Etiqueta: Religión

  • 14 de Mayo de 1943

    [SES] Temas: Esta reunión se dedica a preguntas y respuestas grupales sobre el tema presentado el viernes anterior cuando AAB hizo la lectura del artículo “La Nueva Religión Mundial” por el Maestro Tibetano.

  • 7 de Mayo de 1943

    [SES] Temas: AAB hace la lectura de un nuevo artículo de 17 páginas dictado por el Maestro Tibetano y titulado “La Nueva Religión Mundial” Esta es la primera vez que esta importante iniciativa Jerárquica se discute a fondo.

  • El sentimiento religioso y su expresión

    EL sentimiento religioso, innato en todos nosotros, es ese algo   de muy difícil definición que nos impele a buscar siempre   algo más elevado, más perfecto, mejor, en todo, incluso en   nosotros mismos. Es, a mi modo de ver, la manifestación  de los esfuerzos que nuestro ser interno hace para expresarse y  reflejarse en toda nuestra vida. Siendo esto así, su desarrollo y expresión  ha de ser una cuestión puramente individual y las formas  religiosas sólo pueden servirle de vehículo muy imperfecto.

    Tal como hoy se practica la religión, sus fórmulas son meras  manifestaciones externas de dicho sentimiento, manifestaciones  que el individuo exterioriza sin comprender, en la mayoría de los  casos, su objeto, su razón, ni sus efectos. Son algo que practica  por puro convencionalismo y por tanto sin sinceridad.

    Se ha dicho que las fórmulas y ceremonias religiosas no solamente  no ayudan a quien las practica, sino que por el contrario  tienden a desviarlo de su verdadero camino. Esto es únicamente  cierto, cuando tales fórmulas y ceremonias se toman como un fin  en sí mismas; pero no lo es, si se las considera por lo que verdaderamente  son; a saber: medios para un fin.

    La finalidad de toda verdadera religión y de sus fórmulas respectivas  es ayudar al individuo a establecer la unión con la divinidad  de la que procede. Las ceremonias religiosas tienen por objeto  elevar la conciencia del individuo a fin de que tal unión sea  posible. El mismo objeto y finalidad tiene la práctica de la meditación.

    Como sabe todo teósofo, el hombre es un ser compuesto de tres  elementos principales, a saber: Una personalidad formada por su  parte física, sus emociones, sentimientos y pasiones y su mente,  como elemento que llamaremos inferior; un Ego o alma, que llamaremos  elemento intermedio, y un Espíritu, Mónada o chispa divina,  el Dios latente en todos nosotros, que llamaremos ele mento Superior. Dichos tres elementos, según leemos en los libros  teosóficos, se descomponen en siete principios; pero este es un  punto que no podemos elucidar aquí. Para la inteligencia de mi  exposición nos basta recordar los tres elementos mencionados o  sea: Personalidad, Ego o Alma y Espíritu o Mónada.

    Ahora bien, la infinita mayoría de los mortales estamos normalmente identificados y vivimos como personalidades. Nuestras  vidas diarias se desenvuelven alrededor de esta personalidad y  nuestras actividades tienden a satisfacer sus exigencias. La religión,  al despertar el sentimiento de que hemos hablado, nos hace  dar el primer paso para desviar nuestra atención de nuestros intereses  personales y la dirijamos a algo más elevado, que es nuestro Ego o Alma, y esta es la primera expresión del sentimiento  religioso. Poco a poco, guiados por la religión, ese sentimiento va  avivándose, hasta que la misma rigidez de las fórmulas y las  erróneas interpretaciones de los encargados de difundir sus enseñanzas nos obliguen a buscar en otros campos fórmulas de expresión  más satisfactorias. Pero la búsqueda es, por así decirlo,  hacia afuera, y a causa de esto nos encontramos durante algún  tiempo en un estado de conciencia en que no hay religión ni fórmula  religiosa que nos satisfaga. Hemos tenido un vislumbre de  nuestra Alma, pero no encontramos fórmula religiosa que nos la  descubra. Es que toda fórmula religiosa que no nos conduzca, si  se me permite la frase, a dentro de nosotros mismos, no tiene valor  alguno. Porque el sentimiento religioso es algo interno, es la  palpitación del alma que pugna por expresarse en nuestras vidas  cotidianas, no es adoración ante un altar o ante una imagen.

    Así el verdadero sentimiento religioso no puede expresarse en  fórmulas religiosas en el sentido de dirigirse a una divinidad intangible. En el mejor de los casos, la fórmula religiosa no puede  hacer más que avivarlo; pero su expresión, es decir, sus efectos  deben ponerse de manifiesto en los actos de nuestra vida. El artista  lo expresará en su arte, el cientista en su laboratorio, el filósofo  en sus escritos, el educador en sus enseñanzas, etc. Y aunque  ninguno de ellos quiera admitir el carácter religioso de su actividad  peculiar, cuando tal actividad esté ejercida desinteresadamente  por puro amor al prójimo, es más religiosa y más aceptable  a la Divinidad que una vida entera de oración y contemplación.

    De todas las manifestaciones del sentimiento religioso las que  mejor lo expresan son las que implican el sacrificio personal en  bien de nuestros semejantes. Aquellas en que, olvidándonos de  nosotros mismos, tratamos de auxiliar a otros. Ningún placer es  comparable al derivado del bien que hacemos a otros. Es el único  en el fondo de cuya copa no encontramos el poso amargo que dejan  todos los otros placeres del mundo. Es posible que antes de  realizar un sacrificio personal tengamos que reñir una fiera batalla  contra nuestro egoísmo y nuestra inercia; pero una vez realizada, sentimos una satisfacción íntima, una sensación placentera, libre de amargores, cuyo recuerdo, sobre todo si sabemos mantenerla  en el secreto de nuestro corazón, nos acompaña por mucho  tiempo. Y es que el sacrificio es una de las leyes fundamentales  del universo. Desde el mineral al Lagos, todo responde a esta Ley;  el mineral cediendo sus elementos a la planta. El Lagos limitándose  a sí mismo para que el universo pueda subsistir. De ahí que  el servicio de la humanidad y el sacrificio de un individuo en bien  de la ‘colectividad hayan sido siempre las expresiones más elevadas  del sentimiento religioso. El más glorioso ejemplo, que de  ello tenemos, nos lo dio aproximadamente hace dos mil años el  gran Maestro de Nazaret, el Cristo, el inspirador de la Gran Religión  cristiana a la que, nominalmente al menos, todos nosotros  pertenecemos.

