Etiqueta: Maestros de Sabiduría

  • 30 de Abril de 1943

    [SES] Temas: AAB habla sobre sus primeros años y cómo comenzó a trabajar con los Maestros. Al hacerlo, ella ilustra lo que significa hacer contacto con los Maestros y cómo discernir entre lo que es un discípulo aceptado y un discípulo mundial.

  • 9 de Abril de 1943

    [SES] Temas: La naturaleza del aura; conocer a un Maestro por Su esfera de influencia en vez de sólo en teoría; definir y experimentar la conciencia superior; compromiso de trabajo discipular; las reacciones que los discípulos y los Maestros causan en su entorno.

    [JB] Anotaciones y comentarios:

    Debemos comprender, como nunca antes, el HECHO de los Maestros y Sus grupos, porque muchos de nosotros recurrimos a la creencia teórica en estos asuntos. Nuestra actitud debe reflejar mucho mas que una hipótesis razonable. Necesitamos un fundamento mas sólido donde asentarnos. Tales teorías deben materializarse en CONOCIMIENTO. Muchos ponderan sobre tales teorías e hipótesis, pero no conocen. Quisiera ver mas conocimiento disipador de dudas.

    Razonemos desde los efectos a las causas. Como grupo somos un efecto. ¿Qué nos une? El mero hecho de reunirnos a hablar de estos temas significa que somos atraídos por algo (JB: como los movimientos del girasol prueban la presencia del sol).

    Muchos no conocen que los Maestros existen. Aún muchos de nosotros, si se les preguntase si los Maestros existen, dirían que lo creen pero que no les consta. Necesitamos tener la autoridad de la experiencia y no conformarnos tan sólo con creencias.

    Para conocer a un Maestro necesitamos comprender Su voluntad. La forma sensorial que adopte un Maestro puede presentársenos en algún momento y si no comprendemos Su voluntad no podríamos reconocerle. Necesitamos identificarnos con Su conciencia (JB: en un acto de resonancia entre dos conciencias): nuestra conciencia superior y la Suya. La luz de la conciencia sirve como agente de la revelación.

    Debemos rebasar la teoría y la creencia para llegar al conocimiento y a la experiencia. El karma y la inercia son dos obstáculos para tal realización. El discípulo se reconoce y se revela por sus efectos.

  • Las siete nuevas enseñanzas espirituales

    Ciertas fases de la enseñanza y conocimientos que he dado al mundo, son relativamente nuevos -nuevos para los modernos esoteristas y estudiantes de ocultismo, aunque no para los discípulos e iniciados. Sería de valor mencionar uno o dos de estos nuevos aspectos de la Verdad fundamental que he dado al público. […]

    ¿Cuáles son estas verdades más nuevas de que me he responsabilizado como agente transmisor, ante el mundo, de los estudiantes de ocultismo? Las expondré en forma abreviada y en el orden de su relativa importancia:

    1. La Enseñanza respecto a Shamballa. Muy poco se había divulgado sobre este tema. Sólo el nombre era conocido. La enseñanza incluye:

    a. Información concerniente a la naturaleza del aspecto voluntad.

    b. Indicaciones respecto a los subyacentes propósitos de Sanat Kumara.

    c. Instrucciones para la construcción del antakarana, primer paso para obtener la conciencia monádica, el primero hacia el Camino de Evolución Superior.

    2. La Enseñanza sobre el Nuevo Discipulado. Ha sido de carácter revolucionaria, en lo que concierne a las otras y antiguas escuelas de ocultismo. Dicha enseñanza incluye: [e212]

    a. Presentación de la nueva actitud de los Maestros para con Sus discípulos, debido al rápido desenvolvimiento del principio mente y al acrecentamiento del principio del “libre albedrío” Este cambio de técnica niega las antiguas actitudes aparecidas en la literatura teosófica; cuando H.P.B. reconoció las dificultades inherentes a la corrección de la errónea impresión que había dado, se vio obligada a manifestar, en una comunicación destinada a la Sección Esotérica, su pesar por haber mencionado Sus nombres. Esa primera presentación fue de valor, pero ya cumplió [i252] su propósito. A no ser que las escuelas basadas en los antiguos métodos cambien sus técnicas y acercamiento a la verdad, desaparecerán.

    b. Información respecto a la constitución de la Jerarquía y de los distintos ashramas que la componen. He presentado a la Jerarquía como el Ashrama de Sanat Kumara en Su séptuple forma, vinculando así la voluntad con el amor.

    c. Presentación de un nuevo tipo de meditaciones, con su insistencia sobre la visualización y el empleo de la imaginación creadora; he ofrecido un sistema de meditación que eliminó la atención puesta hasta ahora sobre los problemas personales y la intensa concentración anterior, respecto a la relación entre el discípulo y el Maestro. La fusión y el servicio grupales, subyacen como nota clave en la nueva fórmula de meditación, y no el poderoso énfasis puesto sobre la relación personal entre el discípulo y el Maestro y la realización del aspirante individual, lo cual degeneraba en una especie de egoísmo y separatividad espirituales.

    3. La Enseñanza respecto a los Siete Rayos. La realidad de los siete rayos era bien conocida por los dirigentes de la Sociedad Teosófica, realidad mencionada en forma muy abstracta y vaga en La Doctrina Secreta, y constituyó, en forma elemental, parte de la enseñanza impartida en la Sección Esotérica ; se proporcionó el nombre de los rayos y alguna información acerca de sus cualidades, y también se dijo algo sobre los Maestros que pertenecen a los distintos rayos, y nada más. Mucho he impartido sobre el tema y me he esforzado por demostrar la importancia de esta enseñanza desde el ángulo sicológico, porque la nueva sicología está en formación. Si la enseñanza esotérica es eventualmente presentada al público, se impartirá en líneas psicológicas, porque dicha enseñanza, en su sentido más pleno y profundo, concierne al aspecto conciencia del hombre y de Dios.

    4. La Enseñanza sobre la nueva Astrología. Fue asignada a un escaso centenar de estudiantes, antes de publicarse. Hasta ahora ha sido [i253] ignorada por los astrólogos que la leyeron y (a excepción de cuatro astrólogos, que la valorizaron profundamente, aunque [e213] desearían que hubiera sido más explícito) poco de valor ven en ella. Mucho he dado para establecer la futura astrología sobre una base sólida, si lo comprendiera el astrólogo de mente abierta; en el transcurso de los años será corroborada cuando los astrólogos, al confeccionar los horóscopos de las personas evolucionadas y de los discípulos, empleen los planetas esotéricos tal como yo los he dado y no la forma ortodoxa generalmente empleada. La exactitud de sus deducciones, cuando emprendan la confección de su horóscopo, dependerá, lógicamente, de su propia etapa de desarrollo y también de su habilidad para reconocer a una persona evolucionada, discípulo o iniciado. Si ellos mismos son discípulos avanzados, quizás estén propensos a establecer una norma demasiado rígida para quienes buscan la deducción astrológica, de manera que no podrán reconocer a un discípulo; si no lo son, se inclinarán a considerar como personas evolucionadas a quienes no llegan ni siquiera a ser verdaderos aspirantes. En cada caso el horóscopo será inexacto. De nada vale utilizar los planetas esotéricos en relación con el hombre común.

    5. La información acerca del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y su trabajo, incluye:

    a. El reconocimiento de este grupo como intermediario entre la Jerarquía y la Humanidad.

    b. La naturaleza de su trabajo, a medida que influye al alma humana cuando, por mediación de los hombres y mujeres de buena voluntad, trata de determinar el período en que vivimos.

    c. El trabajo de Triángulos, que personifica dos aspectos de su trabajo, es decir, formación de una red de luz, como canal de comunicación entre la Jerarquía y la Humanidad y el establecimiento simultáneo de una red de buena voluntad, expresión objetiva de la influencia subjetiva de la luz. Reflexionen sobre este enunciado.

    6. La tentativa de formar una rama exotérica de los ashramas internos, evidenciada en el trabajo que he realizado con un [i254] grupo especial de aspirantes y discípulos aceptados, cuyas instrucciones emanadas de mi ashrama, han sido publicadas en el libro El Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II .

    7. La enseñanza sobre la nueva religión mundial, con su énfasis puesto sobre los tres principales períodos de Luna llena (Aries. Tauro y Géminis, que por lo general caen en abril, mayo y junio, respectivamente), y los nueve (ocasionalmente diez) períodos menores de plenilunio de cada año, lo cual conduce a que se establezca la consiguiente relación entre el trabajo del Cristo y del Buda, en las mentes de las personas de tendencia espiritual, de todas partes, dando por resultado una gran expansión de la [e214] aspiración humana. Este trabajo está aún en su aspecto embrionario y debería recibir una acrecentada atención. Eventualmente demostrará ser la principal unidad vinculadora de Oriente y Occidente, especialmente si se presenta a Shri Krishna como una encarnación anterior del Señor de Amor, el Cristo. De esta manera tres grandes religiones mundiales -cristiana, hinduista y budista- se relacionarán íntimamente, mientras tanto se descubrirá que la fe mahometana está vinculada a la cristiana, porque personifica el trabajo hecho por Jesús, cuando influyó sobre uno de Sus discípulos avanzados, un iniciado muy avanzado, Mahoma.

    Un cuidadoso estudio de todo lo antedicho indicará las líneas sobre las cuales quisiera ver expandirse el trabajo en los años futuros. Les pido que analicen con esmero estas palabras, pues estimo que esto es una instrucción importante que podría considerarse como el esbozo del trabajo que deseo ver realizado. Implicará la intensificación del trabajo en la sección avanzada de la Escuela Arcana, poner mayor énfasis sobre las reuniones de plenilunio, organizar cuidadosamente el trabajo de Triángulos y de Buena Voluntad, como un esfuerzo extra para ayudar en el trabajo del nuevo grupo de servidores del mundo, además del reconocimiento de los miembros de dicho grupo, donde y cuando entren en contacto con ellos. Esta tarea no será fácil, hermanos míos, si esperan únicamente encontrar a quienes piensan y trabajan y reconocen a la Jerarquía de igual manera que ustedes, o si excluyen a quienes trabajan en la religión y en otros campos, en forma distinta [i255] de la de ustedes. Recuerden, como ejemplo de ello, que el gran Movimiento Laborista del mundo fue iniciado por uno de los Maestros, y en la actualidad está complementado por Su ashrama.

    […] En las páginas que anteceden he definido algunos amplios principios y delineado un nuevo aspecto del trabajo que emprendí para la humanidad -bajo instrucciones de la Jerarquía. La enseñanza que impartí es muy abstrusa; poco será de verdadero valor para la mayoría de los estudiantes, pero una idea amplia y general podrá tomar forma y proporcionar el trasfondo inamovible para la enseñanza posterior. Recuerden que la enseñanza dada por mí es de carácter intermedio; así como la proporcionada por H.P.B., bajo mis instrucciones, fue preparatoria. La enseñanza programada por la Jerarquía para que preceda y condicione a la nueva era de Acuario, es de tres categorías:

    1. Preparatoria, dada en 1875-1890 escrita por H.P.B.

    2. Intermedia, dada en 1919-1949 escrita por A.A.B.

    3. Reveladora, surgirá después de 1975 será dada en amplia escala a través de la radio.

    [e215] A principios del próximo siglo aparecerá un iniciado que continuará esta enseñanza. Enseñanza que provendrá de la misma fuente de “Impresión”, pues mi tarea no ha terminado, y esta serie de tratados, vinculadores del conocimiento materialista del hombre y de la ciencia de los iniciados, todavía debe recorrer otra fase. Lo que queda del siglo actual, como ya he dicho en otra parte (El Destino de las Naciones), debe dedicarse a la reedificación del santuario en que vive el hombre, a la reconstrucción de la forma en que vive la humanidad, a la reconstrucción de la nueva civilización sobre los cimientos de la antigua, y a la reorganización de las estructuras del pensamiento y la política mundiales, más la redistribución de los recursos del mundo de acuerdo al propósito divino. Sólo entonces será posible ampliar la revelación.

    AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. pp.211-21

  • Resumen del Trabajo del Tibetano (1919-1943)

    En el mes de noviembre de 1919 me puse en contacto con Alice A. Bailey, y le pedí que escribiera y publicara algunos libros que debían aparecer, con el fin de impartir la verdad en forma correlativa. Rehusó de inmediato, argumentando que no simpatizaba con la denominada literatura ocultista, difundida entre el público por los diversos grupos de esa índole; que nunca había escrito para el público, y además que le desagradaba profundamente toda clase de trabajos y escritos psíquicos. Cambió de parecer al explicarle que la relación telepática era algo ya comprobado y un asunto de interés científico, que ella no era clarividente ni clariaudiente, y que nunca lo sería y, sobre todo, que la prueba de la verdad es la verdad misma. Le dije que si aceptaba escribir durante un mes, el material transcrito le demostraría contener la verdad, pues enfocaba reconocimiento y comprensión intuitiva y abarcaba cuanto fuera de valor para la nueva e inminente era espiritual. Esto contribuyó a superar su aversión a tal tipo de trabajo, como también a las diversas e imperantes presentaciones ocultistas de la verdad; entonces estipulé que los escritos fueran publicados sin pretensiones de ninguna especie, y que las enseñanzas demostrarían o no su valor, de acuerdo a sus propios méritos.

    Los Libros

    El primer libro publicado fue Iniciación Humana y Solar, resultado de su primer esfuerzo en este tipo de trabajo, base de los demás libros. Escribió para mí durante casi veinticinco años. Los libros se publicaron de acuerdo a un propósito profundo y subyacente que quizás deseen conocer, y han tenido amplia aceptación mundial.

    En Iniciación Humana y Solar se trató de dar a conocer la realidad de la existencia de la Jerarquía, que H. P. B. ya había difundido mediante insinuaciones y enunciados, pero no en forma ordenada. La Sociedad Teosófica había enseñado la existencia de los Maestros, a pesar de que H. P. B. manifestara a la sección esotérica que lamentaba profundamente haberlo hecho. Estas enseñanzas fueron erróneamente interpretadas por los posteriores dirigentes teosóficos, quienes cometieron varios errores fundamentales.

