Tres libros deberían estar en manos de todo estudiante: El Bhagavad Gita, El Nuevo Testamento y Los Yoga Sutras de Patañjali, porque contienen el cuadro completo del alma y su desenvolvimiento.
Los dieciocho capítulos del Gita describen el alma, Krishna, el segundo aspecto, en su verdadera naturaleza como Dios en manifestación, culminando en ese maravilloso capítulo donde Él se revela a Arjuna, el aspirante, como el alma de todas las cosas y el punto de gloria oculto tras el velo de toda forma.
En El Nuevo Testamento, donde se describe la vida de un Hijo de Dios en plena manifestación, cuando libre de todo velo, el alma en su verdadera naturaleza camina sobre la tierra. Al estudiar la vida de Cristo, nos damos cuenta de lo que significa desarrollar los poderes del alma, alcanzar la liberación y llegar a ser un Dios, en toda su gloria, caminando sobre la tierra.
Los Aforismos de Yoga contienen las leyes de ese devenir, y las reglas, métodos y medios que hacen al hombre, cuando se los sigue, “perfecto, como nuestro Padre en los cielos es perfecto”. Paulatinamente despliega ante nosotros un sistema graduado de desenvolvimiento, que lleva al hombre, desde la etapa del hombre bueno común, a través de las de aspirante, iniciado y maestro, hasta el excelso punto de evolución en que se halla ahora Cristo. Juan, el discípulo amado, dijo: “seremos igual a Él, pues le veremos tal como es”, y cuando el alma se revela al hombre en el plano físico produce siempre una gran transformación. Cristo dijo: “Cosas más grandes que yo hago, haréis”, prometiéndonos “el Reino, el poder y la gloria”, siempre que nuestra aspiración y persistencia sean suficientes para conducirnos por el espinoso camino de la cruz y nos permita hollar ese sendero que conduce “al camino ascendente”, hasta la cima del Monte de la Transfiguración. [AAB: LA, 10]
Autor: Grupo de Servicio
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Tres libros deberían estar en manos de todo estudiante
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Sobre el perdón o sacrificio
Hacia el Día Mundial del Perdón y del Olvido 2012

Del perdón teológico (o indulgencia) a la justicia de Dios (o Propósito detrás del Plan)
[VBA:] Antaño, se daba mucho énfasis al amor, al perdón [N. B.: a la indulgencia o perdón teológico según lo explica el Maestro Tibetano] y al arrepentimiento, hoy día, el énfasis del discípulo en estas nuevas presentaciones de Shamballa, es sobre la justicia de Dios, la justicia y el propósito son la misma cosa, el propósito y la revelación son dos cosas distintas, una cosa precede a la otra, y en virtud de esta precesión, viene todo el Plan, digamos en su extensión más dilatada.
Los cuatro sentidos que el hombre deberá desarrollar en la Nueva Era: protección, educación, síntesis o identificación y correctas relaciones
[…] De lo primero que se da cuenta el niño, como individuo, es del grupo familiar, considerado como una unidad dentro de la comunidad. En esa relación grupal particular, a través de, las épocas (tanto simbólicamente como de hecho), se conservan y desarrollan los siguientes factores subyacentes en la estructura misma de la propia existencia –presentados a la raza como algo esencialmente ideal–:
1. El reconocimiento del estado jerárquico, que en última instancia es la relación existente entre lo menor y lo mayor, entre los más débiles y los más fuertes y entre los más experimentados y los menos experimentados. De aquí proviene el sentido de protección, que es la expresión de una de las formas del aspecto amor en el universo.
2. El reconocimiento de la responsabilidad, heredada, aplicada y aceptada. Esta es la relación entre los viejos y los jóvenes, los inteligentes y los ignorantes. De ahí la necesidad de dar una oportunidad para que se desarrolle el conocimiento.
3. El reconocimiento de la facultad de perdonar, que es o debería ser la expresión de la relación entre un ente y otro, dentro del grupo mayor, o entre un grupo y otro, dentro de un todo aún mayor. El perdón es esencialmente el proceso por el cual nos damos mutuamente en forma psíquica, y es una de las expresiones rudimentarias de la cualidad del autosacrificio, que a su vez es un aspecto de la naturaleza volitiva de la Deidad. No obstante hallarse relacionado con la vida monádica o volitiva, todavía es erróneamente comprendido o interpretado. Esta facultad es, en realidad, el sentido de síntesis o de identificación, “uno para todos y todos para uno”. Actualmente este sentido va desarrollándose como nunca, pero se halla aún en estado tan embrionario que las palabras no pueden explicarlo. Esta facultad de perdonar no es una forma de olvido magnánimo o disimulo, tampoco un gesto de superioridad para borrar lo pasado. Es el aliento mismo de la vida, la dación de todo al todo.
4. El reconocimiento de la interacción grupal, dentro de la amplia relación mundial –en forma justa, armoniosa y rítmica–. Es el sentido de las correctas relaciones realizadas conscientemente y desarrolladas armónicamente.
En el futuro período y bajo la influencia de la nueva educación, estos cuatro reconocimientos básicos se enseñarán e inculcarán a los niños en todas las escuelas y colegios. Así los principios enunciados regirán y desarrollarán el nuevo tipo de unidad familiar que inevitablemente vendrá a la existencia. […] Bajo el próximo orden mundial, los educadores prepararán a los jóvenes en las escuelas y colegios para que puedan participar activa y conscientemente en la vida grupal. Para esto los educadores tendrán que ser preparados a fin de que reconozcan los cuatro factores que he señalado como esenciales al progreso humano en esta época. Cuando éstos sean captados y practicados, producirán las necesarias correctas relaciones, y eventualmente un mundo armónico. […]
Jerarquía, responsabilidad, intercambio grupal, perdón o sacrificio son las cuatro categorías del reconocimiento que permitirá a cada persona desempeñar su parte y participar en la construcción del puente entre una persona y otra, entre un grupo y otro y entre una nación y otra, quedando así establecido el nuevo mundo donde serán reconocidas las relaciones de la comunidad, lo cual traerá oportunamente la civilización iluminada y amorosa, que será la característica de la era acuariana.
Estos cuatro conceptos fundamentales se hallan detrás de la Ciencia del Antakarana, de la Ciencia de la Meditación y de la Ciencia del Servicio. No deben interpretarse en forma sentimental, ni exponerse como se expresan las ideas en vigencia, sino interpretarse desde el punto de vista de la inteligencia entrenada y de una conciencia espiritualmente desarrollada. [ENE, 138-140]
“Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.
Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.
Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad, dondequiera que estén.
Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.
Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.
Que así sea, y cumplamos nuestra parte.”
El genuino Perdón es sinónimo de Sacrificio
La cuarta frase dice: Que el perdón [olvido de agravios] por parte de todos los hombres sea la tónica de esta época. Como bien saben, la palabra “perdón” (“forgiveness”) es poco común y significa (de acuerdo a las mejores fuentes filológicas) simplemente “dar en favor de” (“to give for”) Por lo tanto perdonar, no es sinónimo de indulgencia (“pardon”), pues la palabra ha sido distorsionada por los círculos teológicos para que signifique esto, aunque muy poco ha comprendido la Iglesia el poder básico motivador subyacente en la expresión divina en nuestro sistema solar. Los teólogos piensan siempre en términos de la mente humana y no de la mente divina. Perdón es sacrificio, darse uno mismo, aún la propia vida, en bien de los demás y para beneficio del grupo. Existe siempre este espíritu de sacrificio cuando se establece un correcto contacto con la fuerza de Shamballa, aun en la más ínfima medida, y se siente y comprende el impulso subyacente en la amorosa voluntad de Dios, acompañada como siempre del deseo de participar en esa voluntad y en su espíritu de sacrificio divino. La manifestación es en sí el Gran Sacrificio (Great Forgiveness). Las maravillosas Vidas –fuera de la existencia manifestada– vinieron a la manifestación para darse a Sí Mismas en bien de las vidas y formas menores de existencia, y estas vidas menores pudieron seguir adelante hacia una meta que sólo conoce la Deidad, y alcanzar así oportunamente niveles elevados de expresión espiritual. La realización es seguida siempre por el sacrificio y la entrega de lo mayor a lo menor. Este es un aspecto de la Ley de Evolución. Tales son la tónica y el tema de todo el proceso creador y el significado básico de la frase “Dios es Amor”, porque amor significa dar y sacrificarse, por lo menos en este sistema solar.
Por esta razón, la enseñanza esotérica acentúa el hecho de que el alma del hombre es un Señor de Sacrificio y de persistente y amorosa Devoción, dos cualidades sobresalientes de la Vida de Shamballa, sostenedoras y dadoras de vida. Esto es una eterna devoción al bien del todo, o la expresión del espíritu de síntesis y sacrificio, a fin de que todas las vidas menores (tales como las personificadas en la personalidad del hombre) puedan nuevamente resucitar a la “resurrección que está en Cristo” mediante la crucifixión o el sacrificio del alma, en la Cruz de la Materia.
Este pensamiento, además, otorga significación a la vida crística sobre la tierra, pues llevó a cabo nuevamente para nosotros un eterno proceso, exteriorizándolo de tal manera que se convirtió en símbolo del móvil de todo el universo manifestado, impulso que deberá dirigimos a cada uno de nosotros –crucifixión y muerte, resurrección y Vida, y la consiguiente salvación de la totalidad–. [EJ, 140-141]

El perdón y la buena voluntad como base de la Paz entre las naciones
Existe un atributo divino básico que aún no es muy fuerte en la humanidad, y es el atributo del perdón. Se lo asocia todavía a la magnanimidad. No se lo considera esencialmente una condición de la futura relación entre todas las naciones, basada en el reconocimiento de nuestra humanidad común. […] Todas las grandes Potencias han pecado también en algún grado y todas se equivocaron seriamente en el pasado. […]
El mundo se salvará cuando cese el fuego de los cañones, porque:
1. Se reconocerá que todos son responsables de las pasadas condiciones del mundo. Deberá enfrentarse la verdad de que “todos han pecado”.
2. Se aceptará que si el pueblo alemán se sometió mansamente al gobierno de Hitler, también fue básicamente víctima de un engaño organizado. Desde 1914 sólo se le ha dicho mentiras. El futuro nuevo orden mundial inaugurará una era de verídica propaganda e información nacional e internacional.
3. Se comprobará que el pasado ha desaparecido con todos sus males y que hay por delante un futuro de posibilidades ilimitadas para el bien y los cambios constructivos. El futuro debe ser desarrollado por todas las naciones en la más estrecha colaboración.
Estos tres puntos deben ser constantemente presentados al público en el lenguaje más simple, porque el problema más difícil lo constituirá la masa inerte del pueblo irreflexivo. Se debe apelar a lo mejor que hay en ella, porque la tarea inmediata consiste en desarrollar esas actitudes correctas sin las cuales la paz no puede ser duradera ni la justicia posible. La paz no debe ser impuesta por quienes odian la guerra. Debe ser resultado y expresión natural del espíritu humano y la decisión de que la actitud del mundo se transforme en rectas relaciones humanas.
Éste no es un sueño idealista imposible, sino una posibilidad inmediata, dado el perdón y el espíritu de buena voluntad. Será necesaria paciencia, debido a la tensión nerviosa de la guerra, al dolor, la ansiedad, el temor y la desnutrición. Los seres humanos serán iguales a como eran antes de la guerra, excepto el agotamiento y la disposición de la mayoría de aceptar cualquier arreglo que les permita volver a vivir con tranquilidad, libres del temor a las bombas, al hambre y la ruina. Será necesaria una acción lenta, dejando que el tiempo lleve a cabo los procesos de curación y los reajustes, antes de que se establezcan los arreglos finales de la paz por el consejo de naciones. Las naciones tendrán que cambiar, del estado en pie de guerra a una actividad de paz establecida, y de las tensiones organizadas de la guerra al comparativo relajamiento de la paz. El desarme debe realizarse como un movimiento inicial, pero de tal manera que el problema de la desocupación no se agrave indebidamente. Forjar “arados con los cañones” debe llevarse a cabo racionalmente, y sólo una amplia planificación internacional puede hacerse cargo de este estupendo proceso. Será muy difícil establecer las fronteras nacionales y las esferas de influencia, y sólo podrá determinarse satisfactoriamente si la buena voluntad está activamente presente y es conscientemente empleada y si se consultan con espíritu no partidista los deseos de los pueblos involucrados. El énfasis puesto sobre las fronteras históricas pasadas, como factor determinante, es siempre peligroso. Aquí se necesitará una sabia y lenta acción, así como la consideración apropiada de los deseos de los pueblos. No es el restablecimiento de las antiguas fronteras lo deseable, sino el restablecimiento de las esferas de influencia nacionales y raciales, de acuerdo a la actual situación. [EJ, 175-176]
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La base del servicio es la Fraternidad
Por Regina Keller [RSU en DNE]
La base del servicio es la Fraternidad; una convicción profunda de que la unidad espirituales un hecho en la naturaleza y en la supernaturaleza. La consecuencia de esa convicción es que uno se esfuerza en dirigir y conformar todos sus actos en la vida, de manera que contribuyan a la armonía del conjunto y a aumentar el bienestar general, trasmutando en superior aquello que es inferior dentro de la propia esfera y ambiente, especialmente en la propia personalidad.
Para que el servicio sea eficaz ha de ser inteligente. Servicio inteligente exige juicio y discernimiento; la justipreciación del servidor y de sus recursos en relación al objeto, causa o persona a que quiere servir; la certeza de que el esfuerzo es oportuno y la aplicación de las leyes de la economía en el uso del tiempo y de la energía, así como de los medios materiales que se van a emplear en la prestación del servicio.
Sin embargo, el factor decisivo, para que el servicio resulte eficaz, es el Amor, porque Amor es radioactivo y magnético y consigue penetrar y armonizar las condiciones más difíciles donde ninguna otra cualidad o combinación de cualidades podría penetrar y actuar.
Es un gozo y un privilegio estar constituido de tal manera que uno sirva, movido por la profunda convicción de que la unidad en la divinidad es un hecho; pero para aquellos que todavía no hayan alcanzado ese contacto intimo con la realidad, pero que, aún viéndose privados de esa satisfacción emocional, sirven por convicción intelectual de esa unidad, les ha de servir de estímulo y consuelo el recordar que hay muchos caminos que conducen a la cumbre de la montana en donde todos esos caminos convergen, No obstante, mucho antes de alcanzar la meta final, el servidor no emotivo empezará a sentir dentro de si mismo el calor de la «gracia de Dios»; no importa cual sea la línea de su desenvolvimiento.
«Procura ser perfecto en la acción», recomienda un sabio Instructor. Sin duda alguna, es éste un consejo maravillosamente sabio; pues todos cometemos errores, al tratar de servir; especialmente al principio; aunque los móviles sean tan puros, como puedan serlo en nuestra presente etapa de desenvolvimiento. Los errores más numerosos y comunes resultan del empleo de medios y métodos inadecuados al fin buscado; consejos dados cuando sería mejor guardar silencio; dinero dado, cuando lo que se necesita es, el ejemplo; para inspirar otra manera de emplear el dinero; hablar haciendo resaltar defectos en lo físico o en lo moral, cuando la introducción del interesado en una esfera social en que lo deseable sea la norma, haría milagros para despertar el ansia de desenvolvimiento en la dirección adecuada,
La capacidad del hombre para crecimiento y expansión es ilimitada; pero puede ser contraproducente si no se pone a si mismo límites al crecimiento en determinadas direcciones. La única actividad que le proporciona oportunidades de expansión, en tantos estados y direcciones como sea capaz, es la actividad que llamamos SERVICIO. El diccionario Webster relaciona la palabra «Servir» con el Zend-Avesta, comparándola con la avesta Har, «proteger» y Haurva, «protegiendo». Aunque el móvil del hombre sea el deseo egoísta de crecimiento, la abnegación inteligente lo llevará al sendero del servicio como la ruta más directa para alcanzar su meta. El hombre se distingue por dos características, que quizás no son más que una: la persecución de la felicidad y la persecución del conocimiento. Dice la Voz del Silencio: «Para alcanzar el Nirvana uno debe alcanzar el propio conocimiento y el propio conocimiento es la semilla de acciones caritativas».
«Difunde la luz que hayas adquirido…» dice la misma fuente. Pocos de nosotros comprendemos que el acumular conocimientos es tan de avaro como el acumular cualquier otra clase de riqueza o poder; o que, el tener muchos conocimientos, sin asimilar o sin clasificar, de tal manera que no se puedan transmitir con claridad, o no puedan utilizarse cuando un hermano los necesite, es un completo desperdicio. Copiando nuevamente del libro mencionado: «Si quieres que ese caudal de conocimiento, laboriosamente adquirido, de sabiduría nacida en el cielo, se conserve fresco y corriente, no debes permitir que se convierta en un charco de aguas estancadas». «El agua corriente se purifica a si misma» es un dicho antiguo y verdadero. DAR y TOMAR, SABER Y OBRAR son necesarios para que haya armonía en el progreso y desenvolvimiento del hombre.
El servidor que más eficacia alcanza es aquel que analiza los efectos para comprender las causas, a fin de manipular éstas de manera que produzcan efectos deseables. El aplicar remedios, donde los efectos claman por simpatía y alivio, puede ser mucho más aparatoso; pero la acción preventiva, aunque a veces pase desapercibida, es de rendimiento infinitamente mayor. Cada campo necesita sus trabajadores; no importa en cual trabaje uno, con tal que se esfuerce en prestar el mejor servicio de que sea capaz, sin esperar recompensa y sin temor al fracaso, y que persevere hasta el fin.
Publicado originalmente en la revista Sophia, vol. II, Febrero de 1932, Num. 2.
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Ciudadanía espiritual

En la actualidad el problema de todos los discípulos consiste en llevar a cabo con éxito la actividad propia de la tarea elegida como ciudadano competente y vocacional en la vida y, no obstante, y al mismo tiempo, llevar a cualquier precio una vida práctica de servicio, que no es el deber o el dharma del hombre común. A éste le basta triunfar en el plano físico según se dice, dejando para un posterior ciclo de vida el desarrollo de una vida interna más dinámica e incluyente. Todos los discípulos tienen estos dos objetivos, uno externo y otro interno, más una expresión integrada y designada. [AAB: DNE II, 491]
Los discípulos en todos los Ashramas (el mío no es una excepción) están consagrados al trabajo de su Ashrama, y esto usted lo supo siempre. Aunque es verdad que todo trabajo con móvil e intención correcta es espiritual, los discípulos, no obstante estar consagrados definidamente a prestar determinados servicios jerárquicos, que deben preceder a todas las actividades de la vida, aunque –al mismo tiempo– cumplan sus otras tareas en el mundo externo, basadas en las correspondientes obligaciones y responsabilidades que les corresponde como ciudadanos. Tenga esto definidamente presente y recuerde que necesito la ayuda de todo el grupo de mi Ashrama y, además, su colaboración individual y comprensión de los problemas a resolver. Puedo hacer un llamado general y establecer los principios y las líneas de actividad específicos que regirán el trabajo de mis discípulos, pero no puedo decir cuándo o dónde debe prestarse servicio. [AAB: DNE II, 540]

