Pascua 1945
En este día recordamos la Resurrección -resurrección que se repite universal y eternamente. Deseo hablarles de Cristo, de Su obra, como Guía de la Jerarquía, y de la reconstrucción que la humanidad debe emprender y que la Jerarquía trata de impulsar en estos momentos. Se ha planeado un gran período de reconstrucción. Las dos palabras, alrededor de las cuales me propongo desarrollar mi tema son: Resurrección y Reconstrucción. Será una reconstrucción desarrollada por quienes conocen el significado de la resurrección, e implicará la resurrección de la humanidad mediante los intelectuales y las personas de buena voluntad. Los dos grupos -la Jerarquía y la Humanidad- deberán ponerse en más estrecha relación, lo cual es perfectamente posible si los seguidores de Cristo se dan cuenta de la oportunidad y asumen sus responsabilidades. Indicaré que cuando empleo la frase “los seguidores de Cristo”, me refiero a todos los que aman a sus semejantes, cualquiera sea su credo o religión. Únicamente sobre esta premisa básica podemos fundamentar un futuro pleno de esperanza.
No me interesa que quienes lean mis palabras, acepten o no la enseñanza esotérica sobre la existencia de una Jerarquía espiritual y planetaria, presidida por el Cristo, o si piensan en términos del Cristo y Sus discípulos. El reconocimiento esencial que pido, es que se considere como activo [i469] a este Gran Grupo de Seres Espirituales, generalmente reconocidos por todo el mundo y las grandes religiones. El punto de vista de los cristianos respecto al Cristo, está basado en lo que Él hizo por nosotros hace dos mil años, indicando simbólicamente el camino que debemos recorrer todos los aspirantes. Tal visión representa un Cristo en un vago y lejano cielo, inactivo y expectante, “descansando sobre Sus laureles”, sin hacer nada prácticamente hasta el momento en que los hijos [e389] de los hombres, de todas las razas y credos, lo aclamen como Salvador; esto lo hacen como individuos y representantes de la Iglesia cristiana organizada, lo cual es la imagen de un Cristo que escucha y observa, animado por la piedad y compasión, pero que habiendo hecho cuanto pudo, ahora espera que hagamos nuestra parte, siendo también imagen de aquel que espera ser aceptado teológicamente por toda la humanidad. En la mente estrecha del teólogo fundamentalista, Cristo aparece presidiendo un pacífico lugar llamado Cielo, en el cual son bienvenidos los elegidos; también se Lo ve destinando a un oscuro y eterno lugar de castigo a todos los que son conscientes de su propia integridad y responsabilidad espirituales, pero rehúsan congregarse en Iglesias organizadas y llevan una vida ociosa y pecaminosa. A esta vasta multitud -probablemente la mayoría- no les llega Su amor y compasión, permaneciendo inconmovible Su corazón. Al parecer Él no se preocupa de sí sufren eternamente o son aniquilados completamente.
Esto en verdad no puede ser así. Ninguna de estas imágenes es exacta o adecuada; son falsas en todo el sentido de la palabra.
Esto lo comprenden los pensadores más inteligentes del mundo. Desde el instante del Plenilunio de Géminis, que se celebra este año en la última semana de mayo, las iglesias de la Cristiandad deberán difundir un mensaje distinto si aspiran a satisfacer las necesidades de la humanidad y contribuyen así a la obra de reconstrucción que hay por delante. No pueden detener esta obra, pero las iglesias podrán ser ignoradas si demuestran la incapacidad de pensar con claridad y si no se liberan de su estrechez teológica.
Resurrección es la nota clave de la naturaleza, pero no la muerte. La muerte es la antecámara de la Resurrección. Resurrección da la clave del mundo de significados y es el tema [i470] fundamental de todas las religiones del mundo, pasadas, presentes y futuras. Resurrección del espíritu en el hombre, en todas las formas, en todos los reinos; es el objetivo de todo proceso evolutivo, lo cual significa liberarse del materialismo y del egoísmo. En tal resurrección, la evolución y la muerte son meras etapas preparatorias y familiares. La tónica y el mensaje dados por el Cristo, cuando estuvo la última vez en la tierra, fue Resurrección, pero fue tal la morbosidad del género humano y estaba tan envuelto por el espejismo y la ilusión, que permitió que se desviara la comprensión de Su muerte, en consecuencia, durante siglos, el énfasis fue puesto sobre la muerte y, únicamente en el día de Pascua o en los cementerios, se recuerda la Resurrección. Esto debe cambiar. Permitir que esta situación se perpetúe no ayuda a la comprensión progresiva de las verdades eternas. La Jerarquía trata ahora [e390] de producir este cambio, alterando así el acercamiento de la humanidad al mundo de lo invisible y a las realidades espirituales.
Sin embargo, antes de que la Jerarquía pudiera hacer algo, nuestra actual civilización debía morir. En el curso del siglo venidero, se develará el significado de la resurrección y la nueva era revelará su verdadera significación. El primer paso será el resurgimiento de la humanidad de la muerte de su civilización, de sus antiguas ideas y de sus modos de vida, el abandono de sus objetivos materialistas y su condenable egoísmo, y su progreso hacia la clara luz de la Resurrección. No hablo en términos simbólicos o místicos; me refiero a hechos, hechos tan reales e inminentes como el venidero ciclo de Conferencias, para los cuales los últimos doscientos años han preparado a la humanidad. Esta preparación ha culminado en la inquietud del siglo XX, y ha conducido a los horrores de esta guerra mundial, 1914-1945.
El verdadero trabajo del Ciclo de Conferencias, sobre el cual escribí anteriormente, se iniciará en San Francisco. Allí se preparará el terreno para los procesos que darán entrada a una era de relativa tranquilidad, lo cual abrirá la puerta de la oscura caverna del materialismo y apartará la piedra del sepulcro, en el que durante tanto tiempo [i471] ha estado yacente la humanidad. Luego se darán los pasos que conducirán a una vida nueva y mejor, que dará expresión al Espíritu de Resurrección. Estos hechos -a producirse muy pronto- son físicos, demostrándose como tales, si los discípulos del mundo reconocen lo que Cristo quiere, y si los hombres y mujeres de buena voluntad se preparan para responder a tales deseos.
Hablando simbólicamente, el primer paso, después del advenimiento del espíritu de Resurrección, será similar al que nos relata La Biblia. María, la mujer de dolores, de experiencia y de aspiración, simboliza (como siempre sucede en el simbolismo del mundo) el materialismo. La humanidad debe exclamar con ella: “Me han quitado a mi Señor y no sé dónde lo sepultaron”. Pero ella se lo preguntó al Señor Mismo, sin reconocerlo; sólo sentía su propia necesidad y desolación. Así debe ser nuevamente. La humanidad materialista, sufriente, encara el futuro con desesperación y agonía, porque tiene aún aspiraciones, pues debe surgir de la caverna de la materia y buscar a Cristo, y Lo hallará, pero al principio no Lo reconocerá, como tampoco el trabajo que intenta realizar. Las Iglesias materialistas -envueltas y sumergidas en sus conceptos teológicos, buscando poder político o posesiones, construyendo templos y catedrales, olvidando “el Templo de Dios, no hecho con las manos, eterno en los Cielos”-, se preocupan de los símbolos y no de la realidad. Ahora deben reconocer que el Señor [e391] no está con ellos; deben también salir, como María, a buscarlo nuevamente. Si lo hacen, con seguridad Lo encontrarán y volverán a ser Sus Mensajeros.
El hecho de la Resurrección será demostrado durante los próximos siglos. El Cristo viviente caminará entre los hombres y los guiará al Monte de la Ascensión. Pentecostés será una Verdad.
Todos los hombres estarán bajo la oleada de la inspiración proveniente de lo alto, y aunque hablen distintas lenguas, todos se comprenderán.
Clasificaré lo que tengo que decir, en dos partes: [i472]
El Trabajo de Cristo en la Actualidad.
