Autor: Grupo de Servicio

  • La Gran Cadena del Ser

    La siguiente tabla muestra una síntesis de la Gran Cadena del Ser según ha sido propuesta por Ken Wilber: [download id=”58″ format=”1″]

  • El cuerpo eterico y los centros

    Esta recopilación ha sido realizada por un grupo de Estudiantes y servidores de Buena Voluntad (Año 2001)

    Vea el documento completo en PDF:

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  • 6 Fórmulas, 7 Insinuaciones y 5 Puntos de Revelación para la Iniciación Grupal

    (Edición bilingüe)

    Eventualmente surgirá, de todo lo que he dicho y escrito, un tratado sobre el discipulado, necesario para la nueva era. Ustedes están acostumbrados a la enseñanza e interpretación de la era pisceana. Parte de mi trabajo consiste en comenzar a indicarles los métodos, procesos e instrucciones, que caracterizan la era acuariana, lo cual sólo será para los aspirantes de mente abierta, y es para esto que deben prepararse.

    Éste es un ambicioso programa, hermanos míos; exigirá máxima capacidad y resistencia, pero si persisten, apresurará vuestro desarrollo e implicará también obediencia. Por poco que se den cuenta, estamos recopilando básicamente un manual elemental para la iniciación.

    AAB/DK, DINA II , p. 30

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  • Descripción de un Discípulo

    Discípulo es aquel que, por sobre todo, se compromete a hacer tres cosas:

    a. Servir a la humanidad.
    b. Colaborar en el plan de los Grandes Seres, tal como lo ve, y de la mejor manera posible.
    c. Desarrollar los poderes del ego, expandir su conciencia hasta poder actuar en el cuerpo causal, en los tres planos de los tres mundos, y seguir la guía del yo superior y no los dictados de su triple manifestación inferior.

    Vea el artículo completo en PDF:

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  • Vicente Beltrán Anglada

    “En Vicente Beltrán Anglada se conjugan dos aspectos muy difíciles de conciliar: la mente concreta y la mente abstracta, no ya como dos polaridades sino en una perfecta alianza que le permite claridad y transparencia de concepto, al tiempo que una potencial vivencialidad para el aspirante que presiente, siente y “sabe” que no se equivoca al comprobar unidas la palabra con la energía… La vida de Vicente Beltrán Anglada en el Ashrama del Maestro, muestra el escalonamiento de sus experiencias; es un ejemplo vital de un ser humano que hollando el sendero se lo ve llegar a ser algo más que humano. Si atesoramos este “saber que es posible” estaremos en la actitud correcta que deja fluir los acontecimientos porque ellos, tienen la cualidad de estar eternamente disponibles para responder a nuestra necesidad de consumación de nuestro destino.”  –Marta Teglia

    [Extractos del Prólogo a la 5ta. edición del libro “La Jerarquía, Los Ángeles Solares y la Humanidad”, Asociación Vives y Editorial Kier, Argentina 1995]

    Vea el artículo completo en el Centro de Estudios VBA.

  • Escuelas y Disciplinas Esotéricas

    Nuestra segunda pregunta se relaciona con el trabajo de las escuelas o “disciplinas” esotéricas, como a veces se las denomina, y el entrenamiento y la protección de los aspirantes que trabajan en ellas.

    Ante todo, quisiera aclarar un punto. El gran obstáculo para el trabajo de la mayoría de las escuelas esotéricas, en la actualidad, es su sentido de la separatividad y su intolerancia para otras escuelas y métodos. Los conductores de dichas escuelas deben asimilar el hecho siguiente: Todas las escuelas que reconocen la influencia de la Logia Transhimaláyica y cuyos trabajadores están vinculados, consciente o inconscientemente, con los Maestros de Sabiduría, tales como el Maestro Morya o el Maestro K. H., constituyen una escuela y parte de una “disciplina”. Por lo tanto, no existen esencialmente conflictos de intereses, y en [i16] el aspecto interno -si actúan de alguna manera en forma eficaz- las diferentes escuelas y presentaciones son consideradas como una unidad. No hay diferencia básica en la enseñanza, aunque la terminología empleada pueda variar y la técnica del trabajo sea fundamentalmente idéntica. Si el trabajo de los Grandes Seres debe ir adelante, como es de desear en estos días de tensión y necesidad mundiales, es imperativo que los diferentes grupos empiecen a reconocer la verdadera unidad de su meta, guía y técnica, y sus conductores comprendan que el temor hacia los otros conductores y el deseo de que su grupo sea numéricamente el más importante, predispone al frecuente empleo de las palabras, “ésta es una disciplina diferente” o “su trabajo no es el mismo que el nuestro”. Tal actitud obstaculiza el verdadero desarrollo de la vida y la comprensión espirituales, entre los innumerables estudiantes reunidos en las numerosas organizaciones externas, contaminadas en la actualidad por “la gran herejía de la separatividad”. Los conductores y miembros hablan en términos de “nuestra” y “vuestra”, de “esta disciplina” y de “aquella”, que este método es el correcto (generalmente el propio) y el otro quizás sea correcto, pero probablemente dudoso o sino, positivamente erróneo. Cada uno considera que su propio grupo está específicamente consagrado a él y a su método de instrucción, [e20] y amenaza a los miembros con terribles resultados si colaboran con miembros de otros grupos. En cambio, deberían reconocer que los estudiantes de escuelas análogas, que trabajan bajo los mismos impulsos espirituales, son miembros de la escuela una y están vinculados en una unidad subjetiva básica. Llegará el momento en que estos diversos grupos esotéricos, actualmente separatistas, tendrán que proclamar su identificación, cuando los conductores, trabajadores y secretarios, se reúnan y aprendan a conocerse y comprenderse. Algún día tal reconocimiento y comprensión los llevará al punto en que procurarán complementar los esfuerzos de cada uno, intercambiar ideas y constituirán, en verdad y de hecho, una gran escuela de esoterismo en el mundo, con diferentes clases y grados, pero todos ocupados en la tarea de entrenar aspirantes y prepararlos para el discipulado, o en supervisar el trabajo de los discípulos que se preparan [i17] para recibir la iniciación. Entonces cesarán las tentativas actuales de obstaculizarse el trabajo mutuamente, mediante la comparación de métodos y técnicas, la crítica y la difamación, la prevención y el cultivo del temor y la insistencia sobre la exclusividad. Estas actitudes y métodos obstaculizan en la actualidad la entrada de la luz pura de la verdad.

    Los aspirantes de estas escuelas presentan un problema diferente del psiquismo y la mediumnidad comunes. Estos hombres y mujeres se ofrecieron para el entrenamiento intelectual y se sometieron a un proceso forzado, destinado al pleno florecimiento del alma en forma prematura, a fin de servir a la raza, más rápida y eficazmente, y colaborar con el plan de la Jerarquía. Dichos estudiantes se exponen a peligros y dificultades que se hubieran evitado, eligiendo el camino más lento y análogamente más seguro. Este hecho debería ser comprendido por todos los estudiantes de esas escuelas, y el problema cuidadosamente explicado al aspirante que ingresa, para estar alerta y adherirse cuidadosamente a las reglas e instrucciones. No debería permitírsele temer y tampoco negarse él a ser sometido a este proceso forzado; debería ingresar con los ojos totalmente abiertos y aprender a valerse de las protecciones ofrecidas y de la experiencia de los estudiantes más antiguos.

    En todas las escuelas esotéricas, el énfasis es puesto necesaria y correctamente sobre la meditación. Técnicamente hablando, la meditación es el proceso por el cual el centro coronario despierta, se lo controla y utiliza. Cuando esto sucede, el alma y la personalidad se coordinan y fusionan, y tiene lugar la unificación que produce en el aspirante una enorme afluencia de energía espiritual, energetizando todo su ser para que entre en actividad, trayendo a la superficie el bien latente y también el mal. Aquí reside gran [e21] parte del problema y del peligro. Por eso la insistencia de tales escuelas verdaderas, sobre la necesidad de que haya pureza y veracidad. Se ha insistido demasiado en la necesidad de pureza física y no suficientemente en la necesidad de evitar todo fanatismo e intolerancia. Estos dos defectos obstaculizan al estudiante mucho más [i18] que la dieta errónea, y nutren los fuegos de la separatividad más que cualquier otro factor.

    La meditación implica vivir una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una indebida tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células pasivas, y despierta la conciencia cerebral a la luz del alma. Este proceso de meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años, complementado por la vida meditativa y un servicio concentrado, despertará exitosamente todo el sistema y pondrá al hombre inferior bajo la influencia y el control del hombre espiritual; además despertará los centros de fuerza en el cuerpo etérico y estimulará, para entrar en actividad, esa misteriosa corriente de energía que duerme en la base de la columna vertebral. Cuando este proceso sea llevado adelante con cuidado y con la debida protección y dirección y cuando el proceso se extienda durante un largo lapso, se aminorará el peligro y el despertar tendrá lugar en forma normal y de acuerdo a la ley del ser. No obstante, si la sintonización y el despertar es forzado, o llevado a cabo por ejercicios de distintos tipos, antes de que el estudiante esté preparado y los cuerpos coordinados y desarrollados, entonces el aspirante va directamente al desastre. Los ejercicios de respiración o entrenamiento de pranayama, no deberían emprenderse sin una guía experta y sólo después de años de dedicación, de devoción y servicio espirituales; la concentración sobre los centros que existen en el cuerpo físico (con la intención de despertarlos) debe evitarse siempre, pues provocará el sobreestímulo y abrirá las puertas al plano astral, que el estudiante tendrá dificultad en cerrar. Nunca insistiré demasiado a los aspirantes de todas las escuelas ocultistas que para este período de transición se recomienda la yoga de la intención enfocada, del propósito dirigido, de la constante práctica de la Presencia de Dios y de la meditación regular ordenada, practicada sistemática y constantemente durante años de esfuerzo.

    Cuando esto se efectúa con desapego y va acompañado por una vida de servicio amoroso, el despertar de los centros y la elevación del adormecido fuego kundalínico tendrá lugar sin peligro y con cordura, y todo el sistema será llevado a [i19] la requerida etapa de vivencia. No puedo evitar de precaver suficientemente a los estudiantes contra la práctica de los intensos procesos de meditación durante horas, o contra las prácticas que tienen por objetivo la elevación de los fuegos del cuerpo, el despertar de un centro [e22] determinado y el movimiento del fuego serpentino. El estímulo mundial general es tan grande en este momento y el aspirante común es tan sensible y sutilmente organizado, que la excesiva meditación, la dieta fanática, el cercenamiento, de las horas de sueño o el indebido interés en la experiencia psíquica y su énfasis, romperá el equilibrio mental y producirá a menudo un daño irreparable.

