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  • Etapa III. El Discipulado Aceptado

    En esta breve serie de instrucciones no tengo la intención de ocuparme de la etapa del discipulado aceptado. Mucho se ha escrito sobre ello. He abarcado los ángulos prácticos en mis libros y nada se logrará con la repetición. Los libros que la Sociedad Teosófica ha publicado sobre el discipulado describen adecuadamente el sendero de probación. Yo me ocupé detalladamente del sendero del discipulado.

    Los contactos que se realizan en el sendero del discipulado aceptado son bien conocidos, pero no pueden ser descriptos detalladamente. Varía según la persona y el rayo. Sólo deseo pedirles que tengan en cuenta esta forma de acercamiento, recordándoles que tienen lugar en diversos grados de claridad y en distintas etapas del sendero. Como bien saben, son:

    1. Un vívido sueño.
    2. Una enseñanza simbólica.
    3. La forma mental de un Maestro.
    4. El contacto directo con el Maestro en la meditación.
    5. Una entrevista en el Ashrama de un Maestro.

    [i733] Los tres primeros constituyen por lo general la experiencia del discípulo en probación; los dos últimos, la del discípulo aceptado. Tienen sus contrapartes astrales o p psíquicas inferiores. En este caso, no todos son espejismo e ilusión, tampoco básicamente censurables, pues en realidad son la simiente o garantía de futuras e inevitables experiencias en el Camino. Hay personas que ven las formas mentales de los Maestros, porque éstas existen, recibiendo enseñanzas simbólicas en el plano astral o [e672] durante el sueño. Los principiantes y los inexpertos tienden a hacer una o dos cosas: a sobrestimar la experiencia y a considerarla como un desarrollo espiritual elevado; comienzan por apoyarse en la experiencia y a sustituir este acontecimiento astral por la realidad futura, o lo descartan como psiquismo inferior indeseable, olvidando que sólo es psiquismo inferior cuando es errónea la interpretación y el empleo que se hace de la experiencia. La tarea del discípulo aceptado consiste en ayudar a interpretar, dirigir e indicar al neófito la significación de la experiencia. Los trabajadores en el campo espiritual deben tener esto en cuenta y recordar que -como resultado de la guerra, la tensión y la aspiración hacia la nueva era- los sueños y visiones, los episodios de enseñanza simbólica y los contactos con formas mentales, aumentan constantemente e indican crecimiento y expansión. Cuando no son dirigidos ni explicados y mal interpretados o ridiculizados, pueden obstaculizar grandemente, obligándoselos a descender a la categoría del verdadero psiquismo inferior; correctamente explicados e interpretados pueden constituir una serie de revelaciones graduadas, en el camino hacia la luz; entonces existen como garantía del conocimiento futuro y como postes indicadores de una realización relativa, pero no son reales cuando están enfocados astralmente.

    Los discípulos deben tener siempre presente que progresan respondiendo a sus propias preguntas; la tarea del Maestro no es responder a las preguntas que el discípulo, con un poco de tiempo y reflexión, puede responderse a sí mismo, sino sugerir o introducir en la mente del discípulo un interrogante que justifique su reflexión y luego estimular la mente abstracta para que pueda responder exitosamente.

    Por lo tanto, pueden ver cuán importantes son las preguntas y cómo, en el ashrama o grupo de un Maestro, [i734] la reacción de los miembros a las preguntas recibidas por un discípulo individual o por todo el grupo, y las respuestas a esas preguntas, producen un efecto condicionador sobre el grupo. Aquí entra en juego el trabajo especial del Maestro -incitar al Ashrama a formular las preguntas que traerán la revelación. Un Maestro debe recordar siempre dos cosas: primero, la condición del grupo, lo cual depende de la vibración conjunta o nota de todos los miembros del ashrama, mientras trabajan juntos y, segundo, el período durante el cual actúa el grupo. Deberá agregarse a ello la respuesta de todo el ashrama. Una de las dificultades que enfrentan los ashramas (considerándolos como totalidades) es absorber nuevos miembros y discípulos, sea individualmente o en [e673] grupos. La pregunta que lógicamente surge es: ¿Cómo puede un grupo dentro del ashrama (constituido por discípulos relativamente nuevos y principiantes, en el sendero del discipulado aceptado) ser más sensible a la vibración del ashrama y al Maestro del ashrama?

    Esta pregunta, en realidad, abarca el principal problema que existe entre la personalidad y el alma, entre el Maestro y el discípulo y entre la humanidad y la Jerarquía. Fundamentalmente consiste en registrar la unidad esencial y terminar con la separatividad. Los discípulos deben aprender conscientemente a evitar las diferencias entre los aspectos del ashrama interno y externo y entre los pocos miembros del ashrama que conocen y reconocen, más el vasto número de los que no conocen. Un ashrama es un grupo o conjunto de discípulos, de iniciados de diversos grados y de discípulos mundiales y neófitos, que comienzan a recorrer el camino del discipulado. Los discípulos no deben pensar en términos de distintos ashramas, sino en términos del Ashrama como un todo.

    La clave de esto, aunque posiblemente no lo parezca, es intensidad. La intensidad, o trabajar desde un punto de tensión, trae una oleada de revelación, entonces el discípulo puede aprender en un solo y breve día lo que de otra manera podría llevar meses y también años. La tensión es el gran poder liberador si está esta enfocada correctamente. Muchos discípulos enfocan incorrectamente la tensión y liberan energías en dirección incorrecta (si puedo expresarlo tan inadecuadamente) y desde una ubicación incorrecta. [i735] La correcta tensión se logra ante todo por la correcta orientación, la cual requiere poseer un verdadero sentido de los valores y carecer de esas preocupaciones menores, que producen extensión en vez de tensión. Daré un ejemplo común: cuando se preocupan de su condición física, no experimentan la tensión que los convierte en centros magnéticos de poder y amor; cuando se preocupan de los fracasos de otras personas o de las ideas que tienen respecto a ustedes, tampoco experimentan la tensión que libera. Por lo tanto, será de valor descubrir dónde están sus “extensiones” y retrotraerse internamente al punto de tensión, desde el cual pueden dirigir la energía del alma, consciente y efectivamente.

    Éste es el verdadero trabajo esotérico. La mayoría de los discípulos no rinden ni el 60% de su efectividad, porque sus puntos de tensión se hallan diseminados por toda la personalidad y no están enfocados donde debería estar el punto individual de tensión. Cada uno debe descubrir por sí mismo ese punto [e674] de tensión espiritual. La razón de por qué los discípulos no son sensibles al Maestro, a la vida del ashrama y entre sí, se debe a que se han extendido en lugar de estar tensos, pues trabajan y viven en la periferia de la conciencia, no en el centro. Su servicio, en consecuencia, es parcial, su consagración débil y están dominados por la inercia, el desinterés hacia los demás y las muchas preocupaciones por el aspecto forma de la vida.

    Otra pregunta más podría considerarse aquí, tratándose de una frase que utilicé varias veces premeditadamente en estas charlas. ¿Qué diferencia existe entre el amor y la voluntad de amar? Es una pregunta que siempre hacen los discípulos en las primeras etapas del sendero del discipulado, muy reveladora por cierto y fundada en un sentido de necesidad individual y también de necesidad grupal. Además, indica análisis agudo, que ha llevado, a quien interroga, al punto en que conoce la diferencia entre teoría, más esfuerzo, y la espontánea demostración de aquello que es.

    La voluntad de amar encierra el reconocimiento de la limitación, del deseo, de la exigencia de las cosas y de la intensa aspiración de amar realmente. No significa la afluencia de la energía de Shamballa por medio del alma, cuya naturaleza intrínseca es el amor espontáneo. Cuando se desea expresar el [i736] amor se adoptan ciertas actitudes -sean naturales por pertenecer a una personalidad desarrollada, o forzadas a prestar atención a los mandatos del alma. El discípulo sabe que carece de amor, porque se encuentra constantemente aislado y no se identifica con los demás; se irrita con sus hermanos, los critica, se siente superior a ellos o los observa, diciendo “ustedes están equivocados, yo no; ellos no comprenden, yo sí. Yo los conozco, pero ellos no me conocen, debo tener paciencia con ellos”, etc. Durante todo este período la actitud adoptada es indefectiblemente la voluntad de amar, unida a un profundo conocimiento de los obstáculos que se interponen para expresar el amor presentado por los demás, como también lo presentan nuestros propios hábitos mentales. Todo esto es una especie de egocentrismo. La verdadera manera de amar es reflexionar y meditar profunda y constantemente sobre el significado y la significación del amor, su origen, su expresión a través del alma, sus cualidades, metas y objetivos. La mayoría de las reflexiones efectuadas por el aspirante están fundadas en su comprensión innata de que realmente no ama en la forma libre y espontánea como lo hace el espíritu. Por lo tanto, el discípulo se ve forzado a adoptar una posición egocéntrica, en lo que piensa: “Ahora [e675] amo; ahora no amo, tengo ahora que tratar de amar”, y sin embargo ninguna de las actitudes adoptadas es verdadero amor, ni su resultado es una expresión de amor, porque el discípulo se identifica consigo mismo, enfocándose en la personalidad. El amor nunca se inicia en la naturaleza inferior, si puedo expresarlo así. Es una afluencia libre e ininterrumpida desde la naturaleza superior.

    El amor es espontáneo y contiene siempre el libre espíritu erístico. Creo que nunca se ha descrito mejor la naturaleza del amor, que la expresada por el iniciado. Pablo, aunque sus palabras fueron traducidas a veces erróneamente. Estudien en El Nuevo Testamento los pasajes en donde define el amor. Desistan de acentuar la voluntad de amar y acentúen en su propia conciencia la necesidad que los demás tienen de nuestra compasión, comprensión, interés y ayuda. La soledad que generalmente sienten los discípulos es a menudo incidental a la egocentricidad de todos aquellos con los cuales entra en contacto y también a la intensa preocupación del neófito por su propio progreso. El clamor del neófito es: “Díganme, díganme, entonces cambiaré”. “Aceptaré todo lo que me digan, pero díganme”. El clamor del discípulo es: “Ayuden [i737] en el trabajo. Olvídense de sí mismos. El mundo los necesita”. Tantos discípulos están aún encerrados dentro de sí mismos y ocultos detrás del muro del yo personal, que muy poco amor verdadero fluye externamente. Hasta no lograr evadirlo y amar verdaderamente, se verá menoscabada su utilidad.

    Hemos considerado previamente las etapas del Discipulado Primario y del Discípulo que está en la Luz, que actualmente han quedado atrás para un gran número de seres humanos. Sin embargo, es necesario revivir los efectos de ambas experiencias, y la necesidad de hacer esto subyace detrás de gran parte del trabajo que realizan los discípulos e instructores en la actualidad. Un gran número de personas también atraviesan la etapa del Discipulado Aceptado. La nota clave de esa etapa es, como bien saben, establecer contacto con el Maestro; la tarea principal y la técnica del Maestro es evocar una respuesta directa y una reacción consciente del discípulo. Junto con esas reacciones el Maestro espera que el discípulo se esfuerce en ser impersonal en su relación con Él y sus condiscípulos. Impersonalidad es el primer paso en el camino hacia el amor espiritual y la comprensión. El esfuerzo de la mayoría de los discípulos sinceros, generalmente se concentra en amarse los unos a los otros, y al hacerlo (empleando un viejo símil) ponen “el carro delante del caballo”. [e676] El esfuerzo es lograr ante todo impersonalidad en su trato, porque, una vez lograda, desaparece la crítica y puede afluir el amor.

    El Maestro también espera un esfuerzo por parte de Sus discípulos, y a fin de trabajar generosamente en escala mayor, respecto a Su trabajo en el mundo de los hombres, les permite trabajar como desean, pero ciertamente espera que el esfuerzo se haga en las líneas de la actividad específica que constituye Su intención. Para lograr este esfuerzo vital y enérgico debe existir la facilidad de enfocarse en el trabajo y sus necesidades y desarrollar el poder de colaborar con quienes están empeñados en una tarea similar. Esto involucra además impersonalidad y correcto enfoque. Actualmente el Maestro busca a quienes se consagran a las necesidades de la humanidad en estos días de agonía humana, lo cual implica sensibilidad al dolor mundial, a medida que se manifiesta día tras día en los asuntos mundiales; requiere también una “divina indiferencia” a los acontecimientos externos de la vida del pequeño yo, y un sentido de proporción que permita al discípulo ver sus pequeños [i738] asuntos personales -físicos, emocionales y mentales- en términos de la totalidad. Así nuevamente llegamos a la impersonalidad -esta vez la impersonalidad hacia las propias reacciones del hombre.

    Por lo tanto, el Maestro tiene necesariamente que preguntarse a Sí mismo si el tiempo y la energía que emplea para los miembros de Su grupo o ashrama, es justificado y si, como resultado, el grupo se ha vivificado para un servicio acrecentado, y está más estrechamente unido por los lazos de la fraternidad ashrámica y más descentralizado, o si es cada vez menos un grupo de personalidades dedicadas y cada vez más un grupo de almas vivientes.

    La impersonalidad también debe desarrollarse en conexión con el Maestro, pues no se ocupa de que sus discípulos, como grupo, lleguen a estar satisfechos de sí mismos, de su categoría o del servicio que prestan. Con frecuencia hace hincapié (en los pocos y raros contactos con Sus discípulos) sobre sus fracasos y limitaciones, pues no sólo les imparte una continua enseñanza y les ofrece la acrecentada oportunidad de servir, sino que Su tarea principal es ayudarlos a apartarse del aspecto forma de la vida y a capacitarse para ciertas grandes expansiones de conciencia. Da por sentado de que realmente se dedican y desean servir, demostrándolo al aceptarlos en Su grupo de discípulos. Al hacerlo acepta también la responsabilidad de prepararlos para la iniciación. No es parte de los deberes del Maestro darles palmaditas en la espalda ni felicitarlos por el trabajo hecho ni [e677] por el progreso alcanzado. En cambio tiene la tarea de vigilar cuidadosamente su nota o vibración, e indicar los cambios que deben hacerse en la actitud y expresión, donde corresponde intensificar la vida espiritual y donde los reajustes de la personalidad conducirán a una mayor libertad y, por lo tanto, a un servicio más eficiente. Si este proceso evoca en ellos resentimiento o desilusión, entonces indica que aún están dominados por las reacciones personales.

    Otra cosa que los discípulos fácilmente olvidan, es que el Maestro tiene que proteger todo el Ashrama principal, de las reacciones de quienes están aprendiendo a trabajar en pequeños grupos supervisados, en colaboración con sus hermanos más experimentados. A veces algunos discípulos se desalientan -por natural morbosidad, egocentrismo, letargo y otras veces por [i739] buenas intenciones- y renuncian al ashrama o grupo. Esto sólo pueden hacerlo exotéricamente, pues el vínculo esotérico siempre persiste, aunque puede ser momentáneamente interrumpido ante la necesidad mayor del grupo, de protegerse de algún ente que se halla entre el]os. Los miembros del Ashrama y los discípulos aceptados siempre llevan a cabo el trabajo mundial y lo hacen eficazmente. Neófitos y principiantes deben ser entrenados para este trabajo, proporcionándoseles un amplio campo para ese fin.

    Hay ciertos períodos en que los discípulos deben enfrentar claras y definidas preguntas y al responderlas se descubren a sí mismos y también descubren el alcance y el fruto del servicio exigido. Algunas de estas preguntas pueden formulárselas de la manera siguiente:

    ¿Cuán eficaz es mi trabajo en mi esfera de actividad?

    ¿Cuán eficaces son mis pensamientos y planificaciones respecto a lo que puede deparar el futuro inmediato? Tenemos en la actualidad un ejemplo de esto, en conexión con los planes para el mundo de posguerra y la necesidad de una inteligente y espiritual actividad reconstructora.

    ¿Qué resultados veo como fruto de mi trabajo?

    ¿Siento que mi trabajo ha sido satisfactorio, desde el punto de vista de mi alma e incidentalmente de mi Maestro?

    ¿Trabajé impersonalmente en relación con mis condiscípulos y colaboradores, sin tener en cuenta su categoría?

    ¿Mantuve el necesario espíritu de colaboración amorosa?

    ¿Reconozco honestamente mis propias limitaciones y las de mis condiscípulos, y sigo adelante con quienes sirven a la par mía, sin críticas y en silencio?

    [e678] ¿Sé exactamente en qué etapa estoy? ¿A quién puedo ayudar? ¿A quién puedo acudir para que me dé un ejemplo, ayuda y comprensión?

    Una de las primeras lecciones que un discípulo debe aprender, es reconocer lo que ocultamente se denomina “progresión jerárquica”. Esto le permite al discípulo colocarse conscientemente en ese punto al que la evolución y el desenvolvimiento espiritual lo han llevado, por lo tanto, a reconocer a aquellos a quienes puede ayudar desde el punto de vista [i740] de su mayor experiencia, y de quienes puede esperar análoga ayuda.

    Esta primera lección es difícil. El neófito por lo general es más conscientemente vanidoso que el discípulo experimentado. La necesidad de comprender el hecho de la progresión jerárquica me impulsó a elegir, como nuestro tema de estudio, las seis etapas del discipulado. El hecho de ser un discípulo no significa que todos, dentro de un ashrama, deberían hallarse en el mismo peldaño de la escala evolutiva. Pero no es así. Un ashrama está compuesto de todos los grados, y abarca desde el discípulo que da los primeros pasos en el arduo sendero del entrenamiento, hasta el discípulo que es Maestro de Sabiduría. La progresión jerárquica es algo que merece detenida consideración. Les recordaré que la Ley dice: “progresamos por medio de nuestros propios reconocimientos”. Cuando se considera un reconocimiento como aspecto o fracción de un todo mayor, constituye la simiente de una mayor expansión de conciencia. Una constante expansión estabilizada de la conciencia significa iniciación. Esta afirmación esotérica es de gran importancia.

    Es esencial que los discípulos cultiven la actitud de reconocimiento espiritual, y cuando lo hagan, hallarán que sus vidas se han enriquecido grandemente. El contacto con discípulos, iniciados y Maestros, tiene siempre resultados evocadores. El poder que normal e inconscientemente manejan, es doble en su efecto. Extrae lo mejor y evoca lo peor del discípulo, mientras presenta situaciones, las cuales él debe resolver. Cada discípulo es un punto focal de poder hasta cierta medida. Cuanto más avanzado esté un discípulo, tanto mayor será la fuerza o energía que irradiará de él; esto lógicamente presentará situaciones que tendrá que manejar el discípulo menos avanzado. El verdadero discípulo nunca lo hace intencionalmente. La teoría tan prevaleciente entre grupos esotéricos de que el dirigente o un discípulo avanzado tiene que producir ciertas situaciones a fin de desarrollar al estudiante, es contraria a la ley oculta. Sin embargo, desde el momento en que se pone al alcance de la radiación de un [e679] Maestro o discípulo más avanzado, con seguridad se producen acontecimientos en sus vidas. La radiación será eficaz cuando se reciba correctamente y se registre y utilice conscientemente, de modo de llevar a cabo los cambios presentidos y necesarios. Oportunamente, cuando la vibración de un discípulo es constante y responde a otra más elevada, pueden sincronizarse ambas. [i741] Esta sincronización caracteriza a todos los grados de iniciados y a un iniciado de grado superior, e indica que un iniciado o discípulo de grado inferior puede ser aceptado en los grados superiores. La sincronización es la clave de la iniciación.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa II. El Discípulo que está en la Luz

    En esta etapa la conciencia del probacionista se ocupa definidamente de vencer el espejismo y corregir la visión distorsionada y miope del hombre que estuvo sumergido en la vida de la materia o de la forma. Ahora trata de ver la nueva visión, controlar el mundo de reacciones emocionales y trabajar en un nuevo medio, el de la Luz.

    Los Maestros nunca trabajan en el plano astral. Aunque ciertas escuelas de ocultismo lo enseñen, no es verdad porque para Ellos (que han vencido el espejismo y la ilusión) el plano astral no existe; sólo es un concepto ilusorio de una mente del tipo kama manásico (deseo-mente) -la mente del aspirante común. Por lo tanto, en esta etapa, el discípulo es cuidado y guiado por alguien que aún está sujeto al espejismo, y es al mismo tiempo consciente de la naturaleza efímera del plano astral.

