Categoría: Maestro en el Corazón

“El mejor y más importante Maestro es el propio Séptimo principio de uno centrado en el Sexto. Lo más uno trabaja desinteresadamente por sus semejantes y se despoja a sí mismo del sentido ilusorio del aislamiento personal, lo más él esta libre de Mâyâ y lo más cerca se próxima a la Divinidad.” Maestro K.H.

  • La meditación en el OM

    (1) Cada ser humano es una encarnación de su Dios, en otras palabras, es uno con su “Padre en los Cielos”, tal como se le hace decir a Jesús, un Iniciado. Así como hay muchos hombres en la tierra, así también hay muchos Dioses en el Cielo, y sin embargo estos dioses son en realidad Uno , ya que al final de cada período de actividad, ellos se retiran como los rayos del sol poniente dentro de la Luminaria Progenitora, el Logos Inmanifestado, el cual a su vez se funde con el Absoluto Uno. ¿Llamaríamos a estos “Padres” de nosotros, ya sea individual o colectivamente y bajo cualquier circunstancia, nuestro Dios personal ? El Ocultismo contesta, Nunca . Todo lo que un hombre común y corriente puede conocer de su “Padre” es lo que conoce de, a través y dentro de sí mismo. El Alma de su “Padre Celeste” está encarnada en él; esta alma es él mismo, si es que tiene éxito en asimilar la individualidad divina mientras que aún se encuentra en su cascarón físico, animal. En cuanto al Espíritu de esto, sería tanto como querer ser escuchados por el Absoluto. Nuestros rezos y súplicas serán vanos, a menos de que a las palabras potenciales agreguemos actos potenciales y hagamos el aura que rodea a cada uno de nosotros tan pura y divina que le permita al Dios en nosotros actuar exteriormente, es decir, que llegue a ser como una potencia externa. Es así como los Iniciados, los Santos y los hombres muy santos y puros han podido ayudar a otros al igual que a sí mismos en la hora de necesidad, y pudieron producir lo que tontamente se llaman “milagros”, cada uno por medio y con el auxilio del Dios dentro de sí mismo, al cual solamente él capacitó para actuar en el plano exterior.

    (2) La palabra Aum, u Om, la cual corresponde al triangulo superior, si es pronunciada por un hombre muy santo y puro, removerá, o despertará, no sólo las potencias menos exaltadas que residen en los espacios planetarios, y en los elementos, sino incluso a su Sí Superior, o al “Padre” dentro de él. Pronunciada de la manera correcta, por un hombre bueno promedio, lo reforzará moralmente, especialmente sí entre dos “Aums” medita intensamente en el “ Aum ” dentro de él, concentrado toda su atención en la gloria inefable. Pero ¡Hay de aquél! que lo pronuncie después de haber cometido algún grave pecado: ya que por esto él sólo atraerá a su propia fotosfera impura presencias invisibles y fuerzas que de otra manera no podrían penetrar a través de la divina envoltura. Se les invita a todos los miembros de la Sección Esotérica—si es que están resueltos a poner todos los medios por aprender—a pronunciar la palabra divina antes de irse a dormir y la primera cosa al despertarse. El Hermano Judge, de Nueva York, tiene el acento correcto y se los puede impartir a los que están en los Estados Unidos.

    Aum es el original de Amen. Ahora bien, Amen no es una palabra hebrea, sino que, como la palabra Halleluiah , fue tomada prestada por los judíos y los griegos de los caldeos. Este último término frecuentemente se le encuentra repetido en ciertas inscripciones mágicas sobre copas y urnas entre las reliquias babilónicas y ninivitas. (Ver esto en el Museo Británico) Amen no significa “así sea” o simplemente “en verdad”, sino que en la remota antigüedad significaba casi todo lo que significa la palabra Aum. Los judíos tanaim (Iniciados) lo usaban por la misma razón y con el mismo éxito: el valor numérico de AMeN en letras hebreas siendo 91, lo mismo que el valor total de YHVH * 26 y ADeNaY , 65, o 91. Ambas palabras significan la afirmación del ser, o de la existencia, y del “Señor” asexual dentro de nosotros.

    * Jod-Hevah, o macho-hembra en el plano terrestre, tal como ha sido inventado por los judíos y que ahora está redactado para que signifique Jehovah; pero que en realidad y literalmente significa; “dar el ser” y “recibir la vida”.

