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  • H. P. Blavatsky en el Tíbet

    El argumento acostumbrado para negar que HPB haya vivido en el Tíbet es que el país había estado cerrado para las intrusiones extranjeras durante varios siglos. Además, considerando la azarosas condiciones del viaje y los altos pasos de montaña que debían atravesarse, ¿cómo podría haber sobrevivido una mujer sola?

    Para contrarrestar la primera objeción es importante conocer algunos pequeños sucesos. En Tíbet, el Reino Sagrado, del cual el Dalai Lama escribió la introducción, el autor, Dobsang Lhalungpa, escribe:

    “Aunque el Tíbet se encontraba relativamente aislado –su historia la hizo interesante para los extranjeros y Lhasa fue conocida en Occidente durante siglos como “La Ciudad Prohibida”– siempre estaba abierta para los pueblos vecinos y había continuos corrillos de visitantes, peregrinos y comerciantes desde y fuera, de Mongolia, China, Bhután, India y Ladakh. Durante los festivales buddhistas principales la ciudad contenía más de dos veces su capacidad y las carpas de miles de monjes y peregrinos se apilaban dentro de la antigua ciudadela”. (1)

    HPB, con su rostro mongol y su piel oliva-amarilla, podría haber tenido poca dificultad en vivir en Lhasa o en cualquier otro lugar del Tíbet.

    Respecto de la segunda objeción, HPB jamás afirmó que ella viajaba sola o a pie, como suponen sus críticos. Es más fácil que estuviera acompañada por sus maestros, que viajaban a caballo.

    Heinrich Harrer, en Siete Años en el Tíbet, registra que las mujeres jinetes eran algo común de ver en el Tíbet(2). HPB misma era una soberbia jinete. Uno de sus maestros escribió a Sinnett:

    “Aquellos que desean conocernos nos encontrarán en la misma frontera”. Otros, “no nos encontrarán aunque vayan a Lhasa con un ejército” (3).

    También es posible entrar al Tíbet por una ruta menos cansadora que la elevada, esta requiere provisiones masivas y suficientes cargadores nativos para transportarlos. Harrer viajó vía el río Indo. Además, la disponibilidad de mercados de alimentos haría innecesario el transporte de las provisiones necesarias.

    Debe aclararse que los maestros de HPB no eran tibetanos, sino indios. Su gurú especial el Mahatma Morya (en general llamado Maestro M.) había nacido en Punjab; su colega el Mahatma Koot Hoomi (Maestro KH) había nacido en Kashmir, HPB escribe:

    Maestro KH Maestro M
    Maestro K.H.                                                Maestro M.

    “Más allá de los Himalayas existe un núcleo de Adeptos, de varias nacionalidades, y el Teshu [Panchen] Lama los conoce, y ellos actúan juntos, y algunos de ellos están con él y permanecen desconocidos en su verdadero carácter aún para la mayoría de los lamas. (4) Mi Maestro, y KH y varios más que conozco personalmente allí, van y vienen, y todos están en comunicación con Adeptos en Egipto y Siria y hasta en Europa”. (5)

    El Teshu, o Panchen Lama vivía en una ciudad monasterio de Tashilunpo cerca del Shigatsé, y aparentemente aquí fue HPB en su estadía en el Tíbet. Lhasa estaba mucho más lejos de la frontera India. Sin embargo, ya sea que su destino haya sido Lhasa o Shigatsé, algunos de los pasos que era necesario cruzar estaban a 14.000 pies por sobre el nivel del mar y el viaje debe haber sido cansador en extremo. Sven Hedin, explorador sueco del Tíbet y Asia Central, escribe sobre sus viajes a través de “la gloriosas montañas gigantes con nieve –picos nevados y laberintos de valles escondidos”– ofreciendo el más magnífico escenario del mundo:

    “Penetramos más y más profundo en lo desconocido, dejando detrás de nosotros una tras otra cadena de montañas. Después de cada paso se abría ante nosotros una nueva tierra desplegada en su panorama desolado y salvaje, hacia un horizonte nuevo y misterioso; una nueva línea de picos nevados, piramidales o redondos. Aquellos que imaginan que esa jornada en soledad y desolación es tediosa y cansadora están en un error. Ningún espectáculo puede ser más sublime. Cada día de la marcha, cada recodo trae descubrimientos de inimaginable belleza”. (6)

    ¡No es raro que HPB exclamara alguna vez que mas bien viviría en una cueva del Tíbet que en un país así llamado civilizado del mundo!

    Al considerar cuál es la evidencia existente, si la hay, para apoyar la afirmación de Blavatsky de haber vivido en Tíbet, uno debe tener en cuenta que su conocimiento del Buddhismo Tibetano era mucho mayor de lo que en ese momento estaba disponible al público, o a los eruditos Occidentales. El Dr. G. P. Malamalasekera, presidente fundador de la Fraternidad Buddhista Mundial coloca a “Blavatsky” en su monumental Enciclopedia de Buddhismo:

    “Su familiaridad con el Buddhismo Tibetano y las prácticas esotéricas buddhistas parecen estar fuera de toda duda” . (7)

    El filósofo japonés y maestro D. T. Suzuki, que trajo el Buddhismo Zen a Occidente, cree que:

    “sin duda Madame Blavatsky fue de alguna manera iniciada en el lado más profundo de la enseñanza Mahayana…” (8)

    Respecto de las credenciales de Suzuki para hacer tal evaluación en 1966, cuando falleció a la edad de 95 años, el London Times dice:

    “El Dr. Suzuki fue una figura destacada en el campo de la filosofía oriental, porque era al mismo tiempo un erudito de rango internacional, un maestro espiritual que había logrado la iluminación por la que había luchado, y un escritor que en alrededor de 20 volúmenes enseñó a Occidente la naturaleza y propósito del Buddhismo Zen. Como erudito fue maestro de textos sánscritos y buddhistas chinos, con un conocimiento actualizado del pensamiento europeo en varios lenguajes”.

    Suzuki no sólo influyó la generación Zen, sino a muchos profesionales. Cuando condujo seminarios en la Universidad de Columbia en la década de 1950, sus estudiantes incluyeron psicoanalistas y terapeutas tales como Erich Fromm y Karen Horney, así como artistas, compositores y escritores (9). Algunos psiquiatras y psicólogos de los años 50 pasaron una semana con él durante el verano de 1957. El volumen Psicoanálisis y Buddhismo Zen fue uno de los resultados de la conferencia, por Fromm, Suzuki y De Martino, publicado por Harper y Row.

    Al revisar el contacto de Suzuki con los escritos de HPB, debe mencionarse que hasta 1927, cuando sus ensayos aparecieron por primera vez, prácticamente todas las escrituras buddhistas que Occidente conocía y estudiaba se traducían de la escuela Theravada del Buddhismo del Sur. Consecuentemente, cuando en 1919, el Dr. Suzuki se cruzó con la traducción de HPB de La Voz del Silencio, publicado en 1889, se sorprendió en grande. “Vi La Voz del Silencio por primera vez en Oxford” relató más tarde a un amigo. “Conseguí una copia y la envié a la Sra. Suzuki (entonces Señora Beatriz Lane) en la Universidad de Columbia, escribiéndole: “Aquí está el verdadero Buddhismo Mahayana” (10). Muchos eruditos Occidentales, incidentalmente, no aceptan La Voz del Silencio como genuino, porque jamás han visto el trabajo original del cual es tomado.

    Otra evidencia del alta estima del Dr. Suzuki por HPB se evidenció cuando él visitó los Estados Unidos en 1935. Boris de Zirkoff había estado en contacto con Suzuki sobre algunas escrituras buddhistas y al saber que le era imposible visitar el país, hizo arreglos a través de Nyogen Senzaki, un monje buddhista y maestro en Los Angeles, para que Suzuki visitara a de Zirkoff en su oficina en el Cuartel Internacional de la ST en Point Loma, California. Cuando el filósofo japonés entró, fue atraído inmediatamente por un retrato de HPB sobre la pared, y luego de permanecer en silenciosa meditación, se volvió a su huésped y dijo: “Ella era alguien que lo logró” (11).

    En 1989, fue celebrado el 100mo. aniversario de La Voz del Silencio y se imprimió una edición especial del trabajo, a la cual, el presente Dalai Lama escribió un Prefacio (12). Este era el año en que él recibió el Premio Nobel de la Paz y El Premio Raoul Wallenberg de Derechos Humanos. El prefacio dice:

    Prólogo a la Voz del Silencio

    EL SENDERO DEL BODHISATTVA

    Encontré a los miembros de la Sociedad Teosófica por primera vez hace 30 años, cuando visité la India para participar de las celebraciones del 2.500 aniversario del Buddha. Desde entonces, he tenido el placer de compartir mis pensamientos con los teósofos de varias partes del mundo en numerosas ocasiones. Tengo mucha admiración por sus propósitos espirituales.

    Creo que los individuos pueden ser buenos seres humanos sin necesidad de ser espirituales. También acepto su derecho de no querer ser espirituales o creer en una religión particular. Al mismo tiempo, siempre he creído que el desarrollo interno espiritual es necesario para una mayor felicidad humana y para incrementar nuestra capacidad para beneficiar a otros. En consecuencia, estoy feliz de esta larga asociación con los teósofos y de enterarme sobre la Edición del Centenario: La Voz del Silencio, que se producirá este año. Creo que este libro ha influenciado a muchos buscadores y aspirantes sinceros con la sabiduría y compasión del Sendero del Bodhisattva. Doy una calurosa bienvenida a esta Edición Centenario y confío en que beneficiará a muchos más.

    El XIVvo. Dalai Lama

    Abril 26 de 1989

    A continuación de este prefacio de la edición centenario, sigue un mensaje del 9no. Panchen Lama (1883-1933), que escribió para La Voz del Silencio publicada en inglés en 1927 por una Sociedad Chino Buddhista de Investigación en Beijing (13). El mensaje, o sutra, como lo llama el buddhismo, fue escrito en la caligrafía del Panchen Lama en tibetano.

    El sutra fue compuesto y escrito en caracteres tibetanos por el 9no. Panchen Lama y se incluyó a su pedido en la edición de China, Beijing de 1927 de La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky. Traducción:

    El Sendero de Liberación

    EL SENDERO DE LIBERACIÓN

    Todos los seres desean la liberación de la miseria.
    Busca, por tanto, las causas de la miseria y borrarlas.
    Al entrar al sendero se logra la liberación de la miseria.
    Exhorta entonces, a todos los seres a entrar al sendero.

    El prólogo de la edición de 1927 establece que la edición fue impresa por solicitud del Panchen Lama y que su grupo, junto con varios eruditos chinos, verificó la traducción de Madame Blavatsky de las palabras tibetanas. El prefacio también menciona que ella estudió durante varios años en Tashilunpo y conocía previamente muy bien al Panchen Lama.