Ha llegado el momento de revalorizar el dinero y canalizar su utilidad en nuevas direcciones. La voz del pueblo debe prevalecer, pero debe ser un pueblo educado en los verdaderos valores, en el significado de la verdadera cultura y en la necesidad de que existan rectas relaciones humanas. Por lo tanto, es esencialmente una cuestión de sana educación y de correcta preparación para la ciudadanía mundial, algo no emprendido aún. ¿Quién puede dar este entrenamiento? […] Así, hermano mío, se escribe la historia, cada nación lucha para sí misma y se valora mutuamente en términos de recursos y finanzas. Mientras tanto la humanidad sufre hambre, no posee la cultura necesaria y se le enseñan falsos valores y el mal empleo del dinero. Hasta no subsanar esta situación, no será posible el retorno de Cristo. [AAB: EJ, 516]

Los miembros del reino de Dios seguramente encarnarán la herencia de los cuatro reinos, del mismo modo que el hombre encarna la herencia de tres. Esta ciudadanía superior abarca la expresión de la conciencia crística, que es la conciencia de grupo, de relación, de la parte al todo (algo que Cristo acentuaba continuamente) y de lo humano a lo divino. El resultado de este conocimiento debe ser, sin lugar a dudas, de acuerdo al esquema evolutivo, la aparición de otro reino en la naturaleza, siendo ésta la gran tarea de Cristo. Por el poder de Su divinidad realizada, constituyó el hombre que reunió en Sí Mismo lo mejor de todo lo que había sido, y revelaba también lo que iba a ser. Él ciñó en una unidad funcional, lo superior y lo inferior, haciendo de ello un “hombre nuevo”. Fundó el reino de Dios en la tierra y presentó una síntesis de todos los reinos de la naturaleza, provocando así la aparición de un quinto reino. [AAB: BC, 100-101]
Cuando consideramos la conciencia de lo que es de valor y digno, así como el reconocimiento de la capacidad y el poder de captación del hombre, la vida de servicio (que conduce a la muerte) y la resurrección (que lleva a la plena ciudadanía en el reino de Dios) comienzan a adquirir significado. [AAB: BC, 250]
De modo consciente y voluntario, debemos aprender la manera de penetrar y actuar en el mundo de los valores, en algún lugar determinado, adaptándonos así a la ciudadanía del reino de Dios. Esto fue lo que Cristo demostró. [AAB: BC, 253]