    Que los estudiantes de las escuelas esotéricas se dispongan a realizar un trabajo firme, tranquilo y no emocional. Que se abstengan de horas de estudio y de meditación prolongadas. Sus cuerpos son todavía incapaces de mantener la tensión requerida y sólo se perjudican a sí mismos. Que lleven vidas normales de trabajo y recuerden, en la presión de los deberes y servicios diarios, quiénes son ellos esencialmente y cuáles son sus metas y objetivos. Que mediten regularmente cada mañana, empezando con un período de quince minutos, no excediendo nunca los cuarenta. Que se olviden de sí mismos al servir y que no concentren su interés sobre su propio desarrollo psíquico. Que entrenen sus mentes con una medida normal de estudio y aprendan a pensar inteligentemente, de manera de equilibrar sus emociones y permitirles interpretar correctamente aquello con lo que entran en contacto a medida que aumenta su percepción y se expande su conciencia.

    Los estudiantes deben recordar que no es suficiente tener devoción al Sendero o al Maestro. Los Grandes Seres buscan colaboradores y trabajadores inteligentes, más que devoción a Sus Personalidades, y al estudiante que camina independientemente a la luz de su propia alma lo consideran un instrumento en el cual se puede confiar, más que en un fanático devoto. La luz de su alma le revelará al aspirante serio la unidad que subyace en todos los grupos y le permitirá eliminar el veneno de la intolerancia que contamina y obstaculiza a tantos; le hará reconocer los fundamentos espirituales que guían los pasos de la humanidad; lo obligará [i20] a pasar por alto la intolerancia, el fanatismo y la separatividad que caracterizan a las mentes pequeñas y al principiante en el sendero, y lo ayudará a amar en tal forma que comenzará a ver con más veracidad y ampliará su horizonte; le permitirá estimar en verdad el valor esotérico del servicio y le enseñará sobre todo a practicar esa inofensividad que es la cualidad sobresaliente de todo hijo de Dios. La inofensividad que no pronuncia ninguna palabra que perjudique a otra persona, que no tiene ningún pensamiento que envenene o produzca un malentendido, y que no efectúa ninguna acción que pueda herir al más insignificante de sus hermanos –virtud principal que permitirá al estudiante esotérico hollar sin peligro el difícil sendero del desarrollo. Cuando se acentúa el servicio al semejante y la tendencia de la fuerza vital se exterioriza [e23] hacia el mundo, entonces no existe peligro y el aspirante puede meditar, aspirar y trabajar sin riesgos. Su móvil es puro y trata de descentralizar su personalidad y apartar de sí mismo el foco de su atención, dirigiéndolo al grupo. De esta manera, la vida del alma puede afluir a través suyo y expresarse como amor hacia todos los seres. Sabe que es parte de un todo y la vida de ese todo puede afluir conscientemente a través de él, conduciéndolo a la comprensión de la hermandad y de su unicidad en relación con todas las vidas manifestadas.

    [AAB. La Exteriorización de la Jerarquía. pp. 19-23]

  • La verdadera y única Escuela básica

    Es por lo tanto muy esencial hacer resaltar el hecho de que no importa cuales sean las escuelas subsidiarias. Escuela básica de ocultismo es aquella que tiene sus raíces en el sagrado centro del planeta, Shamballa. En este lugar, custodiada directamente por el Iniciador Uno, que es -aunque pocas veces se comprende- la expresión más elevada del Rayo de la Enseñanza en la tierra, existe lo que podría denominase la oficina central, para la tarea del entrenamiento disciplinario y educativo de la Jerarquía. Allí se halla el Chohan responsable de las distintas empresas, y ante Él son directamente responsables los Maestros que aceptan discípulos y los dirigentes de las diversas escuelas de ocultismo. Todo se desarrolla de acuerdo a una ley y orden.

    [e221] Algo sobre lo que quiero hacer hincapié es que la Fraternidad de la Luz, representada por los Maestros del Himalaya, tiene representantes en otras partes, que realizan un trabajo específico bajo adecuada supervisión. Los teósofos creen ser los únicos depositarios de la Religión de la Sabiduría. Sin embargo no es así. En este momento particular (con el fin de desarrollar y ofrecer la oportunidad a la quinta sub-raza) la Fraternidad del Himalaya es el canal principal del esfuerzo, del poder y de la luz. Pero el trabajo que se realiza con otras razas prosigue simultáneamente, y numerosos proyectos, procedentes de la oficina central en Shamballa, se desarrollan paralelamente con la tarea de la Fraternidad del Himalaya. Tengan esto muy en cuenta porque es importante. La Escuela y la Logia del Himalaya se ocupan principalmente de Occidente, siendo la única escuela sin excepción, que deberá controlar el trabajo y el aporte de los estudiantes de ocultismo en Occidente. No aceptará de los discípulos trabajo competidor o [i303] extemporáneo, ni para beneficio de sus Instructores, sino para seguridad de sus discípulos. El peligro acecha en el sendero del estudiante de ocultismo, y los Adeptos del Himalaya saben cómo proteger adecuadamente a sus discípulos, siempre que se mantengan dentro de la periferia de Sus auras unidas y no se desvíen hacia otras escuelas. Todas las verdaderas escuelas de ocultismo exigen esto a sus discípulos, y los verdaderos Maestros esperan que ellos se abstengan de recibir al mismo tiempo otras instrucciones esotéricas. Los Maestros no dicen: “Nuestro método es el único correcto y verdadero”. Ellos dicen “mientras reciban nuestras instrucciones sería inteligente y prudente abstenerse de recibir entrenamiento de otra escuela o de otro Maestro”. Sí el discípulo lo desea tiene perfecta libertad de buscar otras escuelas y otros Instructores, pero primero tiene que romper sus anteriores conexiones.

    La escuela central fundamental puede ser reconocida por ciertas características sobresalientes:

    El carácter básico de las verdades que enseña, contenidas en los siguientes postulados:

    a. La unidad de toda vida.

    b. Las etapas graduales de desarrollo, reconocidas en el hombre, y las de su programa de estudios, que conducen al hombre de una expansión de conciencia a otra, basta alcanzar lo que llamamos perfección.

    c. La relación que existe entre el micro y el macrocosmos y su séptuple aplicación. d. El método de este desarrollo y el lugar que ocupa el microcosmos dentro del macrocosmos, revelado mediante el [e222] estudio de la periodicidad de toda manifestación y la ley básica de causa y efecto.

    El énfasis puesto en la formación del carácter y en el [i304] desenvolvimiento espiritual, como base para el desarrollo de -todas las facultades inherentes al microcosmos.

    Los requisitos exigidos a todos los discípulos afiliadas sin excepción, a fin de que -la vida de desenvolvimiento y desarrollo internos vaya a la par de una vida de servicio exotérico.

    Las sucesivas expansiones de conciencia, resultantes del entrenamiento impartido, llevando al hombre paso a paso hasta hacer contacto con su Yo superior, su Maestro, su grupo egoico, el Primer Iniciador, el Unico Iniciador Supremo, hasta llegar al Señor de su Rayo y entrar en el seno de su “Padre que está en el cielo”.

    Estas son las características sobresalientes que describen a la verdadera y única escuela fundamental. Dicha escuela tiene tres ramas principales y una cuarta está en proceso de formación, de modo que se constituirán las cuatro ramas de esta cuarta ronda, y son las siguientes:

    1. La rama del Transhimalaya.

    2. La rama de la India meridional (éstas son ramas arias).

    3. La rama que trabaja con la cuarta raza raíz, y tiene como guías a dos adeptos de la cuarta raza raíz.

    4. La rama en proceso de formación, que tendrá su sede central en Occidente, en un lugar aún no revelado. Su objetivo principal es dar instrucción a los individuos vinculados con la venidera sexta raza raíz.

    Estas ramas están y estarán, estrechamente interaliadas y trabajarán en íntima colaboración, estando controladas por el Chohan y enfocadas en Shamballa. Los guías de cada una de las cuatro ramas se comunican frecuentemente entre sí, siendo similares a la facultad de una maravillosa Universidad. Las cuatro escuelas [i305] se asemejan a los distintos y principales departamentos de una fundación -como las escuelas subsidiarias. La finalidad de todas es la evolución de la raza y llevar a los hombres ante el Único Iniciador. Los métodos empleados son fundamentalmente los mismos, aunque varían en detalle, debido a las características propias de cada raza y tipo y al hecho de que algunas escuelas trabajan predominantemente con un rayo y otras con otro.

    La escuela del Transhimalaya tiene adeptos que ya conocen, y otros Cuyos nombres son desconocidos.

    La Escuela de la India meridional trabaja especialmente con la evolución dévica y con la segunda y tercera subrazas de la rama aria.

    [e223] La escuela del Himalaya trabaja con la primera, cuarta y quinta subrazas.

    La rama de la cuarta raza raíz trabaja bajo el Manú de esa raza y Su hermano del Rayo de la Enseñanza. Su sede se halla en China.

    El Maestro R. y uno de los Maestros ingleses se ocupan de la fundación grupal de la cuarta rama de la Escuela, con la ayuda del Maestro Hilarión. Reflexionen sobre los hechos mencionados, porque su significado es de gran importancia.

    [AAB. Cartas Sobre Meditación Ocultista. pp. 220-223]

  • Etapa VI. El Discípulo dentro del Corazón del Maestro

    Llegamos ahora a la última de las seis etapas del discipulado. La describiré en los términos siguientes:

    [i767] “La etapa en que el discípulo está siempre en íntimo contacto y se lo prepara definitivamente para la iniciación [e703] inmediata, o si ya la ha recibido, se le asigna un trabajo especializado. En esta etapa se lo describe como el Discípulo dentro del Corazón del Maestro”.

    Una cosa quiero acentuar aquí, mientras procuro arrojar alguna luz sobre este tema. Estar dentro del corazón del Maestro de ninguna manera indica una relación amorosa entre el Maestro y el discípulo. Es una reacción normal creer que por fin el discípulo ha merecido el derecho de ser verdaderamente amado y, por lo tanto, de estar realmente cerca del Maestro; que Su vida o vidas de servicio le han otorgado por fin la recompensa, y que ahora tiene libre acceso al Maestro, en la más íntima y mutua relación posible de comprensión amorosa. Esta etapa del discipulado nada tiene que ver con todo ello.

