vista; durante eones ha sido capaz de ver en los tres mundos; durante muchas vidas, innumerables seres humanos han ido en pos de la visión que estabiliza al aspirante en el sendero. Todo aspirante, a través del portal de la iniciación y después de alcanzar la visión mística, percibirá, dentro de sí mismo, aquello que le dará una percepción espiritual de naturaleza tan amplia, que le permitirá alcanzar la primera vislumbre, verdadera e individual, del Plan divino; desde ese momento cambia toda su vida. Luego (no espero que el estudiante lo comprenda, y si cree que lo comprende interpreta mal las palabras) atravesará el portal de la identificación. Ésta es una frase sin sentido, pues su significado se halla cuidadosamente oculto. Hablando en forma simbólica y con el fin de mantener la idea del “portal” en la mente de la humanidad, se penetra en las verdaderas reuniones esotéricas mediante la palabra de pase. Sólo la PALABRA puede atravesar ese portal, el más elevado y el más amplio de todos los portales. Una vez traspasado, y cuando ha sido aceptado por la Cámara de Concilio del Gran Señor, el Iniciado comprenderá lo que se quiere significar por “impresión monádica”. No es la impresión de una Mónada – término sin sentido – en el cerebro de un individuo que ha construido el Antakarana y ha pasado la cuarta iniciación, sino la respuesta innata al Propósito de la Mente Universal de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

  • La utilización de los poderes mágicos

    Re:  http://es.groups.yahoo.com/group/VBA-mensajes/message/1397

    XXVI – La utilización de los poderes mágicos

    (extractos inéditos)

    VBA: A medida que avanza el discípulo por las sendas de entrenamiento del Aula del Conocimiento, se le van despertando las facultades causales o del Alma en su vida personal. No se trata de las facultades psíquicas inferiores a las que tuvo que renunciar cuando ingresó en el Ashrama, sino de poderes espirituales latentes, la contraparte más sutil de los cinco sentidos de percepción física, sintetizados en la intuición y en la perfecta transmisión y recepción telepática.

    Cuando fui admitido en el Ashrama y me hallé en presencia del Maestro por vez primera, después de Su afirmación de que tardaría bastante tiempo todavía en volver a verle, me advirtió de la necesidad de liberarme de ciertas facultades psíquicas, como la clarividencia astral y el desplazamiento psíquico, a las que había asignado yo gran importancia, creyendo de buena fe que éstas eran imprescindibles para la labor espiritual. Las palabras del Maestro, en aquellos momentos, fueron concluyentes para mí: “No se puede penetrar profundamente en la vida espiritual de un Ashram, llevando consigo la rémora de los poderes psíquicos. Estos son de naturaleza astral y no son sino reminiscencias del pasado atlante que arrastran la mayoría de los seres humanos. Desde el ángulo espiritual, tales poderes constituyen todavía un enemigo muy sutil con el cual el discípulo ha de luchar, anteponiendo entre ellos y el propósito espiritual, la facultad mental del discernimiento y el poder de la voluntad.”
    Y este paso, por sencillo que parezca, resulta extremadamente doloroso para algunos discípulos, que habían apoyado en ellos parte de su participación activa en su investigación del mundo oculto. Las tendencias psíquicas y otras exageradamente místicas apartan al discípulo del Ashram, pues lo que realmente se trata en este centro de poder espiritual, es desarrollar la mente y convertirla en un faro de luz que dé una noción directa del mundo espiritual y al propio tiempo del mundo material, es decir, una comprensión perfecta de la misión del Yo causal y la de la personalidad que evoluciona en los tres mundos. Sin embargo el desarrollo de la mente, con una profundidad de percepción en los niveles internos y externos, y la comprensión de las leyes de equilibrio que rige para ambas, no es posible si el cuerpo astral es muy sensible a los impactos psíquicos y se mantiene adherido a poderes astrales que debieran haber sido desarticulados  -al menos en las personas espiritualmente predispuestas-  al penetrar el conjunto de la humanidad en las primeras subrazas de la quinta Raza aria.
    Puedo asegurar al respecto que durante mi proceso de entrenamiento en el Aula del Aprendizaje, fui perdiendo paulatinamente los poderes psíquicos que había educido desde mi juventud más temprana y a desarrollar rápidamente el principio mental, ascendiendo del centro Ajna en dirección al coronario.
    Toda la gama de poderes espirituales  -no simplemente psíquicos-  se van desarrollando a medida que progresa el Antakarana, este misterioso camino abierto entre los éteres que separan entre sí los centros superiores de la cabeza y las dos zonas del cerebro implicadas en el proceso. De manera que a medida que avanza el discípulo en la creación del Antakarana, cuya meta es lograr la intuición espiritual, el cerebro físico se resiente, pues no hay que olvidar que la línea luminosa del Antakarana está creada por fuego solar y que éste al convergir en el cerebro a través de los nadis etéricos, aspecto sutil del sistema nervioso, produce “verdaderas quemaduras”, pues las energías que surgen del Antakarana convergen en las células del cerebro y efectúan en ellas una verdadera alquimia de transmutación, basada como toda verdadera transmutación en la actividad del fuego creador.
    Puedo atestiguar honestamente estos hechos, pues para ingresar en el Aula del Conocimiento, tuve que sufrir esta serie de “transmutaciones ígneas” y soportar el dolor de las células del cerebro al recibir el impacto del fuego del Antakarana. A veces este dolor era realmente atroz y no parecía sino que la cabeza iba a estallar. Vino después un período de calma relativa, en el que “entre dolor y dolor”  -si puedo decirlo de esta manera-  fueron desvelándose en mí en forma creciente la intuición y la sutil recepción telepática a la voluntad del Maestro.
    Algunos compañeros de Ashrama, asumiendo distintas responsabilidades, adquirieron otro tipo de poderes espirituales, tales como la psicometría (el arte de leer en los archivos akásicos), la clariaudiencia y la clarividencia en niveles superiores del plano mental. El Maestro consideró que la intuición y la receptibilidad telepática me eran más útiles que otras modalidades de poder espiritual para llevar a cabo  -con éxito-  la misión que me había sido asignada. No obstante y con carácter excepcional, he logrado percibir a veces el mundo oculto utilizando aquellos otros poderes, sabiendo que la evolución de los tiempos me llevará, como a tantos otros, al absoluto desarrollo de todos los poderes del Alma.