Recta ciudadanía
[VBA:] La insistencia en la frase «ser un buen ciudadano» como premisa inexcusable en la existencia del discípulo mundial, arranca precisamente de la «correcta ciudadanía», es decir, de las relaciones realmente humanas, teniendo presente que estas relaciones deben ser establecidas en todos los niveles de expresión del pensamiento, de la sensibilidad emocional y de la conducta personal en el mundo físico de contactos sociales.
A esta triple línea de «correcta relación» se la puede denominar con justicia «vivir esotéricamente» teniendo en cuenta, además, que la vida esotérica debe revelarse también en ciertos contactos, conscientemente establecidos, con aquella Entidad psicológica causal que algunos denominan el Yo superior y otros el Ángel Solar.
La culminación de una serie de contactos cada vez más conscientes con esta Entidad psicológica que es nuestro verdadero Ser espiritual, produce aquel fenómeno que esotéricamente definimos como INICIACIÓN, es decir, iniciación en los Misterios sagrados del Ser, contenidos como semilla precisa de eternidad en el corazón de Aquella Entidad que planea, desenvuelve y gula nuestro destino en la Tierra. La conducta de un discípulo espiritual entendiendo por discípulo un ser humano que ha logrado en virtud de muchos esfuerzos y sacrificios establecer contacto con el Ángel solar, ARQUETIPO de su vida, no puede ser medida ni catalogada tal como se hace con un hombre corriente. Para él «la recta ciudadanía» o recta vivencia, no es una simple Meta, sino que es parte inseparable de su vida. En todo momento «vive esotéricamente», al menos trata sinceramente de hacerlo y todo su proceso existencial viene condicionado por razones de orden superior, dentro de una escala inmensa de valores psicológicos y de una implacable tendencia hacia una Síntesis social que presiente y que trata de incorporar constantemente a su equipo de expresión personal.
Se nos ha dicho insistentemente dentro del orden esotérico que el término discípulo tiene un carácter no sólo individual, sino también universal y cósmico y que incluso los grandes Avatares espirituales, tales como Hermes, Buda y Cristo, presentes en el desenvolvimiento espiritual de la humanidad, son asimismo discípulos aunque en esferas celestiales allende nuestra razón y entendimiento, y que ELLOS también tienen asignados INSTRUCTORES, si podemos expresarlo así, de exaltada integración de los Cuales reciben inspiración, guía y poder. Por lo tanto, el término «vida esotérica» es más amplio y trascendente de lo que nuestra mente humana es capaz de captar en la actualidad. Sin embargo, parece ser que los requisitos esenciales son invariablemente los mismos y que «un buen ciudadano» debe serlo en todos los niveles psicológicos del ser (cualquiera que sea su evolución) y en todos los planos del Universo.
La recta ciudadanía es pues una ley que cada cual aplica según el desarrollo de su conciencia, lo mismo si se mueve en los tres mundos de expresión humana que cuando ha sido alcanzada y aun rebasada la quinta iniciación que convierte al iniciado en un Adepto, es decir, en un Maestro de Compasión y de Sabiduría. Todo ser espiritual se caracteriza por un centro de vida, matizado por ciertas cualidades de conciencia, indicando su estado de evolución espiritual, y una esfera de proyección o de contactos.
La extensión, luminosidad y transparencia social de evolución perceptible en esta esfera de contactos, puede indicar, a la vista de un ser espiritualmente integrado, la calidad de vida que expresa aquel tipo de conciencia, así como el grado de irradiación de su centro de vida,
Podríamos definir la recta ciudadanía en el aspecto esotérico, como la expresión de «un centro de vida, rico en cualidades y matices, dentro de un campo expresivo sin reacciones». Y este fenómeno de integración tiende a producirse en el ser humano corriente, a medida que avanza en el proceso de la evolución, así como en el exaltado Ser que da vida, cualidad y forma definida a un Sistema planetario, solar o cósmico.
Pero, por elevadas e interesantes que sean estas referencias universales que surgen al analizar el tema desde el ángulo obligado de la analogía hermética, nuestra atención deberá centralizarse lógica y naturalmente en el ser humano, que vive, piensa, siente y actúa dentro de aquella dilatada esfera de contactos que denominamos vida social.
Nuestra principal misión como «buenos ciudadanos» que tratan de vivir en forma esotérica, es cultivar aspiraciones nobles de vida superior y realizar sinceros esfuerzos de integración con Aquella realidad más alta que presentimos en nuestro interior y que constantemente tratamos de revelar. Esta aspiración superior es el primer paso dentro del proceso de integración de nuestra vida como correctos ciudadanos y, aunque expresado en forma muy simple, contiene el más formidable desafío a nuestra inmensa sed de redención psicológica, y si somos realmente sinceros y observamos desapasionadamente nuestras diversas actividades, veremos cómo existen grandes lagunas en nuestra mente y corazón y grandes y profundas divisiones en nuestra conciencia, que nos impiden elevar nuestras miradas y nuestras aspiraciones al noble ideal de redención que ha de constituir el núcleo vital de la recta ciudadanía.
Tenemos también ante nosotros el lento, persistente y fatigoso trabajo de incorporar el ideal, o nuestra elevada aspiración espiritual, a la conducta cotidiana lo cual constituye, Uds. habrán vivido quizá esta experiencia, una fuente inagotable de conflictos y amargas decepciones, ya que no todas las personas con las que tratamos se hallan a la altura de nuestro ideal y nuestra relación con ellas ha de verificarse en un nivel psicológico del cual por <‘tendencia natural» nos vamos alejando.
Vivir serenamente en el ambiente social donde normalmente se desenvuelven nuestras actividades y en el que debemos demostrar que somos unos buenos ciudadanos, es una tarea muy difícil, ya que los choques psicológicos producidos por la diversidad de elementos humanos que concurre en el mismo son muy fuertes y producen inquietud, conflictos y sufrimientos.
Por otra parte, y como Uds. saben, «son muchos los llamados y muy pocos los elegidos» dentro del trabajo de selección de los discípulos que aspiran, que se esfuerzan y que luchan, de entre la ingente masa social y la elección necesaria, que forzosamente ha de producirse, reclama una gran atención por parte de los Responsables de los destinos del mundo. En todo caso lo que decide la elección, es «la luz» alcanzada por cada cual dentro del proceso evolutivo; su intensidad y su brillo, y cuando en los tratados esotéricos se nos dice que «cuando el discípulo está preparado, es cuando aparece el Maestro», se está haciendo referencia a esta proyección de luz en la vida del discípulo, singularmente «la luz en la cabeza» que como exponente de su grado de dedicación y evolución espiritual, aparece como un halo luminoso circundando su cabeza, con destellos azulados en el lugar ocupado en la misma por la glándula pineal, cuyo desarrollo indica el punto vital dentro de la línea de extensión de luz, puente. del arco iris o antakarana, que ha sido alcanzado y que actúa como centro de expansión de la conciencia hacia un nuevo estadio de la BÚSQUEDA interior.
La recta ciudadanía, así podíamos denominar al exponente de un grado de integración espiritual en el Sendero tiene, pues, muchas fases, muchos y muy variados estadios en el vuelo hacia el infinito de la vida espiritual y cada ser humano, lo sepa o no, viene caracterizado psicológicamente por un grado determinado de integración; de ahí que hallaremos un sinnúmero de seres humanos por el camino de luz que se extiende desde el hombre salvaje al hombre civilizado y de éste al Superhombre, el hombre realmente espiritual y libre de Karma conflictivo de la humanidad.Parece ser, pues, que la Nota clave de la evolución en lo que al ser humano se refiere, es la recta ciudadanía y resulta singularmente difícil hallar buenos ciudadanos dentro del orden mundial, capaces de pensar, sentir y comportarse como seres humanos dignos, inteligentes y socialmente equilibrados. Así, el sentido natural de la vida que culmina en la liberación debe iniciarse con las sencillas prácticas de la buena voluntad, con el recto comportamiento con respecto a los demás y con el necesario acopio de conocimiento para el desarrollo intelectual de nuestra mente concreta. Podríamos decir, sin lugar a dudas, que la «recta ciudadanía» con respecto al hombre civilizado de nuestros días, es la realización psicológica, o camino iluminado que va de la glándula pituitaria, la expresión del centro AJNA, el del entrecejo, en el centro físico del cerebro, a la glándula pineal que lo es asimismo del gran centro sintetizador de la cúspide de la cabeza, o chacra SAHASRÁRA. Las repercusiones del enlace directo entre estos dos centros y sus glándulas respectivas, medidas en el aspecto meramente psicológico, son realmente importantes y cuando empleamos el conocido término esotérico de «la luz en la cabeza» nos estamos refiriendo al grado de intensidad de dicho contacto, relacionando internamente la idea de un «buen ciudadano» con la que nos suministra el estudio esotérico de todos los tiempos desde las experiencias filosóficas y místicas de los primeros INICIADOS de la humanidad hasta el gran Patañjali, y de éste a las modernas técnicas psicológicas de nuestros días de desarrollo de la personalidad trascendente.
Nos hemos introducido así, en el misterio esotérico de la liberación humana con sólo analizar el comportamiento social del hombre, realzando con lenguaje más asequible el valor místico de las palabras de Cristo: «Por sus frutos los conoceréis», las cuales contienen un inmenso desafío para el aspirante espiritual de nuestros días profundamente marcados por la tecnología y por los tremendos avances científicos. Me preguntarán Uds., ahora cuál será el valor del argumento, el «hombre social», o el «comportamiento social del hombre» en relación con los demás, cuando esotéricamente afirmamos que tal comportamiento ha de ser medido en términos de luz. Y aquí podríamos señalar que las grandes vertientes de la civilización humana conducen al «Hombre social», siendo el comportamiento social la expresión objetiva de la luz de la comprensión dentro del principio de participación humana y de recta ciudadanía. No son pues únicamente los aspirantes espirituales y los discípulos del mundo en sus distintas gradaciones, quienes están implicados en el desarrollo esotérico de la vida social, sino que es la humanidad como un todo, desde sus más humildes niveles, la que está siendo impulsada hacia un comportamiento social cada vez más estilizado y correcto, para contribuir conjuntamente al desarrollo de «la gran conciencia social», primer Antakarana de luz que ha de unir el centro planetario de la humanidad con el Centro místico de la Jerarquía y, progresivamente, con el gran Centro de SHAMBALLA, estableciendo así las bases para la indescriptible ERA DE LUZ que ha de convertir la Tierra en un «planeta sagrado».
Podríamos decir, pues, que esta finalidad sagrada con respecto a nuestro planeta e iniciada con la «recta ciudadanía» y el comportamiento social del «buen ciudadano», tiene cinco definidas vertientes, o puntos de confluencia para las energías espirituales que utiliza el ser humano:
a) Buena voluntad.
b) Correcta relación.
c) Aspiración superior.
d) Amor al Bien.
e) Cultivo y ofrenda de los Bienes espirituales.
Estas cinco vertientes convergen, sin embargo en el comportamiento social que es, por así decirlo, la expresión objetiva del desarrollo espiritual alcanzado en el Sendero.
Con respecto a la Buena voluntad y la correcta relación poco hay que decir, por cuanto todos los seres humanos (excepto los magos negros) la poseen en alguna medida dentro del corazón y la van incorporando progresivamente en su conducta o comportamiento social por medio de las «rectas relaciones humanas».
Respecto a la «aspiración superior» ésta nace, progresa y florece por el lento y fatigoso trabajo de pulir las habituales aristas del deseo, de ennoblecer sus fines y de situarlo en cada vez más elevados niveles de expresión y de contacto, pudiendo señalar que todos los seres humanos, en virtud del trabajo, o el Sacrificio, realizado por el Cristo hace dos mil años, pueden hoy día gozar de una más extensa y variada perspectiva de los objetivos superiores del Espíritu y cada ser humano, según el alcance de tal visión, puede dirigir sus deseos por zonas cada vez más sutiles de contacto, unificándolos, integrando sus razones y convirtiendo su tremenda vitalidad material en «aspiración» la cual colorea o cualifica la vida de muchos seres humanos y tenemos hoy en día un «tramo muy compacto y luminoso», del gran Antakarana o Puente de Luz que se eleva del Plexo solar planetario y asciende hacia el Centro Cardíaco, de la Jerarquía Espiritual del planeta, produciendo a su paso este Halo de luz que, como manto protector, se cierne por encima de la Humanidad y la protege del Mal cósmico, aminorando también los tremendos efectos de Karma gestado en la primitiva edad de la Humanidad planetaria
Con respecto al Amor al Bien, o a la Voluntad de realizar el Bien, éste se está desarrollando normalmente en el corazón de muchos discípulos mundiales cuya Meta reconocida es la Iniciación. Hasta cierto punto han logrado «desconectar su deseo» del ambiente social circundante y penetrar en otras regiones o niveles de expresión psicológica.
En ellos empieza a tener algún sentido la conocida locución mística «el Dios trascendente». Manteniendo sin esfuerzo en su corazón «la aspiración hacia lo alto», continúan investigando profundamente dentro de sí mismos y desarrollando las capacidades intuitivas de interpretación de los fenómenos de la vida. Han desarrollado un fino sentido de observación, disciernen con facilidad y pueden comprender sin esfuerzo el alto sentido de los planes de la evolución, marcados por la Jerarquía, cuyos diseños pueden incorporar paulatinamente a sus vidas a través del comportamiento social y a un elevado sentido de la responsabilidad espiritual que cualifica un definido campo de servicio. Tales discípulos constituyen el punto medio de la humanidad en sus esfuerzos por construir el «gran Antakarana de Luz» o conciencia social. Sobre sus hombros gravita la parte más dura del trabajo ya que se hallan en el Centro de máxima tensión, en donde convergen los dos tramos del Puente de Luz, el que inicia el proceso de búsqueda y el de la resolución final dentro del Gran Antakarana.
La ofrenda de los Bienes espirituales requiere la Fuerza y la Habilidad de Aquellos que lograron establecer contacto con las elevadas Fuentes de Procedencia espiritual, transformaron en movimientos espontáneos los grandes esfuerzos de los aspirantes que «miran hacia lo Alto», de los que convirtieron la aspiración espiritual en discernimiento claro y de todos cuantos se esforzaron en el Centro del puente para poder resistir la tremenda presión de los acontecimientos sociales proyectados sobre el planeta y pudieron convertir en Voluntad el discernimiento claro, de la misma manera que éste fue un resultado de la iluminación mental producida por la aspiración superior. Cada uno de los elementos humanos trabajando conjuntamente en sus varios niveles de actividad para producir «un hecho social nuevo», están pues directamente involucrados en el proceso planetario de evolución, aportando cada cual su granito de arena en la OBRA conjunta y contribuyendo a la expresión correcta de recta ciudadanía del Logos planetario en relación con los demás Astros del Sistema Solar.
Tenemos así un «Puente de Luz» creado por la humanidad dentro del indescriptible Ser que llena con su vida y su Amor nuestro planeta, por ese esfuerzo combinado de cuatro grandes grupos de seres humanos cumpliendo cada cual una misión definida dentro de la estructuración del Puente de Luz y del Nuevo Orden Social.
1.- Grupo formado por todos los hombres y mujeres de buena voluntad que tratan sinceramente de establecer rectas relaciones humanas.
2.- El grupo de los aspirantes espirituales que llenan el aura planetaria con los destellos luminosos de su «aspiración superior».
3.- El grupo de los discípulos en sus distintos grados, que vitalizan el gran cuerpo planetario con las energías mentales del «Claro discernimiento».
4.- El grupo de INICIADOS cada cual en su respectivo Ashrama los cuales están tratando de cualificar el ambiente planetario con las energías superiores, de naturaleza ígnea, que proceden de Shamballa.
Tengo la esperanza de que todos cuantos me leen podrán incluirse cuando menos en uno de los tres primeros grupos anteriormente reseñados y avanzar desde aquí hacia aquella elevada cúspide dentro de nosotros mismos que nos permita establecer contacto con alguno de los elementos del cuarto grupo constituyendo la vanguardia espiritual de la Humanidad, y recibir de Ellos la necesaria inspiración, protección y guía para seguir adelante hacia aquel remoto, misterioso y desconocido Lugar en donde podemos situarnos «a los pies del Único Iniciador» y ver brillar Sri radiante Estrella.
Pregunta. ¿Cómo podría ser relacionada en forma directa y plausible la idea de un buen ciudadano y el Misterio Iniciático?
Respuesta. Los Misterios iniciáticos son Sacramentos internos que el ser humano ha de tratar de vivir externamente y dar fe de ellos en el más insignificante devenir del trato social. La acción sacramental debe estar forzosamente ligada pues a la vida del correcto ciudadano ya que es éste, en definitiva, quien guarda en su mente y en su corazón, “Las llaves del Reino”, las que deben abrir la puerta iniciática.
Saber del Reino, de los Sacramentos y del Misterio de Luz, es una cosa; vivir «en forma sacramental», es decir, convertir cada fase de la vida en un sacramento o Misterio reconocido, es otra. Es exactamente la diferencia que existe entre el conocer y el vivir. De ahí que el énfasis debe ser depositado constantemente en el plano de la vida y de la conducta y no en el de los sueños y las ilusiones. Dicho de otra manera, Él centro de interés de muchos sinceros aspirantes en el Sendero se halla polarizado en las zonas del conocimiento de los Misterios y pierden su tiempo soñando y recreándose con la idea de los Sacramentos que se les ha permitido entrever, pero raramente pasan al terreno de la acción y viven y se comportan como buenos ciudadanos, como vanguardia del Reino de Dios.
Pregunta. Ud. ha hablado de «recta ciudadanía» en relación con nuestro Logos planetario. ¿No cree Ud. que es limitar la omnipotencia de este trascendente Ser al equipararlo a nuestros pequeños esfuerzos en pro de una vida social melar?
Respuesta. No, no creo que limite con mis observaciones la grandiosidad de este infinito Ser planetario. Lo que ocurre es que nuestros oídos no están habituados a que se les hable de las Entidades creadoras del Cosmos. Hemos ido perdiendo así progresivamente la capacidad de síntesis y nos movemos constantemente en zonas psicológicas de indecisión, paralizando la proyección natural de nuestra vida hacia los valores absolutos de la humanidad. La relación es una ley cósmica, por ella es posible la interpretación psicológica de los mundos. He dicho interpretación psicológica y en esta frase se halla encerrado el Misterio de la propia eternidad, Nuestro planeta, por ejemplo, vive y es por la capacidad que posee nuestro Logos planetario de relacionarse con las demás Entidades creadoras dentro y fuera de nuestro Sistema solar, creando infinitas y trascendentes Zonas de relación Incomprensibles para nosotros, dentro de las cuales puede ejercer sus poderes de «recta ciudadanía» que implicará un comportamiento social cósmico», más allá y por encima de nuestras más elevadas concepciones mentales.
Ocurre frecuentemente, no sólo en las personas de tipo corriente, sino también en las que atesoran grandes conocimientos esotéricos, que la Vida de la Divinidad es considerada dentro de la imaginación a alturas o regiones prácticamente INACCESIBLES y, por lo tanto, fuera del campo normal y natural de la personal observación o investigación.
Así hemos ido estableciendo progresivamente una barrera entre el deseo y la conquista de sus motivos, entre el conocimiento de los misterios y el Misterio, o sacramento principal de nuestra vida. Yo creo, personalmente, que una de las principales conquistas psicológicas de la Nueva Era, será la capacidad de mover con naturalidad la imaginación y tras ella el ser entero pon las esferas celestes, es decir, que dentro de la mente y del corazón no deberá existir tal inmenso vacío en relación con lo cósmico como sucede actualmente y considerar a Cristo y a Buda, por ejemplo, como a Hermanos mayores dentro de la gran familia humana y no como Dioses inmensamente alejados de nosotros. Tal actitud puede constituir desde ahora parte de nuestra conquista cósmica, de nuestro comportamiento realmente social y humano.
Pregunta: ¿Hay algún método específico con el orden psicológico para llegar más rápidamente a lo que Ud. denomina «RECTA CIUDADANÍA»?
Respuesta: El mejor de los métodos es la buena voluntad y la correcta relación. Ambos contienen el incentivo básico de la evolución humana. Es la semilla que brota, se desarrolla y fructifica con el tiempo a la búsqueda de la Liberación y podríamos decir que es la raíz de vida del ser.
Con las prácticas de la meditación o del Yoga se desarrollan ciertas Facultades psicológicas y ésta es en realidad su verdadera misión, pero hay que tener en cuenta que la recta ciudadanía es de orden genuinamente natural y se va desarrollando espontáneamente en todo individuo rectamente orientado; se halla prácticamente, pues, al alcance inmediato de la persona civilizada de nuestros días. Los pueblos salvajes se rigen también por un orden tremendamente activo de conciencia social aun cuando la centralicen dentro de los límites de un área reducida. La recta ciudadanía y la conciencia social son la misma cosa y existen va en potencia dentro del espíritu humano.
Las facultades mentales desarrolladas por la meditación, el yoga o cualquier entrenamiento de tipo espiritual tienen por objeto pulir la estructura psicológica que segrega de sí mismo la buena voluntad innata del corazón, pero a ésta no pueden crearla. Hay que tener en cuenta esta diferencia. De ahí que sólo sean aconsejables la meditación y el yoga a aquellos que puedan realmente practicarla y obtener sus beneficios, es decir, que hayan desarrollado rectos principios de convivencia y de conciencia social, De no ser así los resultados pueden ser infructuosos y a veces desastrosos.
Pregunta: Según Ud., la meditación y el yoga no son absolutamente necesarios y que podríamos pasar absolutamente sin ello en nuestro intento de crear una «nueva sociedad». ¿No cree Ud. que ésta es una afirmación muy aventurada?
Respuesta: Creo que interpretó mal mis palabras. No dije que la meditación o el yoga fuesen innecesarios, sino que les asigné únicamente una misión definida: «pulir la estructura a través de la cual el yo se «manifiesta», en este caso la mente razonadora o analítica, la sensibilidad emocional y el cuerpo fisco. Repito que ni por la meditación, ni por el yoga ni por ninguna técnica definida de entrenamiento espiritual se puede crear el espíritu de buena voluntad que Nace con el hombre. Las prácticas definidas de entrenamiento espiritual tienen por objeto avivar esta conciencia de buena voluntad constantemente orientada hacia una síntesis espiritual de amor, así como ensanchar sus caminos y pulir sus expresiones.
Así, pues, llevada la conciencia social a una Meta de Síntesis tenemos al Iniciado en sus diferentes niveles o graduaciones, y esta conciencia va polarizándose progresivamente desde las prácticas de buena voluntad más asequibles en el orden social a través de un recto comportamiento, nieta de los individuos corrientes, se expansiona a través de aspiraciones humanas cada vez más elevadas y culmina finalmente en una conciencia de síntesis cuya expresión es el quinto Reino de la Naturaleza, el de las Almas liberadas.
Cada uno de nosotros tiene el ineludible deber de situarse responsablemente en uno u otro de estos niveles definidos de conciencia social y todos los ejercicios de entrenamiento espirituales, desde las pequeñas prácticas de recta convivencia hasta los irás elevados aspectos del Yoga conducen a la meta social de unidad y fraternidad.
En realidad cada cual es su propio Yoga, su propia Luz, su propio Sendero. Cuando Cristo dijo: «Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida», se refería en forma psicológica y dramática al ser humano y nos mostraba las infinitas perspectivas de su misión. Todos podernos decir «Yo soy la verdad, un Dios viviente, yo soy el Camino hacia mi Verdad, y yo soy la Vida que me alienta, vivifica y dignifica en el Camino. Esta afirmación trascendente de la cual participamos todos, cada cual según la medida del propio entendimiento y espíritu de resolución, nos va acercando progresivamente a la Liberación, meta de todos nuestros afanes.»
Para sintetizar en una sola frase mi respuesta a su pregunta podría decirle: nosotros utilizamos fuerzas y energías, pero no las creamos. Lo único que se halla a nuestro alcance es el movimiento más o menos correcto que le imprimimos a las energías y las fuerzas que proceden del gran centro espiritual creador de la Naturaleza. Y es en definitiva, al movimiento y dirección de las energías a las que se refieren todas las técnicas de entrenamiento psicológico, místico y esotérico.
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Los dedos de la mano
Me gustaría compartir hoy con ustedes unos pensamientos acerca del trabajo grupal.
El Tibetano escribe, ampliamente, acerca de los retos que se presentan cuando se sigue el sendero espiritual y el servicio del discipulado pero, también, nos recuerda que las alegrías y compensaciones de este camino son muchas y que merece la pena el esfuerzo.
Al no poder dormir la noche pasada, me puse a pensar en esas compensaciones y para mí, al menos, se hizo presente el poder estar con ustedes aquí, porque en el sentido más real de la palabra, todos somos hermanos y hermanas.