    Por otra parte, hermano mío, cuando el discípulo alcanza esta etapa, ya no es lo que entendemos por discípulo aceptado, sino un iniciado de alto rango y elevado grado, y ha pasado de la supervisión y protección de un Maestro, a la directa relación con el Maestro de Maestros, el Cristo, el punto central de la Jerarquía, así como el Maestro es el punto central en un Ashrama. El Maestro es el corazón de su grupo y el Cristo el corazón de la Jerarquía. Cuando más nos acercamos al conocimiento, más claro se hace el concepto de que el punto en el centro y la periferia, son uno.

    La palabra “corazón” tiene la misma significación que la vida misma, a medida que palpita eternamente en el corazón del universo. Dentro de esa vida permanece ahora conscientemente el iniciado, reconociéndose no tanto como receptor de la vida, sino como distribuidor de la vida, lo cual es muy distinto y contiene la clave para esta etapa del discipulado.

    “El Corazón del Maestro” es un término técnico que indica las fuentes de vida y muchas interpretaciones análogas. Hay en esta etapa, y después de una iniciación mayor, una línea directa de energía o vida -percibida, reconocida, activa y utilizada- entre el discípulo consciente y:

    1. El centro cardíaco del discípulo.

    2. El centro de la cabeza, denominado también cardíaco. [i768]

    3. El loto egoico que, hasta la cuarta iniciación, es el centro cardíaco de la vida monádica.

    4. El Maestro en el centro de Su grupo.

    5. El Cristo, que es el centro cardíaco de la Jerarquía.

    6. La vida de la mónada, que comienza a hacer sentir su presencia en la tercera iniciación. [e704]

    7. El Propio Señor de la Vida, el centro cardíaco de Shamballa.

    La línea de relación se extiende entonces desde éstos hacia delante y hacia fuera y arriba (considerado en forma esférica) hacia la Vida en el centro mismo del “alter ego” de nuestra Tierra, el planeta Venus, hacia Júpiter, y de allí hasta el Señor Solar Mismo, hacia un punto en el Sol Sirio. Por lo tanto, pueden ver cuán diferente de lo que se habían imaginado es esta etapa. Señala una nueva modalidad o principio y una gran transición, a la cual se entra por la puerta abierta del Nirvana -donde comienza el Sendero de la Evolución Superior. Esta etapa señala el lugar específico (si es posible emplear una palabra tan inadecuada) que ocupa el discípulo en ese camino ascendente, revelado por el Camino iluminado; es el logro del punto de realización más interno, denominado esotéricamente “dentro del corazón”.

    Oportunamente hablé de los discípulos mundiales que están cerca del corazón del Maestro. Esto no es lo mismo que hallarse dentro del “corazón del Maestro”. El primero se refiere al Maestro en el rayo del discípulo, el otro al Cristo, la Síntesis dentro de la Jerarquía de los rayos. El mundo ofrece hoy oportunidad a los discípulos para que lleguen a ser discípulos mundiales, cerca del corazón del Maestro, y pasar rápidamente por las primeras etapas del discipulado. También brinda la oportunidad a los discípulos mundiales para que inicien su acercamiento al Corazón de la Jerarquía, el Cristo. Deben interesarse por esta primera posibilidad, porque -a medida que se acercan a su grupo- pueden comenzar a recibir ese entrenamiento que desarrollará en ustedes la utilidad mundial. ¿Se sienten la mayoría demasiado viejos para lograrlo? Ustedes dirán. El alma no tiene edad, y puede utilizar su instrumento si éste es apropiado y está disponible. ¿Están demasiado centralizados y preocupados en sí mismos para prestar servicio mundial, mediante el necesario desapego? Esto tienen que descubrirlo y comprobarlo ustedes mismos. A este grupo se le han [i769] ofrecido muchas oportunidades y enseñanzas. La devoción manifestada y el servicio prestado por él, debería ser algo inusitado, a la vez que una demostración grupal . Les podría preguntar si verdaderamente lo es. ¿Están muy deprimidos (sinónimo de egoísmo) y son demasiado sensibles para prestar servicio a la humanidad en forma más amplia que hasta ahora? Esto puede ser superado si tienen suficiente interés . ¿La conciencia de ustedes es constantemente conciencia grupal? ¿O es una constante conciencia de sí mismos que se [e705] interpone continuamente entre ustedes y sus semejantes? Esto lo tienen que descubrir por sí solos. ¿Poseen la profunda humildad -basada en el conocimiento del Plan y la gloria de la meta- en vez de un sentido de menosprecio de sí mismos por el que se vanaglorian y consideran que significa humildad espiritual? Deberían volver a interpretar este tema de la humildad, como también todos los términos, a la luz de los valores esotéricos y espirituales. ¿Pueden hacerlo?
    Anteriormente empleé una frase en la que me referí a los “discípulos que se están reuniendo en este ciclo al llamado de la Jerarquía”. Esto tiene hoy definida relación con el tema del discipulado y sus diferentes etapas. “El llamado de la Jerarquía” va dirigido a toda la humanidad; es enviado por medio de los grupos y ashramas que presiden muchos Maestros. Es captado y oído por diferentes tipos de personas que, al responder, deforman grandemente este llamado; sólo el discípulo avanzado lo capta correctamente o responde en forma adecuada. Los demás responden a aspectos parciales y su actividad es esporádica, fundada en interpretaciones erróneas, matizadas por defectos de la personalidad, demorados por la inercia y, con frecuencia, basados en el egoísmo. Por la respuesta de los discípulos en su grupo o Ashrama, el Maestro puede saber el estado y la posición del discípulo, aunque lógicamente hay otras evidencias indicadoras.
    Observemos algunos de los tipos de personas que responden al llamado. La mayoría lo hace inconscientemente, pero reaccionan por simpatía, porque algo en ellos se sincroniza con el llamado, o son sensibles a ciertas influencias vibratorias:

    1. Existen los que aman verdaderamente a la humanidad, pues aunque no saben absolutamente nada de esoterismo, no obstante se interesan en ayudar lo más posible. Inconscientemente pueden ser utilizados por la Jerarquía para hacer un trabajo bueno, eficiente y [i770] altruista. Con frecuencia son más constructivos que los discípulos consagrados y aceptados, porque no son conscientes de su grado de evolución, de ninguna responsabilidad en el ashrama, ni de su importancia individual.

    2. Los psíquicos de todas partes del mundo y de todo tipo. Responden a quienes se hallan en el plano astral, los cuales captan las impresiones superiores o perciben telepáticamente algún aspecto de la idea proyectada. En tales casos hay siempre espejismos, deformación y errónea interpretación. Esto causa muchos inconvenientes, pero es una fuerza que deben tener en cuenta los dirigentes e [e706] instructores de la humanidad. Afecta a las masas menos inteligentes y les imparte una idea general aunque distorsionada del Plan, pero tiende a la rebeldía de los intelectuales y a complicar el trabajo del discípulo entrenado.

    3. Los discípulos en probación que reciben y responden a estas impresiones en forma más rápida y clara que el grupo anterior. Generalmente la reciben mediante una visión y la enseñanza de un discípulo avanzado. Su servicio al Plan con frecuencia se malogra por su ignorancia, egocentrismo y errónea interpretación de la enseñanza impartida. Su acercamiento, tanto a la verdad como a su instructor, es demasiado personal.

    4. Los discípulos aceptados que reciben la idea y los planes del Maestro en forma más completa, pero no los desarrollan como es debido en el mundo del diario vivir ni en el servicio prestado, porque se preocupan demasiado de sus propios problemas como discípulos, del entrenamiento del carácter, de la posición en el Ashrama del Maestro y del interés que Él tiene por ellos. Si pudieran olvidarse de sí mismos, de sus dificultades e interpretaciones individuales de la verdad, si únicamente se amaran entre sí y amaran a sus semejantes y si simplemente obedecieran hasta el punto de la crucifixión el “mandato de servir”, pasarían más rápidamente a través de las diversas etapas del discipulado.

    5. Los discípulos que están cerca del corazón del Maestro, los discípulos mundiales y los que están conscientemente en Su aura, conocen Su plan, que es el Plan de la Jerarquía como un todo, aunque acentúan algún aspecto destacado. Desempeñan por lo general [i771] su parte con éxito, lo cual se debe en gran parte a que son constantemente conscientes del grupo y poseen una gran humildad y, lógicamente, un intelecto bien desarrollado y un cuerpo astral controlado.

    Muy poco me queda por decirles, respecto al trabajo grupal y sus relaciones. Hay una lealtad esotérica que es diferente a la común lealtad del mundo, que quisiera se desarrollara en el grupo. Algunos de ustedes, particularmente los que se refugian en la autodefensa, deben aprender esa silenciosa lealtad que sirve para integrar al grupo como un solo grupo. En la autodefensa es fácil sacrificar al hermano y al colaborador. No es fácil subsanar la resultante separación subjetiva.

    Es necesario pensar con claridad en muchos aspectos, a [e707] medida que este grupo comience a fusionarse y a trabajar conjuntamente. También es necesaria una aguda discriminación. Éstos son días en que las líneas de demarcación entre las Fuerzas del Materialismo y las Fuerzas de la Luz deben ser claramente definidas. Cuando el contraste entre el camino del amor y la buena voluntad, el camino de la crueldad y del odio, sean claramente definidos en la Tierra, los discípulos adoptarán una actitud imparcial. A este grupo le corresponde la difícil tarea de mantenerse firme en el plano físico contra lo que sea destructivo y odioso (en el verdadero sentido de la palabra), haciendo todo lo posible para terminar con los agentes destructores, llevándolos a una final impotencia y, al mismo tiempo, manteniendo una actitud interna de plena inofensividad y comprensión amorosa.

    Hermanos míos, hay principios e ideales en el mundo de hoy por los cuales vale la pena luchar, pero mientras siga la lucha es necesario mantener y crear conscientemente ese campo de viviente y amorosa energía que eliminará la brecha entre los dos factores y grupos opuestos, y así se posibilitará posteriormente el contacto. Algunos de ustedes no piensan con la suficiente claridad sobre las cuestiones involucradas, porque se preocupan indebidamente de los signos externos de la lucha y pierden de vista la perspectiva de largo alcance. La vida dual de participación mundial, activa en la lucha contra lo que trata de impedir y destruir el avance de la humanidad y sus más elevados ideales y -al mismo tiempo- mantener una firme actitud de amor, no es fácil, especialmente para algunos de ustedes. Es tan grande la integración humana, que hoy una persona o grupo no puede aislarse de las [i772] actividades y del bienestar humano. Tampoco es adecuada una actitud negativa para la solución de la presente crisis mundial. Los que se niegan a participar en el karma y el sufrimiento mundiales, hallarán inevitablemente que su progreso se demora, por apartarse de la gran marea de la fuerza espiritual que actualmente afluye en corrientes regeneradoras a través del mundo de los hombres. El presente conflicto mundial es análogo al grave conflicto que se está llevando a cabo dentro de los corazones y las vidas de los aspirantes y discípulos mundiales, y es imprescindiblemente el signo de que están entrando en el sendero del discipulado consciente. El yo superior y la personalidad se enfrentan para tomar la decisión que el alma (el yo) espera en su propio plano.