    El sacrificio a que me refiero no es el sacrificio cruento de su  cuerpo físico en la Cruz, sino el otro sacrificio más sublime y más  completo, realizado unas horas antes en Su última cena con los  Apóstoles; el acto en que instituyó la sagrada Eucaristía y que  la cristiandad reproduce diariamente en miles de altares. Aquel  sacrificio voluntario, gozoso y absoluto, ofrecido y realizado sin  reservas, es el que está redimiendo al mundo. Es el ejemplo perenne  que el Gran Maestro de la Sabiduría, Señor de Amor y de  Compasión, quiso dejarnos a fin de que el hombre, siguiendo Sus  pasos, pudiera llegar un día a reconocerse a sí mismo por quien  es: un Hijo de Dios, un Alma, una chispa divina desprendida del  Padre, al que volverá algún día.

    Remontémonos, si podemos, a dos mil años hace, y tratemos de  imaginarnos la escena de la última cena, tal como debió desarrollarse.  El Maestro, desde hacía algún tiempo, venía haciendo  a sus discípulos indicaciones acerca de su próxima separación.  Podemos imaginarnos a los doce, reunidos en el Cenáculo, al dar Él la noticia definitiva de la calamidad que les amenazaba.  Cuán profundo debió ser el dolor de aquellos pobres pescadores,  cuán grande su ansiedad, cuán inmenso el sentimiento de abandono,  ante la terrible idea de su desamparo! No nos ha de ser  difícil imaginarnos la tierna compasión del Maestro hacia aquellos  humildes pescadores, que Él había elevado hasta Él y a quiénes  había designado para propagar sus enseñanzas. ¡Con qué amor,  con qué ternura trataría de animarlos y fortalecerlos a fin de que  pudiesen realizar la grandiosa obra a que Él los había destinado!  Porque el discípulo nunca ha de pensar en sí mismo, sino que ha  de tener constantemente ante sí las necesidades del mundo. Les  hablaría del amor y de la preocupación que sentía hacia ellos; de  Su poder que les había de sostener y fortalecer en sus dificultades. Finalmente debió explicarles el significado del Acto que iba   a realizar, el Plan que Él ha ideado, el rito por el cual Su propio   propio Ser, Su Presencia Viviente quedada permanentemente en   sus corazones y los mantendría unidos unos a otros en su común   devoción a Él.

    La solemnidad de aquellos momentos no es para descrita; pero  uno se imagina que debió producirse un gran silencio en todo el  universo, una quietud, una paz que transciende a toda comprensión;  y en aquel silencio, en aquella paz y quietud, debieron resonar  en toda su sublime dulzura las palabras del Maestro al bendecir  el pan y el vino ofreciéndolos y repartiéndolos a sus fieles discípulos,  como Su propio Cuerpo y Sangre.

    Este acto de sacrificio, que las iglesias reproducen diariamente  en miles de altares es una de las fuerzas espirituales que sostienen  a la humanidad en el largo peregrinaje que llamamos evolución.  Esta misma institución de la Sagrada Eucaristía explica quizás la  razón de que haya podido subsistir la gran religión cristiana, a  pesar de los desmanes, crímenes, atropellos de todo género que  en nombre de ella se han cometido durante los veinte siglos de su  existencia. El sacrificio de amor realizado por el Maestro subsiste  y subsistirá hasta que el hombre, siguiendo el noble ejemplo  que le fue dado y comprendiendo que no podrá ser completamente  feliz mientras exista un solo ser desgraciado en los ámbitos de la  tierra, reconozca que todos somos hermanos y esté dispuesto a  sacrificar su interés personal al bienestar común, dando de esta  manera la expresión más perfecta del sentimiento religioso.

    Si consideramos la religión como un proceso por medio del  cual nuestra personalidad trata de someterse a los dictados del  Guía Interno, l1egaremos a la conclusión de que la expresión del  sentimiento religioso no es cuestión de determinadas fórmulas o  actitudes, ni ha de limitarse a ciertas horas o días de la semana,  sino que ha de manifestarse en todos los actos de nuestra vida.  Todo aquél que aspira a orientar su vida en sentido espiritual  tropieza con la dificultad de que la educación que ha recibido en  el hogar, en la escuela y en la iglesia no le ayuda a traducir o  aplicar las verdades religiosas a la vida practica. Estamos acostumbrados  a considerar el aspecto religioso de nuestra vida como  distinto del de la vida del mundo, cuando en realidad no debiera  ser así. Nuestra actitud con respecto a nuestra vida, sea en el terreno  que sea, debería ser verdaderamente religiosa en el sentido  de que deberíamos considerar como un deber verdaderamente sagrado  el vivirla de manera que sea realmente útil para nuestros  semejantes.

    Ahora algunas palabras acerca de las ceremonias religiosas,  Su finalidad y sus efectos.

    El concepto que generalmente se tiene ele las ceremonias y de  su finalidad es erróneo, y el error nace del prejuicio predominante  acerca ele ellas, aun de parte de aquellos que deberían estar mejor  enterados. Como este concepto erróneo es muy corriente entre los  teósofos; creo que no estarán de más algunas consideraciones al  respecto. Por otra parte, los estudiantes ele teosofía que aceptan  la existencia de los Devas o Ángeles, una clase ele seres cuya evolución  se desarrolla paralelamente a la humana, y que en un futuro  no muy lejano ambas evoluciones, la angélica y la humana,  han de cooperar mutuamente para acelerar el plan general de  evolución del universo, deben tener muy en cuenta que las ceremonias,  tanto religiosa como masónica, tal como la entendemos  los que hemos estudiado un poco el asunto, son en sí mismas actos  en el que esa colaboración está ya realizada.