Estas relaciones con nuestros compañeros de trabajo son las grandes compensaciones del sendero, la oportunidad de conocer tantas personas maravillosas y aprender muchas cosas como resultado de ello.
Algunas veces, en el transcurso de nuestras vidas, conocemos personas en el plano físico que forman parte de nuestro grupo ashrámico y tales ocurrencias constituyen un verdadero gozo, porque es como conocer a un miembro de nuestra verdadera familia espiritual.
Esos vínculos a menudo son más estrechos que los que formamos con nuestras relaciones “cotidianas” en la vida, porque son más duraderos, al haberse forjado en el curso de muchos años y vidas de gozo y sufrimiento.
La estrechez de estos vínculos también surge por el hecho de que hemos comenzado un proceso de destilación y purificación interna y, como consecuencia, hemos quemado algunas escorias de nuestra personalidad y los velos de separación que generalmente nos separan. Comenzamos a penetrar a través de estos velos separadores y nos podemos acercar de maneras que no son posibles en otro tipo de relaciones en la vida.
Es posible forjar relaciones y esto constituye un poder y una fortaleza real, una belleza que podemos ejercer y presentar colectivamente como una ofrenda ante el ashrama porque, a fin de cuentas, de eso es de lo que trata el trabajo, presentar un vehículo para el uso del ashrama, de modo que la colectiva energía del ashrama y la fuerza del Cristo, cabeza de la Jerarquía, pueda afluir a través nuestro.
Esto no es de lo que quería hablar, pero pasó por mi cabeza en medio de la noche.
Todos estamos pasando por un tremendo momento de estímulo en este período de transición. Se dice que este es el período más importante en toda la historia de la vida de nuestro planeta y que todas las formas de vida y reinos de la naturaleza están embarcados en el estímulo de la iniciación cósmica por la cual está pasando nuestro Logos Planetario.
Todas las formas de vida participan de la gran cadena de la Jerarquía que vincula, como dice el Tibetano, sol con sol, estrella con estrella, sistema solar con sistema solar, planeta con planeta y todas las vidas planetarias entre sí. Pero los presentes problemas de la humanidad surgen de la humanidad. Se podría decir que la humanidad es el reino de la naturaleza que está fuera de alineamiento, debido a nuestro egoísmo, a nuestra separatividad y materialismo. Hemos elegido ubicarnos fuera de la divina corriente circulatoria de energía y por eso hemos roto el vínculo dentro de la gran cadena de la Jerarquía. Pero lo importante en este momento, y lo que nos hace tener esperanza en el futuro, es que muchas personas en el planeta han elegido conscientemente regresar a esa divina corriente circulatoria.
El título que elegí para esta conferencia fue tomado de una frase utilizada por Helena Blavatsky en un ensayo titulado “Ocultismo Práctico”, en el cual ella comparaba un grupo de discipulado con “los dedos de la mano”. Esta frase no fue original de Blavatsky, ella la tomó de un libro oriental de reglas, empleado para entrenar instructores y por eso puede ser útil que reflexionemos, porque muchas personas en este recinto intentan dar a conocer la Sabiduría Eterna a un público más amplio.
Otra frase de este libro dice que “los compañeros en el discipulado deben ser afinados por el gurú como las cuerdas de un laúd, todos diferentes a los demás, pero emitiendo sonidos en armonía con los otros”. Esta es una bella imagen y los músicos de esta sala deben apreciar bien lo que significa estar afinado con el gurú como las cuerdas del laúd. Creo que si introducimos estas dos imágenes de los dedos de la mano y las cuerdas del laúd en nuestras mentes, nos pueden ayudar a tener mayor éxito en el trabajo que realizamos juntos.
En este mismo artículo, Blavatsky acentuó la diferencia entre la teoría y la práctica en la búsqueda del sendero espiritual. Ella señaló que es fácil convertirse en teósofo, como afiliación externa eso exige poco esfuerzo; otra cosa es, sin embargo, aprender el fino arte de trabajar unidos como grupo. Blavatsky se preguntaba cómo podrían los estudiantes occidentales, educados desde el nacimiento para competir entre sí, llegar a sentir la camaradería por sus compañeros, un compañerismo que los capacite para trabajar como “los dedos de la mano”.
Cómo podríamos, se preguntaba, superar las dificultades para establecer y seguir estas reglas en occidente, donde desde el nacimiento crecemos dentro de un culto por la personalidad.
Y cuando miramos el estado de los grupos esotéricos, 130 años más tarde, podemos ver cuán profética era la preocupación de Blavatsky. ¿Que pensaría ella de las dificultades y luchas que existen en el presente, sufriendo como estamos bajo el peso del elevado sentido de la personalidad? Debemos ser compasivos con nosotros mismos y con los demás, con nuestras faltas e imperfecciones, porque estamos trabajando en un tiempo de gran espejismo, donde es difícil apreciar claramente las personas y las situaciones.
Todos estamos aún muy condicionados por nuestra individualidad, por el sentido del yo separado otorgado por Leo, y aún no estamos funcionando plenamente dentro de la corriente de Acuario. Pero sabemos que estos dos signos son opuestos polares y que los fuegos de Leo, una vez sean transmutados por el llamado superior, pueden encenderse, por el aire de Acuario, en toda una fogata. Los dos signos se necesitan, forman dos partes de una totalidad y se pueden fortalecer por medio de su fusión y unión, como rige para todos los opuestos zodiacales.
Nadie en esta sala necesita que se le recuerden las dificultades a las que se enfrentan los grupos, porque están dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Todavía conservamos ciertas formas mentales que impiden que nos integremos al grupo y dejemos nuestra personalidad “de la puerta para afuera”. Todos sabemos lo que debemos hacer. La cuestión es si queremos hacerlo o no. Pero la situación actual es temporal, una etapa transitoria por la cual estamos pasando.
No viviremos para ver el fruto de las semillas que se están plantando, pero trabajamos para el futuro, para nuestros aspectos reencarnados y para todos los que transitarán el camino en las décadas venideras cuando las condiciones mundiales empiecen a reajustarse y el peso de los retos actuales haya sido elevado.
Lo que está ocurriendo es que el trabajo grupal se está desplazando del peso de su actual enfoque en la personalidad de tercer rayo y las formas que han perdido su utilidad, hacia la influencia espiritualizada del segundo rayo. Este cambio de rayos nos presenta nuevos modos de trabajar, al apartarnos del enfoque material en los nombres, la posición, las insignias, las normas y los líderes hacia una forma más orgánica y holística de trabajar.
Los nuevos grupos estarán compuestos de individuos libres que no reconocen otra autoridad que la de sus propias almas y que están dispuestos a sumergir sus propios intereses individuales a favor del propósito mayor del grupo del cual forman parte.
Esto no significa que no habrá líderes en los grupos emergentes (una mal interpretación común) sino que el peso de la responsabilidad que se colocará en los líderes será cambiar y trabajar de manera nueva y creativa. Y esto está sucediendo.
La Regla Once en los “Rayos y las Iniciaciones” nos habla de las dos actitudes más comunes que ocurren en los grupos y que ocasionan problemas: mucha preferencia por un lado y la tendencia al “desaire” por el otro.
El Tibetano advierte contra ambas actitudes y nos aconseja buscar el camino medio en nuestras relaciones grupales. Es fácil entender porqué el desaire no es una actitud saludable, porque a todos nos gusta que nos prefieran, especialmente quienes pertenecemos al segundo rayo, pero ¿porqué mucha preferencia es un problema? Pues bien, por muchas razones. Mucha preferencia enceguece y estrecha nuestros apegos a los individuos y esto nos puede conducir a perder el enfoque y el alineamiento con el trabajo. D.K. nos da esa importante enseñanza, que siempre debemos tener presente, sobre donde debemos aplicar nuestra lealtad. Él nos suministra la secuencia correcta. ¿Debería nuestra lealtad dirigirse al gurú o al maestro?
Por cierto, no es así. La lealtad particular de devoción al gurú es la última en una lista de tres. Es importante, puesto que está en la lista, pero es la última de la serie. Y yo también quiero incluir en esta lealtad particular, no solo la lealtad al gurú sino extenderla a quienes reconocemos delante de nosotros en el sendero de evolución.
A menudo tenemos la tendencia a dedicarnos a ellos porque reconocemos y respetamos su conocimiento, sabiduría, fortaleza y amor. Pero este tipo de lealtad pertenece a la dispensación de Piscis que está pasando y no debería ser exigida por ningún instructor verdadero.
La lealtad personal nubla los reconocimientos que debemos intentar encarnar a medida que avanzamos en Acuario. Los verdaderos líderes no necesitan fidelidad, ellos avanzan y tienen sus prioridades establecidas.
La secuencia de fidelidades como las da el Tibetano son: primero al Plan, luego a quienes el Plan sirve y finalmente a Quienes sirven al Plan. Si recordamos esta secuencia y hablo para mí misma, mantenemos nuestras fidelidades definidas y quedamos libres para servir al Plan. Ahora, ¿qué significa eso? Suena muy abstracto y a nosotros nos gustan las abstracciones, entonces puede ser bueno.
Quizás podamos dedicarnos, fácilmente, a una abstracción y así no tenemos que lidiar con la gente y sus problemas. Pero no creo que sea realmente lo que se nos pide hacer. D.K. nos dice también que no podemos comprender el Plan, entonces ¿cómo nos podemos dedicar a algo que no entendemos? Bueno, tenemos que intentarlo y mi comprensión del Plan significa establecer aquellas condiciones que nos permitan ubicarnos dentro de la divina corriente circulatoria de energía.
Pienso, hablando en un sentido amplio, que colocar nuestra fidelidad en el Plan significa vivir la enseñanza, personificar la enseñanza. Esto no es abstracto ni fácil. D.K. no suministra muchas definiciones del Plan, pero la que da es clara. Él escribió, “el Plan es la producción de una síntesis subjetiva en la humanidad y de un intercambio telepático que finalmente aniquilará al tiempo” Eso es todo lo que tenemos que hacer, dedicarnos a la creación de la síntesis subjetiva y al intercambio telepático que finalmente aniquilará el tiempo.
A los físicos y a los astrólogos seguramente les gustará eso.
Nuestra segunda lealtad debe ser hacia los que nos siguen en el sendero, “a quienes el Plan sirve”. En ese grupo debemos incluir a más de la mitad de personas en el planeta que viven con menos de dos dólares al día. Ese grupo es inmenso y algunas veces los olvidamos.
Al trabajar para restaurar la ruptura dentro de la cadena de la Jerarquía, suministramos un gran servicio si usamos nuestra energía espiritual para curar y elevar a los que sufren en este momento.
Y de eso se trata, porque a medida que el Plan sea implementado en el planeta y se libere la divina corriente circulatoria, hallaremos que hay más que suficiente alimento para alimentar a todas las personas en el planeta, lo sabemos.
Pero el desequilibrio actual dentro del reino humano es el que ha creado la presente situación que niega una vida decente y hasta la vida misma a muchas personas en el mundo.
De hecho, se nos ha dicho que el Cristo no puede reaparecer hasta que los desequilibrios actuales sean reajustados y el medio más importante para que esto pueda suceder es por medio de la instauración del principio del compartir.
Volviendo a la discusión sobre las correctas actitudes grupales, encontré de mucha ayuda el siguiente párrafo atribuido al Maestro Morya. Él escribió: “una de las primeras muestras de autodominio es mostrar bondad, paciencia y comprensión con los caracteres y temperamentos más disímiles. Una de las mayores muestras de retroceso es esperar que a los demás les guste lo que a uno le gusta y que actúen como uno actúa”.
Esto me recuerda algo que escuché recientemente sobre Abraham Lincoln, el gran presidente americano. Como saben, el Tibetano lo llamó un avatar racial, alguien que llega en la fundación de una nación para establecer la nota para el futuro, encarnando las cualidades más elevadas de las personas.
La forma en que Lincoln gobernó fue muy acuariana y de hecho, nació en el signo de Acuario. Fue un pionero y podemos aprender de él. Llamó para su gabinete a personas de un amplio espectro político, de todas las denominaciones políticas y muchos de sus oponentes trataron arduamente de evitar que fuera elegido cuando estaba como candidato.
Lincoln vio la sabiduría de reunir personas que estuvieran en desacuerdo con él porque captó que su energía colectiva podría producir un grupo creativo.
Quiero compartir algunos pensamientos sobre las manos, debido a su importancia simbólica en relación con el trabajo grupal. A medida que intentamos desplazar nuestra conciencia del peso de nuestra individualidad hacia una orientación grupal, puede ser útil reflexionar sobre los dedos de las manos, porque nos pueden enseñar mucho.
Las manos, verdaderamente, están relacionadas con el trabajo grupal.
La palabra “mano” proviene de la palabra latina que expresa manifestación y eso es lo que los grupos y las manos hacen, son los agentes de la creatividad, ellos trabajan en la curación, bendición, enseñanza, en la purificación, invocación y plegaria.
Aristóteles llamó a las manos “el órgano de los órganos, el instrumento de los instrumentos”. Kant las llamó “la parte visible del cerebro”.
Las manos son los agentes activos del sistema cerebral y, por extensión, del alma, así como los grupos son los agentes externos de los ashrams, graduando y liberando la energía en una forma adecuada para la humanidad en un momento dado. Las manos y el grupo nos enseñan sobre las relaciones, sobre el tomar y soltar, sobre la adquisición en su forma superior e inferior y sobre la conexión que se establece con otras “manos”, con otros grupos.
Pero en el modo verdaderamente acuariano, las manos trabajan sin necesidad de control externo o del refuerzo de las responsabilidades del liderazgo, sino que trabajan sin esfuerzo de manera grupal, donde cada dedo conoce su lugar y dispuestamente acepta su dharma y contribución al gran servicio.
Los dedos responden a las directivas superiores, intuitiva y graciosamente, y más allá del reino de las palabras y dentro del reino del conocimiento directo, con suavidad y acción conjunta. Y como los dedos son todos diferentes, tienen distintas responsabilidades dentro del trabajo que se debe realizar, su trabajo unido produce una contribución exponencialmente mayor que la que sería posible por la suma de sus partes individuales.
Es interesante apreciar las “variadas manos de Dios” representadas en las pinturas y tonkas orientales, sosteniendo ofrendas, flores, joyas y espadas. Actualmente miro estas manos como grupos ashrámicos, haciendo sus ofrendas al Iniciador Único. Y en muchas de las pinturas en las civilizaciones antiguas, las palmas de las manos contenían el símbolo del tercer ojo, indicando el poder que fluye a través de ellas, el cual puede ser empleado en el trabajo de curación.
Las manos son las portadoras de la espada, de la energía de primer rayo, y quienes han aprendido a trabajar de esta forma son denominados “los violentos”, los que toman el reino de los cielos por la violencia y manejan las corrientes planetarias y, eventualmente, cósmicas en servicio del Plan.
La iniciación grupal significa que cada vez que avanzamos en el sendero o penetramos más profundamente en los misterios de la vida, lo hacemos juntos. Eso es reconfortante. Cada miembro del grupo maneja sus propios asuntos, asume su propia disciplina, porque siempre rige que ante todo aprendemos por nosotros mismos y solucionamos nuestros propios problemas. Esta disciplina capacita a los miembros del grupo a someterse dispuestamente a la vida de sacrificio, “buscando nada, pidiendo nada, esperando nada para el yo separado”. Aún no estamos allá, pero esa es la meta.
Los maestros internos dependen de la humanidad para que les ayudemos en el trabajo que se debe hacer. Los maestros no conocen, tanto como nosotros, las necesidades específicas de los hombres y mujeres del mundo actual, porque allí no es donde reside su foco de atención. En este momento están trabajando en la preparación de sus vehículos para los retos que exige la exteriorización, así como con los puntos mayores de la realización del Plan.
Los maestros, por lo tanto, buscan que nosotros asumamos el trabajo que debe ser realizado en el mundo actual “modificando, cualificando y adaptando” el Plan.
He omitido mucho material aquí y pensé en que se podría volver a colocar algo de naturaleza diferente. Pensé en Wesak, sé que todos están pensando en Wesak porque está cerca y es el momento más poderoso del año. He leído un libro que ya algunos deben haber leído: Buddha de Karen Armstrong. [Armstrong, Karen. Buddha. New York, N. Y.: Penguin Group, 2001. 92-95]
Es un libro muy bello sobre la vida y la época de Buddha y como el tema de esta conferencia es la Iniciación, pensé que podría leer algunos párrafos de este libro, sobre la iniciación de Buddha. No es frecuente contar con la oportunidad de leer mucho sobre la verdadera iniciación de los grandes maestros, pero este libro contiene alguna información sobre ello.
La valentía y la determinación fueron las cualidades principales que el Buddha debió cultivar para pasar por su experiencia iniciática. Se nos ha dicho que a medida que nos acercamos a la iniciación suceden las siguientes cosas y que las podemos tomar como simbólicas, pero que también pueden ser manifestaciones reales.
“La amplia tierra se elevó y se hundió, como si fuese una inmensa rueda de carreta descansando sobre su eje y alguien estuviese marchando sobre su superficie”.
Finalmente, Gautama se acercó al lado oriental del árbol y cuando estaba allí, el piso permaneció inmóvil. Gautama decidió que este debía ser el “punto inamovible” donde los previos Buddhas se habían sentado. Entonces se sentó en la posición de asana, de frente al oriente, la región del amanecer, con la firme expectativa de que iba a comenzar una nueva era en la historia de la humanidad.
“¡Que mi piel y mis fibras y mis huesos se sequen, junto con la carne y la sangre de mi cuerpo! ¡Lo aceptaré!” Juró Gautama. “Pero no me moveré de este punto hasta haber obtenido la visión interna final y suprema”…
Es el Eje del Mundo, el sereno punto de calma en donde los seres humanos, en muchos mitos mundiales, contactan lo Real e Incondicionado; es el lugar donde se reúnen las cosas que parecen diametralmente opuestas en el mundo profano… en una experiencia de lo sagrado.
La vida y la muerte, el vacío y la plenitud, lo físico y lo espiritual se unen y se encuentran como los radios de una rueda en su centro, de una manera que es inimaginable para la conciencia normal. Cuando Gautama hubo alcanzado el estado de perfecto equilibrio que había percibido cuando era un niño bajo un árbol de pomarrosa, cuando concentró sus facultades y su egoísmo quedó bajo control, él creyó estar listo para sentarse en el “punto inmóvil”. Él estaba por fin en una posición para recibir la visión suprema.
Entonces sigue un largo pasaje que explica cómo el Buddha tuvo que enfrentar al poderoso morador, en una experiencia similar a la de Cristo en el desierto. Buddha venció al morador y “entró en el primer jhana y penetró el mundo interno de su psique; cuando finalmente alcanzó la paz de Nibbana todos los mundos del cosmos budista se convulsionaron y los cielos y la tierra temblaron, y el árbol de bodhi hizo llover flores rojas sobre el iluminado.
En todos los mundos los árboles florecieron, los frutales se doblaban por el peso de la carga de tantos frutos, los lotos florecieron en los troncos de los árboles… el sistema de los diez mil mundos era como un ramillete de flores que giraba por el aire. El océano perdió su sabor salado, los ciegos y los sordos pudieron ver y escuchar; los lisiados caminar y las cadenas de las prisiones se desmoronaron. Todo brilló con repentina libertad y potencia. Por unos momentos, cada forma de vida se tornó más plena”.
Esa es la descripción de la iluminación de Buddha. Es interesante observar la reacción de Buddha después de su iluminación. Estaba tan conmovido por la experiencia que pensó que todo lo que podía hacer era guardar silencio.
“Su Dhamma era demasiado difícil de explicar, se dijo a sí mismo; la gente no estaría preparada para asumir las arduas disciplinas y la moral yoghis que se requieren. Lejos de desear renunciar a sus deseos, la mayoría de personas se deleitan en sus apegos y no querrán escuchar el mensaje de renunciación”.
Él no veía cómo podría describir lo que había experimentado de una manera efectiva para que llegara a la humanidad, por lo que inicialmente decidió, según dicen los textos Pali, quedarse en silencio… el Buddha silencioso.
Pero hubo una intervención del gran Señor Brama, la divinidad hindú, que descendió y le dijo a Buddha que él podría querer permanecer en silencio, pero que no se le permitía hacerlo.
Se le ordenó encontrar las palabras para expresar estas cosas. Él suplicó: “Señor, por favor predica el Dharma… hay personas que tienen muy poco deseo y están prisioneras por la falta de este método; algunos lo entenderán”.
Le pidió a Buddha “compadecerse de la raza humana sumida en el dolor y viajar a lo largo y a lo ancho para salvar al mundo”. Y eso fue lo que el Buddha hizo y pasó los siguientes cuarenta años viajando a través de la India, predicando el dharma.
Esto nos da una visión, quizás, de lo que ocurrirá en el planeta a medida que más y más personas pasen por algunas de las altas iniciaciones, y nos advierte de no guardar silencio como muchos quisiéramos estar y hacer cuanto esté a nuestro alcance para llevar la enseñanza necesaria a la sufriente humanidad de nuestros días. Todos sabemos que tenemos la responsabilidad de compartir lo poco que sepamos.
Y a medida que el Buddha reflexionó sobre el sufrimiento de las personas, su corazón cambió. “Sólo cuando aprendemos a vivir desde el corazón y a sentir el sufrimiento de los demás como si fuera propio, llegamos a ser verdaderamente humanos”.
Esa fue la gran lección del Señor Buddha para nosotros en este momento.
[Disertación ofrecida en la Conferencia de la Universidad de los Siete Rayos del año 2007, Mesa, Arizona.]
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Simbolismo del mandil masónico de Past Master de Foster Bailey
Mandil de Past Master
Entre los efectos personales de Foster Bailey, 32°, fue encontrado su mandil de Past Master, que nos será útil, como emblema de símbolos visuales, para integrar algunos de los temas relacionados con la Tradición Transhimaláyica, según lo expuesto por Alice Bailey.
Podemos observar en el triángulo superior, el radiante “Ojo de Dios”, que también puede ser visualizado como el ojo protector de Horus, o el ojo director del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, el Centro Ajna de la humanidad una.
Debajo se encuentra el Compás, símbolo del Plan Divino, como los rayos de luz dirigida, proyectados por la mano del Anciano de los Días (en la famosa pintura de William Blake). El Compás trabaja conjuntamente con el Sextante (es decir, la sexta parte de una circunferencia) que determina las correctas relaciones entre los objetos, y su parecido con la faz graduada de un reloj puede ser interpretado como la medida del espacio de tiempo determinado durante el cual debe ser llevado adelante el Trabajo.
En el centro de este Trabajo activo para llevar adelante al Plan encontramos al Sol, representando al Corazón del Logos Solar (“El Sol Central Oculto”), radiando a través de una óctuple nube de radiación, como el Rey a través de los Ocho Reinos de Shamballa.
Rodeándolo todo tenemos una creciente de diversos símbolos, un Gran Sextante o Cáliz del Mundo, compuesto de uvas (vino — sangre — vida), espigas de trigo (pan — cuerpo — satisfacción económica), y las hojas de palma (tal como pueden ser vistas fuera del templo del Sol en “La Flauta Mágica” de Mozart, o delante del Cristo en su entrada a Jerusalén), siendo ambas —el trigo y la palma— plantas dedicadas al Sol.
Por supuesto que estos símbolos pueden ser leídos de muy diferentes maneras, y con significados diversos a diferentes niveles. En algunas enseñanzas mistéricas, por ejemplo, el vino o la uva puede ser interpretado como la vitalidad de la vida, mientras que en otras, se entiende como intoxicación, ya sea sagrada o meramente recreativa. En nuestro contexto, los racimos de uvas nos representan a los autónomos, pero congregados, Grupos Simientes, cada uno de ellos conectado con una uva, completa en sí misma y conteniendo su propia semilla.
La imagen completa es emblemática del poder dador de vida del Sol y de la influencia espiritual, derramada o radiada desde el centro a la periferia.
[Sinclair, John. The Alice Bailey Inheritance.
Wellingborough: Turnstone, 1984, pp. 156-157.
Traducción: LAHR.] -
El problema del gobierno y la fuerza de Shamballa
En medio de la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el Maestro Tibetano describe la situación mundial, sus antecedentes históricos y la posibilidad de un nuevo orden mundial basado en una perspectiva espiritual de la vida, que no debe entenderse como un idealismo abstracto y un deseo hacia el bien, sino la firme voluntad organizada, aquí y ahora, que trae como resultados hechos prácticos para el bienestar colectivo mundial, sin distinción de raza, credo o ideología política. Este nuevo orden mundial se enfrentará a varios problemas: el problema racial, el problema económico, el problema de gobierno y el problema religioso.
En cuanto a lo referente a la esfera de gobierno analiza los problemas actuales y las posibilidades futuras brindándonos ciertas posibilidades que desde el ángulo Jerárquico eran vistas como potencialmente buenas, siempre y cuando el hombre diera lo mejor de sí en cada una de ellas. Estas posibilidades permitirían la federación y la síntesis mundial.
El problema del gobierno