El Próximo Trabajo de Reconstrucción.Ambas imparten las mismas ideas básicas, de manera que se complementan; proclaman el hecho de que todo lo que nos concierne, tiene lugar en la Tierra, de acuerdo con los anteproyectos que guían al trabajo de Cristo (cuando empleo las palabras “nos concierne”, me refiero a las reacciones: física, emocional y mental del hombre). Proclaman el hecho de que todo estado de conciencia está enraizado dentro de la humanidad y que todos son hechos reales aquí y ahora, si sólo los hombres lo supieran; proclaman además la verdad de que Cristo nunca nos ha abandonado por un cielo lejano y nebuloso, sino que permanece cerca nuestro; proclaman que Su interés, Su ardua tarea en beneficio nuestro y las actividades de Sus discípulos activos, los Maestros de Sabiduría y los Señores de Compasión, se hallan también con nosotros, aquí y ahora; proclaman que no estamos solos, sino que las Fuerzas de la Luz y del Esclarecimiento están en constante actividad; que se movilizan las fuerzas y la sabiduría de Quienes saben, para ayudar al género humano y que nada puede detenerlas, ni impedir tampoco el contacto entre el Centro de aspirantes inteligentes, la humanidad, y el grupo espiritual interno, la Jerarquía.
El Trabajo de Cristo en la Actualidad
No olviden un punto importante. La Jerarquía misma es la consecuencia de la actividad y de la aspiración de la humanidad, y ha sido creada por ésta. Sus miembros son seres humanos que han vivido, sufrido, fracasado, realizado, triunfado, soportado la muerte y pasado por la experiencia de la resurrección. Son de la misma naturaleza de quienes hoy luchan con los procesos de desintegración, pero que, a pesar de todo, llevan en sí la simiente de la resurrección. Los miembros de la Jerarquía conocieron y dominaron todos los estados de conciencia; los dominaron como hombres, garantizando así a la humanidad la misma realización máxima. Tenemos la tendencia a considerar a los miembros de la [e392] Jerarquía [i473] como radicalmente distintos de la humanidad, olvidando que la Jerarquía es una comunidad de hombres triunfantes que se sometieron anteriormente a los fuegos purificadores del diario vivir, trabajaron por su propia salvación como hombres y mujeres del mundo, comerciantes, marido y mujer, y como agricultores y gobernantes; por lo tanto, conocen la vida en todas sus fases y graduaciones. Superaron las experiencias de la vida. Su Gran Maestro es Cristo; pasaron por las iniciaciones del nuevo nacimiento, del bautismo, de la transfiguración, de la crucifixión final y la resurrección. Pero continúan siendo hombres; se diferencian de Cristo en que Éste, el primero de nuestra humanidad que alcanzó la divinidad, el Primogénito de una gran familia de hermanos (según lo expresa San Pablo), el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres, fue considerado tan puro, tan santo y tan iluminado, que se le permitió personificar para nosotros, el gran principio cósmico del amor; de esta manera, Él reveló, por primera vez, la naturaleza del corazón de Dios.
Por lo tanto, estos hombres perfectos existen. Son algo más que hombres, porque el espíritu divino en Ellos registra todos los estados de conciencia y de percepción -subhumana, humana y superhumana. Este desenvolvimiento incluyente les permite trabajar con los hombres, ponerse en contacto con la humanidad cuando es necesario, y saber cómo guiamos al pasar las fases de la resurrección.
Es innecesario extendernos aquí, acerca del mundo al que Ellos tratan de ayudar y salvar. Los verdaderos pensadores conocen el estado actual de la humanidad. Devastación, crucifixión, masacre y muerte, predominan; tristeza, dolor, desilusión y pesimismo condicionan el pensamiento y las reacciones de millones de seres; mientras que la situación de las masas, indefensas e irreflexivas, ha llegado a un inconcebible sufrimiento. La ignorancia, la incomprensión y el egoísmo de los hombres, en todas partes, especialmente en los países que escaparon a los estragos de la guerra, agravan la situación. No obstante, la Jerarquía encara hoy con serenidad y confianza Su ardua tarea.
Voy a ocuparme de un aspecto del trabajo y de la actitud de la Jerarquía, que puede ser motivo de incomprensión [i474] para los que tienen visión y (si así puedo describirlo) un corazón oprimido, aunque amoroso. Me refiero a la actitud asumida por la Jerarquía durante los años de guerra. Esta actitud dio lugar a críticas. Permítanme ser explícito y además introducir la ecuación tiempo. Bien puedo hacerlo, porque mediante mis escritos se ha afirmado y expuesto públicamente la posición de la Jerarquía.
En 1932 escribí una serie de folletos destinados a movilizar a los discípulos del mundo, titulados El Nuevo Grupo de Servidores [e393] del Mundo, y a incitar a los hombres y mujeres de buena voluntad a un esfuerzo final para despertar a la humanidad y hacerle ver la necesidad de cambiar. Traté de promover una limpieza general e inducir a los hombres a dar los pasos necesarios para evitar la guerra, que la Jerarquía veía cada día más cerca. De manera incomprensible y no soñada por el hombre común, las Fuerzas del Mal surgían poderosamente de su antigua guarida, tratando de descubrir a quienes podían moldear y obsesar, para llevar así más rápidamente a la humanidad hacia el desastre. Las fuerzas del mal hallaron en todos los países mentes receptivas a sus impulsos malignos, y descubrieron también que era posible tomar posesión de dos países, Alemania y Japón y, en menor medida, de Italia.
La Jerarquía, previendo esto, intentó contrarrestar dichos esfuerzos; apeló a las personas de mente espiritual del mundo; su llamado llegó a millones de seres y culminó, en mayo de 1936, con un esfuerzo planetario donde se empleó la Gran Invocación en vasta escala, en la mayoría de los países del mundo. Esta obra de amor continuo durante tres años. La Jerarquía se esforzó por salvar a la humanidad y hacer ver a los hombres el inminente peligro que se cernía sobre ellos; trató de detener el egoísmo humano y de dar una nueva orientación a los valores espirituales y así impedir la guerra. Sus esfuerzos fracasaron. Los hombres y mujeres de buena voluntad y las personas de Tendencia Espirituales fueron incapaces de apreciar la verdadera naturaleza del inminente peligro. Algunos se dieron cuenta e hicieron cuanto pudieron; pocos trabajaron esforzadamente, confiados en la sabiduría [i475] de los que sabían, y les pidieron ayuda; la mayoría se sintió perturbada y preocupada, pero ninguno de ellos comprendió suficientemente el doble peligro que enfrentaba a la humanidad: el peligro que surgía del egoísmo y la codicia humanos, más el peligro que se acercaba a la tierra, debido a las fuerzas combinadas del mal. Estas fuerzas estaban organizadas por seres de la más maligna y experta experiencia; se habían preparado para obsesar y luego dominar al negativo pueblo alemán, regido por un grupo da hombres de tan positivo egoísmo y agresivo espíritu materialista, que fácilmente podían convertirse en agentes de las fuerzas subjetivas del mal.
En septiembre de 1939, la suprema malignidad se desató en la Tierra. Debido a que la Jerarquía no pudo ni quiso infringir el libre albedrío humano, se manifestó el mal que la humanidad misma había engendrado, apareciendo algo a lo cual algunas naciones e individuos respondieron; así se inició la segunda guerra mundial. El mal desenfrenado tomó posesión de la Tierra, valiéndose de las naciones del Eje, y los alemanes invadieron Polonia. Este país fue el receptor del primer impacto, debido a su egoísmo [e394] nacional, la supresión de las clases inferiores, la exaltación de una aristocracia de mentalidad fascista y su odio a los judíos. Las Naciones Aliadas empezaron entonces a organizarse lentamente bajo la inspiración de las Fuerzas de la Luz. Se desaté la guerra.