    9no Panchen Lama

    Bibliografía

    (1) Lhalungpa, Lobsang: Tibet the Sacred Realm: Photographs 1880-1950 , Philadelphian Museum of Art/Aperture, Philadelphia, 1983.

    (2) Harrer, Heinrich: “Seven Years in Tibet”, E.P. Dutton, Nueva York, 1954.

    (3) Blavatsky, Helena: The Letters of H.P Blavatsky to A. P. Sinnett, Unwin. Londres, 1925.

    (4) “The Theosophist”: “Echoes from the Past”, octubre 1907.

    (5) “The Theosophist”: Op. Cit.

    (6) Lhalungpa; Lobsang: Op. Cit.

    (7) Malasekera, G.P.: Voz “Blavatsky” en “Encyclopedia of Buddhism”, vol. 3.

    (8) Suzuki, D.T.: “The Field of Zen”, Sociedad Budista, Londres, 1969.

    (9) Fields, Rick: “How the Swans Came to the Lake”, Shambala, Boston, 1981.

    (10) Buddhist News, agosto 1965.

    (11) Archivos de Zirkoff, Sociedad Teosófica, Wheaton, Illinois.

    (12) Blavatsky, Helena: “The Voice of the Silence”, Concord Grve Press, Santa Bárbara, 1989.

    (13) Blavatsky, Helena: “The Voice of the Silence”, Sociedad China de Investigaciones Budistas, Beijing, 1927.

    Escrito por: Sylvia Cranston

    Ilustrado por: LAHR

  • Introducción al estudio de la “Doctrina Secreta”

    Uno de los hechos, a nuestro juicio, más auspiciosos que nos ha sido dado observar recientemente es el creciente interés que se está despertando entre los pensadores por el estudio de la Doctrina Secreta, la obra maestra y el compendio de las verdades ocultas, escrita por la Sra. H. P. Blavatsky en las postrimerías del siglo pasado. En vista de ese interés y con objeto de contribuir a facilitar ese estudio, creemos que será útil perfilar varios extremos en relación con dicha obra, a saber:

    I. ¿Para quién fue escrita la obra?

    II. ¿Qué cuestiones abarca?

    III. ¿Qué dijo la misma Sra. Blavatsky acerca de la obra?

    IV. ¿Cuál debe ser la actitud de quien la estudie?

    V. Algunos métodos para su estudio.

    Al tratar de los cuatro primeros puntos, nos vamos a limitar a transcribir las propias palabras de la autora, tomadas de la misma obra o de otros escritos. (Todas las referencias corresponden a la última edición española disponible en 1932.)

    I) ¿Para quién fue escrita la obra?

    Según se deduce de la misma, la Doctrina Secreta, fue escrita para satisfacer la demanda de tres clases de estudiantes :

    1) Estudiantes de Ocultismo.

    Como esta obra se escribe para la instrucción de los estudiantes de ocultismo y no en beneficio de los filólogos, evitaremos términos extranjeros semejantes, siempre que sea posible. (D. S., tomo I, pág. 90)

    Los “amables infieles y cumplidos calaveras” de la sociedad de que habla Greeley, se interesan bien poco por la renovación de las ciencias muertas del pasado; pero existe una noble minoría de estudiantes entusiastas, que tienen derecho a aprender las pocas verdades que pueden serles dadas hoy. (D. S. t. I, pág. 19).

    2) Para el público en general.

    Deben darse a conocer al público los esfuerzos de muchos adeptos que ha habido en el mundo, de poetas y de escritores clásicos, iniciados de todas las épocas, para conservar en los anales de la humanidad el conocimiento, por lo menos, de tal filosofía, ya que no de sus verdaderos principios. (D. S., t. I, pág. 4).

    H. P. B. manifiesta en la misma página y en la siguiente, que el propósito fue:

    a) Poner de manifiesto una Doctrina origen de las demás.

    b) Familiarizar al público con la obra de los adeptos.

    c) Demostrar que el conocimiento y poderes ocultos no son ficciones. Más adelante, H. P. B. manifiesta que otra de las intenciones fue presentar el aspecto que difiere del punto de vista de los teólogos y de los cientistas. (D. S. t. IV, pág. 589).

    3) Para los teósofos y estudiantes de misticismo :

    La publicación de muchos de los hechos que se citan, ha sido necesaria por razón de las extrañas y fantásticas especulaciones en que han dado muchos teósofos y estudiantes de misticismo, durante estos últimos años, en su afán de construir un sistema completo, deducido de los pocos hechos que les habían sido comunicados. (D. S. t. I, págs. b y 7).

    II) ¿Qué cuestiones abarca la Doctrina Secreta?

    1) Trata únicamente de la Cosmogonía de nuestro Sistema solar.

    “Debe tener presente el lector, que las Estanzas tratan únicamente de la cosmogonía de nuestro sistema planetario, y de lo que es visible alrededor suyo, después de un Pralaya Solar. Las enseñanzas secretas referentes a la evolución del Kosmos Universal, no se pueden dar, pues no serían comprendidas ni aun por las inteligencias superiores de esta época; y al parecer hay muy pocos iniciados, aun entre los más grandes, a quienes sea permitido especular acerca de este punto.” (D. S., t. I, pág. 76).

    2) Establece tres principios fundamentales.

    “La Doctrina Secreta establece tres proposiciones fundamentales:

    I) Un PRINCIPIO Omnipresente, Eterno, Sin Límites, e Inmutable.

    II) La Eternidad del Universo in totum, como plano sin límites: periódicamente “escenario de Universos innumerables, manifestándose y desapareciendo incesantemente”, llamados “las Estrellas que se manifiestan”, y las “Chispas de la Eternidad” (la absoluta universalidad de la ley de periodicidad).

    III) La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal.” (D. S. t. I, pág. 77,81 y 82).

    3) Enseña el desarrollo progresivo de todas las cosas.

    “La Doctrina Secreta enseña el desenvolvimiento progresivo de cada una de las cosas, lo mismo mundos que átomos; y este maravilloso desenvolvimiento no tiene ni principio concebible ni fin imaginable.” (D. S., t. I, pág. 123).

    4) Es una tentativa para dilucidar algunos misterios.

    “En la presente obra se exponen detalladamente la cosmogonía y la evolución de las cuatro razas que han precedido a nuestra quinta Raza humana… Por lo tanto, la tentativa presente para aclarar algunos misterios de la filosofía esotérica no tiene a la verdad, nada que ver con la obra Isis sin Velo anterior.” (D. S., t. I, pág. 50).

    Algunos de los misterios a que se hace referencia, los especifica H. P. B. más adelante, como sigue:

    “Inútil es intentar la explicación completa del misterio. Los materialistas y los modernos hombres de ciencia jamás lo comprenderán, desde el momento en que, para obtener una percepción clara de ello, ha de admitirse, ante todo, el postulado de una Deidad universalmente difundida, omnipotente y eterna en la Naturaleza; en segundo lugar, ha de profundizarse el misterio de la electricidad en su verdadera esencia; y en tercer término, conceder que el hombre es el símbolo septenario, en el plano terrestre, de la Gran Unidad, el Logos…” (D. S., t. I, pág. 178).

    5) Enseña la Sabiduría Eterna.

    “La Doctrina Secreta, enseña la Sabiduría acumulada de las Edades”. (D. S., t. I, pág. 475).

    H. P. B. Sintetiza el objeto de la Doctrina Secreta en las siguientes palabras :

    “La aspiración de esta obra puede expresarse del modo siguiente: demostrar que la naturaleza no es una ‘aglomeración fortuita de átomos’, y asignar al hombre el lugar que de derecho le corresponde en el plan del Universo; rescatar de la degradación las verdades arcaicas que constituyen la base de todas las religiones; descubrir hasta cierto punto la unidad fundamental de que todas ellas han sabido demostrar finalmente que jamás se ha aproximado la ciencia de la civilización moderna, al aspecto oculto de la naturaleza.” (D. S., t. I, pág. 8).

    III) ¿Qué dijo H.P.B. acerca de la obra?

    “No son estas verdades presentadas en manera alguna como una revelación, ni pretende la autora tomar la posición de un revelador de conocimientos místicos, dados a luz ahora por primera vez en la historia. Porque lo que se halla contenido en esta obra, puede encontrarse esparcido en millares de volúmenes que encierran las Escrituras de las grandes religiones asiáticas y primitivas europeas, oculto bajo jeroglíficos y símbolos y hasta la fecha inadvertido a causa de este velo. Lo que ahora se pretende, es reunir las más antiguas doctrinas, y constituir con ellas un conjunto armónico y continuo. La única ventaja que tengo sobre mis predecesores, es la de no tener que recurrir a especulaciones o teorías personales. Porque esta obra no es más que una exposición parcial de lo que me han enseñado estudiantes más adelantados, con sólo el aditamento en cuanto a algunos detalles, de los resultados de mi propio estudio y observación.” (D. S., t. I, pág. 6).

    “Estas enseñanzas tienen que ser aceptadas o rechazadas por mérito propio, ya sea completa o parcialmente; pero no antes de haber sido cuidadosamente comparadas con los correspondientes dogmas teológicos y las teorías y especulaciones científicas modernas.” (D. S., t. IV, pág. 2).

    “Aunque las doctrinas esotéricas que nuestra Sociedad Teosófica ha expuesto y expone, no son impresiones mentales o espirituales de algún ‘desconocido venido de lo alto’ sino el fruto de enseñanzas que nos han dado hombres vivos, no obstante, (salvo lo que fue dictado y escrito por los Maestros de Sabiduría) estas doctrinas podrán ser en muchos casos tan incompletas y deficientes, como algunos de sus adversarios deseen. La Doctrina Secreta, obra que revela todo cuanto puede decirse en el curso de este siglo, es una tentativa para descubrir en parte el fundamento y la herencia comunes a todas las religiones y esquemas filosóficos mayores y menores.” (¿Es la Teosofía una religión?, en: “Lucifer”, III, Noviembre de 1888. Pág. 184).