    Hay tantos aspirantes en el mundo que yo desearía, antes de proseguir con otros temas, mencionar la índole del trabajo que los Maestros tratan de realizar con Sus grupos de discípulos en esta hora de crisis mundial. Es un tema de suma importancia [e660] para el mundo desde el punto de vista de los Maestros. Recuerden que en todas nuestras observaciones y en el esfuerzo de ustedes por comprender, trato de descentralizarlos, dándoles en lo posible simplificado el punto de vista de la Jerarquía, para que pueda ser comprendido por el aspirante término medio.

    [i720] En lo que a los aspirantes concierne, lo que los Maestros tratan de hacer es estimular la llama del espíritu en ellos, para que puedan incendiar al mundo. Los fuegos del razonamiento y de la sustancia, del karma y su vehículo, la materia, azotan el mundo de hoy. El fuego hay que combatirlo con fuego y, como bien saben, para sofocar el ardiente infierno que devasta hoy al mundo hay que oponerle el fuego del espíritu, el cual debe ser utilizado y distribuido con eficacia por los discípulos de los Maestros. La tarea de Shamballa, referente a la Jerarquía, es de naturaleza similar, pero se expresa en un nivel más elevado, propagando al máximo el fuego de la Voluntad. En último análisis, el fuego que debe ser utilizado por los discípulos en el mundo, es el de la voluntad de amar.

    Este fuego no es lo que creen. La voluntad de amar significa amar al gran Todo y también poseer la capacidad de hacer lo necesario para bien del grupo en forma correcta y con la debida habilidad de actuar. Involucra la capacidad de actuar firmemente donde surge la necesidad, pues el discípulo posee amplia visión y no se deja engañar por la perspectiva inmediata. Trabaja y se prepara para el futuro. En otras palabras, constituye la intención amorosa de incendiar al mundo con la nueva idea del “espíritu de relación”, comenzando en sí mismo, la familia y el grupo inmediato. Ésta es la voluntad de incendiar. Sería conveniente reflexionar profundamente sobre estas ideas. Para llevar a cabo y hacer efectiva esta ígnea estimulación, el discípulo tiene que aplicarse el fuego a sí mismo y verse, en la llama resultante, como verdaderamente es. El fuego del aspecto material -el de la personalidad aún prevalece demasiado y es muy poderoso en la vida de los aspirantes, por eso causan daño. Deseo recordarles que el fuego del plano mental -el de la mente- es el reflejo -el reflejo distorsionado del fuego del espíritu. Algunos discípulos utilizan sólo el fuego de la mente; en sus momentos mejores y más elevados tratan de utilizar el fuego del amor para neutralizar los fuegos de la mente censuradora, pero en el mejor de los casos no es una afluencia espontánea, sino un esfuerzo laborioso de ser bueno, de abstenerse -mediante una drástica autodisciplina de expresar lo que sus mentes criticadoras dicen, o de actuar según las opiniones que pueden haberse [e661] formado por el empleo del fuego de la mente. Este fuego por lo general va dirigido a un hermano, y el esfuerzo para no [i721] utilizarlo crea inevitablemente un vacío o una barrera. No existe verdadero amor activo entre la mayoría de los aspirantes, sino sólo un gran esfuerzo de la personalidad para no criticar. Se concentran en la necesidad reconocida y básica de no criticar, porque es lo correcto, y se recompensa a quienes lo logran, pero la concentración no se basa en el efecto que produce en los demás, cuando el fuego de la mente se desata con sus resultados destructores, consumidores y perjudiciales.

    Los Maestros ansían, por lo tanto, “quemar al discípulo en el fuego de la voluntad de amar, para que sea liberado y desaparezcan las barreras que impiden la afluencia de la fuerza avatárica”. ¿Por qué es así? Porque los discípulos en el mundo, no la masa, obstruyen actualmente la Venida del Avatar y obstaculizan Su intención. Él no decidirá venir hasta que los discípulos y aspirantes del mundo efectúen los necesarios cambios en sí mismos, pues no existirá “suficiente voluntad para amar con ígnea esencia”. Donde existe esa voluntad, pueden acontecer dos cosas:

    1. La afluencia de energía que el Avatar traería Consigo, puede ser aminorada suficientemente como para ser efectiva en la humanidad.

    2. Al Avatar y a quienes trabajan con Él y están bajo Su influencia, se les puede proporcionar un grupo que:

    a. Responda inteligentemente a esa influencia, reconociéndola y absorbiéndola.
    b. Distribuya la energía que afluye.
    c. Interprete ante la humanidad las nuevas fuerzas impulsoras que se ocupan de precipitar la nueva visión, el nuevo orden mundial y los ideales de la nueva era.

    Entonces habrá muchos Discípulos en la Luz y en las graduadas etapas del discipulado.

    La visión que muchos tienen de la influencia y el trabajo del Avatar, es la de una Gran Aparición que daría fin a toda contienda, inauguraría una nueva era de paz y buena voluntad, apaciguaría los corazones de los pueblos y conduciría al género humano a los reinos de la belleza y la felicidad. También culminarían los [i722] anhelantes deseos de innumerables mentes en el transcurso de las épocas y sería el consuelo para una humanidad atribulada; amaría y trataría dulcemente a Su propio pueblo; expulsaría a los malhechores de la faz de la Tierra, para evitar que éstos alteren nuevamente la paz del mundo.

    [e662] Debo decirles que ésta no es una visión de la realidad, sino que se basa en las interpretaciones teológicas y en el egoísmo humano y se funda en el sufrimiento del género humano como también en el fracaso de los discípulos y aspirantes de todas partes en captar la verdadera naturaleza del amor y la visión real del Plan jerárquico.

    Él traerá el Fuego del Amor y emitirá el mensaje del fuego purificador; no impartirá enseñanza sobre las aguas purificadoras, como sucedió hasta ahora, respecto a esta verdad simbólicamente impartida; propagará el fuego que consume y destruye todas las barreras en la naturaleza humana y todas las vallas separatistas entre individuos, grupos y naciones. ¿Como individuos, aspirantes y discípulos, están preparados para someterse a este fuego?

    Cuando un hombre llega a ser un discípulo en la luz, tienen lugar ciertos desarrollos que le permiten percibir con mayor claridad la visión y saber lo que debe hacer, puesto que la luz siempre revela, y ellos son:

    1. El aspirante efectúa una transición de conciencia del plano astral al mental, para lo cual el discípulo que lo ayuda definidamente le proporciona apoyo y guía.

    2. El aspirante aprende a distinguir, oportuna e infaliblemente, entre los pares de opuestos.

    3. El aspirante se da cuenta de que finalmente debe liberarse del espejismo y ayudar a liberar al mundo.

    Estas tres etapas están expuestas en el Libro de las Reglas para los discípulos en el sendero de probación. La regla que las explica puede traducirse aproximadamente en lenguaje moderno, de la manera siguiente:

    “El que huella el Camino da un salto adelante y abandona el mundo de la vida flexible. Efectúa la gran transición y deja atrás el camino acuoso. Camina sobre el agua y [i723] no se sumerge en ella. Un discípulo, llevando una luz, lo conduce de la mano, de una luz a una Luz mayor.

    “Es la Transición en el camino inferior que prepara para otro superior.

    “Quien está en el Camino llega a darse cuenta de una y otra cosa. Aparecen los polos. Ambos atraen su vida cotidiana, primero uno y después el otro; se mueve entre ambos. Debe producirse una transformación; los dos se convierten en uno. Se ha dado un paso hacia la unidad. Sigue adelante [e663] entre ambos. Un discípulo en la Luz esparce luz a ambos lados, y así el pequeño puede caminar.

    Esta Transformación en el camino dual, conduce al Camino.

    “Quien recorre el Camino mira a su alrededor y ve la vida a través de una bruma. Las nieblas y brumas del espejismo envuelven los valles y las colinas de la vida, debiendo disiparlas y trasmutarías por medio de los ardientes rayos de la resplandeciente luz. Un discípulo en la luz dirige la ardiente e ígnea luz que disipa la enervante bruma.

    “Esto es Transmutación. Estos fuegos liberan la luz oculta y la fusionan con la luz mayor”.

    Por lo tanto, en estos tres procesos se aprenden las primeras lecciones, guiados por un discípulo mucho más avanzado que el discípulo en la Luz (aunque todavía no es un adepto). A medida que esto transcurre, el aspirante no se da cuenta del interés del Maestro. El Maestro recibe regularmente informes basados sobre ciertos gráficos del discípulo avanzado que tiene a su cargo al neófito. De esta manera se establecen muchas relaciones jerárquicas. Una vez establecidas -por el trabajo realizado en el Ashrama de un Maestro y no en el plano físico- persisten, constituyendo uno de los factores que produce:

    1. La integridad jerárquica.

    2. La oportuna y estrecha relación entre la humanidad y la Jerarquía.

    En la actualidad se acrecienta grandemente el número de personas que se relacionan de este modo, y los discípulos avanzados de los Maestros que aceptan discípulos, están excesivamente ocupados entrenando [i724] aspirantes, y dedicados al trabajo que implica la grave crisis mundial. Los aspirantes así entrenados constituyen en realidad el núcleo de los futuros servidores del mundo, por lo cual son de real importancia. La tarea a que se dedican es de tres categorías, y mucho aprenden, mientras se ocupan de esto los discípulos avanzados y los iniciados.

    Dichas categorías constituyen el establecimiento de:

    1. Las influencias magnéticas.
    2. La relación telepática.
    3. Los básicos reajustes kármicos.

    La primera tarea que enfrentan los discípulos es llegar a comprender la naturaleza del aspirante del cual se han hecho responsables y establecer una zona o sendero de influencia, para [e664] que puedan ser definidamente útiles y capaces de comunicarse con el aspirante. Podría decirse que en el pasado tales relaciones eran entre alma y alma y requerían un largo período para “alcanzar” el adecuado reconocimiento en la mente y el cerebro del aspirante. En la mayoría de los casos, aún hoy persiste eso método, pero muchos de esos discípulos que prestan ayuda, llevan a cabo (dirigidos por su Maestro) un experimento para trabajar directamente con los aspirantes en el plano físico, involucrando así la relación de la personalidad y también del alma. Esto constituye una relación mucho más difícil, pero es parte de un nuevo proceso de exteriorización del esfuerzo jerárquico, del cual todos los ashramas externos (en lenta formación) son parte. Para que reconozca a los miembros de la Jerarquía se entrena, por este medio, al discípulo en la Luz, siendo consciente primero, de los discípulos más avanzados que él y aprendiendo después, a sopesar sus palabras y sugerencias. En consecuencia, observarán el gran esfuerzo que se está haciendo para acercar los dos centros -la Humanidad y la Jerarquía- en una relación más íntima, tanto objetiva como subjetiva.

    Todos aquellos que en esta vida han pasado de la etapa del discípulo en la Luz a la etapa del discípulo aceptado, reconocieron:

    1. Al discípulo avanzado que ellos descubrieron “en la Luz”. [i725]

    2. Al Maestro. El tema del reconocimiento del Maestro se dilucidará más adelante.

    El consiguiente desarrollo del proceso del intercambio telepático, es algo que debe ser cuidadosamente estudiado. Todos los grupos de discípulos que trabajan dentro o fuera de un ashrama, deben estar en íntima relación telepática y proporcionar un campo de entrenamiento para el desarrollo de este tipo de sensibilidad. Lo primero que debe haber en un grupo de discípulos, es amor y confianza, porque sin ellos no puede haber verdadera trasferencia de ideas. Cuando no existe amor y confianza, deberán desarrollarse definida y conscientemente.

    La segunda regla que rige la relación telepática es evitar cuidadosamente las crisis producidas por la crítica, si desean establecer el ritmo requerido. En todo grupo de discípulos hay quienes hacen después lo que debieron hacer antes; dan prioridad a muchas personas y cosas antes que a sus deberes y responsabilidades espirituales; lógicamente esto proporciona entre sus condiscípulos una razonable (aparentemente justa) crítica. En ciertos momentos la crítica es sin duda un reconocimiento de hechos. Esto significa que el discípulo que critica ha llegado a una etapa [e665] en que basa su razonamiento en el amor, de manera que no produce efectos personales en su propia vida ni en la de su condiscípulo. Es simplemente el reconocimiento amoroso de las limitaciones, como es erróneo cuando estos fehacientes hechos se utilizan para despertar la crítica en quienes no están capacitados para ello y son causa de discusión. El discípulo o aspirante, cuyos defectos son notorios, y no hace los cambios necesarios en sí mismo, erige barreras que deberá destruir con el tiempo, eliminando todo lo que causa crítica. Estas barreras impiden la libre comunicación telepática.

    Podría formularse aquí y se formulará, una interesante pregunta: El grupo de discípulos y aspirantes activos ¿debe sintonizarse con la nota que emiten los discípulos más avanzados del grupo, o disminuirla a un nivel general e inferior, adaptado a los menos avanzados? Expongámosla de otro modo: ¿Los que están menos avanzados en un grupo de discípulos y aspirantes, deben hacer descender a su nivel de trabajo y comprensión a los más desarrollados? ¿Harán un supremo esfuerzo para estar a la altura de la visión superior y alcanzar las actitudes y puntos de vista de los más avanzados? Estas preguntas constituyen un [i726] problema fundamental en todos los ashramas, y únicamente pueden responderlas los mismos discípulos.

    Cuando el discípulo mentor establece los ajustes kármicos, está regido por ciertos requisitos. Debe asegurarse con exactitud qué karma debe agotar en esta encarnación el aspirante que tiene a su cargo. Luego tiene que inducirlo a que agregue a este karma lo que puede llamarse “karma liberador”. Esto es parte de un proceso forzado a que deben someterse voluntaria y libremente todos los que eligen el difícil camino de la iniciación. El discípulo tratará de hacer ciertas cosas a este respecto. Aquí me refiero al discípulo que está en la Luz:

    1. Agota inevitablemente el karma lo más inteligente y conscientemente posible.

    2. Acepta algún karma, que comúnmente podría ser precipitado en una vida posterior.

    3. Comienza a responsabilizarse de parte del karma general de la humanidad, aumentando así su propio karma.

    4. Empieza a agotar parte del karma planetario y a comprender algo del mismo, aunque no asume todavía responsabilidad a este respecto. Sólo después de la tercera iniciación toma parte, conscientemente como individuo, de la responsabilidad kármica del Logos planetario.

    [e666] Quisiera señalar aquí que me refiero al buen y mal karma. La tarea del discípulo colaborador consiste en guiar al discípulo que está en la Luz, a ajustar su karma. El discípulo avanzado lo hace plasmando el pensamiento. Cuando el karma se enfrenta conscientemente se acelera por el poder mental; quizá ésta es la lección principal que el discípulo avanzado debe enseñar al neófito. Así se le ayudará a ver “en la luz” que ilumina su camino, pues el discípulo que lo prepara para la etapa de discípulo aceptado está en constante contacto con el Maestro. De este modo se establece una relación triangular que tiene un valor oculto.

    Esta etapa puede ser relativamente breve si el discípulo en la Luz lo ansía y conscientemente desarrolla la sensibilidad superior. A veces dos vidas son suficientes para abarcar [i727] este período. El discípulo en la Luz es el que huella el camino de lo que se llama “la revelación menor” -menor porque concierne a la revelación de lo que debe hacer durante la vida de la personalidad; no es el camino de la revelación superior de la divinidad y su naturaleza, sino la revelación de lo que ya está manifestado y no lo que debe ser manifestado. Reflexionen sobre esto. El faro del alma revela defectos del carácter, la expresión limitada y la conducta inadecuada, las cuales deben ser corregidas inteligentemente. En los gráficos simbólicos que el discípulo guiador presenta al Maestro dos veces por año, se indica el esfuerzo hecho en ese sentido y no los resultados; lo que cuenta es el esfuerzo. Los resultados serán inevitables, de acuerdo al esfuerzo. Cuando estos gráficos (tres) se relacionan y superponen geométricamente, indican un definido diseño de rayo. Entonces el Maestro puede juzgar el grado y tipo de desarrollo y determinar en qué momento puede autorizar al discípulo avanzado para que solicite, en la etapa del discipulado aceptado, el ingreso del discípulo que tiene a su cargo. Cuando la demanda del aspirante, la solicitud del discípulo guía, la condición kármica y la nota que registra el Maestro coinciden en el tiempo, entonces se llega a la tercera etapa.

    Quisiera recordarles nuevamente que estas tres etapas se relacionan con el trabajo en el ashrama y con la vida y la vitalidad del grupo interno. Este grupo está compuesto, como saben, de antiguos y experimentados discípulos e iniciados, también de neófitos en diferentes etapas de desarrollo y de discípulos que pasan por las numerosas y diversas etapas del sendero. Estas grandes diferencias entre los tipos de discípulos activos producen la interrelación entre los ashramas externos e internos, entre el grupo objetivo en el plano externo y el grupo interno mayor. Esto [e667] conduce a la pregunta que puede surgir en forma normal en las mentes de quienes trabajan en el grupo externo y están relacionados superficialmente con el grupo interno: El nivel de conciencia del ashrama externo ¿está determinado por los miembros de ese grupo o por su relación con todo el ashrama, del cual constituye una parte relativamente pequeña? Cuando un miembro del ashrama formula tal pregunta, indica una definida preocupación por el personal del grupo y no por el grupo como un aspecto del ashrama de algún Maestro. Los discípulos deben [i728] recordar que un ashrama no está restringido a unos pocos que pueden conocerse mutuamente y reunirse como miembros de un ashrama. Un ashrama es un grupo internacional, compuesto de almas encarnadas y desencarnadas; es una síntesis de iniciados de diversos grados y de discípulos aceptados. Los Maestros no consideran iniciados a quienes recibieron la primera iniciación. Sobre este punto debe insistirse.

    A los discípulos que recibieron la segunda iniciación se los considera “iniciados en probación”, y sólo cuando pasaron la tercera iniciación son verdaderos iniciados desde el punto de vista de la Jerarquía. A la primera iniciación se la denomina a veces iniciación lemuriana”, a la segunda, “iniciación atlante”, pero a la tercera iniciación -la de nuestra raza aria- la Jerarquía la considera técnicamente la primera iniciación. Quisiera que reflexionaran sobre este nuevo punto de vista. De allí que el término Discípulo Aceptado abarque las etapas de la primera y segunda iniciaciones; cuando un discípulo ha recibido la tercera iniciación ya no es técnicamente un discípulo aceptado, aunque permanece en el grupo de un Maestro hasta recibir la cuarta iniciación. Hago notar estos tecnicismos a fin de que haya claridad y proporción en sus reflexiones.

    Un ashrama, por lo tanto, representa todas las etapas del desenvolvimiento, desde las más avanzadas hasta las del principiante, como ser, el que lee estas instrucciones. Lo más importante para cada discípulo de un ashrama, es poder elevar su conciencia y responder conscientemente a la vibración ashrámica, a fin de no obstaculizar las actividades planeadas del ashrama. Los discípulos iniciados más avanzados ¿deben detenerse, o esperar y disminuir sus actividades, a fin de dar tiempo y oportunidad a los menos avanzados para que estén a la altura de ellos? Por consiguiente, surge la pregunta: ¿Esperan los discípulos avanzados u obstaculizan los menos avanzados?

    Puedo asegurarles que no se aplica una norma exacta, y quisiera prevenir a los principiantes que no pueden obstaculizar a [e668] los miembros avanzados de un ashrama, pero sí expulsarse a sí mismos de la esfera de actividad, aunque no del grupo. Les corresponde esperar a quienes no están entrenados ni preparados, y no los preparados y realmente dedicados.

    [i729] La tarea del Maestro consiste en estimular al mayor número posible de los que pertenecen a Su grupo, a fin de que trabajen firmemente en los niveles de actividad espiritual, donde el fuego de la voluntad de amar anima y predomina. Parte del ashrama se halla aún en las primeras etapas, luchando por comprender los fuegos de la mente, que deben ser primeramente captados y luego aplicada su esencia ígnea, antes de que el fuego de la voluntad de amar pueda afluir a través del discípulo.