Bajo estas circunstancias, ¿qué podía hacer la Jerarquía? A la humanidad se le dio plena oportunidad para evitar que el mal descendiera a la manifestación. Los dirigentes y los humanitarios proclamaron la necesidad de reformas. ¿A qué bando debía apoyar e influir la Jerarquía? ¿Debía tomar partido o mantenerse apartada y adoptar la posición del que mira, el observador? ¿Debía mantenerse por encima de los actos de la humanidad y esperar a qué se decidiera la batalla? ¿Debía ajustarse a las ideas sentimentales del público religioso y hablar sólo de paz, cuando no había paz, y adoptar la actitud negativa [i476] de amor a todos los pueblos, mientras el odio se extendía desenfrenado sobre la Tierra?
Recuerden que si esta guerra se pareciera a otras guerras, ocurridas en el transcurso de los siglos, y fuera simplemente la lucha entre grupos humanos y naciones, la Jerarquía hubiera permanecido al margen del conflicto y dejado al género humano decidir la victoria, en mérito de los bandos en lucha. Pero esta vez algo más estaba involucrado, y la Jerarquía lo sabía. Esta guerra no sólo ha sido un conflicto agresor entre naciones, o de odio entre los exponentes de ideologías antagónicas, sino algo mucho más serio. La Jerarquía sabía qué fuerzas extremadamente poderosas se aprovechaban de la estupidez humana, a fin de entrometerse en los asuntos humanos, y qué poderosos grupos de seres malignos estaban organizados para explotar la situación mundial existente. Sabía también que la combinación del antiguo mal con el egoísmo de los hombres sería inevitablemente demasiado fuerte, aún para las Naciones Aliadas, si no recibían ayuda para enfrentar a las Potencias del Eje y a los Señores del Mal, que surgieron de su guarida. La Jerarquía se puso del lado de las Naciones Aliadas y lo hizo saber. Decidido esto, se tomaron medidas físicas precisas para ayudar a las fuerzas de la Luz; se escogieron cuidadosamente los hombres y dirigentes, y los discípulos elegidos fueron puestos en posiciones de poder y autoridad. Los dirigentes de las Naciones Aliadas y sus ejércitos, no son hombres sin Dios como los de las Potencias del Eje, son hombres de rectitud y propósitos espirituales y humanitarios, por lo tanto, capaces de trabajar, consciente e inconscientemente, bajo la inspiración de la Jerarquía. Esto ha quedado ampliamente demostrado. En virtud de esta decisión de la Jerarquía, el Cristo se convirtió automáticamente en Guía de estas Fuerzas.
El trabajo del Cristo ha sido grandemente entorpecido por el dulce sentimentalismo de los cristianos irreflexivos y por los [e395] bien intencionados, pero a menudo ignorantes pacifistas. Ambos grupos hubieran sacrificado el porvenir de la humanidad con simples métodos de “no ofender”, “ser bondadosos” o de tomar medidas suaves. Las fuerzas del mal que acechan hoy al mundo, no entienden [i477] tales medidas. El grito de tales personas de que “Dios ama a todos los hombres” es verdad, y lo será eternamente, siendo uno de los hechos inalterables de la existencia misma. Dios ama, sin diferencias y sin tener en cuenta la raza o el credo. Para tan Grande Vida nada importa más que la humanidad y su perfeccionamiento, porque de la humanidad depende la salvación de todos los reinos de la naturaleza. Pero tal afirmación (hecha en tiempo y espacio, en lo que al aspecto forma concierne, y no al espíritu del hombre) es con frecuencia engañosa y las personas sencillas olvidan que el Cristo dijo: “El que no está conmigo está contra mí”.
Los hombres tampoco comprenden el poder del pensamiento, manejado por Quienes trabajan con el Cristo y regidos por Él. El pensamiento es energía divina pura, impersonal y, como la del Sol, se derrama igualmente sobre los dignos y los indignos, a no ser que esté dirigida definida y deliberadamente. La Jerarquía se ha visto frente al problema y a la necesidad de evitar que la energía mental, pura e impersonal, llegue a las filas de quienes luchan contra la libertad humana; porque tal energía estimula las mentes y los procesos mentales de los buenos así como de los malos. Este peligro fue contrarrestado deliberadamente, dirigiendo Su pensamiento a las fuerzas que luchaban a las órdenes de los conductores de las Naciones Aliadas y poniéndose abiertamente de parte de las rectas relaciones humanas. No se atrevieron a obrar de otra manera, porque en su lugar y circunstancias, los líderes de las fuerzas del mal demostraron ser más sagaces y calculadores que quienes luchaban en favor de la libertad humana. Los bondadosos, bienintencionados, pero ignorantes pensadores cristianos, pasan por alto esta distinción y necesidad.
El trabajo del Cristo, en relación con la guerra, ha sido también entorpecido por negociantes de todas las naciones, especialmente en los países neutrales que se beneficiaron con la guerra, como también con las grandes empresas de muchos países, enfocadas en grupos financieros en toda nación poderosa, particularmente en los Estados Unidos. El Cristo ha sido también entorpecido por individuos que [i478] explotan el sufrimiento de la humanidad para su provecho.
Por lo tanto, cuando estalló la guerra y la humanidad decidió luchar, y las fuerzas del mal se desataron sobre nuestro planeta, la Jerarquía cesó en Sus esfuerzos para traer paz; por medio de la buena voluntad, y Se puso abiertamente del lado de los que luchaban para hacer retroceder a su lugar de origen a las fuerzas [e396] del mal y derrotar a las naciones del Eje. A causa de esta decisión de la Jerarquía, los irreflexivos pretenden que las afirmaciones de los que representan a la Jerarquía en la Tierra, son contradictorias y que Sus acciones no son compatibles con las ideas preconcebidas sobre cómo debería demostrarse el amor. Durante los últimos cinco años, los esfuerzos del Cristo y los de Sus seguidores, los Maestros de Sabiduría, fueron dirigidos a clarificar en las mentes de los hombres los verdaderos hechos para indicar la correcta acción a seguir y a unificar la política interaliada. Se ocuparon de agrupar a los hombres de buena voluntad de todo el mundo, en preparación para el Ciclo de Conferencias y los reajustes mundiales que se avecinan. Trataron de proteger a los que sufren, organizando métodos de socorro, inspirando a las mentes de los jefes de los ejércitos, e incitando a la opinión pública a tomar esas medidas que, con el tiempo, traerán rectas relaciones humanas. Temporariamente, se ha dejado a los pueblos alemán y japonés librados a su destino y entregados a merced de las fuerzas del mal. El presente desastre en Alemania es el testimonio de lo que el mal puede traer a quienes lo siguen. Además de los métodos de fortalecer a las Fuerzas de la Luz y de sacar a la humanidad del mal que ha descendido sobre ella, la Jerarquía Se dedicó a actividades que no pueden ser reveladas, porque se relacionan con la manipulación de las fuerzas subjetivas del mal. Podemos apreciar la potencia de tales fuerzas por el largo período que ha durado la guerra y también por el hecho de que dos naciones hayan sido capaces de resistir, hasta hace unos meses, a un mundo entero de Naciones Aliadas contra ellas. Esto, en sí mismo, es un hecho notable y testifica [i479] la fortaleza del mal, objetivo y subjetivo, que trató de dominar al género humano. Si la Jerarquía no Se hubiera puesto del lado de las Naciones Aliadas, apoyándolas con todo el poder de Su pensamiento, la victoria estaría aún muy lejos. Hoy ya está casi en nuestras manos.