Abril de 1940
Introduciéndonos ahora en la esfera del gobierno, enfrentamos una situación muy compleja bajo el nuevo orden mundial. Ciertos grandes regímenes ideológicos han dividido al mundo en grupos opositores. Están las grandes democracias bajo las cuales tienen lugar las pocas monarquías restantes y las potencias totalitarias donde están resumidas las antiguas dictaduras y autocracias del pasado. Nada nuevo existe en la política del Eje. Son esencialmente grupos reaccionarios, porque los tiranos, la crueldad y la explotación del débil forman parte de la historia antigua. Las democracias, con toda su inefectividad actual, contienen en sí el germen de lo que es realmente nuevo, porque expresan un surgimiento ascendente hacia el autogobierno y el autodominio de toda la humanidad. Existe también el ideal comunista, que es una curiosa mezcla del individualismo, la dictadura, el antiguo conflicto entre el trabajo y el capital, el Sermón de la Montaña y los peores aspectos de la revolución y la explotación. Las líneas que seguirá, aun en el futuro inmediato, son impredecibles. Hay otros países y pueblos cuyos gobiernos están condicionados por el medio ambiente y que, en la actualidad, no desempeñan una parte determinante en los acontecimientos mundiales, excepto cuando los emplea una potencia mayor. También existen pueblos y tribus que viven sus insignificantes vidas sin que les afecte el desorden existente en las partes más civilizadas del mundo.
Detrás de esta diversidad de métodos gubernamentales, emergen ciertos claros delineamientos que indican fusiones más amplias y la tendencia a crear ciertas síntesis. Están apareciendo diversas tendencias básicas de pensamiento que, en el nuevo orden mundial, se desarrollarán en esa síntesis mayor, tan deseada por la Jerarquía espiritual del planeta, y que, mientras conservan los más amplios delineamientos nacionales y raciales, producen un estado mental subyacente y subjetivo, que dará fin a la era de separatividad. Hoy se ansía formar los Estados Federados de Europa, modelados de acuerdo a las líneas de la Comunidad Británica de Naciones o de los Estados Unidos de América; se habla de un nuevo orden en Asia, de la política del buen Vecino en América, de una Unión Federal de las naciones democráticas, y existe también la constante expansión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ciertas agrupaciones mayores que parecerían posibles y probablemente aconsejables, podrían ser clasificadas como:
1.- La Unión Federal de las grandes democracias después de la guerra, que podría incluir a todo el Imperio Británico, los Estados Unidos, los países escandinavos y ciertas naciones del norte de Europa, incluso Alemania.
2.- La unión de los países latinos, incluso Francia, España, todos los países mediterráneos, los países balcánicos (excepto uno o dos que podrían ser absorbidos por la U.R.S.S.) y Sudamérica [sic: Hispanoamérica].
3.- La Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y ciertas naciones asiáticas que trabajan en colaboración con ellas, tales como China y posteriormente Japón.
Estos tres grandes bloques no serian antagónicos, sino simplemente esferas geográficas de influencia. Todos trabajarían en la más estrecha unidad y relación económica. Cada nación dentro de los tres bloques conservaría su independencia soberana, pero entre estas naciones independientes y estos bloques, habría identidad de propósito, unidad de esfuerzo y reconocimiento del control económico de una liga de naciones, la cual se formaría con representantes de todas las naciones, y su cuerpo gobernante interno sería elegido por los tres bloques, que controlarían todas las fuentes de provisión y la distribución de todas las provisiones, y determinarían toda la política económica.
No consideraré los detalles de estos futuros ajustes. Deben ser forjados por los hombres y mujeres de buena voluntad, en el crisol de la experiencia y del experimento. Sólo un desastre universal podría llevar a los hombres a un estado mental en el cual tales proposiciones y soluciones pudieran ser presentadas. Es muy valioso el reconocimiento general de que el viejo orden lamentablemente ha fracasado.
[AAB: EJ, 168-160]
El libre albedrío del género humano
El Maestro Tibetano habla claramente de tendencias que sólo serán posibles a través del trabajo de los hombres y mujeres de buena voluntad.

Vuelvo a repetir que aún la misma Jerarquía, con todo su conocimiento, visión y comprensión, y con todos sus recursos, no puede ejercer coerción ni predecir lo que hará el género humano. Puede estimular y estimula la recta acción; puede indicar e indica la posibilidad y la responsabilidad; puede enviar y envía sus instructores y discípulos para educar y conducir a la raza; pero en ningún momento ni situación da órdenes o asume el control. Puede extraer el bien del mal, y lo hace iluminando situaciones e indicando la solución de un problema, pero la Jerarquía no puede ir más allá de esto. Si asumiera un control autoritario, se desarrollaría una raza de autómatas y no una raza de hombres responsables, autodirigidos y con aspiraciones.
[AAB: EJ, 98]

Jerarquía no es coerción: es la ley de las estructuras del mundo. No es una intimidación, sino el llamamiento del corazón y una ardorosa admonición orientada hacia el Bien General. Así, pues, conozcamos la Jerarquía de la Luz.
[Signos del Agni Yoga, 10]
Federación y síntesis
Desde el punto de vista Jerárquico, el capitalismo, el comunismo y el socialismo son tres experimentos jerárquicos hacia la síntesis.