    La descripción que daban de los Maestros se caracterizaba por una imposible infalibilidad, olvidando que Ellos también evolucionan. La enseñanza impartida fomentó un creciente interés por el autodesarrollo y un intenso enfoque sobre la liberación y el desenvolvimiento personales, pues las personas consideradas como iniciados y discípulos avanzados, eran mediocres y sin mayor influencia fuera de la Sociedad Teosófica, exigiendo total devoción a los Maestros y a Sus personalidades. Decían que estos Maestros interferían en la organización de esos grupos esotéricos que afirmaban trabajar bajo Su dirección. Se Les hacia responsables de los errores cometidos por los dirigentes, de los grupos, los cuales se escudaban detrás de las siguientes declaraciones: “el Maestro me dio instrucciones para que dijera…”, “el Maestro desea que se haga el siguiente trabajo” o “el Maestro quiere que los miembros hagan esto o aquello”. Quienes obedecían, eran considerados buenos, y a los que no se interesaban ni obedecían, se los consideraba como renegados. Se infringía constantemente la libertad individual y se justificaban las debilidades y ambiciones de los dirigentes. A. A. B., en conocimiento de esto, rehusó tomar parte en tales actividades, pues ésta es la historia de la generalidad de todos los grupos esotéricos que atraen al público. Aunque yo hubiera querido trabajar en esas condiciones —algo que ningún miembro de la Jerarquía hace— ella no habría colaborado conmigo.

    Luego escribió Cartas sobre Meditación Ocultista. Estas cartas proporcionaron, en cierta medida, un nuevo acercamiento a la meditación, basada en el reconocimiento del alma en cada persona y no en la devoción a los Maestros. A éste siguió Tratado sobre Fuego Cósmico. Este libro constituye una ampliación (ampliación esperada) de las enseñanzas difundidas en el libro La Doctrina Secreta sobre los tres fuegos —fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción; también presenta la clave psicológica de La Doctrina Secreta y deberá ser estudiado por los discípulos e iniciados al finalizar este siglo y comenzar el próximo, hasta el año 2025.

    Después A. A. B. pensó que sería de valor para mí y el trabajo, escribir libros útiles para los estudiantes, además de la transcripción de mis escritos y apuntes, en el idioma original inglés, e ideamos hacerlo juntos, lo cual me incitó a pensar y trasmitir ideas, que constituyó mi deber hacer públicas. El promedio general de los psíquicos y médium no poseen mayormente un alto grado de inteligencia; A. A. B. deseaba demostrar (para ayudar al trabajo del futuro) que puede hacerse un trabajo netamente psíquico e inteligente al mismo tiempo. Por esta razón escribió cuatro libros que son el producto de su propio esfuerzo:

    • La Conciencia del Átomo,
    • El Alma y su Mecanismo,
    • Del Intelecto a la Intuición,
    • De Belén al Calvario.

    También escribió, con mi colaboración, un libro titulado La Luz del Alma, donde doy una paráfrasis en inglés, de los Aforismos sánscritos de la Yoga de Patanjali, colaborando ella en los comentarios y consultándome ocasionalmente para estar segura del significado.

    A éste siguió Tratado sobre Magia Blanca, escrito hace unos años, que en forma de capítulos enviaba a los estudiantes avanzados de la Escuela Arcana, únicamente como material de lectura. Es el primer libro publicado que trata del entrenamiento y control del cuerpo astral o emocional. Se han escrito muchos libros ocultistas sobre el tema del cuerpo físico y su purificación; también sobre el vehículo etérico o vital, y la mayoría es recopilación de otros libros, antiguos y modernos. En este libro se intenta entrenar, al aspirante moderno, en el control de su cuerpo astral, con ayuda de la mente, a medida que es iluminada por el alma.

    El siguiente fue Tratado sobre los Siete Rayos; es un libro muy extenso y aún no ha sido terminado. Consta hasta ahora de cuatro tomos, dos de los cuales ya fueron publicados; el tercero está por publicarse y el último está en preparación.(N.E. En la actualidad ya está completa la serie de cinco tomos de este tratado.) Los tomos I y II tratan sobre los siete rayos y sus siete tipos psicológicos, poniendo los cimientos para la nueva psicología, pues la psicología moderna, por más que sea materialista, ha establecido bases sólidas. El tomo III está íntegramente dedicado al tema de la astrología esotérica y constituye en sí una unidad completa. Está destinado a difundir la nueva astrología, basada en el alma, no en la personalidad. El horóscopo confeccionado por la astrología ortodoxa predice la suerte y el destino de la personalidad, y cuando dicha personalidad está poco evolucionada o medianamente desarrollada, puede ser y con frecuencia es asombrosamente correcto. Sin embargo, en los casos de personas muy evolucionadas, aspirantes, discípulos e iniciados, que comienzan a controlar sus estrellas y por consiguiente sus acciones, no resulta tan exacto. Los sucesos y acontecimientos de sus vidas son impredecibles. La nueva y futura astrología se esfuerza por dar la clave del horóscopo del alma, condicionado por el rayo del alma y no por el rayo de la personalidad. He impartido bastante como para capacitar a los astrólogos, que tengan interés y posean una nueva inclinación, a predecir el futuro desde el ángulo de este nuevo acercamiento. La astrología es una ciencia fundamental y necesaria. A. A. B. no es versada en ello ni sabe confeccionar un horóscopo, tampoco conoce los nombres de los planetas ni las casas que rigen. Por lo tanto, soy absolutamente responsable de lo que aparece en él y en todos mis libros, excepto, como ya he explicado, el libro La Luz del Alma.

    El tomo IV versa sobre el tema de la curación y la construcción del puente, el antakarana, que elimina la separatividad existente entre la mónada y la personalidad. También se dan las Catorce Reglas [1] que deben dominar quienes se preparan para la iniciación. (Posteriormente, El Tibetano y A. A. B. decidieron publicar estas reglas en un tomo aparte. Por lo tanto, dentro de breve tiempo aparecerá el tomo V de Tratado sobre los Siete Rayos). Quisiera llamar la atención acerca de este último tema, recordándoles que A. A. B. nunca hizo la menor alusión, pública o privada, de que es un iniciado. Sabe que ello es contrario a la Ley, y oyó a muchas personas de escasa luz espiritual o capacidad intelectual, hacer tal afirmación, produciendo el consiguiente daño, menoscabando la idea de la Jerarquía y la naturaleza del adepto, ante los ojos del público observador. Soy absolutamente responsable de las Catorce Reglas y de su elucidación y aplicación. A. A. B. nunca pretendió ser más que un discípulo activo ocupado en el trabajo mundial (lo cual no se puede negar), y ha reiterado constantemente que la legítima palabra “discípulo” no admite controversia, así como también es la más exacta para ser aplicada a las distintas categorías de trabajadores de la Jerarquía, desde el discípulo probacionista, apenas afiliado a algunos discípulos de la Jerarquía, hasta la influencia misma de Cristo, el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres. Constantemente se opone, con mi total aprobación a la malsana curiosidad respecto de títulos y categorías, lo cual constituye una plaga en muchos grupos esotéricos, y conduce a la competencia desmedida, envidia, críticas y pretensiones, que caracterizan a la generalidad de esos grupos ocultistas, inutilizando la mayoría de sus publicaciones e impidiendo al público recibir las enseñanzas en toda su pureza y sencillez. Estado y título, categoría y posición, nada significan. Lo que vale es la enseñanza, es decir, su verdad y su llamado intuitivo. Esto debe tenerse constantemente presente. Los discípulos aceptados, reconocen al Maestro internamente —lo cual puede ser corroborado por sus discípulos y utilizado por el Maestro como condición real—, lo conocen, aceptan Sus enseñanzas y es considerado por ellos como su Maestro, pero no lo hacen con el mundo externo.

    Mis libros han sido publicados constantemente durante años. Cuando haya terminado el Tratado sobre los Siete Rayos y editado un pequeño libro titulado Espejismo (Glamour) y también El Discipulado en la Nueva Era, A. A. B. habrá terminado su trabajo en colaboración conmigo, entonces podrá reasumir su tarea como discípulo en el Ashrama de su propio Maestro.

    La Escuela

    La siguiente fase del trabajo que procuraré ver realizado, funciona ordenadamente. Mi deseo (como también el de muchos que están asociados con la Jerarquía) fue establecer una escuela esotérica cuyos miembros tuvieran libertad, no se vieran obligados a hacer juramentos ni a contraer compromisos; se les proporcionara meditación, estudios y enseñanza esotérica, dándoles libertad para hacer sus propios ajustes e interpretar la verdad de acuerdo a su capacidad; presentándoles diversos puntos de vista y al mismo tiempo trasmitirles esas verdades esotéricas más profundas que podrían reconocer, si en ellos despertara la idea de los misterios y, aunque leyeran u oyeran algo acerca de los mismos, no los perjudicara aunque carecieran de percepción para reconocer la verdad tal como es. Dicha escuela fue establecida en 1923 por Alice A. Bailey, con ayuda de Foster Bailey y de algunos estudiantes con comprensión y visión espirituales. A. A. B. estableció como condición, que yo no interviniera en la Escuela Arcana ni controlara sus planes y programas de estudio. En esto A. A. B. actuó en forma inteligente y correcta y apruebo plenamente su actitud Tampoco fueron usados mis libros como texto. Sólo, durante los últimos años, uno de ellos, Tratado sobre Magia Blanca, fue adoptado como texto de estudio, ante los continuos requerimientos de muchos estudiantes. También fue utilizada durante dos años, en una sección del cuarto grado, la enseñanza sobre el antakarana (que aparecerá en el tomo V del Tratado sobre los Siete Rayos). Además se dio en otra sección, como material de lectura, enseñanza sobre el Espejismo (Glamour).

    En la Escuela Arcana no se exige obediencia a nadie, ni tampoco “obediencia al Maestro”, pues ningún Maestro dirige la Escuela. En cambio se recalca la existencia del Maestro en el corazón, el alma, que es el verdadero hombre espiritual dentro de cada ser humano; tampoco se enseña teología ni se obliga al estudiante aceptar determinada interpretación o presentación de la verdad; un miembro de la Escuela puede aceptar o rechazar la existencia de los Maestros, de la Jerarquía, de la reencarnación o del alma, y continuar siendo miembro de la misma. No se exige ni se pide lealtad a la Escuela ni a A. A. B. Los estudiantes pueden trabajar en cualquier grupo ortodoxo, ocultista, esotérico, metafísico o iglesia, y ser no obstante miembro de la Escuela Arcana. Sólo se les pide considerar dichas actividades como campo de servicio, donde puedan proporcionar ayuda espiritual, obtenida a través de los estudios de la Escuela. Los dirigentes y colaboradores avanzados de muchos grupos esotéricos, también trabajan en la Escuela Arcana y, sin embargo son totalmente libres para poder dedicar su tiempo, lealtad y servicio a sus propios grupos.

    Después de veinte años, la Escuela Arcana [1] [2] entra ahora en un nuevo ciclo de crecimiento y utilidad —conjuntamente con toda la humanidad—, para lo cual se están haciendo los debidos preparativos. El principio fundamental es servicio basado en el amor a la humanidad. El trabajo de meditación está equilibrado y va paralelo al estudio y al esfuerzo de enseñar a los estudiantes a prestar servicio.

    El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo

    Otro aspecto de mi trabajo se concretó hace más de diez años, cuando comencé a escribir ciertos folletos para el público, en los cuales llamaba la atención sobre la situación mundial y el nuevo grupo de servidores del mundo. Traté de introducir en la Tierra —si puedo utilizar tal expresión— una exteriorización o símbolo del trabajo de la Jerarquía. Esto constituyó un esfuerzo para unir, hasta donde fuera posible subjetiva y objetivamente, a todas las personas de propósitos espirituales y de profundo amor a la humanidad, o a quienes trabajaban activamente en muchas naciones, ya sea en organizaciones o individualmente. Éstos son legión. Unos pocos son conocidos por los trabajadores de la Escuela, por A. A. B. y F. B. Conozco a miles de éstos, pero ellos no los conocen. Todos trabajan bajo la inspiración de la Jerarquía y, consciente o inconscientemente, cumplen con sus funciones como agentes de los Maestros. Forman un grupo íntimamente unido en el aspecto interno, por la intención y el amor espirituales. Algunos son ocultistas que trabajan en diferentes grupos esotéricos; otros, místicos que trabajan con visión y amor; muchos pertenecen a religiones ortodoxas, y aún otros no reconocen en absoluto a ninguno de los llamados grupos espiritualistas. Sin embargo, a todos los anima el sentido de responsabilidad por el bienestar humano y se han comprometido internamente a ayudar a sus semejantes. Este grupo es actualmente el Salvador del mundo, y salvará al mundo e inaugurará la nueva era después de la guerra. Los folletos que he escrito (el primero de los cuales se titula «Los Próximos Tres años», editado en 1932 con el título de «El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo»), explican sus planes y propósitos y sugieren los modos y métodos para colaborar con dicho grupo, ya existente y activo en muchos campos.

    Quienes son influidos por el nuevo grupo de servidores del mundo, y tratan de trabajar con él como agentes del mismo, se denominan hombres y mujeres de buena voluntad. En 1936 hice un gran esfuerzo para ponerme en contacto con tales personas, cuando aún había una pequeña posibilidad de evitar la guerra. Muchos recordaron esta campaña y su relativo éxito. La palabra escrita y hablada, a través de la radio, llegó a millones de personas, pero no hubo un número suficiente que se interesara espiritualmente por dar los pasos necesarios y detener el odio, el mal y la agresión, que amenazaban envolver el mundo. La guerra estalló en 1939, a pesar de todos los esfuerzos de la Jerarquía y Sus trabajadores, paralizando el trabajo de buena voluntad. Esa parte del trabajo, en la que habían tratado de servir los miembros de la Escuela Arcana, y que trajo como resultado la formación de diecinueve centros de servicio, en diversas naciones, fue temporalmente abandonada —pero sólo temporalmente, hermanos míos, porque la buena voluntad y la expresión de la voluntad al bien es la “fuerza salvadora” que anima al nuevo grupo de servidores del mundo.

    Quisiera puntualizar el hecho de que la tarea de introducir al nuevo grupo de servidores del mundo y organizar el trabajo de buena voluntad, no tiene en absoluto nada que ver con la Escuela Arcana, excepto en lo que se refiere a la oportunidad que se les dio a los miembros de la Escuela para ayudar en ese movimiento. Se les otorgó plena libertad de hacerlo o no. Un sinnúmero de ellos no hizo esfuerzo alguno, demostrando así que se valieron de la libertad que se les otorgó y enseñó.