    (3) La ciencia Esotérica enseña que cada sonido en el mundo visible despierta su correspondiente sonido en los reinos invisibles, e incita a la acción a alguna fuerza u otra en el lado oculto de la naturaleza. Además, cada sonido corresponde a un color y con un número, con una potencia espiritual, psíquica o física, y a una sensación en algún plano. Todos estos encuentran un eco en cada uno de los elementos hasta ahora desarrollados, incluso en el plano terrestre, en las Vidas que pululan en la atmósfera terrestre, incitándolas así a al acción.

    De aquí que una plegaria, a menos de que sea pronunciada mentalmente y dirigida al “Padre” de uno en el silencio y soledad de su propio “retiro”, debe tener más frecuentemente resultados desastrosos que benéficos, en vista de que las masas son completamente ignorantes de los efectos que producen. Para producir buenos efectos, la oración debe de ser pronunciada por “uno que sabe como hacerse escuchar en el silencio,” cuando ya no es una plegaria sino una orden. ¿Por qué se muestra a Jesús prohibiendo ir a sinagogas públicas? Seguramente todo hombre orante no era un hipócrita y un mentiroso, ni tampoco un Fariseo que ama que la gente lo vea rezando. Debemos suponer, que él tenía un motivo: el mismo motivo que impulsa al ocultista experimentado a impedir que sus alumnos vayan a lugres atestados de gente, ahora como entonces, y de no entrar en iglesias, en cuartos de sesiones espiritistas, etc., a menos de que uno esté en simpatía con la gente.
    Los estudiantes en el Occidente tienen muy poca o ninguna idea de las fuerzas que yacen latentes en el Sonido, las vibraciones Akasicas que pueden levantarse por aquellos que entiznen como pronunciar ciertas palabras. El Om o el “Om mani padme hum” están en afinidad espiritual con las fuerzas cósmicas, pero sin un conocimiento de la disposición natural, o del orden en que están puestas las sílabas, muy poco puede lograse. “Om” es, desde luego, Aum, el cual puede ser pronunciado como dos, tres o siete sílabas, haciendo surgir diferentes vibraciones.

    H. P. Blavatsky E.S.T. Instruction I , HPB Press, 1891. pp. 19-21. Reimpreso en: H.P. Blavatsky Collected Writings , Vol. XII. pp. 533-535. T.P.H. Wheaton. 1980. The Esoteric Papers of Madame Blavatsky , comp. por D. Caldwell, Kessinger Pub. 2004, pp. 105-107.

    Traducido por J. Rodros, México, 1993 .

    Notas a la Instrucción I

    Ahora bien, las letras, como sonidos vocales, no pueden dejar de corresponder con las notas musicales y por lo tanto con los números y los colores; de aquí que también con las fuerzas y las Tattvas. Aquél que recuerda que el universo está construido por las Tattvas, comprenderá con facilidad algo del poder que puede ser ejercido por el sonido vocal. Cada letra en el alfabeto, ya sea que esté dividida en tres, cuatro o siete septenarios, o cuarenta y nueve letras, tiene su propio color, o matiz de color. Aquél que haya aprendido los colores de las letras alfabéticas, y los números correspondientes de los siete y los cuarenta y nueve colores y matices en la escala de los planos y fuerzas, y que conozca su respectivo orden en los siete planos, dominará fácilmente el arte de ponerlos en afinidad o interacción. Pero aquí surge una dificultad, los alfabetos Senzar y Sánskrito, y otras lenguas ocultas, además de otras potencias, tienen un número, un color y una sílaba distinta para cada letra, y así lo tenía el antiguo hebreo Mosaico. ¿Pero cuántos de la S.E. conocen alguna de estas lenguas? Por lo tanto, cuando llegue el tiempo, bastará con enseñar a los estudiantes los números y colores ligados solamente con las letras Latinas (Nota: tal como son pronunciadas en latín, no en anglosajón, escocés, o irlandés). Sin embargo, esto sería prematuro por el momento.

    Los colores y números de no sólo los planteas sino también de las constelaciones zodiacales que corresponden con cada letra del alfabeto, son necesarias para hacer operativa cualquier silaba especial, e incluso una letra.*

    *Ver La Voz del Silencio, p. viii.

    Por lo tanto, para que un estudiante haga operativo a Buddhi, por ejemplo, tendrá que entonar las primeras palabras del mantra en la nota mi . Pero tendrá además que acentuar el mi , y producir mentalmente el color amarillo correspondiente a ese sonido y nota; en cada letra M en “ Om maní padme hûm ”; esto, no porque la nota tenga el mismo nombre en la lengua vernácula, en sánskrito, o incluso en el Senzar, ya que esto no es así—sino porque la letra M sigue a la primera letra, y en esta fórmula sagrada es también la séptima y la cuarta. Como Buddhi es la segunda; como Buddhi-Manas es la segunda y tercera combinadas.