    “Sí los Maestros de Sabiduría tienen una historia completa y consecutiva de nuestra especie desde su estado incipiente hasta nuestros días, y si poseen los anales no interrumpidos del hombre, desde que se desarrolló su ser físico completo, convirtiéndose así en el rey de los animales y dueño de esta tierra, no puede decirlo la autora. Lo más probable es que sea así y tal es nuestra convicción personal. Pero si es así, este conocimiento es sólo para los más superiores Iniciados, quienes no confían estas cosas a sus discípulos. La autora no puede, por tanto, exponer sino lo que le han enseñado, y no más, y aun esto le parecerá al lector profano, un sueño extraño y fantástico, más bien que una verdad posible. Esto es natural que suceda, pues durante años esta fue la impresión de la misma humilde autora de estas páginas. Nacida y educada en países europeos, que presumen de civilizados y de positivos, se asimilaba lo que se ha expuesto, con gran dificultad. Pero hay pruebas de cierto carácter que son irrefutables e innegables a la larga, para cualquier mente deseosa de saber y libre de prejuicios. Durante una serie de años tales pruebas le fueron presentadas, y ahora tiene la completa convicción de que nuestro presente globo y sus razas humanas han debido nacer, crecer y desarrollarse de este modo y no de ningún otro. Pero esta es la opinión personal de la autora, y su ortodoxia no puede esperarse que tenga más peso que cualquier otra ‘doxia’ a los ojos de aquellos para quienes toda teoría nueva es heterodoxa hasta que se llegue a probar lo contrario. Por tanto, nosotros los ocultistas estamos prevenidos a preguntas como las siguientes: ¿Cómo podemos saber que la autora no ha inventado todo el esquema? Y, suponiendo que ella no sea la inventora, ¿cómo puede asegurarse que todo lo que se ha expuesto –según se ha presentado en las Estanzas– no sea producto de la imaginación de los antiguos? ¿Cómo se han podido conservar los anales de una antigüedad tan inmensa e increíble?” (D. S., tomo III, páginas 726 y 727).

    “Todos los libros de teosofía deben ser aceptados por sus méritos propios y no por la autoridad que pretendan tener sus autores. ¿Estaba la Sra. Blavatsky dispuesta a que se aplicara el mismo criterio a sus propias obras, por ejempo? Ciertamente; ella manifiesta expresamente en el prefacio, que da las enseñanzas que ha aprendido de los Maestros, pero no pretende que le haya sido inspirado lo que ha escrito últimamente.” (La clave de la Teosofía)

    “Todas las glosas sobre la traducción del texto de las Estanzas y comentarios, son de la autora. En algunos pasajes estarán incompletas y hasta inadecuadas, desde el punto de vista indo; pero son correctas en el sentido que se les da en el esoterismo transhimalayo. En todos los casos, la autora asume la responsabilidad. Como nunca ha pretendido ser personalmente infalible, lo que se da bajo su propia autoridad puede dejar mucho que desear, particularmente en los casos en extremo abstrusos que envuelven metafísica demasiado profunda. La enseñanza se ofrece tal como se comprende; y teniendo en cuenta que hay siete claves de interpretación para cada símbolo y alegoría, resulta que un significado que no puede responder, por ejemplo, al aspecto psicológico o astronómico, se encontrará, sin embargo, perfectamente exacto en el físico o metafísico.” (D. S., t. III, nota al pie de la pág. 35).

    “Estamos perfectamente dispuestos a confesar que la obra última (la Doctrina Secreta) particularmente aventaja en estos aspectos a todas las otras obras teosóficas. Estamos completamente dispuestos a reconocer los defectos que le atribuyen sus críticos –que está malamente arreglada, discursiva, sobrecargada de disgresiones sobre cuestiones secundarias de mitología, etc–. Pero, después de todo, no es ni un sistema filosófico ni la Doctrina llamada secreta o esotérica, sino la recopilación de unos pocos de los hechos de esta última y un testimonio de la misma. Jamás se ha pretendido que sea una exposición completa del sistema que recomienda en su totalidad : a) Porque, como la autora no pretende ser un gran Iniciado, nunca hubiese podido emprender tan gigantesca tarea. b) Porque si hubiese sido tal iniciado, menos hubiera podido divulgar. […] La Doctrina Secreta meramente afirma que un sistema conocido, como la Religión de la Sabiduría, la obra de generaciones de Adeptos y videntes, la herencia sagrada de tiempos prehistóricos, existe en realidad; aunque hasta ahora mantenida en el mayor secreto por los Iniciados actuales… La obra es esencialmente fragmentaria, haciendo declaraciones de variados hechos enseñados en escuelas esotéricas –mantenidas hasta ahora en secreto– mediante los cuales se interpreta el antiguo simbolismo de varias naciones. Ni siquiera da las claves para ellos, sino que meramente abre unos pocos de los compartimientos hasta ahora cerrados.” (“Lucifer”, febrero 15 de 1891).

    “Es, sobre todo importante, tener siempre presente que ninguna obra teosófica adquiere el menor aumento de valor por razón de pretendida autoridad.” (D. S., t. I, pág. 14).

    “También los ama la que escribe estas líneas, y cree, por tanto, en los antiguos y en los modernos herederos de su Sabiduría. Y creyendo en ambos, transmite ahora lo que ha recibido y aprendido por sí misma a todos aquellos que quieran aceptarlo.” (D. S., t. I, pág. 42).

    “Al público en general y a los lectores de la Doctrina Secreta puedo repetirles lo que he venido diciendo durante todo este tiempo y sintetizo ahora en palabras de Montaigne : ‘Señores: Aquí tengo un ramillete de flores escogidas; nada hay en él mío, sino el cordón que las ata’. (D. S, t. I, pág. 55)

    “Al cerrar esta sección de nuestro estudio deseamos llamar la atención de los estudiantes sobre las palabras de uno de los Maestros de Sabiduría, en una carta al coronel Olcott, en agosto del año 1883: ‘He notado todas tus ideas acerca de la Doctrina Secreta. Ten la seguridad de que ella no ha tomado las notas de las obras científicas o de otra clase, sino que se las hemos dado o sugerido nosotros. Cada error, o concepto erróneo, corregido o explicado por ella, de otros teósofos, fué corregido por Mi o bajo Mis instrucciones.’ ” –K. H.

    La misma Sra. Blavatsky dijo también en 1890, y sus palabras se reprodujeron en el “Theosophist”, de enero de 1922:

    “Uno de los factores principales en el redespertamiento de Aryavarta, que ha sido parte en la obra de la Sociedad Teosófica, fue el ideal de los Maestros. Pero por falta de criterio, discreción y discernimiento y de las libertades tomadas con sus nombres y Personalidades, se han formado conceptos muy erróneos acerca de Ellos. Yo estaba bajo el juramento y compromiso más solemne de no revelar la verdad completa a nadie, excepto a aquellos que, como Damodar, hubiesen sido elegidos y llamados por Ellos. Todo lo que estaba autorizada a revelar es que tales hombres existían en alguna parte; que algunos de ellos eran indos; que estaban versados, como ninguno, en la antigua sabiduría Gupta Vidya y que habían adquirido todos los Siddhis, no como los presentaba la tradicción y los velaban las escrituras antiguas, sino tal como son de hecho y en la naturaleza; y también que yo era un Chela de Uno de Ellos.”

    IV) Actitud del Estudiante con respecto a la Doctrina Secreta.

    1) El estudiante debe cultivar su intuición.

    “No puede transmitirse toda la esencia de la verdad de la boca al oído. Ni tampoco puede la pluma describirla; ni aun la del Ángel Registrador, a menos que se encuentre la contestacíón en el santuario del propio corazón, en las profundidades más recónditas de la intuinión divina.” (D. S., t. IV, p. 117).

    “Sin embargo, puesto que, como se ha declarado antes, la presente obra reserva mucho más que lo expone, se invita al estudiante a que emplee su propia intuición. Nuestro principal deseo es dilucidar lo que ya ha sido dado, y muy incorrectamente en ocasiones, lo cual deploramos; suplir con materias adiccionales, cuándo y cómo sea posible, los conocimientos sugeridos antes, y proteger nuestras doctrinas de los ataques demasiado violentos del sectarismo moderno…” (D. S, t. I, p. 485).

    2) El Estudiante debe reservar su opinión porque :

    a) La explicación completa es sólo para iniciados.

    b) Únicamente los adeptos puede hablar autorizadamente de estas cosas. (D. S., t. I, p. 309).

    H. P. B. repetidas veces rechazó la idea de que ella fuese un iniciado o un Adepto:

    “La Sra. Elavatsky no hace la más mínima objeción a que sus enemigos la presenten como un triple Adepto, o un Mahatma, o ambos. Pero no está dispuesta a aparecer ante sus propios ojos, como gallo adornado con plumas de pavo real y ésto la obliga a insistir hasta hoy en la verdad.” (La Clave de la Teosofía).

    “Se ha supuesto también que el Presidente Fundador (Coronel Olcott), y la Secretaria corresponsal (H. P. B.), especialmente la última, son, si no Yoguis y Mahatmas, a lo menos personas de costumbres ascetas que se atribuyen superioridad moral. Ninguna de esas suposiciones es correcta y ambas son decididamente absurdas”. “Modern Panarium”, p. 351, enero de 1881).

    c) Unicamente se da una parte fragmentaria de enseñanza esotérica. (D. S., t. III, p. 82).

    3) El estudiante debe tener en cuenta las dificultades del idioma.

    “Atrevida es la tentativa de expresar en una lengua europea el gran panorama de la Ley, que eterna y periódicamente se manifiesta; porque ningún lenguaje humano, salvo el sánscrito, que es el de los Dioses, puede hacerlo con algún grado de exactitud. Pero teniendo en cuenta la intención, deben perdonarse a nuestra obra sus deficiencias.” (D.S., t. I, p. 470).

    4) El estudiante ha de tener en cuenta que la obra se presenta como una síntesis.

    “Esta divergencia entre los hombres de ciencia… da valor a la autora de la presente obra, para presentar otras y más antiguas enseñanzas, aunque só1o sea como hipótesis para una apreciación científica futura.” (D. S., t. IV, p. 343).

    “Nunca se recordará al lector demasiado; que como lo prueban gran número de citas de varias Escrituras antiguas, estas enseñanzas son tan viejas como el mundo, y que la presente obra no es más que una tentativa para expresar en lenguaje moderno, y en la fraseología familiar a los hombres cultos y científicos estudiosos, el Génesis y la Historia Arcaicos, según se enseñan en ciertos centros asiáticos de enseñanza esotérica. Ellos tienen que ser aceptados o rechazados por mérito propio ya sea completa o parcialmente; pero no sin antes haberlos comparado cuidadosamente con los correspondientes dogmas teológicos, y las teorías y especulaciones científicas modernas.” (D. S., t. IV, ps. 1 y2).

    5) El estudiante ha de vivir la vida del Espíritu.

    “Llevad la vida necesaria para la adquisición de semejante conocimiento y poderes, y la Sabiduría vendrá a vosotros naturalmente.” (D. S., t. I, p. 312).

    6) El estudiante ha de desarrollar los necesarios poderes.

    “…el Ocultista…declara que el explorador atrevido deseoso de sondear los más recónditos secretos de la naturaleza debe traspasar los estrechos límites de los sentidos y transferir su conciencia a la región de los Nóumenos y a la esfera de las Causas Primeras. Para efectuar esto tiene que desarrollar facultades que, salvo en unos cuantos casos raros y excepcionales, se hallan por completo dormidas…” (D. S., t. II, p. 300).