Es un error creer, como algunos lo hacen, que la tendencia principal del trabajo del Cristo reside en la Iglesia y en las religiones mundiales. Lógicamente trabaja por ese medio cuando las condiciones lo permiten y si hay un núcleo viviente de verdadera espiritualidad en ellas, o cuando el llamado invocador es suficientemente poderoso para llegar hasta Él; utiliza todos los canales posibles por los cuales puede expandirse la conciencia del hombre y lograrse la correcta orientación. Es, por lo tanto, más correcto decir que actúa como Instructor del Mundo y que las Iglesias no son más que uno de los medios de enseñanza que Él utiliza. Todo cuanto ilumina las mentes de los hombres, toda divulgación que tiende a establecer rectas relaciones, humanas, todos los medios de adquirir verdadero conocimiento, todos los métodos de [e397] transmutar el conocimiento en sabiduría y comprensión, todo cuanto expande la conciencia de la humanidad, todos los estados subhumanos de percepción y sensibilidad, todo lo que disipa el espejismo y la ilusión, todo lo que rompe la cristalización y perturba las condiciones estáticas, son actividades realistas del sector interno de la Jerarquía, que Él supervisa. El Cristo está limitado por la calidad y calibre de la invocación humana, que a su vez está condicionada por la etapa de evolución alcanzada.
En la Edad Media, y anterior a ésta, las Iglesias y las Escuelas de Filosofía proveyeron las principales avenidas para la actividad del Cristo, pero hoy no es así. Las Iglesias y la religión organizada harían bien en recordarlo. El Cristo ha transferido Su énfasis y atención hacia dos nuevos campos de esfuerzo: primero, al campo de la educación mundial y, segundo, a la esfera de la complementación inteligente de esas actividades regidas por el departamento de gobierno, en sus tres aspectos: estatal, político y legislativo. El pueblo empieza a darse cuenta de la importancia y [i480] la responsabilidad de los gobiernos; por lo tanto, la Jerarquía comprende que antes que el ciclo de la verdadera democracia (como ya existe, y se demostrará con el tiempo) pueda venir a la existencia, es imperativamente necesaria la educación de las masas sobre la cooperación estatal en la estabilización económica, mediante la participación equitativa y la limpia interacción política. La larga separatividad entre la religión y la política debe terminar; esto puede ocurrir ahora, gracias al alto nivel de inteligencia de las masas humanas, y al hecho de que la ciencia ha acercado tanto a los hombres, que lo que ocurre en lejanos lugares de la superficie de la Tierra despierta el interés general en pocos minutos. Tiempo y espacio están hoy anulados.
El Próximo Trabajo de Reconstrucción
Me he referido al plenilunio de Géminis como la “Oportunidad Excepcional de Cristo”. (La Reaparición de Cristo, Capítulo II). Qué implica exactamente esta afirmación, no estoy autorizado para revelarlo, pero puedo arrojar alguna luz sobre un aspecto de ella. Ha sido por mucho tiempo una leyenda (¿Y quién puede decir que no es una realidad?), de que en cada plenilunio de Géminis el Cristo repite y predica al mundo el último Mensaje del Buda (a los corazones y las mentes de los hombres), vinculando así la plena iluminación de la Era precristiana, más la sabiduría del Buda, al ciclo de distribución de la Energía del amor, de la cual el Cristo es responsable.
Este año, el mensaje del pasado y del presente será ampliado, realzado y complementado, mediante la enunciación de una nueva [e398] nota, palabra o tema, que distinguirá a la nueva era y caracterizará la civilización y cultura venideras. Será la culminación del pasado y sembrará la simiente del futuro. El significado de esta declaración reside en el hecho de que, telepáticamente, y apoyado por toda la fuerza de la Jerarquía, más la potencia de Quienes tienen la misión de expresar la Voluntad de Dios (y más adelante complementada por la Jerarquía, dirigida por el Cristo), el Instructor del Mundo, por derecho [i481] propio, hará ciertas declaraciones y utilizará cierta fórmula de palabras, que crearán el núcleo de la forma mental, y presentará el anteproyecto sobre el cual se desarrollará la nueva era. Para este momento se preparan, desde hace tiempo, el pensamiento y los planes de los aspirantes iluminados del mundo, algunos conscientes, pero mayormente inconscientemente. Con sus esfuerzos proporcionan el conjunto de sustancia mental que será afectada por el próximo pronunciamiento. El Cristo le dará adecuada forma para la actividad creadora del nuevo grupo de servidores del mundo, que actúan en todas las naciones, religiones y grupos: social, económico y político.
Los pronunciamientos del Cristo estarán incluidos en ciertas estrofas, de las cuales las ya dadas, son una pequeña parte. Sólo Él puede emplear estas Palabras de Poder en forma apropiada y con el debido significado y énfasis; únicamente puede darse a la humanidad una paráfrasis inadecuada de ciertas frases, contenidas en tal pronunciamiento, que se podrá utilizar exclusivamente cuando la guerra haya terminada, y no antes. Esto significa que sólo pueden ser utilizadas cuando Alemania y el Japón estén bajo el control de las Naciones Aliadas, a través de las cuales la Jerarquía ha estado actuando. Ello no quiere decir que se alcanzará paz completa, pero sí, el fin de toda lucha agresiva y resistencia organizada, lo cual traerá un período de relativa tranquilidad.
Permaneciendo en Su Propio Lugar, en un punto central de Asia, alejado de las multitudes y del contacto de la humanidad, el Cristo bendecirá al mundo, en el preciso momento del plenilunio de junio. Luego repetirá las últimas palabras o el Sermón del Buda, así como las Bienaventuranzas que pronunció en la Tierra, de errónea e inadecuada traducción, basada en el recuerdo de lo que dijo, y no dictadas directamente por Él. A estos dos Mensajes el Cristo agregará uno nuevo, imbuido de poder para el futuro. Se empleará la parte de lo que Él ha dicho, en la cual pueden participar los hombres durante muchos años, en vez de las dos estrofas de la Gran Invocación, utilizadas durante nueve años.
[i482] Respaldando al Cristo Se halla hoy, intensamente enfocada, la Jerarquía, la Cual Se prepara para un gran acto de colaboración espiritual, en el momento del plenilunio de Géminis. Junto con Él los miembros de la Jerarquía invocarán a un grupo de Fuerzas [e399] espirituales, a las que (a falta de nombre más adecuado) llamaremos Fuerzas de Reconstrucción.
Les pido que mantengan presente con claridad los tres grupos de energías espirituales que entran en actividad en los tres plenilunios de Aries, Tauro y Géminis, los cuales ayudarán a la humanidad en su tarea principal de reconstruir un mundo nuevo y mejor.
Las Fuerzas de Restauración, que actuarán para restablecer la moral y la salud psicológica, complementarán así la resurrección de la humanidad sobre ese ciclo de muerte por el cual ha pasado. El principal objetivo consiste en restaurar la condición mental de los hombres para encarar la vida con actitud sana y optimista. Estas fuerzas traerán una nueva civilización, que será precisamente el trabajo creador del hombre.
Las Fuerzas de Iluminación. Cuando éstas afluyan a la Tierra, producirán la clara comprensión del Plan que la Jerarquía desea ver realizado; revelarán los asuntos involucrados en su secuencia correcta y posible; darán al pensamiento humano un sentido de proporción, más la capacidad de apreciar los valores espirituales que deben determinar la política objetiva. Estas Fuerzas salvarán la cultura obtenida en el pasado (un pasado muerto y desaparecido, del cual poco se debe recuperar), y complementarán (sobre esas pocas culturas fundamentales del pasado) la nueva y mejor cultura, característica de la nueva era.
Las Fuerzas de Reconstrucción. Éstas darán entrada a una era de pronunciada actividad creadora, cuyo resultado será la reconstrucción del mundo tangible sobre nuevas líneas. Hará necesaria la destrucción total de las viejas formas. El Cristo pondrá en acción este gran grupo de Fuerzas en el plenilunio de Géminis, porque el centro de Su [i483] trabajo residirá definitivamente en el plano físico. Su tarea consistirá en precipitar a la manifestación lo que subjetivamente hizo posible el trabajo de las Fuerzas de Restauración y de Iluminación.