    ¿Qué es una ceremonia? Es un acto en que ciertos pensamientos,  palabras y acciones se combinan y coordinan para producir  un efecto determinado, efecto que ordinariamente se produce en  el plano de las fuerzas ya su tiempo en el plano objetivo. Si analizamos  esta definición veremos que es aplicable a todas las actividades  de la vida; por cuanto la esencia de la ceremonia es el  orden y coordinación entre elementos disimilares. De manera,  pues, que definiendo la ceremonia en términos corrientes diremos  que es un proceso de creación, desarrollado de acuerdo con un  plan determinado de antemano, es decir, de acuerdo con un cierto  ritual. Si equiparamos «ritual» a «plan» y «ceremonia» al «desarrollo  del plan» obtendremos una comprensión más exacta y práctica  de lo que es una ceremonia.

    Toda obra ele creación, sea en el plano que sea, para llegar a  realizarse exige un plan y el desarrollo de este plan. Ya se trate  de un edificio, de una estatua, de un cuadro, de un producto manufacturado,  de una explotación industrial, agrícola o comercial,  su perfección depende enteramente de la fidelidad con que el plan  de ejecución se haya seguido y de lo bien combinados y coordinados  que estén los elementos (materiales, mano de obra, concepción  artística, administración, etc.) que entran en su ejecución.

    El principio es el mismo tanto si la ceremonia es religiosa,  como militar, cívica o de cualquier otra naturaleza. Su efecto y  resultados dependen de la precisión y coordinación de sus diversos elementos.

    La ceremonia religiosa tiene por objeto principal el crear un centro de energía espiritual destinado a ayudar al mundo en su  evolución. Como objeto secundario tiene el de inducir, como la  meditación, elevados estados de conciencia en quienes toman  parte en ellos. Pocos de los estudiantes de teosofía necesitarán  que se les demuestre la potencia del pensamiento inteligentemente  dirigido. Si aceptamos esta potencia para el pensamiento individual,  podemos imaginarnos cuánto más potente será el pensamiento  colectivo proyectado en una sola dirección. De esta acción  mental depende el mayor o menor efecto de una ceremonia. Los  pensamientos, las palabras y las acciones de un grupo de personas  combinados y coordinados han de ser necesariamente más  potentes que los de un sólo individuo. Si admitimos que en ello  cooperan los miembros de la evolución angélica, podremos imaginarnos  el extraordinario poder para el bien de una ceremonia  bien realizada.

    Quienes hayan asistido a una ceremonia militar, la jura de la  bandera, por ejemplo, cualquiera que sea la opinión que tengan  sobre estas cosas, no habrán podido dejar de sentir un cierto algo  interno difícil de definir al presenciarla. La formación de la tropa  en el patio del cuartel, las voces de mando y la presentación de  armas al aparecer la bandera, mientras la banda entona el himno  nacional Todo esto nos impresiona a pesar nuestro y nos indica  que algo indefinible e invisible ocurre; que alguna fuerza no medida  todavía por la ciencia está actuando en nosotros.

    Algo por el estilo, aunque de orden más elevado, ocurre a quien,  sin prejuicio ni en pro ni en contra, asiste a la celebración de la  Misa, la ceremonia más importante de la iglesia cristiana.

    En resumen, las ceremonias religiosas, más que dar expresión  al sentimiento religioso, tienen por objeto inducir en el individuo  elevados estados de conciencia que vigoricen este sentimiento  para que el individuo le dé expresión en los actos de su vida, que  es de la única manera en que se puede expresar cumplidamente.

    El egoísmo es una mala yerba que el hombre no ha  podido nunca desarraigar del jardín de la civilización.  Si el botánico ha conquistado las puas del cactus, ¿por  qué la humanidad no ha de poder conquistar al Egoísmo,  con un poco más de experiencia?

    Publicado originalmente en la revista Teosofía, vol. II, Junio de 1933, N.° 6.

  • Catolicismo y Masonería

    Difícilmente entre las instituciones humanas dos que se combatan con más saña y encono que las dos grandes instituciones que conocemos con los nombres de Catolicismo y Masonería. En esta lucha legendaria sin cuartel se consideran buenas todas las armas. La historia nos dice que los combatientes no se detienen a considerar los medios que utilizan para combatir a su adversario; para ellos todos son buenos: la calumnia, la mentira, la delación, la intriga, el asesinato, han sido empleados por uno y otro bando, aunque casi siempre la Masonería ha sido más castigada y perseguida. No me haré eco, ni hay para qué, de todo lo que se ha dicho y dice en desprestigio de cada una de estas dos instituciones; sólo diré que uno se maravilla a veces de la ingenuidad de algunas gentes; de que personas medianamente inteligentes, digan, propaguen o crean ciertas cosas, que el más ligero análisis les haría ver que son un insulto a la inteligencia humana. No otra cosa son ciertas patrañas que algunos católicos hacen circular en contra de la Masonería y lo que algunos Masones dicen del catolicismo.

    Ante este estado de cosas, creo que ha de interesar el análisis, necesariamente incompleto y breve, que voy a intentar hacer del objeto y finalidad esencial de estas dos instituciones; de los fundamentos que pueda tener el antagonismo, al parecer irreductible, que las caracteriza; y finalmente trataremos de ver si es que no existe alguna relación íntima entre ellas, que a la vez que nos dé una posible explicación de tal antagonismo, nos permita vislumbrar un porvenir, más o menos lejano, en que la humanidad presencie el hecho, para las actuales generaciones insólito e inexplicable, de que estas dos grandes instituciones actúen en su propia esfera, pero dentro de la más perfecta armonía, por el progreso de la humanidad.

    Antes de entrar de lleno a explicar en qué fundo la posibilidad de la armonía de estas dos instituciones es conveniente hacer resaltar el hecho muy significativo de que el antagonismo existe exclusivamente entre la iglesia católica de Roma y la Masonería, y que las demás iglesias de la religión cristiana, (de la cual la iglesia romana no es más que una rama) no sólo no participan de tal antagonismo, sino que por el contrario existe una cooperación bastante íntima, al punto de que muchos sacerdotes ele las diferentes denominaciones cristianas son a la vez miembros activos y distinguidos de la fraternidad de la escuadra y el compás.