    H. P. Blavatsky E.S.T. Appendix, Notes on Instructions I , II and III . HPB Press, 1891, pp. 115-116. Reimpreso en: H.P. Blavatsky Collected Writings , Vol. XII. pp. 642-643. T.P.H. Wheaton. 1980. The Esoteric Papers of Madame Blavatsky , comp. por D. Caldwell, Kessinger Pub. 2004, pp. 469-470.

    Traducido por J. Rodros, México, 1993

    Revista Âtma Vidyâ, 2:29-30

    Blavatsky Editorial, México, 2005

  • El Oupnekhat y la Meditación en el Corazón

    Por Franz Hartmann

    Aquel que ha aprendido a Conocer, a tener Voluntad, a Osar, y a estar en Silencio, está sobre el verdadero camino que conduce a la vida inmortal, pero para aquellos que se mueven meramente en el plano sensual, cuyas mentes están absortas en cosas externas del plano intelectual, aún el significado de estas palabras no será entendido.”

    En los libros del Oriente se dan varias instrucciones en relación a la práctica de este silencio y meditación interior, pero todas ellas enseñan la misma cosa, a saber, una concentración de la consciencia superior del hombre en un solo punto dentro de su propio centro.

    En el Oupnekhat se dan las siguientes instrucciones:

    “Respira profundo y despacio y concentra tu resuelta atención en medio de tu cuerpo, en la región del corazón. La lámpara en tu cuerpo está entonces protegida contra viento y movimiento, y tu cuerpo entero se iluminará. Debes retirar todo tus sentidos dentro de ti mismo como la tortuga que recoge sus miembros dentro del caparazón. Entra en tu propio corazón y guárdalo, y Brahma entrará en él como un fuego o un relámpago. En medio del gran fuego en tu corazón, habrá una pequeña llama y en el centro de ella estará Âtman”.


    Nota: Oupnekhat es el nombre que se le dio a una compilación traducida al persa de varias de las Upanishads.

    Franz Hartmann. Magic White and Black.
    Quinta edición, Kegan Paul, Trench, Trübner &Co. Londres 1904.

    Traducido por J. Rodros, 1993.

    Revista Âtma Vidyâ, 2:29

    Blavatsky Editorial, México, 2005

  • La Mundaka Upanishad sobre la Meditación en el Corazón

    Mundaka II, Parte ii

    •  Eso que es evidente (visible) y sin embargo oculto,

    mora en la cavidad (del corazón) – un gran lugar

    en el que está establecido (como los rayos de una rueda)

    eso que vive, respira y cierra los ojos (Rigveda.10.121.3),

    conoce lo que es superior a esto, así como lo que es y no es, (Svet.4.18),

    que trasciende el conocimiento, lo más elevado de la creación,

    •  eso que brilla hacia fuera como una llama,

    eso que es lo más sutil de lo sutil;

    sobre ello descansan los mundos y los que residen en ellos,

    es el aliento, el habla y la mente;

    es lo verdadero, lo inmortal

    en verdad, oh querido, es a eso a lo que debes darle en el blanco.

    •  Tomando como arco la gran arma de las Upanishads,

    coloca la flecha, afilada por medio de la meditación,

    ténsalo (el arco) por medio de la mente dirigida a la existencia de

    Brahman,

    y como un blanco, oh querido, atínale a lo imperecedero.

    •  Om como el arco, el alma como la flecha,

    Brahman como el blanco – de este modo se les define;

    fijando la puntería en ello, como la flecha penetra en el blanco.

    •  En ello están entretejidos los cielos, la tierra, y el espacio aéreo (Brih.3.8.7)

    Así como también la mente con todos sus sentidos,

    conócelo como el Âtman, y abandona todo otro discurso (Brih.4.4)

    éste es el puente que conduce a la inmortalidad (Svet.6.19)

    •  En ello están unidas las arterias del corazón (Brih.2.1.19)

    como los rayos en el ombligo (de la rueda del carro),

    permanece en la parte más recóndita y nace muchas veces,

    Medita en el Om , como Âtman.