    Cuando estalló la guerra y el mundo estuvo envuelto en el consiguiente caos, horror, desastre, muerte y agonía, numerosas personas, espiritualmente orientadas, optaron por permanecer alejadas de la lucha. No era la mayoría, pero sí una poderosa y ruidosa minoría. Consideraban cualquier actitud partidaria como una violación a la ley de fraternidad, y estaban dispuestas a sacrificar el bien de toda la humanidad por el sentimental anhelo de amar a la humanidad, en forma tal que no implicaba acción ni decisión de su parte. En vez de decir “defenderé a mi patria, tenga razón o no”, decían “defenderé a la humanidad, tenga o no razón”.

    Cuando escribí el folleto titulado «La Actual Crisis Mundial» y sucesivamente artículos sobre la situación del mundo, expresé que la Jerarquía apoyaba la actitud y los objetivos de las naciones aliadas, que luchaban por la liberación de toda la humanidad y por el alivio de los pueblos sufrientes. Esto, lógicamente, obligó a la Jerarquía a no apoyar en forma alguna al Eje. Muchos de los colaboradores, en el trabajo de buena voluntad, y algunos miembros de la Escuela, interpretaron tal declaración como de carácter político y creyeron que la absoluta neutralidad, en lo que concierne al bien y al mal, era la actitud que debían mantener las personas con inclinaciones espirituales. No pensaron con claridad, y confundieron el amor fraternal con el hecho de abstenerse de tomar partido a favor de uno de los bandos, olvidando las palabras de Cristo: “El que no está conmigo, está contra mí”. Repetiré lo que he dicho con frecuencia: La Jerarquía y Sus miembros, incluyéndome, aman a la humanidad pero no desean apoyar el mal, la agresión, la crueldad y el aprisionamiento del alma humana. Con el fin de que todos avancen en el camino hacia la luz, defienden la libertad, la oportunidad, el bienestar del género humano y, sin discriminación, la bondad y el derecho de pensar, hablar y trabajar libremente, que cada hombre posee. Por lo tanto, no pueden apoyar a las naciones o a los habitantes de cualquier nación que vaya en contra de la libertad y la felicidad humanas. Saben que en su amor y comprensión de las circunstancias, en una vida o en vidas posteriores, la mayoría de quienes ahora son enemigos de la libertad humana, serán a su vez libres y hollarán el Camino Iluminado. Mientras tanto, toda la fuerza de la Jerarquía está de parte de las naciones que luchan por liberar a la humanidad y de aquellos que en cualquier nación trabajan en ese sentido. Si fuera en detrimento de los valores espirituales el estar a favor del bien y de la libertad, entonces la Jerarquía trabajaría para cambiar la actitud de los pueblos, respecto a lo que es espiritual.

    Por ser responsable Alice A. Bailey de trascribir los folletos, y F. B. de su publicación y distribución, se ha encontrado ante la difícil posición de ser el blanco de la crítica y ataques. Sin embargo, ella sabe que el tiempo reajusta todas las cosas, y que el trabajo realizado, si está correctamente motivado, oportunamente probará su propio valor.

    Por consiguiente, me he interesado en tres aspectos del trabajo: los libros, la Escuela Arcana y el nuevo grupo de servidores del mundo. Los impactos mundiales hechos por estos tres aspectos del trabajo, fueron efectivos y útiles. La parte útil del trabajo realizado es lo que interesa, no la crítica e incomprensión de quienes pertenecen al viejo orden y a la era pisceana, pues son incapaces de ver el surgimiento de las nuevas formas de vida y los nuevos acercamientos a la verdad.

    Todo este tiempo he permanecido detrás de la escena. Soy responsable de los libros y folletos, que llevan la autoridad de la verdad —si la verdad existe en ellos—, pero no la autoridad de mi nombre, ni la categoría que puedan adjudicarme o que me otorgan los curiosos, los investigadores y los devotos. No he dictado ninguno de los programas de la Escuela Arcana ni he interferido en sus planes de estudio, y de ellos es responsable A. A. B. Mis libros y folletos fueron puestos a disposición de los estudiantes de la Escuela y del público.

    He tratado de ayudar en el trabajo de buena voluntad, del cual es responsable Foster Bailey, sugiriendo e indicando cuál es la tarea que el nuevo grupo de servidores del mundo está tratando de realizar, pero no lo he hecho en forma autoritaria, ni jamás lo haré. Los resultados de estas actividades fueron buenos; ha habido poca incomprensión pues ella es inherente a las facultades y actitudes personales de quienes critican. La crítica es sana mientras no se torne destructiva.

    El Entrenamiento Personal

    Paralelamente a estas principales actividades, desde el año 1931 he estado entrenando a un grupo de hombres y mujeres, dispersos por todo el mundo, en la técnica del discipulado aceptado, entendido académicamente. De entre un grupo de muchos y posibles neófitos, señalé aproximadamente a 45 personas —algunas conocidas personalmente por A. A. B., y otras totalmente desconocidas— que habían demostrado disposición para el entrenamiento, y podía ser probada su aptitud para el trabajo grupal del nuevo discipulado. Estas personas recibieron directamente mis instrucciones personales y ciertas enseñanzas generales, aunque basadas lógicamente en las antiguas reglas, que involucraban el nuevo acercamiento a la Jerarquía y a la vida espiritual. Estas instrucciones estarán en breve a disposición del público, pero no se darán indicaciones acerca de las personas así entrenadas, ni se impartirá información al respecto; nombres, fechas y lugares serán cambiados, aunque las instrucciones permanecerán tal como fueron dadas. [Las instrucciones están disponibles en los Tomos I y II de El Discipulado en la Nueva Era.]

    Estas personas comprobarán mi identidad, por haber mantenido contacto directo conmigo. Saben quien soy desde hace años, pero han conservado mi anonimato con gran cuidado y verdaderas dificultades, debido a que centenares de personas en el mundo han hecho conjeturas respecto a mi identidad y algunas han acertado quien soy. Actualmente, y a pesar de todo lo que A. A. B. y mis discípulos hicieron, se admite generalmente que soy un Maestro, y a tal efecto se me ha dado un nombre. Lo afirmé a mi grupo de aspirantes especialmente elegidos, cuando lo descubrieron internamente por sí mismos. Hubiera sido torpe e inútil no hacerlo, y al comunicarme con ellos y escribir instrucciones sobre el nuevo discipulado, ocupé lógicamente el lugar que me correspondía. Algunas de estas instrucciones fueron consideradas, por mí y A. A. B., como apropiadas y útiles para un uso más general, y luego incorporadas en una serie de escritos intitulados: «Etapas del Discipulado», editados bajo mi nombre en la revista «The Beacon». Fueron cuidadosamente revisados antes de su publicación, excepto uno, en el que A. A. B., bajo la presión del excesivo trabajo, omitió la supresión de un párrafo en el cual se refería a mí como Maestro. Este párrafo apareció en «The Beacon» en julio de 1943 y le produjo un gran disgusto. Cometió este descuido después de tantos años de ocultar mi identidad como Maestro, quedando así públicamente reconocida.

    En relación con esto, hay tres puntos sobre los cuales deseo llamar la atención.

    Hace años, manifesté en Tratado sobre Magia Blanca que era un iniciado de cierta categoría, pero que se debía mantener mi anonimato. Años más tarde, debido a aquel error de A. A. B., aparentemente me vi en la posición de contradecirme, y por lo tanto cambiar mi actitud, pero en realidad no hice tal cosa. La difusión de las enseñanzas alteran las circunstancias, y las necesidades de la demanda humana exigen a veces un cambio en el acercamiento. No hay nada estático en la evolución de la verdad. Desde hace tiempo intento hacer lo necesario para presentar al público, en forma más definida y atrayente, la existencia de la Jerarquía y Sus miembros.

    Manifesté claramente a A. A. B., hace unos años (como lo hizo su propio Maestro), que su deber principal como discípulo era familiarizar al público con la verdadera naturaleza de los Maestros de Sabiduría, para contrarrestar la impresión errónea que el público había recibido. Lo logró hasta cierto grado, pero no en la amplitud esperada. A. A. B. se sintió cohibida ante esta tarea por el desprestigio en que había caído el tema debido a las falsas presentaciones de los diferentes introductores y grupos ocultistas, además de las ridículas explicaciones que daban los ignorantes acerca de nuestra identidad. H. P. B., su predecesora, manifestó en ciertas instrucciones enviadas a la sección esotérica de la Sociedad Teosófica, que lamentaba amargamente haber mencionado a los Maestros, dando Sus nombres y Sus funciones. La misma opinión sostuvo A. A. B. Los Maestros, tal como son presentados por la Sociedad Teosófica, tienen una vaga semejanza con la realidad. Ha traído mucho bien este testimonio de Su existencia, pero hicieron gran daño los torpes detalles a veces impartidos. Ellos no son como se Los describe: no dan órdenes a Sus seguidores (o mejor dicho devotos) para hacer esto o aquello o para formar ésta u otra organización; tampoco señalan a nadie como la encarnación de un personaje de suprema importancia, pues saben muy bien que los discípulos, iniciados y Maestros, son conocidos por su trabajo, sus obras y actos y no por sus palabras, y tienen que demostrar su categoría por el trabajo realizado.

    Los Maestros trabajan en muchas organizaciones por medio de Sus discípulos; pero no exigen, por su intermedio, la total obediencia de los miembros de determinada organización, ni excluyen de las enseñanzas a quienes están en desacuerdo con las actividades de la organización o las interpretaciones de sus dirigentes. No son separatistas ni antagonizan con los grupos que trabajan bajo la dirección de distintos discípulos o Maestros. Cualquier organización por la que Ellos se interesen será incluyente y no excluyente. Tampoco promueven cuestiones respecto a las personalidades, apoyando a una y rechazando a otra, simplemente porque las opiniones de un líder sean o no apoyadas. No son personas extravagantes ni mal educadas, tal como las describen los dirigentes mediocres de muchos grupos; tampoco eligen, como discípulos consagrados y trabajadores prominentes, a hombres y mujeres de evidente inferioridad, desde el punto de vista mundano, ocupados en reivindicaciones y en el arte de atraer la atención sobre sí mismos. El discípulo en probación podrá ser un devoto, pero debe poner el énfasis sobre la purificación y la adquisición de una comprensión inteligente, respecto a la fraternidad y necesidad humana. Para ser un discípulo aceptado, que actúe directamente bajo la dirección de un Maestro y esté activo en el trabajo mundial, ejerciendo una creciente influencia, se requiere polarización mental, desarrollo del corazón y sentido de los verdaderos valores.

    Los Maestros presentados al público por algunos movimientos como el “Yo soy”, constituyen una tergiversación de la realidad. Los distintos movimientos teosóficos (desde la época de H. P. B.) no han demostrado inteligencia ni buen criterio en la elección de quienes la organización proclama como iniciados o importantes miembros de la Jerarquía.

    Habiendo conocido todo lo dicho y observado los malos efectos causados por la enseñanza impartida acerca de los Maestros, A. A. B. extremó sus esfuerzos a fin de presentar la verdadera naturaleza de la Jerarquía, Sus metas y Sus miembros; procuró poner el énfasis —como lo hace la Jerarquía— sobre la humanidad y el servicio prestado al mundo, y no sobre un grupo de instructores, que aunque trascendieron los habituales problemas y experiencias de la personalidad en los tres mundos, están aún en proceso de entrenamiento, preparándose (bajo la dirección de Cristo) para hollar “el Sendero de la Evolución Superior” tal como se lo denomina. El nombre con que nos conocen algunos discípulos en el Tíbet, da un indicio de nuestra etapa de realización. Denominan a la Jerarquía la “Sociedad de Mentes Iluminadas y Organizadas” —iluminadas por el amor y la comprensión, por una profunda compasión e inclusividad, por el conocimiento del plan, a fin de captar el propósito, sacrificando su propio progreso inmediato para ayudar a la humanidad. Eso es un Maestro.

    El segundo punto a tratar, lo expondré en forma interrogativa: ¿Qué daño puede ocasionar el hecho de señalar con el dedo a un Maestro y reconocerlo como tal, siempre y cuando su comportamiento corrobore esta declaración y su influencia sea mundial?

    ¿Ha producido algún daño este inadvertido descuido de A.A.B., evidenciándome como Maestro? Mis libros, portadores de mi influencia, han llegado a los más lejanos lugares de la tierra y estimulan y ayudan. El trabajo de buena voluntad que he sugerido, y que F.B. está llevando a cabo voluntariamente, ha llegado literalmente a millares de personas por medio de folletos, la radio, el uso de la Invocación, los Triángulos, y mediante la palabra y el ejemplo de los hombres y mujeres de buena voluntad.

    Durante los veinticinco años que A.A.B. trabajó conmigo en el campo esotérico, nunca trató de beneficiarse por el hecho de que yo soy uno de los numerosos Maestros, reconocido hoy por millares de personas. No se ha respaldado en mí, ni en su propio Maestro; no nos ha hecho responsables por lo que ella ha realizado; tampoco inició ni emprendió su trabajo sobre la base de que el Maestro “lo ordenó”. Sabe que la tarea del Maestro consiste en poner al discípulo en contacto con el Plan, y que por propia iniciativa y cierta medida de sabiduría y de amor, el discípulo se esfuerza inteligentemente para hacerse cargo de la parte que le corresponde en la materialización del Plan. Comete errores, y aunque no presenta quejas al Maestro, paga el precio, aprendiendo la lección. Cuando tiene éxito no acude al Maestro para que lo alabe, pues sabe que no lo hará. Lucha contra la mala salud, la envidia y el antagonismo de quienes tienen menos éxito o temen la competencia, y no acude al Maestro para recibir fuerza a fin de mantenerse firme. Trata de caminar a la luz de su propia alma y permanecer fuerte en su propio Ser espiritual, y así aprende a ser Maestro, aprendiendo.