Se puede considerar que estas Fuerzas personifican y ponen de manifiesto el “nuevo materialismo”. Esta declaración merece ser considerada detenidamente. Al encarar las actividades del futuro proceso de reconstrucción, es esencial tener en cuenta que la materia y la sustancia, así como la fusión de las mismas en formas vivientes, son aspectos de la divinidad; la prostitución de la materia para fines egoístas y propósitos separatistas fue responsable del malestar que provocó el sufrimiento y el fracaso, así como del mal que ha caracterizado el curso del genero humano durante las épocas, y precipitó esta guerra mundial. Se le ofrece [e400] hoy a la humanidad una nueva oportunidad para construir sobre líneas más sólidas y constructivas, esa mejor civilización que sueñan quienes aman a sus semejantes, y lograr una nueva capacidad para manejar la sustancia. Si los hombres pueden demostrar la sabiduría adquirida, creando una forma que albergue el Espíritu de Resurrección y exprese la iluminación obtenida por la amarga experiencia del pasado, la humanidad resucitará nuevamente.
La oportunidad excepcional que enfrenta el Cristo, al acercarse Su gran Hora, es unificar, sintetizar e integrar todas estas Fuerzas, en una enorme y potente afluencia de energía espiritual. Estas energías abarcan las actividades del Espíritu de Resurrección, la inspiración del Buda, cuando este año imparta la fortaleza de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser; fuerza que Cristo mismo pondrá en movimiento, en respuesta al llamado invocador del nuevo grupo de servidores del mundo, de los hombres de buena voluntad y de la “intención masiva” de las masas inarticuladas. Es esencial que tratemos de comprender la unidad de este esfuerzo jerárquico.
La energía que traerá la restauración de la aspiración humana, el correcto idealismo y la fija intención humanitaria, [i484] procede de las Fuerzas de Restauración, puestas en acción este año, en el momento del plenilunio de Pascua, bajo la dirección de los Maestros de Sabiduría y bajo la supervisión del Cristo.
Se ocuparán de reorientar la psiquis humana y las inevitables consecuencias de esa reorientación -la adquisición de la visión que traerá el establecimiento de rectas relaciones humanas.
Esto será, en gran parte, el trabajo de la gente espiritual del mundo, los aspirantes, los discípulos activos y, en lo posible, los miembros y las personas espiritualmente orientadas, en las Iglesias y en los grupos humanitarios y esotéricos.
He denominado Fuerzas de Iluminación a la energía que conducirá a la actividad inteligente y al correcto planeamiento mental. Cuando se manifieste, el nuevo grupo de servidores del mundo tendrá la responsabilidad de dirigirlas. Entonces, gracias a los planes claros y precisos de los intelectuales del mundo y de los prominentes servidores humanitarios y raciales, será posible establecer los principios espirituales y las correctas relaciones cooperadoras, que deben caracterizar los asuntos humanos en el futuro. Si los planes se desarrollan tal como se desea, serán afectados los grandes sistemas educativos, las instituciones de difusión mundial y todos los medios dedicados a educar y dirigir el pensamiento público y a moldear la opinión pública.
La energía que he llamado Fuerzas de Reconstrucción será [e401] de aplicación más general y afectará a las masas humanas, mediante la acción de los hombres y mujeres de buena voluntad. He delineado aquí el plan de distribución de las tres grandes corrientes de energía divina, que entrarán en actividad en los tres plenilunios del corriente año; uno de ellos ya ha pasado y los otros dos llegarán:
La Energía de Restauración en este plenilunio de abril o de Pascua.
La Energía de Iluminación en este plenilunio de mayo o de Wesak.
La Energía de Reconstrucción en este plenilunio de junio o de Cristo.[i485] La Fuente de inspiración de estos agentes espirituales son: Primeramente, el Espíritu de Resurrección (un Ser extraplanetario); luego, el Señor del Mundo, actuando por intermedio del Buda y, finalmente, el Cristo Mismo. Los tres actuarán por medio de la Jerarquía, del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y de los hombres y mujeres de buena voluntad. Tal es el plan general propuesto por Quienes, con un propósito espiritual esclarecido, están hoy preparados para ayudar a la humanidad a pasar de la oscuridad a la luz, de lo irreal o lo real y de la muerte a la inmortalidad. Esta antiquísima plegaria llega hoy a su más profunda significación espiritual. La repetiré en el orden en que va adquiriendo hoy significado.
Condúcenos, oh Señor, de la muerte a la Inmortalidad,
De la oscuridad a la Luz,
De lo irreal a lo Real.
La belleza de esta síntesis y la maravilla de esta oportunidad, se evidencian a medida que estudiamos lo escrito y consideramos estos aspectos del plan divino. Grandes fuerzas, bajo una poderosa conducción espiritual, están preparadas para precipitarse sobre este mundo humano de caos, confusión, aspiración y perplejidad. Estos conjuntos de energías están preparados para enfocarse y distribuirse, mientras la Jerarquía se halla más cerca que nunca de la humanidad. El nuevo grupo de servidores del mundo está, asimismo, “atento a recibir directivas” en todos los países del mundo; sus miembros están unidos por el idealismo, sus objetivos humanitarios, su sensibilidad a la impresión espiritual, su unido propósito subjetivo, su amor a sus semejantes y por su dedicación al servicio abnegado. Los hombres y mujeres de buena voluntad residen en todas partes, dispuestos a ser guiados hacia la actividad constructiva y a convertirse en agentes (gradualmente entrenados e instruidos), a fin de establecer lo que hasta ahora – no ha existido verdaderamente, rectas relaciones humanas.[e402] Así, avanza la nueva oleada de vida desde el Ser más elevado de nuestro planeta, pasando por grupos graduados espirituales de hombres iluminados y perfectos, que actúan desde el aspecto interno de la vida, [i486] al mundo externo del diario vivir, donde hombres y mujeres reflexivos y humanitarios prestan servicio. El Plan está preparado para ser aplicado y complementado inteligentemente; los trabajadores existen, y el poder para trabajar es adecuado a la necesidad. Los tres plenilunios, de los cuales nos hemos ocupado, son simplemente tres momentos en el tiempo, a través de los cuales se liberará el poder necesario.
Aquí tienen, hermanos míos, un cuadro de las posibilidades. Lo presenté hoy, debido a la necesidad del mundo; es la base para un acercamiento sensato y optimista en el futuro; tenemos aquí la seguridad de que el mundo puede ser reconstruido, la acción constructiva puede emprenderse con éxito, la iluminación será crecientemente manifiesta y la humanidad resucitará de su desdichado pasado, al nuevo mundo de comprensión, tranquilidad, colaboración y renovado impulso espiritual.
Sin embargo, la tarea no será fácil y las energías espirituales que se liberarán evocarán inevitablemente oposición. El egoísmo y el odio, con sus efectos secundarios de codicia, crueldad y nacionalismo, no han muerto ni morirán por mucho tiempo. En el mundo de posguerra, estas condiciones deben ser ignoradas y el nuevo grupo de servidores del mundo y los hombres y mujeres de buena voluntad deben trabajar juntos por una educación más iluminada, una vida económica cooperativa y por rectas relaciones humanas, en todos los sectores de la experiencia humana; por una actividad política limpia, un servicio desinteresado y una religión mundial, que restablezca al Cristo en el lugar que Le corresponde en los corazones de los hombres, lo cual eliminará la pompa, el materialismo y la política de las Iglesias, y unificará la intención espiritual de todas las religiones en ambos hemisferios. Éste es un inmenso programa; pero el número de hombres y mujeres iluminados es también grande, y el poder de que disponen asegura el triunfo final de su idealismo espiritual.
La necesidad principal es poner a todas esas personas en relación más íntima, y dar los pasos necesarios para que comprendan que son parte integrante de un grupo de servidores mundiales, inteligentes y dirigidos, a la vez que [i487] libres para trabajar a su manera, en su propio lugar y en el campo elegido de servicio, considerando esta fase del trabajo como complementaria de las otras y como desarrollo del Plan divino, cuyo origen reside en la Jerarquía de Vidas espirituales. Su trabajo se desarrollará conscientemente bajo la guía directa del Cristo y Sus discípulos.