    Esto también le ocurre al aspirante mundial, la Humanidad. Reflexionen cuidadosamente sobre esta idea. No es posible para los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo desligarse en la actualidad de la grave situación que se ve y percibe. Ellos no deben [e708] ni pueden eludir el callejón sin salida del entrenamiento personal y de los intereses individuales. Si tal es la actitud que adoptan, entonces muy poco puedo hacer por ustedes, pues indicaría la incapacidad de diferenciar los valores, el deseo de abstraerse mentalmente de lo desagradable y desdichado y pasar la responsabilidad a otros, además del fracaso de identificarse con la humanidad.

    El llamado para salvar al mundo ha sido emitido y actualmente se están reuniendo discípulos en todo el mundo. No es una reunión en el plano físico, sino un profundo acontecimiento subjetivo. Cada uno de los Maestros emite el llamado y muchos discípulos probacionistas, aunque estén en los puntos más lejanos, en la periferia de la influencia del Maestro, responden ansiosamente; sus móviles por lo general son confusos y su respuesta con frecuencia está energetizada por el deseo de progreso y engrandecimiento personales. En este momento particular complican grandemente el llamado a servir, pero sus distorsiones traen el cumplimiento de la profecía de El Nuevo Testamento de que (al final de la era) habrá mucha deformación de la verdad, referente a la difusión de la conciencia crística y al retorno del Cristo o “Segundo Advenimiento”.

    El discípulo pasa así, etapa tras etapa, de una luz a otra, de una percepción a otra y de la fuerza a la [i773] energía, del enfoque de la personalidad a la integración del alma, y después, del alma al espíritu, de la forma a la vida. Ha explorado todas las avenidas del conocimiento; ha descendido a las profundidades, al infierno y a los valles; ha ascendido a la cima de la montaña de la iniciación y de allí se ha lanzado más allá del espacio y del tiempo; ha perdido todo interés en sí mismo, y es un punto en la mente de Dios donde están enfocados Sus pensamientos. ¿Se puede decir algo más que esto? Creo que no, hermanos míos. Pongo fin a esta serie de instrucciones, y ha terminado a este respecto mi responsabilidad. Ahora comienza la responsabilidad de ustedes.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa V. El Discípulo dentro del Aura

    La Definición dada anteriormente es:

    “La etapa en que se le permite conocer el método por el cual puede establecer… un llamado que le permitirá entrevistarse con el Maestro, denominándosela “Discípulo dentro del Aura”.”

    Esta etapa del discipulado es mucho más avanzada que la alcanzada por la mayoría de los discípulos, pues indica la casi total unificación entre el discípulo y el grupo del Maestro. Ya se le otorgó el privilegio de invocar la atención del Maestro en momentos de emergencia y está seguro de Su respuesta. Ha progresado desde la etapa en que recibía entrenamiento, a fin de ser una unidad integrada y útil en el Ashrama, hasta la etapa en que es un agente digno de confianza. Su orientación está ahora trazada, aunque todavía sujeta a muchas pruebas y dificultades, que conciernen cada vez más a la vida y condición grupal y no a él mismo. No me refiero aquí a las dificultades de algún grupo ashrámico, o a las que están conectadas con cualquier asociación [e687] grupal que el discípulo pueda tener por derecho en el plano físico, sino a su respuesta a la necesidad grupal de la humanidad. Donde esto existe significa que el todo es para él de mayor importancia que la parte. De ningún modo esto niega la capacidad de trabajar con individuos o amar comprensivamente y sentir compasión por quienes lo necesitan en el sendero de su vida, pero ha llegado a un sentido de correcta proporción y sensata organización en tiempo y espacio de los procesos, tendencias y actividades vitales. Entonces puede confiarse que siempre el bien individual será sustituido por el bien del todo, según lo perciba la personalidad.

    [i750] El Maestro sabe que cuando el discípulo ha alcanzado esta etapa tiene un instrumento del cual puede depender, y no lo considera un lastre en la vida del grupo. Anteriormente señalé cuán difícil es el proceso de absorber a un nuevo discípulo en un Ashrama, pues debe enseñársele a progresar gradualmente de la periferia de la conciencia grupal al centro. Cada paso adelante debe ser observado cuidadosamente por el Maestro, a fin de proteger al Ashrama de toda actividad desintegradora. Sólo cuando el discípulo obtiene “serenidad oculta” puede enfocarse permanentemente dentro del aura grupal, y ello ocurre cuando es consciente de la vibración específica y peculiar del aura del Maestro. Como se verá, esto requiere serenidad.

    Quiero señalar aquí que serenidad y paz no tienen idéntico significado. La paz debe ser siempre temporaria y se refiere al mundo de los sentidos y a las condiciones que son susceptibles de perturbación. Es un acontecimiento inevitable y esencial para el progreso, que cada paso adelante esté seguido por perturbaciones, puntos de crisis y caos, los cuales serán posteriormente reemplazados (cuando sean manejados con éxito) por períodos de paz. Pero esta paz no es serenidad, pues al discípulo sólo se le permitirá morar dentro del aura del Maestro cuando la serenidad haya sustituido a la paz. Serenidad significa esa calma profunda, desprovista de perturbaciones emocionales, que caracteriza al discípulo que está enfocado en la “mente mantenida firme en la luz”. La superficie de su vida puede hallarse (desde el punto de vista mundano) en un estado de violenta ebullición. Todo lo que estima y aprecia en los tres mundos, puede derrumbarse a su alrededor, pero a pesar de ello se mantiene firme, equilibrado en la conciencia del alma, permaneciendo imperturbables las profundidades de su vida. Esto no es insensibilidad ni una forzada autosugestión, tampoco es la capacidad de exteriorizar la conciencia de modo que los acontecimientos [e688] individuales sean ignorados. Es la intensidad del sentimiento transmutado en comprensión enfocada. Cuando esto se haya logrado, el discípulo tiene derecho a vivir dentro del aura del Maestro. Nada queda en él que obligue al Maestro a desviar su atención de los esfuerzos vitales hacia la insignificante tarea de ayudar al discípulo.

    [i751] Un discípulo aceptado, en consecuencia, progresa -si puedo expresarlo así- mediante tres respuestas vibratorias:

    1. Reacciona a la vibración, la nota o la cualidad de un ashrama, de acuerdo a su tipo de rayo. Hace contacto con la periferia del círculo del grupo que controla un Maestro y se convierte en discípulo aceptado, cuya conciencia está plenamente despierta. El Maestro percibe su presencia en la periferia externa de Su conciencia; sus condiscípulos son conscientes de otro punto de luz dentro del ashrama, debido mayormente al esfuerzo que deben hacer para neutralizar las reacciones personales del nuevo discípulo al nuevo modo de vida, a los efectos producidos en su conciencia por su penetración en el mundo de los significados, y a la exteriorización de su devoción al Maestro. Los discípulos más avanzados tienen la tarea de proteger al Maestro de las violentas reacciones del nuevo discípulo, situándose entre Él y el neófito. Algún discípulo iniciado se hace cargo de él y actúa como intermediario. El discípulo como ya dije, se pone en contacto con el Maestro, sólo cuando Éste lo desea y cuando es de utilidad y de beneficio para el grupo.

    2. Comprende acrecentadamente la naturaleza y nota de su Ashrama y avanza desde la periferia a la esfera de influencia del Maestro y de Su grupo; entonces empieza a participar cada vez más de la vida grupal y se interesa cada vez menos de sí mismo, convirtiéndose, por lo tanto, en un valioso haber en el Ashrama y confiándosele deberes y tareas específicas de las cuales es individualmente responsable ante el discípulo iniciado que lo tiene a su cargo. Entonces el Maestro se pone en contacto con él más frecuentemente y -debido a que va descentralizándose y también a que su propio progreso y desarrollo son cada vez menos importantes para él que el servicio a los demás- se le permite atraer la atención del Maestro cuando el grupo necesita ayuda, convirtiéndose así en discípulo en el sutratma o hilo. El antakarana va rápidamente construyéndose y la afluencia de vida proveniente de la [e689] Tríada espiritual aumenta regular y lentamente. Ha llegado a una etapa en que establece a su alrededor, en el plano externo, una esfera de influencia, como resultado de la irradiación de su alma por intermedio de la personalidad. Podría decirse que ningún discípulo llega a ser discípulo en el sutratma hasta que en el mundo externo no haya suficientes personas (en una vuelta inferior de la espiral) que sean para él lo que él es para el Maestro -discípulo [i752] en el sutratma. En forma distorsionada y con frecuencia poco satisfactoria, se ocupa de formar su propio grupo; esto ocurre actualmente muy a menudo. En el mundo hay muchos discípulos esforzados que se preocupan intensamente de formar organizaciones, reunir a su alrededor a quienes pueden prestar ayuda, emitiendo así una nota especial y aprendiendo los rudimentos (repito, los rudimentos, hermano mío) del trabajo grupal, tal como la Jerarquía desea que se lleve a cabo.

    3. Responde (desde su punto de vista) poderosa e inesperadamente, a la vibración del Maestro, a medida que actúa en el centro de Su grupo. Ha conocido ya el llamado vibratorio del Maestro, y ha llegado a ser consciente de la cualidad del Ashrama, evocada por el Maestro. Ahora es admitido en el lugar secreto que existe en el corazón mismo del Ashrama y se convierte en Discípulo dentro del Aura.

    El aura de cualquier forma de vida puede definirse como la cualidad de una esfera de actividad radiatoria. Aún muy poco se sabe sobre el aura, y se han escrito muchas tonterías respecto a esto. Por lo general se habla del aura en términos de color y luz, debido a la naturaleza de la visión del que ve y del mecanismo de respuesta utilizado. Hay sólo dos términos que describen el aura desde el punto de vista del conocimiento oculto y son: cualidad y esfera de influencia. Lo que el clarividente realmente percibe, es una impresión que la mente traduce con rapidez en una simbología de colores, cuando es incolora. Ver el aura, como comúnmente se dice, es en realidad un estado de conciencia. El vidente cree con toda sinceridad que ha registrado un color, una serie de colores o una luz. Esto sucede en muchos casos, pero lo que en realidad ha percibido es la cualidad de una esfera de actividad radiatoria, y puede hacerlo cuando su propia esfera individual de actividad radiatoria es de la misma cualidad y naturaleza que la percibida. La mayoría de los videntes registran el grado astral de las vibraciones de una persona o de un grupo y lo registran por medio de su propio cuerpo [e690] astral. El impacto de una verdad o de un concepto mental y su reconocimiento, es la expresión de un contacto similar llevado a cabo esta vez en el reino de la mente.