    Debe comprenderse que el trabajo del ashrama sigue su curso y que los discípulos e iniciados (de fervorosos corazones) continúan trabajando sin impedimentos. Esto abarca la reacción individual de los miembros de un ashrama. Pero cuando todo el grupo con vehemente amor vive como almas, entonces el ashrama se convierte en un centro vital o vórtice de fuerza dinámicamente efectivo. Los Maestros que trabajan aplicando el método de formar ashramas, se esfuerzan por lograr, lo más rápidamente posible, esta unidad de amor e intención (voluntad). Sólo el principiante se preocupa de su efecto individual en un ashrama. El discípulo entrenado y liberado se preocupa del esfuerzo que debe realizar y la tarea que debe llevar a cabo. La personalidad de un discípulo individual sufre si sus hermanos de grupo no comprenden ni detienen la fogosidad de sus mentes, pero continúa firmemente con su trabajo, manteniendo incólume su eficacia personal, como unidad servidora. Sabe que algún día todos se liberarán de sí mismos. Mientras tanto trabaja para neutralizar su influencia, y en ese sentido su tarea es más pesada, pero sabe también que están en camino de comprenderlo y que por el momento no pueden evitar ver en él y hasta en su Maestro, los mismos defectos que predominan en ellos, pues, hermano mío, vemos en otros, aunque no exista. Los discípulos deben aprender a diferenciar entre la verdadera percepción analítica y lo que se denomina crítica. Un Maestro no critica a los miembros de Su ashrama. Procura analizar los puntos que pueden obstaculizar la utilidad del servicio que presta el ashrama. Existe una diferencia fundamental entre esta ayuda constructiva y la crítica basada en un sentido de superioridad personal y en el hábito de buscar defectos.

    [i730] Cada Maestro ha llegado a un punto en que ve la visión con [e669] claridad, siendo esto parte de la recompensa acordada al iniciado. Se identifica con ella y, si es necesario, su rayo de “captación” la matiza y enriquece, interpretándola como Su contribución al todo. Allí reside el secreto del éxito inevitable e inobstaculizable (si tal palabra existe, hermano mío) de la visión, materializada por los esfuerzos combinados de la Jerarquía, condicionada en tiempo y espacio por algún Maestro o grupo de Maestros que trabajan con uno o varios rayos. En los primeros días del presente ciclo de esfuerzo jerárquico 1925-1936, el primer rayo actuaba sobre la humanidad. La actividad de tal rayo culminó cuando Gran Bretaña declaró la guerra en 1939 y la fuerza destructiva de este rayo -mal aplicada y mal dirigida indujo a Alemania a invadir Polonia. En 1932 la influencia del segundo rayo empezó a afirmarse y continuará haciéndolo hasta 1945, en que el séptimo rayo entrará paulatinamente en actividad. Entonces tendremos tres rayos que simultáneamente afectarán al género humano:

    1. El primer Rayo de Voluntad o Poder, agotando su fuerza.

    2. El segundo Rayo de Amor-Sabiduría, alcanzando su meridiano y manteniéndose en el centro del escenario hasta 1957.

    3. El séptimo Rayo de Orden Ceremonial, entrando en actividad en combinación con los otros dos -la voluntad de amar y la voluntad de un orden-, produciendo belleza en el actual caos.

    Por lo tanto, los discípulos de los Maestros Morya, Koot Hoomi, Rakoczi, van hacia un período de intensa actividad. El destino del mundo está en manos de Sus tres grupos de discípulos iniciados, y se les pide conjuntamente a los discípulos aceptados de los tres grupos, que colaboren con Ellos, lo cual ofrece a muchos, en todas partes, una gran oportunidad. A medida que ustedes visualizan el Plan y colaboran con los tres Maestros y Sus grupos de iniciados, se les presentará una oportunidad. Los Grandes guías de Shamballa consideran responsable a este triángulo de energía, de la regularización de los asuntos mundiales. No es necesario que la humanidad sepa algo más sobre esto.

    Recuerden que el ashrama es un vórtice de fuerza y un centro de energía -centro a través del cual afluyen la fuerza y la energía, [i731] para que se materialice la visión. Esta fuerza y energía está, en último análisis, dirigida por un Maestro, por un grupo de tres iniciados avanzados y por otro grupo de iniciados menores, representando así (en cada ashrama) el gobierno planetario en miniatura. Ellos reducen la energía entrante, a fin de que [e670] los discípulos aceptados puedan manejarla sin peligro y actuar como agentes distribuidores. La energía con que trabajan los Maestros procede de Shamballa; las fuerzas con que Ellos trabajan, la proporciona la Jerarquía misma, y de acuerdo a como reaccionan los discípulos aceptados a las fuerzas combinadas, podrán ser utilizados para servir. En otras palabras: los discípulos iniciados en el grupo de un Maestro enfocan las energías entrantes; los discípulos aceptados, por mediación de sus almas, enfocan la fuerza que el Maestro dirige externamente hacia el mundo de los hombres, de acuerdo al Plan de la Jerarquía, haciéndolo en concordancia con la revelación que proviene de Shamballa.

    A los discípulos iniciados sólo les interesa la visión, el Plan, su dirección y su materialización en la Tierra. Los discípulos aceptados están aprendiendo a hacerlo y mientras tanto deben reaccionar a la visión en forma que podría llamarse secundaria, pues se ocupan del Plan y de la distribución de las fuerzas que lo materializará. Así se coordina toda la actividad del ashrama. Los discípulos recientemente aceptados (que están aprendiendo a colaborar) son valiosos como “agentes de experimento”. De acuerdo a su reacción ante las verdades impartidas y el Plan; de acuerdo a la capacidad de percibir la necesidad y relacionar esta necesidad con el medio de liberación, y de acuerdo a su capacidad de trabajar con los discípulos mundiales (los cuales son definidamente responsables, ante el Maestro del Ashrama, por algún aspecto del Plan), así será el éxito del esfuerzo en el mundo externo.

    Nuevamente se les llama la atención sobre el concepto de la “Jerarquía de Relación”. En estos días de contienda mundial, el establecimiento de rectas relaciones presenta la clave del aspecto inmediato de la visión que debe ser precipitada sobre nuestro planeta. Por lo tanto, un Ashrama es un centro donde se pone a prueba la relación.

    Surge aquí una pregunta sencilla: ¿cómo pueden establecerse rectas relaciones en la tierra si los discípulos aceptados del [i732] grupo de un Maestro son incapaces de reaccionar a esa idea y de mantener entre sí relaciones correctas, unánimes e inequívocas? ¿Qué esperanzas hay para el mundo externo, si el círculo interno de trabajadores (discípulos consagrados) son incapaces de establecer y mantener entre ellos estas rectas relaciones? Actualmente el problema es triple. Las rectas relaciones deben ser fomentadas entre: [e671]

    1. Los discípulos aceptados, los discípulos iniciados y el Maestro.
    2. Los miembros de un Ashrama y otros Ashramas.
    3. Estos Ashramas y el mundo externo

    El Maestro de un ashrama y los iniciados mayores de su grupo, son responsables de la relación entre Shamballa y la Jerarquía. Los discípulos aceptados y los iniciados menores son responsables de la relación entre la Jerarquía y la humanidad. De este modo se mantiene inviolable la gran cadena de la “Jerarquía del Ser”.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa I. El Periodo del Discipulado Primario

    Esta etapa es tan definidamente exotérica que muchas personas la dejaron muy atrás. El primer indicio de que un hombre ha llegado a esa etapa (desde el punto de vista de un Maestro) es que “la luz resplandece” en determinada vida; esto atrae la atención del Maestro hacia esa persona. Podría decirse que cuatro etapas constituyen el preludio del interés del Maestro, y cuando las cuatro están presentes y unidas en forma simultánea, sucede lo siguiente:

    1. La intensa aspiración del hombre en el plano físico le permite repentinamente establecer [i714] contacto con el alma. Cuando esto tiene lugar se intensifica momentáneamente la luz en la cabeza.

    2. Aumenta grandemente el karma de la vida del hombre y -aparte de su karma individual- por primera vez participa conscientemente y se hace cargo de una parte del karma de su grupo. Esta dual actividad kármica produce un verdadero vórtice de fuerza en el aura del grupo, que atrae la atención jerárquica.

    3. El siguiente punto no es fácil de explicar o captar. Se ha dicho que el alma está en profunda meditación la mayor parte del ciclo de vidas de cualquier individuo, y sólo cuando se ha logrado integrar en cierta medida la personalidad, la atención se aparta de sus propias consideraciones internas y asuntos egoicos, y se dirige a su sombra. Cuando esto acontece, afecta definidamente al grupo egoico, y el Maestro (cuyo rayo es el mismo que el del alma [e655] implicada) se da cuenta de lo que esotéricamente se denomina “un alma que mira hacia abajo”. En el sendero del discipulado el ego es siempre consciente de la personalidad que se esfuerza por progresar, y llega la etapa en que (hacia el final del Sendero de Evolución) el alma recapitula el proceso evolutivo de involución y evolución. La energía del alma desciende y la fuerza de la personalidad asciende, y esto tiene lugar a través de descensos y ascensos conscientes. Me refiero aquí al proceso que lleva a cabo el alma bajo el impulso jerárquico, no al proceso en que la personalidad invoca al alma bajo una imperiosa necesidad, producida en la conciencia inferior por la gradual cesación del deseo.

    4. Así se va construyendo gradualmente el antakarana y se relaciona conscientemente la “Luz mayor y la luz menor”, estableciéndose o creándose un sendero de luz y energía entre estos dos aspectos divinos. A medida que pasa el tiempo aparece en el grupo egoico lo que se conoce técnicamente por “la vinculadora luz” o “el puente de radiación”. El Antiguo Testamento menciona este sendero cuando dice: “el Sendero del justo es como una luz brillante que fulgura cada vez más hasta que el día sea con nosotros”. En libros [i715] esotéricos se lo describe en los siguientes términos: “antes de que el hombre pueda hollar el sendero, debe convertirse en el sendero mismo”.

    Estas cuatro etapas fueron descriptas en “El Antiguo Comentario”, con los siguientes términos:

    “El punto de luz resplandece. Crece y mengua. El punto se convierte en línea mediante la iniciación del vórtice, y desde el centro de la fuerza rotativa surge una voz invocadora y clara.

    “Aquel que trabaja silenciosamente, solo y sin temor (porque la parte no está sola y el grupo no siente temores), mira abajo, capta la luz, refleja la fuerza giratoria y escucha la voz.

    “Entonces desde el punto silencioso de poder surge el Verbo: Aquiétate. Guarda silencio. Sabe que soy Dios. Ahora comienza el trabajo requerido.

    “Entre el Gran Uno y el pequeño aspirante se establece la comunión; el intercambio comienza; la mente ocupa el lugar que le corresponde. Realmente se construye el sendero”.

    [e656] Cuando los cuatro aspectos de la actividad interrelacionada están presentes, comienzan a tomar forma y a establecerse “hábitos espirituales”. Su efecto conjunto sirve eventualmente para atraer la atención del Maestro. El contacto es aún demasiado débil, y el aferramiento del alma sobre la personalidad lo es también, como es aún demasiado débil para justificar que el Maestro haga algo directamente con el aspirante. La etapa es de misticismo puro y de propósito espiritual egoísta. Carece del reconocimiento de la relación grupal, no tiene conocimiento de la tendencia grupal ni un verdadero deseo altruista de servir. Sólo hay un vago deseo de liberación, de integridad y de perenne felicidad personales. Esto tiene que convertirse en emancipación, cohesión y alegría grupales.

    Por lo tanto, la primera etapa de entrenamiento de este tipo de aspirante, consiste en relacionarlo con un discípulo más avanzado, que lo conducirá gradualmente adelante y le prestará la ayuda necesaria. Por esta razón se le asigna un discípulo que está más cerca del aspirante, aunque más lejos de la perfección, puesto que está aprendiendo a servir. Esta etapa de desarrollo abarca un período de información oculta e investigación [i716] esotérica y, por lo general, está distribuida en varias vidas. El aspirante en esta etapa va de un instructor a otro, de acuerdo a su tendencia, oportunidad y necesidad. Es un ejemplo de inestabilidad, estando vigilado cuidadosamente por el discípulo que ha trascendido esta etapa particular de volatilidad; su tarea es asegurarse que el aspirante eluda esta “red de futilidades”, como se denomina a veces, y que se alcance gradualmente en la etapa posterior de investigación interna.

    Durante este período el Maestro no se interesa mayormente por el aspirante. Pasará mucho tiempo antes de ser admitido ante Su presencia y tener contacto personal. El discípulo que supervisa esta etapa intermedia, informa al Maestro en raros y distanciados intervalos. Cuando el aspirante ha llegado al punto en que “puede entrar en la luz del Ángel”, el Maestro comienza a hacerse cargo de su entrenamiento. Desde ese momento el discípulo está irrevocable y definitivamente preparado. Esto tiene lugar en la tercera etapa, la del Discipulado Aceptado.

    Todas estas etapas se relacionan con una de las iniciaciones, denominada la primera: Periodo del Discipulado Primario, se relaciona con la primera iniciación, y está conectada con el plano físico y, como repetidamente he dicho, un gran número de personas la dejó muy atrás. Todos los verdaderos aspirantes han recibido la primera iniciación. Este hecho se demuestra por [e657] el intenso esfuerzo para introducirse en la vida espiritual, seguir una orientación determinada hacia las cosas del espíritu y vivir por la luz de ese espíritu. Creo que la mayoría de quienes leen mis palabras reconocerán estas determinaciones, como móvil básico de sus vidas) Esta etapa es la analogía del proceso de individualización en la época lemuriana, y a la etapa del discipulado primario se la denomina a veces el “período de conciencia lemuriana”, que conduce de la etapa atlante de un “Discípulo en la Luz”, a la etapa aria del Discipulado Aceptado, en la cual se emprende conscientemente la verdadera preparación para la tercera iniciación, pues para entonces se habrá estabilizado la integración y el hombre habrá alcanzado la plenitud y madurez de conciencia y estará dispuesto a someterse, sin reserva, a la impresión jerárquica.

    No es necesario extendernos más sobre esta fase preliminar, en este cansador aunque inspirador sendero del discipulado. [i717] Este tema es muy conocido en el mundo, acentuando casi indebidamente la purificación, servicio y devoción. La razón de que diga esto se debe a que se da por sentado que forman parte de la expresión exotérica de la vida de todo verdadero aspirante. No son causas esotéricas, sino efectos exotéricos de actitudes internas.

    A medida que continuamos nuestros estudios sobre las etapas del discipulado, deseo reiterar que la mayoría de los aspirantes del mundo y las personas muy evolucionadas, con conciencia humanitaria, han dejado muy atrás la primer etapa. Hay muchas personas que han llegado a ser “discípulos aceptados”, y ésa, como bien saben, es la tercera etapa y por lo tanto detrás de ellos han quedado tres experiencias:

    1. La etapa del “discipulado primario” -elemental, probatoria e inquietante. A veces se la define como la “etapa en que se sacuden las raíces del hombre-planta”, etapa donde las raíces (hasta ahora bien arraigadas) son removidas y el aire y la luz perturban la paz de las edades, la paz de la muerte, la edad de la piedra, la tumba de la vida.

    2. La etapa del “discípulo que está en la Luz”, la cual trataré más adelante.

    3. La primera iniciación precede siempre a la etapa del discipulado aceptado. Ningún Maestro acepta a un discípulo y lo introduce en su Ashrama si no se ha producido en él, el nacimiento del Cristo. Como lo expresa la fraseología [e658] cristiana, Saulo debe convertirse en Pablo. El niño dentro de la matriz del tiempo emerge en el mundo de los hombres y, desde el punto de vista de total identificación con la materia (la madre) se convierte en él mismo, y trata conscientemente de hollar los caminos de la vida y llegar a ser lo que es. Esto es una repetición esotérica del proceso físico de convertirse en un individuo aislado. Entre las etapas de “individualidad aislada” y de “unidad aislada” tenemos lo que se denomina “identificación aislada”. Esta etapa y sus implicaciones esotéricas nos conciernen. La de unidad aislada describe la etapa alcanzada por el Maestro; la de individualidad aislada es la del discípulo; la de identificación aislada (con el alma) es la del discípulo que ha llegado hasta, e inclusive, la tercera iniciación:

    a. La unidad aislada es la consumación de la [i718] conciencia aria. La identificación aislada está relacionada con la conciencia atlante, desde el ángulo de la analogía superior.

    b. La unidad aislada tiene conexión con el plano mental, está regida por el quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y es un reflejo de la voluntad de conocer. La identificación aislada tiene conexión con el plano astral, está regida por el Sexto Rayo de Devoción o Sensibilidad Idealista, y es un reflejo -deformado e inestable- de la voluntad de amar. La individualidad aislada tiene que ver con la expresión en el plano físico, está regida por el tercer Rayo de Inteligencia Activa y es un reflejo -también deformado e inseguro- de la voluntad de Ser.

    En el plano búdico, el plano de la divina intuición, estas tres expresiones inferiores y sus prototipos superiores se armonizan, y el trabajo de expansión, de las tres iniciaciones, segunda, tercera y cuarta, produce absorción, fusión y un proceso combinado entre discípulo y alma (eventualmente entre la humanidad y la Jerarquía), que prepara para establecer un mayor contacto entre el hombre y la mónada. Cuando esto tiene lugar, el alma, la creadora del reflejo y la sombra, es descartada, porque ese punto de conciencia ha servido su propósito. Se produce la destrucción del cuerpo causal y sólo queda la forma plenamente consciente y el espíritu. Sin embargo, hasta que el hombre haya recibido las iniciaciones superiores, no puede comprender la significación de estos comentarios.

    [e659] Referente a ello quisiera recordarles que si bien trato de entrenar a muchas personas en la actualidad, para mayores expansiones de conciencia, escribo principalmente para el futuro y para esos discípulos que en años venideros leerán mis palabras y encontrarán su camino hacia los Ashramas de los Maestros. La Jerarquía construye para el futuro, no se ocupa del presente. Todo lo que rea]iza es con la intención de abrir el camino hacia un mundo más amplio y expansivo. La humanidad se preocupa por cosas del presente; la Jerarquía trabaja y hace planes para el futuro; Shamballa se dedica totalmente al Eterno Ahora y a la vida dinámica, que ha creado el pasado y controla el presente -el centro de la ilusión- y [i719] el futuro. Quizá puedan obtener una idea o imagen de la vida condicionadora de Shamballa si estudian la era actual del vivir humano. Hay personas con conciencia lemuriana enfocadas en el pasado y preocupadas por el plano físico, y también las hay de conciencia atlante, emocional en esencia y enfocadas en el presente, y aun otras que tienen conciencia definidamente aria, están mentalmente enfocadas y se ocupan del futuro. Los tres tipos constituyen una sola raza de hombres y forman la totalidad del género humano.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • D.P.R. y la Práctica de la Presencia

    A través de las edades, mucho se ha dicho y escrito sobre la práctica de la Presencia de Dios y actualmente uno de los hechos interesantes del momento es el surgimiento de varias “técnicas”, para alcanzar [i389] el conocimiento de esta Presencia de inspiración, de luz y de contacto.

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  • Cartas discipulares a Francisco Brualla (1938-1948)

    I. A. P.

    Junio de 1938

    Hermano de antaño:

    Desde 1917 he observado su progreso y trabajo. Esto le indicará cuán despacio trabajamos quienes tratamos de ayudar y guiar a nuestros discípulos. Pero los discípulos se desarrollan solos, palpando su camino y descubriendo su propia línea particular de acercamiento al centro de donde surge la luz, respondiendo firmemente, en la soledad, al llamado del deber y del servicio.

    Sin embargo, ha llegado el momento en que puede trabajar con visión más clara, en estrecha colaboración con y desde el Centro interno, y no por sí solo. Se ha convertido ahora en parte de mi grupo de discípulos, y este conjunto seleccionado de hermanos, permanece a su lado; también yo trato definidamente de darme a conocer y de acercarme en forma servicial y comprensiva. Mi ashrama y todos los que están afiliados al mismo, van vinculándose más estrechamente y forman esotéricamente un grupo.

    Debe comprender que al realizar juntos este trabajo, lo hacemos con abierta y total franqueza, sin ocultar nada. Se sacarán a luz los éxitos, los fracasos y las debilidades, y los consideraremos juntos en la clara luz proveniente del Centro. Tal es el método de los grupos de la nueva era. Nuestra meta es obtener el máximo impersonalismo imparcial, pues tal actitud nos libera para prestar un servicio más profundo.