    ¡Te saludo! Ve hacia la orilla más allá de la obscuridad. (Chând.7.26.2)

    •  El todo conocedor, sabedor de todo (Mundaka 1.1.9),

    el mundo que te despliega su grandeza (Chând.3.12.6),

    en la ciudad celeste de Brahman (Chând.8.1.9)

    ¡reside como el Âtman en el espacio del corazón!

    (Traducido del inglés por J. Rodros, México, (2004) a partir de los Sixty Upanishads of the Veda,Traducidos del sánskrito por Paul Deussen (1897), Matilal Banardasis, Delhi, 1997, pp.508-82)

    Blavatsky Editorial, México, 2004.

  • Delineamiento de la Meditación “El Maestro en el Corazón”

    Objetivo: “Qué el Alma controle la forma externa, la vida y todos los acontecimientos”.

    Etapas I y II: Alineamiento e Identificación con el Alma.

    1. Lograr una posición cómoda y el control físico.

    2. Respirar rítmica y regularmente.

    3. Visualizar los tres vehículos del hombre inferior —físico, emocional y mental— alineados y armonizados con el Alma suprema.

    a) Alinearse con el Ego o Yo Superior.
    b) Establecer un canal para expresar el Yo Superior en el plano físico.

    1. Pronunciar tres veces la Palabra Sagrada —pronunciar el “OM” en forma redonda y audible.

    Nota: El “OM” Debe pronunciarse con la nota más fácil para el estudiante, emitiéndola desde la cima de la cabeza, considerando al paladar como una caja de resonancia.

    Etapa III: Afirmación

    Haciendo “como si” uno estuviera unido al Alma, enunciar:

    La Afirmación del Discípulo
    “Soy un punto de luz dentro de una Luz mayor.
    Soy una corriente de energía amorosa dentro de la corriente de Amor divino.
    Soy una chispa de Fuego del Sacrificio, enfocada dentro de la ardiente Voluntad de Dios.
    Y así permanezco.
    Soy un camino por medio del cual los hombres se pueden realizar.
    Soy una fuente de fuerza que les permite mantenerse.
    Soy un rayo de luz que ilumina su camino.
    Y así permanezco.
    Y permaneciéndo así vuelvo.
    Y voy por el camino de los hombres y conozco los caminos de Dios.
    Y así permanezco.”

    Etapa IV: Visualización

    1. Pensar en el centro cardíaco etérico, situado entre los homóplatos, sin concentrarse en la parte física densa, imaginándolo como un loto dorado de doce pétalos cerrados.

    2. Emitir el “OM” en forma inaudible, imaginando que el loto se expande y se abre lentamente en respuesta a ese sonido interno, hasta ver el centro como un remolino de radiante luz de color azul eléctrico.

    3. Ver, o construir, dentro de ese cento una imagen del Maestro en el Corazón centellando con todos los colores, al mismo tiempo que se le vivifica con el gran amor que se le profesa. Así se construye con materia etérica, astral y mental.

    Nota: Erigir esta forma con cuidado, amor y atención, teniendo en cuenta que el Maestro personifica el ideal de la conciencia superior y todas la virtudes. No se trata de visualizar un determinado Maestro de Sabiduría sobre el cual se ha escuchado hablar o se ha leído, mucho menos se trata de visualizar a alguna persona conocida. El estudiante debe recordar que el Alma es el Maestro “por propio derecho” y el primero que contactamos, y a quien debemos dirigir nuestros pensamientos hasta el momento en que podamos reconocer al Maestro superior, de cuyo Ashrama nuestra Alma es miembro y servidor.

    1. Entonar el “OM” suavemente.

    Etapa V: Meditación

    Eleve la conciencia hacia el interior de la cabeza, hasta el centro situado entre las cejas, luego medite sobre el pensamiento mensual solamente durante 5 ó 10 minutos.

    Etapa VI: Invocación

    Recite:

    La Gran Invocación
    “Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
    Que afluya luz a las mentes humanas,
    Que la Luz descienda a la Tierra.
    Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
    Que afluya amor a los corazones humanos,
    Que “el Señor Maitreya” retorne a la Tierra.
    Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
    Que el Propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,
    El Propósito que los Maestros conocen y sirven.
    Desde el centro que llamamos la raza humana,
    Que se realice el Plan de Amor y de Luz
    Y selle la puerta donde se halla el mal.
    Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.”

    Etapa VII: Conclusión

    Concluir la meditación entonando el “OM”, imaginando que a través del grupo está exhalando energía al mundo, a fin de fortalecer en todos los países al NGSM, a medida que éste trabaja para establecer rectas relaciones humanas.