[e403] Se necesitará mucha paciencia, se cometerán muchos errores, habrá períodos de indecisión, de acción ineficaz y de profundo desaliento negativo. Los trabajadores tenderán a impacientarse y a veces la tarea les parecerá que exige demasiado y es muy difícil; hallarán que las fuerzas puestas son demasiado fuertes. Pero tras el trabajo de Reconstrucción a que debe hacer frente la humanidad, reside la potencia de la inevitable resurrección, la constante afluencia del pensamiento iluminado, dirigiendo la conciencia de la masa, más la creciente realización de que la humanidad no está sola, que los valores espirituales son los únicos reales y que la Jerarquía permanece inconmovible en Su fortaleza espiritual, firmemente orientada hacia la salvación del mundo y actuando bajo la dirección de Su Gran Guía divino, aunque humano, el Cristo. El Cristo ha pasado por todas las experiencias humanas y jamás nos ha abandonado; con Sus discípulos, los Maestros de la Sabiduría, se acerca década tras década. Cuando en la iniciación de la Ascensión dijo, “He aquí estoy con vosotros siempre hasta el fin de las edades”, no quiso dar una idea vaga y general de que ayudaría a la humanidad desde algún lugar distante, llamado “el Trono de Dios en el Cielo”. Lo que dijo quiso decir exactamente que permanece con nosotros. La realidad de Su presencia en la Tierra, en forma física, es conocida hoy por muchos cientos de miles de personas y, con el tiempo, será aceptada por millones.
Por lo tanto, hermanos míos, crean en la realidad del trabajo que deben realizar estas Grandes Potestades espirituales, invocadas durante estos plenilunios de Aries, Tauro y Géminis. Continúen la tarea de ayudar a la humanidad, difundir buena voluntad, establecer rectas relaciones humanas y restablecer con valor indomable, [i488] fe inquebrantable y firme convicción, la perspectiva, realmente espiritual, de que la humanidad no está sola.
Que la bendición del Cristo y de la Jerarquía sea con todos los verdaderos servidores, y los mantenga serenos en medio de la lucha.
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Mensaje de Pascua de 1945
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El trabajo de la Jerarquía durante los tres Festivales Espirituales mayores
Estando cercano el final de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1945 el Maestro Tibetano brindaba las siguientes indicaciones del trabajo de la Jerarquía durante los tres Festivales Espirituales mayores de dicho año:

La tarea de la Jerarquía consiste en descubrir y llegar a los hombres y mujeres iluminados de todas las iglesias, los partidos políticos, las organizaciones sociales, económicas y educativas, para que sea claro su propósito unido. Esto se hará por intermedio de los activos discípulos que trabajan en el mundo. Así se allanará el camino para la verdadera libertad de la humanidad, libertad que es aún un sueño y una esperanza, hasta en los países más democráticos.
Pero detrás de toda esta actividad, vigilada por los Guías espirituales de la raza, aunque determinada y complementada por la humanidad misma, estará la atención enfocada de la Jerarquía. Esta tensión espiritual que existe entre Sus Miembros, es más poderosa de lo que cualesquiera de ustedes sospecha. Una parte de Su trabajo preparatorio consiste en poner a disposición ciertas fuerzas y poderes espirituales que -por medio del esfuerzo complementario o suplementario, autoiniciado de la humanidad- hará que ese esfuerzo tenga éxito. Lo que la humanidad tiene que hacer ahora, y está haciendo ya, hasta cierto grado, es llegar a una correcta orientación respecto a los asuntos humanos.
Por lo tanto, observemos las tres fases del trabajo preparatorio que se está llevando a cabo ahora y tratemos de calcular los resultados, sí estas energías y potencias son liberadas por medio de la demanda invocadora de los hombres.
Las Fuerzas de Restauración
Ante todo tenemos la fase, ahora en progreso, que culminará en el momento de la Luna llena de Pascua, la cual está dedicada a planear una afluencia de las Fuerzas de Restauración. No interpreten mal estas palabras. La Jerarquía no se ocupa de la restauración del antiguo orden, ni de la forma de vivir de antes de la guerra, ni de la renovación de las teologías (religiosas, políticas y sociales) que rigieron el pasado y fueron mayormente responsables de la guerra. Se refiere a la restauración de naturaleza psicológica, y dará por resultado la restauración de la voluntad de vivir y la voluntad al bien. En consecuencia será fundamental y garantizará la nueva civilización y cultura. Esto es algo muy distinto.
Las Fuerzas de Restauración se ocupan de la visión, la integridad y las relaciones humanas, que subyacen en todo el problema de la hermandad del hombre. Si estas energías son liberadas en la Tierra, inutilizarán los esfuerzos del antiguo orden (política, religión y educación) para restaurar lo que fue y restablecer lo que existía antes de la guerra. Tratarán de contrarrestar dos tendencias, que deberán tenerse muy en cuenta durante el venidero ciclo de conferencias:
1.- La tendencia a cristalizar, a estimar lo desaparecido (esperemos que para siempre) y a sobreestimar lo viejo, caduco y, si puedo emplear la palabra, estancado.
2.- La tendencia a la excesiva fatiga y al total colapso, cuando termine la guerra. Esta tendencia se debe al peso de la guerra y a la tensión física y psicológica bajo lo cual el género humano ha sufrido durante tantos años.
Existe en ambas tendencias un gran peligro para el futuro de la raza; la Jerarquía determinó neutralizarlas hasta donde sea posible, mientras que las fuerzas del mal tratan ansiosamente de fomentarlas y nutrirlas. Existen peligros que los conductores inteligentes de la raza también reconocen. Este reconocimiento hará que lleguen lentamente a decisiones definitivas, porque comprenderán la necesidad de un ciclo de restauración antes de tomar decisiones finales y duraderas. Por lo tanto abogarán por un [e380] progreso más lento y por una más cuidadosa y aún prolongada investigación de la situación y las futuras posibilidades, deseables para los impacientes.
Estas nuevas y vivientes fuerzas restauradoras están bajo la dirección y el control de Aquel que podríamos llamar (hablando simbólica aunque realmente) el Espíritu de Resurrección. La Entidad espiritual viviente, actuando temporariamente bajo la dirección del Cristo, dará vivencia a los objetivos espirituales de los hombres y vida a sus proyectos. Engendrará nuevamente la vitalidad necesaria para complementar las tendencias de la nueva era y guiará a la humanidad fuera de la oscura caverna de la muerte, del aislamiento y del egoísmo, hacia la luz del nuevo día. Esta vida de resurrección afluirá a la humanidad en cierta medida durante la Pascua de este año, pero –durante los tres próximos períodos de Pascua– podrá afluir plenamente, si los hombres y mujeres de buena voluntad piensan con claridad, hablan con fuerza, demandan espiritualmente y complementan los planes internos con inteligencia.
En escala planetaria, y no simplemente en lo que respecta al género humano, este Espíritu de Resurrección es el oponente y el antagonista del Espíritu de la Muerte. La muerte física tiene lugar únicamente cuando la vitalidad psicológica y mental del individuo, de una nación o de la humanidad, desciende a cierto nivel. La humanidad ha respondido al proceso de la muerte durante los últimos 150 años; psicológicamente, ha estado regida por el egoísmo, y el egoísmo es la poderosa simiente de la muerte -muerte material, muerte psicológica y muerte mental. Esto está bien evidenciado en la nación alemana. Reflexionen sobre este enunciado y luego reconozcan que simientes y zonas de muertes similares (aunque en menor grado) existen en todas las naciones, aún en las más jóvenes del mundo. De allí la guerra y la destrucción de todas las vestiduras externas de la civilización.
Pero el trabajo del Ángel de la Muerte, por terrible que parezca al demostrarse hoy día en escala planetaria –aunque beneficia como sabemos a la intención y al propósito– cederá SU lugar al Espíritu de Resurrección.