    El tercer punto sobre el que quisiera llamar la atención es, que el nuevo ciclo que vendrá al finalizar la guerra —la realidad de la existencia de la Jerarquía y el trabajo de los Maestros por intermedio de Sus discípulos—, debe ser llevado a conocimiento del público. Los discípulos de todas partes presentarán al mundo, acrecentadamente, el plan jerárquico para lograr la fraternidad, la vida y la inclusividad espirituales. Esto no lo realizarán apoyándose en las frases (tan prevalecientes entre los tontos), “el Maestro me ha elegido a mí”, o “el Maestro apoya mis esfuerzos”, o “soy el representante de la Jerarquía” sino mediante una vida de servicio, recalcando que los Maestros existen y que son conocidos por muchas personas; que el Plan consiste en el desarrollo evolutivo y el progreso educativo hacia una meta espiritual inteligente; que la humanidad no está sola y que la Jerarquía existe; que Cristo está con Su pueblo; que el mundo está lleno de discípulos ignorados, debido a que trabajan silenciosamente; que existe el nuevo grupo de servidores del mundo; que los hombres y mujeres de buena voluntad se hallan en todas partes; que a los Maestros no les interesa absolutamente las personalidades, sino que utilizan a hombres y mujeres pertenecientes a todas las tendencias, creencias y nacionalidades, siempre que los aliente el amor, sean inteligentes, tengan mentes entrenadas y posean además influencia magnética y radiante, lo cual atraerá a las personas hacia la verdad y la bondad, pero no hacia el individuo, ya sea Maestro o discípulo. Los Maestros no se preocupan, en absoluto, por la lealtad personal; están exclusivamente dedicados a aliviar el sufrimiento, a promover la evolución de la humanidad y a indicar los objetivos espirituales. Ellos no esperan el reconocimiento de Su trabajo ni la alabanza de Sus contemporáneos, sino sólo el acrecentamiento de la luz en el mundo y el desenvolvimiento de la conciencia humana.

    El Tibetano

    [AAB.Discipulado en la Nueva Era I. pp. 711-720.]

    Artículo externo relacionado:  El Trabajo del Maestro Tibetano (Lucis Trust)

  • El Trabajo literario del Maestro R. y el ideal acuariano

    Maestro R.
    Maestro R.

    http://emsworth.files.wordpress.com/2008/09/francis-bacon1.jpg http://william-shakespeare.classic-literature.co.uk/william-shakespeare.jpg http://www.donquixote.ru/images/cervantes1841engr.jpg
    Francis Bacon                      William Shakespeare            Miguel de Cervantes

    [IHS, 58-59:] El Maestro Rakoczi se ocupa especialmente del futuro desarrollo de los asuntos raciales de Europa y del desarrollo mental en América y Australia. Es húngaro, tiene su hogar en los Cárpatos, habiendo sido en un momento dado una figura muy conocida en la corte húngara [LAHR: GyörgyRákóczi (1701-1756), hijo menor del Príncipe Ferenc Rákóczi II]. Se pueden encontrar referencias en antiguos libros de historia [LAHR: Véase “Rákóczy hijo” de Jókai Mor], fue particularmente conocido como el Conde de Saint-Germain, anteriormente como Roger Bacon y después como Francis Bacon. Es interesante observar que, a medida que el Maestro R. se hace cargo de los asuntos de Europa, en los planos internos, el nombre de Francis Bacon se hace más público en la controversia Bacon-Shakesperiana. Es más bien bajo y delgado, con barba negra y puntiaguda y cabello lacio y negro. No acepta tantos discípulos como los Maestros ya mencionados. En la actualidad dirige la mayoría de los discípulos de tercer rayo de Occidente, juntamente con el Maestro Hilarión, pertenece al séptimo rayo de Magia u Orden Ceremonial, y actúa principalmente por medio del ritual y el ceremonial esotéricos; tiene vital interés por los efectos hasta ahora no reconocidos del ceremonial francmasón, el de las diversas fraternidades y el de todas las iglesias. En la Logia se lo llama generalmente “el Conde” y en América y Europa actúa prácticamente como director general, en la realización de los planes del consejo ejecutivo de la Logia. Algunos Maestros forman un grupo interno alrededor de los tres Grandes Señores, y se reúnen en concilio con mucha frecuencia.

    Casa Ráckózy

    [LAHR:] El Maestro R., el Señor de la Civilización, se ocupa del futuro de los asuntos raciales de Europa y del desarrollo racial de América y Australia, según nos informa el Tibetano.

    La emergencia de una nueva civilización y cultura han ocupado la atención de este Gran Señor, durante sus últimas vidas:

    — Como Roger Bacon (c. 1214-1294) impulsó el método científico.

    — Como Christian Rosenkreuz (1378-1484) promovió el trabajo de la Fraternidad Rosacruz al escribir sus Manifiestos, movimiento que más tarde dio origen al Iluminismo, el Renacimiento y el Humanismo.

    — Como Sir Francis Bacon (1561-1626) realizó una gran labor para fomentar la ciencia, emancipar a las masas del control eclesiástico, comenzar un nuevo ciclo de Masonería Operativa Espiritual,  así como postular la posibilidad de una nueva civilización y cultura utópicas.

    http://hsci.cas.ou.edu/images/jpg-100dpi-5in//17thCentury/Bacon/1640/Bacon-1640-tp.jpg File:Bacon Great Instauration frontispiece.jpg http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/8a/Bacon_1628_New_Atlantis_title_page_wpreview.png

    El avance del conocimiento (1605) | Novum Organum (1620) | La nueva Atlántida (1623)

    Hoy día existen múltiples evidencias de que Francis Bacon, utilizando a otros como vehículo, publicó las obras de Christopher Marlowe, el “First Folio” de William Shakespeare; “Los Ensayos” de Montaigne; “La Anatomía de la Melancolía” de Robert Burton; así como “La Reina de las hadas” de Spencer e incluso “El Quijote” de Cervantes; dejando constancia de todo ello a través de un código que desarrolló para tal fin. Su propia obra editorial incluye “La Nueva Atlántida” y “El avance del conocimiento” entre otras, así como la traducción y edición de la primera Biblia protestante.

    En relación con la controversia Bacon-Shakespeare es interesante hacer notar algunas afirmaciones que aparecen en el libro “Great Secret Count St Germain”, en el cual se citan documentos donde Shakespeare afirma que él no escribió tales obras, ya que su verdadero nombre es Shakspere y no “Shake-speares”, como aparece en el “First Folio”. Al parecer esta es una referencia velada de Francis Bacon a la diosa griega Atenea, diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra justa, a quien los antiguos griegos llamaban “la sacudidora de lanzas” (“The Spear Shaker”).

    El mundo de la letras y de las instituciones políticas y sociales pareciera estar entrelazado en la obra de Francis Bacon. Frances Yates se ha encargado de evidenciarlo por el lado de las obras de Shakespeare, mientras que en otro foro hemos relacionado fuertemente al Quijote con el ideal acuariano.

    Que la labor del Maestro R. prosiga sin prisa pero sin pausa para hacer emerger el ideal acuariano en la nueva civilización y cultura.

  • El budismo tibetano en las Mahatma Letters

    Lhassa. Nicholas Roerich. 1947.

    Comparto algunos extractos de las Mahatma Letters [1] (y un agregado), enviadas por los Mahatmas M y KH a A.P. Sinnet, de las cuales se puede deducir que los Maestros M, KH y DK son practicantes del Budismo IndoTibetano (al igual que su “Jefe” el MahaChohan), perteneciendo específicamente a la escuela refomada Gelug, de los bonetes amarillos, cuyo líder espiritual y temporal es S.S. el Dalai Lama. [2] Y que aunque aparentemente no pertenezcan “exotéricamente” a ninguna Escuela Hinduista Advaita, la Enseñanza que transmitieron a través del Movimiento Teosófico y AgniYogui, incluye (pero trasciende) a ambas Tradiciones, la Budista IndoTibetana y la Hinduísta Advaita.

    No son todas las citas recuperables sobre este aspecto, pues en realidad la mayoría de las Cartas Mahatma hacen referencia directa o indirecta a la filación de estos Mahatmas a la Rama Tibetana de la Jerarquía Oculta.

    Con excepción del M. DK, quien explícitamente se dice tibetano, Lama de “cierta” jerarquía, y hace mención de que debido a sus actividades exotéricas de educación en uno de Lamasterios del Tíbet Central, se le considera como el Abad de dicha lamasería [3]. Consideraba a M y KH (por su orígen Rajput y Kashmir [4] – indos ambos) como pertenecientes a alguna de las escuelas filosóficas del hinduísmo. Y siendo el Advaita Vedanta la más avanzada, pura y sofisticada de todas, los presuponía pertenecientes a dicha tradición. Como verán, KH mismo dice que ni él ni M son ni han sido nunca advaitas. Sin embargo, también, la misma tradición nos dice que el Advaita Vedanta y el Budismo Indotibetano son idénticos (ver agregado al final de los textos).[5]

    Este dato es facinante, sobre todo si consideramos que la epistemología arcanista es una exquisita mezcla de budismo vajrayana y vedantismo advaita. Y que el VII tomo de The Tapestry of the Gods, titulado Infinitization of Selfhood [6]-que es un tratado filosófico consagrado a la deconstrucción del ego- está dedicado al “gran sabio Sri Sankarakarya”, el más grande expositor de la escuela del Advaita Vedanta.

    Así tenemos que el Advaita Vedanta y el Budismo Vajrayana, dos doctrinas no-teístas y no-duales, como ya he expresado anteriormente, son las dos Tradiciones de las cuales se nutre (o a través de las cuales se expresa públicamente) la Rama Transhimaláyica de la Teosofía moderna. Dentro de la cual incluyo la obra de AAB/DK, por su puesto.

    A continuación algunos de los extractos de la Mahatma Letters.

    There are even at the present moment three centres of the Occult Brotherhood in existence, widely separated geographically, and as widely exoterically — the true esoteric doctrine being identical in substance though differing in terms; all aiming at the same grand object, but no two agreeing seemingly in the details of procedure. It is an every day occurrence to find students belonging to different schools of occult thought sitting side by side at the feet of the same Guru. Upasika (Madam B.) and Subba Row, though pupils of the same Master, have not followed the same Philosophy — the one is Buddhist and the other an Adwaitee. Many prefer to call themselves Buddhists not because the word attaches itself to the ecclesiastical system built upon the basic ideas of our Lord Gautama Buddha’s philosophy, but because of the Sanskrit word “Buddhi” — wisdom, enlightenment; and as a silent protest to the vain rituals and empty ceremonials, which have in too many cases been productive of the greatest calamities. Such also is the origin of the Chaldean term Mage.

    MH-85

    Letter No. 4
    Apparently received 5th November {1880}.
    Madam and Colonel O. arrived at our house, Allahabad, on December the 1st, 1880. Col. O. went to Benares on the 3rd — Madam joined him on the 11th. Both returned to Allahabad on 20th and stayed until 28th.
    Amrita Saras, Oct. 29.

    My Dear Brother,

    I could assuredly make no objection to the style which you have kindly adopted, in addressing me by name, since it is, as you say, the outcome of a personal regard even greater than I have as yet deserved at your hands. The conventionalities of the weary world, outside our secluded “Ashrums,” trouble us but little at any time; least of all now, when it is men not ceremony-masters, we seek, devotion, not mere observances. More and more a dead formalism is gaining ground, and I am truly happy to find so unexpected an ally in a quarter where, hitherto there have not been too many — among the highly educated classes of English Society. A crisis, in a certain sense, is upon us now, and must be met. I might say two crises — one, the Society’s, the other for Tibet. For, I may tell you in confidence, that Russia is gradually massing her forces for a future invasion of that country under the pretext of a Chinese War. If she does not succeed it will be due to us; and herein, at least we will deserve your gratitude. You see then, that we have weightier matters than small societies to think about; yet, the T.S. must not be neglected. The affair has taken an impulse, which, if not well guided, might beget very evil issues. Recall to mind the avalanches of your admired Alps, that you have often thought about, and remember that at first their mass is small and their momentum little. A trite comparison you may say, but I cannot think of a better illustration, when viewing the gradual aggregation of trifling events, growing into a menacing destiny for the Theos. Soc. It came quite forcibly upon me the other day as I was coming down the defiles of Kouenlun — Karakorum you call them — and saw an avalanche tumble. I had gone personally to our chief to submit Mr. Hume’s important offer, and was crossing over to Lhadak on my way home. What other speculations might have followed I cannot say. But just as I was taking advantage of the awful stillness which usually follows such cataclysm, to get a clearer view of the present situation and the disposition of the “mystics” at Simla, I was rudely recalled to my senses. A familiar voice, as shrill as the one attributed to Saraswati’s peacock — which, if we may credit tradition, frightened off the King of the Nagas — shouted along the currents “Olcott has raised the very devil again! . . . The Englishmen are going crazy. . . . Koot Hoomi, come quicker and help me!” — and in her excitement forgot she was speaking English. I must say, that the “Old Lady’s” telegrams do strike one like stones from a catapult!

    What could I do but come? Argument through space with one who was in cold despair, and in a state of moral chaos was useless. So I determined to emerge from the seclusion of many years and spend some time with her to comfort her as well as I could. But our friend is not one to cause her mind to reflect the philosophical resignation of Marcus Aurelius. The fates never wrote that she could say: “It is a royal thing, when one is doing good to hear evil spoken of himself.” . . . I had come for a few days, but now find that I myself cannot endure for any length of time the stifling magnetism even of my own countrymen. I have seen some of our proud old Sikhs drunk and staggering over the marble pavement of their sacred Temple. I have heard an English-speaking Vakil declaim against Yog Vidya and Theosophy, as a delusion and a lie, declaring that English Science had emancipated them from such “degrading superstitions,” and saying that it was an insult to India to maintain that the dirty Yogees and Sunnyasis knew anything about the mysteries of nature; or that any living man can or ever could perform any phenomena! I turn my face homeward to-morrow.

    The delivery of this letter may very possibly be delayed for a few days, owing to causes which it will not interest you for me to specify. Meanwhile, however, I have telegraphed you my thanks for your obliging compliance with my wishes in the matters you allude to in your letter of the 24th inst. I see with pleasure, that you have not failed to usher me before the world as a possible “confederate.” That makes our number ten, I believe? But I must say, that your promise was well and loyally fulfilled. Received at Umritsur on the 27th inst., at 2 p.m., I got your letter about thirty miles beyond Rawul Pindee, five minutes later, and had an acknowledgment wired to you from Jhelum at 4 p.m. on the same afternoon. Our modes of accelerated delivery and quick communications are not then, as you will see, to be despised by the Western world, or even the Aryan, English-speaking and skeptical Vakils.