    Me comunico con usted hermano mío, como si fuera un trabajador entrenado, que ha comprobado su disposición y capacidad de servir y de sacrificarse por sus semejantes. Nuestro objetivo es actuar como grupo consagrado a prestar un servicio unido, donde quedan sumergidas todas las personalidades y sólo la luz del alma resplandece. De esa luz le llegará la luz para resolver sus problemas, tanto los individuales como los que surjan en conexión con el grupo o con el campo elegido para su servicio. Sin embargo, quiero llamarle la atención únicamente sobre dos cosas:

    Primero, a medida que trabaja, sirve y lucha por entrenarse, debe exteriorizarse hacia otros más decididamente, ofreciéndoles la oportunidad de servir y ayudar en el trabajo que usted está tratando de llevar a cabo, no importa cuán inexpertos sean ni de cuántos defectos adolezcan. Reflexione sobre esto y procure trabajar a nuestra manera; nosotros, los instructores y guías del aspecto interno lo hacemos siempre así. Le hemos ofrecido la oportunidad y usted debe ofrecerla a otros.

    Segundo, no debe sentirse oprimido ni angustiado por el peso de la ignorancia y la falta de desarrollo de la masa que ve a su alrededor. La atmósfera psíquica de los países en los que actúa es peculiar y muy difícil para los discípulos que trabajan con nosotros, los colaboradores de la Gran Logia Blanca. Es más fácil para los discípulos que trabajan en conexión con la Hermandad… (una rama de nuestras actividades). Sin embargo, estos discípulos no trabajan con los intelectuales, tampoco con los precursores de la raza, ni con los aspirantes reflexivos. Trabajan con la aspiración espiritual que se manifiesta como cualidad, en el rebaño, en las masas y no en el individuo ni con él. Tampoco trabajan con el tipo de personas a las cuales usted puede llegar. Menciono esto porque conozco muy bien el profundo desaliento que puede embargarlo a medida que reacciona a la masiva impresión psíquica. Libérese de ello teniendo la seguridad de que la Gran Logia Blanca trabaja para los aspirantes, y la Hermandad… lo hace para las masas ignorantes y analfabetas. Es un solo trabajo que fue delegado a distintos grupos, los cuales actúan en la más estrecha asociación posible.

    No le asignaré ningún trabajo especial, porque su tiempo está plenamente dedicado a prestar servicio.

    Enero de 1940

    Hermano mío:

    Creo que su mayor peligro en la actualidad reside en el espejismo derivado de su soledad. Hay ciertos espejismos que surgen como resultado de una vida espiritual interna demasiado cerrada y restringida y de una impuesta introspección. Por no tener con quien hablar y por estar muy alejado de sus hermanos espirituales, se encuentra muy solo; su situación es la del que enseña y da, por eso se encuentra aislado y se ha alejado quizás en forma indebida, aunque inevitable, desde el ángulo de la personalidad, lo que trae como resultado la creación de una forma mental poderosa de aspiración, interpretación y metas y objetivos espirituales. Pero esto constituye hermano mío, una forma mental que, por muy elevada que sea su naturaleza, puede dar por resultado un pronunciado espejismo y control alucinante que llegará hasta hablarle y condicionarlo psicológicamente; debe precaverse de él; mantenerse alerta; reconocerlo como algo de su propia creación, al cual debe condicionar y controlar usted y no viceversa. Creo que sabe a qué me refiero.

    Libérese de ese espejismo en bien del servicio que tan eficientemente nos presta. Aprenda a reconocer que el tiempo es corto y que usted, sus condiscípulos y también A.A.B., sólo deben hacer lo que es de utilidad para todos, lo cual ya está en marcha. Iniciar un nuevo esfuerzo, cuando es breve el tiempo para terminar aquello de lo cual es responsable, puede ser un espejismo de carácter muy entorpecedor. Le doy las gracias por el servicio prestado y le pido que siga adelante en las líneas que tan firmemente ha establecido.


    NOTA: Este discípulo lucha todavía, embargado por una gran soledad, en uno de los países latinos, llevando a cabo el trabajo del Tibetano con mucho éxito.

    Agosto de 1940

    Hermano de antaño:

    No es fácil en la actual hecatombe mundial y su paulatino acercamiento al hemisferio occidental, para los discípulos del mundo con su sensibilidad poco común, desentenderse de la condición psíquica general. Sin embargo, la meta de todo discípulo consagrado y comprometido (como usted lo es, hermano mío, por propia comprobación –el único testimonio verdadero–) debe ser adoptar una actitud subjetiva de contacto sin apego –¡paradoja oculta!– y al mismo tiempo continuar la vida de servicio activo en el plano físico. Éste es su problema, y deberá enfrentarlo acrecentadamente en el futuro. La situación actual debe llegar y llegará a todas las naciones, y cada discípulo será probado y deberá prestar el máximo servicio de que es capaz. Puntualizo esto a fin de que comprenda el presente y se prepare para el futuro.

    Le escribo a usted como alma, no como personalidad, y le pido que estudie las implicaciones de la actitud que asumo hacia usted. Durante el resto de su vida deberá dedicarse intensamente a asegurar el contacto obtenido con el alma, a entrenar al expectante hombre interno, a fin de captar las comunicaciones del alma, además de aplicar la voluntad de olvidar todas las cosas de la personalidad, al satisfacer la necesidad circundante –hasta donde sea posible– en su propio país y en las naciones aliadas. Quizás le sorprenda esta declaración pero, cuando termine la guerra, el periodo de reconstrucción y el establecimiento de rectas relaciones humanas, puede obligar (no digo que obligará, porque debe tenerse en cuenta el constante factor del libre albedrío) a cada discípulo a trabajar en lugares donde esfuerzos anteriores, ataduras kármicas, herencias y tendencias nacionales, determinen su lealtad personal. Esto también atañe a usted, pero sólo el tiempo dirá si trabajará en estrecha relación o a la distancia –preferiblemente lo primero, de ser posible–. Le pido simplemente que recuerde estas posibilidades para evitar conclusiones fanáticas, y que esté preparado para trabajar donde la oportunidad se le presente.

    Está manejando con correcta actitud y sentido común el espejismo al cual me referí en mi primera comunicación este año… Lo felicito, y le recuerdo que el contacto con el alma es siempre universal y de efectos incluyentes, pero la mente separatista (aun en los niveles del alma) puede establecer diferencias, encasillando las verdades impartidas en categorías y fuentes de origen. Las verdades impartidas, la enseñanza y la inspiración, tienen importancia y creo que va comprendiendo este hecho. Yo, el Maestro D.K., miembro de la Jerarquía, le doy enseñanza por intermedio de su propia alma en los niveles mentales, a veces en el mundo del espejismo y, exotéricamente, en el plano físico, por intermedio de A.A.B., un discípulo mucho más avanzado que le trasmite mis ideas. Sin embargo, a través mío y por su contacto conmigo (basado en el reconocimiento y el desarrollo de su alma), se ha relacionado con un mundo de inspiración y percepción espirituales que usted puede apreciar. Aprópiese de él, hermano mío, y transmita la enseñanza a aquellos a quienes usted sirve, pero no se preocupe ni se interese por la fuente u origen de la enseñanza, pues no tiene importancia. No obstante, la responsabilidad como instructor es suya. El instructor deberá preocuparse de la necesidad de los educandos y del esclarecimiento de la verdad tal como se le ha impartido, poniéndola en términos comprensibles, a fin de que no los desvíe el indebido interés en conocer el origen de la revelación.

    Agosto de 1942

    1. El discípulo debe aprender a discernir, para lo cual lo ha preparado la personalidad discriminadora.

    2. Gigantescas formas mentales dominan a los hijos de los hombres, hablan por intermedio de una nación, se enfocan por intermedio de un grupo. Apóyese en su propia alma.

    3. Su campo de servicio fue real, pero antiguos vínculos de servicio deben ser captados nuevamente. Prepárese.

    4. Sensibilidad hacia Quienes guían y saben, quizás indica una interacción mental. Llegue usted a las “formas mentales” de Ellos. Discierna.

    5. Hay un triángulo de fuerza con el cual debe mantenerse en estrecho contacto: Yo, F. B. y A. A. B. Permanezca cerca.

    6. Aprenda a utilizar a otros en su trabajo y entrénelos para que también puedan servir a sus semejantes. Esto lo puede hacer. Es el mandato de su alma, pero el rechazo de su per­sonalidad.

    Septiembre de 1943

    Hermano mío:

    Quizás crea que he guardado silencio y que lo he abandonado. En realidad no es así. Siempre lo observé, pero poco podía hacer hasta no haber abandonado por lo menos parcialmente la “intención de aislarse”, con la cual enfrenta su personalidad constantemente los requerimientos de su alma. Como alma consciente, está aprendiendo rápidamente a rechazar esta reacción de la personalidad. La soledad, el aislamiento, el sentimiento de estar abandonado, la separatividad (basada en la sensibilidad en la mayoría de los casos) caracteriza al discípulo de primer rayo, hasta que aprende a conservar su sentido divino de “identificación unificada”, mientras se fusiona al mismo tiempo con otros discípulos. Esto también lo está aprendiendo.

    Ha pasado por una época muy difícil, hermano mío. Se sintonizó con el sufrimiento del mundo y se dio cuenta que lo hace con creciente y angustiosa frecuencia. Así se entrenan los hijos de Dios, y se los conduce a la etapa de los servicios altruistas y espiritualmente orientados.

    Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresarle mi aprecio (si una palabra tan inadecuada puede tener algún significado) por el constante e incansable servicio al Plan que presta incesantemente. Durante años –desde que retornó por primera vez a España y posteriormente donde reside ahora– siguió indesviablemente el sendero del incesante y constante servicio. Hizo contacto con muchos y los ayudó. Sepa que no lo olvidamos. Quisiera que comprendiera que el trabajo que realiza es planeado por nosotros y su tarea consiste en ser sensible a nuestra “impresión”. Desarrollar la sensibilidad es una tarea difícil para la persona de primer rayo. Prefieren permanecer solas y forjar dentro de sí mismas los planes que consideran adecuados al tipo de servicio que tratan de prestar. Pero, actualmente, los discípulos están aprendiendo que es necesario un plan o esquema fusionado, organizado y mezclado, de servicio mundial, y que debe ser llevado a cabo un Plan maestro de la Jerarquía, y a este Plan deben tratar de adecuarse todos los discípulos, incluso usted.

    ¿Ha estudiado con cuidado los seis enunciados que le di hace un año? Quiero llamarle la atención sobre el tercer enunciado; este conjunto de palabras debería condicionar su planificación en el futuro, en particular la frase: “Antiguos hilos de planificación deben ser captados nuevamente”. Comenzó a trabajar para nosotros en otro país. Su principal destino kármico reside allí, aunque no retorne físicamente o durante un tiempo. El Plan debe ser servido. Le pediría que se prepare para restablecer el trabajo que comenzó una vez terminada la guerra en Europa; que se prepare para ubicarse nuevamente allí si es necesario, y comience a comunicarse con aquellos que trabajaron anteriormente, tratando de hacer todo contacto posible y en las líneas espirituales originales. No dije en las líneas originalmente organizadas.

    Le pediría que lo hiciera primero en un sentido definidamente personal, escribiendo cartas amistosas, inquiriendo noticias de las condiciones de quienes trabajaron con usted como miembros de la Escuela Arcana, los cuales formarán el núcleo del trabajo espiritual que tratamos de realizar y que usted puede ayudar grandemente a restablecer.

    El trabajo de salvar a Europa, espiritual y psicológicamente, nuestra principal preocupación, debe ir adelante. Debe mantenerse separado totalmente de la política y del partidismo; les pido a todos mis trabajadores consagrados que sigan adelante en esta empresa espiritual. Su vínculo con el Maestro R. lo ayudará mucho para emprender la acción adecuada en colaboración con A.A.B. y F.B.. El triángulo de fuerza así formado, está fortalecido por el vínculo con mi Hermano R. En lo que a España concierne, la imagen es la siguiente:

    Observará aquí la línea directa de fuerza espiritual descendiendo desde el Maestro R. por intermedio de D.K., hasta usted con F.B. y A.A.B., permaneciendo como agentes protectores en ambos lados. Ellos lo ayudan, y respaldan todos sus esfuerzos.

    Muchas cosas se irán abriendo rápidamente en el campo de la ayuda europea y, en su lugar y esfera, debe empezar a prepararse para ello. La demanda espiritual de la humanidad es grande y la necesidad a satisfacer gigantesca, pero usted posee un equipo adecuado y suficientes vínculos supervivientes en esa antigua península (donde comenzó su trabajo) para salvar algunos restos de la Escuela y así reconstituir en ese país un punto focal espiritual. Por lo tanto, comience a forjar sus planes. Escriba cartas. Localice a sus estudiantes. Establezca el contacto y, paso a paso, el camino se abrirá ante usted y se aclarará el trabajo que debe realizar. Cuente con su fortaleza interna y confíe en sus contactos espirituales internos. No se sienta inútil ni crea que es incapaz de esta tarea, porque en estos días de angustioso apremio la urgente ayuda a un discípulo y, por consiguiente, la que éste puede dar, es grandemente intensificada y acrecentada.

    Le haré personalmente ahora una sugerencia. Al recibir esta instrucción, ¿quisiera dedicar un mes entero a establecer un contacto tan estrecho con su propia alma, que el amor, el entusiasmo, sabiduría y ciertos reconocimientos espirituales fundamentales que deben condicionar siempre la vida de un discípulo aceptado, inunden todo su ser? Día tras día únase con su alma; día tras día conságrese al trabajo que debe emprender; día tras día trate de relacionarse más profundamente conmigo, con mi Ashrama y con sus hermanos de grupo; día tras día analice el servicio prestado hasta la fecha, a la luz del alma, entonces, hermano mío, con mi ayuda y bendición, avance con nuestro reconocimiento de que es uno de nuestros haberes espirituales. Trabaje para llevar la luz del amor y de la orientación espiritual a quienes usted está llamado a servir –allí donde reside ahora y en el futuro–, en forma acrecentada, en el lugar donde sirvió anteriormente. Le recuerdo otra vez las palabras finales del segundo enunciado: Apóyese en su propia alma.

    No le asigno ninguna meditación particular. Creo que la meditación grupal le dará todo lo que necesita en esta línea, y la reflexión sobre la oportunidad emergente y el planeamiento del trabajo que se recomenzará, bastarán para darle la debida expresión a su pensamiento y mantener la mente firme en la luz y la requerida concentración meditativa.

    Mis instrucciones se refieren al tema del trabajo, ¿no es así, hermano mío? Para usted es el tema de la vida. No es preciso decirle que el éxito de la reorganización venidera y de su esfuerzo espiritual dependerá mayormente de la profundidad de su enfoque espiritual individual, del estrecho vínculo con su propia alma y del reconocimiento de su “apego” (hablando técnicamente) a mi Ashrama. Éstos son el abecé de su relación conmigo, como discípulo aceptado.

    Cuando el curso de la acción externa a seguir le parezca más claro y el camino se abra para reasumir el trabajo anteriormente comenzado, debe, por lo tanto, hacer dos cosas. Resumiendo:

    1. Profundice el contenido de su propia vida espiritual interna mediante la diaria reflexión madura y profunda, efectuada en todos los niveles mentales y en todos los intervalos en su vida de servicio y trabajo cotidianos. Esfuércese por sentir la nota o vibración del Ashrama y por establecer un vínculo más estrecho con sus hermanos de grupo. Ellos lo aprecian y deben también cumplir su parte.

    2. Forje sus planes para una creciente actividad en la Escuela y concéntrese también sobre el trabajo de Triángulos. Prepárese definidamente para el futuro y busque también a quienes pueden ayudarlo en su trabajo planeado.

    El futuro que tienen por delante mis trabajadores es de gran actividad, y el trabajo que deben realizar emanará de mi Ashrama. Los planes están delineados y el trabajo asignado fue planteado con claridad. Recibo mis instrucciones de un “comité conjunto” de guías espirituales que están detrás de la escena mundial; Ellos son los Miembros más antiguos de la Jerarquía y trabajan guiados por Cristo. Toman Sus decisiones después de la debida consulta con los trabajadores más antiguos, así como yo –Maestros e iniciados que recibieron la tercera iniciación–. De esta manera, el trabajo se fusiona y mezcla y toda la Jerarquía, en un momento de crisis como el actual, entra en una actividad unificada. Desde ese punto de intención enfocada, cada uno lleva a cabo el Plan por intermedio de Su Ashrama, y así el trabajo hace impacto en el mundo externo.

    Le explico esto, porque usted se está preparando para ser un miembro más íntimo en el “Círculo del Ashrama” que protege el corazón de la vida jerárquica.

    Con valor y determinación siga adelante, mi hermano y amigo, en el Camino Iluminado.

    Noviembre de 1944

    Mi compañero y hermano:

    Ambos apelativos son sinceros e intencionados. En este momento enfrenta cambios. Por eso no debe determinar dónde trabajará, sino que deberá determinar si ha llegado al máximo de su desarrollada vida de servicio y, por lo tanto, no puede seguir adelante, o si posee todavía esa fuente de interés y anhelos internos que le permitirán avanzar y penetrar más en la vida del espíritu. Tal es la decisión que con frecuencia enfrenta el discípulo que se acerca a los setenta años de la empresa humana, a la cual ha llegado usted. Lo difícil reside en el hecho de que, fundamentalmente, cualquiera de las decisiones es correcta. Sin embargo, muy pocos enfrentan consciente o inteligentemente la decisión, o después de tomarla no se atienen a la misma. Desde el punto de vista del aspirante común, la elección es relativamente sin importancia, porque la ecuación tiempo no tiene valor en esta etapa; unos años más o menos nada son en la eternidad para la reacción del alma. Por lo tanto, la decisión de descansar, de aferrarse a la etapa alcanzada y abstenerse de seguir luchando, no es criticable. Recuerde esto.

    Desde el punto de vista del discípulo aceptado, como usted lo es, quizás puede haber algo más en la decisión de lo que parece a primera vista. Podría serles de utilidad, para usted y todos los que puedan leer después estas instrucciones, si me detuviera un momento sobre el inevitable problema del discípulo activo, el problema del hombre que ha llegado a su edad. ¿Deberá descansar sobre sus laureles –y usted ha conquistado laureles, hermano mío, como señalé en mi última instrucción– o deberá –empleando una frase bíblica– “ceñir sus lomos” nuevamente y avanzar con renovado ímpetu e ir hacia una cima más elevada de realización? ¿ Deberá demostrar el poder de la séptima ola que lo llevará adelante y más adentro en la playa donde se expresa la vida, o la fuerte corriente subterránea de la fragilidad humana común lo retendrá, evitando que inicie un renovado esfuerzo?

    Las razones por las cuales un discípulo debe por lo menos tratar de no relajarse indebidamente y arremeter adelante a pesar de la fatiga (la fatiga de años de vida) y del creciente “crujir” del mecanismo humano y la inevitable tendencia hacia el constante servicio y contacto con los demás, podrían ser enumeradas de la manera siguiente:

    1. Debe esforzarse por continuar el mismo ritmo de servicio y de vida fructífera cuando –libre del cuerpo físico– se encuentre en el más allá. No debe haber interrupción en ese servicio.

    2. Debe esforzarse, hasta donde sea posible, por mantener la continuidad de su conciencia como discípulo activo, sin permitir interrupción alguna entre su actual punto de tensión y el que sobreviene después de la experiencia de la muerte.

    3. Debe esforzarse por cerrar el episodio de la experiencia de esta vida, a fin de evidenciar que es miembro de un Ashrama; no debe permitir interrupción alguna en la relación establecida ni que cese la afluencia de la vida ashrámica a través del discípulo, al mundo de los hombres. Esta actividad no es fácil debido al natural y normal deterioro del vehículo físico a medida que envejece, lo cual requiere una concentración definida del esfuerzo, acrecentando así la tensión en la que vive siempre un discípulo.