    7) El estudiante ha de tener en cuenta que H. P. B. no pretende ser infalible.

    “Hablo con absoluta certeza únicamente de cuanto se refiere a mi propia experiencia personal. Los que no tengan para sus creencias la misma garantía que yo tengo, serán muy crédulos y tontos si lo aceptan con fe ciega, Quien esto escribe, igual que su corresponsal y sus amigos no cree en autoridad alguna y mucho menos en divina revelación. Más favorecida que ellos, no necesito apoyarme en mi intuición como ellos tienen que apoyarse en la suya; pues que no existe intuición infalible. Pero lo que si creo es:

    1.- En la ininterrumpida enseñanza oral revelada por hombres divinos vivientes, durante la infancia de la humanidad, a los elegidos de entre los hombres.

    2.- Que esa enseñanza nos ha llegado inalterada.

    3.- Que los Maestros están extensamente versados en la ciencia basada en esa enseñanza ininterrumpida”. (“Contestaciones a cartas”. “Lucifer”, V, p. 157, octubre 1889).

    “Es muy probable que se encuentren en la Doctrina Secreta errores que tienen su origen en un deseo diametralmente opuesto. ¿Cómo puede ninguno de nosotros, aun los que más conocimientos poseen sobre ocultismo entre los teósofos, pretender infalibilidad? Reconozcamos con Sócrates que todo lo que sabemos es, que no sabemos nada; de todos modos nada en comparación de todo lo que todavía tenemos que aprender.” (“Lucifer”, III, noviembre 15 de 1888, p. 250).

    “Y en este punto se nos permitirá una última observación. Ningún verdadero teósofo, desde el más ignorante al más instruido, debe pretender la infalibilidad en lo que pueda decir o escribir sobre materias ocultas. Es punto capital admitir que en muchos conceptos, al clasificar los principios cósmicos o humanos, además de errores en el orden de la evolución, y especialmente en cuestiones metafísica, aquellos de entre nosotros que pretenden enseñar otros más ignorantes, pueden todos equivocarse. De modo que se han cometido errores en Isis sin velo, en Buddhismo Esotérico, en “El Hombre”, en “Magia blanca y negra”, etcétera, y más de un error se encontrará probablemente en esta obra. Esto no puede evitarse. Para que una obra extensa, y hasta pequeña, sobre semejantes abstrusos asuntos, esté por completo exenta de todo error y equivocación, tendría que ser escrita desde la primera a la última página por un gran Adepto, sino por un Avatara. Sólo entonces, podríamos decir: ‘Esta es verdaderamente una obra sin pecado ni tacha alguna’. Pero mientras el artista sea imperfecto, ¿como puede ser perfecta una obra? La investigación de la verdad no tiene fin. Amémosla y aspiremos a ella por sí misma y no por la gloria o beneficio que la revelación de una pequeñísima parte de ella pueda proporcionarnos, Pues ¿quien de nosotros puede pretender que tiene toda la verdad en la punta de los dedos, ni aún siquiera por lo que respecta a una de las enseñanzas menores del Ocultismo?” (D. S. , t. IV, págs. 328 y 329).

    “Por tanto la autora de estas afirmaciones ha de prepararse de antemano para la gran oposición, y aun a la denegación de lo que presenta esta obra. No es que exista pretensión alguna a la infalibilidad o a la exactitud perfecta, en todos los detalles, de cuanto se dice en ella. Los hechos a la vista están, y difícilmente pueden ser negados. Pero debido a las dificultades intrínsecas de las materias que se tratan ya las limitaciones casi insuperables del idioma inglés; como de todos los demás idiomas europeos, para lo expresión de ciertas ideas, es más que probable que la autora no haya logrado presentar las explicaciones en su forma mejor y más clara: aunque todo cuanto podía hacerse, bajo las más adversas circunstancias, ha sido hecho, y esto es lo más que puede exigirse a cualquier escritor.” (O. S., t. I, págs. 474 y 475).

    V) Métodos para el estudio de la Doctrina Secreta.

    Aunque brevemente, por no permitir los límites de este artículo una exposición más detallada, trataremos de los diversos métodos por los cuales los estudiantes de la Doctrina Secreta pueden familiarizarse con su contenido. Cinco son los medios por los cuales el lector puede llevar a cabo su propósito, a saber :

    1) El estudio por materias.

    Este es el método más útil para el principiante y uno de los que más frecuentemente recomendaba la Sra. Blavatsky. En este método el estudiante utiliza el Indice general alfabético y tomando el tópico que le interese lo sigue en todo el libro. Por ejemplo: Se quiere estudiar el Hombre, Evolución, Principios, Manas, Ocultismo, etc. Como en el índice se indican a continuación de cada una de esas palabras, las páginas en que ocurren, es relativamente fácil seguir la materia en toda la obra. El estudiante que sigue este método, debe ir anotando las ideas más importantes y así gradualmente acumulará una gran masa de datos e informes.

    2) Estudio de los principios fundamentales.

    Diseminados por toda la obra se encuentran ciertas afirmaciones básicas, acerca de los principios fundamentales de la Sabiduría Antigua. El estudiante da una lectura rápida a la obra y reune esas afirmaciones a medida que las encuentra y de esa manera descubre la completa estructura alrededor de la cual está construida toda la enseñanza oculta. Esto es de un valor incalculable e inmenso para el estudiante; pues adquiere un conocimiento completo de los elementos esenciales.

    3) Estudio consecutivo.

    Este es de mucho más valor y utilidad para el estudiante avanzado, que para el principiante. Consiste en la lectura de toda la obra párrafo por párrafo, tratando de sintetizar el conocimiento así adquirido. Para sacar provecho de este método, el estudiante ha de estar algo familiarizado con los términos empleados y con el delineamiento general de la enseñanza; de lo contrario, la misma complejidad de la materia le confundirá.

    4) Estudio comparativo.

    Este método es de profunda importancia; puesto que el estudio de la Ley de Correspondencias y de Analogías, subyacente en el proceso cósmico, proporciona la clave del proceso de la evolución. El hombre es el Microcosmos del Macrocosmos y, a su vez, es el Macrocosmos para los reinos subhumanos inferiores. En la correcta apreciación de esta verdad se encuentra la clave de las ciencias esotéricas.

    5) Estudio meditativo.

    En este método de estudio, el estudiante toma ciertas frases o párrafos como “pensamientos simientes” y busca iluminación sobre los problemas que contengan. Al cerrar este breve estudio detenido, no puedo menos de citar las propias palabras de H.P.B. que se encuentran en el tomo I, página 43, a saber:

    “…el repudio de estas enseñanzas es cosa que puede esperarse, y aun debe esperarse de antemano. Ninguno de los que se llaman a sí mismos «eruditos», en cualquiera de las ramas de la ciencia exacta, se permitirá mirar estas enseñanzas seriamente. Durante este siglo serán escarnecidas y rechazadas a priori, pero en este siglo solamente, porque en el siglo XX de nuestra Era, comenzarán a saber los eruditos que la Doctrina Secreta no ha sido inventada ni exagerada, sino al contrario, tan sólo bosquejada; y finalmente, que sus enseñanzas son anteriores a los Vedas. No es esto una pretensión de profetizar, sino una sencilla afirmación fundada en el conocimiento de los hechos. En cada siglo tiene lugar una tentativa para demostrar al mundo que el Ocultismo no es una superstición vana. Una vez que la puerta quede algo entreabierta, se irá abriendo más y más en los siglos sucesivos. Los tiempos son a propósito para conocimientos más serios que los hasta la fecha permitidos, si bien tienen que ser todavía muy limitados.”

    Publicado originalmente en la revista Teosofía, vol. I, Diciembre de 1932, N.° 12.

  • El discipulado de Alice Bailey

    Alice Bailey es hoy un discípulo mundial activo y un miembro avanzado del ashrama de su Maestro, K.H. Ella falleció 22 años atrás del pasado diciembre (escrito en enero de 1971) y hoy se encuentra libre de sus vehículos etérico y astral. Ahora ella actúa en el plano mental con el cuerpo mental que tenía cuando murió, pero dicho cuerpo ha crecido desde entonces. A.A.B. en algunas ocasiones actúa como secretaria personal de K.H. Esto nos brinda una idea, aunque inadecuada, de su relación con él. Ella se está preparando activamente para su próxima encarnación, que será muy pronto y está siendo cuidadosamente planeada.

    Los años anteriores al surgimiento de su trabajo discipular han sido descritos en su autobiografía; pero muchos aspectos significantes y útiles de su entrenamiento como discípulo nunca han sido contados. Yo estuve cerca de la mayoría de ellos, pero son muy pocos aquellos de los cuales les puedo hablar.

    La información que hago pública la presento tan sólo como una ayuda para la comprensión de ciertos aspectos del trabajo discipular en determinada etapa. La personalidad de de A.A.B., tal como la conocimos, poco importa ahora. Ella siempre se opuso a cualquier tipo de pretensión espiritual, y aún lo hace, pero el registro de su vida discipular puede ser útil a otros discípulos en muchos lugares. El próximo mes alcanzaré los 83 años de edad y ciertamente creo que muy pronto pasaré a los planos sutiles. (F.B. murió el 3 de Junio de 1977 a la edad de 89 años.– M.B.)

    Lo que escribo ahora podrá ser publicado si Mary lo considera apropiado. Ningún discípulo debiera tomar una decisión unilateral sobre su trabajo si ésta afectara la vida discipular de algún otro discípulo.

    Por muchas centurias la Jerarquía oculta ha permanecido retirada del plano físico viviendo como un grupo, pero ciertos Maestros han vivido siempre en cuerpo físico pasando desapercibidos entre los hijos de los hombres. Durante este tiempo de ocultamiento, próximo a terminarse, tales Maestros actuaron ampliamente a través de sus discípulos en entrenamiento, quienes en muchos casos, eran iniciados de algún grado. A.A.B. es uno de tales casos.

    La última encarnación de A.A.B. estuvo dominada por dos objetivos, uno de los cuales era particularmente suyo, mientras que el otro fue la colaboración al trabajo de D.K. en su pesada tarea de brindar las enseñanzas puente que vincularían la antigua Era Pisceana con al emergente Era Acuariana.

    Ella vino a la encarnación con el firme propósito de crear una nueva escuela esotérica para el discipulado. Había un número creciente de aspirantes al discipulado con algún tipo de conocimiento esotérico, número que fue considerablemente aumentado por el trabajo de ese discípulo H. P. Blavatsky; pero había aún muy pocos entrenados y efectivos, discípulos aceptados. De haber existido más, la crisis de la Guerra Mundial pudo haber sido llevada a cabo en los planos mentales, sin necesidad de su precipitación en el plano físico. La Escuela Arcana fue su contribución elegida al trabajo Jerárquico y fue aprobada por su Maestro. Sin embargo, debe saberse que ni K.H. ni D.K. le mandaron la creación de la Escuela Arcana. Ese fue su privilegio, ganara o perdiera en el intento.