    Esto explica la verdad que existe detrás de las llamadas “expansiones de conciencia”, a las que puede responder la mente del hombre, [i753] registrando una sucesión constante de impactos vibratorios que emanan de las esferas de actividad, las cuales abarcan desde las primeras etapas de acrecentado conocimiento, a través del desarrollo de los cinco sentidos y los tres vehículos de contacto en los tres mundo de la experiencia humana, hasta esos reconocimientos que conducen a un hombre dentro de la esfera de influencia de un Maestro, permitiéndole más adelante recibir lo que se denomina una de las iniciaciones mayores.

    Estas esferas de actividad radiatoria siempre existen, aunque no sean registradas ni reconocidas. El proceso evolutivo consiste en desarrollar un mecanismo de respuesta a fin de registrarlas; habiendo obtenido esto, el paso siguiente es reaccionar inteligentemente a tales contactos, obteniendo así un campo cada vez más amplio de percepción, que constituye, por último, la suma total de la conciencia.

    No puedo explayarme más sobre este tema, porque el proceso se lleva a cabo bajo la impulsiva fuerza de la evolución. Sólo me interesa exponer el hecho de la esfera de actividad radiatoria del Maestro y su especial cualidad y color de rayo -ocultamente comprendido.

    La existencia de las cualidades, actividades radiatorias e impulsos emanantes del discípulo, que corresponden a los que emanan de determinado Ashrama, es el factor que subyace y hace posible cada una de las seis etapas del discipulado. Cuando hayan evocado respuesta y atraído al discípulo a la periferia de la esfera de actividad de ese Ashrama, se intensifica gradualmente su cualidad magnética y atractiva, las correspondientes cualidades del discípulo desarrollan una potencia mayor y lo atraen ocultamente más cerca del punto central, núcleo de toda capacidad entrenada y de la elevada y poderosa vida espiritual del Maestro que se halla en el corazón mismo del Ashrama.

    Aquí el discípulo comprende que sus tres cuerpos o vehículos -etérico, astral y mental- sólo son reflejos de los tres aspectos de la Tríada espiritual, y pueden darle la clave de su propio ser y la capacidad de responder a la triple vibración del Maestro, según se expresa a través de Su aura.

    [e691] La enseñanza de que la personalidad tiene que ser destruida, es una deformación de la verdad; su enfoque de conciencia debe ser trasladado de la triple naturaleza inferior a la Tríada, con la ayuda de la triple naturaleza del alma. El método para este traslado progresivo consiste en responder a un grado siempre más elevado de [i754] actividad vibratoria. En cuanto existe en la conciencia del discípulo la capacidad de responder a la cualidad y a la radiación que emanan de un ashrama, va hacia esa esfera de influencia. Aquello que en su propia aura es afín a la cualidad del aura del Maestro, se entrena, intensifica y purifica. A medida que la vida ashrámica actúa sobre sus vehículos, se acrecienta su propia actividad radiatoria, hasta que con el tiempo se convierte en un discípulo dentro del aura. Entonces su vibración y la del Maestro tienden a sincronizarse débilmente.

    Señalaré que de esta manera el discípulo comienza a contribuir significativamente en la vida del Ashrama. Cada discípulo que, por la similitud de la cualidad y actividad vibratoria, penetra en el aura del Maestro, enriquece e intensifica al grupo con el que está afiliado. En el transcurso del tiempo el Ashrama de un Maestro se hace cada vez más poderoso, magnético y radiante. Dentro de esa aura el discípulo iniciado lleva a cabo su trabajo, permaneciendo en el centro radiante de la vida grupal, sirviendo desde allí externamente; procura siempre proteger dicho centro de cualquier cualidad que existe en su propia aura que no esté en armonía con la del Maestro, y aleja en lo posible de su conciencia cualquier pensamiento o deseo que puedan perturbar el aura del grupo. Tal su responsabilidad cuando es admitido en esta etapa del discipulado, privilegio nunca acordado a no ser que sepa protegerse a sí mismo y también a la esfera de influencia de la cual ahora forma parte.

    Por lo tanto, verán que la Jerarquía Misma es sólo un gran Ashrama con un triángulo en el centro, compuesto por Cristo, el Mahachoan y el Manu. Hablando simbólicamente, este triángulo constituye un centro radiante, pues la actividad radiatoria de cada uno de estos Grandes Señores es de tal magnitud, que sus auras se atraen mutuamente, y así se produce una total mezcla y fusión. Cada Ashrama irradia alguna cualidad principal, de acuerdo al rayo del Maestro que esté en el centro; la Jerarquía irradia la cualidad del segundo aspecto divino, así como el Ashrama omnincluyente (denominado Shamballa) irradia la característica sobresaliente del primer aspecto, la vida misma. Esto no es una cualidad, sino aquello de lo cual la cualidad es una emanación.

    [e692] [i755] El aura del Maestro (que determina el aura de todo el Ashrama) tiene tres irradiaciones principales, en lo que a la respuesta del discípulo concierne:

    1. La irradiación proveniente de los niveles más elevados del plano mental y del aspecto inferior de la Tríada espiritual. La potencia de esta irradiación y la extensión de su esfera de influencia serán determinadas de acuerdo a cómo el Maestro está espiritualmente en contacto con la mente de Dios. No empleo la palabra conscientemente en conexión con esto, ni cuando me refiero a las condiciones que están por encima de los niveles egoicos. Esta irradiación especial evoca una respuesta de la mente abstracta embrionaria del discípulo, a medida que construye el antakarana, y es el primer contacto al cual responde el neófito en posteriores etapas del sendero de probación. Entonces se establece una línea directa de acercamiento influyente entre el Maestro y el discípulo incipiente, de la manera siguiente:

    a. El átomo manásico permanente del discípulo.
    b. Los pétalos del conocimiento del loto egoico.
    c. La mente concreta inferior “mantenida firme en la luz”.
    d. El centro laríngeo.
    e. El cerebro del discípulo en el plano físico.

    Todo esto lógicamente es relativo, pero desde el momento en que el discípulo establece esta línea de acercamiento con la Tríada espiritual (aún en pequeña medida), responde por primera vez al aura del Maestro. La diferencia entre el aura del Maestro y la del Ashrama, es que el aura del Maestro es dinámica y la del grupo, influyente; no obstante, juntas constituyen el aura grupal. Cuando se obtiene esta respuesta inicial, se convierte con el tiempo en discípulo dentro del aura.

    1. La irradiación que viene del plano búdico o intuición espiritual. Es la expresión de la naturaleza amorosa del Maestro y lo que le permite hacer contacto con el corazón de Dios. Podrá observarse que las tres irradiaciones emanan de un Maestro y se amplían por irradiaciones similares, aunque menos poderosas, de los miembros internos del Ashrama, [i756] factores que ponen al Maestro y al Ashrama en contacto con lo que ocultamente se denomina Sol físico, el corazón del Sol y el Sol central espiritual. [e693] La línea a través de la cual la actividad vibratoria del Maestro llega al discípulo y, finalmente, lo atrae dentro del aura es:

    a. El átomo búdico permanente, o el vehículo intuitivo del discípulo avanzado.
    b. Los pétalos de amor del loto egoico.
    c. El cuerpo astral en su aspecto más elevado.
    d. El centro cardíaco.

    1. La irradiación que llega de los niveles átmicos o el aspecto voluntad de la Tríada espiritual. Ésta es la expresión emanante de la capacidad del Maestro para entrar en el concilio de Shamballa, registrar el propósito de Dios y trabajar con el Plan, que expresa en cualquier ciclo dado, la actuación de la Voluntad divina. Este aspecto de la actividad radiante del Maestro es de naturaleza tan elevada, que sólo puede registrarla el discípulo iniciado avanzado, siendo trasmitida a la conciencia física del discípulo mediante:

    a. El átomo átmico permanente, o el centro de la voluntad espiritual, primer aspecto de la Tríada espiritual.
    b. Los pétalos del sacrificio del loto egoico.
    c. El vehículo etérico en sus aspectos más elevados.
    d. El centro coronario.
    e. El centro en la base de la columna vertebral, que entra en actividad en respuesta a las irradiaciones vibratorias de los otros cuatro puntos de transmisión.

    Observarán al estudiar lo anterior, cuán abstruso y difícil es explicar la naturaleza de la actividad vibratoria del Maestro. Todo lo que puedo hacer es -a falta de mayor comprensión intuitiva- poner en términos técnicos y académicos (cristalizando así la verdad y hasta cierto punto deformándola) lo que no puede ser expresado.

    La triple irradiación del Maestro, manifestando su actividad planeada y “esfera de emanación influyente”, es lo que atrae al discípulo dentro de Su aura -no [i757] el aura del Ashrama en este caso, sino aquello que hace posible el aura ashrámica- la Vida del Maestro.

    Puede mencionarse aquí un hecho interesante. Desde el momento en que un discípulo iniciado ha intensificado su vibración, para que sea idéntica a la del Maestro, y puede mantener ese grado vibratorio como cualidad irradiatoria normal, entonces se convierte en un Maestro. En todo ashrama hay siempre, en un [e694] momento dado, algún discípulo que se entrena para ocupar oportunamente el lugar del Maestro, a fin de liberarlo para llevar a cabo un trabajo más elevado e importante. Como saben, fui el discípulo más avanzado del Maestro K. H.; cuando llegué a ser Maestro lo liberé de Su trabajo para que emprendiera otro más elevado, y mi lugar en Su grupo fue ocupado por otro discípulo de segundo rayo; para poder liberar completamente a un Maestro de todo trabajo ashrámico, son necesarios dos discípulos, y de los dos, yo fui el primero en ser elegido. El otro aún no estaba suficientemente preparado. Cuando tiene lugar este proceso de identificación se hace posible un progreso en cada miembro del ashrama, aunque raras veces sucede. Hablando simbólicamente, puede describirse como un potente impulso de expansión que amplía el círculo del ashrama para poder alcanzar niveles más elevados e incluir esferas inferiores de influencia.