    Es interesante notar asimismo que la feroz lucha entre la iglesia romana y la orden masónica en ninguna parte ha llegado al carácter enconado y destructivo que ha alcanzado entre nosotros y en otros países de la raza latina, donde la iglesia católica ha tenido y tiene todavía el monopolio de las conciencias. En los países sajones donde la libertad de conciencia es legendaria, no sólo no existe este antagonismo, ni siquiera de parte de la iglesia romana, sino que el ser masón es un título que abre muchas puertas porque es idea general que el hecho de ser masón abona el buen carácter de quien tal título ostenta.

    Nadie puede ser masón si no es libre, tolerante, leal y honrado. Podrían mencionarse por centenares los hechos que demuestran el alto prestigio que la Masonería ha alcanzado en países en que la iglesia. romana no tiene las prerrogativas de que disfruta en algunos paIses de nuestra raza y que tuvo !lasta hace poco en España. En todos aquellos está considerada como constitución de bien público y no es raro ver cómo los esfuerzos de masones, cristianos, judíos, budistas y de otras religiones, sin excluir representantes de la católica, se aúnen para fines de beneficencia social u otros de bien común. En Nueva York puede presenciar quienquiera en determinada fecha del año una solemne ceremonia religiosa que se celebra en la Catedral de San Juan el Teólogo, a la que asisten en corporación las organizaciones masónicas con todas sus insignias. Lo cual pone de manifiesto que la Masonería no sólo no es una institución antireligiosa sino que en su esencia es tan religiosa como el cristianismo más depurado y más sublime.

    Quien se tome la molestia de analizar desapasionadamente la institución masónica, lo mismo que la institución católica, irá descubriendo que a pesar de los mutuos enconos y antagonismos que ponen de manifiesto en sus prédicas y en sus actos, su finalidad esencial, el propósito que persiguen es idéntico. Su antagonismo no está, no puede estar, en sus doctrinas respectivas, ni siquiera en su forma de exponerlas, ni mucho menos en los medios de inculcarlas en sus miembros. Su antagonismo surge cuando olvidando su verdadera misión se salen de la esfera que les corresponde e invaden un campo que no es el suyo y en el que jamás debían haber entrado.

    La finalidad de toda religión y, por lo tanto, de la cristiana es desarrollar el ser espiritual que cada individuo lleva dentro de sí o sea elevar el hombre a Dios; la finalidad de la Masonería es exactamente la misma aunque para ello empleen diferentes expresiones; pues sea que llamemos a Dios Gran Arquitecto del Universo o con otro nombre El es uno y el mismo. La iglesia ha establecido un cierto camino para conducir al hombre a la meta de sus aspiraciones; camino que no difiere sino en detalles sin importancia real del camino que la Masonería señala a su miembros. Quizás la mejor manera de expresar la respectiva posición de las instituciones de que tratamos, es decir que sus caminos hacia la divinidad son paralelos; pero en manera alguna opuestos o antagónicos. Pero cuando una de ellas trata de sobreponerse a la otra, o se mezcla en cuestiones políticas o busca poderes temporales con la idea de imponer sus doctrinas, dogmas o principios, se sale de su esfera y despierta necesariamente el sentimiento antagónico de la otra. No es otra la causa de la batalla que ambas instituciones vienen librando desde tiempo inmemorial.

    Recorramos la historia y veremos que las fraternidades de constructores, herederas de las instituciones esotéricas de la más remota antigüedad y de las cuales la Masonería moderna es la continuación, se unieron en gran número al cristianismo en los primeros siglos de nuestra era. Ellas transformaron las catacumbas en iglesias; ellas fueron las que construyeron los grandes templos de que tanto se enorgullece el cristianismo. La historia nos dice también que tales fraternidades fueron en un tiempo dirigidas y presididas por dignidades de la iglesia y sólo cuando Roma, celosa y temerosa del prestigio e influencia de las hermanda· des, empezó a perseguirlas, se inició esta guerra sin cuartel que todavía perdura. Es en realidad una guerra entre hermanos, y quizás por eso mismo es tan fiera y tan enconada.

    Dije que la Masonería y el Catolicismo en su esencia no son ni pueden ser antagónicos y que en realidad son dos caminos paralelos que buscan conducir al hombre a Dios. Yo me atrevo a afirmar además que lejos de ser antagónicas y mutuamente excluyentes son complementarias, en el sentido de que cada una de ellas tiene la misión de servir a una parte de la humanidad en su evolución. Veamos en qué fundo esta afirmación. Del análisis de los medios de que cada una de ellas se vale para ayudar a sus afiliados en su evolución, se infiere que cada una atrae a una clase diferente de temperamentos. En líneas generales podemos decir que la Iglesia atrae al temperamento místico, a aquellos que evolucionan por el sendero del corazón, como se dice en ocultismo. La Masonería, por otra parte, atrae con preferencia al intelectual, al que busca la espiritualidad apoyándose en la mente. El religioso se esfuerza en alcanzar el estado de unión con Dios, sublimizando sus emociones; mientras que el masón trata  de desarrollar su espiritualidad por el estudio del significado abstracto de símbolos concretos; el uno es sentimiento; el otro mente. Esto no quiere decir que el masón no cultive sus emociones, ni el religioso su inteligencia; sino que cada uno tiene una línea diferente de acercamiento y de desarrollo. Día llegará, sin embargo, en que las líneas paralelas se unan y refundan en una y entonces tendremos una religión científica en colaboración con una ciencia religiosa. Las últimas clasificaciones que la moderna psicología ha hecho de los principales temperamentos humanos arroja bastante luz sobre el tema que estamos tratando, puesto que de tal clasificación se desprende claramente la necesidad de diferentes sistemas religiosos lo mismo que educativos. Pone de manifiesto la sabiduría que ha presidido la fundación de las diversas religiones, las que teniendo un origen común en la Verdad Única e inmutable, se han diversificado a fin de que sirvieran a la humanidad en sus diversos grados de desarrollo y en las diferentes etapas de la evolución.