    Su cooperación con D.K. en la producción de sus enseñanzas fue un asunto muy distinto. En ello, ella no fue libre. Ella escribió lo que Él escogió enseñar, no lo que ella consideró útil. En la Escuela Arcana ella escribió y enseñó de acuerdo a su propia sabiduría. En los últimos años, conforme se fue saturando de las enseñanzas de DK, su contenido mental se fue alargando e inevitablemente lo que ella enseñó en su Escuela fue profundamente afectado por ello. Ya que se dio al más extraordinaria y única mezcla del cuerpo mental de A.A.B. y el cuerpo mental ahora utilizado por D.K. Como ella indicó, los dos pilares que mantuvieron todo su trabajo fueron los libros y la Escuela.

    En todo esto, mi función fue, tan bien como pude, ayudarla a llevar a cabo todo su trabajo exitosamente. Yo fui prestado por el Maestro M. a D.K. por treinta años. Ese fue un tremendo proceso equilibrante para mí, que neutralizó mis excesivas características de primer rayo y abrió mi centro cardíaco, por la pertenencia a un ashrama de segundo rayo. He aprendido más en esta encarnación que en todas las precedentes. La mayoría de ello me llegó a través de A.A.B. Tan sólo la convivencia diaria de muchísimas horas era un gran estimulante mental de gran valor. Ella tuvo un alma de segundo rayo y una Etwa der schon jetzt kultige Southpark book-of-ra-kostenlos.com slot oder auch Eggomatic und naturlich auch der ein oder andere Fruchteslot. personalidad de primero. Yo tengo un alma de primer rayo y una personalidad de segundo. Eso sentó las bases de un trabajo balanceado.

    En retrospectiva, es claro que el mayor servicio de A.A.B. fue subjetivo. Aquellos que mejor la conocieron y aquellos cercanos a su nivel de desarrollo espiritual, lo sabían muy bien. Otros, forzosamente, la reconocieron por sus múltiples idas y venidas como conferencista y por la evidencia de su actividad física. Esta potencia subjetiva es una capacidad natural de todo discípulo avanzado, pero todos podemos incrementar nuestro efecto constructivo en el mundo si utilizamos nuestras auras más conscientemente y nuestras voluntades más definidamente para conocer las necesidades subjetivas de aquellos que se acercan a nuestras vidas. He visto a Alice tomar una y otra vez fuerzas antagónicas al trabajo de la Escuela Arcana, algunas veces dejando que se agotaran callada y serenamente en contra de su equilibrio e integridad, y otras transmutándolas conscientemente. Sin embargo, también dejó en algunas ocasiones que el grupo las padeciera hasta cierto punto, para el beneficio de algún condiscípulo o por su potencial como desarrolladoras de cualidades discipulares en él. La construcción de un grupo esotérico demanda mucho discernimiento espiritual y un tipo de impersonalidad que frecuentemente es mal entendido.

    Una de las más destacadas características de Alice fue la ausencia total del deseo de controlar la forma de pensar de nadie. Ella persistentemente comunicó la verdad tal como ella la entendía, pero siempre oponiéndose a la creación de un “culto al Tibetano”. Ella practicó la repetición, no porque fuera conveniente, sino porque es necesaria para activar las células cerebrales aletargadas. Esta ausencia de deseo de control le permitió mantenerse incólume cuando los estudiantes dejaban la Escuela.

    Siempre he tenido periodos de desánimo, contra los que he luchado tenazmente. Para ayudarme, D.K. me prometió hace mucho tiempo que mis últimos años iban a ser los mejores, lo cual ha probado ser cierto. En otro momento, durante la Segunda Guerra Mundial, estaba desanimado con respecto al futuro del trabajo. D.K. entonces me aseguró que los cimientos ya establecidos serían lo suficientemente fuertes para el progreso del trabajo en la posguerra. Y eso también ha probado ser cierto. Soy sin duda el hombre más online casinos afortunado.

    La integración subjetiva de los estudiantes en la Escuela Arcana se ha ido incrementando rápidamente en los últimos diez años. Nuestra utilidad como grupo ahora online pokies es mucho más real así como nuestro apoyo a la Jerarquía. El reconocimiento de los valores espirituales se ha profundizado y está mucho más presente en el grupo que nunca antes. La aceptación consciente del grado de responsabilidad individual en el desarrollo de la humanidad ha emergido bellamente. La luz en el cuerpo grupal se ha incrementado sustancialmente. Muchos más estudiantes en la Escuela conocen de los asuntos mundiales que los que lo hacían en años recientes. Nuestra utilidad al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está ahora emergiendo. Más estudiantes están haciendo progresos rápidos en el discipulado consciente que en la época que Alice falleció. Esto es porque muchos de nosotros estamos siendo capaces de ir más allá de nuestra separatividad en el servicio. Nuestro trabajo meditativo es constante y firme. Nuestros estudios espirituales están enriqueciendo nuestras mentes. Entre los miles de viejas almas hoy día encarnadas entre los más jóvenes muchas se están afiliando a la Escuela. Los heroicos esfuerzos de A.A.B. están dando frutos.

    A pesar de toda la brillantez del relato anterior, el grupo no siempre ha navegado en aguas tranquilas con vientos favorables. Este es todavía un mundo difícil en el cual trabajar, sin embargo existe una real promesa de un mejor futuro para todos nosotros.

    Los Trabajadores pueden llegar a ser puntos de bloqueo en el flujo de las energías espirituales que pueden ser convocadas a través del grupo y, en muchos de los casos como los Sett deg ordentlig inn i Откройте эту игру в разделе casino beste-norske-casinos.com Red, где вас будут ждать бесплатные спины!Ежедневные бесплатные спины раздаются каждый день с 10 утра до 12 дня. blackjack online reglene, og sorg for a lese pa regler og vilkar der du spiller. ya ocurridos en el pasado, lo son sin ser conscientes de ello. La crítica personal es el más potente veneno de la vida grupal. Con frecuencia pensamos que nuestra actitud crítica está justificada. Los persistentes esfuerzos para imponer su punto de online casino vista individual al trabajo grupal ha echado a perder las relaciones de más de un joven discípulo con el grupo en el que debe trabajar y con el cual debe fundir su consciencia discipular. Es muy difícil ser tan impersonal como para ser capaz de apoyar y trabajar por aquello con lo que uno no está de acuerdo, pero el éxito del grupo y el incremento en la utilidad del grupo es mucho más importante que las opiniones individuales. Esto es lo que yo tuve que aprender de manera difícil en esta vida.

    Aún cuando estaba desesperada por dar alimento a sus hijas, Alice pasó muchas horas por las noches leyendo y meditando atentamente sobre lo leído. Ella estudió los Puranas y las Upanishads de la India y las enseñanzas del Bhagavad Gita y de Patañjali. Ella llegó a tener una colección de veintiséis traducciones del Gita. D.K. estuvo de acuerdo en producir junto con ella un libro sobre el Gita, similar a aquél sobre los Yoga Sutras de Patañjali. (Tal libro es La Luz del Alma.) Pero su abundante trabajo editorial les impidió hacerlo.

    Llevó a cabo también un profundo estudio de los escritos de Blavatsky y dominó las enseñanzas esenciales de la Doctrina Secreta. Sus clases sobre la Doctrina Secreta e Isis sin Velo son verdaderas joyas pues su entendimiento de estos dos libros fue fenomenal. Ella profundizó en la corriente de escritos teosóficos, incluyendo no sólo a Annie Besant sino también a Steiner, Tingly, Heindel, Bhagavan Das, y muchos otros. Así construyó fuertes principios mentales y se entrenó en el pensamiento claro y el discernimiento que le permitió brindar una mente de excepcional calidad al trabajo de D.K. Sus relación con la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica le enseñó mucho del trabajo esotérico, particularmente algunos factores inadecuados de repetir. Los esfuerzos de A.A.B. para extender el movimiento teosófico hacia un campo más útil y de incrementar los elementos esotéricos en tal organización fueron Jerárquicamente inspirados y una preparación fina para su posterior trabajo con D.K. De este modo, el trabajo de D.K. con Alice fue mucho más fácil que Su trabajo con H. P. Blavatsky.

    Con todo, ella se empeñó en ser una verdadera madre con sus tres hijas, y mostró una extraordinaria paciencia conmigo. Yo aprendía constantemente mucho de ella. A.A.B. no tenía una mente de quinto rayo, pero ella estuvo interesada en la exploración científica y en el campo de la física teórica. Fue entonces natural que ella brindara siete conferencias en Nueva York sobre el átomo. Como siempre, ella tenía fundamentos para decir lo en ellas dicho. Ella conoció un poco de los trabajos de científicos tales como Niels Bohr y Rutherford. El libro de sus conferencias, bajo el título, La Conciencia del Átomo, ha sido uno de los más vendidos por muchos años.

    El verdadero trabajo práctico de fundar y organizar su Escuela Arcana no fue posible realmente sino hasta que ella se mudó a Nueva York en 1920. Ella ya había comenzado su trabajo con D.K. a quien contactó por primera vez en Noviembre de 1919.

    En aquellos días, A.A.B. había alcanzado una relación discipular con su Maestro K.H. conocida como “Chela que está en el Sutratma o Hilo”. Esto es que ella tenía el privilegio de pedir audiencia con Él. Para conseguir y obtener así una entrevista que su cerebro físico podía recordar, que por lo general toma varios días. Así consiguió una entrevista con K.H. para preguntar si debía o no trabajar con D.K. Esto le permitió trascender sus dudas y temores. Más adelante, estas entrevistas fueron sustituidas por una relación aún más estrecha.

    Alice definió el miedo como la principal falta de su personalidad. Ella dijo temer al fracaso, a tener fallas, a lo que la gente pudiera pensar de ella, de ser juzgada, e incluso de la obscuridad. Este fue un real impedimento, que ella dejó atrás por completo. Su cuerpo astral fue por completo destruido y reconstruido en su última vida, y todos sus centros sobre la espina fueron abiertos y se mantuvieron funcionales. La actividad de su centro cardíaco fue tremendamente incrementada. Pero ella literalmente dejó de preocuparse de su vehículo físico, que al final sólo se mantuvo vivo, para finalizar su período de treinta años de trabajo con D.K., con transfusiones mensuales de sangre. De las cuales yo me encargué bajo la supervisión de un médico, por supuesto. Fue un gran alivio cuando finalizó su trabajo y pudo partir en diciembre de 1949.