    Algún día todo llegará a ser “Jerarquía realizada”, porque la Jerarquía es sólo un estado de conciencia que tiene su centro en Shamballa, el aspecto vida, constituyendo el círculo de la humanidad el factor emanante, la influencia irradiatoria o el aura, mediante la cual los otros reinos de la naturaleza son evocados para que respondan activamente.

    Ésta es una imagen amplia y general de esta etapa del discipulado, pero he tratado de mostrar sus implicaciones individuales y sus resultados grupales más esotéricos. Nada más puedo decir; tampoco puedo explayarme sobre el proceso por el cual el discípulo dentro del aura puede consultar a voluntad al Maestro del Ashrama, a fin de afrontar alguna necesidad urgente. Sólo una cosa puedo decirles y es que el Maestro tiene siempre tres discípulos como Sus más estrechos colaboradores e intermediarios. Éstos han surgido en “Su conciencia”, según se dice, en respuesta a la actividad radiatoria de Su triple naturaleza espiritual. Trabajan muy estrechamente con Él y vigilan a los demás discípulos del grupo [i758] de acuerdo a su necesidad, su rayo y su etapa de desarrollo. Respecto a esto recordarán que tres discípulos del Cristo estaban más cerca de Él que los otros nueve. Esto siempre sucede. Concerniente a Cristo tenemos en la historia bíblica, entre otras cosas, la imagen de un Ashrama constituido técnicamente y de una Jerarquía tal como esencialmente existe. Tuvo tres discípulos amados e íntimos, más nueve que completaban el Ashrama interno. Después venían setenta, que simbolizaban la totalidad del ashrama y, finalmente, quinientos que representaban a quienes se hallaban en el sendero de probación y estaban bajo la supervisión del Maestro, y no de los [e695] tres, de los nueve, ni de los setenta, hasta que llegó el momento de aceptarlos en el sendero del discipulado aceptado. Sanat Kumara guarda en el Ashrama principal la misma correlación con los Grandes Seres que forman Su grupo de trabajadores activos. Sin embargo, deben recordar que estos guarismos son simbólicos y no verdaderos. El número de discípulos en un ashrama varía constantemente, pero siempre tres son los responsables ante el Maestro de toda actividad ashrámica, y sus más íntimos consejeros que llevan a cabo Sus planes. La cadena de la Jerarquía es grande e inmutable y la secuencia inalterable.

    Al considerar el tema del discípulo dentro del aura del Maestro, vemos que el verdadero discípulo consagrado, que ha llegado a la etapa de discípulo aceptado, pasa de un punto a otro dentro de la circunferencia de la esfera de influencia del Maestro, hasta que llega a un período en que conscientemente conoce el aura de Su Maestro. Ésta, hermanos míos, es una frase sin sentido, pero técnica y esotéricamente correcta. Voy a parafrasear su significación a fin de explicarles algunas de sus implicaciones vitales:

    1. No sólo es consciente del Maestro, sino de lo que está en la mente del Maestro. Vale decir, que está telepáticamente en relación con su Maestro.

    2. Más allá de toda argumentación interna, es consciente también de lo que el Maestro desea que se haga. Sabe la parte que debe desempeñar.

    3. Responde sensiblemente al aura del Maestro, no sólo en los planos internos de la vida y en el mismo Ashrama, [i759] sino también en su cerebro físico. Se mueve dentro del aura durante la vida diaria en el plano físico. Necesariamente este proceso consta de cinco etapas:

    a. La relación telepática. Su mente y cerebro responden a la mente del Maestro.

    b. Por lo tanto, es consciente mentalmente de lo que contiene la mente del Maestro. Esto afecta su vida y servicio, y su mente trasforma constantemente las impresiones telepáticas en fórmulas organizadas, que luego están a disposición de los procesos rectores.

    c. Por estar en esta etapa, relativamente libre del espejismo, puede responder desde el ángulo de la sensibilidad y el sentimiento, y en consecuencia lleva a cabo en el plano astral (la parte que le corresponde) de los planes del Maestro. [e696]

    d. Puede comenzar a trabajar etéricamente con la fuerza ashrámica y utilizarla, pues el Maestro y su alma pueden ponerla a su disposición a fin de aplicarla en el plano físico. Se convierte en lo que se llama “un proyector de fuerza”, entonces puede producir resultados en el plano físico.

    e. Su cerebro llega a ser consciente de la simultaneidad de estos cuatro procesos, de modo que entra en una nueva fase del discipulado consciente. El plan se abre ante él mediante su propia alma y la esfera de influencia del Maestro. Quiero señalar que ésta no sólo es una etapa más elevada en el discipulado, sino que presupone una comprensión iniciática.

    El neófito sabe que la meta del esoterista consiste en trabajar con fuerza. Sin embargo ignora que esto no puede hacerse conscientemente hasta que:

    1. Durante un largo tiempo no haya sido un simple canal. Quisiera que reflexione sobre este pensamiento. El logro de la capacidad de ser un canal puro y un distribuidor sin obstáculos, constituye el primer objetivo y lleva mucho tiempo para lograrlo. La fuerza que generalmente distribuye el discípulo, hasta el momento que llega a la etapa en que es un canal establecido y automático, está matizada por la característica de la personalidad (aunque la [i760] personalidad sea de grado elevado). Llega el momento en que el discípulo puede, a voluntad, distribuir la energía ashrámica y la del alma grupal en su estado puro.

    2. Por lo tanto, tiene que distribuir energía y no fuerza. Existe gran confusión en las mentes de muchos discípulos sobre esta cuestión. Hasta que el hombre no llegue a ser un iniciado de grado elevado, raras veces distribuirá energía. Trabaja con fuerzas, las cuales conciernen a los tres mundos. Se ha dicho esotéricamente que “cuando el discípulo puede distribuir las cuatro fuerzas y hacer oír sus siete notas, expresando cada una en forma cuádruple, no puede trabajar con energía. Cuando trabaja con energía, lo hace con siete notas, no con veintiocho”. Reflexione sobre esto. Quiero agregar que las veintiocho pertenecen a las siete y cuando el discípulo trabaja con las siete, normal y automáticamente, libera a las veintiocho, que actúan bajo la impresión de las siete cualidades de séptimo rayo.

    3. Debe aprender a utilizar la diferenciación y la síntesis. [e697] Aquí hay una importante insinuación oculta, de especial valor para los trabajadores.

    4. Es consciente de los peligros incidentales que le ocurren al neófito no entrenado, que trata de distribuir fuerzas y dirigir así las llamadas energías en una dirección específica y determinada. Se da cuenta que su meta es ser durante largo tiempo un canal, debido a la pureza de su vida, a la correcta orientación y a la abstención de criticar. Esta orientación correcta encierra una paradoja que todos los discípulos deben encarar, es decir, orientarse hacia el alma y en consecuencia hacia el Ashrama, y al mismo tiempo hacia la humanidad. Sólo los discípulos muy cercanos al corazón del Maestro (técnicamente comprendido) y conscientes de Su aura, tienen el derecho -casi iba decir privilegio- de dirigir la fuerza en determinada dirección. Cuando no están cerca del Maestro su tarea es servir de canal para la distribución de energía en forma general y universal, pero no específicamente.

    Un Maestro, y en mayor grado el Cristo, sufre mucho más por quienes están en Su propia morada que por los que están en el mundo externo; los aspirantes avanzados obstaculizan más Su trabajo que los pensadores inteligentes. Tengan esto bien presente. No fue la crueldad de los hombres en el mundo externo, lo que [i761] causó el profundo dolor del Cristo cuando estuvo en la Tierra; fueron Sus propios discípulos, además del dolor masivo -distribuido en todo el ciclo de vida, pasado, presente y futuro- de la humanidad.

    Los discípulos gravitan hacia los grupos mundiales, y muchos de ellos hacen trabajo más eficiente que los de los grupos esotéricos. El discípulo aceptado avanzado, tiene su propio grupo, que reúne para el trabajo activo y creador. Les recordaré lo siguiente: La medida de la capacidad del discípulo se expresa por la influencia que ejerce -por intermedio de la pluma, la palabra y personalmente- sobre otras personas.

    De acuerdo a la ley de Correspondencia o Analogía, siempre existe una relación numérica con entidades numéricamente establecidas. Las seis etapas del discipulado están lógicamente relacionadas con las seis escuelas de la filosofía hindú que, en realidad, fueron las seis escuelas simientes” para toda conjetura y trabajo filosófico. No se debe creer que hay seis tipos de ashramas que corresponderían a cada una de las seis etapas del discipulado, puesto que en verdad existen siete Ashramas (uno por cada tipo de rayo); las seis etapas del discipulado están [e698] relacionadas con todos los Ashramas; los siete tipos de rayo expresan (en alguna etapa de su desarrollo en el sendero del discipulado) estos seis pasos hacia el centro.

    Los centros, como los utiliza el discípulo en su progresivo desenvolvimiento, dependen en gran parte del tipo de rayo. En esta serie de instrucciones no intento ocuparme del tema de los centros. Me ocupo con mayor extensión de los mismos en la parte final del Tratado Sobre los Siete Rayos.

    Sin embargo, quisiera aclarar que el Maestro nunca utiliza los centros de un discípulo como agentes distribuidores de fuerza. En último análisis, los centros (cuando funcionan correctamente) son depósitos de fuerza y distribuidores de energía, matizados por cualidades específicas y por cierta nota, vibración y fuerza. En las últimas etapas del sendero del discipulado, los centros están totalmente controlados por el alma, mediante el centro coronario, pero hay que tener en cuenta que después de la cuarta iniciación, cuando desaparece el cuerpo causal, no hay aspecto forma, o vehículo, que pueda limitar o mantener prisionero a un discípulo. Después de la tercera iniciación los centros inferiores no controlan el mecanismo externo de respuesta; desde [i762] el punto de vista del entrenamiento ocultista superior, cuando el discípulo se halla en el Ashrama, los centros son considerados simplemente canales para la energía. Hasta el momento de la tercera iniciación asumen temporalmente importancia en el proceso de entrenamiento, porque a través de ellos el discípulo aprende la naturaleza de la energía y su diferencia entre fuerza y métodos de distribución -esto último constituye una de las etapas finales en el proceso de entrenamiento.