    CAP. XXX. Agni Yoga y el Antahkarana

    VBA: El discípulo moderno no puede estar muy de acuerdo con las presentaciones arcaicas de la Verdad espiritual. Si bien posee un supremo fondo místico -por cuyo motivo se halla en el Sendero de Retorno- utiliza además y de manera cada vez más intensa una mente muy analítica y discernitiva, pues sabe perfectamente que hasta el final tendrá que luchar contra el espíritu de separatividad que proviene de las leyes íntimas de la Creación universal, fundamentadas en el principio de la polaridad, ya que sólo así le será posible penetrar en unas regiones de vida o en unos estados de conciencia en donde la Unidad y el principio de Síntesis constituyen la norma natural de vida.
    La creación del Antakarana, una actividad desarrollada en el proceso íntimo del RAJA YOGA, tenía como misión fundamental vincular entre sí las dos orillas de la separatividad humana, es decir, tender un puente, definido poéticamente de “arco iris”, entre la personalidad inferior del aspirante espiritual y su Yo trascendente, llamado esotéricamente el Angel Solar.

    El paso que va del RAJA YOGA al AGNI YOGA exige unas especiales características individuales, las cuales considero que están presentes en la mayoría de los aspirantes espirituales que leerán este libro y que habitualmente denominamos de intuición… Habiendo trascendido en una elevada medida el proceso de creación del Antakarana mental a través del RAJA YOGA, empiezan a sentir dentro de sí el estímulo de un Yoga superior cuya trascendencia desconocen, pero cuya existencia les viene revelada por medio de frecuentes y repetidos relámpagos de intuición. Tales relámpagos de intuición deberán convenirse un día en “la luz dentro de la cabeza“.

    [HPB, La Voz del Silencio, vv. 276-278]

    Estas instrucciones son para aquellos ignorantes de los peligros de los IDDHI (1) inferiores.

    ______________

    Aquel que quiera oír la voz de Nada (2), «el Sonido Silencioso», y comprenderla, tiene que aprender la naturaleza de Dhâranâ (3).

    Habiendo llegado a ser indiferente a los objetos de percepción, el alumno debe buscar al rajah de los sentidos, al Productor de Pensamiento, a aquel que despierta la ilusión.

    La Mente es la gran Asesina de lo Real.

    Dejemos que el Discípulo asesine a la Asesina. [vv. 1-5]

    . . . . . . . . .

    ¡Oh Maestro!, ¿qué es lo que debo hacer para alcanzar la Sabiduría?

    ¡Oh Sabio!, ¿qué debo hacer para ganar la perfección?

    Busca los Senderos; pero, ¡Oh Lanoo!, ten un corazón limpio antes de que comiences tu viaje. Antes de que des tu primer paso aprende a discernir lo verdadero de lo falso, los siempre evanescente de lo sempiterno. Aprende sobre todo a separar la Erudición de la Cabeza, de la Sabiduría del Alma; la doctrina del «Ojo» de la del «Corazón». [vv. 109-111]

    . . . . . . . . .