    Nueva York
    Febrero de 1971

  • Alice A. Bailey, H. P. Blavatsky y Helena Roerich

    Alice BaileyHelena RöerichHPB

    Fracturas entre los seguidores de tres tradiciones:
    La Sociedad Teosófica, La Escuela Arcana y la Sociedad Agni Yoga

    Nota: La presente es una adaptación a la Introducción de una extensa recopilación que sobre la controversia AAB-HR sucitada en el foro de Agni Yoga en YahooGroups, Phillip Lindsay realizó. La recopilación completa en su original inglés puede ser leída aquí.

    Alice A. Bailey, Helena P. Blavatsky y Helena Roerich fueron tres mujeres que actuaron como amanuenses de varios Maestros para revelar las enseñanzas de la Sabiduría Perenne para la Era Acuariana.

    La cual comenzó con Blavatsky (HPB), una iniciada avanzada, quien fue la que abrió camino cuando en 1888 comenzó con la primera etapa de la exteriorización de las enseñazas al escribir La Doctrina Secreta e Isis Sin Velo.

    De 1919 a 1949 Alice A. Bailey (AAB) continuó con la obra comenzada por HPB al colaborar con el Maestro DK por 30 años, el mismo Maestro quien brindó mucha instrucción a HPB. Esta segunda exteriorización de la enseñanza de la Jerarquía estuvo diseñada para trascender y expandir la obra que HPB comezó.

    Más o menos por el mismo tiempo que AAB, Helena Roerich (HR) comezó su trabajo con el Maestro M en 1924 por un periodo tan largo como el de AAB, produciendo al rededor de 12 libros, genéricamente denominados las enseñanzas del Agni Yoga.

    Muchos estudiantes consideran que estas tres enseñanzas son aspectos de la divina trinidad, correspondiendo con los rayos o aspectos 3, 2 y 1 respectivamente. El Agni Yoga es considerado como el yoga más nuevo que trasciende al Raja Yoga. Y se basa en la comprensión y el entendimiento de las 2 primeras etapas de la enseñanza.

    Desde luego que todas estas tradiciones tiene sus adherentes, algunos de ellos estudian sólo una enseñanza sobre las otras dos, o dos de ellas sobre la restante, o las tres juntas. Las razones de esto son variadas, abarcando tanto las afinidades de rayo, como las motivadas por el sectarismo y la devoción al Mensajero de cada una de ellas.

    Es este sectarismo y problema devocional el que, en la opinión del autor, ha creado las fracturas entre los seguidores del Agni Yoga, la Teosofía y las enseñanzas de DK a través de Alice Bailey.

    Nota: Como respuesta a los planteamientos formulados en la controversia AAB-HR Michael Robbins -fundador y Presidente de la Universidad de los Siete Rayos, ha brindado una síntesis de las similitudes entre la enseñanza de Alice A. Bailey y Helena Roerich. Síntesis que puede ser leída en nuestro website: Similitudes entre las Enseñanzas de los Maestros DK y M.

  • Who Are the Dugpas in Theosophical Writings?

    In the early Theosophical writings, H. P. Blavatsky used the term “dugpa” for the various non-Gelugpa orders of Tibetan Buddhism, namely, for the Kagyupa, Nyingmapa, and Sakyapa orders. In doing this, she followed the usage of Western writers of the time. These writers indiscriminately termed all of these orders as “Red Caps,” “Shammars,” and “Dugpas,” or “Dukpas.” Blavatsky additionally used the term “dugpa” for followers of the non-Buddhist Bon religion of Tibet. We know that Blavatsky used the books of these writers because she often quotes them. Indeed, she drew the term “Kiu-te,” a phonetic spelling of the Tibetan rgyud sde that long baffled researchers, from Narratives of the Mission of George Bogle to Tibet, and of the Journey of Thomas Manning to Lhasa, published in London in 1876 (2nd ed. 1879). The editor of this book, Clements R. Markham, writes about the dugpas or dukpas in his Introduction:

    In the middle of the fourteenth century a great reforming Lama arose in Tibet, named Tsong-khapa, . . . His reforms led to a schism in the Tibetan church. The old sect, which resisted all change, adhered to their dress, and are called Shammars, or Dukpas, and Red Caps. Their chief monastery is at Sakia-jong, and they retain supremacy in Nepal and Bhutan. (p. xlvi)

    As may be seen, Markham lumped together all those who did not follow Tsongkhapa’s new order, the Gelugpas, as the “old sect,” calling them “Shammars, or Dukpas, and Red Caps.” Moreover, in the then prevailing ignorance of things Tibetan, he stated that the headquarters of the Red Caps is at Sakia-jong.

    . . . the great monastery of Sakia-jong (Sankia of D’Anville), the head-quarters of the Red Cap sect of Buddhists. (p. xxviii)

    In fact, Sakia-jong, or Sakya-dzong, is the headquarters of only one “red cap” order, the Sakyapas. Markham did, however, give information from Brian Hodgson that would place the actual dugpas in Bhutan, not at Sakya-dzong in Tibet.

    While the Gelukpa, or Yellow sect, is in the ascendant in Tibet, the adherents of the older, but now heretical Red sect, still have a large monastery at Sakia-jong, and have retained supremacy among the Buddhists in Nepal and Bhutan, on the slopes of the Southern Himalaya. . . . Mr. Brian Hodgson, who is unrivalled in his knowledge of the Cis-nivean Himalayan races, divides the inhabitants of the region between the Kali and the Monass into ten tribes, the Cis-Himalayan Bhotias or Tibetans in the upper zone, the Sienwar, Gurung, Magar, Murmi, Newar, Kirati, and Limbu, in Nepal; the Lepcha in Sikkim, and Lhopa or Dukpa* (Bhutanese) in Bhutan.

    *Footnote: Lho is the native name of Bhutan. Lhopa is therefore a territorial designation, while Dukpa refers to their belonging to the Red Cap sect. (p. lii)

    Notice that already Markham refers to the red caps with the pejorative term “heretical.” We will return to this shortly. But at present we must find out just who the dugpas or dukpas really are. Markham shows in his footnote that he understands Dukpa to refer to the Red Cap sect. It is followed in Bhutan, in agreement with Brian Hodgson, and also in Sikkim according to Markham.

    The Lepchas of Sikkim are ruled over by a dynasty of Rajahs originally from Lhasa, who have always been under the dominion of Tibet, and of the Buddhist religion and Dukpa (Red Cap) sect. (p. lxxxii)

    Again, Markham equates the Dukpa with the “Red Cap” orders in general. But in fact, dugpa or dukpa is ’brug pa, the Kagyu sub-order that prevails in Bhutan, not in Sikkim. That this is a separate order or “sect” of Tibetan Buddhism was made known in an earlier book also quoted by Blavatsky, Buddhism in Tibet, by Emil Schlagintweit, published in Leipzig and London in 1863. Under the heading, “Buddhist sects in Tibet,” pp. 72 ff., he lists nine orders: the Nyigmapa, Urgyenpa, Kadampa, Sakyapa, Gelukpa, Kargyutpa, Karmapa, Brikungpa, and Brugpa. The ninth and last he describes as:

    The Brugpa (also Dugpa or Dad Dugpa) sect has established a particular worship of the Dorje (Vajra, or thunderbolt), which descended from heaven and fell upon the earth at Séra in Eastern Tíbet. This sect seems, moreover, to be particularly addicted to the Tantrika mysticism, in which the Dorje is considered as a very important and powerful instrument. (p. 74)

    Here we see that the Dugpa is a distinct order of Tibetan Buddhism, the Brugpa, and not the “red caps” in general, who would be all of the orders except the Gelugpa, or “yellow caps.” But not until L. Austine Waddell’s 1895 book, The Buddhism of Tibet, or Lamaism (London: W. H. Allen & Co.) was this error among Western writers addressed. Waddell correctly describes the Dug-pa (’brug pa) as a sub-sect of the Kagyupas, pointing out that the name Dug-pa has been wrongly used in European books. Under the heading, “The Kar-gyu-pa Sect,” he writes:

    The next great sub-sect is the Dug-pa* [*footnote: ‘brug-pa . . .], which also arose with a pupil of Mila-rä-pa’s disciple, Dvag-po. . . Much confusion has been caused in European books by misusing the name Dug-pa, employing it as a synonym for the “red-hat” sect, which properly is the Ninma. (p. 68)

    But Waddell introduces a new error here, in saying that the “red-hat” sect is properly the Nyingma. In fact, all the orders except the Gelugpa wear red hats when hats are used. He no doubt meant that only the Nyingmas are entirely unreformed. Under the heading, “The Nin-ma-pa Sects,” he writes further:

    The wholly unreformed section of the Låmas was, as we have seen, named Nin-ma-pa, or “the old school.” It is more freely than any other tinged with the native Bön or pre-Buddhist practices; and celibacy and abstinence are rarely practised. This is the real “red-hat” sect of Låmas, and not the Dug-pa as is stated in European books. (p. 72)

    So we see that early European writers on Tibet referred to all the non-Gelugpa orders of Tibetan Buddhism as Dugpas. Moreover, even in Waddell’s book we notice a rather pejorative tone in his description of the “red-hats.” There was, historically, actual fighting and warfare between Gelugpas and Kagyupas for supremacy and state rule. This inevitably produces ill-will and prejudice. Markham notes in his book that a Chinese emperor attempted to reconcile the two factions.