Señalaría también que así como en todas las familias, empresas comerciales y organizaciones, existen los que constituyen puntos de autoridad enfocada y son los diseñadores de las actividades planificadas, también dentro de ese grupo o cuerpo organizado, denominado humanidad, tenemos puntos focales similares o aquellos que planifican, dirigen y producen los acontecimientos y eventos externos, que están en el período de realización de la personalidad –ese momento en que los seres humanos, habiendo alcanzado la integración y una fusionada expresión de sentimiento, percepción y mente, trabajan en forma activa y efectiva en el plano físico. Estos puntos focales son empleados para producir dos grandes cambios en el mundo; primero, la fusión y mezcla de los pueblos y la minorías, a fin de que los imperios coordinados y las naciones cultas empiecen a aparecer en todas partes y, segundo, el cambio de fronteras y la alteración de límites para dar lugar a un completo reajuste del mapa del mundo, en Asia, Europa y África.
Evidentemente, se observará que existen tres métodos o modos principales para producir estas fusiones. Gran Bretaña, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), están desarrollando el principio de federación, de relación y de fusión de cuerpos en conjuntos concentrados, que responden a la misma inspiración, pero empleando sus propios métodos especializados para obtener los fines deseados. […]
Sin embargo, en estos tres grupos deben observarse muchas cosas interesantes. Una de ellas es que Gran Bretaña representa una fusión, cuyos cimientos fueron establecidos en un largo pasado histórico de preparación para gobernar; otro, el de los EE.UU., representa una fusión que está en desenvolvimiento y desarrollo en el presente, cuyos experimentos son nuevos, aunque empleando factores de cada nación de Europa; la U. R. S. S., a su vez, representa la fusión venidera o síntesis futura. En los tres, tenemos una expresión interesante e inmediata de los tres aspectos divinos; cada uno inspira y colora la civilización embrionaria. Gran Bretaña expresa la voluntad de poder, pero, a causa de la edad y la experiencia adquirida a alto precio, está hoy suavizada por la justicia y una creciente comprensión de la necesidad humana, siendo, a su vez, en el pasado y durante muchos siglos, resultado del control por la aristocracia, con su paternalismo, conservadurismo y métodos de lento reajuste. Los EE.UU. expresan la voluntad de amar que se demuestra como capacidad para absorber vastamente elementos divergentes y, sin embargo, presentar igual oportunidad a todos. Esto se produce mayormente debido a que el control en esta federación de estados, está en manos de la burguesía, con sus metas financieras, su poder de determinar las condiciones de vida y su veloz y simpático contacto con la vida. Su método no es el de un ajuste lento, sino de rápida asimilación. En ese país la gente es muy sensible a la influencia de la Jerarquía. La U.R.S.S. expresa la voluntad de crear y establecer nuevas condiciones y un nuevo orden –planificado, determinado y previsto. Frecuentemente ha sido impuesto mediante la crueldad, una disposición para los convenios, el cambio o el desprestigio del ideal original, llevado a cabo a su vez por la actividad del proletariado, por su incapacidad de gobernar, por su deseo de ejercer represalias y por su ignorancia de la tradición y de los procedimientos heredados.
Por lo tanto, un experimento muy interesante se está realizando en estos tres grupos de elementos interrelacionados y de distintos ideales nacionales. La U.R.S.S. pondrá eventualmente el énfasis y se interesará principalmente por Asia, hasta los límites del Océano Pacífico, produciendo cambios en ese continente. Gran Bretaña, por su exitosa demostración del principio de federación, puede efectuar mayores cambios en Europa si existe una percepción despierta, una real y benévola justicia y una inteligente paciencia. Los EE.UU. tienen una tarea similar que realizar para las Américas, que demandan un orden estatal elevado y un espíritu de comprensión.
Si han comprendido bien las sugerencias que anteceden, será evidente que la fuerza shambállica trabaja a través de esa comunidad de naciones federadas, llamada Imperio Británico y expresa la voluntad hacia la síntesis y la voluntad para un proceder justo y legal. La fuerza de la Jerarquía puede expresarse acrecentadamente a través de los Estados Unidos de América, porque el reconocimiento intuitivo de las realidades subjetivas y el sentido real de los valores superiores pueden controlar, y frecuentemente controlan, los impulsos que rigen a este grupo de estados federados. La voluntad de ser que posee la humanidad con su énfasis casi extravagante puesto sobre los valores humanos, y la voluntad de gobernar creadoramente, es la contribución de la U.R.S.S., esa gran federación de repúblicas. De esta manera, puede verse la expresión de la influencia que ejercen los tres grandes centros mundiales a que me referí, mediante estos tres grupos de naciones. Al mismo tiempo, la fuerza de Shamballa está activa en todos ellos, pues produce federación y síntesis.
[AAB: EJ, 112-115]
Retrospectiva
Haciendo un análisis de las tendencias posibles (hacia mediados del siglo XX pasado) y los resultados logrados hasta ahora, podemos afirmar que aunque ha habido ciertos y claros resultados, la fuerza de Shamballa ha encontrado fuertes obstáculos por parte de “las pequeñas voluntades humanas”.
La esperada Unión Federal de las grandes democracias después de la guerra no se logró concretar como se esperaba, sino que dio paso a la Unión Europea, a la que se adhieren inclusive ciertos países latinos, mediterráneos y balcánicos, pero ninguno americano.
La unión de países latinos, con excepción de un pequeño bloque mediterráneo dentro del ámbito de la Unión Europea, es aún un evento lejano. El ideal panamericano, probable entonces y todavía imposible, se encuentra más cercano hoy, después del repunte espiritual que el gobierno de los Estados Unidos está logrando tras el triunfo de Barack Obama, pero todavía improbable en un plazo cercano, debido a la difícil situación política de latinoamérica, donde la influencia del totalitarismo comunista, una muy mala aplicación de la fuerza Shambállica, todavía está presente en la región, así como a la existencia de un fuerte sentimiento anti-norteamericano.

Los EE.UU. expresan la voluntad de amar que se demuestra como capacidad para absorber vastamente elementos divergentes y, sin embargo, presentar igual oportunidad a todos. Esto se produce mayormente debido a que el control en esta federación de estados, está en manos de la burguesía, con sus metas financieras, su poder de determinar las condiciones de vida y su veloz y simpático contacto con la vida. Su método no es el de un ajuste lento, sino de rápida asimilación. En ese país la gente es muy sensible a la influencia de la Jerarquía. […] La fuerza de la Jerarquía puede expresarse acrecentadamente a través de los Estados Unidos de América, porque el reconocimiento intuitivo de las realidades subjetivas y el sentido real de los valores superiores pueden controlar, y frecuentemente controlan, los impulsos que rigen a este grupo de estados federados.
[AAB: EJ, 112-116]

El nuevo país que recién se está formando, Estados Unidos, se halla también asociado íntima y espiritualmente –en su aspecto forma– con Brasil, Rusia e Italia, de allí la primitiva afluencia de ciertos tipos de inmigrantes a dicho país, además de la atracción que ejercen los países sudamericanos en la conciencia de sus hermanos del norte y del desarrollo (correcto o erróneo) del ideal panamericano. […]
Estados Unidos de América tiene una personalidad de sexto rayo, de allí las dificultades de su personalidad […] De allí también la rápida respuesta del continente americano a todo tipo de idealismo, a la necesidad de los demás, aún la de sus enemigos, a la compasión por todos los que sufren y a un pronunciado progreso hacia un humanitarismo bien definido. A esto pueden denominarlo ideal democrático, pero en verdad es algo que deriva de la democracia, y que eventualmente la reemplazará el ideal del gobierno espiritual, gobierno formado por las personas más elevadas y espirituales que existen en el país. De allí deriva su incomprendido lema esotérico: “Ilumino el Camino”. Los diversos tipos de gobierno que prevalecen en el mundo de hoy –después de haber realizado su gran experimento con la resultante contribución– continuarán el camino de la guía iluminada por las mentes esclarecidas de la época. Este desarrollo es seguro e inevitable y perciben ya los indicios quienes tienen ojos para ver y una visión interna desarrollada.
[AAB: DN, 44-46]
La U.R.S.S. hoy desaparecida ha dado paso a una Comunidad de Estados Independientes con sus propios problemas intestinos, pero su influencia shambállica, malinterpretada por una humanidad no iluminada, ha sido transferida a la República Popular China, quien así se ha alejado, hasta ahora, de sus posibilidades espirituales más altas: “Yo indico el Camino” [AAB: DN, 53].

La humanidad poco sabe, por ejemplo sobre Rusia. La verdadera significación de su ideología es mal entendida, debido a los errores iniciales de quienes dirigieron la revolución; el libertinaje de los hombres sin ley, dio a la humanidad observadora, en los primeros días, una errónea visión de lo que estaba sucediendo. Pero esos días han terminado. En los fuegos del sufrimiento y por medio de una comprensión profundizada, ésta enormemente compleja nación avanzará hacia una demostración de la hermandad, de la que puede dar ejemplo a todo el mundo. China necesita la total alfabetización; sus ciudadanos no conocen nada de las otras naciones; en una vuelta superior de la espiral, esa supremacía educativa que caracterizó a una oligarquía del saber, en los días de la antigua gloria de China, caracterizará nuevamente a las masas de su pueblo.
[AAB: EJ, 374]
La labor Jerárquica de todo discípulo espiritual en esta época
La Jerarquía, años atrás, durante la primera década del siglo XX, intentó llevar a cabo un experimento para la conformación de una Federación Tibetano-Mongola-Rusa espiritualmente orientada, futura base de un comunismo iluminado, pero la humanidad demostró no estar lista para tal emprendimiento.
De forma similar, algunos intentos de unificación de América han sido emprendidos sin resultados duraderos, demostrándose así que el día de una sola América aún está lejos.
El Tibetano nos habla de un triple esfuerzo hacia la síntesis y el internacionalismo que puede sintetizarse de este modo:
País Expresa Se enfoca Influencia Responde
R.U. Voluntad de poder Aristocracia Europa Shamballa
E.E.U.U. Voluntad de amar Burguesía América Jerarquía
U.R.S.S. Voluntad de crear Proletariado Asia Humanidad
El Tibetano delinea con ello un conjunto de posibilidades:
— Gran Bretaña como agente shambállico logrando la síntesis de la Unión Europea a través de la Aristocracia Espiritual. Posibilidad que hoy forma parte del pasado pues ha sido lograda ya en cierta medida.
— Los EEUU impulsando y protegiendo el ideal Panamericano como expresión del esfuerzo Jerárquico llevado a cabo por la Burguesía Discipular. Posibilidad que aún permanece como un hecho futuro en vías de realización.
— La Federación Rusa \ la República China influyendo activamente sobre Asia, creando una multitud de estados bajo influencia comunista. Todo ello expresión imperfecta de la Humanidad Iluminada o el Proletariado Espiritual. Pudiendo decirse que esta posibilidad está en el presente llevándose, aunque imperfectamente, a cabo.
Queda frente a todo discípulo espiritual un dedicado trabajo de fértil colaboración impulsando los ideales, valores e ideas que favorezcan tales acontecimientos, educando a la opinión pública e impidiendo, anulando y destruyendo el espejismo de la separatividad, para que así la fuerza de Shamballa pueda ser correctamente recibida y aplicada para la síntesis y no la destrucción.
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Bandera de la Paz – Peña de Bernal 2010