    La clasificación más reciente y la que mejor se adapta a las enseñanzas ocultistas es la que divide a la humanidad en tres grandes grupos; a saber: introversos, extraversos y ambiversos y cada uno de estos grandes grupos en cuatro clases de temperamentos: el sensual, el sentimental, el mental y el intuitivo. El temperamento sensual es aquel cuya conciencia está centrada en lo físico; el sentimental tiene centrada su conciencia en lo emocional, el mental en la mente y el intuicional en lo espiritual.

    El grupo de introversos comprende a todos los individuos con tendencia al retraimento, los concentrados en si mismos, en general, los que buscan el conocimiento estudiándose a sí mismos y a sus reacciones. El extra verso es el temperamento opuesto, es expansivo y estudia con preferencia el mundo que le rodea. El ambiverso es una mezcla equilibrada de los dos anteriores.

    La humanidad en su actual estado de evolución, podemos decir, que tiene centrada la conciencia una parteen lo emocional y la otra parte en lo mental; pasando por alto el temperamento sensual a quien seguramente no interesa ni la Iglesia ni la Masonería, llegamos al temperamento sentimental y por poco que lo analicemos llegaremos a la conclusión de que el método de desarrollo que mejor le cuadra es el que le proporciona la religión, especialmente la iglesia católica. De manera similar. un temperamento centrado en lo mental, que trata de desarrollar su espiritualidad, encontrará un método adecuado en el profundo simbolismo, del cual la institución masónica es el custodio desde tiempo inmemorial. El tiempo y el carácter de este artículo no permiten desarrollar esta tesis como merecería; pero el objeto que se busca quedará bien servido si los que lo lean obtienen algo que les induzca a seguir esta línea de estudio e investigación, pues pueden estar seguros de que sus esfuerzos en este sentido quedarán más que recompensados.

    Grande será el día en que el Catolicismo y la Masonería, estas dos grandes instituciones guías de la humanidad, tan grandes que a pesar de sus errores, de sus luchas y odio recíproco no se han podido destruir ni se podrán destruir jamás, reconozcan la unidad de su origen y de su misión y procuren cultivar como es debido la porción de campo que se les ha señalado. Para llegar a esto ambas tendrán que modificar grandemente sus procedimientos; tendrán que arrojar gran parte del bagaje e impedimenta que han acumulado en el transcurso de los siglos y bajo cuya mole se encuentran enterradas las sencillas y sublimes enseñanzas que son la luz que ellas están llamadas a hacer brillar en todo su esplendor.

    El proceso de transformación se está operando lenta pero seguramente. Quizás no podamos notarlo los que residimos en países como el nuestro en que la intransigencia parece tener carta de naturaleza. Pero sí se ve claramente tal transformación en otros países de temperamento menos pasional que el nuestro. El catolicismo de Inglaterra y de Norte América no es ni con mucho el catolicismo español, ni tampoco la institución masónica de allá trabaja en las mismas líneas que la de acá.

    Diversos son los movimientos que tienden a esta transformación. Me limitaré a reseñar dos bien conocidos entre los teósofos y los cuales muchos creemos que están llamados a devolver al Catolicismo y a la Masonería el prestigio y fuerza espiritual que han perdido en buena parte. Es claro que el proceso será lento y probablemente tardará bastantes años en dar fruto. Pero, ¿que son algunos años y aun siglos en el proceso de evolución?

    Los dos movimientos a que me refiero son: la Co-masonería o Masonería mixta y la llamada Iglesia Católica Liberal. Las diferencias principales que existen entre la Co-masonería y la Masonería oficial son: que la primera admite a las mujeres con las mismas prerrogativas y deberes que a los hombres, cosa que la oficial no hace; pues excluye a las mujeres. Pero la distinción más importante es que la labor de las Logias co-masónicas es estrictamente espiritual y oculta, sin excluir naturalmente las ciencias ni las artes; pero su tónica en todas las ramas del saber es la espiritualidad. La Co-masonería fue fundada en 1893 en París y desde  entonces se ha extendido por todo el mundo. Todos los co-masones del mundo pertenecen a una sola obediencia cuyo Supremo Consejo está en París.

    En cuanto a la I. C. L. es una iglesia católica independiente de la Sede de Roma y de toda otra sede. Administra los siete sacramentos, 10 mismo que las otras iglesias católicas; pero no impone otros dogmas ni doctrinas ni obligaciones, que el de acercarse a sus altares con la reverencia y el respeto que se debe exigir de toda persona bien educada. Deja a sus fieles en libertad de creer las doctrinas que juzguen conveniente, pues considera que la fe ha de ser el resultado de su raciocinio y no el antecedente. No impone restricciones en la administración de los sacramentos, porque cree que éstos fueron instituidos por Cristo como medios de gracia para auxiliar a la humanidad sin otras restricciones que el deseo de participar de ellos con fe en su gracia. Así la I. C. L. administra la comunión sin exigir la confesión oral; aunque sí recomienda el acto de contrición y la absolución, que se imparte siempre antes de administrar la comunión. La I. C. L. fue fundada en 1916 a base de un grupo que se separó de la Iglesia Católica arcaica de Inglaterra. Cuenta con varios obispos en di versos países y tiene iglesias en casi todos los de Europa, América y Asia, y el número de congregaciones crece constantemente.

    Estos dos movimientos, si es verdad que han adoptado las formas externas de las instituciones originales, el espíritu que las anima es otro, más en armonía con el primitivo y seguramente están llamadas a ejercer una influencia decisiva en la transformación de las instituciones de que proceden.

    El dogma y la autoridad han sido siempre
    la maldición humana y lo que más ha apagado la luz y la verdad.

    [Henry Durville]

    Publicado originalmente en la revista Teosofía, vol. II, Agosto de 1933, N.° 8.