    As regards Tibet, an embassy had been sent to Lhasa by the Emperor Kang-hi, to reconcile the Yellow and Red Cap factions, . . . (p. lxi)

    The prevailing attitude of prejudice between the two parties is clearly portrayed in the 1774 account written by George Bogle, found in Markham’s book:

    It may be necessary to state that there are two sets of clergy in Tibet, distinguished by, and classed under the names of, Yellow Caps and Red Caps. The Dalai and Teshu Lamas are at the head of the Yellow Caps; the Red Caps have their own Lamas and monasteries. In times of old there were violent disputes between them, in which the Yellow Caps got the victory, as well by the assistance of the Tatars as by their superior sanctity. But as I adhere to the tenets of this sect, and have acquired my knowledge of religion from its votaries, I will not here say much upon the subject, lest it should be thought spiteful. I may be allowed, however, just to mention two things, which must convince every unprejudiced person of the wicked lives and false doctrines of the Red Caps. In the first place, many of the clergy marry; and in the next, they persist, in opposition to religion and common sense, in wearing Red Caps. The priests who now visited us were of this last sect. There might be about eight of them. Each held a staff in one hand and a rosary in the other. They formed into a circle, and began to chant their prayers, which, as I understood they were put up for my welfare, I was in no haste to interrupt. At length, to show them that, however hostile to their principles, I bore them no personal grudge, I dismissed them with a few small pieces of silver.” (pp. 179-180)

    Thus, not only did Blavatsky follow the usage then current, of referring indiscriminately to all the non-Gelugpa orders of Tibetan Buddhism as “Red Caps,” “Shammars,” and “Dugpas” (including also the non-Buddhist Bons), she also followed the then current prejudice against these orders. Whether or not there is any basis to this prejudice beyond historical animosities is another question. For now, I will conclude with a quotation from Blavatsky indicating that she did believe there were among these orders dugpas in the sense in which she often used the term, as black magicians or “Brothers of the Shadow”:

    In the East, they are known as the “Brothers of the Shadow,” living men possessed by the earth-bound elementaries; at times—their masters, but ever in the long run falling victims to these terrible beings. In Sikkim and Tibet they are called Dug-pas (red-caps), in contra-distinction to the Geluk-pas (yellow-caps), to which latter most of the adepts belong. And here we must beg the reader not to misunderstand us. For though the whole of Bhûtan and Sikkim belongs to the old religion of the Bhons, now known generally as the Dug-pas, we do not mean to have it understood that the whole of the population is possessed, en masse, or that they are all sorcerers. Among them are found as good men as anywhere else, and we speak above only of the élite of their Lamaseries, of a nucleus of priests, “devil-dancers,” and fetish worshippers, whose dreadful and mysterious rites are utterly unknown to the greater part of the population. (Blavatsky Collected Writings, vol. 6, pp. 197-198)

  • Comentarios sobre la Fraternidad de Yucatán y la Teosofía temprana

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    Autoretrato del Maestro Hilarión

    El Maestro Hilarión pertenece al quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y en una encarnación anterior fue Pablo de Tarso. Tiene cuerpo cretense, pero pasa gran parte de su tiempo en Egipto. Dio al mundo el tratado ocultista llamado Luz en el Sendero y Su trabajo resulta particularmente interesante, para el gran público, en la crisis actual, pues trabaja con quienes desarrollan la intuición, y controla y trasmuta los grandes movimientos que tienden a descorrer el velo de lo invisible. Su energía estimula a través de Sus discípulos a los grupos de investigadores psíquicos, y fue quien inició, mediante varios de Sus discípulos, el movimiento espiritista. Tiene en observación a todos los psíquicos de orden superior, y los ayuda a desarrollar sus poderes para bien del grupo; trabaja juntamente con algunos devas en el plano astral, para abrir, a los buscadores de la verdad, ese mundo subjetivo que está tras de la materia grosera. [IHS, p. 59]

    He leído el artículo de A. Besant sobre la “Fraternidad de Yucatán”, donde asocia su trabajo con el surgimiento del movimiento espiritista y el desarrollo consciente y correcto de los siddhis inferiores.

    El movimiento espiritista en México y varios países de Centro América estuvo muy extensamente en boga durante los finales del S. XIX y principios del S. XX, cuando muchas veces, de los mismos grupos espiritistas surgieron los primeros grupos teosóficos organizados. En México, el movimiento espiritista está muy extendido y aún es muy activo hoy día. En una curiosa mezcla entre espiritismo y religiosidad, algo así como un “espiritualismo” moderno. Existiendo muchas iglesias espiritualistas.

    De joven tuve un interesante contacto con un importante miembro de una de estas iglesias y fui invitado a alguna de ellas. En sus ceremonias religiosas (algo así como sus servicios religiosos o misas), canalizaba a entidades, principalmente figuras religiosas como Jesús, Moisés, Juan el Bautista y los Apóstoles, quienes daban mensajes importantes a la comunidad. Todos ellos orientados al servicio común y compartido, así como entrenamiento a los “apóstoles” –o altos miembros de la Iglesia que pertenecían a una especie de consejo de ancianos– en curación a través de la energía, viajes astrales, canalización, etcétera.

    El personaje en cuestión, practicaba “eficientemente” la proyección astral como “auxiliar invisible”, y acudía todas las noches a diferentes lugares a “curar” a los demás. Decía que yo era un “espíritu afín” y que “sus guías” me preguntaban si quería ser entrenado para ese tipo de servicio. Nunca me interesó, pues ya estaba en contacto con la Teosofía y las enseñanzas primigenias de HPB y A. Besant sobre el Camino del Corazón y los Siddhis Superiores, que como sabes previenen ampliamente sobre el indebido desarrollo de tales facultades.

    Geoffrey Hodson también menciona a la Fraternidad de Yucatán extensamente en su Diario Oculto (La Luz del Santuario) [123], donde explica sus experiencias espirituales. Hodson fue el antecesor de Vicente Beltrán Anglada en escribir sobre La Fraternidad entre los Ángeles y los Hombres, y describió extensamente el mundo dévico. Pero más tarde, la etapa posterior de su entrenamiento oculto estuvo relacionada con Mitología, Alegoría Biblica y Simbolismo, bajo el cuidado de su Maestro. Su formación esotérica estuvo a cargo de un Maestro –de la Fraternidad de Luxor (La Rama Egipcia de la Jerarquía Oculta)– de nombre Polidorus Isurenus, que previamente había sido Filón de Alejandría.

    Hasta su muerte mantuvo contactos con la Gran Fraternidad Blanca, la Fraternidad de Luxor y la Fraternidad de Yucatán. En algún otro de sus textos, que ahora cito de memoria sin recordar cuál es, Hodson habla sobre que varios Adeptos de la Gran Fraternidad Blanca, habían migrado del Tíbet hacia Yucatán y sus inmediaciones (posiblemente algún lugar de México o Centro América), para preparar en conjunción con la Fraternidad Yucatán, el trabajo de la Raza Futura.

    Otra peculiar relación entre el Maestro Polidorus Isurenus y la G F Blanca existe en documentación temprana asociada con HPB y el Maestro Hilarión, pues, explícitamente se menciona a Polidorus Isurenus, Serapis Bey [Maestro Serapis] [1] y Robert More, en relación con la Fraternidad de Luxor.

    Hace algunos años sugerí la posibilidad de que “Robert More”, podía ser el nombre de uno de los dos Maestros Ingleses que DK menciona en relación con el trabajo en América. [2]

    Curiosamente, Hilarión (“John King” y Paulos Metamon en los inicios del movimiento teosófico), juega un papel importante junto con otros Adeptos/Maestros en los viajes tempranos de HPB a México, Centro y Sudamérica. Aparte de los nombres ya mencionados: Polidorus Isurenus, Serapis Bey y Robert More; también aparece el nombre de “H. Moore”, identificado como inglés y que escribe con cierta autoridad, indicando la posibilidad de asociarlo con algún Maestro. Sin embargo todo está muy velado, pero es interesante descubrir, que posiblemente en los documentos tempranos del movimiento teosófico, existe una aparante colaboración entre la Gran Fraternidad Blanca, la Hermandad de Luxor y la Fraternidad de Yucatán. Así como la posibilidad de que la identidad de los Maestros Ingleses, se encuentre “documentada” en ellos.

    Aquí un fragmento del artículo arriba mencionado:

    20. Trips to Peru

    According to Sinnett, Madame Blavatsky travelled through Europe with Countess B. [Bagration] in 1850. She was in Paris in late 1850 and left for Canada in July 1851, to visit the Red Indians. From Canada she travelled to New Orleans to study with the Voodoos, “a sect of negroes (…) addicted to a form of magic practices”. (Sinnett 1886, 63) She must have become dangerously involved with them for,

    “…the strange guardianship that had so often asserted itself to her advantage during her childhood, which had by this time assumed a more definite shape, for she had now met, as a living man the long familiar figure of her visions, again came to rescue. She was warned in a vision of the risk she was running with the Voodoos, and at once moved off to fresh fields and pastures new.” (Sinnett 1886, 63)

    It must be noted that “now” refers to 1851, when “she had now met, as a living man”, her strange protector from childhood – and that it is to the “power” John King that she said to “have been acquainted with from my childhood”, as we have previously quoted. It is interesting to note that it is usually supposed that Master M. was the strange guardianship during her childhood.

    Sinnett also told us that Madame Blavatsky went to Mexico by way of Texas in 1852 and, determined to go to India, she wrote to a certain “Englishman” to meet her in the West Indies (the region that includes Cuba, the Bahamas, Haiti, Puerto Rico, and Jamaica) in order to travel with her to the East. This “Englishman” and a Hindu chela that HPB had met in “Copau”, Mexico, joined her and travelled with her to Ceylon through the Cape. In Ceylon they caught a ship to Bombay, where they separated. (Sinnett 1886, 64-66) “Copau”, Mexico, was never identified and some authors believe Madame Blavatsky was referring to Copán, in Honduras.

    Although Sinnett did not mention South America, HPB revealed in Isis having twice visited Peru (Isis I, 597). In the light of her descriptions it is believed that Madame Blavatsky travelled extensively both in Central America and South America, visiting ancient ruins. The most probable dates for the visits to South America are 1852, after her trip to Mexico, and 1854, after visiting California.

    In Adyar, Annie Besant found a manuscript in an unknown handwriting that provides a chronology of Madame Blavatsky’s travels. According to this manuscript, HPB was in South America in 1851 and in Central America in 1855. (Neff, 299)

    There is another manuscript found in the Theosophical Society Archives in Adyar that is also probably related to a trip of HPB to South America. The first of the four pages has a drawing of part of the West Coast of South America, indicating some cities and the frontier between Peru and Bolivia. Next to the map, some notes written in a mixture of Italian and French tell a story about the treasure of the Incas very similar to that contained in Isis (Isis I, 595-598). There is also a short line in English and another one in a seemingly eastern script. In addition, there are two inscriptions at the top of the page. H. Moore signs the first inscription, which reads: “For those I love and protect. Try.”

    It is the second inscription that is of paramount interest to us now. John King signs it. In Boris de Zirkoff words, it “is in the old-fashioned script-type used by John King and is signed by him…” (CW II, 342). The short inscription reads as follows: “Folks, I advise ye to ponder and discuss.” (CW II, 320) (Figure 1)

    Examining the calligraphy in Figure 1 and comparing it with Figure 2 that contains specimens of messages precipitated in Philadelphia in 1874 (POW, 457, 468) and a facsimile of a note from John King to Olcott dated 1876 (Godwin 1994, 10), it is easy to perceive that these striking handwritings belong to the same person.

    This indicates that the John King who instructed Olcott, who acted as intermediary in the correspondence with the “Lodge”, and who appeared in the mediumistic séances at the home of the Eddys was the same John King who advised Madame Blavatsky and her companions in the early 1850s to “ponder and discuss” their travel plans to South America. So here is another reference that John King was already with HPB at that time! As we have seen, this must have taken place from 1851 to 1855, showing that HPB knew John King much earlier than 1860.