Durante este período de Pascua 2010 se celebraron los 24 años de servicio discipular de la Dra. Alicia Rodríguez en Peña de Bernal, México, donde 45 mil personas estuvieron presentes para la entrega de la Bandera de la Paz al gobierno de Querétaro (Mex.) y a varias instituciones educativas, sociales y culturales, comprometidas con el desarrollo de la región y el mensaje de la Paz como forma de vida.
En esta ocasión la “Hermandad de Escaloneros” fue la encargada de subir la Bandera hasta la cima de la peña mágica de Bernal, “uno de los 3 únicos monolitos de su especie sobre la Tierra, importante vórtice de energía celeste y terrestre, conectado desde el centro de México con reconocidos puntos energéticos del planeta, que nos llaman al despertar de la conciencia, del amor de la humanidad” [Cfr. presentación].
La Bandera de la Paz, símbolo arcano, continúa su incesante labor espiritual —apoyada por la Logia Trans-Himaláyica y la Fraternidad de Yucatán—, coordinada por la incansable voluntad de la Dra. Alicia Rodríguez, embajadora del Espíritu de la Paz en este ciclo que termina.
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Presentación sobre la Bandera de la Paz en Peña de Bernal
Santiago de Querétaro, Mex. Marzo 21, 201
haga click para mirar la presentación completa.Concepto y montaje original de esta edición especial, cortesía de Carlos Rangel con reconocimiento a la Dra. Alicia Rodríguez y todos quienes hicieron posible tan mágico evento.
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El final del Trabajo del Tibetano con Alice A. Bailey
El trabajo de las décadas venideras
Abril de 1948
Éste es el último Mensaje de Wesak que pienso darles. En 1949, habré completado treinta años de trabajo cuidadosamente planeado y meticulosamente delineado; emprendí esta tarea de acuerdo a la ley cíclica (relacionada con la periódica divulgación de la enseñanza esotérica) a fin de ayudar a la humanidad y al trabajo de la Jerarquía, pues pertenezco a ambas.
El 19 de noviembre de 1919, hice mi primer contacto con A.A.B. (a pesar de su preocupación y consternación) y, desde entonces trabajé con ella firmemente. Los libros proyectados casi los hemos terminado; los diferentes aspectos del trabajo que eran parte de la preparación para la reaparición de [i632] Cristo, han tomado forma y deben seguir adelante con acrecentado impulso, durante los próximos veinte años.
Las dos ideas principales que constituía mi tarea llevar a la atención de la humanidad de todas partes del mundo, estuvieron bien arraigadas (si se me permite emplear tal término) y constituyen el aspecto más importante del trabajo que realicé. Estas ideas son:
1.- La notificación de la existencia (hasta ahora no reconocida) del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, grupo efectivo de trabajadores, intermediario entre la Humanidad y la Jerarquía espiritual del planeta.
2.- La afirmación hecha, últimamente, en relación con la Reaparición de Cristo y para la inmediata consolidación del trabajo de preparación.
Todo lo que hice para la Jerarquía es de importancia secundaria ante estas dos enunciaciones de realidad espiritual.
El Tomo V del Tratado sobre los Siete Rayos queda por terminar, así como el Tomo II de Discipulado en la Nueva Era, es todo lo que hay; por lo tanto lo que queda puede ser fácilmente realizado antes de que llegue a su fin mi plazo de treinta años.
Otro trabajo me espera según la reorganización de los esfuerzos jerárquicos incidentales a la reaparición de Cristo y una más estrecha relación que será entonces establecida entre la humanidad y la Jerarquía. El trabajo de reorganización jerárquica es en la actualidad mayormente interno, y no concierne actualmente a la humanidad.
[e521] He aclarado a todos ustedes el trabajo que deben hacer y no tengo la intención en este mensaje final, de rogarles para que lo realicen -fuera de pedirles que continúen donde yo dejo. Lógicamente me refiero a mi trabajo exotérico.
A. A. B. desconocía totalmente que el trabajo que estoy haciendo ahora debía terminar definitivamente [i633] en 1949, y nada tiene que ver con su salud precaria. Sin embargo, tiene alguna relación con el hecho de que ella haya reasumido un trabajo más activo como discípulo en el Ashrama de su propio Maestro, después de veintiocho años de servicio en el mío. Antes de que comenzara el trabajo de las últimas tres décadas, sabía exactamente el tiempo de que disponía para obtener los resultados deseados por la Jerarquía, y todo fue meticulosamente llevado a cabo bajo un plan muy claramente visualizado.
Primero, fue necesario encontrar el núcleo de personas por intermedio de las cuales yo debía trabajar; por lo tanto, el primer paso era escribir ciertos libros que contuvieran la nueva enseñanza y actuaran, en consecuencia, como agentes selectivos para descubrir a quienes trabajarían en el nuevo y emergente ciclo.
El comienzo de la Escuela Arcana por A.A.B. fue solo incidental a este objetivo; su meta consiste en entrenar a esos discípulos que pueden complementar el Plan y prepararse para la reaparición de Cristo y, por lo tanto, la Escuela Arcana puede proporcionar un grupo entrenado de trabajadores.
Diez años después, empecé a expandir la serie de contactos; la enseñanza comenzó a llegar hasta los pensadores, en otros continentes. Como resultado empecé a formar mí propio ashrama y a buscar personas calificadas como discípulos en todos los países, pero que necesitaban el impacto de la influencia de un ashrama de segundo rayo. Cuando lo logré, fue posible la parte principal de la segunda década de mi trabajo y, por lo tanto, escribí un folleto titulado El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, donde llamaba la atención sobre el hecho de que existían en la Tierra y en cada nación, hombres y mujeres que (de alguna manera) reconocían a la Jerarquía espiritual del planeta, poseían o estaban desarrollando rápidamente la cualidad de no separatividad, y no se hallaban limitados por una organización, sino principalmente por la misma tendencia de sus ideas y por sus actividades comunes. Constituían un grupo que creaban subjetiva, espiritual, práctica y abiertamente, una nueva forma de relación humana. Esta nueva relación dio por resultado mutua comprensión y colaboración mental, que no [i634] reconocen barrera ni limitaciones nacionales. En el aspecto interno del incentivo y del esfuerzo espirituales, actualmente trabajan como un solo grupo; en el aspecto externo [e522] de los asuntos mundiales, quizá no se conozcan entre sí físicamente, ni lleguen abiertamente a hacer contacto, sin embargo están animados por los mismos principios y llevan adelante -en todas las naciones y en cada gran sector del pensamiento y del planeamiento humano- un trabajo similar.
En esta década de mi trabajo, se inauguraron dos actividades principales: la creación del movimiento de Triángulos y la formación de Hombres de Buena Voluntad, que están en víspera de un mayor actividad creadora. Constituyen un esfuerzo para energetizar y relacionar a los miembros y adherentes del nuevo grupo de servidores del mundo (particularmente organizar a las personas de buena voluntad), descubrir y movilizar a los grupos formados por el nuevo grupo de servidores del mundo en todo el mundo, a fin de fortalecerlos, iniciando un esfuerzo masivo de quienes oran, tienen buenas intenciones y creen en la divina voluntad al bien, más aquellos que la complementan por medio del amor -sin importarles lo que significa ese vago término. Así se creó el núcleo de una gran síntesis en esta segunda década y tendrá efectos duraderos en la vida y designios humanos. Debido a la frustración planetaria y a la acrecentada actividad de las Fuerzas del Mal, el trabajo de Triángulos y de los hombres de buena voluntad ha sido formulado con más lentitud de lo que se esperaba originalmente, pero no fue por culpa de ellos; este período de frustración termina dentro de poco tiempo y el resultado será un impulso grandemente acrecentado. Deberían ahora hacer sus planes para una creciente respuesta, en lo que al público respecta.
En la tercera y última década de mi trabajo, llegó el momento y la oportunidad de anunciar, en forma nueva y más enfática, lo que todas las religiones mundiales han proclamado, que -con la debida preparación y el establecimiento de una pronunciada tendencia hacia las rectas relaciones humanas- llegó el momento en que Cristo podría reaparecer y ocupar el lugar que le corresponde como Instructor del Mundo. Nunca antes había [i635] puesto el énfasis sobre el necesario trabajo de preparación. Los resultados de este pronunciamiento no han tenido tiempo todavía de hacerse sentir, pero los primeros diez años revelarán toda la importancia de lo realizado.
Con el mencionado pronunciamiento terminó mi trabajo designado; el libro que indicará la proximidad de este acontecimiento y las líneas por las que se promoverá la nueva religión mundial, está ahora en prensa. Llamaré la atención sobre el hecho de que el concepto general de un Salvador del Mundo (siempre [e523] ligado a la función del Cristo, no importa el nombre con que se designe al excelso Hijo de Dios, en cualquier ciclo mundial) está en realidad estrechamente relacionado con la función mucho más importante como Instructor del Mundo. Las personas quieren ser salvadas, porque ignoran su propia responsabilidad inmediata, destacada definidamente por la enseñanza. Debe recordarse que la muerte simbólica en la cruz, no trae la salvación sino la enseñanza dada por Cristo. Los hombres deben salvarse a sí mismos, reaccionando y respondiendo a la enseñanza dada en toda su pureza por Cristo, algo que ustedes deberían inculcar enérgicamente; no son las interpretaciones humanas lo que salvan al hombre, sino la forma con que inicia y aplica lo que él comprende de la enseñanza. Los seguidores de Cristo deben llevar lo antedicho a la conciencia de todos los seres humanos con quienes establecen contacto.
Ésta es una breve reseña del trabajo que emprendí en nombre de la Jerarquía y del Cristo, a Quien muy reverentemente considero mi Maestro. El trabajo fue llevado a cabo con éxito; muchos de los que leen estas palabras hicieron lo posible para ayudar y esto yo no lo olvido ni la Jerarquía es desagradecida. Quizás -poseyendo una visión mental más clara- descubran que aún pueden hacer mucho más.
Pienso indicar (también brevemente) lo que deberá realizarse en las próximas dos décadas, pero primero me referiré a la situación del mundo y su condición, porque ambas obstaculizaron el esfuerzo jerárquico y particularmente lo que yo traté de hacer (llevar a cabo una gran empresa [i636] jerárquica), allanando al mismo tiempo, en forma extraordinaria, el camino para la reaparición de Cristo.
Cuando comencé el trabajo exotérico en 1919, no creí verme frustrado por la segunda guerra mundial, o más bien por la fase final de la Primera Guerra Mundial. La Jerarquía abrigaba la esperanza de que la lección fuera suficientemente severa como para forzar los cambios esenciales para el futuro del género humano. Pero la humanidad no aprendió las necesarias lecciones. Como he dicho a menudo, la Jerarquía -debido al divino principio del libre albedrío en la humanidad- no puede predecir cómo actuarán los hombres en momentos de crisis, ni puede obligar a seguir la buena senda de la vida contra el deseo normal humano, porque las buenas acciones deben llegar desde lo más profundo del pensamiento y sentimientos humanos y surgir como un esfuerzo libre y no dirigido; la Jerarquía no puede dar los pasos que impidan a los hombres cometer errores, pues los hombres por los errores cometidos se dan cuenta “a través del mal, que es mejor el bien”, según lo expresó un gran poeta iniciado. Todo lo [e524] que la Jerarquía puede hacer es presentar la enseñanza necesaria que dirigirá el pensamiento del hombre por líneas correctas; también señalar el camino hacia las verdaderas relaciones y, al mismo tiempo, demostrar objetivamente la índole del mal camino. La Jerarquía siempre Lo hizo. Como grupo espiritual, Sus miembros pueden estar y están contra el egoísmo, la codicia y todo lo que trata de aprisionar al espíritu humano y coartar su libertad.
Para ilustrar diré que la Jerarquía se declaró en contra del totalitarismo, que expresaron las dos grandes potencias, Alemania y Japón, cuando precipitaron la segunda guerra mundial. La Jerarquía es y seguirá siendo contraria a todo aspecto de codicia y agresividad totalitarias, de cualquier tipo (sutil, no declarado o abierto), que limite la libertad del individuo, del hombre espiritual libre, cualquiera sea su etapa en la evolución.
Hacia el final de la segunda década de mi trabajo, el totalitarismo alzó nuevamente su maligna cabeza, y la Jerarquía forzosamente se opuso a este primordial principio del mal, pero nunca en contra de un grupo de seres humanos. Observen [i637] esta frase. El punto que trata de señalar es que la Jerarquía está inflexiblemente en contra de cualquier demostración del principio de no libertad, sin tener en cuenta la forma que adopte, pero está siempre de parte de la humanidad. El espíritu del mal que animaba a las acciones alemanas evocó toda posible oposición de las Fuerzas de la Luz y de su fuente, la Jerarquía. Actualmente este mal totalitario se está expresando por intermedio de la planificación de la oligarquía rusa, por intermedio del movimiento sionista y de todos los grupos que tratan de encadenar y aprisionar al espíritu del hombre; pero a los pueblos dominados por esta mala influencia y a los proyectos de estos malignos grupos nunca se los considera bajo una luz distinta del resto del género humano, sino como afectados por el espejismo, o como débiles e ignorantes (que indudablemente lo son), pero jamás se los separa, en los pensamientos y planes de la Jerarquía, del resto de la humanidad. Al mal no se lo debe permitir ni consentir que triunfe, sino que debe amarse a estos desdichados e ilusos exponentes del mal, al igual que al resto de la humanidad. Esto es algo difícil de comprender para el pensador ilógico, pero expresa más verdaderamente la actitud del Cristo y de todos los que sirven Su causa.
Al introducirse la codicia y el despiadado totalitarismo en la palestra mundial, se frustró mucho de lo que yo había planeado y de lo que todos trataron de realizar; fue grandemente impedido y obstaculizado de muchas maneras el trabajo de los discípulos, pero no por la visión de largo alcance sino por la acción de corto alcance. Les pediría que no olviden esto. La visión persiste aunque esté bloqueada la acción inmediata.
[e525] Es evidente que por las indicaciones dadas y las predominantes tendencias mundiales, la codicia prevalece innegablemente en algunas de las más poderosas naciones, por lo tanto, enfrentamos otro período de frustración y de mayor dificultad mundial.
El sentimiento contra Rusia es muy fuerte entre las potencias occidentales y es mayormente por su culpa, aunque se base primordialmente en dos factores principales -uno de ellos malo y el otro bueno.
La errónea reacción se basa en la misma antigua triplicidad de [i638] temor, codicia y envidia, y desde el ángulo de esas tres fases del egoísmo, es totalmente justificable. El hecho en sí constituye una dificultad mayor. Reflexionen sobre esto.
La correcta reacción se basa en la frustración de la idea o del concepto de desarrollar un mundo pacífico y unificado -un mundo en el cual no habría guerra y donde los hombres pudieran vivir mutuamente en paz y seguridad y trabajar en todas partes sin oposición alguna para establecer rectas relaciones humanas. Este supermundo y esta humanidad unificada es un verdadero ideal, pero no un proyecto factible.
Los trabajadores espirituales deberán enfrentar diversas alternativas mundiales:
1.- Un total predominio de Rusia, cuyo régimen abarcaría el planeta, imponiendo su interpretación totalitaria de la doctrina comunista (porque tiene una interpretación correcta y verdadera) negando la libertad al individuo en interés del estado y -debido a la baja opinión que se tienen de las masas humanas- regimentando en todas partes su interpretación de la democracia.
2.- Un mundo en donde todas las naciones vivan en un armisticio armado, prevalezca eternamente la desconfianza, y la ciencia se dedique al arte de la destrucción. En un mundo así deberá y se producirá oportunamente una explosión, que destruirá a la humanidad, tal como fue destruida anteriormente, según La Biblia, y otras Escrituras mundiales y los registros jerárquicos.
3.- Un mundo en el que los Estados Unidos lleguen a ser factor controlador, después de haber arrasado a Rusia, lo cual puede hacerlo si actúa ahora. Será un mundo predominantemente capitalista, regido por varias naciones, pero encabezadas por Estados Unidos. Una nación capitalista no es necesariamente mala; el capital tiene su lugar, y Rusia (el enemigo del capitalismo) de ninguna manera está libre de la tendencia capitalista. Los móviles de Estados Unidos están muy mezclados; avidez de dinero o su equivalente, tal como el petróleo y, al mismo tiempo, sinceras buenas intenciones de establecer la libertad humana en un mundo democrático -modelado, lógicamente, de acuerdo a la democracia [e526] americana. Otro de los móviles son el respeto al puño armado y [i639] al mismo tiempo el anhelo de compartir los recursos económicos, y la bondad esencial que es una fuerte característica americana -característica masiva. Esta mezcolanza de móviles producirán oportunamente un mundo muy confuso, en el cual se verá que la humanidad ha aprendido muy poco como resultado de la Guerra Mundial (1914-1945), favoreciendo el ciclo del control monetario bien intencionado.
4.- Un mundo dividido en “bloques” para la ayuda mutua y la participación económica. El tratado propuesto entre Gran Bretaña, Francia y los países del Benelux, es un ensayo, aunque contaminado por móviles objetables, desde el ángulo de la Jerarquía. El principal factor que ha inducido a este tratado, es el temor, no obstante contener las simientes de la esperanza. Nada hay intrínsecamente erróneo en el hecho de que las naciones se agrupen para ayuda mutua y colaboración económica. El factor erróneo se introduce cuando se unen contra cualquier otro grupo de naciones y, por lo tanto, contra cualquier grupo de seres humanos. Esta actitud, ideada y sostenida por Rusia, ha conducido al concepto relativamente nuevo de bloques opositores. En esta línea y con esta actitud de agrupaciones antagónicas, sólo puede producirse un desastre.
Los bloques en sí pueden ser buenos y apropiados si siguen líneas de separaciones naturales, de diferencias de idioma y de distintas culturas. Pueden ser esencialmente correctos si se formaron para alcanzar metas económicas, educativas, religiosas y sociales y, por consiguiente, no deben causar alarma. Tales bloques podrían ser culturales y no militaristas, económicos y no codiciosos, y proporcionarían un movimiento normal y progresivo, lejos del nacionalismo separatista del pasado, que lleve hacia la lejana creación del Mundo Uno y de la Humanidad Una. Esto se verá algún día, después que la creación y el funcionamiento de los blono está preparado para un supergobierno, ni puede proporcionar todavía los estadistas altruistas y entrenados que tal gobierno requeriría. Hasta ahora este concepto contiene más simientes peligrosas que útiles. No obstante, es un sueño que se materializará algún día, después que la creación y el funcionamiento de los bloques hayan probado cómo los hombres deberían trabajar y vivir juntos.
[i640] Las Naciones Unidas siguen siendo la esperanza del mundo y pueden continuar siéndolo; es un gran campo de experimentación, pero hoy están sufriendo las consecuencias de un error inicial. Ese error consistió en admitir una potencia totalitaria en su seno. Durante siete largos y terribles años las Fuerzas de la Luz combatieron al totalitarismo. En los primeros días del [e527] período de posguerra las naciones llegaron a una componenda de principios y admitieron a Rusia en las Naciones Unidas. Si hubieran tratado de unir a las otras naciones del mundo sobre la sólida base de una reforma económica, de la necesaria reorganización nacional y de los grupos regionales (término más apropiado que “bloques”), Rusia se habría visto obligada a adaptarse, porque hubiera estado en juego su propia existencia. Un error inicial puede conducir a muchas dificultades y esto es lo que enfrentan actualmente las Naciones Unidas.
He expuesto aquí las posibilidades que pueden desafiar y enfrentar el trabajo y nuevamente me niego a predecir lo que sucederá. No se me permite hacerlo. He juzgado necesario resumir la situación, porque en este mundo ustedes y todos los hombres de buena voluntad tendrán que trabajar durante los próximos veinte años; este período de estabilización, en el cual los discípulos del Cristo deben prepararse para Su reaparición, no será fácil. Durante las dos décadas venideras ustedes deberán hacer fructificar las simientes que he sembrado. Aunque no estaré trabajando activa ni externamente con ustedes y tampoco me comunicaré como lo he hecho durante los últimos treinta años, tendrán mis libros (que entonces estarán terminados) y la relación que ahora mantengo con ustedes y con todas las actividades que he ayudado a inaugurar, permanecerán básicamente las mismas; eso será más subjetivo, pero hay muchas personas en el mundo que conocen los medios para llegar hasta mi.
En Cristo, a Quien yo sirvo como discípulo, y la Jerarquía espiritual, de la cual soy miembro, se están acercando más firmemente a la humanidad; en el pasado he afirmado para alentarlos, que “la Jerarquía permanece”; hoy les digo, “la Jerarquía está cerca”.
El trabajo que debe realizarse en las dos décadas venideras es el siguiente, y no me extenderé sobre el mismo porque han sido [i641] entrenados para realizarlo; saben lo que debe hacerse y la responsabilidad es de ustedes -como lo será mi infalible ayuda:1.- Preparar a los hombres para la reaparición de Cristo. Este es el primer y mayor deber. La parte más importante de ese trabajo es enseñar a los hombres -en amplia escala- a emplear la Invocación para que llegue a ser una plegaria mundial, y a enfocar la demanda invocadora de la humanidad.
2.- Ampliar el trabajo de Triángulos, de manera que, subjetiva y etéricamente, la luz y la buena voluntad puedan abarcar la Tierra.
3.- Promover incesantemente el trabajo de Buena Voluntad Mundial, [e528] para que cada nación pueda tener su grupo de hombres y mujeres dedicados al establecimiento de rectas relaciones humanas. El núcleo lo poseen, deben por lo tanto iniciar la expansión. Tienen el principio de la buena voluntad presente en todo el mundo; la tarea será realmente pesada, pero está lejos de ser imposible.
4.- Emprender la constante distribución de mis libros, que contienen mucha enseñanza para la nueva era. En último análisis, los libros son para ustedes las herramientas de trabajo y los instrumentos por los cuales entrenarán a sus trabajadores. Traten de que circulen constantemente.
5.- Esfuércense por hacer del Festival de Wesak (en el momento de la Luna llena de Tauro) un festival universal, que sea reconocido como de valor para todos los credos. En este Festival dos Guías divinos, de Oriente y de Occidente, colaboran juntos y trabajan en la más estrecha unión espiritual; el Cristo y el Buda emplean este festival cada año como punto de inspiración para el trabajo del año próximo. Traten de hacer lo mismo. Entonces, las energías espirituales estarán excepcionalmente disponibles.
6.- Descubran a los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo donde sea posible, y fortalezcan sus manos. Búsquenlos en todas las naciones y en todas las expresiones de las distintas líneas de pensamiento y puntos de vista. Recuerden siempre que en doctrina y dogma y en técnicas y métodos, podrán diferir ampliamente de ustedes, pero en el amor a sus semejantes, en la buena voluntad práctica y en la devoción para el establecimiento de rectas relaciones humanas, están con ustedes, son sus iguales y probablemente puedan enseñarles mucho.
[i642] Y ahora, ¿qué les diré para terminar, compañeros, hermanos y condiscípulos míos? Les he dicho tanto durante los últimos años que poco queda por decir; tienen todo lo que necesitan para llevar adelante el trabajo y recibir el impulso de la Jerarquía, a través de lo que he intentado hacer. Sólo puedo decir que confío en ustedes y espero que no disminuyan sus esfuerzos. Se han dedicado y consagrado y seguirán haciéndolo, porque el acercamiento de la Jerarquía y la proximidad del Cristo demostraron ser crecientes fuentes de fortaleza.
Que la bendición de Aquel a Quien todos servimos se derrame sobre ustedes y los discípulos de todas partes, y que se dediquen plenamente a ayudar a los hombres a pasar de la oscuridad a la luz y de la muerte a la inmortalidad.
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Mensaje de Pascua de 1945