    La constitución del ego o alma, es el factor de mayor importancia para el Maestro en la tarea de preparar al discípulo para el trabajo jerárquico. Esto lógicamente involucra los tres centros superiores, coronario, cardíaco y laríngeo. El Maestro se preocupa de lo que se denomina loto egoico, olvidándolo a menudo el discípulo. El alma se preocupa de su propia vida; los detalles de la vida de la personalidad (su expresión inadecuada o sombra, en los tres mundos) no hacen impacto alguno sobre la conciencia del alma. A medida que aumenta la violencia en la vida de la personalidad, el alma, que ha sido acrecentadamente la receptora de lo mejor que ofrece la aspiración de la personalidad, y que lentamente estuvo dirigiendo su atención hacia la mente de la personalidad, también se hace consciente de un factor que se opone a la verdadera expresión del alma en la periferia externa de la vida. Entonces comienza la lucha de los pares de [e699] opuestos superiores -la lucha del alma y la personalidad, librada conscientemente por ambas partes. Éste punto debe recordarse. El conflicto culmina antes de las tres primeras iniciaciones, al enfrentarse los dos oponentes: el Morador en el Umbral (el de la iniciación, hermanos míos) y el Ángel de la Presencia se enfrentan. Esta lucha no nos concierne aquí. Debemos ocuparnos de responder a la energía jerárquica, incorporada en el aura del Maestro, y desde allí trasmitiría al discípulo. El canal o canales de dirección son:

    I. La Jerarquía.

    1. El Maestro.
    2. El Ashrama.
    3. El alma del discípulo.

    II. La Humanidad.

    1. El discípulo. [i763]
    2. El antakarana.
    3. Los tres centros superiores.

    Éste es un proceso amplio y general, que abarca desde lo universal -en lo que al discípulo individual concierne- a lo particular, es decir, el discípulo en cuerpo físico.

    El detalle del descenso de la energía, o del proceso de inspiración espiritual (ambas frases presentan gráficamente el concepto de respuesta del aura del Maestro), puede expresarse así:

    1. El aura del Maestro.

    2. El loto egoico, o cuerpo del alma.

    3. La afluencia de energía ashrámica, a través de:

    a. Los pétalos de sacrificio, o el aspecto voluntad.
    b. Los pétalos de amor, o el aspecto amor-sabiduría.
    c. Los pétalos de conocimiento, o el aspecto mental.

    Este proceso será afectado por el tipo de rayo del discípulo.

    1. La respuesta del discípulo en el plano físico y la receptividad de sus centros a la actividad engendrada por el alma, bajo la impresión del Maestro, sería:

    a. Los pétalos del sacrificio transmitirán energía al centro coronario por medio de los pétalos de sacrificio (tres) que se encuentran en la hilera inmediata de pétalos que circundan la “Joya en el Loto”, de allí al pétalo de sacrificio que se halla en los tres pétalos de amor y en los tres pétalos de conocimiento. Por lo tanto, tienen cinco puntos transmisores de voluntad-energía. [e700]

    b. Los pétalos de amor transmiten análogamente amor-energía al centro cardíaco, por medio de los pétalos de amor, cinco en total.

    c. Los pétalos de conocimiento transmiten energía, la energía de actividad inteligente, al centro laríngeo, haciéndolo de la misma manera, por intermedio de los cinco pétalos de conocimiento.

    Este proceso, que se lleva a cabo en el vehículo egoico y es registrado por el discípulo en el plano físico, produce oportunamente lo que podría llamarse “un poderoso centro de invocación”. Este [i764] centro de invocación evoca respuesta de la Tríada espiritual, de modo que eventualmente tendremos:

    I. La Tríada espiritual, el custodio de la energía monádica.

    El átomo átmico permanente.
    Los pétalos de sacrificio.
    El antakarana.
    El átomo físico permanente, dentro del loto egoico.
    El centro coronario.

    II. La Tríada espiritual.

    El átomo búdico permanente.
    Los pétalos de amor.
    El antakarana.
    El átomo astral permanente, dentro del loto egoico.
    El centro cardíaco.

    III. La Tríada espiritual.

    El átomo manásico permanente.
    Los pétalos de conocimiento.
    El antakarana.
    La unidad mental.
    El centro laríngeo.

    Estos detalles, hermano mío, de interés técnico, son puramente académicos y constituyen simplemente palabras-símbolos de un inevitable proceso evolutivo. Describen la inspiración divina a la que están sujetos todos los seres humanos, como parte integrante de la vida de Dios Mismo, y que el hombre la registra conscientemente cuando llega a las etapas del discipulado y de la iniciación. Manifiestan, cuando se las entiende correctamente, la naturaleza de la Ciencia del Aliento. El aliento es todo, y en el método de invocación y evocación que subyace en todo el proceso, se insinúa la estructura y la actividad del Corazón del Sol, el órgano de nuestro sistema solar de segundo rayo y el sistema de diástole y sístole de la evolución, que reside en los procesos universales de la vida.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]

  • Etapa IV. El Discípulo que está en el Sutratma o Hilo

    Después de estos preliminares nos ocuparemos de otra Etapa del Sendero del Discipulado. La cual podría describirse como:

    “La etapa en la que se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) la forma de llamar la atención del Maestro. Tiene el nombre peculiar de Discípulo que está en el Sutratma o Hilo”.

    En esta etapa está implicada la sensibilidad psíquica más elevada. En mis escritos he señalado, en forma clara y definida, lo indeseable de las experiencias psíquicas inferiores. Lo hice por ser muy necesario prevenir a los estudiantes sobre ello. La dificultad se acrecienta debido a que no es fácil llegar a los psíquicos inferiores para prevenirlos, pues están seguros que sus poderes clarividentes y clariaudientes indican un tipo avanzado de elevado desarrollo espiritual. Sus mentes se cierran a toda clase de advertencias y generalmente actúan detrás de una barrera de envanecida autosatisfacción. Olvidan que las razas aborígenes y los animales son todos psíquicos y registran lo que no pueden registrar los tipos más mentales. Las personas comunes son inherentemente astrales en sus actividades, interpretaciones fenoménicas, actitudes y enfoques. Por lo tanto, es necesario insistir, advertir y hacer comprender al psíquico término medio, lo indeseable de la vida astral.

    Sin embargo, los discípulos consideran que ningún aspecto de la manifestación divina está fuera del alcance de su experiencia. Saben que el psiquismo, en sus fases inferiores, es también parte de la expresión divina y de naturaleza esencialmente más [e680] elevada que los procesos puramente físicos de vivir en un cuerpo. Un discípulo no puede decir que, simplemente por ser discípulo, no está sujeto a ésta, aquélla u otra experiencia. Debe estar preparado para todas las experiencias [i742] y enfrentar el hecho de que oportunamente todos los discípulos tienen que llegar a ser psíquicos, tanto inferiores como superiores, así como lo fue el Cristo. La única forma de defenderse es impedir que se manifiesten los poderes inferiores, hasta que estén activas las facultades psíquicas superiores; entonces las inferiores se controlan y manejan (si puedo expresarlo así) desde un nivel elevado de conciencia. Para el discípulo sólo existe vida y forma, y aprende a dirigir los procesos de la vida por medio de la forma, a fin de producir la manifestación divina.

    El mundo, actualmente, está entrando en una fase de extrema sensibilidad. Los discípulos deben entrenarse a sí mismos para ayudar. El cambio de conciencia del individuo común y mediocre, será hacia los niveles del astralismo consciente, y desaparecerá rápidamente el velo entre lo visible y lo invisible. ¿Cómo pueden ser de utilidad los discípulos en ese difícil período si no tienen experiencia para distinguir e interpretar lo que debe existir entre los aspectos fenoménicos? ¿Cómo es posible rescatar y proteger a otros, si temen entrar en los reinos de la vida donde rige el psiquismo inferior? No les pido que cultiven poderes psíquicos, pero sí que se mantengan alerta para ver y oír en todos los niveles donde presten servicio y saber qué ven y oyen, interpretándolo correctamente, sin enceguecerse por el prejuicio y el temor. El sendero del discipulado no es fácil de seguir, pero tiene sus compensaciones adecuadas. La sensibilidad psíquica está involucrada en la comprensión de esta fase del discipulado.

    Al tratar de estudiar brevemente esta etapa, debe tenerse presente una correlación entre el discípulo, el Ashrama donde trabaja y el Maestro. La correlación y el desarrollo de esta relación triangular siempre es inducida por el conocimiento de la tensión . Mucho material se dio a los estudiantes sobre el tema del sutratma y del antakarana. El sutratma conduce desde la Jerarquía y un punto de tensión en esa Jerarquía (como lo es un Maestro en el centro de cualquier ashrama) hasta lugares distantes, innumerables planos e incontables corazones. El sutratma permite al discípulo (si se le ha autorizado a aprender la fórmula de utilizarlo) volver a su centro de trabajo y llegar en el momento deseado al “Maestro de su vida”. Esta relación triangular puede ser descripta de la siguiente manera: [e681] [i743]

    El Maestro
    *
    El Alma       *            *       El Ashrama
    *
    El Discípulo

    Gran parte de lo que he enseñado sobre el Festival de Wesak, constituye una ampliación de esta idea, y deben tenerlo presente al prepararse para participar en él.

    Shamballa
    *
    El Buda       *            *        El Cristo
    *
    La Jerarquía
    *
    La Humanidad

    El tema sobre el discípulo que está en el sutratma y las técnicas implicadas en este estado de conciencia, se relacionan con la capacidad del ser humano, controlado por el alma, para llegar a ser magnético y “emitir el llamado vibratorio que puede llegar al oído de Aquel que sujeta el sutratma o hilo”. Esta cita fue extraída de un manuscrito muy antiguo en los Archivos de la Jerarquía, que se refiere a esta etapa del discipulado. Por primera vez hago accesible esta información, en forma breve y necesariamente velada e inadecuada, a los discípulos que se reúnen en este ciclo al llamado de la Jerarquía. Sólo aquellos que se hallan en esta etapa del discipulado realmente comprenderán lo que expongo y se beneficiarán de las insinuaciones.