    Antes de que estés en el umbral del Sendero; antes de que cruces la primera Entrada, tienes que unir los dos en el Uno y sacrificar lo personal al SÍ impersonal, y destruir así el “sendero” entre los dos –Antaskarana (9). [v. 222]

    . . . . . . . . .

    Cuando hayas alcanzados ese estado, los Portales que tienes que conquistar en el Sendero abrirán sus puertas de par en par para dejarte pasar, y las fuerzas más potentes de la Naturaleza no poseerán poder alguno para oponerse a tu curso. Tu serás del Sendero séptuple el maestro: pero no hasta entonces, ¡Oh candidato!, para pruebas que sobrepasan el habla.

    Hasta entonces, aún te espera una tarea más dura: tienes que sentirte tu mismo el PENSAMIENTO-TOTAL, y sin embargo exiliar todos los pensamientos fuera de tu Alma.

    Tienes que alcanzar esa fijación de mente en la que ninguna brisa, no importa lo fuerte que sea, pueda producir al interior una ráfaga de pensamiento terreno. Purificado así, el tabernáculo tendrá que esta vacío de toda acción, sonido, o luz terrena; al igual que la mariposa, cae sin vida en el umbral al ser alcanzada por la helada –así también todos los pensamientos terrenos deben caer muertos ante el templo. [vv. 264-266]

    . . . . . . . . .

    De aquí en adelante tu camino esta libre hasta la puerta Virya, la quinta de los Siete Portales. Tu estás ahora en el camino que conduce hacia el refugio del cielo de Dhyâna, el sexto, el Portal Boddhi.

    La puerta Dhyâna es como un vaso de alabastro, blanco y transparente; al interior del cual arde un fuego dorado constante, la llama de Prajna que irradia desde Atman.

    Tú eres ese vaso.

    ______________

    Notas:

    (1) La palabra Pali Iddi es el sinónimo de la Sánscrita Siddhis, o facultades psíquicas, los poderes anormales del hombre. Hay dos clases de Siddhis. Un grupo abarca las energías inferiores, burdas, psíquicas y mentales, el otro es uno que exige el entrenamiento más elevado de los poderes Espirituales. Dice Krishna en la Shrimad Bhagavad: «Aquél que está ocupado en la realización del Yoga, que ha sometido sus sentidos y que ha concentrado su mente en mi (Krishna), para tales Yoguis todos los Siddhis están listos para servirles» (skanda xi, cap. 15, v. 1)

    (2) La «Voz Silenciosa», o la «Voz del Silencio». Literalmente esto debería leerse quizás la «Voz en el Sonido Espiritual», ya que Nada es la palabra equivalente en Sánscrito, para el término Sen-zar.

    (3) Dhâranâ, es la intensa y perfecta concentración de la mente sobre algún objeto interior, acompañada por una completa abstracción de los sentidos.

    . . . . . . . . .

    (9). Antaskarana es el Manas inferior, el Sendero de comunicación o comunión entre la personalidad y el Manas Superior o Alma humana.

  • Los Embajadores del Ashram

    Re: http://es.groups.yahoo.com/group/VBA-mensajes/message/1393

    XXIV – Los Embajadores del Ashram

    (extractos inéditos)

    VBA: Lo mismo que existen “enviados” o embajadores en las distintas Logias espirituales planetarias, o Fraternidades ocultas, así también en la vida espiritual de un Ashram existe un cuerpo místico de relación o comunicación, mediante el cual son establecidas vinculaciones con los demás Ashrams de la Jerarquía. Nuestro gran amigo R., es el que podríamos designar como embajador de nuestro Ashram con otros Ashrams, junto con otros miembros iniciados de gran evolución espiritual y algunos exaltados Ángeles de superior jerarquía. Nos contaba R… en cierta ocasión que su misión en tales casos era representar al Maestro y adquirir conciencia de lo que sucedía en los Ashrams principales de los venerables Chohanes de Rayo, para transmitir ciertos códigos de enseñanza de estos Ashrams al nuestro particular. Según nos decía, todos hemos de convertirnos en embajadores ashrámicos pues esto facilita extraordinariamente la labor del Adepto, que es el Señor de un Ashram.

    Iguales consideraciones, aunque expresadas en términos angélicos, me fueron formuladas por Jezasel, pues ÉL, en lo que a la labor dévica se refiere, viene a ser como un embajador del Maestro. En unión de otros esplendentes Ángeles, y en virtud de las credenciales secretas del Maestro, posee el poder de formular nuevos mántrams de construcción y de ennoblecimiento de las auras sutiles del Ashram, colaborando en la obra total de distribución de las energías, con sólo observar desde sus maravillosos niveles dévicos la constitución de las redes geométricas de los Ashrams superiores para poder construir las redes específicas de las esferas de nuestro Ashram en creciente y constante evolución espiritual.