    4. Para cualquier discípulo en mi Ashrama, el problema en este momento de crisis mundial es particularmente urgente, por las siguientes razones:

    a. El principal Ashrama afiliado al del Maestro K.H. es el mío. A El, mi Maestro (como yo lo soy para usted), se Le recomendó la tarea, en gran escala, de la educación mundial sobre nuevas líneas. Por intermedio de mi Ashrama, que trabaja bajo la inspiración del Ashrama de K.H., se divulgará una nueva presentación esotérica de la verdad. El trabajo que realicé –mediante mis libros y la enseñanza que usted ha tratado de asimilar– es convertir en exotérica la enseñanza impartida por otras escuelas más antiguas y grupos esotéricos. Poco nuevo tienen para dar; deben ahora vincularse con las fuentes que yo represento si sus guías quieren impartir a sus estudiantes nueva y vital información, o si no aceptar la que impartí al mundo por medio de A.A.B. y reintegrarse así al todo esotérico.

    b. Los discípulos de mi Ashrama tienen la doble responsabilidad de mantenerse firmes para preservar el conocimiento –si puedo emplear tal frase–. Esta firmeza de ninguna manera debe abandonarse cuando la vejez se acerca, ni debe permitirle desaparecer por la transición de la misma muerte. El Maestro de un Ashrama trabaja mediante el pensamiento consciente e ininterrumpido de un grupo fusionado de discípulos. El servicio activo externo de un grupo de discípulos no es de mucha importancia (aunque tiene necesariamente un propósito vital) como el coherente e integrado pensamiento grupal, tan poderoso para efectuar cambios en la conciencia humana.

    c. El problema particular de la crisis mundial actual y los terribles reajustes en la conciencia humana, incidentales a la inauguración de una nueva cultura, civilización y religión mundiales, justifican que se les presente a los miembros de mi Ashrama. (y a los grupos afiliados como el suyo) la oportunidad de mantener intacto y libre de todo deterioro su “estado mental” durante los años que restan de esta vida, a través del proceso de disolución, y así hasta la liberación en el más allá. No es una tarea fácil mantener consciente esta integridad; requiere comprensión y un esfuerzo deliberado.

    Por lo tanto, hermano mío, lo llamo para este esfuerzo. En consecuencia, si usted lleva una vida de servicio más ardua de ahora en adelante, los resultados serán la realización de sus planes para trabajar en un esfuerzo grandemente intensificado.

    Ahora debería trabajar en más estrecha colaboración con A.A.B. y F.B.. La tarea de llevar la verdad esotérica a la América Latina católica y al sur de Europa, no es fácil de emprender. Será lenta. Sus bases deben estar bien sentadas y afirmadas. La calidad de aquellos con quienes entre en contacto en el futuro es de mayor importancia que la cantidad. Recuerde siempre esto. No abandone las diferentes fases del trabajo que ha lanzado con éxito, prosiga con ellas como hasta ahora, no importa cuál sea el lugar donde realice su tarea en el plano físico.

    Una de las muchas cosas que debe aprender en este momento e iniciarla durante los próximos años, es cómo reunir a la gente trabajar por su intermedio. Como se le enseñó, esto es muy difícil para un discípulo de primer rayo, particularmente cuando el rayo del alma y el rayo de la naturaleza astral o emocional, es el primero. Al discípulo de primer rayo le es mucho más fácil retirarse dentro de la conciencia de su alma, que a los que pertenecen a otro tipo de rayo, y su problema (como también el de …) es darle más acción a la personalidad de segundo rayo, a fin de equilibrar la capacidad que tiene el primer rayo para manifestar el desapego por la actuación de la cualidad opuesta, el apego –tan característico de la naturaleza de segundo rayo–. Reflexione sobre esto.

    Como le dije a … hace algunos años, el “apego desapegado” (por paradójico que parezca) es la meta del discípulo activo de primer rayo. Esto también le atañe a usted, pues ambos tienen los mismos rayos del alma, de la personalidad y de la mente. De allí el estrecho vínculo con él, que es discípulo del Maestro M., actuando temporariamente en mi Ashrama. Usted fue aceptado por mí como discípulo en mi Ashrama, pero será oportunamente transferido al Ashrama del Maestro M.. La libre interacción establecida entre mi Ashrama y el del Maestro M. se debe a que El es el Guía interno de todos los grupos esotéricos y, para bien del nuevo orden mundial venidero, los Ashramas de la enseñanza están siendo fortalecidos por la afluencia de discípulos de primer rayo. Este punto debería ser de real interés para usted.

    La razón por la cual insistí sobre la necesidad del apego en esta instrucción se debe a que el correcto apego libera el amor del alma, y sólo el amor consciente, inteligente y deliberadamente aplicado, puede contribuir al éxito del trabajo, tanto en Europa como en Sudamérica –sus dos campos reconocidos de servicio–. Sólo su personalidad de segundo rayo será capaz de revivir el contacto con los estudiantes de España o mantener firmes a quienes están ya trabajando en Sudamérica; mediante el conocimiento individual nuevamente descubierto, despertado e inspirado, el trabajo planeado y dispuesto por mí puede ser llevado adelante con éxito. Tal es su inmediata tarea. Sólo su personalidad de segundo rayo tiene la paciencia de ocuparse del conjunto, de los necesarios detalles y persistir ante el aparente fracaso. Necesitará también mucha habilidad en la acción. El alma de la Iglesia Católica está regida por el primer rayo y su personalidad por el tercer rayo. De allí su amor a la política y al poder terrenal, y también sus preocupaciones intensamente comerciales y financieras. El rayo mental de esta iglesia es el sexto. De allí su estrecha unilateralidad; la cualidad de su cuerpo emocional es de sexto rayo, mientras que el rayo físico de la organización externa es el séptimo. Éstos son puntos que deberían interesarle y tener presente a medida que trabaja. La comprensión de esta peculiar combinación de rayos exigirá de usted y de quienes actúan en líneas esotéricas, mucha habilidad en la acción.

    Con renovado esfuerzo, comprensión y valor iluminados, siga adelante nuevamente, hermano mío, al servicio de la luz. Permanezco siempre detrás suyo, y sobre ello no tenga dudas. Lo escudo y protejo, pero lo dejo trabajar libremente.

    Agosto de 1946

    Mi querido hermano:

    Ésta es una nueva manera de dirigirme a usted, porque le he tomado cariño por su paciente persistencia y su indesviable adhesión al servicio de la Jerarquía. Durante muchos años llevó a cabo nuestro trabajo en una esfera muy difícil. Digo esto porque no quiero que dedique tiempo (¿o debería decir que lo pierda, hermano mío?) pensando que podía haber hecho el trabajo mejor o en forma diferente, o en la inútil tarea del autodesprecio. Le diría simplemente que no somos desagradecidos ni estamos desconformes. El campo latino –con ello quiero significar la esfera en la cual predomina la raza latina, italiana, española y portuguesa–, es una de las más difíciles con la cual trabajar. La estrechez del pensamiento inducido por el control de la Iglesia Católica Romana, la cristalización proveniente de un desarrollo muy antiguo y (en Sudamérica) la amplia mezcla de razas, dificulta grandemente la tarea de la liberación espiritual.

    ¿Se da cuenta, hermano mío, que ha estado arando el terreno en preparación para la enseñanza de la nueva era por primera vez, y que ese terreno es muy duro, muy pedregoso y, en la actualidad, relativamente improductivo?

    Por lo tanto, no se desaliente. Su trabajo es más fructífero de lo que cree, y en alguna vida verá los resultados del aparentemente inútil trabajo de años de esfuerzo espiritual.

    Tengo pocas instrucciones que darle. Prosiga como hasta ahora, pero profundice persistentemente su propia vida interna, dedique más tiempo a la reflexión y al estudio que a los tecnicismos de la tarea, deje que otros se ocupen de la mecánica del trabajo, mientras usted actúa como reserva espiritual de la que pueden extraer fortaleza, sabiduría y comprensión. El reconocimiento de esta fase de su trabajo es quizás la lección más importante que puede aprender en este momento. Experimentará un nuevo poder, el surgimiento del nuevo fervor espiritual, el placer de ver a otros manipulando competentemente la mecánica del trabajo, mientras los instruye y ayuda en sus asuntos espirituales. Sobre todo esfuércese por llegar e interesar a las personas jóvenes. Son la esperanza del futuro y vienen a la encarnación subjetivamente conscientes de su tan predestinada tarea de reconstruir el mundo; hallará que responden agudamente a los contactos espirituales, particularmente si son presentados en términos eclécticos. Por lo tanto, cuente con esto y trate de llegar hasta ellas.

    Le daré un ejercicio de meditación algo breve, que debe prac­ticar dos veces al día –al levantarse y al acostarse, antes de re­tirarse a dormir–. No debería tomarle mucho tiempo, pero si lo practica correctamente y pone en él todo lo que puede invocar de su alma integrada de primer rayo, lo ayudará grandemente.

    1. Entone el OM inaudiblemente tres veces.

    2. Habiendo alcanzado la quietud interna y el enfoque men­tal, esté conscientemente alerta y trate de entrar en con­tacto con

    a. su alma,

    b. mi Ashrama,

    c. yo, su Maestro,

    Por medio de la imaginación cree un triángulo de ener­gías.

    A medida que se familiarice con esta meditación, deberá establecer oportunamente un contacto y registrar un sentido de poder espiritual (expresado por su personalidad de segundo rayo), aumentando el amor y la luz de tal ma­nera que lo reconocerá su esfera de servicio, aunque al principio no lo reconozca a usted.

    1. Después de una tranquila aceptación y un período de silenciosa reflexión, envíe deliberadamente el poder espiritual que afluye,

    a. a su medio ambiente inmediato,

    b. a la Escuela Arcana, de la cual su trabajo en Sudamérica es parte integrante,

    c. al Movimiento de Buena Voluntad que ayudó a iniciar en Sudamérica.

    Este tipo de meditación constituye un acto definido de servicio y debería ser pronunciadamente ardua si se practica por la mañana. Involucra la práctica de la visualización y (en lo que a mí y al Ashrama se refiere) el empleo de su imaginación creadora y confiada.

    1. Luego pronuncie la Gran Invocación, lentamente y con gran intención mental, haciendo una pausa después de cada una de las cuatro estrofas, a fin de reflexionar y pensar con tranquilidad.

    2. Vincúlese mentalmente conmigo, su Maestro. Entone también el OM inaudiblemente tres veces, y luego prosiga con su trabajo diario.

    Mi bendición llegue hasta usted.

    Noviembre de 1948

    Hermano mío de antaño:

    No tenía la intención de comunicarme con usted, ya que las comunicaciones personales fueron mayormente interrumpidas. Sin embargo, me veo impelido a hacerlo hoy, porque esta mañana hice contacto con usted en mi vida mental y decidí que una palabra y el toque de mi mano (hablando simbólicamente) le daría fortaleza y consuelo.

    En el entrenamiento de todo discípulo llega un momento en que debe permanecer solo y sentir a veces que ha sido abandonado por su Maestro y por los demás miembros del Ashrama. Ésa es la analogía superior y oculta de la experiencia mística del verdadero místico, denominada “la oscura noche del alma”. No obstante, todo esto es sólo parte de la gran ilusión y debe ser superada y disipada. Cuando se ha logrado esta victoria y se puso de manifiesto la disposición de trabajar solo y sin dirección ashrámica aparente –excepto un conocimiento general del Plan–, el discípulo entonces ha demostrado que se puede confiar en él; entonces queda disponible para alcanzar un grado superior y se le puede dar mayor responsabilidad en esta vida o en la próxima.

    No es joven, hermano mío, pero puede tener la rara satisfacción de echar una mirada retrospectiva (cuando llegue el momento de atravesar el Portal hacia una luz, vida y conocimiento más claros), sabiendo que sirvió y ayudó a miles de personas por medio de la radio y la traducción del material de enseñanza que traté de dar. Lo que ha sembrado no ha caído en terreno estéril. Esto es verdad, aunque no se dé cuenta. Desde que respondió por primera vez a mi vibración no retrocedió; esto lo hemos registrado y reconocido.

    No acostumbro hacer elogios ni alabanzas, pero un discípulo debe aprender a responder correctamente a ellas como también a la amonestación. Merece usted un elogio y a cada uno damos lo que le corresponde.

    Siga adelante, hermano mío: son momentos difíciles y se necesitan urgentemente centros constantes de luz en todos los países.

    Que la fortaleza de su propia alma y el conocimiento de que su lugar en el Ashrama está seguro, le permitan completar el trabajo que inició.


    NOTA: Este discípulo continuó sirviendo fielmente como un constante centro de luz y en agosto de 1951, pasó a una luz y vida más claras, en el Ashrama interno.

  • Don Francisco Brualla


    Fuente: Revista Conocimiento
    Edición Especial 35 Aniversario (Oct/Nov 1973)

    [Reproducido por NGSM.org]

    En el reinicio de la edición de “El Servidor”, hemos querido brindarle un homenaje recordatorio a Francisco Brualla, discípulo del Maestro D.K., que vino por Su sugerencia a Sudamérica, con el propósito de impartir los conocimientos que había recibido en la Escuela Arcana de Nueva York, creada por Alice A, Bailey, discípula y amanuense del citado Maestro Tibetano.

    En l937 fundó en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el Centro de Estudios Sophia, desde donde comenzó a divulgar los altos ideales que habían despertado y nutrido su vida mediante la enseñanza que le reveló la necesidad de establecer la relación entre el alma, el hombre espiritual y la personalidad, subordinada a las aspiraciones superiores. Desde este Centro de estudios, un año después se editó la Revista SOPHIA que delinearía la filosofía espiritual, predicando la conducta correcta, el servicio y una ética humanista vivenciada y aplicada, con la finalidad de lograr el mejor bien para el mayor número, porque era la consecuencia del desarrollo de un profundo amor, comprensión y respeto al semejante, con el cual se sentía comprometido. Casi simultáneamente publicó en forma paralela pero exclusiva para los estudiantes, el Boletín mensual que denominó “El Servidor”, con el cual estableció el vínculo relacionador entre los mismos, para compartir ideas e ideales, fortaleciéndolos y estimulándolos en el esfuerzo por perfeccionarse y servir adecuada y eficientemente a la humanidad.

    Francisco Brualla, fue un ejemplo de humildad, percepción espiritual y correcto accionar, fijando las pautas de la conducta que debe desenvolver un aspirante al discipulado para llegar a ser un servidor mundial y como tal decía: “Tened confianza en la Vida, vivid para vuestros semejantes, servidlos en la medida de vuestras posibilidades y ella proveerá a nuestras necesidades y a las Obras de Servicio”.

    Su labor tendió a afianzar el espiritualismo esotérico, servicio que, cuando pasó al otro lado del velo, fue retomado y vivificado en el año 1957 por su hijo primogénito Jorge y su esposa Rosa Ponte al crear la Fundación Lucis que obtuvo la personería jurídica en l960, comenzando a funcionar, haciendo uso de la anuencia acordada por A.A.B. antes de su deceso en el año l949, en la sede de Argentina en Buenos Aires, la Escuela Arcana y sus actividades de servicio, Buena Voluntad Mundial y Triángulos, que hoy prosiguen sin interrupción, su tarea de cumplir el elevado fin de expandir la conciencia humana para lograr la apertura hacia la conciencia divina.

    Ante circunstancias difíciles para la Institución, el Consejo de Administración que operaba en ese momento, optó por cambiar el nombre de Escuela Arcana, por el de Sophia E.E.E. para la proyección de la enseñanza en Latinoamérica. En el año l993 se editó el primer número de la revista “El Servidor; Buena Voluntad en Acción y en el editorial se decía: “que era el reconocimiento a los pioneros en la difusión de las enseñanzas del Maestro D.K. en estas australes tierras, en las que su discípulo Francisco Brualla y posteriormente Jorge y Rosa Ponte de Brualla, actuaron como piedra fundamental al sembrar las simientes de esta filosofía de vida, basada en la aplicación práctica de la Buena Voluntad y el establecimiento de correctas relaciones entre los hombres y las naciones”.

    La antorcha de Luz y Amor que heredamos es la responsabilidad que asumimos ante nuestros Mayores espirituales hasta que nuevos gérmenes del futuro la recojan y eleven a niveles cada vez más amplios de conciencia. ¡Que Así Sea, y cumplamos nuestra parte en el Trabajo Uno”.

    El Servidor X-17

  • Cartas discipulares a Foster Bailey (1931-1943)

    Noviembre de 1931

    Hermano mío:

    Le recomiendo que encare el futuro con gozo y optimismo. Siempre ha tenido valor, pero carece de alegría. En su caso, lo mismo que en el de F.D.C., gran parte de la actividad en el plano físico está entorpecida por la desvitalización etérica, aunque las causas que producen las condiciones existentes son distintas. Durante los últimos años le impartí varias veces un mensaje, que es en resumen el énfasis que pongo sobre la constancia en la meditación. En lo que a usted respecta obtendrá la vitalización etérica por la meditación, y por complementación atraerá la energía a su cuerpo físico. La dieta, el aire fresco y la despreocupación, todos ayudan en el proceso, pero la cura principal y la fuente del éxito de todo su trabajo reside en la perseverante meditación y en su resistencia contemplativa.

    Es inteligente la conservación de la energía, no obstante posee inconcebibles reservas para extraer de ellas, pero todavía no las utiliza debidamente. Como le dije anteriormente, no emplea en forma adecuada el período de meditación, su cuerpo físico sufre y en consecuencia su trabajo. Hay mucho que hacer, y por la meditación puede realizar muchas cosas. Quizás me pregunte, hermano mío, en qué forma puede utilizar el período de meditación y beneficiarse físicamente. El cuerpo físico se cuidará a [e157] sí mismo cuando la fuente de provisión esté disponible. Cabría aquí una modificación –que usted debería hacer– en la meditación adjunta, que consiste en omitir el detalle de la etapa de ascenso, visualizando la afluencia de energía a los centros del cuerpo etérico, vitalizando ante todo los centros cardíaco y laríngeo. Esto debe hacerse en forma rápida y precisa; el resto del período de meditación debe dedicarlo al trabajo grupal y a la consideración de los planes para el desenvolvimiento del trabajo del grupo mayor, al cual este grupo pertenece.

    Comprenderá hermano mío lo que quiero significar si le repito la antigua fórmula:

    “Del loto de la cabeza brota la flor de la bienaventuranza.
    Su forma primitiva es la alegría. [i158]
    Del loto del corazón surge la flor del amor.
    Su primer indicio es la sabiduría.
    Del loto de la laringe nace la flor de formas vivientes.
    Su primer signo es la comprensión del Plan”.

    ¡Alegría, sabiduría y Plan! Éstos son los tres puntos que usted debe madurar. Para B.S.W. fueron sabiduría, fortaleza y belleza. Para usted estos otros tres. Ambos están muy unidos, quizás más de lo que comprendan. La debilidad de ambos reside en que no florece ninguna de las manifestaciones de poder. Cuando B.S.W. conozca el verdadero significado de la belleza y usted el de la alegría, obtendrán la liberación y prestarán un servicio más pleno.

    Junio de 1933

    Debo decirle nuevamente las mismas palabras, hermano mío. Las repito y las repetiré: “Deje que la alegría del Señor, sea su fortaleza”. Hay mucho que hacer y de muchas maneras. Ya se dieron los pasos que lo prepararán para lo que debe realizar. Siga adelante como hasta ahora. Deje que el Plan lo absorba, pero recuerde al mismo tiempo que se desarrolla paso a paso, y quien verdaderamente ayuda al Plan lo visualiza tal como será durante el ciclo de vida, y ve también el paso corto e inmediato por delante. En esto estriba la diferencia entre el místico y el ocultista.

    Su condición física es mucho mejor y su sentimiento de alegría debe producirle felicidad y, con el tiempo, bienaventuranza. Tengo para usted también un mántram que puede ser de utilidad:

    “La alegría se posa como un pájaro en el corazón, pero ha levantado vuelo desde el lugar secreto dentro de la cabeza. Yo soy ese pájaro de alegría, por lo tanto, sirvo con alegría”. [e158]

    Sabrá a qué me refiero cuando digo que el desapego de la personalidad debe convertirse en un profundo apego a esas almas que animan las formas. Así se desarrolla la comprensión. Hay vicios de desapego como hay vicios de apego, y el verdadero servidor del Plan busca el camino medio. Posee una esfera de gran utilidad dentro de mi grupo. Usted proporciona estabilidad y [i159] posee el don de una fe firme. Cada miembro de mi grupo ha sido elegido por lo que tiene para contribuir al todo.

    Junio de 1934

    Hermano mío:

    Quisiera hacerle un comentario de mucha importancia para usted, y es que ahora inicia el trabajo para el cual encarnó. Los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo –aunque actúan mentalmente sin darse cuenta (no como usted, porque ya conoce su parte en el Plan)–, trabajan no obstante “por la impresión”, según se dice. Su deber principal y el deber que sus almas le imponen, es preservar Ia sensibilidad interna. Esto lo hacen en la mayoría de los casos y, donde no poseen el trasfondo de conocimiento esotérico como el suyo, su intenso interés en el trabajo hace que se centralicen y se dediquen a su tarea. En consecuencia, todas las reacciones de la personalidad quedan subordinadas al trabajo entre manos, y el hombre inferior no presenta obstáculos a esa impresión. En usted como en todos los miembros de mi grupo, existe la percepción del Plan y la determinación interna de colaborar, lo cual facilita la tarea. Por consiguiente, le requeriré dos cosas en el futuro inmediato: Acreciente e intensifique su sensibilidad a la impresión interna y utilice la voluntad en forma más dinámica.