  • La Festividad de San Juan (Bautista) y el Trabajo del NGSM

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    San Juan Bautista

    * * *


    [DNE II, 211] Anteriormente en esta instrucción empleé las palabras, “Un grupo mundial unido dedicado a la meditación unánime y simultánea… para la jurisdicción de Cristo”. Quisiera llamar particularmente la atención sobre esta última frase que introduce un nuevo concepto en el trabajo preparatorio que debe realizar el nuevo grupo de servidores del mundo. La tarea consiste en establecer por la meditación: el conocimiento y el funcionamiento de las leyes y principios que controlarán a la era venidera, a la nueva civilización y a la futura cultura mundial. Mientras no esté por lo menos sentada la base para la “jurisdicción” venidera, el Cristo no puede reaparecer; si viniera sin la debida preparación, se perdería mucho tiempo, esfuerzo y energía espiritual. Por lo tanto, debemos suponer (si estas premisas son aceptadas) que deberá organizarse en cada país -en el futuro inmediato- un grupo de hombres y mujeres que bajo la debida y apropiada organización, medite “simultánea y unánimemente” sobre estas medidas jurídicas y esas leyes básicas sobre las cuales estará fundado el gobierno de Cristo y que son esencialmente las leyes del reino de Dios, el quinto reino en los procesos evolutivos y naturales del desarrollo planetario.

    Se han hecho tantas consideraciones relacionadas con estas leyes desde el ángulo místico y estrictamente cristiano, que los términos empleados nada significan en esencia; todo el tema necesita ser revitalizado, dotado de una fresca y nueva presentación y terminología más adecuada, para la creciente captación de la mente científica y moderna. Se habla incesantemente sobre la Hermandad y el establecimiento del principio de que todos somos hijos de Dios, y esto poco ha hecho para cambiar el acercamiento mutuo entre los hombres y para compartir los problemas humanos.

    El nuevo grupo de servidores del mundo hablará en otros términos y su énfasis estará puesto sobre:

    1. La Ley de las Rectas Relaciones Humanas.
    2. El Principio de la Buena Voluntad.
    3. La Ley del Esfuerzo Grupal.
    4. El Principio de la Unanimidad.
    5. La Ley del Acercamiento Espiritual.
    6. El Principio de la Divinidad Esencial.

    [LAHR:] Anteriormente nos hemos referido ya a los significados solsticiales y equinocciales. El pasado 21 de Junio, día del solsticio de Verano (Géminis-Cáncer), la tradición occidental celebra la Festividad de la Noche de San Juan, quien preparó el primer advenimiento. El Maestro Tibetano nos ha indicado que el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo puede ser considerado como el nuevo San Juan Bautista grupal que deberá sentar las bases para el segundo advenimiento. Recordemos hoy el trabajo de este grupo que es nuestro propio trabajo discipular.

  • Los Misterios Masónicos y los Tres Festivales Espirituales Mayores

    Faro

    [LAHR:] ¿Se han dado cuenta cuanto simbolismo masónico utilizan AAB y DK en sus libros? En todos los Libros Azules hay referencias directas o veladas a los Misterios Masónicos. Quizás debiéramos preguntarnos por qué si el mismo Tibetano e incluso VBA nos han hablado de la crisis masónica.

    [RI, 276:] Las Iglesias y la Masonería se hallan en el banquillo de los acusados, ante la mente crítica de la humanidad, y el mensaje ha surgido de la mente masiva, como que ambas han fracasado en sus tareas divinamente asignadas. Se comprende en todas partes que la nueva vida debe afluir y que grandes cambios deben efectuarse en el conocimiento y el entrenamiento de quienes trabajan a través de estos dos medios de difusión de la verdad. Dichos cambios no han sido aún realizados, pues es necesario una nueva visión y un nuevo acercamiento a la experiencia de la vida, y sólo la generación venidera es capaz de proporcionarlo; sólo ella podrá realizar las alteraciones y revitalización necesarias, y eso puede ser hecho y se hará.

    [VBA:] Dentro de las escuelas esotéricas del mundo, ¿cuántas hay que estén realmente enlazadas con algún Ashrama de la Jerarquía, donde existen realmente discípulos preparados para dar a conocer la ley y el orden que rigen el Universo?, ¿conocemos algunas de estas Escuelas? ¿Ha cumplido por ejemplo, la Orden Rosacruz, la Masonería o cualquier Orden más o menos secreta, el dictado de las estrellas en el corazón? Si hubiesen cumplido las leyes tal como fueron escritas por el propio Logos al principio del Universo, no habría dificultades en el mundo.

    Es claro que DK rechaza toda ortodoxia anquilosada, ya sea esta cristiana, judía, masónica o de cualquier otro tipo, pero así mismo acepta la realidad Mistérica de estas Tradiciones. Es por ello que dedicó parte de su valioso tiempo en brindar instrucciones particulares a un grupo de masones iluminados para restaurar la Masonería hacia lo que considera será el antecedente de la Nueva Religión Mundial y la Exteriorización de los Misterios.

    [RC, 107-108:] Estos antiguos Misterios fueron originalmente dados a la humanidad por la Jerarquía y contienen la clave del proceso evolutivo, oculto en los números, rituales, palabras y símbolos, que velan el enigma del destino y origen del hombre, presentándole, por medio del rito y del ritual, el largo sendero que deben hollar para retornar a la luz, proporcionando además (cuando se los interpreta y representa correctamente) la enseñanza que la humanidad necesita para poder pasar de la oscuridad a la Luz, de lo irreal a lo Real y de la muerte a la Inmortalidad. […]

    Tales son los Misterios que restablecerá el Cristo cuando reaparezca, revivificando en forma nueva a las iglesias y restaurando el Misterio oculto que ellas han perdido hace mucho tiempo, debido a su materialismo. La Masonería también, ha perdido la verdadera vivencia que poseía en un tiempo pero, tanto en sus formas como en su ritual, la verdad ha sido conservada y podrá ser recuperada, y esto lo hará el Cristo. Además hará revivir dichos Misterios de varias maneras; no todos acudirán a la Iglesia o a la Masonería para revitalizar su vida espiritual. Los verdaderos Misterios se revelarán a sí mismos por medio de la ciencia, y el Cristo proporcionará el incentivo para su búsqueda.