    Esta cuarta etapa será posible únicamente para el discípulo que ha sido aceptado durante más de una vida y que demostró capacidad de trabajar con altruismo y perseverancia. Puede decirse que los requisitos son:

    1. Descentralizarse y dejar de ser el punto de interés dramático en su pequeño escenario. No preocuparse de su [i744] naturaleza sensoria. No permitir que el excesivo autointerés que evidencia la mayoría, impida controlar sus pensamientos y aspiraciones.
    2. Trabajar impersonalmente, sin importarle cómo reacciona su personalidad. Esto significa que sus propios sentimientos y pensamientos, simpatías, antipatías y deseos, ya no son factores controladores; él condiciona sus actividades y relaciones diarias, únicamente mediante esas intenciones y actividades que son para bien del grupo. No [e682] sacrificará a ningún individuo en bien del grupo, sino después de haber hecho el debido esfuerzo para ayudarlo a comprender y a manifestar rectas relaciones; tampoco vacilará en actuar con firmeza cuando surja la necesidad u oportunidad.
    3. Desarrollar el sentido de proporción respecto al trabajo y considerar de valor relativo lo que él ha contribuido al trabajo del Maestro y a la vida del ashrama. Preocuparse de la tarea y la oportunidad y no del Maestro o del lugar individual que ocupa en los pensamientos del Maestro. La mayoría de los discípulos en las primeras etapas del noviciado, jamás olvidan que son discípulos. Esto es lo que el Maestro Morya denomina el “ufano recuerdo de la mente absorta en sí misma”. Es una forma de orgullo velado, que a los principiantes le resulta difícil evitar. Ni por un momento olvidan su discipulado y su Maestro, no importa cuán activo sea su servicio; sin embargo -si realmente trabajaran desde el punto de tensión- olvidarían la existencia del Maestro cuando llevan a cabo la tarea para sus semejantes.
    4. El discípulo en el sutratma llega a la etapa donde se presenta la analogía superior de la denominada “doble personalidad”, o en otras palabras, ese estado de conciencia del cual la doble personalidad es la sombra y la distorsión. El discípulo es consciente, simultáneamente, de dos estados de conciencia, o de dos puntos de actividad concentrada:
    5. El punto de tensión espiritual en que está enfocado y se esfuerza por mantenerlo inviolable y continuo. [i745]
    6. La esfera de actividad enfocada en los tres mundos por cuyo intermedio lleva a cabo, como discípulo, su trabajo y servicio.

    Estos dos puntos relacionados no son en realidad dos actividades separadas, excepto cuando emergen en la conciencia del discípulo en el plano físico y expresan su vida objetiva y subjetiva. Derivan del trabajo que debe realizar en tiempo y espacio por medio del cerebro físico. El segundo punto de enfoque sería en realidad una exteriorización del punto interno de tensión. En estas palabras tienen la clave de la verdadera ciencia del discipulado y de la relación progresiva entre el centro humano y el Jerárquico. Concierne asimismo al trabajo del Buda y del Cristo, porque ambos representan el punto de tensión en Shamballa y en la Jerarquía.

    [e683] La mayoría de los discípulos no trabajan desde el punto de tensión espiritual, sino desde un punto de enfoque de la personalidad -lo cual es, en realidad un paso más adelante que el de la persona irreflexiva común- al que se aferra demasiado tiempo. Mientras un hombre está enfocado en su personalidad, el punto de tensión espiritual se le escapará. Estará impelido por la aspiración personal, no por la fuerza ashrámica, y este enfoque en la forma traerá dificultades tanto al aspirante individual como a su grupo. La tensión espiritual como resultado de la total dedicación de la personalidad al servicio de la humanidad, estimula y fortalece, pero no evoca la vida inferior del yo personal.

    El discípulo debe cumplir estos requisitos antes de enseñársele cómo llegar al Maestro a voluntad, o cuando surge una emergencia.

    Quisiera llamarles la atención sobre la actitud del Maestro en esta etapa del progreso de Su discípulo. Como el nombre lo insinúa, en este punto se le permite al discípulo llamar la atención del Maestro, que sólo se concede cuando se puede confiar en que el discípulo utilizará ese privilegio únicamente para propósitos de servicio grupal y nunca para sí mismo o en beneficio propio. Significa también que es ya capaz de manejar su vida y sus problemas y, por lo tanto, incapaz de entrometer sus crisis personales en la vida del ashrama. Además implica que la devoción y el esencial altruismo básico del discípulo es de tal naturaleza que el ashrama no necesita ser protegido de su actividad vibratoria; [i746] nunca exige que el Maestro le otorgue, lo que esotéricamente se denomina “el poder que rechaza”. El Maestro sabe que si llega un llamado del discípulo en el sutratma, no pierde tiempo si le responde, porque la demanda siempre será emitida para satisfacer la necesidad del grupo y establecer un propósito grupal.

    No importa lo que está haciendo el Maestro ni cuál es Su preocupación, debe responder a ese llamado porque al discípulo se le ha conferido el derecho de hacerlo cuando lo demanda una emergencia. Cabe preguntarse aquí cómo sabe el discípulo (empleando una frase idiomática) “abrirse paso hasta el Maestro”. Puedo asegurarles que queda totalmente inhibido cuando no debe emitir el llamado -inhibición que surge de él mismo, no la impone el Maestro- ni lo desea ni lo hace si tiene alguna duda en su mente. Es cuestión de poseer clara percepción intuitiva, de reconocer que existe un canal libre de obstáculos y que es un acto de la voluntad espiritual. En realidad constituye un proceso [e684] de invocación y evocación. Este concepto del discípulo en el sutratma o hilo, subyace en las distorsionadas enseñanzas sobre las prerrogativas y privilegios del sacerdocio y la relación del Papa, por ejemplo, con Dios, o de los ” elegidos “, con la Deidad. El discípulo en el sutratma y el Maestro y Su Ashrama, constituyen ese ideal latente e insatisfecho, que la conciencia eclesiástica interpreta como que es la Iglesia. Cuando se erija la venidera religión mundial alrededor del trabajo y de la actividad de los discípulos mundiales y conocedores, entonces veremos correctamente interpretados y realmente expresados estos símbolos, denominados “derechos y prerrogativas del sacerdocio”. Las mismas deducciones simbólicas se pueden observar en la casta de los Brahmanes en la India.

    Esta relación e interacción responsivas sólo las obtiene, después de un largo ciclo de relación externa, el discípulo aceptado, primero en la periferia y después en el ashrama, pero no como resultado del esfuerzo para obtener esta posición de poder e influencia en el servicio. Es simplemente el resultado silencioso y casi inconscientemente logrado de la propia negación y autolvido que caracteriza al discípulo aceptado, descentralizado y completamente dedicado al cumplimiento del plan divino, dentro de su máxima capacidad. Es la recompensa, si puedo expresarlo así, del trabajador que sabe lo que [i747] vino a hacer en esta encarnación, y trata de hacerlo con toda dedicación. El anhelo impulsor de su vida es la necesidad de la humanidad y su creciente percepción del próximo paso que el hombre debe dar.

    Las principales tareas del Maestro, cuando un discípulo entra en su ashrama, consiste en hacerle pensar en su descentralización. Esto implica trasladar la conciencia del discípulo, de sí mismo al trabajo que debe realizar, e incidentalmente responder a las siguientes preguntas:

    1. ¿Sabe en realidad, cuál es la tarea de su vida?
    2. ¿Ha tratado de llevarlo a cabo en las actuales circunstancias de su vida?
    3. ¿Tiene como objetivo principal la formación de su carácter y el desarrollo de la pureza? Si es así ¿no cree usted que debería estar en el sendero de probación en vez de engañarse a sí mismo de que está en el sendero del discipulado?
    4. ¿Se preocupa de la necesidad de la humanidad o de su posición como discípulo, de sus propios problemas espirituales y de las ilusorias y terribles dificultades de su vida personal?

    [e685] Mientras crea que su vida es de sumo interés y excesivamente difícil, se halla sólo en las primeras etapas del discipulado aceptado y aún no ha desterrado viejos hábitos mentales. Estas preguntas deberán ser contestadas oportunamente antes de que el estudiante adquiera lo que podría llamarse “completa libertad en el Ashrama”.

    También debe recordar que el Ashrama se exterioriza sólo cuando proporciona un punto de tensión espiritual. De allí egresan los discípulos para trabajar en el mundo. El grupo externo que trabaja en el mundo, o sea el ashrama exotérico, se exterioriza reflejando la radiación del Ashrama interno y estableciendo un campo magnético de poder espiritual. Esto se hace a medida que los miembros que se encuentran en la periferia externa, se relacionan con el Ashrama interno y, por consiguiente, reaccionan a la nota y cualidad del grupo interno reunido alrededor del Maestro.

    Un Ashrama no es un grupo de personas que buscan conocimiento espiritual. Es un centro de actividad grupal que, impulsado por energías [i748] (cuando se le otorga plena y adecuada influencia), permite al grupo llevar a cabo el Plan del Maestro y satisfacer la necesidad humana. Quizá se pregunten por qué acentúo constantemente esta necesidad. Lo hago porque esa necesidad constituye el principio más importante y urgente de invocación y puede evocar y evocará respuesta jerárquica, poniendo en relación dos centros, la Humanidad y la Jerarquía. Ésta es la analogía grupal de la invocación del alma por la personalidad y su consiguiente evocación en el plano de la vida diaria, lo cual conduce a la consiguiente fusión. Un Ashrama o el grupo de un Maestro es, por lo tanto, un centro de invocación, y cuando un discípulo individual se convierte en un discípulo que está en el sutratma, constituye la recompensa por el servicio altruista -efectuado a cualquier costo personal. Entonces el Ashrama puede llegar a ser un centro de excepcional poder mundial.

    Los discípulos en el sutratma o hilo, emplean una técnica especial de acuerdo a su rayo; actúan siempre a través del centro coronario. Por medio de ese centro emiten el llamado, inaudible desde el ángulo del plano físico, y (vibrando a lo largo del hilo) llega hasta el Maestro. Sin embargo, el Maestro enseña directamente estas técnicas al discípulo cuando reconoce que éste tiene derecho a ese privilegio. Aquí no puedo dar directamente estas técnicas. Cuando “esté en el sutratma”, se le impartirá inevitablemente tal información.

    El sutratma no es el antakarana, sino un hilo vinculador de [e686] luz viviente. El Maestro lo proyecta a medida que el servicio del discípulo evoca respuesta de Él. Sin embargo, esta evocación acrecienta su poder a medida que el discípulo construye el antakarana entre la personalidad y la Tríada espiritual. El discípulo en el sutratma oportunamente conecta el hilo de la vida -un aspecto del antakarana- con este hilo ashrámico, de allí que se establezca el control monádico sobre el individuo, que grupalmente significa que la Jerarquía es controlada por Shamballa. Debe tenerse siempre presente la relación menor y mayor.

    Para el aspirante común las implicaciones de esta etapa del discipulado son de valor porque acentúan lo que aún no se ha logrado. Por lo tanto, las implicancias son negativas, lo cual es frecuentemente deseable, en lo que concierne a los discípulos aceptados, cuyas actitudes deberían ser positivas e inteligentes. [i749] La Ley de Relaciones Positivas y Negativas subyace en todas estas etapas. Al principio, lo superior es siempre negativo para lo inferior; luego se producen esos cambios intermedios que hacen a lo superior positivo para lo inferior, y conducen al constante ascenso en el Camino de la Vida, y en la escala del ascenso espiritual.

    [AAB. Discipulado en la Nueva Era I]