El planeamiento de la actividad de esta restauración y resurrección lo está considerando ahora la Jerarquía, y le fue transferido a Ella por estar más cerca del hombre que Aquellos Que actúan en la Cámara del Concilio en Shamballa. Debe recordarse que el Espíritu de Resurrección es un Miembro de ese Concilio y Su Emisario elegido. Él (si puede permitirse personalizar lo impersonal) es en realidad el “Sol de la Rectitud”, Que puede surgir ahora “trayendo la curación en Sus alas”, llevar esta energía dadora de vida que contrarresta la muerte, la visión que da incentivo a la vida y la esperanza que puede restaurar a todas las naciones. En la Luna llena de marzo, que se eleve la demanda para que aparezca este Espíritu dador de vida. Elevada con tanta intensidad que la Jerarquía responda activamente y libere inmediatamente la potencia de este Espíritu en los corazones de los hombres de todas partes.
Todas estas fuerzas espirituales, que trabajan en este momento bajo la dirección del Guía de las Fuerzas de la Luz, el Cristo, están estrechamente relacionadas y su actividad se halla muy íntimamente sincronizada. En un sentido profundamente esotérico, todos trabajan unidos, porque en la familia humana existen quienes han pasado todas las etapas de respuesta. Este triple trabajo de la Jerarquía prosigue, por lo tanto, simultáneamente desde el punto de vista del tiempo. Las Fuerzas de Restauración evocan en pequeña escala, respuesta de los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo y de los discípulos de todas partes. A medida que se refuerza su moral psicológica y se fortalece su voluntad de vivir y su voluntad al bien, se sentirá un efecto inmediato en amplia escala; el trabajo del Espíritu de Resurrección entonces se intensificará, y ya está haciendo sentir su presencia. Cada vez hay más personas progresistas, que esperan con mayor convicción y valor que se establezca un mundo mejor; lo que hasta ahora había sido un pensamiento ansioso y un deseo emocional, está cediendo lentamente su lugar a una actitud más práctica; su claro pensar y su fija determinación, son mucho más activos y los planes mejor proyectados, porque ambos pensamientos y planes, se basan hoy en realidades; empiezan también a reconocer esos factores y condiciones que no deben ser restablecidos, y este punto es de gran importancia.
En la etapa que ahora estamos atravesando, las personas que responden se dividen en tres categorías:
El soñador visionario, o la persona bien intencionada pero impráctica, cuyas ideas, planes mundiales y sugerencias sobre el orden mundial, abarrotan los escritorios de los guías mundiales y de esos grupos y organizaciones que tratan prácticamente proyectar el futuro. Sus sueños e ideas se ocupan de proyectos los cuales el mundo de hoy no está preparado ni lo estará durante varios miles de años. Les resulta fácil presentar utopías imposibles que no tienen la más mínima relación con las cosas hoy se necesitan y que podrían ser posibles. El número de estas personas forma legión y constituyen en este momento un obstáculo definido. Una visión de lo imposible no es un tipo de visión que evitará a los pueblos perecer. Debido a la incapacidad de llegar a contraer compromiso y enfrentar las cosas tales como son, estas personas y aquellos a quienes influyen, son llevados a la desesperación y a la desilusión.Las personas inteligentes del mundo, movidas por el espíritu de buena voluntad y por la convicción de que las cosas deben cambiar. A menudo vacilan por la magnitud de la tarea a emprender, y esto las conduce con frecuencia a adoptar una de las tres posiciones siguientes:
1.- Descender a las profundidades del pesimismo, basado en una capacidad real para sentir el alcance del problema y valorar los recursos disponibles. Esto puede llevarlos a la inactividad.
2.- Dejar la solución de los problemas a los estadistas entrenados, diplomáticos y políticos, dispuestos a ayudarlos cuando -pero sólo cuando- se ha tomado una decisión. Esto conduce a transferir la responsabilidad. Sin embargo, debido a que la guerra involucró a las personas de todos los países y a todas las poblaciones, la reconstrucción del mundo debe hacerse en la misma escala.
3.- Asumir la responsabilidad, ventilar los abusos que deben corregirse, discutir los planes propuestos y, desde su ángulo particular de visión, ponerse a trabajar para establecer, dentro de su capacidad, las rectas relaciones humanas. Esta actitud de responsabilidad y la consiguiente actividad pueden conducir a errores, pero en el esfuerzo conjunto satisfará la demanda de acción correcta en una emergencia, pero esta vez una emergencia mundial.
Las personas partidistas y de tendencia nacionalista que tratarán de explotar la situación mundial para sus propios fines inmediatos y beneficiar a su propia nación o grupo particular. Estas personas, que residen en todas las naciones, están egoístamente motivadas; no se preocupan por la humanidad, ni sienten simpatía ni interés por nada ni por nadie, [i461] sino por su propio partido político y los intereses reaccionarios de algún grupo nacional. Ven en la actual situación mundial una gran oportunidad para dirigir movimientos que beneficien a un individuo, clase o nación. Al hacerlo, poseen, con frecuencia, un amplio conocimiento de los asuntos y son políticos muy agudos, pero todo lo que saben debe ser aplicado y complementado en tal forma, que logre sus estrechos fines, sin importarles lo que cueste al resto del mundo. Estas personas son por lo general una gran mayoría. Su actitud conduce inevitablemente a la dificultad y obstaculiza el trabajo de restauración; impide a quienes tratan de dar a la entera familia humana una forma de vida más sólida que hasta ahora y una motivación más sana e inteligente en las relaciones internacionales. A estas personas hay que temerles en la futura conferencia de San Francisco. Los aislacionistas de todas las naciones, particularmente de los Estados Unidos, el idealismo nacional francés y la obsesión de ciertos factores sobre fronteras en la raza polaca, deberán ser vigilados, ya que esas actitudes pueden ser explotadas por los [e383] intereses malignos y egoístas que (detrás de la escena) tratan de impedirle al mundo lograr ese equilibrio que le permitirá vivir tranquilo. Sin embargo, estos tres grupos indican la exitosa actuación de las Fuerzas de Restauración, las cuales comienzan experimentalmente su trabajo y preparan el camino para una más plena expresión de las intenciones del Espíritu de Resurrección, después de la futura Luna llena de marzo (Aries) y durante los tres años futuros.
Las Fuerzas de Iluminación
La comprensión de la necesidad de la humanidad y la cuidadosa apreciación de lo que debe realizarse para satisfacer esa necesidad, despertó en los hombres de buena voluntad la respuesta a las Fuerzas de Restauración; esto ha conducido a la insistente demanda de que se inicie la segunda parte del trabajo jerárquico, fase que está dirigida hacia actividades y desarrollos de ese espíritu invocador que pondrá a las Fuerzas de la Iluminación en contacto con la humanidad para que entre en actividad.
Estas fuerzas pueden actuar [i462] plenamente y dominar hasta 1949 las mentes de los hombres, si los pueblos del mundo pueden ser organizados para permanecer con intención masiva detrás de ese tipo de estadistas que trata de obtener el mayor bien para el mayor número, ver al mundo como un gran todo interdependiente y se niega a ser desviado por los clamores de las pequeñas mentes egoístas o las demandas de las fuerzas reaccionarias, que existen en todos los países.
Las Fuerzas de Iluminación están siempre presentes en la Tierra en pequeña escala, influyendo las mentes del nuevo grupo de servidores del mundo, de los trabajadores altruistas de la humanidad y de los pensadores de todas las escuelas de pensamiento, activos en los campos del mejoramiento humano; trabajan por intermedio de todos los que realmente aman a sus semejantes, son incapaces de influir las mentes de las personas egocéntricas y cerradas; poco pueden hacer con el aislacionista separatista; son ineficaces en lo que respecta a los teólogos de todos los grupos -políticos, religiosos o sociales; poco pueden hacer con el tipo mental que se concentra sobre los problemas personales o grupales (su grupo, que expresa sus ideas y trabaja a su manera) y que ni ellos ni el grupo se consideran relacionados con la entera humanidad.