    Al considerar la meditación que le asignaré, tuve en cuenta los dos puntos mencionados. Uno, la acrecentada sensibilidad depende del alineamiento perfecto; el otro, el aprovechamiento correcto de la oportunidad, la dirigida habilidad en la acción y la sostenida centralización egoica. Por lo tanto, tales características deben mantenerse persistentemente durante todo el día. Su meditación matinal debe ser breve y de naturaleza poderosa, y la puedo describir mejor con las siguientes palabras: alineamiento, dedicación, pensamiento dirigido, reconocimiento del Plan, comprensión clara y firme voluntad. Para usted la meditación es adoptar una actitud y mantenerla durante el trabajo del día. Puedo hermano mío, clasificar todo lo que antecede en cuatro etapas [i160] que se relacionan definidamente con el tema de su vida, si así puedo llamarlo. Empiece [e159] siempre con la cuarta etapa o final, y desarrolle el proceso sucesivamente hasta la primera:

    1. Viva con esa idea y encárnela constructivamente. Esto es ser o comprender.
    2. El propósito se convierte en su propósito, por lo tanto, su voluntad es la voluntad del Plan. Su voluntad personal se dirige constantemente a esta voluntad superior.
    3. Ésta cualifica su vida en los tres mundos y usted se caracteriza poderosamente por la cualidad del Plan en desarrollo. Sobre esta cualidad debe meditar.
    4. Comprender la naturaleza, el propósito y la cualidad del Plan, al cual se ha propuesto contribuir. Esto condiciona la forma que asumirá su trabajo.

    Su tarea consiste en trabajar con la Ley de Provisión. Existe la demanda. Su trabajo consiste en contribuir al éxito del nuevo grupo de servidores del mundo y difundir la verdad, y hacerlo siempre con alegría. A medida que las exigencias del trabajo aumentan, debe aprender a mantener aplomo físico y buena salud, cuidando debidamente la alimentación y el ejercicio. También tiene que vivir cada vez más la doble vida del discípulo, una vida de actividad externa y de sensibilidad interna. No debe preocuparse por ello, pues ha logrado mucho en los planos internos. Esté atento a la oportunidad que se presenta, reconozca las puertas que se abren y sea hábil en la acción. Recién comienza su trabajo para el nuevo grupo de servidores del mundo. No se le exigirá más de lo que pueda hacer. Utilice las instrucciones que le doy y fortalezca su vínculo conmigo, porque es una puerta que se le abre hacia una creciente utilidad. Cultive el amor a sus semejantes o más bien, hermano y amigo, exteriorice en plena medida el amor que posee. Así llegará a reconocer a quienes constituyen el grupo mundial. En esto D.R.S. lo puede ayudar, pues proyecta luz sobre las personas.

    Avance tranquilo y confiado por el Camino Iluminado, y que su tónica sea la expectativa. Esté dispuesto a enfrentar, todo lo que pueda ocurrir. El vínculo entre usted y su Maestro se fortalece cada día.

    Enero de 1935

    [i161] Hermano mío:

    Tiene ante sí los tres años más arduos de su vida, y cuando cumpla los cuarenta y nueve años, su trabajo habrá asumido líneas tan definidas, que verá con mucha más claridad el Plan para [e160] el servicio futuro y habrá alcanzado el impulso deseado. El trabajo que tiene por delante consiste ahora en cooperar con los que constituyen el nuevo grupo de servidores del mundo y en organizar la financiación, mediante la cual gran parte de la obra se hará posible. A medida que el trabajo toma forma en el plano físico, debe dirigirse, primero, a la elevación espiritual de las personas reflexivas del mundo, y luego vendrá, por medio de ellas, la elevación de las masas.

    Su trabajo debe ser, en gran parte, selectivo y principalmente educativo. Implicará también descubrir y entrenar a quienes puedan colaborar. Los trabajadores serán atraídos acrecentadamente hacia Gran Bretaña y el continente europeo. La enseñanza saldrá de Estados Unidos de América, pero Europa es el campo para educar al mundo en las ideas de la verdadera unidad mundial y la inteligente presentación del Plan. Desde ese continente la inspiración puede llegar a Oriente y a Occidente.

    Emprenda este trabajo con valor y sin apremios. Combine los inteligentes métodos de las organizaciones actuales con la visión de los recientes sistemas de trabajo. Su tarea es de carácter espiritual y sus objetivos son educativos, siendo su finalidad la divulgación de esos principios que deben regir el modo de vivir y las actitudes mundiales, durante la nueva era. Al presentar el trabajo que puede realizar el nuevo grupo de servidores del mundo, se pueden señalar ciertos programas definidos y de aplicación inmediata, tal como el de educar a la opinión pública sobre el principio de la no separatividad. Pero para esto se requiere mucha meditación y un claro pensar… La técnica a seguir y los métodos a emplear para despertar el interés y atraer el apoyo necesario, deben decidirlo los discípulos y trabajadores occidentales y no yo, vuestro hermano oriental. Sólo puedo estimular su alma para que alcance clara percepción, visión inteligente, [i162] verdadera comprensión y planeamiento acertado. Lo restante del trabajo y la materialización del proyecto está en sus manos y en las de quienes respondan a las ideas presentadas.

    En cuanto a su desenvolvimiento y entrenamiento personal, hermano mío, sólo puedo recomendarle que tome en consideración la práctica de la meditación que le sugerí en mi última instrucción, y que renueve el esfuerzo para satisfacer sus exigencias. No tiene la menor idea de la nueva afluencia de fuerza que le llegaría con sólo disciplinarse y dedicar veinte minutos dinámicamente cada mañana, antes de iniciar la rutina diaria… Éste ha sido, durante años, su problema. Sin embargo, estos breves veinte minutos dedicados con regularidad cada mañana, a las ocho, [e161] le darían, no sólo la alegría que necesita en su arduo trabajo sino el poder y la percepción para estabilizarlo, y también una mayor medida de fuerza física. La naturaleza de su cuerpo físico está constituida de tal manera, que responde más a la curación espiritual que los cuerpos de la mayoría.

    Julio de 1935

    Poco tengo hoy para comunicarle hermano mío, pues el año pasado le escribí detalladamente y delineé el trabajo que debe realizar en años venideros. No altero ese trabajo ni mis sugerencias, porque si lo hiciera no habría verdadera síntesis en la realización de este grupo. Trabajo con un Plan propio preconcebido, resultado de varios años de detenida observación de los miembros de mi grupo. No tengo motivo para cambiar mis ideas o planes originales, pues todos se han desarrollado como lo preví, aunque uno o dos del grupo aprenden más despacio que los demás y otro dio inesperadamente un salto adelante.

    La tarea se está consolidando con firmeza y, al sentar los profundos cimientos e iniciar la superestructura, debe cuidar de que no sufra la más mínima deterioración la idea original y la forma mental inicial. La dificultad de los constructores espirituales y arquitectos del Plan, sólo aparece realmente cuando lo que construyen se convierte en propiedad pública y queda, en consecuencia, sujeto a la crítica y a la ayuda externa. Entonces se hace difícil la tarea de preservar la pureza original de la idea y del propósito.

    [i163] Prepárese para expandir el trabajo. Pero debe expandirlo de acuerdo al Plan y no a las emergencias que surjan, pues está construyendo en colaboración con los Constructores internos y las dos estructuras deben ser contrapartes. Reflexione sobre esto, y no se detenga en las cosas no esenciales.

    Durante un tiempo elimine del trabajo la intensidad de su presión interna, hermano mío. El impulso es adecuado para llevar los planes adelante. Por consiguiente, manténgase firme, reflexione profundamente, pero no arremeta.

    Enero de 1936

    Hermano mío:

    Todo organismo que se perfecciona debe contener esos elementos de vida y poder que incorporan la energía de los tres aspectos de la divinidad, y poseer análogamente esos canales de fuerza por los cuales puedan expresarse los otros cuatro tipos de energía [e162] divina. El canal puede ser proporcionado por los discípulos que pertenecen a cada uno de los siete rayos indicados, o a esos discípulos que, en virtud de su pureza y consagración, pueden manejar cualquier tipo de energía que la Jerarquía decida proyectar sobre algún organismo, a través de tales discípulos. El nuevo grupo de servidores del mundo es un organismo en rápido desenvolvimiento, que debe ser protegido de la indebida cristalización y superorganización. Sin embargo, debe expresarse a través de los siete rayos de la manifestación divina. Si usted y sus asociados se avienen a ello ante la oportunidad ofrecida, tienen mucho que hacer para organizar correctamente la expresión externa del nuevo grupo de servidores del mundo. Una vez que el período preparatorio inicial haya pasado, los efectos de lo realizado subjetiva y objetivamente llegarán a ser tan definidos, que las futuras líneas de surgimiento y las premisas y actividades serán relativamente estables e inalterables. Esta responsabilidad debe ser encarada.

    Sin embargo, la tarea se complica porque muchos aspirantes y algunos discípulos que usted no conoce, pertenecen al nuevo grupo de servidores del mundo, los cuales también trabajan activamente de acuerdo a los nuevos impulsos, a menudo sin darse cuenta de su afiliación como colaboradores.

    [i164] Es necesario, por lo tanto, que usted y otros miembros de mi grupo de trabajadores sean sensibles a los nuevos factores y a las personas cuya tarea –igual que la del grupo al que pertenecen y reconocen– es precipitar las nuevas actividades, actitudes y técnicas grupales. De allí también la necesidad de prestar una atención interna entrenada, no sólo a la voz de su propia alma, a la mía y a la impresión del grupo, sino también a las voces de quienes serán atraídos al grupo, que usted reconocerá por la similitud de propósito, método y actitud. Esto no es fácil hermano mío.

    Este año deberá alcanzar una mayor libertad interna y un verdadero y definido espíritu de liberación, que se expresará como alegría y paz reales, no ficticias, y un espíritu de responsabilidad menos apesadumbrado. Debe recordar que esta responsabilidad es grupal. Su tarea consiste en reaccionar más aguda y sensiblemente a la impresión sutil y espiritual, y a los impulsos grupales del nuevo grupo de servidores del mundo… A medida e lleva a cabo esta tarea irán apareciendo los correctos métodos para llegar hasta quienes están activos en el nuevo grupo de servidores del mundo, se abrirán las puertas necesarias y se evidenciarán fácilmente los métodos adecuados para evocar interés. El [e163] trabajo en los planos internos ya está hecho, lo único que falta es despertar el cerebro y la mente objetiva, en conexión con tales individuos.

    Otro punto me queda por tocar. Su orientación hacia el Plan es correcta y posee sabiduría y fortaleza. Sin embargo, debe conservar su fuerza y recordar que el correcto relajamiento constituye parte del servicio que usted puede prestar como lo es el trabajo arduo y continuo que conduce a obligatorios y quizás inconvenientes intervalos para adquirir fuerzas físicas. Es esencial un empuje interno constante e ininterrumpido, mantenido mediante la acertada organización de los factores externos de tiempo y fuerza física. Pero esto no es posible si no se lleva una vida equilibrada de servicio y distracción, y nuevamente de servicio.

    Junio de 1936

    Hermano de antaño:

    Está en proceso de reunir sus fuerzas para otro ciclo de actividad respecto al nuevo grupo [i165] de servidores del mundo. Recuerde que todos los procesos creadores avanzan con ritmo cíclico. El ritmo fijado por el nuevo grupo de servidores del mundo es de un ciclo de tres años, y usted se ajusta al mismo ritmo. En mayo de 1936 terminó uno de estos ciclos. Otro, terminará en mayo de 1.939, en el cual trabajaremos con mayor actividad y creciente éxito. El tercero empezará en mayo de 1942. Debe tener muy en cuenta estas fechas y preparar sus planes para el futuro. De este modo trabajará de acuerdo con la ley y en la línea de menor resistencia. Procure que cada ciclo de tres años se ajuste al ritmo de creación. En el primer año ponga el énfasis en la actividad del principio que está en manifestación, utilizando lo que aparezca, y con ello tiene que trabajar. En el segundo año, procure que surja y se escuche con claridad la cualidad de la nota. En el tercer año, deje que todos vean detrás de la forma, expresándose por medio de la cualidad, la vivencia y la actividad de la vida que mora internamente. Tenga en cuenta esto mientras consolida el trabajo. La tónica del primer año de trabajo debe ser consolidación; la del segundo, expansión; mientras que en el tercero debe hacer un impacto definido en la conciencia pública, emitiendo y haciendo resaltar claramente determinada nota. Si se recuerda este ordenamiento cíclico, no se cometerán errores serios… El nuevo grupo de servidores del mundo debe trabajar en ciclos de tres años, y es necesario construir los cimientos para alcanzar esta realización cíclica. Este ritmo cíclico eliminará la tensión; [e164] sin embargo, permitirá que los trabajadores del grupo se den cuenta de que no hubo fracaso. Es imposible hacer un buen trabajo cuando se cree que se ha fracasado o no ha habido realización alguna.

    Una cosa deseo indicarle y es que en muchos países del mundo hay personas activamente asociadas con el nuevo grupo de servidores del mundo, aunque no han establecido contacto con usted ni con los demás miembros de mi grupo particular de discípulos. Debe aprender a reconocerlos, lo mismo que los demás miembros del grupo. Donde haya reconocimiento de los principios, imparcialidad al prestar servicio y también una buena voluntad, pura e inteligente, entonces de libremente su tiempo y ayuda. Tienda su mano en camaradería. Donde haya vida y el [i166] tipo de simiente sea uno solo, entonces la misma flor aparecerá en todas las tierras. Nada puede alterar los genes ni el tipo de expresión de la manifestación. Tenga esto presente.

    En lo que respecta a usted, hermano mío, manténgase cerca de su alma. Marche con cuidado y precaución, pero siga sin temor y con alegría en la luz de su alma y en la luz fusionada de sus hermanos de grupo.

    Enero de 1937

    Hermano de antaño:

    Ha respondido en forma muy breve, como lo hace el individuo de primer rayo, a algunas preguntas que le he formulado. Sin embargo, desde mi punto de vista las respuestas son muy reveladoras. En su caso y en el de F.C.D. y R.S.U., la dificultad principal está en el letargo, basado en una genuina impotencia física. Por consiguiente, no es mi intención imponerle una mayor actividad, sino una mejor organización en los planos internos y una mayor reflexión intuitiva. Este grupo de discípulos ha aprendidos dos cosas:

    1. A ayudar en la tarea del nuevo grupo de servidores del mundo, vinculándolo amplia y conscientemente con las personas de buena voluntad en todo el mundo. Esto debe hacerse a fin de traer nuevas y correctas condiciones en la Tierra.
    2. A buscar y organizar los fondos necesarios para esta tarea. Esto último es, en muchos sentidos, la expresión externa de lo primero, pues así como en el pasado el dinero fue el instrumento del egoísmo de los hombres, ahora debe ser el instrumento de su buena voluntad. Le recomiendo esto como valioso pensamiento para que continúe utilizándolo (empleando [e165] una expresión norteamericana) como punto de discusión.

    Lo que antecede es el resumen de la tarea inmediata que tienen por delante todos los que tratan de ayudar en nuestro trabajo, tarea a la que lo incito a usted como también a quienes están asociados conmigo. Los muros de las dificultades deben ser derribados y el éxito debe venir por el esfuerzo, mediante la presión unida de las almas decididas, que siguen adelante hacia la victoria, a pesar de todas las probabilidades en contra. El esfuerzo unido y definido debe ser llevado adelante sin desaliento ni vacilaciones, con la debida atención al factor tiempo, a la vez que con sentido de apremio, lo [i167] cual evitará todo movimiento inútil y no habrá oportunidad de retroceder. Muchas personas colaborarían, hermano mío, pero no lo hacen actualmente debido al temor o por hacer resaltar demasiado lo no esencial. Me refiero aquí a las personas de buena voluntad que se dan cuenta de la urgencia del trabajo de los Maestros, pero que todavía no prestan su ayuda en plena medida. Hay también quienes no se dan cuenta de la urgencia y son inconscientes de lo inmediato del Plan, o de que existe un Plan. Sin embargo, si se les explicara el asunto, prestarían ayuda.

    No me corresponde a mí tratar este problema, porque nosotros no asumimos las responsabilidades de los servidores del mundo. Se lo presento a usted hermano mío y a mi grupo, respaldándolos con todo el peso de mi fuerza y el estímulo de mi amor. EI esfuerzo concentrado y dirigido puede tener resultado, a pesar de las condiciones del mundo, de la mala interpretación de quienes no comprenden y de la carencia de responsabilidad en la respuesta dada por nuestros condiscípulos, cercanos o lejanos.

    Esté preparado y vaya adelante con los demás miembros de mi grupo. Manténgase firme y no se preocupe demasiado por el progreso del trabajo, si le parece que no avanza tan rápidamente como sería de desear. Una vez iniciado el movimiento, irá rápido…

    Las tres frases siguientes quizás lo ayuden a encarar el problema y a progresar como trabajador:

    1. El sentido de responsabilidad fulgura con llamas vacilantes en toda alma que ha buscado y encontrado el alineamiento. Procure que estas llamas se conviertan en fuego constante en cada alma que encuentre. Reflexione sobre esto.
    2. El sentido de sacrificio se percibe tenuemente en cada aIma que ama al Plan. Debe enseñarles que el sacrificio es dar al máximo y no extraer de lo que está en la superficie y [e166] puede ser conocido. El sacrificio invisible debe ir a la par del sacrificio visible. Enseñe esto.
    3. El sentido de camaradería es conocido con seguridad por todos y cada uno de ustedes, pero necesita la profundización del servicio compartido. Extraiga esto y manifiéstelo. La camaradería de la responsabilidad compartida, el sentido de profunda respuesta a la necesidad, el compañerismo en el servicio prestado y el anhelo de sacrificio, son cosas que deben enseñar a quienes tratan de trabajar en el plan de los Maestros, y usted demuestra los tres.

    Julio de 1937

    [i168] Su cuerpo mental, hermano mío, pertenece al cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. De ahí su poder para armonizar, unificar y comprender. Al mismo tiempo (indicando así el propósito del alma) le correspondió a una naturaleza mental de cuarto rayo (con su amor a la armonía a través del conflicto) llevar a cabo la tarea particular que su alma le asignó y la empresa en que está empeñado para ayudar al Plan.

    Su cuerpo astral de segundo rayo facilita grandemente su trabajo, pues le da comprensión e inofensividad, de manera que sus emociones no entorpecen sus juicios ni sus decisiones. Pero la combinación de un cuerpo mental de cuarto rayo y un vehículo emocional de segundo rayo, requiere cuidadosa vigilancia, a fin de conservar el equilibrio de primer rayo a medida que su edad avanza y sus tendencias se cristalizan en hábitos. La única manera de hacerlo es establecer y profundizar el contacto con el alma, la cual (aunque de primer rayo) pertenece, como recordará, al primer subrayo de segundo rayo.

    Como se habrá imaginado, su cuerpo físico es de séptimo rayo. De ahí su oportunidad y capacidad como masón, de organizar y dirigir. Recordaré a todos que cuando digo que el cuerpo físico es de séptimo rayo, significa que los átomos del cerebro, en particular, están matizados y motivados por la energía de séptimo rayo. Lo mismo sucede aunque el vehículo físico pertenezca a cualesquiera de los rayos. Esto proporciona actualmente una oportunidad definida a quienes están así constituidos respecto al séptimo rayo, cuya influencia se acerca rápidamente. Al mismo tiempo presenta un problema –el interminable problema de equilibrar las fuerzas, tarea principal del iniciado, o de quienes se preparan para la iniciación. En consecuencia, considerándolo como una unidad completa, sus rayos son: [e167]

    1. El rayo del alma, el primero de Poder o Voluntad.
    2. El rayo de la personalidad, el segundo de Amor-Sabiduría.
    3. El rayo de la mente, el cuarto de Armonía a través del Conflicto.
    4. El rayo del cuerpo astral, el segundo de Amor-Sabiduría.
    5. El rayo del cuerpo físico, el séptimo de Orden Ceremonial o Magia.