    I could not ask a more judicial frame of mind in an ally than that in which you are beginning to find yourself. My Brother, you have already changed your attitude toward us in a distinct degree: what is to prevent a perfect mutual understanding one day!

    Mr. Hume’s proposition has been duly and carefully considered. He will, no doubt, advise you of the results as expressed in my letter, to him. Whether he will give our “modes of action” as fair a trial as yourself — is another question. Our Maha (the “Chief”) has allowed me to correspond with both of you, and even — in case an Anglo-Indian Branch is formed — to come some day in personal contact with it. It now depends entirely on you. I cannot tell you more. You are quite right as to the standing of our friends in the Anglo-Indian world having been materially improved by the Simla visit; and, it is also true, though you modestly refrain from saying so, that we are mainly indebted to you for this. But quite apart from the unlucky incidents of the Bombay publications, it is not possible that there should be much more at best than a benevolent neutrality shown by your people toward ours. There is so very minute a point of contact between the two civilisations they respectively represent, that one might almost say they could not touch at all. Nor would they but for the few — shall I say eccentrics? — who, like you, dream better and bolder dreams than the rest; and provoking thought, bring the two together by their own admirable audacity. Has it occurred to you that the two Bombay publications, if not influenced, may at least have not been prevented, by those who might have done so, because they saw the necessity for that much agitation to effect the double result of making a needed diversion after the Brooch Grenade, and, perhaps, of trying the strength of your personal interest in occultism and theosophy? I do not say it was so; I but enquire whether the contingency ever presented itself to your mind. I have already caused it to be intimated to you that if the details given in the stolen letter had been anticipated in the Pioneer — a much more appropriate place, and where they would have been handled to better advantage — that document would not have been worth anyone’s while to purloin for the Times of India, and therefore no names would have appeared.

    Colonel Olcott is doubtless “out of time with the feelings of English people” of both classes; but nevertheless more in time with us than either. Him we can trust under all circumstances, and his faithful service is pledged to us come well, come ill. My dear Brother, my voice is the echo of impartial justice. Where can we find an equal devotion? He is one who never questions, but obeys; who may make innumerable mistakes out of excessive zeal but never is unwilling to repair his fault even at the cost of the greatest self-humiliation; who esteems the sacrifice of comfort and even life something to be cheerfully risked whenever necessary; who will eat any food, or even go without; sleep on any bed, work in any place, fraternise with any outcast, endure any privation for the cause. . . . I admit that his connection with an A. I. Branch would be “an evil” — hence, he will have no more to do with it than he has with the British, (London Branch). His connection will be purely nominal, and may be made more so, by framing your Rules more carefully than theirs; and giving your organization such a self-acting system of Government as would seldom if ever require any outside interference. But to make an independent A.I.B. with the self-same objects, either in whole or apart, as the Parent Society and with the same directors behind the scenes would be not only to deal a mortal blow at the Theos. Soc. but also put upon us a double labour and anxiety without the slightest compensating advantage that any of us can perceive. The Parent S. has never interfered in the slightest degree with the British T.S., nor indeed with any other Branch, whether religious or philosophical. Having formed, or caused to be formed a new branch, the Parent S. charters it (which it cannot now do without our Sanction and signatures), and then usually retires behind the scenes, as you would say. Its further connection with the subject branches is limited to receiving quarterly accounts of their doings and lists of the new Fellows, ratifying expulsions — only when specially called upon as an arbitrator to interfere on account of the Founders’ direct connection with us — etc., etc.; it never meddles otherwise in their affairs except when appealed to as a sort of appelate court. And the latter depending on you, what is there to prevent your Society from remaining virtually independent? We are, even more generous than you British are to us. We will not force upon, nor even ask you to sanction a Hindu “Resident” in your Society, to watch the interests of the Parent Paramount Power when we have once declared you independent; but will implicitly trust to your loyalty and word of honour. But if you now so dislike the idea of a purely nominal executive supervision by Col. Olcott — an American of your own race — you would surely rebel against dictation from a Hindu, whose habits and methods are those of his own people, and whose race, despite your natural benevolence, you have not yet learnt to tolerate, let alone to love or respect. Think well before you ask for our guidance. Our best, most learned. and highest adepts are of the races of the “greasy Tibetans”; and the Penjabi Singhs — you know the lion is proverbially a dirty and offensive beast, despite his strength and courage. Is it certain that your good compatriots would more easily forgive our Hindu solecisms in manners than those of their own kinsmen of America? If my observations have not misled I should say this was doubtful. National prejudices are apt to leave one’s spectacles undimmed. You say “how glad we should be, if that one (to guide you) were yourself,” meaning your unworthy correspondent. My good Brother, are you certain, that the pleasant impression you now may have from our correspondence, would not instantly be destroyed upon seeing me? And which of our holy Shaberons has had the benefit of even the little university education and inkling of European manners that has fallen to my share? An instance: I desired Mad. B. to select among the two or three Aryan Punjabees who study Yog Vidya, and our natural mystics, one, whom — without disclosing myself to him too much I could designate as an agent between yourself and us, and whom I was anxious to dispatch to you, with a letter of introduction, and have him speak to you of Yoga and its practical effects. This young gentleman who is as pure as purity itself, whose aspirations and thoughts are of the most spiritual ennobling kind, and who merely through self-exertion is able to penetrate into the regions of the formless worlds — this young man is not fit for — a drawing-room. Having explained to him that the greatest good might result for his country if he helped you to organize a Branch of English mystics by proving to them practically to what wonderful results led the study of Yog, Mad. B. asked him in guarded and very delicate terms to change his dress and turban before starting for Allahabad — for, though she did not give him this reason, they were very dirty and slovenly. You are to tell Mr. Sinnett — she said — that you bring him a letter from our Brother K., with whom he corresponds. But, if he asks you anything either of him or the other Brothers answer him simply and truthfully that you are not allowed to expatiate upon the subject. Speak of Yog and prove to him what powers you have attained. This young man who had consented wrote later on the following curious letter: “Madam,” he said, “you who preach the highest standards of morality, of truthfulness, etc., you would have me play the part of an imposter. You ask me to change my clothes at the risk of giving a false idea of my personality and mystifying the gentleman you send me to. And what if he asks me if I personally know Koot’hoomi, am I to keep silent and allow him to think I do? This would be a tacit falsehood, and guilty of that, I would be thrown back into the awful whirl of transmigration!” Here is an illustration of the difficulties under which we have to labour. Powerless to send to you a neophyte before you have pledged yourself to us — we have to either keep back or despatch to you one who at best would shock if not inspire you at once with disgust! The letter would have been given him by my own hand; he had but to promise to hold his tongue upon matters he knows nothing about and could give but a false idea of, and to make himself look cleaner. Prejudice and dead letter again. For over a thousand years, — says Michelet, — the Christian Saints never washed themselves! For how long will our Saints dread to change their clothes for fear of being taken for Marmaliks and the neophytes of rival and cleaner sects!

    But these, our difficulties, ought not to prevent you from beginning your work. Colonel O. and Mad. B. seeming willing to become personally responsible for both yourself and Mr. Hume, if you yourself are ready to answer for the fidelity of any man your party may choose as the leader of the A.I.T.S., we are content that the trial shall be made. The field is yours and no one will be allowed to interfere with you except myself on behalf of our Chiefs when you once do me the honour to prefer me to the others. But before one builds the house he makes the plan. Suppose you draft a memorandum as to the constitution and policy of management of the A.I. Society you have in mind and submit it for consideration? If our Chiefs agree to it — and it is not surely they who would show themselves obstructive in the universal onward march, or retard this movement to a higher goal — then you will at once be chartered. But they must first see the plan; and I must ask you to remember that the new Society shall not be allowed to disconnect itself with the Parent Body, though you are at liberty to manage your affairs in your own way without fearing the slightest interference from its President so long as you do not violate the general Rules. And upon this point I refer you to Rule 9. This is the first practical suggestion coming from a Cis and Trans-Himalayan “cave-dweller” whom you have honoured with your confidence.

    And now about yourself personally. Far be it from me to discourage one so willing as yourself by setting up impossible barriers to your progress. We never whine over the inevitable but try to make the best of the worst. And though we neither push nor draw into the mysterious domain of occult nature those who are unwilling; never shrink from expressing our opinions freely and fearlessly, yet we are ever as ready to assist those who come to us; even to — agnostics who assume the negative position of “knowing nothing but phenomena and refuse to believe in anything else.” It is true that the married man cannot be an adept, yet without striving to become “a Raja Yogi” he can acquire certain powers and do as much good to mankind and often more, by remaining within the precincts of this world of his. Therefore, shall we not ask you to precipitately change fixed habits of life, before the full conviction of its necessity and advantage has possessed you. You are a man to be left to lead himself, and may be so left with safety. Your resolution is taken to deserve much: time will effect the rest. There are more ways than one for acquiring occult knowledge. “Many are the grains of incense destined for one and the same altar: one falls sooner into the fire, the other later — the difference of time is nothing,” remarked a great man when he was refused admission and supreme initiation into the mysteries. There is a tone of complaint in your question whether there ever will be a renewal of the vision you had, the night before the picnic day. Methinks, were you to have a vision nightly, you would soon cease to “treasure” them at all. But there is a far weightier reason why you should not have a surfeit — it would be a waste of our strength. As often as I, or any of us can communicate with you, whether by dreams, waking impressions, letters (in or out of pillows) or personal visits in astral form — it will be done. But remember that Simla is 7,000 feet higher than Allahabad, and the difficulties to be surmounted at the latter are tremendous. I abstain from encouraging you to expect too much, for, like yourself, I am loathe to promise what, for various reasons, I may not be able to perform.

    The term “Universal Brotherhood” is no idle phrase. Humanity in the mass has a paramount claim upon us, as I try to explain in my letter to Mr. Hume, which you had better ask the loan of. It is the only secure foundation for universal morality. If it be a dream, it is at least a noble one for mankind and it is the aspiration of the true adept.

    Yours faithfully,

    Koot’ Hoomi Lal Singh.

    ML 4

    The great event — the triumph of our “Sons of the Fire Mist” the inhabitants of “Shambullah” (when yet an island in the Central Asian Sea) over the selfish but not entirely wicked magicians of Poseidonis occurred just 11,446 ago.

    ML 23b

    I cannot close without telling you of an incident which, however ludicrous, has led to something that makes me thank my stars for it, and will please you also. Your letter, enclosing that of C.C.M. was received by me on the morning following the date you had handed it over to the “little man.” I was then in the neighbourhood of Pari-Jong, at the gun-pa of a friend, and was very busy with important affairs. When I received intimation of its arrival, I was just crossing the large inner courtyard of the monastery; bent upon listening to the voice of Lama Ton-dhub Gyatcho, I had no time to read the contents. So, after mechanically opening the thick packet, I merely glanced at it, and put it, as I thought, into the travelling bag I wear across the shoulder. In reality though, it had dropped on the ground; and since I had broken the envelope and emptied it of its contents, the latter were scattered in their fall. There was no one near me at the time, and my attention being wholly absorbed with the conversation, I had already reached the staircase leading to the library door, when I heard the voice of a young gyloong calling out from a window, and expostulating with someone at a distance. Turning round I understood the situation at a glance; otherwise your letter would have never been read by me for I saw a venerable old goat in the act of making a morning meal of it. The creature had already devoured part of C.C.M.’s letter, and was thoughtfully preparing to have a bite at yours, more delicate and easy for chewing with his old teeth than the tough envelope and paper of your correspondents epistle. To rescue what remained of it took me but one short instant, disgust and opposition of the animal notwithstanding — but there remained mighty little of it! The envelope with your crest on had nearly disappeared, the contents of the letters made illegible — in short I was perplexed at the sight of the disaster. Now you know why I felt embarrassed: I had no right to restore it, the letters coming from the “Eclectic” and connected directly with the hapless “Pelings” on all sides. What could I do to restore the missing parts! I had already resolved to humbly crave permission from the Chohan to be allowed an exceptional privilege in this dire necessity, when I saw his holy face before me, with his eye twinkling in quite an unusual manner, and heard his voice: “Why break the rule? I will do it myself.” These simple words Kam mi ts’har — “I’ll do it,” contain a world of hope for me. He has restored the missing parts and done it quite neatly too, as you see, and even transformed a crumpled broken envelope, very much damaged, into a new one — crest and all. Now I know what great power had to be used for such a restoration, and this leads me to hope for a relaxation of severity one of these days. Hence I thanked the goat heartily; and since he does not belong to the ostracised Peling race, to show my gratitude I strengthened what remained of teeth in his mouth, and set the dilapidated remains firmly in their sockets, so that he may chew food harder than English letters for several years yet to come.

    ML 54

    (1) For centuries we have had in Thibet a moral, pure hearted, simple people, unblest with civilization, hence — untainted by its vices. For ages has been Thibet the last corner of the globe not so entirely corrupted as to preclude the mingling together of the two atmospheres — the physical and the spiritual. And he would have us exchange this for his ideal of civilization and Govt.! This is pure self peroration, an intense passion for hearing himself discuss, and for imposing his ideas upon every one.

    ML 98

    Letter No. 106
    {November 20, 1880}

    I desire to answer your letter carefully and explicitly. I must, therefore, ask you to accord me a few days longer when I will be quite at leisure. We have to take measures for effectually protecting our country and vindicating the spiritual authority of our Priestly King. Perhaps, never, since the invasion of Alexander and his Greek legions have so many Europeans stood together under arms so near to our frontiers as they do now. My friend, your correspondents seem to acquaint you with the greatest news but superficially — at best: perhaps, because they do not know it themselves. Never mind it will all be known some day. However, as soon as I get a few hours leisure, you will find at your service your friend.

    K. H.

    Try to believe more than you do in the “old lady.” She does rave betimes; but she is truthful and does the best she can for you.

    ML 106

    By the way, that is the highest form of adeptship man can hope for on our planet. But it is as rare as the Buddhas themselves, the last Khobilgan who reached it being Sang-Ko-Pa of Kokonor (XIV Century), the reformer of esoteric as well as of vulgar Lamaism. Many are those who “break through the egg-shell,” few who, once out are able to exercise their Nirira namastaka fully, when completely out of the body. Conscious life in Spirit is as difficult for some natures as swimming, is for some bodies.