Pascua 1945
En este día recordamos la Resurrección -resurrección que se repite universal y eternamente. Deseo hablarles de Cristo, de Su obra, como Guía de la Jerarquía, y de la reconstrucción que la humanidad debe emprender y que la Jerarquía trata de impulsar en estos momentos. Se ha planeado un gran período de reconstrucción. Las dos palabras, alrededor de las cuales me propongo desarrollar mi tema son: Resurrección y Reconstrucción. Será una reconstrucción desarrollada por quienes conocen el significado de la resurrección, e implicará la resurrección de la humanidad mediante los intelectuales y las personas de buena voluntad. Los dos grupos -la Jerarquía y la Humanidad- deberán ponerse en más estrecha relación, lo cual es perfectamente posible si los seguidores de Cristo se dan cuenta de la oportunidad y asumen sus responsabilidades. Indicaré que cuando empleo la frase “los seguidores de Cristo”, me refiero a todos los que aman a sus semejantes, cualquiera sea su credo o religión. Únicamente sobre esta premisa básica podemos fundamentar un futuro pleno de esperanza.
No me interesa que quienes lean mis palabras, acepten o no la enseñanza esotérica sobre la existencia de una Jerarquía espiritual y planetaria, presidida por el Cristo, o si piensan en términos del Cristo y Sus discípulos. El reconocimiento esencial que pido, es que se considere como activo [i469] a este Gran Grupo de Seres Espirituales, generalmente reconocidos por todo el mundo y las grandes religiones. El punto de vista de los cristianos respecto al Cristo, está basado en lo que Él hizo por nosotros hace dos mil años, indicando simbólicamente el camino que debemos recorrer todos los aspirantes. Tal visión representa un Cristo en un vago y lejano cielo, inactivo y expectante, “descansando sobre Sus laureles”, sin hacer nada prácticamente hasta el momento en que los hijos [e389] de los hombres, de todas las razas y credos, lo aclamen como Salvador; esto lo hacen como individuos y representantes de la Iglesia cristiana organizada, lo cual es la imagen de un Cristo que escucha y observa, animado por la piedad y compasión, pero que habiendo hecho cuanto pudo, ahora espera que hagamos nuestra parte, siendo también imagen de aquel que espera ser aceptado teológicamente por toda la humanidad. En la mente estrecha del teólogo fundamentalista, Cristo aparece presidiendo un pacífico lugar llamado Cielo, en el cual son bienvenidos los elegidos; también se Lo ve destinando a un oscuro y eterno lugar de castigo a todos los que son conscientes de su propia integridad y responsabilidad espirituales, pero rehúsan congregarse en Iglesias organizadas y llevan una vida ociosa y pecaminosa. A esta vasta multitud -probablemente la mayoría- no les llega Su amor y compasión, permaneciendo inconmovible Su corazón. Al parecer Él no se preocupa de sí sufren eternamente o son aniquilados completamente.
Esto en verdad no puede ser así. Ninguna de estas imágenes es exacta o adecuada; son falsas en todo el sentido de la palabra.
Esto lo comprenden los pensadores más inteligentes del mundo. Desde el instante del Plenilunio de Géminis, que se celebra este año en la última semana de mayo, las iglesias de la Cristiandad deberán difundir un mensaje distinto si aspiran a satisfacer las necesidades de la humanidad y contribuyen así a la obra de reconstrucción que hay por delante. No pueden detener esta obra, pero las iglesias podrán ser ignoradas si demuestran la incapacidad de pensar con claridad y si no se liberan de su estrechez teológica.
Resurrección es la nota clave de la naturaleza, pero no la muerte. La muerte es la antecámara de la Resurrección. Resurrección da la clave del mundo de significados y es el tema [i470] fundamental de todas las religiones del mundo, pasadas, presentes y futuras. Resurrección del espíritu en el hombre, en todas las formas, en todos los reinos; es el objetivo de todo proceso evolutivo, lo cual significa liberarse del materialismo y del egoísmo. En tal resurrección, la evolución y la muerte son meras etapas preparatorias y familiares. La tónica y el mensaje dados por el Cristo, cuando estuvo la última vez en la tierra, fue Resurrección, pero fue tal la morbosidad del género humano y estaba tan envuelto por el espejismo y la ilusión, que permitió que se desviara la comprensión de Su muerte, en consecuencia, durante siglos, el énfasis fue puesto sobre la muerte y, únicamente en el día de Pascua o en los cementerios, se recuerda la Resurrección. Esto debe cambiar. Permitir que esta situación se perpetúe no ayuda a la comprensión progresiva de las verdades eternas. La Jerarquía trata ahora [e390] de producir este cambio, alterando así el acercamiento de la humanidad al mundo de lo invisible y a las realidades espirituales.
Sin embargo, antes de que la Jerarquía pudiera hacer algo, nuestra actual civilización debía morir. En el curso del siglo venidero, se develará el significado de la resurrección y la nueva era revelará su verdadera significación. El primer paso será el resurgimiento de la humanidad de la muerte de su civilización, de sus antiguas ideas y de sus modos de vida, el abandono de sus objetivos materialistas y su condenable egoísmo, y su progreso hacia la clara luz de la Resurrección. No hablo en términos simbólicos o místicos; me refiero a hechos, hechos tan reales e inminentes como el venidero ciclo de Conferencias, para los cuales los últimos doscientos años han preparado a la humanidad. Esta preparación ha culminado en la inquietud del siglo XX, y ha conducido a los horrores de esta guerra mundial, 1914-1945.
El verdadero trabajo del Ciclo de Conferencias, sobre el cual escribí anteriormente, se iniciará en San Francisco. Allí se preparará el terreno para los procesos que darán entrada a una era de relativa tranquilidad, lo cual abrirá la puerta de la oscura caverna del materialismo y apartará la piedra del sepulcro, en el que durante tanto tiempo [i471] ha estado yacente la humanidad. Luego se darán los pasos que conducirán a una vida nueva y mejor, que dará expresión al Espíritu de Resurrección. Estos hechos -a producirse muy pronto- son físicos, demostrándose como tales, si los discípulos del mundo reconocen lo que Cristo quiere, y si los hombres y mujeres de buena voluntad se preparan para responder a tales deseos.
Hablando simbólicamente, el primer paso, después del advenimiento del espíritu de Resurrección, será similar al que nos relata La Biblia. María, la mujer de dolores, de experiencia y de aspiración, simboliza (como siempre sucede en el simbolismo del mundo) el materialismo. La humanidad debe exclamar con ella: “Me han quitado a mi Señor y no sé dónde lo sepultaron”. Pero ella se lo preguntó al Señor Mismo, sin reconocerlo; sólo sentía su propia necesidad y desolación. Así debe ser nuevamente. La humanidad materialista, sufriente, encara el futuro con desesperación y agonía, porque tiene aún aspiraciones, pues debe surgir de la caverna de la materia y buscar a Cristo, y Lo hallará, pero al principio no Lo reconocerá, como tampoco el trabajo que intenta realizar. Las Iglesias materialistas -envueltas y sumergidas en sus conceptos teológicos, buscando poder político o posesiones, construyendo templos y catedrales, olvidando “el Templo de Dios, no hecho con las manos, eterno en los Cielos”-, se preocupan de los símbolos y no de la realidad. Ahora deben reconocer que el Señor [e391] no está con ellos; deben también salir, como María, a buscarlo nuevamente. Si lo hacen, con seguridad Lo encontrarán y volverán a ser Sus Mensajeros.
El hecho de la Resurrección será demostrado durante los próximos siglos. El Cristo viviente caminará entre los hombres y los guiará al Monte de la Ascensión. Pentecostés será una Verdad.
Todos los hombres estarán bajo la oleada de la inspiración proveniente de lo alto, y aunque hablen distintas lenguas, todos se comprenderán.
Clasificaré lo que tengo que decir, en dos partes: [i472]
El Trabajo de Cristo en la Actualidad.
El Próximo Trabajo de Reconstrucción.Ambas imparten las mismas ideas básicas, de manera que se complementan; proclaman el hecho de que todo lo que nos concierne, tiene lugar en la Tierra, de acuerdo con los anteproyectos que guían al trabajo de Cristo (cuando empleo las palabras “nos concierne”, me refiero a las reacciones: física, emocional y mental del hombre). Proclaman el hecho de que todo estado de conciencia está enraizado dentro de la humanidad y que todos son hechos reales aquí y ahora, si sólo los hombres lo supieran; proclaman además la verdad de que Cristo nunca nos ha abandonado por un cielo lejano y nebuloso, sino que permanece cerca nuestro; proclaman que Su interés, Su ardua tarea en beneficio nuestro y las actividades de Sus discípulos activos, los Maestros de Sabiduría y los Señores de Compasión, se hallan también con nosotros, aquí y ahora; proclaman que no estamos solos, sino que las Fuerzas de la Luz y del Esclarecimiento están en constante actividad; que se movilizan las fuerzas y la sabiduría de Quienes saben, para ayudar al género humano y que nada puede detenerlas, ni impedir tampoco el contacto entre el Centro de aspirantes inteligentes, la humanidad, y el grupo espiritual interno, la Jerarquía.
El Trabajo de Cristo en la Actualidad
No olviden un punto importante. La Jerarquía misma es la consecuencia de la actividad y de la aspiración de la humanidad, y ha sido creada por ésta. Sus miembros son seres humanos que han vivido, sufrido, fracasado, realizado, triunfado, soportado la muerte y pasado por la experiencia de la resurrección. Son de la misma naturaleza de quienes hoy luchan con los procesos de desintegración, pero que, a pesar de todo, llevan en sí la simiente de la resurrección. Los miembros de la Jerarquía conocieron y dominaron todos los estados de conciencia; los dominaron como hombres, garantizando así a la humanidad la misma realización máxima. Tenemos la tendencia a considerar a los miembros de la [e392] Jerarquía [i473] como radicalmente distintos de la humanidad, olvidando que la Jerarquía es una comunidad de hombres triunfantes que se sometieron anteriormente a los fuegos purificadores del diario vivir, trabajaron por su propia salvación como hombres y mujeres del mundo, comerciantes, marido y mujer, y como agricultores y gobernantes; por lo tanto, conocen la vida en todas sus fases y graduaciones. Superaron las experiencias de la vida. Su Gran Maestro es Cristo; pasaron por las iniciaciones del nuevo nacimiento, del bautismo, de la transfiguración, de la crucifixión final y la resurrección. Pero continúan siendo hombres; se diferencian de Cristo en que Éste, el primero de nuestra humanidad que alcanzó la divinidad, el Primogénito de una gran familia de hermanos (según lo expresa San Pablo), el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres, fue considerado tan puro, tan santo y tan iluminado, que se le permitió personificar para nosotros, el gran principio cósmico del amor; de esta manera, Él reveló, por primera vez, la naturaleza del corazón de Dios.
Por lo tanto, estos hombres perfectos existen. Son algo más que hombres, porque el espíritu divino en Ellos registra todos los estados de conciencia y de percepción -subhumana, humana y superhumana. Este desenvolvimiento incluyente les permite trabajar con los hombres, ponerse en contacto con la humanidad cuando es necesario, y saber cómo guiamos al pasar las fases de la resurrección.
Es innecesario extendernos aquí, acerca del mundo al que Ellos tratan de ayudar y salvar. Los verdaderos pensadores conocen el estado actual de la humanidad. Devastación, crucifixión, masacre y muerte, predominan; tristeza, dolor, desilusión y pesimismo condicionan el pensamiento y las reacciones de millones de seres; mientras que la situación de las masas, indefensas e irreflexivas, ha llegado a un inconcebible sufrimiento. La ignorancia, la incomprensión y el egoísmo de los hombres, en todas partes, especialmente en los países que escaparon a los estragos de la guerra, agravan la situación. No obstante, la Jerarquía encara hoy con serenidad y confianza Su ardua tarea.
Voy a ocuparme de un aspecto del trabajo y de la actitud de la Jerarquía, que puede ser motivo de incomprensión [i474] para los que tienen visión y (si así puedo describirlo) un corazón oprimido, aunque amoroso. Me refiero a la actitud asumida por la Jerarquía durante los años de guerra. Esta actitud dio lugar a críticas. Permítanme ser explícito y además introducir la ecuación tiempo. Bien puedo hacerlo, porque mediante mis escritos se ha afirmado y expuesto públicamente la posición de la Jerarquía.
En 1932 escribí una serie de folletos destinados a movilizar a los discípulos del mundo, titulados El Nuevo Grupo de Servidores [e393] del Mundo, y a incitar a los hombres y mujeres de buena voluntad a un esfuerzo final para despertar a la humanidad y hacerle ver la necesidad de cambiar. Traté de promover una limpieza general e inducir a los hombres a dar los pasos necesarios para evitar la guerra, que la Jerarquía veía cada día más cerca. De manera incomprensible y no soñada por el hombre común, las Fuerzas del Mal surgían poderosamente de su antigua guarida, tratando de descubrir a quienes podían moldear y obsesar, para llevar así más rápidamente a la humanidad hacia el desastre. Las fuerzas del mal hallaron en todos los países mentes receptivas a sus impulsos malignos, y descubrieron también que era posible tomar posesión de dos países, Alemania y Japón y, en menor medida, de Italia.
La Jerarquía, previendo esto, intentó contrarrestar dichos esfuerzos; apeló a las personas de mente espiritual del mundo; su llamado llegó a millones de seres y culminó, en mayo de 1936, con un esfuerzo planetario donde se empleó la Gran Invocación en vasta escala, en la mayoría de los países del mundo. Esta obra de amor continuo durante tres años. La Jerarquía se esforzó por salvar a la humanidad y hacer ver a los hombres el inminente peligro que se cernía sobre ellos; trató de detener el egoísmo humano y de dar una nueva orientación a los valores espirituales y así impedir la guerra. Sus esfuerzos fracasaron. Los hombres y mujeres de buena voluntad y las personas de Tendencia Espirituales fueron incapaces de apreciar la verdadera naturaleza del inminente peligro. Algunos se dieron cuenta e hicieron cuanto pudieron; pocos trabajaron esforzadamente, confiados en la sabiduría [i475] de los que sabían, y les pidieron ayuda; la mayoría se sintió perturbada y preocupada, pero ninguno de ellos comprendió suficientemente el doble peligro que enfrentaba a la humanidad: el peligro que surgía del egoísmo y la codicia humanos, más el peligro que se acercaba a la tierra, debido a las fuerzas combinadas del mal. Estas fuerzas estaban organizadas por seres de la más maligna y experta experiencia; se habían preparado para obsesar y luego dominar al negativo pueblo alemán, regido por un grupo da hombres de tan positivo egoísmo y agresivo espíritu materialista, que fácilmente podían convertirse en agentes de las fuerzas subjetivas del mal.
En septiembre de 1939, la suprema malignidad se desató en la Tierra. Debido a que la Jerarquía no pudo ni quiso infringir el libre albedrío humano, se manifestó el mal que la humanidad misma había engendrado, apareciendo algo a lo cual algunas naciones e individuos respondieron; así se inició la segunda guerra mundial. El mal desenfrenado tomó posesión de la Tierra, valiéndose de las naciones del Eje, y los alemanes invadieron Polonia. Este país fue el receptor del primer impacto, debido a su egoísmo [e394] nacional, la supresión de las clases inferiores, la exaltación de una aristocracia de mentalidad fascista y su odio a los judíos. Las Naciones Aliadas empezaron entonces a organizarse lentamente bajo la inspiración de las Fuerzas de la Luz. Se desaté la guerra.
Bajo estas circunstancias, ¿qué podía hacer la Jerarquía? A la humanidad se le dio plena oportunidad para evitar que el mal descendiera a la manifestación. Los dirigentes y los humanitarios proclamaron la necesidad de reformas. ¿A qué bando debía apoyar e influir la Jerarquía? ¿Debía tomar partido o mantenerse apartada y adoptar la posición del que mira, el observador? ¿Debía mantenerse por encima de los actos de la humanidad y esperar a qué se decidiera la batalla? ¿Debía ajustarse a las ideas sentimentales del público religioso y hablar sólo de paz, cuando no había paz, y adoptar la actitud negativa [i476] de amor a todos los pueblos, mientras el odio se extendía desenfrenado sobre la Tierra?
Recuerden que si esta guerra se pareciera a otras guerras, ocurridas en el transcurso de los siglos, y fuera simplemente la lucha entre grupos humanos y naciones, la Jerarquía hubiera permanecido al margen del conflicto y dejado al género humano decidir la victoria, en mérito de los bandos en lucha. Pero esta vez algo más estaba involucrado, y la Jerarquía lo sabía. Esta guerra no sólo ha sido un conflicto agresor entre naciones, o de odio entre los exponentes de ideologías antagónicas, sino algo mucho más serio. La Jerarquía sabía qué fuerzas extremadamente poderosas se aprovechaban de la estupidez humana, a fin de entrometerse en los asuntos humanos, y qué poderosos grupos de seres malignos estaban organizados para explotar la situación mundial existente. Sabía también que la combinación del antiguo mal con el egoísmo de los hombres sería inevitablemente demasiado fuerte, aún para las Naciones Aliadas, si no recibían ayuda para enfrentar a las Potencias del Eje y a los Señores del Mal, que surgieron de su guarida. La Jerarquía se puso del lado de las Naciones Aliadas y lo hizo saber. Decidido esto, se tomaron medidas físicas precisas para ayudar a las fuerzas de la Luz; se escogieron cuidadosamente los hombres y dirigentes, y los discípulos elegidos fueron puestos en posiciones de poder y autoridad. Los dirigentes de las Naciones Aliadas y sus ejércitos, no son hombres sin Dios como los de las Potencias del Eje, son hombres de rectitud y propósitos espirituales y humanitarios, por lo tanto, capaces de trabajar, consciente e inconscientemente, bajo la inspiración de la Jerarquía. Esto ha quedado ampliamente demostrado. En virtud de esta decisión de la Jerarquía, el Cristo se convirtió automáticamente en Guía de estas Fuerzas.
El trabajo del Cristo ha sido grandemente entorpecido por el dulce sentimentalismo de los cristianos irreflexivos y por los [e395] bien intencionados, pero a menudo ignorantes pacifistas. Ambos grupos hubieran sacrificado el porvenir de la humanidad con simples métodos de “no ofender”, “ser bondadosos” o de tomar medidas suaves. Las fuerzas del mal que acechan hoy al mundo, no entienden [i477] tales medidas. El grito de tales personas de que “Dios ama a todos los hombres” es verdad, y lo será eternamente, siendo uno de los hechos inalterables de la existencia misma. Dios ama, sin diferencias y sin tener en cuenta la raza o el credo. Para tan Grande Vida nada importa más que la humanidad y su perfeccionamiento, porque de la humanidad depende la salvación de todos los reinos de la naturaleza. Pero tal afirmación (hecha en tiempo y espacio, en lo que al aspecto forma concierne, y no al espíritu del hombre) es con frecuencia engañosa y las personas sencillas olvidan que el Cristo dijo: “El que no está conmigo está contra mí”.
Los hombres tampoco comprenden el poder del pensamiento, manejado por Quienes trabajan con el Cristo y regidos por Él. El pensamiento es energía divina pura, impersonal y, como la del Sol, se derrama igualmente sobre los dignos y los indignos, a no ser que esté dirigida definida y deliberadamente. La Jerarquía se ha visto frente al problema y a la necesidad de evitar que la energía mental, pura e impersonal, llegue a las filas de quienes luchan contra la libertad humana; porque tal energía estimula las mentes y los procesos mentales de los buenos así como de los malos. Este peligro fue contrarrestado deliberadamente, dirigiendo Su pensamiento a las fuerzas que luchaban a las órdenes de los conductores de las Naciones Aliadas y poniéndose abiertamente de parte de las rectas relaciones humanas. No se atrevieron a obrar de otra manera, porque en su lugar y circunstancias, los líderes de las fuerzas del mal demostraron ser más sagaces y calculadores que quienes luchaban en favor de la libertad humana. Los bondadosos, bienintencionados, pero ignorantes pensadores cristianos, pasan por alto esta distinción y necesidad.
El trabajo del Cristo, en relación con la guerra, ha sido también entorpecido por negociantes de todas las naciones, especialmente en los países neutrales que se beneficiaron con la guerra, como también con las grandes empresas de muchos países, enfocadas en grupos financieros en toda nación poderosa, particularmente en los Estados Unidos. El Cristo ha sido también entorpecido por individuos que [i478] explotan el sufrimiento de la humanidad para su provecho.
Por lo tanto, cuando estalló la guerra y la humanidad decidió luchar, y las fuerzas del mal se desataron sobre nuestro planeta, la Jerarquía cesó en Sus esfuerzos para traer paz; por medio de la buena voluntad, y Se puso abiertamente del lado de los que luchaban para hacer retroceder a su lugar de origen a las fuerzas [e396] del mal y derrotar a las naciones del Eje. A causa de esta decisión de la Jerarquía, los irreflexivos pretenden que las afirmaciones de los que representan a la Jerarquía en la Tierra, son contradictorias y que Sus acciones no son compatibles con las ideas preconcebidas sobre cómo debería demostrarse el amor. Durante los últimos cinco años, los esfuerzos del Cristo y los de Sus seguidores, los Maestros de Sabiduría, fueron dirigidos a clarificar en las mentes de los hombres los verdaderos hechos para indicar la correcta acción a seguir y a unificar la política interaliada. Se ocuparon de agrupar a los hombres de buena voluntad de todo el mundo, en preparación para el Ciclo de Conferencias y los reajustes mundiales que se avecinan. Trataron de proteger a los que sufren, organizando métodos de socorro, inspirando a las mentes de los jefes de los ejércitos, e incitando a la opinión pública a tomar esas medidas que, con el tiempo, traerán rectas relaciones humanas. Temporariamente, se ha dejado a los pueblos alemán y japonés librados a su destino y entregados a merced de las fuerzas del mal. El presente desastre en Alemania es el testimonio de lo que el mal puede traer a quienes lo siguen. Además de los métodos de fortalecer a las Fuerzas de la Luz y de sacar a la humanidad del mal que ha descendido sobre ella, la Jerarquía Se dedicó a actividades que no pueden ser reveladas, porque se relacionan con la manipulación de las fuerzas subjetivas del mal. Podemos apreciar la potencia de tales fuerzas por el largo período que ha durado la guerra y también por el hecho de que dos naciones hayan sido capaces de resistir, hasta hace unos meses, a un mundo entero de Naciones Aliadas contra ellas. Esto, en sí mismo, es un hecho notable y testifica [i479] la fortaleza del mal, objetivo y subjetivo, que trató de dominar al género humano. Si la Jerarquía no Se hubiera puesto del lado de las Naciones Aliadas, apoyándolas con todo el poder de Su pensamiento, la victoria estaría aún muy lejos. Hoy ya está casi en nuestras manos.
Es un error creer, como algunos lo hacen, que la tendencia principal del trabajo del Cristo reside en la Iglesia y en las religiones mundiales. Lógicamente trabaja por ese medio cuando las condiciones lo permiten y si hay un núcleo viviente de verdadera espiritualidad en ellas, o cuando el llamado invocador es suficientemente poderoso para llegar hasta Él; utiliza todos los canales posibles por los cuales puede expandirse la conciencia del hombre y lograrse la correcta orientación. Es, por lo tanto, más correcto decir que actúa como Instructor del Mundo y que las Iglesias no son más que uno de los medios de enseñanza que Él utiliza. Todo cuanto ilumina las mentes de los hombres, toda divulgación que tiende a establecer rectas relaciones, humanas, todos los medios de adquirir verdadero conocimiento, todos los métodos de [e397] transmutar el conocimiento en sabiduría y comprensión, todo cuanto expande la conciencia de la humanidad, todos los estados subhumanos de percepción y sensibilidad, todo lo que disipa el espejismo y la ilusión, todo lo que rompe la cristalización y perturba las condiciones estáticas, son actividades realistas del sector interno de la Jerarquía, que Él supervisa. El Cristo está limitado por la calidad y calibre de la invocación humana, que a su vez está condicionada por la etapa de evolución alcanzada.
En la Edad Media, y anterior a ésta, las Iglesias y las Escuelas de Filosofía proveyeron las principales avenidas para la actividad del Cristo, pero hoy no es así. Las Iglesias y la religión organizada harían bien en recordarlo. El Cristo ha transferido Su énfasis y atención hacia dos nuevos campos de esfuerzo: primero, al campo de la educación mundial y, segundo, a la esfera de la complementación inteligente de esas actividades regidas por el departamento de gobierno, en sus tres aspectos: estatal, político y legislativo. El pueblo empieza a darse cuenta de la importancia y [i480] la responsabilidad de los gobiernos; por lo tanto, la Jerarquía comprende que antes que el ciclo de la verdadera democracia (como ya existe, y se demostrará con el tiempo) pueda venir a la existencia, es imperativamente necesaria la educación de las masas sobre la cooperación estatal en la estabilización económica, mediante la participación equitativa y la limpia interacción política. La larga separatividad entre la religión y la política debe terminar; esto puede ocurrir ahora, gracias al alto nivel de inteligencia de las masas humanas, y al hecho de que la ciencia ha acercado tanto a los hombres, que lo que ocurre en lejanos lugares de la superficie de la Tierra despierta el interés general en pocos minutos. Tiempo y espacio están hoy anulados.
El Próximo Trabajo de Reconstrucción
Me he referido al plenilunio de Géminis como la “Oportunidad Excepcional de Cristo”. (La Reaparición de Cristo, Capítulo II). Qué implica exactamente esta afirmación, no estoy autorizado para revelarlo, pero puedo arrojar alguna luz sobre un aspecto de ella. Ha sido por mucho tiempo una leyenda (¿Y quién puede decir que no es una realidad?), de que en cada plenilunio de Géminis el Cristo repite y predica al mundo el último Mensaje del Buda (a los corazones y las mentes de los hombres), vinculando así la plena iluminación de la Era precristiana, más la sabiduría del Buda, al ciclo de distribución de la Energía del amor, de la cual el Cristo es responsable.
Este año, el mensaje del pasado y del presente será ampliado, realzado y complementado, mediante la enunciación de una nueva [e398] nota, palabra o tema, que distinguirá a la nueva era y caracterizará la civilización y cultura venideras. Será la culminación del pasado y sembrará la simiente del futuro. El significado de esta declaración reside en el hecho de que, telepáticamente, y apoyado por toda la fuerza de la Jerarquía, más la potencia de Quienes tienen la misión de expresar la Voluntad de Dios (y más adelante complementada por la Jerarquía, dirigida por el Cristo), el Instructor del Mundo, por derecho [i481] propio, hará ciertas declaraciones y utilizará cierta fórmula de palabras, que crearán el núcleo de la forma mental, y presentará el anteproyecto sobre el cual se desarrollará la nueva era. Para este momento se preparan, desde hace tiempo, el pensamiento y los planes de los aspirantes iluminados del mundo, algunos conscientes, pero mayormente inconscientemente. Con sus esfuerzos proporcionan el conjunto de sustancia mental que será afectada por el próximo pronunciamiento. El Cristo le dará adecuada forma para la actividad creadora del nuevo grupo de servidores del mundo, que actúan en todas las naciones, religiones y grupos: social, económico y político.
Los pronunciamientos del Cristo estarán incluidos en ciertas estrofas, de las cuales las ya dadas, son una pequeña parte. Sólo Él puede emplear estas Palabras de Poder en forma apropiada y con el debido significado y énfasis; únicamente puede darse a la humanidad una paráfrasis inadecuada de ciertas frases, contenidas en tal pronunciamiento, que se podrá utilizar exclusivamente cuando la guerra haya terminada, y no antes. Esto significa que sólo pueden ser utilizadas cuando Alemania y el Japón estén bajo el control de las Naciones Aliadas, a través de las cuales la Jerarquía ha estado actuando. Ello no quiere decir que se alcanzará paz completa, pero sí, el fin de toda lucha agresiva y resistencia organizada, lo cual traerá un período de relativa tranquilidad.
Permaneciendo en Su Propio Lugar, en un punto central de Asia, alejado de las multitudes y del contacto de la humanidad, el Cristo bendecirá al mundo, en el preciso momento del plenilunio de junio. Luego repetirá las últimas palabras o el Sermón del Buda, así como las Bienaventuranzas que pronunció en la Tierra, de errónea e inadecuada traducción, basada en el recuerdo de lo que dijo, y no dictadas directamente por Él. A estos dos Mensajes el Cristo agregará uno nuevo, imbuido de poder para el futuro. Se empleará la parte de lo que Él ha dicho, en la cual pueden participar los hombres durante muchos años, en vez de las dos estrofas de la Gran Invocación, utilizadas durante nueve años.
[i482] Respaldando al Cristo Se halla hoy, intensamente enfocada, la Jerarquía, la Cual Se prepara para un gran acto de colaboración espiritual, en el momento del plenilunio de Géminis. Junto con Él los miembros de la Jerarquía invocarán a un grupo de Fuerzas [e399] espirituales, a las que (a falta de nombre más adecuado) llamaremos Fuerzas de Reconstrucción.
Les pido que mantengan presente con claridad los tres grupos de energías espirituales que entran en actividad en los tres plenilunios de Aries, Tauro y Géminis, los cuales ayudarán a la humanidad en su tarea principal de reconstruir un mundo nuevo y mejor.
Las Fuerzas de Restauración, que actuarán para restablecer la moral y la salud psicológica, complementarán así la resurrección de la humanidad sobre ese ciclo de muerte por el cual ha pasado. El principal objetivo consiste en restaurar la condición mental de los hombres para encarar la vida con actitud sana y optimista. Estas fuerzas traerán una nueva civilización, que será precisamente el trabajo creador del hombre.
Las Fuerzas de Iluminación. Cuando éstas afluyan a la Tierra, producirán la clara comprensión del Plan que la Jerarquía desea ver realizado; revelarán los asuntos involucrados en su secuencia correcta y posible; darán al pensamiento humano un sentido de proporción, más la capacidad de apreciar los valores espirituales que deben determinar la política objetiva. Estas Fuerzas salvarán la cultura obtenida en el pasado (un pasado muerto y desaparecido, del cual poco se debe recuperar), y complementarán (sobre esas pocas culturas fundamentales del pasado) la nueva y mejor cultura, característica de la nueva era.
Las Fuerzas de Reconstrucción. Éstas darán entrada a una era de pronunciada actividad creadora, cuyo resultado será la reconstrucción del mundo tangible sobre nuevas líneas. Hará necesaria la destrucción total de las viejas formas. El Cristo pondrá en acción este gran grupo de Fuerzas en el plenilunio de Géminis, porque el centro de Su [i483] trabajo residirá definitivamente en el plano físico. Su tarea consistirá en precipitar a la manifestación lo que subjetivamente hizo posible el trabajo de las Fuerzas de Restauración y de Iluminación.
Se puede considerar que estas Fuerzas personifican y ponen de manifiesto el “nuevo materialismo”. Esta declaración merece ser considerada detenidamente. Al encarar las actividades del futuro proceso de reconstrucción, es esencial tener en cuenta que la materia y la sustancia, así como la fusión de las mismas en formas vivientes, son aspectos de la divinidad; la prostitución de la materia para fines egoístas y propósitos separatistas fue responsable del malestar que provocó el sufrimiento y el fracaso, así como del mal que ha caracterizado el curso del genero humano durante las épocas, y precipitó esta guerra mundial. Se le ofrece [e400] hoy a la humanidad una nueva oportunidad para construir sobre líneas más sólidas y constructivas, esa mejor civilización que sueñan quienes aman a sus semejantes, y lograr una nueva capacidad para manejar la sustancia. Si los hombres pueden demostrar la sabiduría adquirida, creando una forma que albergue el Espíritu de Resurrección y exprese la iluminación obtenida por la amarga experiencia del pasado, la humanidad resucitará nuevamente.
La oportunidad excepcional que enfrenta el Cristo, al acercarse Su gran Hora, es unificar, sintetizar e integrar todas estas Fuerzas, en una enorme y potente afluencia de energía espiritual. Estas energías abarcan las actividades del Espíritu de Resurrección, la inspiración del Buda, cuando este año imparta la fortaleza de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser; fuerza que Cristo mismo pondrá en movimiento, en respuesta al llamado invocador del nuevo grupo de servidores del mundo, de los hombres de buena voluntad y de la “intención masiva” de las masas inarticuladas. Es esencial que tratemos de comprender la unidad de este esfuerzo jerárquico.
La energía que traerá la restauración de la aspiración humana, el correcto idealismo y la fija intención humanitaria, [i484] procede de las Fuerzas de Restauración, puestas en acción este año, en el momento del plenilunio de Pascua, bajo la dirección de los Maestros de Sabiduría y bajo la supervisión del Cristo.
Se ocuparán de reorientar la psiquis humana y las inevitables consecuencias de esa reorientación -la adquisición de la visión que traerá el establecimiento de rectas relaciones humanas.
Esto será, en gran parte, el trabajo de la gente espiritual del mundo, los aspirantes, los discípulos activos y, en lo posible, los miembros y las personas espiritualmente orientadas, en las Iglesias y en los grupos humanitarios y esotéricos.
He denominado Fuerzas de Iluminación a la energía que conducirá a la actividad inteligente y al correcto planeamiento mental. Cuando se manifieste, el nuevo grupo de servidores del mundo tendrá la responsabilidad de dirigirlas. Entonces, gracias a los planes claros y precisos de los intelectuales del mundo y de los prominentes servidores humanitarios y raciales, será posible establecer los principios espirituales y las correctas relaciones cooperadoras, que deben caracterizar los asuntos humanos en el futuro. Si los planes se desarrollan tal como se desea, serán afectados los grandes sistemas educativos, las instituciones de difusión mundial y todos los medios dedicados a educar y dirigir el pensamiento público y a moldear la opinión pública.
La energía que he llamado Fuerzas de Reconstrucción será [e401] de aplicación más general y afectará a las masas humanas, mediante la acción de los hombres y mujeres de buena voluntad. He delineado aquí el plan de distribución de las tres grandes corrientes de energía divina, que entrarán en actividad en los tres plenilunios del corriente año; uno de ellos ya ha pasado y los otros dos llegarán:
La Energía de Restauración en este plenilunio de abril o de Pascua.
La Energía de Iluminación en este plenilunio de mayo o de Wesak.
La Energía de Reconstrucción en este plenilunio de junio o de Cristo.[i485] La Fuente de inspiración de estos agentes espirituales son: Primeramente, el Espíritu de Resurrección (un Ser extraplanetario); luego, el Señor del Mundo, actuando por intermedio del Buda y, finalmente, el Cristo Mismo. Los tres actuarán por medio de la Jerarquía, del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y de los hombres y mujeres de buena voluntad. Tal es el plan general propuesto por Quienes, con un propósito espiritual esclarecido, están hoy preparados para ayudar a la humanidad a pasar de la oscuridad a la luz, de lo irreal o lo real y de la muerte a la inmortalidad. Esta antiquísima plegaria llega hoy a su más profunda significación espiritual. La repetiré en el orden en que va adquiriendo hoy significado.
Condúcenos, oh Señor, de la muerte a la Inmortalidad,
De la oscuridad a la Luz,
De lo irreal a lo Real.
La belleza de esta síntesis y la maravilla de esta oportunidad, se evidencian a medida que estudiamos lo escrito y consideramos estos aspectos del plan divino. Grandes fuerzas, bajo una poderosa conducción espiritual, están preparadas para precipitarse sobre este mundo humano de caos, confusión, aspiración y perplejidad. Estos conjuntos de energías están preparados para enfocarse y distribuirse, mientras la Jerarquía se halla más cerca que nunca de la humanidad. El nuevo grupo de servidores del mundo está, asimismo, “atento a recibir directivas” en todos los países del mundo; sus miembros están unidos por el idealismo, sus objetivos humanitarios, su sensibilidad a la impresión espiritual, su unido propósito subjetivo, su amor a sus semejantes y por su dedicación al servicio abnegado. Los hombres y mujeres de buena voluntad residen en todas partes, dispuestos a ser guiados hacia la actividad constructiva y a convertirse en agentes (gradualmente entrenados e instruidos), a fin de establecer lo que hasta ahora – no ha existido verdaderamente, rectas relaciones humanas.[e402] Así, avanza la nueva oleada de vida desde el Ser más elevado de nuestro planeta, pasando por grupos graduados espirituales de hombres iluminados y perfectos, que actúan desde el aspecto interno de la vida, [i486] al mundo externo del diario vivir, donde hombres y mujeres reflexivos y humanitarios prestan servicio. El Plan está preparado para ser aplicado y complementado inteligentemente; los trabajadores existen, y el poder para trabajar es adecuado a la necesidad. Los tres plenilunios, de los cuales nos hemos ocupado, son simplemente tres momentos en el tiempo, a través de los cuales se liberará el poder necesario.
Aquí tienen, hermanos míos, un cuadro de las posibilidades. Lo presenté hoy, debido a la necesidad del mundo; es la base para un acercamiento sensato y optimista en el futuro; tenemos aquí la seguridad de que el mundo puede ser reconstruido, la acción constructiva puede emprenderse con éxito, la iluminación será crecientemente manifiesta y la humanidad resucitará de su desdichado pasado, al nuevo mundo de comprensión, tranquilidad, colaboración y renovado impulso espiritual.
Sin embargo, la tarea no será fácil y las energías espirituales que se liberarán evocarán inevitablemente oposición. El egoísmo y el odio, con sus efectos secundarios de codicia, crueldad y nacionalismo, no han muerto ni morirán por mucho tiempo. En el mundo de posguerra, estas condiciones deben ser ignoradas y el nuevo grupo de servidores del mundo y los hombres y mujeres de buena voluntad deben trabajar juntos por una educación más iluminada, una vida económica cooperativa y por rectas relaciones humanas, en todos los sectores de la experiencia humana; por una actividad política limpia, un servicio desinteresado y una religión mundial, que restablezca al Cristo en el lugar que Le corresponde en los corazones de los hombres, lo cual eliminará la pompa, el materialismo y la política de las Iglesias, y unificará la intención espiritual de todas las religiones en ambos hemisferios. Éste es un inmenso programa; pero el número de hombres y mujeres iluminados es también grande, y el poder de que disponen asegura el triunfo final de su idealismo espiritual.
La necesidad principal es poner a todas esas personas en relación más íntima, y dar los pasos necesarios para que comprendan que son parte integrante de un grupo de servidores mundiales, inteligentes y dirigidos, a la vez que [i487] libres para trabajar a su manera, en su propio lugar y en el campo elegido de servicio, considerando esta fase del trabajo como complementaria de las otras y como desarrollo del Plan divino, cuyo origen reside en la Jerarquía de Vidas espirituales. Su trabajo se desarrollará conscientemente bajo la guía directa del Cristo y Sus discípulos.
[e403] Se necesitará mucha paciencia, se cometerán muchos errores, habrá períodos de indecisión, de acción ineficaz y de profundo desaliento negativo. Los trabajadores tenderán a impacientarse y a veces la tarea les parecerá que exige demasiado y es muy difícil; hallarán que las fuerzas puestas son demasiado fuertes. Pero tras el trabajo de Reconstrucción a que debe hacer frente la humanidad, reside la potencia de la inevitable resurrección, la constante afluencia del pensamiento iluminado, dirigiendo la conciencia de la masa, más la creciente realización de que la humanidad no está sola, que los valores espirituales son los únicos reales y que la Jerarquía permanece inconmovible en Su fortaleza espiritual, firmemente orientada hacia la salvación del mundo y actuando bajo la dirección de Su Gran Guía divino, aunque humano, el Cristo. El Cristo ha pasado por todas las experiencias humanas y jamás nos ha abandonado; con Sus discípulos, los Maestros de la Sabiduría, se acerca década tras década. Cuando en la iniciación de la Ascensión dijo, “He aquí estoy con vosotros siempre hasta el fin de las edades”, no quiso dar una idea vaga y general de que ayudaría a la humanidad desde algún lugar distante, llamado “el Trono de Dios en el Cielo”. Lo que dijo quiso decir exactamente que permanece con nosotros. La realidad de Su presencia en la Tierra, en forma física, es conocida hoy por muchos cientos de miles de personas y, con el tiempo, será aceptada por millones.
Por lo tanto, hermanos míos, crean en la realidad del trabajo que deben realizar estas Grandes Potestades espirituales, invocadas durante estos plenilunios de Aries, Tauro y Géminis. Continúen la tarea de ayudar a la humanidad, difundir buena voluntad, establecer rectas relaciones humanas y restablecer con valor indomable, [i488] fe inquebrantable y firme convicción, la perspectiva, realmente espiritual, de que la humanidad no está sola.
Que la bendición del Cristo y de la Jerarquía sea con todos los verdaderos servidores, y los mantenga serenos en medio de la lucha.