    Reinforcing this conclusion even further, HPB stated in Isis that “nearly the same was given us personally about twenty years ago, by an old native priest, whom we met in Peru”. (Isis I, 547) Since Isis was written from 1875 to 1877, “about twenty years ago” once again we are taken back to the mid-1850s.

    The biography of Albert Rawson, her companion at Cairo, includes investigations in Indian mounds (tombs) in the Mississippi valley and in ruins of Central America and the Yucatan in 1854-55. These dates and Rawson’s knowledge of HPB makes him a strong candidate to being the “Englishman” with whom HPB travelled. This “Englishman” would in fact be an American. (Johnson, 25) Sinnett tells that HPB’s travels with the “Englishman” took place in 1852. If Rawson was this “Englishman”, however, said travels probably occurred from 1854 to 1855.

    The note found in Adyar was undoubtedly intended for HPB; otherwise, what would it be doing in the TS Archives? Furthermore, in view of the familiar, almost intimate manner (“folks”) in which John King addressed whomever he was advising, it must have been people he knew quite well.

    Considering that Albert Rawson and Madame Blavatsky were together in Cairo when Paulos Metamon instructed them and accepting that Rawson could actually be the “Englishman” who was HPB’s travelling companion, then the familiar way used by John King becomes very understandable, and this constitutes an additional element reinforcing the conclusion that Metamon and John King are one and the same.

    Notas:

    [1] Mencionaremos aquí brevemente al Maestro Serapis, frecuentemente llamado el Egipcio. Pertenece al cuarto rayo, y de Él reciben enérgico impulso los grandes movimientos artísticos del mundo, la evolución de la música, de la pintura y del teatro. Actualmente dedica la mayor parte de Su tiempo y atención al trabajo de la evolución dévica o angélica, hasta que, mediante Su ayuda, sea posible hacer la gran revelación en el mundo de la música y de la pintura, en un futuro inmediato. No es posible agregar algo más acerca de Él ni revelar Su lugar de residencia. [IHS, p. 59]

    [2] Poco puede decirse sobre los dos Maestros ingleses. No aceptan discípulos en el sentido en que lo hacen los Maestros K. H. y M. Uno reside en Gran Bretaña, tiene a Su cargo la dirección definitiva de la raza anglosajona y trabaja en los planes del desarrollo y la evolución futuros. Está tras el movimiento laborista de todo el mundo, trasmutándolo y dirigiéndolo, y de la actual creciente oleada de la democracia. De la inquietud democrática, y del caos y la confusión actuales, surgirá la futura condición mundial, que tendrá como nota clave la cooperación, no la competencia; la distribución, no la centralización. [IHS, p. 59]

  • La meditación en el Corazón

    El mejor y más importante Maestro es el propio Séptimo principio de uno centrado en el Sexto. Lo más uno trabaja desinteresadamente por sus semejantes y se despoja a sí mismo del sentido ilusorio del aislamiento personal, lo más él esta libre de Mâyâ y lo más cerca se próxima a la Divinidad.
    K.H.

    “La Consciencia que es meramente la Consciencia animal está compuesta por la Consciencia de todas las células del Cuerpo, excepto las del Corazón. Ya que el corazón es el órgano de la Consciencia Espiritual; corresponde de hecho a Prâna pero sólo porque Prâna y la Envoltura Áurica son esencialmente lo mismo, y porque además como Jîva es lo mismo que la Deidad Universal. El Corazón representa a la Triada Superior mientras que el Hígado y el Baso representan al Cuaternario, tomado como un todo. El corazón es la morada del Hombre Espiritual, mientras que el Hombre Psico-Intelectual habita en la cabeza con sus siete portales. Tiene sus siete cerebros, los Upâdhis y símbolos de las siete Jerarquías, y estos son los Lotos de cuatro hojas exotéricamente, pero esotéricamente de siete Hojas, la “Saptaparna”, la “Cueva de Buddha” con sus siete compartimientos.

    El Corazón es el rey del Cuerpo, su órgano más importante. Aún si la cabeza fuese separada del tronco, el Corazón continuará latiendo por media hora. Si se le envuelve en algodón y se le coloca en un lugar caliente, continuará latiendo por algunas horas.

    En el Corazón hay un sitio que es el último en morir, un lugar marcado por una luz violeta; éste es el asiento de la Vida, el centro de todo, Brahmâ; el primer sitio que vive en el feto, y el último que muere, Cuando un Yogin es enterrado en trance, es este el sitio que vive, aunque el resto del cuerpo esté muerto, y mientras éste permanezca vivo el Yogin puede ser resucitado. Este lugar contiene potencialmente la mente, la vida, la energía y la voluntad. Durante la vida irradia colores prismáticos, ígneos y opalescentes.

    El Corazón es el centro de la Consciencia Espiritual así como el Cerebro es el centro de la Consciencia Intelectual. Pero esta Consciencia Espiritual no puede ser guiada por una persona, ni tampoco puede ser dirigida por ella su energía, hasta que esté completamente unida con Buddhi-Manas. Hasta entonces, la guía a ella—si es que puede. Es decir, hace esfuerzos por alcanzarla, para inculcar a la Consciencia Inferior, y estos esfuerzos son ayudados por su crecimiento en pureza. De aquí las angustias del remordimiento por malas acciones, los remordimientos de la Conciencia, reprochándonos por el mal que hayamos hecho, e incitándonos al bien. Estos vienen del corazón, no de la cabeza. En el Corazón está el único Dios manifestado; los otros dos son invisibles. Y es este Dios manifestado el que representa a la Triada, Âtma-Buddhi-Manas.

    Alguien que pueda establecer contacto, y así recibir a voluntad, los dictados de esta Consciencia Espiritual debe de haberse unido con Manas—esto es, debe de haber alcanzado el Adeptado. Pero Manas Superior no puede guiar directamente al hombre ordinario; debe actuar a través de Manas Inferior, y de esta manera penetrar en la Consciencia Inferior. Como quiera que sea, continuamente se debe de estar haciendo el esfuerzo por centrar la Consciencia en el corazón, y escuchar los dictados de la Consciencia Espiritual, ya que aunque el éxito esté aún muy lejos, en algún momento hay que comenzar, y abrir el sendero.

    Hay tres centros principales en el Cuerpo del Hombre: el Corazón, la Cabeza y el Ombligo; el Corazón, como se ha dicho, es el centro de la Consciencia Espiritual; la Cabeza es el Centro de la Consciencia Psíquica; y el Ombligo es el centro de la Consciencia Kâmica. Cualquiera de estos dos puede ser positivo y negativo mutuamente, de acuerdo al predominio relativo de los Principios y por lo tanto de los órganos de manifestación en este plano. El significado de las palabras positivo y negativo a ese respecto es el mismo que les asigna la ciencia eléctrica. La corriente fluye del positivo al negativo, o la impresión es hecha por el positivo sobre el negativo.

    Por ejemplo: el aura de la Glándula Pineal vibra durante la actividad de la Consciencia en el Cerebro y muestra el juego de los siete colores. Esta perturbación septenaria y juego de luces alrededor de la glándula pineal se reflejan en el Corazón, o más bien en el aura del Corazón, la cual es negativa respecto al cerebro en el hombre ordinario. Esta aura vibra entonces e ilumina los siete cerebros del Corazón, así como la de la Glándula Pineal ilumina los siete centros en el Cerebro. Si el Corazón pudiese a su vez, convertirse en positivo e impresionar al Cerebro, la Consciencia Espiritual podría ponerse en contacto con la Consciencia Inferior. La Consciencia Espiritual está activa durante el sueño profundo, y si los “sueños” que ocurren en el así llamado sueño sin sueños pudieran ser grabados por el Corazón en el Cerebro, tu Consciencia ya no estaría restringida dentro de los confines de tu vida personal. Si pudieras recordar tus sueños en el sueño profundo serías capaz de recordar todas tus encarnaciones pasadas. Esta es la “memoria del Corazón”. Y la capacidad para grabarla en el Cerebro, de manera que llegue a ser parte de su consciencia, es la “apertura del Tercer Ojo”. En el sueño profundo se abre el Tercer Ojo, pero no permanece abierto. No obstante, algunas impresiones de la Consciencia Espiritual más o menos alcanzan al Cerebro, haciendo así responsable al Ego Inferior. Y hay algunas de éstas que son recibidas a través del Cerebro, las cuales no pertenecen a nuestra experiencia personal previa. En el caso del Adepto, el Cerebro está entrenado para retener estas impresiones.

    La Escuela Secreta Oriental conoce cada minúscula fracción del corazón, y tiene un nombre para cada parte. Las denomina por los nombres de los Dioses, como la cámara de Brahmâ, la cámara de Vishnu, y así sucesivamente. Cada uno de estos corresponde con una parte del Cerebro. El estudiante comenzará ahora a comprender por qué se pone tanto énfasis en el corazón en conexión con la meditación, y por qué se hacen tantas alusiones en la antigua literatura hindú respecto al Purusha en el Corazón. Y es así que en relación a la concentración el Bendito Maestro Kuthoomi escribe:

    Tu mejor método es concentrarte en el Maestro como en un Hombre Vivo dentro de ti. Haz Su imagen en tu corazón, y un foco de concentración, de manera a perder todo sentido de existencia corporal en ese sólo pensamiento .

    Y por otra parte Él dice:

    La gran dificultad a vencer es el registro del conocimiento del Sí Superior en el plano físico. Para lograr esto, el Cerebro físico debe de estar completamente vacío de todo excepto de la Consciencia Superior.

    Cuando de esta manera el Cerebro ha sido puesto en blanco, puede llegar a él una impresión del Corazón y retenerla; y esto es de lo que se habla en una página anterior, en relación a un Chela, que es sólo capaz de retener partes del conocimiento ganado. La carta arriba citada dice:

    Al adquirir el poder de concertación el primer paso es de vacuidad. Luego por grados se sigue la consciencia, y finalmente el paso entre los dos estados se hace tan rápido y fácil hasta hacerse casi imperceptible .

    Aquél que puede hacer esto a voluntad ha llegado a ser un Adepto, y puede “guardar el conocimiento que así gana en su memoria física”

    Tal es la regia función del Corazón en el Cuerpo Humano, y sus relaciones con el Cerebro, el cual en su conjunto “es el vehículo de Manas Inferior entronizado en Kâma-Rûpa”

    H.P. Blavatsky

    H. P. Blavatsky E.S.T. Instruction V, HPB Press, 1891. pp. 150-153. Reimpreso en: H.P. Blavatsky Collected Writings, Vol. XII. pp. 694-697. T.P.H. Wheaton. 1980. The Esoteric Papers of Madame Blavatsky, comp. por D. Caldwell, Kessinger Pub. 2004, pp. 604-607.

    Traducido por J. Rodros, México, 1993 .

    Revista Âtma Vidyâ, 2:27-28

    Blavatsky Editorial, México, 2005