    ML 9

    All this reminds one of wrangling for seniorship. If our doctrines clash too much with your theories then we can easily give up the subject and talk of something else. Study the laws and doctrines of the Nepaulese Swabhavikas, the principal Buddhist philosophical school in India, and you will find them the most learned as the most scientifically logical wranglers in the world. Their plastic, invisible, eternal, omnipresent and unconscious Swabhavat is Force or Motion ever generating its electricity which is life.

    ML 22

    It seems necessary for a proper study and correct understanding of our Philosophy and the benefit of those whose inclination leads them to seek esoteric knowledge from the Northern Buddhist Source; and in order that such teaching should not be even virtually imposed or offered to those Theosophists who may differ from our views, that an exclusive group composed of those members who desire to follow absolutely the teachings of the School to which we, of the Tibetan Brotherhood, belong, should be formed under Mr. Sinnett’s direction and within the “London Lodge T.S.” Such is, in fact, the desire of the Maha Chohan. Our last year’s experience amply shows the danger of so recklessly submitting our sacred doctrines to the unprepared world. We expect, therefore, and are resolved to urge, if necessary more caution than ever from our followers in the exposition of our secret teachings. Consequently many of the latter which Mr. Sinnett and his fellow-students may from time to time receive from us, will have to be kept entirely secret from the world — if they would have us give them our help in that direction.

    ML 85

    He believes himself wronged, because he fails to become our sole centre of attraction; he attitudinises before himself and feels maddened to fury in finding no one who would admire him; writes out a Hebrew passage which means in Eliphas Levi’s book as I have rendered it, and failing to catch me in a new contradiction, for the purpose of which he went to the trouble of quoting it, he impresses himself with the illusion that he is “far more of an Adwaitee” than either M. or myself ever were (an easy thing to prove since we never were Adwaitees).

    ML 52

    . . . We are not Adwaitees, but our teaching respecting the one life is identical with that of the Adwaitee with regard to Parabrahm. And no true philosophically brained Adwaitee will ever call himself an agnostic, for he knows that he is Parabrahm and identical in every respect with the universal life and soul — the macrocosm is the microcosm and he knows that there is no God apart from himself, no creator as no being. Having found Gnosis we cannot turn our backs on it and become agnostics.

    ML 10

    Letter No. 100
    [This communication is written across the lines of a letter of H.P.B.’s to A.P.S.; the subject matter of the 2 letters however bear no relation to each other. — ED.]

    The new “guide” has meanwhile a few words to say to you. If you care anything about our future relations, then, you better try to make your friend and colleague Mr. Hume give up his insane idea of going to Tibet. Does he really think that unless we allow it, he, or an army of Pelings will be enabled to hunt us out, or bring back news, that we are, after all, but a “moonshine” as she calls it. Madman is that man who imagines that even the British Govt: is strong and rich enough and powerful enough to help him in carrying out his insane plan! Those whom we desire to know us will find us at the very frontiers. Those who have set against themselves the Chohans as he has — would not find us were they to go L’hassa with an army. His carrying out the plan will be the signal for an absolute separation between your world and ours. His idea of applying to the Govt: for permission to go to Tibet is ridiculous. He will encounter dangers at every step and — will not even hear the remotest tidings about ourselves or our whereabouts. Last night a letter was to be carried to him as well as to Mrs. Gordon. The Chohan forbid it. You are warned, good friend — act accordingly.

    K. H.

    ML 100

    Yet I confess that I, individually, am not yet exempt from some of the terrestrial attachments. I am still attracted toward some men more than toward others, and philanthropy as preached by our Great Patron — “the Saviour of the World — the Teacher of Nirvana and the Law . . . .” has never killed in me either individual preferences of friendship, love — for my next of kin, or the ardent feeling of patriotism for the country — in which I was last materially individualized.

    ML 8

    Y el agregado:

    Vedantism and Buddhism*
    [From The Theosophist, August, 1884.]
    [*Comment by “An Enquirer” on “The Vedantasara” with Damodar’s Note appended. — EDS.]

    In the review of the Vedantasara on page 318 of Vol. IV of the Theosophist, I find the reviewer asserting that Sankaracharya’s Adwaita teaching is identical with the Buddhistic exposition of Gautama Buddha, and that Sankaracharya “throughout his works keeps wisely silent about the esoteric doctrine taught by Gautama Buddha.” He further challenges the Arya to disprove his statements. I now beg to draw the attention of the reviewer to page 76 of the Arya for this month, where a translation of Sankaracharya’s remarks against Buddhism is given, and would like to know how he can reconcile this with his assertions.

    9th June 1884. An ENQUIRER.

    Note. — The translation in the Arya is of Sankaracharya’s Commentary on the Brahma Sutras of Vyasa. The Bouddhas, therefore, referred to therein, could not have been the followers of Gautama Buddha who lived only about twenty-five hundred years ago, while Vyasa, who mentions the Bouddhas in his Sutras — against whom only does Sankaracharya argue — preceded him by several thousand years. Consequently the fact that Sankaracharya remains silent throughout his works about the esoteric doctrine taught by Gautama Buddha, remains perfectly sound and unassailed. Probably the so-called “Buddhist” religion in the time of Vyasa, the writer of the Brahma Sutras, was degenerated as we find the Vedic Religion in our times. Gautama was one of the reformers, and although his followers may have been known by the same name, it does not follow that the opposition to a religion called Buddhistic necessarily means antagonism to the teachings of Gautama. If that were the case, Gautama himself might be called an opponent of Buddhism, for he went against its abuses, and thus against the degenerated system known as Buddhism before his time. We maintain that the Arhat Doctrine of which the latest public expounder was Gautama Buddha, is identical with the Adwaitee Philosophy, whose latest public exponent was Sankaracharya. Hence the latter Philosopher’s silence about the former’s teaching. The objections urged by “An Enquirer” were already anticipated and answered by Mr. Subba Row in his article on “Sankara’s Date and Philosophy.” (See Vol. IV, Theosophist, page 306.)* — D. K. M. [El énfasis es mío.- LAHR]

    *[Republished in Five Years of Theosophy, pp. 278-308. See also 1st footnote in “The Metaphysical Basis of ‘Esoteric Buddhism’ ” below. — EDS.]

    [1] The Mahatma Letters. http://www.theosociety.org/pasadena/mahatma/ml-hp.htm

    [2] Véase: “El Budismo Tibetano y la Tradición Bön”

    [3] Acerca de la figura histórica del Maestro DK léase: “Sobre el Maestro Tibetano Djwhal Khul y el 9no Panchen Lama”

    [4] Sobre la nacionalidad de los Maestros M y KH consúltese: Bailey, Alice. Iniciación Humana y Solar. Kier. Bs As. pp. 56 y 57.

    [5] Al leer este trabajo deberá tenerse presente siempre la siguiente cita del Maestro DK en Los Rayos y las Iniciaciones. pag. 284: “El Maestro K.H., en uno de los pocos (muy pocos) párrafos del libro The Mahatmas Letters (Cartas de los Mahatmas) las cuales son auténticas y no simplemente un trabajo de H.P.B. dio una indicación a los aspirantes de esa época, cuando dijo que muchos de ellos eran “espiritualmente egoístas”.”

    Y también la forma en que las Cartas Mahatma fueron escritas según A. Trevor Baker -su compilador- en The Writing of the Mahatma Letters. http://www.theosociety.org/pasadena/mahatma/ml-pubno.htm

    [6] Michael Robbins es Presidente de la Universidad de los Siete Rayos y prolífico autor. Ha escrito varios libros que profundizan en la obra del AAB/DK. Para concer más de la USR y su obra consúltese: http://www.sevenray.com

    Mayo 24 de 2002

  • Etapa II. El Discípulo que está en la Luz

    En esta etapa la conciencia del probacionista se ocupa definidamente de vencer el espejismo y corregir la visión distorsionada y miope del hombre que estuvo sumergido en la vida de la materia o de la forma. Ahora trata de ver la nueva visión, controlar el mundo de reacciones emocionales y trabajar en un nuevo medio, el de la Luz.

    Los Maestros nunca trabajan en el plano astral. Aunque ciertas escuelas de ocultismo lo enseñen, no es verdad porque para Ellos (que han vencido el espejismo y la ilusión) el plano astral no existe; sólo es un concepto ilusorio de una mente del tipo kama manásico (deseo-mente) -la mente del aspirante común. Por lo tanto, en esta etapa, el discípulo es cuidado y guiado por alguien que aún está sujeto al espejismo, y es al mismo tiempo consciente de la naturaleza efímera del plano astral.

    Hay tantos aspirantes en el mundo que yo desearía, antes de proseguir con otros temas, mencionar la índole del trabajo que los Maestros tratan de realizar con Sus grupos de discípulos en esta hora de crisis mundial. Es un tema de suma importancia [e660] para el mundo desde el punto de vista de los Maestros. Recuerden que en todas nuestras observaciones y en el esfuerzo de ustedes por comprender, trato de descentralizarlos, dándoles en lo posible simplificado el punto de vista de la Jerarquía, para que pueda ser comprendido por el aspirante término medio.

    [i720] En lo que a los aspirantes concierne, lo que los Maestros tratan de hacer es estimular la llama del espíritu en ellos, para que puedan incendiar al mundo. Los fuegos del razonamiento y de la sustancia, del karma y su vehículo, la materia, azotan el mundo de hoy. El fuego hay que combatirlo con fuego y, como bien saben, para sofocar el ardiente infierno que devasta hoy al mundo hay que oponerle el fuego del espíritu, el cual debe ser utilizado y distribuido con eficacia por los discípulos de los Maestros. La tarea de Shamballa, referente a la Jerarquía, es de naturaleza similar, pero se expresa en un nivel más elevado, propagando al máximo el fuego de la Voluntad. En último análisis, el fuego que debe ser utilizado por los discípulos en el mundo, es el de la voluntad de amar.

    Este fuego no es lo que creen. La voluntad de amar significa amar al gran Todo y también poseer la capacidad de hacer lo necesario para bien del grupo en forma correcta y con la debida habilidad de actuar. Involucra la capacidad de actuar firmemente donde surge la necesidad, pues el discípulo posee amplia visión y no se deja engañar por la perspectiva inmediata. Trabaja y se prepara para el futuro. En otras palabras, constituye la intención amorosa de incendiar al mundo con la nueva idea del “espíritu de relación”, comenzando en sí mismo, la familia y el grupo inmediato. Ésta es la voluntad de incendiar. Sería conveniente reflexionar profundamente sobre estas ideas. Para llevar a cabo y hacer efectiva esta ígnea estimulación, el discípulo tiene que aplicarse el fuego a sí mismo y verse, en la llama resultante, como verdaderamente es. El fuego del aspecto material -el de la personalidad aún prevalece demasiado y es muy poderoso en la vida de los aspirantes, por eso causan daño. Deseo recordarles que el fuego del plano mental -el de la mente- es el reflejo -el reflejo distorsionado del fuego del espíritu. Algunos discípulos utilizan sólo el fuego de la mente; en sus momentos mejores y más elevados tratan de utilizar el fuego del amor para neutralizar los fuegos de la mente censuradora, pero en el mejor de los casos no es una afluencia espontánea, sino un esfuerzo laborioso de ser bueno, de abstenerse -mediante una drástica autodisciplina de expresar lo que sus mentes criticadoras dicen, o de actuar según las opiniones que pueden haberse [e661] formado por el empleo del fuego de la mente. Este fuego por lo general va dirigido a un hermano, y el esfuerzo para no [i721] utilizarlo crea inevitablemente un vacío o una barrera. No existe verdadero amor activo entre la mayoría de los aspirantes, sino sólo un gran esfuerzo de la personalidad para no criticar. Se concentran en la necesidad reconocida y básica de no criticar, porque es lo correcto, y se recompensa a quienes lo logran, pero la concentración no se basa en el efecto que produce en los demás, cuando el fuego de la mente se desata con sus resultados destructores, consumidores y perjudiciales.

    Los Maestros ansían, por lo tanto, “quemar al discípulo en el fuego de la voluntad de amar, para que sea liberado y desaparezcan las barreras que impiden la afluencia de la fuerza avatárica”. ¿Por qué es así? Porque los discípulos en el mundo, no la masa, obstruyen actualmente la Venida del Avatar y obstaculizan Su intención. Él no decidirá venir hasta que los discípulos y aspirantes del mundo efectúen los necesarios cambios en sí mismos, pues no existirá “suficiente voluntad para amar con ígnea esencia”. Donde existe esa voluntad, pueden acontecer dos cosas:

    1. La afluencia de energía que el Avatar traería Consigo, puede ser aminorada suficientemente como para ser efectiva en la humanidad.

    2. Al Avatar y a quienes trabajan con Él y están bajo Su influencia, se les puede proporcionar un grupo que:

    a. Responda inteligentemente a esa influencia, reconociéndola y absorbiéndola.
    b. Distribuya la energía que afluye.
    c. Interprete ante la humanidad las nuevas fuerzas impulsoras que se ocupan de precipitar la nueva visión, el nuevo orden mundial y los ideales de la nueva era.

    Entonces habrá muchos Discípulos en la Luz y en las graduadas etapas del discipulado.

    La visión que muchos tienen de la influencia y el trabajo del Avatar, es la de una Gran Aparición que daría fin a toda contienda, inauguraría una nueva era de paz y buena voluntad, apaciguaría los corazones de los pueblos y conduciría al género humano a los reinos de la belleza y la felicidad. También culminarían los [i722] anhelantes deseos de innumerables mentes en el transcurso de las épocas y sería el consuelo para una humanidad atribulada; amaría y trataría dulcemente a Su propio pueblo; expulsaría a los malhechores de la faz de la Tierra, para evitar que éstos alteren nuevamente la paz del mundo.

    [e662] Debo decirles que ésta no es una visión de la realidad, sino que se basa en las interpretaciones teológicas y en el egoísmo humano y se funda en el sufrimiento del género humano como también en el fracaso de los discípulos y aspirantes de todas partes en captar la verdadera naturaleza del amor y la visión real del Plan jerárquico.