    Enero de 1938

    [i169]En mi última comunicación le indiqué tres palabras mi amigo y hermano: Responsabilidad, Sacrificio y Camaradería. Le pedí que emprendiera la tarea de despertar a los aspirantes que lo rodean, para que comprendan su significación. Usted la comprende, pero debe ejemplificarlas, explicarlas y fomentarlas en los que ha atraído hacia su círculo de influencia grupal, como colaboradores y cooperadores del Plan. Siempre se hizo y se hará cargo de la responsabilidad. Siempre comprendió el sacrificio y se ha sacrificado. Sus valores en este sentido son sólidos, y no pretende nada para el yo separado. Está aprendiendo que la camaradería no es una lección fácil de aprender y expresar, para las almas de primer rayo. La pequeñez de las personalidades y la mezquindad de los puntos de vista individuales, resultan fastidiosos para el servidor del Plan, que permanece sereno y desapegado en el pináculo de la visión con la resultante comprensión de primer rayo.

    Tengo tres puntos que tratar con usted, y mi mensaje es breve. No trato de imponerle una meditación definida, excepto sugerirle que al enfrentar y hacerse cargo de la creciente y amplia responsabilidad financiera, persista reflexionando meditati–vamente en relación con el problema que le presenté hace un tiempo. Su Maestro lo está supervisando más estrechamente como discípulo de primer rayo, sometido a prueba. Mi tarea es ahora, sólo permanecer a su lado. Los tres puntos que deseo tratar, son:

    1. No pierda tiempo mirando atrás, ni en considerar inútilmente si las empresas del pasado fueron sabias o no. Siga adelante con confianza e intensidad. Tiene por delante meses de acción enfocada e intensa, que llevada a cabo correctamente contribuirá a formar el equipo necesario para realizar el trabajo del Maestro y ayudar en el Plan.
    2. Maneje con cuidado la fuerza que fluye a través suyo, a medida que se traslada cada vez más a la conciencia de su alma de primer rayo y al grupo del Maestro de ese primer [e168] rayo. Procure que su personalidad de segundo rayo maneje correctamente esa fuerza, mezclándola con el amor y atemperando su poder con la [i170] comprensión. La fuerza de primer rayo debe ocuparse de las circunstancias, y no debe hacer impacto sobre las personalidades. Se la necesita para forzar las circunstancias y determinar resultados (observe esta frase) y no para destruir ni herir. Debe tenerse en cuenta la verdadera impersonalidad, y su personalidad debe observar el efecto que produce sobre otros personalidades y contrarrestar su innato y a menudo muy útil trabajo destructivo.
    3. Reflexione sobre la alegría, la felicidad y la bienaventuranza. Éstas despejarán los canales de la vida interna y llegarán, en amplio círculo, a muchos tipos de personas. Curarán y purificarán el cuerpo físico y le ayudarán a hacer su trabajo sin mucho esfuerzo; le otorgarán un adecuado sentido de valores y un desapego basado en el amor y no en el aislamiento.

    En conclusión diré que estoy satisfecho con el trabajo realizado por usted y los trabajadores en esa línea, pero exhorto a todos a que obtengan una comprensión más profunda y a que acrecienten su actividad.

    Debo decirle, hermano mío, lo siguiente: No permita que el espejismo de la fatiga y la desilusión por la situación del mundo, malogren el trabajo. No luche contra el espejismo que trata de engañarlo, empleando su indiferencia de primer rayo, poderosa actitud que usted y todos los que pertenecen al primer rayo asumen con facilidad. Combátalo ignorándolo y ensimismándose plenamente en la tarea inmediata; me refiero a ese sensato ensimismamiento que no descuida las necesidades físicas ni las horas necesarias de descanso. El trabajo avanza en el mundo de acuerdo a las correctas líneas internas indicadas. El discípulo que ha obtenido alguna medida de sensibilidad hacia el Todo, debe aprender a discernir entre los aspectos de ese Todo. Usted es demasiado sensible a los deseos y sentimientos de la personalidad del mundo y al espejismo producido por su reacción a ellos. Aprenda a captar con igual sensibilidad el conjunto de idealismos y pensamientos de aspiración en el mundo; así el espejismo de la fatiga y el desagrado innato, cederán su lugar al agudo interés y a la comprensión del discípulo libre de espejismos.

    Enero de 1940

    [e169]Hermano mío:

    La presión del trabajo ha sido y es muy grande. No tengo ninguna instrucción especial que darle, porque lo iniciado adquirirá su propio impulso y marchará a su inevitable terminación. [i171] Sólo agregaré que apruebo el esfuerzo que está realizando para satisfacer las demandas del trabajo delineado, y que si persiste, ello constituirá un prolongado servicio a la humanidad. Le pido que observe la palabra “prolongado” porque usted está construyendo para el futuro, y en el futuro llegará la verdadera significación de lo hecho. Por lo tanto, siga adelante con paciencia, habilidad en la acción e inconmovible persistencia.

    Respecto a la fusión que debe lograr, en relación con las fuerzas corporales y la energía del alma, le llamaré la atención sobre el hecho de que la energía de su alma está enfocada en el equipo físico, uniendo así la energía del alma y la fuerza de su cerebro de séptimo rayo, produciendo en consecuencia el alineamiento directo entre el alma y el cerebro, que deberá profundizar, comprender y utilizar. La energía de su personalidad (de segundo rayo) está enfocada en su mente de cuarto rayo, quedando su cuerpo astral como una unidad –en sí mismo, según lo consideramos– y, en su caso, es como debe ser. Su cuerpo astral es poderoso y está suficientemente controlado y equilibrado para llevar a cabo la tarea y la solución de las relaciones personales, sin la indebida presión de las reacciones de la personalidad. Algún día se hará un estudio sobre el hecho de que casi todas las reacciones son de índole astral o emocional, excepto las reacciones del mecanismo físico hacia el medio ambiente tangible y externo. La psicología ortodoxa no lo ha reconocido suficientemente. Las reacciones de la personalidad hacia el alma y las del cuerpo astral hacia la vida subjetiva, son de vital interés para el esoterista.

    En consecuencia, la fusión debe ser entre la mente y el cerebro, expresando cada uno alguna de las dos energías principales. Esa fusión ya existe en forma parcial, y cuando ésta se complete, el objetivo de la mente de alcanzar la armonía a través del conflicto, será reemplazado por la afluencia del amor, actuando poderosamente por medio del cerebro, y mejorando incidental y rápidamente su salud física. ¿Cómo obtenerlo, hermano mío? La primera etapa en realidad es difícil, especialmente para las personas de primer rayo. Se obtiene por el poder de la visualización. Por eso el ritual es de valor para las personas como usted y para la Masonería –por pertenecer al primer rayo y, en consecuencia, [e170] emanar de Shamballa–, y ayuda en el proceso de visualización. Proporciona colorido y actuación [i172] tangible a la actividad interna subjetiva. La visualización es un poderoso agente para despertar la imaginación creadora. Permítame hacerle una insinuación. Si utiliza esta idea cuando proyecta el trabajo que intenta llevar a cabo para la Jerarquía, y del cual lo hacemos responsable, e introduce en ese trabajo el ideal del ritual, del ritmo y de la distribución de energía, evocará un diseño sintético, un procedimiento unificado y un armonioso desarrollo del Plan.

    Por lo tanto, le pido que dedique todos los días diez minutos a visualizar pictóricamente el trabajo y el programa. Visualice cada fase como un Loto de belleza viviente, vinculado con las otras fases mediante líneas de ígnea energía, uniendo así todas las partes en un todo. Las distintas fases formarán una gran unidad de luz y amor, expresándose por medio de la voluntad al bien. No se desvíe al hacerlo. Utilice la energía constructora de su personalidad de segundo rayo y la de su cerebro de séptimo rayo, porque la energía del alma de primer rayo se expresa por medio del cerebro. Este trabajo no lo realiza conscientemente como alma. Trabaja con la energía del alma que es capaz de expresar por medio de su cerebro. Si trabajara con energía pura del alma y desde los niveles de ésta, afluiría demasiada fuerza shambállica para la delicada estructura que está desarrollando.

    Antes de iniciar lo que debe hacer, procure obtener en el orden expuesto, los siguientes alineamientos:

    1. Las fuerzas de la personalidad con la energía de la misma, enfocadas en la naturaleza mental, lo cual significa la personalidad alineada, enfocando la atención en el intelecto.
    2. La personalidad con el alma. Esto significa poner la mente –que centraliza todas las energías inferiores– en relación directa con el alma.
    3. El alma y el cerebro. Esto se obtiene expulsando de la conciencia a la personalidad y a todas sus fuerzas y relacionando alma y cerebro por un acto de la voluntad.

    Logrado esto, retorne a la naturaleza mental y, enfocado en ella, continúe el trabajo de visualización, como le sugerí. Construya su imagen etapa tras etapa.

    [i173] Siga adelante con valor, esperanza y alegría y también con comprensión, hermano mío. Instruya con minucioso cuidado a los que trabajan con usted, porque mucho depende de ellos. Recuerde siempre que no trabaja solo.

    Agosto de 1940

    Hermano mío:

    No tengo mucho que decirle en este momento y usted sabe por qué. De ninguna manera permita que la presión del trabajo y el esfuerzo del mundo lo dominen ahora.

    Aún está por delante la tarea de reconstruir el mundo, pero los discípulos mundiales y los grupos consagrados pueden comenzar a dar los necesarios pasos de preparación. La reconstrucción debe comenzar allí donde se encuentra hoy el discípulo, e involucrará, en una pequeña escala y de relativa importancia, los mismos procesos, las mismas eliminaciones, los mismos cambios, el mismo idealismo discernidor y la misma conformidad con los nuevos cánones emergentes, que se requerirán en la reconstrucción del mundo. Reflexione sobre esto, porque [i589] los discípulos de todo el mundo pueden comenzar a prepararse para esa creciente y futura actividad.

    Tres aspectos se destacan en el canon de la nueva era y deben tenerse presentes:

    1. El aspecto curación. Lo expreso así porque la humanidad necesitará un paciente cuidado antes de que el trauma y el dolor actuales hayan sido trasmutados en experiencia y comprensión adquiridas. Quienes sienten amor compasivo por la humanidad, pueden realizar este trabajo de curación.
    2. El aspecto esclarecimiento. Las fuerzas de reconstrucción deben reconocer que toda la humanidad se halla en un estado de confusión. Tendrá que dedicar tiempo y esfuerzo para explicar con claridad y señalar la ley de causa y efecto. Se necesitan intérpretes expertos.
    3. El aspecto reorganización. La reconstrucción es necesaria y requerirá una percepción espiritual interna consagrada. La nueva era no llegará ni podrá expresar realmente sus energías latentes si se emplean las viejas y remendadas formas, o se aplican las antiguas técnicas y actitudes. Vendrá a la existencia a través de formas totalmente nuevas y descartando inteligentemente los antiguos sistemas religiosos, los de gobierno y los idealismos económicos y sociales. Es muy grande la necesidad de intermediarios [e506] sensitivos que sientan las nuevas realidades emergentes y den los pasos constructivos necesarios. Deberán crear las formas que utilizarán estas ideas subjetivas. Hago estas pocas sugerencias para ayudar a usted y a los demás trabajadores en la tarea de la reorganización, indicándoles el tipo de trabajador que se necesita hoy en el mundo, muy necesario en la tarea que usted trata de realizar para la humanidad e incidentalmente para Nosotros.

    Sólidos métodos comerciales deben caracterizar los aspectos físicos de las organizaciones revitalizadas, de las cuales usted es responsable; una poderosa nota de amor y comprensión debe expresar el deseo y los aspectos sensibles subjetivos del activo grupo trabajador. La nota mental debería ser la adaptabilidad inteligente. Creo que esto ya lo sabe y lo repito no sólo para destacarlo en su conciencia, sino también para que los esfuerzos de sus hermanos de grupo [i590] se fusionen con la misma determinación conjunta, que los convertirá en colaboradores activos en los planes que Nosotros hemos forjado para ayudar al mundo.

    Siempre le resulta difícil al discípulo que actúa en el mundo de los asuntos humanos, descubrir el intermediario ideal entre las sensatas técnicas expresadas en el plano físico y la visión que posee; nunca es fácil adaptar y relacionar lo viejo con lo nuevo, para obtener lo que el presente requiere. La tarea del discípulo, como podrá observar por las palabras –lo viejo, lo nuevo y el presente– conciernen principalmente al Tiempo. Para comprender debidamente el elemento tiempo se requiere poseer el ojo de la visión, además de saber interpretar correctamente lo que se ve. Para ese propósito le daré una meditación basada en la visión, e inmediatamente se dará cuenta de que es muy apropiada para satisfacer su particular necesidad. La abreviaré, porque las meditaciones extensas (reducidas a fórmulas) no se adaptan a su naturaleza, y es:

    1. Entone el OM tres veces, llevando su conciencia, a medida que lo hace, al centro ajna entre las cejas, manteniéndola firmemente allí.

    2. Imaginativamente mire en tres direcciones:

    a. Hacia arriba, al mundo del alma, al reino de Dios y a la Jerarquía. Al hacerlo, procure vincularse definidamente con su propio Maestro, del cual soy, con Su autorización, en este momento, el representante.

    b. Internamente al mundo de los hombres, y trate de entrar en contacto con el mundo subjetivo del pensamiento y la aspiración humanas –el mundo de los ideales y de la visión humana. [e507]

    c. Externamente al mundo de los acontecimientos, el mundo objetivo exotérico de los eventos tangibles.

    1. Manteniendo la conciencia en el centro ama, exprese para sí, mediante un pensamiento claramente formulado, su deber para el día, a la luz de esta triple interrelación.

    2. Enfocando la luz que posee, envíe a la esfera del trabajo que eligió, la energía consagrada de su personalidad a través de su ojo [i591] izquierdo, y la poderosa energía de su alma a través del ojo derecho. Esto tendrá un efecto poderoso.

    3. Luego, como alma, extraiga del reino de la vida del alma una nueva provisión de energía egoica y concéntrela en la cabeza y el corazón, manteniéndola firmemente allí, a fin de emplearla durante el trabajo diario.

    4. Entone el OM tres veces inaudiblemente.

    Deberá tomarle unos pocos minutos de tiempo, pero debe hacerlo en forma dinámica, controlando plenamente el pensamiento y la actividad.

    Reciba mi bendición.

    Agosto de 1942

    1. Tome en su mano el hilo de mi trabajo externo y manténgalo allí.
    2. El símbolo de las manos y los pies encierra un secreto para usted.
    3. Su Maestro le hace llegar por mi intermedio estas palabras: Ya sabe cuál es la etapa alcanzada. Siga adelante.
    4. Debe ayudar a tres grupos y fusionarlos en uno solo, haciéndolo en el aspecto interno.
    5. La alegría viene por el dolor, no sólo por la fuerza adquirida o el servicio prestado. Se necesitan los tres y los posee.
    6. Debe desarrollar la facultad de jugar, hermano mío. Juegue en la tierra y juegue en el lugar oculto, diviértase en el campo de juego de los Dioses.

    Septiembre de 1943

    Mi hermano, amigo y colaborador:

    ¿Leyó últimamente el enunciado de mi instrucción anterior? Contiene instrucciones para el futuro y –a medida que lo vaya leyendo– le impartirá muchas cosas de mayor valor educativo que el año pasado. Estas instrucciones aún son válidas. Ha pasado por un año muy difícil, hermano mío, y los que trabajamos con ustedes en el aspecto interno no lo ignoramos.

    [e508] [i592] Este trabajo lo planeé y delineé en los últimos años y está en su mayor parte detenido. Pero ¿qué esperaba, hermano mío? Quizás no se dio cuenta de algo que para mí constituye una constante fuente de continua alegría y satisfacción. El movimiento de Buena Voluntad ha tenido un prominente éxito, que actualmente se manifiesta en los millares de proyectos para ayudar en la posguerra, formándose miles de grupos y millones de personas bien intencionadas, progresistas y bondadosas de todas las razas y nacionalidades, que se preparan para desempeñar su parte en la salvación de la humanidad y en el restablecimiento (en líneas más sólidas y mejores) de la seguridad y felicidad necesarias. No me refiero aquí al trabajo que todos realizaron desde que publiqué en 1932 mi primer folleto, El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Eso fue sólo una parte del esfuerzo mayor. Me refiero a la afluencia de conciencia crística y del espíritu de amor sobre el mundo, que se inició en 1825, trayendo los principales movimientos de beneficencia; condujo a la organización de los grupos que bregaron por el mejoramiento humano; ayudó a fundar los movimientos laboristas basados en móviles correctos; inspiró los procesos educativos, las empresas filantrópicas y los grandes adelantos en la medicina, y hoy esa afluencia se va infiltrando en el gobierno mundial y empieza a condicionar todos los planes para la paz mundial y las relaciones internacionales. El éxito está asegurado, aunque los movimientos progresen lentamente…

    El esfuerzo masivo liberará a la humanidad en el ciclo venidero. Usted ha hecho un trabajo mucho mejor de lo que cree o piensa; es y puede seguir siendo un canal, porque la sencillez de la persona de primer rayo posee un tremendo poder. Empléelo, hermano mío, pero sin aislarse. Al trabajador de primer rayo le resulta fácil recorrer solo el camino que quiso seguir, pero le sugiero que trabaje colaborando más estrechamente con sus condiscípulos. Es esencial que el trabajo proyectado reciba una vitalidad más intensa, a fin de que se expanda por el poder de su vida innata y se fortalezcan las partes integrantes ya construidas. Es de importancia inmediata que cada servidor que coopere con nuevo y fresco entusiasmo, [i593] obtenga un panorama mundial del plan deseado.

    Durante el próximo año ponga el énfasis sobre el aspecto objetivo. La cualidad subjetiva fue correctamente presentada, pues el aspecto subjetivo de cualquier forma de expresión debe ser viviente y expansivo si queremos que la forma objetiva ocupe poderosa y útilmente el lugar que le corresponde en el mundo de los fenómenos. Ahora deberían ser elaboradas las potencialidades de los servicios organizados para el fortalecimiento [e509] espiritual del mundo de los hombres, la técnica de su progreso y los procesos de su desarrollo –individuales, grupales y, eventualmente, una verdadera red de grupos interrelacionados. El trabajo subjetivo que acentúa el crecimiento espiritual de la humanidad en las líneas del nuevo acercamiento a la divinidad, tiene, como puede ver, una relación definida con la nueva religión mundial y, oportunamente, puede enfocarse alrededor de los diversos plenilunios.

    Que “la alegría sea su fortaleza” en el año que se inicia. Esto es posible sólo cuando el poder, la voluntad y la fortaleza, están fusionados con el amor, la sabiduría y la habilidad en la acción y la palabra. Tiene mi fortaleza y el cuidado influyente de su propio Maestro.

    Agosto de 1946

    Hermano mío:

    (Le digo esto en su más pleno sentido). Comienzo esta instrucción con dos enunciados: Primero, cuando hablamos del trabajo que emprendí en 1919 –veinte años de trabajo, seis de ellos durante la guerra– e informé de él a la Jerarquía, se mencionó necesariamente su nombre y el de sus condiscípulos. La conversación fue entre el Maestro Morya (su Maestro), el Maestro K.H. y el Maestro R., en cuyas manos reside la rehabilitación de Europa, y yo; el comentario que hizo su Maestro fue: “Estoy realmente satisfecho de él. Una vida altruista lo ha capacitado para un trabajo mundial humanitario, durante el resto de esta vida y la próxima”.

    El segundo enunciado que quiero hacer es que –teniendo vida [i594] y salud– enfrenta un período de servicio que no tiene precedente en su experiencia. He vigilado su desarrollo durante quince años, desde que pasó a mi Ashrama para obtener el entrenamiento que le permitirá ocupar más adelante un puesto en el Ashrama de su propio Maestro –un puesto similar al de A.A.B. en el Ashrama de K.H.. Aprendió y avanzó rápidamente, y es justo y correcto que lo sepa. Tiene que vencer ciertas dificultades en el empleo de la energía de primer rayo, y cualquier error que pueda haber cometido, debido a juicios demasiado severos, al expresarse físicamente, son simplemente incidentales al aprendizaje del correcto empleo de la energía del alma. Tal su problema inmediato.