    VBA también reconoce el valor de la auténtica Masonería a pesar de ser crítico con su forma institucionalizada:

    [VBA:] En el Aula de los Conocedores el trabajo es más intenso, hay una perspectiva de conocimiento mucho mas dilatada. El discípulo que allí recibe entrenamiento espiritual empieza por primera vez a controlar a los devas del cuerpo físico y a los devas del cuerpo astral. […] Llega el momento que dentro del Aula del Conocimiento adquiere una posición muy similar a la que en masonería clásica es el grado 33, que es la 3ª Iniciación Jerárquica, y entonces, empieza a distinguir perfectamente al elemental constructor de su cuerpo mental. Ya tiene en su poder el morador del cuerpo físico, el morador del cuerpo astral y el morador del cuerpo mental, y él es el Señor de los tres cuerpos, entonces, pasa a ocupar una misión muy definida dentro del Ashrama dentro del cual se halla ubicado, pues hay que comprender que todo este entrenamiento se está impartiendo en los Ashramas de la Jerarquía.

    Así que ¿por qué traer este tema a nuestra atención justamente ahora momentos antes del Plenilunio de Aries? La respuesta es porque el Tibetano considera que los Tres Festivales Mayores serán las Fiestas principales de la futura Religión, misma que incluirá también a los Misterios Masónicos restaurados.

    DK nos ha dado la clave de los Tres Festivales Mayores (Aries/Pascua, Tauro/Wesak, Géminis/Pentecostés) en términos de Restauración, Iluminación y Reconstrucción, y solicitado que como un solo grupo y una sola humanidad los llevemos a cabo:

    [PH, 170-173] Permítasenos indicar las posibilidades de tal acontecimiento espiritual y profetizar la naturaleza de los futuros Festivales mundiales. Habrá tres Festivales que todos los hombres podrán celebrar fácil y normalmente cada año al unísono, acercamiento que los vinculará muy íntimamente. Estos Festivales se concentran en tres meses consecutivos y conducen, por lo tanto, a un prolongado esfuerzo espiritual anual que producirá su efecto durante todo el año. Dichos Festivales servirán para unir en estrechos vínculos espirituales a los creyentes orientales y occidentales, porque ellos expresan la divinidad manifestada a través del Centro donde la Voluntad de Dios es conocida, mediante la Jerarquía espiritual, la cual expresa también plenamente el amor de Dios a través de la humanidad, cuya tarea es llevar a cabo inteligentemente el Plan de Dios, con amor y buena voluntad hacia todos los hombres.

    1. El Festival de Pascua. Es el Festival del Cristo resucitado y viviente, el Guía de la Jerarquía espiritual; el Inaugurador del Reino de Dios y la Expresión del Amor de Dios. En ese día se reconocerá universalmente a la Jerarquía espiritual que Él guía y dirige, se pondrá el énfasis sobre la relación del hombre con Ella y se registrará la naturaleza del Amor de Dios. Los hombres de todas partes invocarán ese amor y su poder para la resurrección y vivencia espiritual. Este Festival se determina anualmente de acuerdo con la primera Luna llena de Aries. La mirada y los pensamientos de los hombres estarán fijos sobre la vida, no sobre la muerte. El Viernes Santo ya no será un factor en la vida de las iglesias. La Pascua será el gran Festival de Occidente.

    2. El Festival de Wesak o Vaisakha. Es el Festival del Buddha, el gran intermediario espiritual entre el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida y la Jerarquía espiritual. El Buddha es la expresión de la Voluntad de Dios, la Personificación de la Luz y el que señala el propósito divino. Los hombres de todas partes evocarán sabiduría y comprensión y la afluencia de luz a la mente de los hombres de todo el mundo. Dicho Festival se determina por la Luna llena de Tauro. Es el gran Festival de Oriente, que ya empieza a conocerse en Occidente; millares de cristianos celebran hoy este Festival del Buddha.

    3. El Festival de la Humanidad, o de la Buena Voluntad. Será el Festival del espíritu de la humanidad que aspira acercarse más a Dios, tratando de adaptarse a la voluntad divina, sobre la que el Buddha llamó la atención. Está dedicado a expresar la buena voluntad, el aspecto más inferior del amor, sobre el que el Cristo llamó la atención y fue Su expresión perfecta. Será preeminentemente un día en que se reconocerá la naturaleza divina del hombre y su poder para expresar buena voluntad y establecer correctas relaciones humanas -en virtud de su divinidad. Se dice que en este Festival el Cristo ha representado a la humanidad durante casi dos mil años y se ha mantenido ante la Jerarquía como el Hombre-Dios, el Guía de Su pueblo y “el Primogénito de una gran familia de hermanos”. Por lo tanto será un Festival de profunda invocación y demanda; expresará la aspiración fundamental hacia la fraternidad y la unidad humana y espiritual; representará el efecto producido en la conciencia humana, debido al trabajo del Buddha y del Cristo, y se celebrará en la Luna llena de Géminis.

    Si en los primeros días de restauración e inauguración de la nueva civilización y del nuevo mundo, los hombres de todos los credos y religiones, de todos los cultos y grupos esotéricos, celebrarán simultáneamente estos tres grandes Festivales de Invocación con plena comprensión de su significado, e invocaran unidos a la Jerarquía espiritual y trataran de ponerse en contacto consciente con Su Guía, se producirla una afluencia general de luz y amor espirituales; si todos juntos decidieran con constancia y comprensión acercarse a Dios, ¿quién pondría en duda los maravillosos resultados que con el tiempo se obtendrían? No sólo se alcanzaría una unidad verdadera entre los hombres de todos los credos, se reconocería la hermandad como un hecho, se comprendería nuestra unicidad de origen, de meta y de vida, sino que lo que sería evocado cambiaría todos los aspectos del vivir humano, condicionando nuestra civilización, modificando nuestro modo de vivir y haciendo del mundo espiritual una realidad predominante en la conciencia humana.

    Dios, en la persona del Cristo y de Su Jerarquía, se acercaría más a Su pueblo; Dios, por medio del Buddha, como Su instrumento, revelaría Su Luz eterna y evocaría nuestra colaboración inteligente; Dios, por medio de la Jerarquía espiritual y de ese Centro donde la Voluntad de Dios es conocida, llevaría a la humanidad a la etapa de resurrección y a una percepción espiritual que traería esa buena voluntad entre los hombres y paz en la tierra. La voluntad de Dios trascendente se cumpliría por medio de Dios inmanente en el hombre; se expresaría en amor, como respuesta al trabajo del Cristo, y sería presentada en forma inteligente en la tierra, porque las mentes de los hombres estarían iluminadas como resultado de su Invocación conjunta, de la unidad de su esfuerzo y de la unicidad de su comprensión.