    Él traerá el Fuego del Amor y emitirá el mensaje del fuego purificador; no impartirá enseñanza sobre las aguas purificadoras, como sucedió hasta ahora, respecto a esta verdad simbólicamente impartida; propagará el fuego que consume y destruye todas las barreras en la naturaleza humana y todas las vallas separatistas entre individuos, grupos y naciones. ¿Como individuos, aspirantes y discípulos, están preparados para someterse a este fuego?

    Cuando un hombre llega a ser un discípulo en la luz, tienen lugar ciertos desarrollos que le permiten percibir con mayor claridad la visión y saber lo que debe hacer, puesto que la luz siempre revela, y ellos son:

    1. El aspirante efectúa una transición de conciencia del plano astral al mental, para lo cual el discípulo que lo ayuda definidamente le proporciona apoyo y guía.

    2. El aspirante aprende a distinguir, oportuna e infaliblemente, entre los pares de opuestos.

    3. El aspirante se da cuenta de que finalmente debe liberarse del espejismo y ayudar a liberar al mundo.

    Estas tres etapas están expuestas en el Libro de las Reglas para los discípulos en el sendero de probación. La regla que las explica puede traducirse aproximadamente en lenguaje moderno, de la manera siguiente:

    “El que huella el Camino da un salto adelante y abandona el mundo de la vida flexible. Efectúa la gran transición y deja atrás el camino acuoso. Camina sobre el agua y [i723] no se sumerge en ella. Un discípulo, llevando una luz, lo conduce de la mano, de una luz a una Luz mayor.

    “Es la Transición en el camino inferior que prepara para otro superior.

    “Quien está en el Camino llega a darse cuenta de una y otra cosa. Aparecen los polos. Ambos atraen su vida cotidiana, primero uno y después el otro; se mueve entre ambos. Debe producirse una transformación; los dos se convierten en uno. Se ha dado un paso hacia la unidad. Sigue adelante [e663] entre ambos. Un discípulo en la Luz esparce luz a ambos lados, y así el pequeño puede caminar.

    Esta Transformación en el camino dual, conduce al Camino.

    “Quien recorre el Camino mira a su alrededor y ve la vida a través de una bruma. Las nieblas y brumas del espejismo envuelven los valles y las colinas de la vida, debiendo disiparlas y trasmutarías por medio de los ardientes rayos de la resplandeciente luz. Un discípulo en la luz dirige la ardiente e ígnea luz que disipa la enervante bruma.

    “Esto es Transmutación. Estos fuegos liberan la luz oculta y la fusionan con la luz mayor”.

    Por lo tanto, en estos tres procesos se aprenden las primeras lecciones, guiados por un discípulo mucho más avanzado que el discípulo en la Luz (aunque todavía no es un adepto). A medida que esto transcurre, el aspirante no se da cuenta del interés del Maestro. El Maestro recibe regularmente informes basados sobre ciertos gráficos del discípulo avanzado que tiene a su cargo al neófito. De esta manera se establecen muchas relaciones jerárquicas. Una vez establecidas -por el trabajo realizado en el Ashrama de un Maestro y no en el plano físico- persisten, constituyendo uno de los factores que produce:

    1. La integridad jerárquica.

    2. La oportuna y estrecha relación entre la humanidad y la Jerarquía.

    En la actualidad se acrecienta grandemente el número de personas que se relacionan de este modo, y los discípulos avanzados de los Maestros que aceptan discípulos, están excesivamente ocupados entrenando [i724] aspirantes, y dedicados al trabajo que implica la grave crisis mundial. Los aspirantes así entrenados constituyen en realidad el núcleo de los futuros servidores del mundo, por lo cual son de real importancia. La tarea a que se dedican es de tres categorías, y mucho aprenden, mientras se ocupan de esto los discípulos avanzados y los iniciados.

    Dichas categorías constituyen el establecimiento de:

    1. Las influencias magnéticas.
    2. La relación telepática.
    3. Los básicos reajustes kármicos.

    La primera tarea que enfrentan los discípulos es llegar a comprender la naturaleza del aspirante del cual se han hecho responsables y establecer una zona o sendero de influencia, para [e664] que puedan ser definidamente útiles y capaces de comunicarse con el aspirante. Podría decirse que en el pasado tales relaciones eran entre alma y alma y requerían un largo período para “alcanzar” el adecuado reconocimiento en la mente y el cerebro del aspirante. En la mayoría de los casos, aún hoy persiste eso método, pero muchos de esos discípulos que prestan ayuda, llevan a cabo (dirigidos por su Maestro) un experimento para trabajar directamente con los aspirantes en el plano físico, involucrando así la relación de la personalidad y también del alma. Esto constituye una relación mucho más difícil, pero es parte de un nuevo proceso de exteriorización del esfuerzo jerárquico, del cual todos los ashramas externos (en lenta formación) son parte. Para que reconozca a los miembros de la Jerarquía se entrena, por este medio, al discípulo en la Luz, siendo consciente primero, de los discípulos más avanzados que él y aprendiendo después, a sopesar sus palabras y sugerencias. En consecuencia, observarán el gran esfuerzo que se está haciendo para acercar los dos centros -la Humanidad y la Jerarquía- en una relación más íntima, tanto objetiva como subjetiva.

    Todos aquellos que en esta vida han pasado de la etapa del discípulo en la Luz a la etapa del discípulo aceptado, reconocieron:

    1. Al discípulo avanzado que ellos descubrieron “en la Luz”. [i725]

    2. Al Maestro. El tema del reconocimiento del Maestro se dilucidará más adelante.

    El consiguiente desarrollo del proceso del intercambio telepático, es algo que debe ser cuidadosamente estudiado. Todos los grupos de discípulos que trabajan dentro o fuera de un ashrama, deben estar en íntima relación telepática y proporcionar un campo de entrenamiento para el desarrollo de este tipo de sensibilidad. Lo primero que debe haber en un grupo de discípulos, es amor y confianza, porque sin ellos no puede haber verdadera trasferencia de ideas. Cuando no existe amor y confianza, deberán desarrollarse definida y conscientemente.

    La segunda regla que rige la relación telepática es evitar cuidadosamente las crisis producidas por la crítica, si desean establecer el ritmo requerido. En todo grupo de discípulos hay quienes hacen después lo que debieron hacer antes; dan prioridad a muchas personas y cosas antes que a sus deberes y responsabilidades espirituales; lógicamente esto proporciona entre sus condiscípulos una razonable (aparentemente justa) crítica. En ciertos momentos la crítica es sin duda un reconocimiento de hechos. Esto significa que el discípulo que critica ha llegado a una etapa [e665] en que basa su razonamiento en el amor, de manera que no produce efectos personales en su propia vida ni en la de su condiscípulo. Es simplemente el reconocimiento amoroso de las limitaciones, como es erróneo cuando estos fehacientes hechos se utilizan para despertar la crítica en quienes no están capacitados para ello y son causa de discusión. El discípulo o aspirante, cuyos defectos son notorios, y no hace los cambios necesarios en sí mismo, erige barreras que deberá destruir con el tiempo, eliminando todo lo que causa crítica. Estas barreras impiden la libre comunicación telepática.

    Podría formularse aquí y se formulará, una interesante pregunta: El grupo de discípulos y aspirantes activos ¿debe sintonizarse con la nota que emiten los discípulos más avanzados del grupo, o disminuirla a un nivel general e inferior, adaptado a los menos avanzados? Expongámosla de otro modo: ¿Los que están menos avanzados en un grupo de discípulos y aspirantes, deben hacer descender a su nivel de trabajo y comprensión a los más desarrollados? ¿Harán un supremo esfuerzo para estar a la altura de la visión superior y alcanzar las actitudes y puntos de vista de los más avanzados? Estas preguntas constituyen un [i726] problema fundamental en todos los ashramas, y únicamente pueden responderlas los mismos discípulos.

    Cuando el discípulo mentor establece los ajustes kármicos, está regido por ciertos requisitos. Debe asegurarse con exactitud qué karma debe agotar en esta encarnación el aspirante que tiene a su cargo. Luego tiene que inducirlo a que agregue a este karma lo que puede llamarse “karma liberador”. Esto es parte de un proceso forzado a que deben someterse voluntaria y libremente todos los que eligen el difícil camino de la iniciación. El discípulo tratará de hacer ciertas cosas a este respecto. Aquí me refiero al discípulo que está en la Luz:

    1. Agota inevitablemente el karma lo más inteligente y conscientemente posible.

    2. Acepta algún karma, que comúnmente podría ser precipitado en una vida posterior.

    3. Comienza a responsabilizarse de parte del karma general de la humanidad, aumentando así su propio karma.

    4. Empieza a agotar parte del karma planetario y a comprender algo del mismo, aunque no asume todavía responsabilidad a este respecto. Sólo después de la tercera iniciación toma parte, conscientemente como individuo, de la responsabilidad kármica del Logos planetario.

    [e666] Quisiera señalar aquí que me refiero al buen y mal karma. La tarea del discípulo colaborador consiste en guiar al discípulo que está en la Luz, a ajustar su karma. El discípulo avanzado lo hace plasmando el pensamiento. Cuando el karma se enfrenta conscientemente se acelera por el poder mental; quizá ésta es la lección principal que el discípulo avanzado debe enseñar al neófito. Así se le ayudará a ver “en la luz” que ilumina su camino, pues el discípulo que lo prepara para la etapa de discípulo aceptado está en constante contacto con el Maestro. De este modo se establece una relación triangular que tiene un valor oculto.

    Esta etapa puede ser relativamente breve si el discípulo en la Luz lo ansía y conscientemente desarrolla la sensibilidad superior. A veces dos vidas son suficientes para abarcar [i727] este período. El discípulo en la Luz es el que huella el camino de lo que se llama “la revelación menor” -menor porque concierne a la revelación de lo que debe hacer durante la vida de la personalidad; no es el camino de la revelación superior de la divinidad y su naturaleza, sino la revelación de lo que ya está manifestado y no lo que debe ser manifestado. Reflexionen sobre esto. El faro del alma revela defectos del carácter, la expresión limitada y la conducta inadecuada, las cuales deben ser corregidas inteligentemente. En los gráficos simbólicos que el discípulo guiador presenta al Maestro dos veces por año, se indica el esfuerzo hecho en ese sentido y no los resultados; lo que cuenta es el esfuerzo. Los resultados serán inevitables, de acuerdo al esfuerzo. Cuando estos gráficos (tres) se relacionan y superponen geométricamente, indican un definido diseño de rayo. Entonces el Maestro puede juzgar el grado y tipo de desarrollo y determinar en qué momento puede autorizar al discípulo avanzado para que solicite, en la etapa del discipulado aceptado, el ingreso del discípulo que tiene a su cargo. Cuando la demanda del aspirante, la solicitud del discípulo guía, la condición kármica y la nota que registra el Maestro coinciden en el tiempo, entonces se llega a la tercera etapa.

    Quisiera recordarles nuevamente que estas tres etapas se relacionan con el trabajo en el ashrama y con la vida y la vitalidad del grupo interno. Este grupo está compuesto, como saben, de antiguos y experimentados discípulos e iniciados, también de neófitos en diferentes etapas de desarrollo y de discípulos que pasan por las numerosas y diversas etapas del sendero. Estas grandes diferencias entre los tipos de discípulos activos producen la interrelación entre los ashramas externos e internos, entre el grupo objetivo en el plano externo y el grupo interno mayor. Esto [e667] conduce a la pregunta que puede surgir en forma normal en las mentes de quienes trabajan en el grupo externo y están relacionados superficialmente con el grupo interno: El nivel de conciencia del ashrama externo ¿está determinado por los miembros de ese grupo o por su relación con todo el ashrama, del cual constituye una parte relativamente pequeña? Cuando un miembro del ashrama formula tal pregunta, indica una definida preocupación por el personal del grupo y no por el grupo como un aspecto del ashrama de algún Maestro. Los discípulos deben [i728] recordar que un ashrama no está restringido a unos pocos que pueden conocerse mutuamente y reunirse como miembros de un ashrama. Un ashrama es un grupo internacional, compuesto de almas encarnadas y desencarnadas; es una síntesis de iniciados de diversos grados y de discípulos aceptados. Los Maestros no consideran iniciados a quienes recibieron la primera iniciación. Sobre este punto debe insistirse.

    A los discípulos que recibieron la segunda iniciación se los considera “iniciados en probación”, y sólo cuando pasaron la tercera iniciación son verdaderos iniciados desde el punto de vista de la Jerarquía. A la primera iniciación se la denomina a veces iniciación lemuriana”, a la segunda, “iniciación atlante”, pero a la tercera iniciación -la de nuestra raza aria- la Jerarquía la considera técnicamente la primera iniciación. Quisiera que reflexionaran sobre este nuevo punto de vista. De allí que el término Discípulo Aceptado abarque las etapas de la primera y segunda iniciaciones; cuando un discípulo ha recibido la tercera iniciación ya no es técnicamente un discípulo aceptado, aunque permanece en el grupo de un Maestro hasta recibir la cuarta iniciación. Hago notar estos tecnicismos a fin de que haya claridad y proporción en sus reflexiones.

    Un ashrama, por lo tanto, representa todas las etapas del desenvolvimiento, desde las más avanzadas hasta las del principiante, como ser, el que lee estas instrucciones. Lo más importante para cada discípulo de un ashrama, es poder elevar su conciencia y responder conscientemente a la vibración ashrámica, a fin de no obstaculizar las actividades planeadas del ashrama. Los discípulos iniciados más avanzados ¿deben detenerse, o esperar y disminuir sus actividades, a fin de dar tiempo y oportunidad a los menos avanzados para que estén a la altura de ellos? Por consiguiente, surge la pregunta: ¿Esperan los discípulos avanzados u obstaculizan los menos avanzados?

    Puedo asegurarles que no se aplica una norma exacta, y quisiera prevenir a los principiantes que no pueden obstaculizar a [e668] los miembros avanzados de un ashrama, pero sí expulsarse a sí mismos de la esfera de actividad, aunque no del grupo. Les corresponde esperar a quienes no están entrenados ni preparados, y no los preparados y realmente dedicados.

    [i729] La tarea del Maestro consiste en estimular al mayor número posible de los que pertenecen a Su grupo, a fin de que trabajen firmemente en los niveles de actividad espiritual, donde el fuego de la voluntad de amar anima y predomina. Parte del ashrama se halla aún en las primeras etapas, luchando por comprender los fuegos de la mente, que deben ser primeramente captados y luego aplicada su esencia ígnea, antes de que el fuego de la voluntad de amar pueda afluir a través del discípulo.