    Cada vez que la energía de primer rayo afluye a través suyo, conduce a una insignificante o a una verdadera crisis en sus relaciones con los demás. Debe adquirir una genuina y más general simpatía (como medio de comprensión) hacia sus semejantes, particularmente con quienes colaboran con usted en mi trabajo.

    [e510] Este desarrollo le traerá grandes beneficios a su debido tiempo, si sus condiscípulos aceptan de buen grado su liderazgo. Ellos están dispuestos a hacerlo, pero echarán de menos el amor y los pormenores (pormenores educativos con frecuencia), con los cuales A.A.B. logra manejar situaciones. Pero no sea insensible ni esté insatisfecho con los esfuerzos que ellos realizan para progresar. Muchos están en las etapas preliminares del entrenamiento, a fin de capacitarse para ocupar un lugar en la periferia de algún ashrama y recibir entrenamiento para el discipulado.

    Hermano mío, necesita apreciar más el esfuerzo y criticar menos lo que se hace. Siempre es amable y comprensivo con aquellos que constituyen verdaderos fracasos, demostrándolo muy a menudo, pero tiende a despreciar (detrás de una simulada modalidad bondadosa) a quienes se sienten satisfechos de lo que han realizado. Debe aprender también a elegir con sabiduría a sus trabajadores, cuando le corresponde hacerlo. No es fácil para usted ni para todo discípulo de primer rayo, querer acercarse suficientemente a una persona para en realidad conocerla. Recordará el episodio en que al Maestro M. se le pidió que Se ocupara de los discípulos del Maestro K.H., a fin de liberarlo para una breve tarea y Él descubrió que no era capaz de comprenderlos ni de hacer algo con ellos. Esto se debe al aislamiento natural del tipo de primer rayo. Téngalo presente.

    [i595] Asegúrese que los trabajadores que elige (cuando le toca decidir a usted) pertenezcan al segundo rayo, o sean personas de primer rayo en las cuales el elemento amor está altamente desarrollado, aunque no superdesarrollado. Usted tiende a sospechar de los móviles de las personas. Crea en su sinceridad y piense que todavía tienen algo que aprender y ayúdelas –amándolas y confiando en ellas– a que aprendan sus lecciones; limítese principalmente a establecer cierta medida de intimidad con sus trabajadores –amistad y asociación activa–, lo cual garantizará el éxito de su trabajo.

    Su mente y su cerebro están totalmente absorbidos en la tarea que debe realizar. Trabaja como todo trabajador de primer rayo y como lo hace el Maestro Morya. Los trabajadores de primer rayo proporcionan la sustancia con la cual construyen los trabajadores de segundo rayo y la califican y modifican los trabajadores de otros rayos. Usted inspira a la sustancia con la energía y el propósito y con la vida necesaria para que responda al plan –el Plan de buena voluntad que los Maestros actualmente complementan y para el cual buscan trabajadores. Escriba más, hermano mío; posee visión y su meditación es sólida, practicada siempre en la línea de primer rayo como se enseña en el Ashrama [e511] del Maestro Morya. Esto lo comprenden muy pocas personas. Cualquier otra forma de meditación será inadecuada para usted. Aunque se censura a sí mismo por no cumplir a menudo con exactitud mis demandas, sin embargo juzgo que practica más satisfactoriamente su meditación que cualquier otro en el grupo. Por lo tanto, le daré un párrafo de El Antiguo Comentario que se refiere directamente al trabajo que trata de realizar.

    “Aquel que ve la Voluntad de Dios detrás del Plan, posee fortaleza”. La voluntad al bien subyace en toda verdadera buena voluntad. Esa voluntad es él.

    “El Plan para este ciclo, de la sexta crisis objetiva, es buena voluntad hacia todos los hombres, y buena voluntad a través de todos los hombres. Ese Plan se inicia ahora.

    “El Plan, dentro de nuestro planeta como un todo, consiste en cambiar la unidad que descarga energía (los subplanos etéricos –A.A.B.). La cuádruple forma debe asumir la relación triangular. Reflexione sobre esto. [i596]

    “El objetivo del Plan consiste en reproducir en el plano terreno, el reino interno del alma. Esto lo ha predicho largo tiempo el Maestro de Maestros. Preparen el Camino”.

    Que mi bendición llegue a usted por todo el trabajo que ha hecho. Yo –su amigo, hermano e instructor– le pido y necesito todavía su constante ayuda.

    Noviembre de 1948

    Hermano mío:

    Hoy, en el transcurso de los acontecimientos cotidianos y como parte de mi planeamiento final, en relación con el trabajo preparatorio para la venida de Cristo, tengo algunos datos informativos que impartirle. La nota clave de su trabajo para los próximos anos es –como bien sabe– dar a conocer Su reaparición y preparar firme e inteligentemente la conciencia humana para ello. No me ocuparé aquí de esta reaparición, pero algo diré respecto a lo que pueden hacer aquellos a quienes he supervisado durante los últimos años.

    Cinco Maestros y cinco Ashramas están involucrados en este trabajo preparatorio. Tenemos, ante todo, el Ashrama del Maestro K.H., Ashrama que preside este trabajo porque es de segundo rayo, perteneciendo, en consecuencia, a la misma línea de energía del Cristo y también porque el Maestro K.H. asumirá el papel de Instructor del Mundo en un futuro distante, cuando el Cristo pase a un trabajo más elevado e importante. Luego tenemos el Ashrama del Maestro Morya, debido a que todo el proceso se [e512] proyecta desde Shamballa y el Ashrama de este Maestro se halla siempre en estrecho contacto con ese centro dinámico. El Maestro R. –el Señor de la Civilización– está también estrechamente implicado, y es además –y esto es de principal importancia– el Regente de Europa.

    A veces me he referido al Maestro responsable de la reorganización del Laborismo, trabajo que comenzó en las postrimerías del siglo diecinueve, dejando que [i597] siguiera adelante por su propio impulso, cuando Rusia entró en la palestra y puso el énfasis sobre el proletariado o los trabajadores, excluyendo a todos los demás miembros de los grupos nacionales. Esto produjo lo que podríamos llamar la revolución de los trabajadores en los últimos años del primer cuarto del Siglo XX. Yo soy el quinto Maestro que se ocupa de este trabajo, siendo –como quien dice– un agente de enlace entre esos discípulos que trabajan en el campo mundial y aquellos Maestros que son directamente responsables ante el Cristo del necesario trabajo de preparación.

    Ciertos selectos discípulos, extraídos de estos cinco Ashramas, fueron o serán entrenados para la tarea de entrar en contacto con el público. A la mayoría de ellos usted no los conoce, a otros sí. No me refiero al trabajo exotérico de A.A.B. que usted conoce muy bien; pero Nosotros conocemos perfectamente su trabajo esotérico. Ella está terminando ya su trabajo exotérico, y de esto usted está bien enterado.

    Hermano mío, tiene por delante la consolidación de todo el trabajo que A.A.B. inició para Nosotros. Me refiero específicamente a la nueva enseñanza contenida en los libros que ella publicó, al trabajo de Triángulos y al de Buena Voluntad, y también a los consejos y ayuda que usted pueda dar a las personas clave más jóvenes, cuando se esfuerzan por adaptar la Escuela Arcana al canon de la nueva enseñanza que he dado y que, oportunamente, abarcará al mundo (si el trabajo es manejado apropiadamente) y así preparar a los pueblos para la nueva religión mundial. Ha sido también designada para este trabajo de preparación R.S.U. y –en mi instrucción– le indicaré algunas actitudes básicas que ella debe adoptar y mantener a medida que permanece firme con usted y las personas clave más jóvenes. Quisiera particularmente que R.S.U. trabaje con ellas porque es realmente una esoterista y la Escuela Arcana es fundamentalmente una escuela esotérica. A otro discípulo, D.H.B., se le ha confiado una parte en el trabajo especial de preparación; sin embargo, no debe ocuparse del trabajo de Buena Voluntad, sino de otro que le indicaré en su correspondiente instrucción. Sólo [e513] mencionaré a W.W., porque éste es su primer [i598] ciclo como discípulo aceptado; ya ha reconocido el servicio que debe prestar y le proporcionará un serio e importante trabajo en la vida. Mi intención es alentarlo y aconsejarlo. Menciono estos discípulos porque todos deberán trabajar en estrecha colaboración con usted, y esto significa una gran responsabilidad. Durante años R.S.U. trabajó a la par suya, pasó su prueba triunfalmente, y en la tarea de servir como canal para difundir la luz y la información esotérica, es competente y al mismo tiempo humilde en su actitud.

    Poco más puedo decirle, mi hermano, excepto que se confía en que usted demostrará acrecentadamente la fortaleza que le llega desde Shamballa por intermedio de su propio Maestro. Puede extraer ahora de esa fortaleza. A.A.B. está muy en lo cierto cuando dice que se acerca la hora de su mayor oportunidad, a medida que ella lentamente se retira a prestar ese servicio (dentro del Ashrama), lo cual permitirá a K.H. realizar un trabajo espiritual más profundo en colaboración con el Cristo. A fin de entrenarse y capacitarse para hacer dicho trabajo, emprendió –sola y sin mi ayuda– la fundación y organización de la Escuela Arcana, la cual le proporcionó el entrenamiento y la experiencia necesarias y le permitió demostrar la calidad de la enseñanza y esa sicología esotérica que es tarea principal de todo Ashrama, particularmente del Ashrama de segundo rayo.

    Usted me pregunta si puede hacer algo. Ante todo debe manejar la energía afluyente –la energía del Amor en su forma dinámica o eléctrica. Cuando Cristo retorne empleará necesariamente el aspecto Voluntad del Amor. Cuando vino anteriormente empleó el aspecto enseñanza del segundo rayo, no el aspecto Voluntad. Los discípulos de primer rayo son peculiarmente susceptibles al aspecto Voluntad del Amor, y debe esperar estas reacciones y esforzarse en no poner el énfasis sobre la Voluntad –pues posee en esta encarnación esta cualidad en forma adecuada y plena. Deje que sus colaboradores se contaminen de la radiación de su Amor. Eso, hermano mío, abrirá las reservas financieras que tanto se necesitan; la inofensividad será el necesario agente que usted y sus compañeros servidores [i599] pueden demostrar. Proceda como de costumbre, mi probado y fiel hermano.

    Esta instrucción quizás lo decepcione. Le pregunté a A.A.B. qué había, según su criterio, detrás de mi respuesta a la pregunta que usted formuló, y respondió: “Usted confía en la comprensión, autodisciplina y consagración de D.H.B.”. Estaba en lo cierto. No desconfío en absoluto de usted, de manera que nada puedo aconsejarle, hermano mío, pues no lo necesita; yo –su amigo y compañero– sólo puedo sugerirle que siga como de costumbre [e514] su camino, recordando que debe mantener siempre un vínculo reconocido y consciente con su Maestro.

    NOTA: Este discípulo está todavía activamente dedicado al trabajo del Tibetano.

  • Las Tres Aulas

    http://ngsm.org/vicenteba/libros/ms01a.htm

    Los secretos o misterios que podrán revelarse en este libro, algunos de ellos entresacados de los infinitos arcanos de conocimientos ocultos contenidos en el AULA DE LA SABIDURÍA de SHAMBALLA, aún cuando se les considere como misterios menores desde el ángulo de vista de los Grandes Adeptos de la Gran Fraternidad, para los aspirantes y discípulos que establezcan contacto con los mismos, pueden constituir la base ideal para poder penetrar en el Umbral de los misterios mayores. Hay que tener en cuenta al respecto, que la línea progresiva de este estudio en pos del misterio de SHAMBALLA, se prolongará sólo hasta aquel punto en el que la incapacidad del investigador de “ir más lejos”, o la prudencia espiritual, marcada por la intuición, tiendan un velo que le impida seguir adelante en sus investigaciones, …en bien de los propios aspirantes y en bien de la obra sagrada de la Gran Fraternidad, la cual, ha de velar celosamente por la integridad del conocimiento que sólo ha de impartirse a las almas libres de prejuicios, ausentes de egoísmos y amantes de la Ley.

    La triple vertiente histórica, psicológica y mística constituye para el SEÑOR DE SHAMBALLA —dicho con toda humildad y reverencia— lo que la triple pregunta: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo? y ¿a dónde me dirijo? representa para los seres humanos en proceso de evolución consciente. Visto todo ello naturalmente desde el ángulo de la analogía, pues la ley de analogía es para el investigador esotérico lo que las “medidas áureas o solares” son para el artista creador que en el marco de la forma trata de hallar el arquetipo de belleza o de perfección. Todo nuestro estudio acerca de SHAMBALLA se basará, por lo tanto, en las sagradas leyes de la analogía hermética, apoyando nuestras investigaciones sobre los conocimientos esotéricos previamente adquiridos y tratando de profundizar cuanto nos sea posible en los mismos, en un intento de extraer o revelar cuantos misterios estén a nuestro alcance y puedan ser de ayuda para los aspirantes espirituales del mundo que, como promesas de redención planetaria, se desarrollan dentro del “círculo-no-se-pasa” de nuestro planeta. Algunos de tales misterios constituyen experiencias históricas del SEÑOR DEL MUNDO y pueden ser percibidos y experimentados por los discípulos mundiales en algunas de aquellas maravillosas estancias de SHAMBALLA que esotéricamente llamamos el AULA DEL CONOCIMIENTO o sede de los Misterios menores, afectando la mente y la comprensión intelectual de los investigadores esotéricos, dignos de tal nombre, durante el proceso de su integración espiritual en aquellos primeros tramos de la insondable Avenida sin culminación posible, que llamamos el SENDERO.

    Otros Misterios ocultos de más elevada y exquisita trascendencia le son ofrecidos al discípulo que experimentó en su vida interna los misterios menores y que, en virtud de ello y por haber alcanzado un nuevo y más incluyente tipo de visión y experiencia, empieza a recorrer el siguiente tramo del Gran Sendero que conduce a SHAMBALLA. Dejando a un lado la experiencia histórica del SEÑOR DEL MUNDO, empieza a preocuparse fundamentalmente de la vida psicológica del Gran Regente planetario y es introducido entonces en nuevas y más ocultas estancias de SHAMBALLA, iniciando así el larguísimo recorrido por las Sendas de la Ascensión y Redención que atraviesan aquellos desconocidos e incomprensibles niveles ocultamente definidos como el AULA DE LA SABIDURIA. En el devenir de estas elevadísimas actividades de conciencia van sucediéndose las llamadas “iniciaciones jerárquicas”, las cuales tienen lugar a partir de las dos “iniciaciones menores o misterios preliminares” —como reza la tradición oculta— recibidas en el AULA DEL CONOCIMIENTO.

    Otra cadena de Misterios se presenta entonces a la percepción o campo de experiencia de los Iniciados en el AULA DE LA SABIDURIA de SHAMBALLA, pues deben trabajar y experimentar conscientemente en el interior de lo que podríamos denominar Vida Mística de SANAT KUMARA, el SEÑOR DEL MUNDO, cuyas sagradas virtudes y experiencia espiritual provienen de la Existencia Cósmica del Logos planetario del esquema terrestre. Esta cadena de Misterios superan ampliamente el “círculo-no-se-pasa” del planeta Tierra y están salvaguardados por ciertos Arcángeles planetarios de la más elevada evolución dévica y constituyen, dentro del incomprensible y maravilloso Sendero iniciático, aquellos estratos de conciencia divina jerárquicamente definidos como el AULA DE LA CÓSMICA OPORTUNIDAD, a partir de cuya mística y trascendental experiencia, empiezan a desarrollarse en los Grandes Iniciados, las características esenciales de los Logos creadores.

    Tales son en síntesis los tres Senderos a recorrer por el ser humano para que pueda reflejar dentro de sí, “cuando los tiempos sean llegados”, la infinita Gloria de su Padre en los Cielos:

    a. El Sendero Histórico en el AULA DEL CONOCIMIENTO.
    b. El Sendero Psicológico en el AULA DE LA SABIDURÍA.
    c. El Sendero Místico en el AULA DE LA CÓSMICA OPORTUNIDAD.

  • El Sendero Iniciático

    Después de un período breve o largo, el discípulo se encuentra ante el Portal de la Iniciación. Debe recordarse que, a medida que nos acercamos al Maestro y al Portal, se llega como dice el libro Luz en el Sendero: “con los pies bañados en la sangre del corazón”. Cada paso trascendido se da mediante el sacrificio de todo lo que es querido por el corazón en algún plano, y este sacrificio debe ser siempre voluntario. Quien huella el sendero de probación y el de santidad, sabe el precio que debe pagar, ha reajustado el sentido de los valores y, por lo tanto, no juzga como lo hace el hombre mundano. Quien intenta “arrebatar el reino por la violencia”, lo hace porque está preparado para el consiguiente sufrimiento. Quien considera que nada tiene valor excepto alcanzar la meta, está dispuesto a sacrificar su propia vida en la lucha para que predomine el yo superior sobre el yo inferior.

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  • El Sendero del Discipulado

    La razón de divulgar lo que anteriormente era considerado como trabajo preparatorio para la tercera iniciación, se debe a que la raza está ahora en la etapa de desarrollo que justifica el cambio completo en el acercamiento a la divinidad, tal como lo enseña la Jerarquía. Esto no significa que la enseñanza pasada queda relegada, sino que es trasladada nuevamente a las primitivas etapas del sendero del discipulado, mientras que la enseñanza dada en esas etapas constituirá ahora el trabajo realizado por los aspirantes en el sendero de probación. El énfasis ha sido puesto sobre la purificación, la necesidad de desarrollar la vida crística, la visión mística y la filosofía. A la raza se le dieron las verdades esotéricas que evocaron mucho interés, crítica y discusión, atrajeron a todos los tipos de mente y fueron distorsionadas y mal aplicadas. Sin embargo, a los aspirantes avanzados les sirvieron de instrumento de ayuda para ir adelante en el sendero del discipulado, realizando un progreso paralelo los discípulos aceptados. Una vez firmemente establecidos en el sendero, las verdades se les hacen autoevidentes y las pueden aplicar y verificar individualmente, y conducen al discípulo, en forma inevitable, al Portal de la Iniciación.

    AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 410


    El Sendero (Agni-Yoga)Commentaries on Discipleship in the New Age, Volume I & II


    Las Seis Etapas del Discipulado

    1. La etapa en que el Maestro hace contacto con el discípulo en el plano físico por intermedio de otro discípulo, es la etapa del ” Discipulado Primario “.

    2. La etapa en que un discípulo avanzado dirige al discípulo desde el nivel egoico, es la etapa del ” Discípulo que está en la Luz “.

    3. La etapa en que, de acuerdo a la necesidad, el Maestro establece contacto con el discípulo mediante:

    a. Un vívido sueño.
    b. Una enseñanza simbólica.
    c. La forma mental de un Maestro.
    d. El contacto en la meditación.
    e. Una entrevista en el Ashrama del Maestro, recordada nítidamente.

    Ésta es definidamente la etapa del ” Discípulo que ha sido Aceptado “.

    1. La etapa en que, habiendo demostrado su sabiduría en el trabajo y su comprensión del problema del Maestro, se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) cómo atraer la atención del Maestro, extraer de Su fuerza, conocimiento y consejo. Este acontecimiento es instantáneo, y el Maestro no pierde prácticamente tiempo. A esta etapa se le aplica el peculiar nombre de ” Discípulo que está en el sutratma o hilo “.

    2. La etapa en que se le permite al discípulo conocer el método por el cual puede iniciar una vibración y un llamado que le permite entrevistarse con el Maestro. Esto se otorga únicamente a esos discípulos a quienes se les puede confiar que utilizarán el conocimiento sólo para las necesidades del trabajo; ninguna razón o dificultad de la personalidad los impulsará a emplearlo. A esta etapa se la denomina ” Discípulo dentro del aura “. [e618]

    3. La etapa en que el discípulo puede hablarle al Maestro en cualquier momento, por estar siempre en estrecho contacto con Él. En esta etapa se le prepara definidamente para una iniciación inmediata, o habiéndola recibido, se le confía un trabajo [i674] especializado en colaboración con su Maestro. A esta etapa se la denomina ” Discípulo dentro del corazón de su Maestro “.

    4. Hay una etapa posterior de más estrecha identificación, donde se produce una mezcla de Luces, pero no hay términos apropiados para denominarla. Las seis etapas mencionadas fueron parafraseadas para la comprensión occidental y no deben considerarse como traducciones de antiguos términos.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I . pp. 617-8]