    Esto es lo que la humanidad espera; para todo esto deben trabajar las iglesias. Tales cualidades y características condicionarán la Nueva Religión Mundial.

    Los principios de la Masonería podrían resumirse sucintamente como:

    1. La existencia de un Dios impersonal y trascendente que es el Creador de todo cuanto existe y que recibe el nombre del G.A.D.U.
    2. La realidad de la Fraternidad como verdad esencial que nos vincula a todos y cada uno con este Principio Universal del cual hemos emanado.
    3. El esfuerzo individual y grupal para iniciarnos bajo la supervisión y el cuidado del Venerable Maestro de la Logia (y sus Vigilantes) reflejos tan sólo del Gran Maestro y su Logia en lo Alto.
    4. El reconocimiento de que esta iniciación implica tres pasos consecutivos que nos conducen de la obscuridad a la
    5. Luz, de la ignorancia a la Sabiduría y de la muerte a la Inmortalidad.
    6. El testimonio de este Sendero de autoconocimiento y servicio grupal como la el Camino Regio o Sendero Iniciático que permite al hombre elevarse revelando así su esencial naturaleza divina.
    7. El reverente cuidado que todo masón debe tener para así preservar el Camino hacia la Unidad para todos sus hermanos.
    8. La necesidad de un esfuerzo consciente y conjunto para la restauración del Plan Divino y la consecución de la Magna Obra del Señor en la Tierra.

    Así, la esencia de los Tres Festivales Mayores está dignamente representada en los Misterios Masónicos:

    Aries/Pascua – Restauración – La Resurrección – La enseñanza del 3er Grado
    Tauro/Wesak – Iluminación – La Gnosis – La enseñanza del 2do Grado
    Géminis/Pascua – Reconstrucción – La Rectificación – La enseñanza del 1er Grado

    Que como grupo podamos juntos permitir que la Mente Universal rija y precipitar desde lo alto la Vida Una Espiritual:

    Oh Vida Oculta que vibras en cada átomo;

    Oh Luz Oculta que brillas en cada criatura;

    Oh Amor Oculto que todo lo abarcas en la Unidad;

    Que cada ser que se sienta uno Contigo,

    Sepa, que por lo tanto es uno con todos los demás.

    A. Besant

  • Los esfuerzos de las Naciones Unidas fructificarán

    Naciones Unidas

    <h2>El G-20 alumbra un nuevo sistema financiero</h2>

    El G-20 alumbra un nuevo sistema financiero

    [DN, 152:] Con el tiempo, los objetivos expresados y los esfuerzos de las Naciones Unidas fructificarán, y una nueva iglesia de Dios, formada por todas las religiones y grupos espirituales, pondrán fin, en forma unida, a la gran herejía de la separatividad. El amor, la unidad y el Cristo Resucitado, estarán presentes y Él nos demostrará la vida perfecta.

  • La enseñanza sobre la nueva religión mundial

    Re:  http://ar.groups.yahoo.com/group/TRIANGULOS/message/4409

    [VBA:] La Jerarquía ha retirado toda su fuerza de esta religión que adora al Cristo crucificado. Tiene que venir como resultado la religión de la resurrección, o la Ascensión a los Cielos, y a ser posible sin nada, una pared blanca o el mismo espacio vacío, o tal como hacían los druidas: en los bosques, allí se adora a Dios en espíritu y en verdad, no cerrados dentro de un templo de piedra. A fuerza de estar la religión encerrada en una cárcel de piedra se ha petrificado, es la Iglesia de Pedro, la Iglesia de Juan está en la naturaleza, me refiero a Juan, el discípulo predilecto de Cristo, es muy distinta la forma expresiva porque es la imagen de la iluminación total o de la Ascensión a los Cielos. Todas las personas que estén dentro de una religión adorando al Cristo crucificado, todas aquellas personas que tienen crucifijos con el Cristo crucificado en cualquier lugar de su casa lo están crucificando constantemente; impiden la evolución de la naturaleza, del Cristo Cósmico dentro de la naturaleza.

    [RI, 213-214:] La enseñanza sobre la nueva religión mundial, con su énfasis puesto sobre los tres principales períodos de Luna llena (Aries. Tauro y Géminis, que por lo general caen en abril, mayo y junio, respectivamente), y los nueve (ocasionalmente diez) períodos menores de plenilunio de cada año, lo cual conduce a que se establezca la consiguiente relación entre el trabajo del Cristo y del Buda, en las mentes de las personas de tendencia espiritual, de todas partes, dando por resultado una gran expansión de la aspiración humana. Este trabajo está aún en su aspecto embrionario y debería recibir una acrecentada atención.

    [EJ, 376-377] La futura lucha surgirá dentro de las iglesias mismas; será precipitada también por los elementos iluminados que existen hoy en buen número, aumentando rápidamente su fortaleza por el impacto de la necesidad humana. Luego se extenderá a los hombres y mujeres reflexivos de todas partes, quienes -en rebelde protesta- rechazaron el clericalismo y la teología ortodoxa. No son impíos pero, por el dolor y la aflicción, aprendieron (sin la ayuda eclesiástica) que los valores espirituales son los únicos que pueden salvar a la humanidad; que la Jerarquía permanece y que el Cristo -como símbolo de la paz y Guía de las Fuerzas de la Luz- no es una fuerza insignificante, sino que está evocando respuestas en los corazones de los hombres de todas partes. La verdadera religión llegará a ser interpretada en términos de voluntad al bien y su expresión práctica, la buena voluntad.

    [LAHR] El tema de la religión mundial y la nueva religión emergente que expresará la verdad en términos de voluntad se nos revela claramente conforme se acerca la Luna Llena de Aries, el Festival de Pascua. Aprovechemos la presencia de las Fuerzas de la Restauración para desde el plano de la mente, dejar que el nuevo canon rija.