    Debe comprenderse que el trabajo del ashrama sigue su curso y que los discípulos e iniciados (de fervorosos corazones) continúan trabajando sin impedimentos. Esto abarca la reacción individual de los miembros de un ashrama. Pero cuando todo el grupo con vehemente amor vive como almas, entonces el ashrama se convierte en un centro vital o vórtice de fuerza dinámicamente efectivo. Los Maestros que trabajan aplicando el método de formar ashramas, se esfuerzan por lograr, lo más rápidamente posible, esta unidad de amor e intención (voluntad). Sólo el principiante se preocupa de su efecto individual en un ashrama. El discípulo entrenado y liberado se preocupa del esfuerzo que debe realizar y la tarea que debe llevar a cabo. La personalidad de un discípulo individual sufre si sus hermanos de grupo no comprenden ni detienen la fogosidad de sus mentes, pero continúa firmemente con su trabajo, manteniendo incólume su eficacia personal, como unidad servidora. Sabe que algún día todos se liberarán de sí mismos. Mientras tanto trabaja para neutralizar su influencia, y en ese sentido su tarea es más pesada, pero sabe también que están en camino de comprenderlo y que por el momento no pueden evitar ver en él y hasta en su Maestro, los mismos defectos que predominan en ellos, pues, hermano mío, vemos en otros, aunque no exista. Los discípulos deben aprender a diferenciar entre la verdadera percepción analítica y lo que se denomina crítica. Un Maestro no critica a los miembros de Su ashrama. Procura analizar los puntos que pueden obstaculizar la utilidad del servicio que presta el ashrama. Existe una diferencia fundamental entre esta ayuda constructiva y la crítica basada en un sentido de superioridad personal y en el hábito de buscar defectos.

    [i730] Cada Maestro ha llegado a un punto en que ve la visión con [e669] claridad, siendo esto parte de la recompensa acordada al iniciado. Se identifica con ella y, si es necesario, su rayo de “captación” la matiza y enriquece, interpretándola como Su contribución al todo. Allí reside el secreto del éxito inevitable e inobstaculizable (si tal palabra existe, hermano mío) de la visión, materializada por los esfuerzos combinados de la Jerarquía, condicionada en tiempo y espacio por algún Maestro o grupo de Maestros que trabajan con uno o varios rayos. En los primeros días del presente ciclo de esfuerzo jerárquico 1925-1936, el primer rayo actuaba sobre la humanidad. La actividad de tal rayo culminó cuando Gran Bretaña declaró la guerra en 1939 y la fuerza destructiva de este rayo -mal aplicada y mal dirigida indujo a Alemania a invadir Polonia. En 1932 la influencia del segundo rayo empezó a afirmarse y continuará haciéndolo hasta 1945, en que el séptimo rayo entrará paulatinamente en actividad. Entonces tendremos tres rayos que simultáneamente afectarán al género humano:

    1. El primer Rayo de Voluntad o Poder, agotando su fuerza.

    2. El segundo Rayo de Amor-Sabiduría, alcanzando su meridiano y manteniéndose en el centro del escenario hasta 1957.

    3. El séptimo Rayo de Orden Ceremonial, entrando en actividad en combinación con los otros dos -la voluntad de amar y la voluntad de un orden-, produciendo belleza en el actual caos.

    Por lo tanto, los discípulos de los Maestros Morya, Koot Hoomi, Rakoczi, van hacia un período de intensa actividad. El destino del mundo está en manos de Sus tres grupos de discípulos iniciados, y se les pide conjuntamente a los discípulos aceptados de los tres grupos, que colaboren con Ellos, lo cual ofrece a muchos, en todas partes, una gran oportunidad. A medida que ustedes visualizan el Plan y colaboran con los tres Maestros y Sus grupos de iniciados, se les presentará una oportunidad. Los Grandes guías de Shamballa consideran responsable a este triángulo de energía, de la regularización de los asuntos mundiales. No es necesario que la humanidad sepa algo más sobre esto.

    Recuerden que el ashrama es un vórtice de fuerza y un centro de energía -centro a través del cual afluyen la fuerza y la energía, [i731] para que se materialice la visión. Esta fuerza y energía está, en último análisis, dirigida por un Maestro, por un grupo de tres iniciados avanzados y por otro grupo de iniciados menores, representando así (en cada ashrama) el gobierno planetario en miniatura. Ellos reducen la energía entrante, a fin de que [e670] los discípulos aceptados puedan manejarla sin peligro y actuar como agentes distribuidores. La energía con que trabajan los Maestros procede de Shamballa; las fuerzas con que Ellos trabajan, la proporciona la Jerarquía misma, y de acuerdo a como reaccionan los discípulos aceptados a las fuerzas combinadas, podrán ser utilizados para servir. En otras palabras: los discípulos iniciados en el grupo de un Maestro enfocan las energías entrantes; los discípulos aceptados, por mediación de sus almas, enfocan la fuerza que el Maestro dirige externamente hacia el mundo de los hombres, de acuerdo al Plan de la Jerarquía, haciéndolo en concordancia con la revelación que proviene de Shamballa.

    A los discípulos iniciados sólo les interesa la visión, el Plan, su dirección y su materialización en la Tierra. Los discípulos aceptados están aprendiendo a hacerlo y mientras tanto deben reaccionar a la visión en forma que podría llamarse secundaria, pues se ocupan del Plan y de la distribución de las fuerzas que lo materializará. Así se coordina toda la actividad del ashrama. Los discípulos recientemente aceptados (que están aprendiendo a colaborar) son valiosos como “agentes de experimento”. De acuerdo a su reacción ante las verdades impartidas y el Plan; de acuerdo a la capacidad de percibir la necesidad y relacionar esta necesidad con el medio de liberación, y de acuerdo a su capacidad de trabajar con los discípulos mundiales (los cuales son definidamente responsables, ante el Maestro del Ashrama, por algún aspecto del Plan), así será el éxito del esfuerzo en el mundo externo.

    Nuevamente se les llama la atención sobre el concepto de la “Jerarquía de Relación”. En estos días de contienda mundial, el establecimiento de rectas relaciones presenta la clave del aspecto inmediato de la visión que debe ser precipitada sobre nuestro planeta. Por lo tanto, un Ashrama es un centro donde se pone a prueba la relación.

    Surge aquí una pregunta sencilla: ¿cómo pueden establecerse rectas relaciones en la tierra si los discípulos aceptados del [i732] grupo de un Maestro son incapaces de reaccionar a esa idea y de mantener entre sí relaciones correctas, unánimes e inequívocas? ¿Qué esperanzas hay para el mundo externo, si el círculo interno de trabajadores (discípulos consagrados) son incapaces de establecer y mantener entre ellos estas rectas relaciones? Actualmente el problema es triple. Las rectas relaciones deben ser fomentadas entre: [e671]

    1. Los discípulos aceptados, los discípulos iniciados y el Maestro.
    2. Los miembros de un Ashrama y otros Ashramas.
    3. Estos Ashramas y el mundo externo

    El Maestro de un ashrama y los iniciados mayores de su grupo, son responsables de la relación entre Shamballa y la Jerarquía. Los discípulos aceptados y los iniciados menores son responsables de la relación entre la Jerarquía y la humanidad. De este modo se mantiene inviolable la gran cadena de la “Jerarquía del Ser”.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • La Jerarquía Espiritual del Planeta

    La Sociedad de Mentes Iluminadas y Organizadas

    Manifesté claramente a A. A. B., hace unos años (como lo hizo su propio Maestro), que su deber principal como discípulo era familiarizar al público con la verdadera naturaleza de los Maestros de Sabiduría, para contrarrestar la impresión errónea que el público había recibido. Lo logró hasta cierto grado, pero no en la amplitud esperada. A. A. B. se sintió cohibida ante esta tarea por el desprestigio en que había caído el tema debido a las falsas presentaciones de los diferentes introductores y grupos ocultistas, además de las ridículas explicaciones que daban los ignorantes acerca de nuestra identidad. H. P. B., su predecesora, manifestó en ciertas instrucciones enviadas a la sección esotérica de la Sociedad Teosófica, que lamentaba amargamente haber mencionado a los Maestros, dando Sus nombres y Sus funciones. La misma opinión sostuvo A. A. B. Los Maestros, tal como son presentados por la Sociedad Teosófica, tienen una vaga semejanza con la realidad. Ha traído mucho bien este testimonio de Su existencia, pero hicieron gran daño los torpes detalles a veces impartidos. Ellos no son como se Los describe: no dan órdenes a Sus seguidores (o mejor dicho devotos) para hacer esto o aquello o para formar ésta u otra organización; tampoco señalan [i788] a nadie como la encarnación de un personaje de suprema importancia, pues saben muy bien que los discípulos, iniciados y Maestros, son conocidos por su trabajo, sus obras y actos y no por sus palabras, y tienen que demostrar su categoría por el trabajo realizado.

    Los Maestros trabajan en muchas organizaciones por medio de Sus discípulos; pero no exigen, por su intermedio, la total obediencia de los miembros de determinada organización, ni excluyen de las enseñanzas a quienes están en desacuerdo con las actividades de la organización o las interpretaciones de sus dirigentes. No son separatistas ni antagonizan con los grupos que trabajan bajo la dirección de distintos discípulos o Maestros. Cualquier organización por la que Ellos se interesen será incluyente y no excluyente. Tampoco promueven cuestiones respecto a las personalidades, apoyando a una y rechazando a otra, simplemente porque las opiniones de un líder sean o no apoyadas. No son personas extravagantes ni mal educadas, tal como las describen los dirigentes mediocres de muchos grupos; tampoco eligen, como discípulos consagrados y trabajadores prominentes, a hombres y mujeres de evidente inferioridad, desde el punto de vista mundano, ocupados en reivindicaciones y en el arte de atraer la [e719] atención sobre sí mismos. El discípulo en probación podrá ser un devoto, pero debe poner el énfasis sobre la purificación y la adquisición de una comprensión inteligente, respecto a la fraternidad y necesidad humana. Para ser un discípulo aceptado, que actúe directamente bajo la dirección de un Maestro y esté activo en el trabajo mundial, ejerciendo una creciente influencia, se requiere polarización mental, desarrollo del corazón y sentido de los verdaderos valores.

    Los Maestros presentados al público por algunos movimientos como el “Yo soy”, constituyen una tergiversación de la realidad. Los distintos movimientos teosóficos (desde la época de H. P. B.) no han demostrado inteligencia ni buen criterio en la elección de quienes la organización proclama como iniciados o importantes miembros de la Jerarquía.

    Habiendo conocido todo lo dicho y observado los malos efectos causados por la enseñanza impartida acerca de los Maestros, A. A. B. extremó sus esfuerzos a fin de presentar la verdadera naturaleza de la Jerarquía, Sus metas y Sus miembros; procuró poner el énfasis -como lo hace la Jerarquía- sobre la humanidad y el servicio prestado al mundo, y no sobre un grupo de instructores, que aunque trascendieron los habituales problemas y experiencias de la personalidad en los tres mundos, están aún en proceso de entrenamiento, preparándose (bajo la dirección de Cristo) para hollar “el Sendero de la Evolución Superior” tal como se lo denomina. El nombre con que nos conocen algunos discípulos en el Tibet, da un indicio de nuestra etapa de realización. Denominan a la Jerarquía la “sociedad de mentes iluminadas [i789] y organizadas” -iluminadas por el amor y la comprensión, por una profunda compasión e inclusividad, por el conocimiento del plan, a fin de captar el propósito, sacrificando su propio progreso inmediato para ayudar a la humanidad. Eso es un Maestro.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I.]

    La Jerarquía Espiritual del Planeta

    Este diagrama es un delineamiento de una parte de la Jerarquía tal como existe en la actualidad (1920), apareciendo solamente los Personajes principales, vinculados con la evolución humana. Un diagrama que representara a la evolución dévica estaría distintamente conformado.

    (Las líneas de unión indican las corrientes de fuerza.)

    Explicación del diagrama de las Jerarquías Solar y Planetaria

    LA JERARQUÍA SOLAR
    El
    Logos Solar
    |
    La
    Trinidad Solar o los Logos
    I.
    El Padre ……………………………………………… Voluntad
    o Poder.
    II.
    El Hijo …………………………………………………..
    Amor-Sabiduría.
    III.
    El Espíritu Santo ………………………………..
    Inteligencia Activa.
    |

    Los
    Siete Rayos

    Tres Rayos de Aspecto.

    Cuatro Rayos de Atributo.

    I.
    Voluntad o Poder.
    II.
    Amor-Sabiduría.
    III.
    Inteligencia Activa.

    | 4.
    Armonía o Belleza.

    |
    5.
    Conocimiento Concreto.

    |
    6.
    Devoción o Idealismo.

    |
    7.
    Magia Ceremonial.

    LA JERARQUÍA PLANETARIA
    Sanat Kumara, el Señor del Mundo.

    (El Anciano
    de los Días. El Iniciador
    Uno.)

    |

    Los
    Tres Kumaras.

    (LosTres Buddhas de Actividad.)

    1 … 2 … 3

    |

    Reflejos
    de los Tres Rayos mayores en los cuatro menores.

    Los Tres
    Guías Departamentales.
    I.
    El Aspecto

    Voluntad
    |

    A.
    El Manú.

    |

    II.
    El Aspecto

    Amor-Sabiduría

    |

    B. El Bodhisattva.

    (El Cristo.

    El Instructo del Mundo.)

    |

    III.
    El Aspecto

    Inteligencia
    |
    C.
    El Mahachohán.

    (El Señor

    de la Civilización.)

    |

    b) El
    Maestro Jupiter.
    b) Un
    Maestro Europeo.
    |
    | | |
    c) El
    Maestro Morya.
    c) El
    Maestro Koot-Houmi.
    c) El
    Maestro Veneciano.
    | |
    d) El
    Maestro Djwal Khul.
    4.
    El Maestro Serapis.
    | 5.
    El Maestro Hilarión.
    | 6.
    El Maestro  Jesús.
    | 7.
    El Maestro Rakoczi.
    |

    Cuatro Grados de Iniciados.

    |

    Varios grados de discípulos.

    |

    Personas que se hallan en el sendero de probación.


    |

    Humanidad
    común de cualquier grado.

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