    Estas ideas parecerán quizás demasiado extrañas o misteriosas a la observación del lector. Pero debe darse cuenta de que hablo de niveles ocultos y de condiciones extremadamente subjetivas, aunque utilice un lenguaje tan concreto y definido como me es posible extraer de mi propia experiencia espiritual. En todo caso, yo les insinuaría que se formulasen las siguientes preguntas: ¿Que sabemos realmente de los Ashrams de la Jerarquía?, ¿Cuál es la posición de un Ashram en el esquema general de la Jerarquía?, ¿Conocemos algo de los métodos de enseñanza y de las leyes solares que rigen el sistema de entrenamiento espiritual?, ¿Hemos considerado el asunto de los Ashrams desde el ángulo de la analogía universal?, ¿Hemos leído en algún libro esotérico conocimientos más concretos -pese a la extrema subjetividad del asunto de los Ashrams- como los que estamos formulando?. Traten después de contestarlas inteligentemente, y después decidan la bondad o ineficacia de los argumentos.

    Cap. V: Vida y labor dentro del Ashrama

    Funciones de los Ashramas

    VBA: En el estudio que haremos acerca de los discípulos del Ashrama, la palabra “vinculación” tendrá siempre una relación con la analogía universal.

    La función de los Ashramas, es precisamente establecer este fin vinculativo. Son ellos el intento que lo divino hace, en su gracia infinita, para acercarse a los hombres y compartir con ellos el trascendente Secreto de su propia Vida. La “vinculación” como ley de la Naturaleza tiene directa relación con los Misterios Sagrados de la Divinidad.

    [VBA] En la Nueva Era no se le pide consejo al Maestro sino que se le dice al discípulo: ¿Tu puedes hacer esto? Y el discípulo dice sí o no, y el Maestro no te dice nada, pero tienes que cargar con la gran responsabilidad porque es un discípulo juramentado […] Por lo tanto, se le pregunta al discípulo, y como un iniciado o un discípulo debe de ser íntegro […] Por lo tanto, es muy importante que sepamos desde ahora lo que decíamos al principio: que hay dos cosas a reconocer, el poder y la responsabilidad.

    El poder está a nuestro alcance, pero ¿la responsabilidad está también a nuestro alcance? Ahí está el “to be or not to be” de Hamlet. ¿Qué vamos a hacer entonces cuando estamos en un grupo más o menos predispuesto para recibir la Iniciación? Yo recuerdo que un porcentaje muy mínimo había adquirido la responsabilidad sin tener el poder , o el poder sin adquirir la responsabilidad, porque se puede, y muchos fracasaron porque quedaron fuera del Ashrama por un tiempo indeterminado […] Así que todo el mundo habla de entrar en un Ashrama como si fuese la cosa más natural del mundo, pero se le exige enseguida una gran responsabilidad. […] el Maestro te exige una sincera afirmación de fe, de que estás realmente dispuesto a secundar la Ley del Grupo y precede a la entrada de hecho dentro del Ashrama y por tanto dentro de la propia Jerarquía como un miembro juramentado, como un miembro que sabe que es un discípulo o más adelante cuando es un verdadero iniciado. […]

    En fin, este me parece que es un tema para que estéis meditando porque cada día iremos penetrando más en los Misterios del Ashrama y en aquello que todavía no se ha dicho acerca de los Ashramas, y el porqué de las meditaciones, y el porqué de los grupos, y el porqué de los ángeles que enlazan los grupos, y el porqué hay una cierta tendencia de los hombres a aproximarse en forma de grupo y no a ver las cosas en forma muy unilateral o muy individualizada, muy personal, esto tiene que perderse. Por lo tanto, todos están llamados, porque es una ley de la naturaleza que se agrupen los hombres, pero siempre serán pocos los elegidos porque siempre son muy pocos los que van a dar la cara y el pecho y van a ofrecerse en holocausto de la humanidad y no van a exigir nada, solamente van a ofrecerse.

  • La construcción del Antahkarana Social es la meta inmediata del discipulado moderno

    “La construcción del Antahkarana Social es la meta inmediata del discipulado moderno”.

    El Tibetano nos dice que así como el antecesor y anunciador de Cristo fue Juan el Bautista, hoy día, el antecesor y anunciador del Cristo Acuariano, es el NGSM.

    Este grupo debe manifestar una actividad dual manteniendo su conexión con lo superior para servir prácticamente en la tierra: “Enraizar arriba para florecer abajo”.

    La construcción del Antahkarana Social es la tarea inmediata de este grupo, pues le permite hacer descender lo superior a lo inferior sin distorsionarlo, así como reconocer lo superior en lo inferior, donde permanece oculto como simiente.

    Tejamos como grupo, despacio y sostenidamente, los siete hilos dorados que nos permitirán construir el Sendero hacia de Exteriorización y el Camino del Nuevo Advenimiento.