Sin embargo, el común sufrimiento y el general reconocimiento de que las causas de la guerra residen en el egoísmo y en crueldad inherente, ampliaron grandemente el acercamiento de pueblos a la realidad y a la posibilidad, tal como existen hoy.
Eclesiásticos, estadistas, conductores de importantes grupos mundiales, admiten ya el fracaso de su iglesia, cuerpo legislativo o política, para traer el orden y la tranquilidad mundiales. Buscan ansiosamente nuevos sistemas de gobierno, nuevos y adecuados modos de vida y un método por el cual puedan establecer rectas relaciones humanas. Presentan un campo de expresión para las Fuerzas de Iluminación y les ofrecen la oportunidad de cambiar los modos de pensar humanos; son movilizados por las energías portadoras de luz en el planeta, de modo que la sabiduría, la comprensión y la habilidad en la acción, puedan caracterizar las actividades de los hombres en el futuro inmediato.
El organizador de estas Fuerzas en este momento es el Buddha, siendo el símbolo del esclarecimiento de la iluminación. Innumerables millones de personas a través de las edades Lo han reconocido como Portador de Luz desde lo alto. Sus Cuatro Nobles Verdades expusieron las causas de la dificultad humana y señalaron la cura. Su mensaje puede ser parafraseado en las siguientes palabras: Cesen de identificarse con las cosas materiales; adquieran un exacto sentido de los valores espirituales; cesen de considerar las posesiones y la existencia terrestre como de principal importancia; sigan el Noble Óctuple Sendero, el sendero de las rectas relaciones –rectas relaciones con Dios y entre sí–, así serán felices. Los pasos de este sendero son:
— Correctos Valores
— Correcta Palabra
— Correcto Modo de Vivir
— Correcto Pensar
— Correcta Aspiración
— Correcta Conducta
— Correcto Esfuerzo
— Correcto Arrobamiento o FelicidadSu antiguo Mensaje es tan nuevo hoy como lo fue cuando pronunció Sus palabras en la Tierra; hay una necesidad imperiosa de que se reconozca Su verdad y se sigan los “ocho modos correctos de vivir”, que permitirán a la humanidad alcanzar la liberación. Sobre cimientos de Su enseñanza Cristo erigió la superestructura de la hermandad del hombre, para constituir una expresión del Amor de Dios. Hoy, al observar al mundo destruido y devastado, la humanidad tiene una nueva oportunidad para rechazar los móviles y la filosofía egoísta materialista e iniciar esos procesos que -constante y gradualmente- traerán su liberación. Entonces los hombres podrán hollar el Camino Iluminado que conduce de vuelta a la divina Fuente de luz y amor.
El Buddha pudo señalar la meta e indicar el Camino porque había realizado la plena iluminación; el Cristo fue el ejemplo de Aquel que alcanzó la misma meta; el Buda abandonó el mundo después de alcanzar la iluminación; el Cristo volvió a nosotros, proclamándose la Luz del Mundo y nos mostró que podríamos también aprender a hollar el Camino Iluminado.
El Buddha, Cuyo Festival se celebra siempre en la Luna llena de Tauro, que este año cae en la última semana de abril, actúa hoy como agente de esa gran vida en Quien vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser, siendo Él Mismo la verdadera Luz del Mundo y el Iluminador planetario. Me refiero al Anciano de los Días (como lo denomina El Antiguo Testamento), al Dios de Amor, a Sanat Kumara, al Eterno Joven, Aquel Que Mantiene vivos a todos los hombres y Que conduce a toda Su creación por el sendero de evolución, hasta su consumación –consumación de la cual no tenemos la más mínima idea–. Año tras año, desde que el Buda alcanzó Su meta de iluminación, siempre se hizo un esfuerzo para acrecentar la afluencia de iluminación al mundo y arrojar la luz de la sabiduría, la experiencia y la comprensión (según se la denomina) en las mentes de los hombres. En cada Luna llena de Tauro éste ha sido el esfuerzo de las Fuerzas espirituales que cumplen la Voluntad de Dios. Este año [1945] harán un supremo esfuerzo durante los cinco días de la Luna llena (25 al 30 de abril), y en la conferencia de San Francisco se pondrá a prueba la eficacia de Su actividad. Les pediría que recuerden esto y les ruego se movilicen para este fin.
Un gran Triángulo de Fuerza será llamado a actuar durante esos cinco días que constituirá el núcleo por intermedio del cual trabajarán las Fuerzas de Iluminación. Las tres Vidas que controlan las energías que se espera serán liberadas para la iluminación de las mentes de los hombres son:
—El Señor del Mundo, la luz de la Vida Misma.
—El Buddha, el Señor de la Sabiduría, que trae luz espiritual a la Jerarquía y revela el propósito divino.
—El Cristo, el Señor de Amor, que presenta la demanda de la humanidad y actúa como Agente distribuidor de las Fuerzas de la Iluminación.Las Fuerzas de la Luz, en el plano físico, han rechazado a las fuerzas del mal y de la oscuridad y están llevando la guerra a un fin, por medio de la derrota de las Naciones del Eje.
Pero otra gran “división” de esas Fuerzas (si puedo emplear simbólicamente un término militar) está siendo movilizada y puede ser llevada al servicio activo en la Luna llena de Tauro, si la demanda es suficientemente fuerte, mentalmente poderosa y adecuadamente enfocada. Estas Fuerzas trabajan enteramente sobre el nivel mental y con las mentes de los hombres; su tarea es llevar a un fin la batalla entre las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas de la Oscuridad -no sólo físicamente, sino también mediante la inauguración de una era de recto pensar. Esto pondrá fin al ciclo actual de la angustia emocional, la agonía, el espejismo, la ilusión y los deseos materialistas, que forman hoy el canon de vida de los hombres, lo cual debe hacerse por medio de la voluntad espiritual, que actúa como iluminación en el plano mental y se demuestra como sabiduría y habilidad en la acción, motivada por la comprensión amorosa. Estos tres aspectos de la luz -el esclarecimiento mental, la iluminación que confiere la sabiduría y la comprensión amorosa- encuentran su perfecta expresión en el Señor del Mundo (al cual los ortodoxos llaman Dios) y en Sus reflejos, el Buda y el Cristo –el Primero trajo la Iluminación al mundo y el Segundo demostró la realidad del Amor de Dios–. Estas tres grandes expresiones de la divinidad (una de ellas tan divina que Lo podemos conocer sólo por intermedio de Sus representantes) pueden ser llamadas a una nueva y más potente actividad, mediante la correcta invocación en el momento de la Luna llena de Tauro. Los que pueden llevar a cabo este gran acto de invocación son las personas de mente espiritual de todas partes, los estadistas iluminados, los guías religiosos y los hombres y mujeres de buena voluntad, si pueden permanecer con intención masiva, particularmente durante todo el mes de abril, en la Pascua. Su ayuda también puede ser invocada por la gran necesidad de los hombres, mujeres y niños de todas partes que no pueden expresarlo, porque no saben a dónde dirigirse, pero cuyo llamado es oído y registrado.
Sin embargo, su trabajo debe ser enfocado y complementado mediante los intelectuales del mundo, “las personas prominentes que aman a la humanidad”, trabajan en distintas organizaciones y grupos dedicados al mejoramiento humano, y también por personas representativas y altruistas. Ellos deben recibir la afluencia de “sabiduría iluminada” y comprensión amorosa; hoy esto puede ser posible en forma nunca conocida. El éxito del esfuerzo que está siendo espiritualmente planeado depende de la capacidad del género humano de emplear la luz que ya posee, a fin de establecer rectas relaciones en sus familias, en sus comunidades, en su nación y en el mundo.
Este asunto de estar en posición de recibir y luego ser agente de la iluminación, es algo intensamente práctico. Se espera que la respuesta sea tan real que constituya una actividad grande y uniforme, que conmueva a toda persona reflexiva, y haga recaer la responsabilidad de establecer rectas relaciones humanas a los hombres y mujeres de buena voluntad y no a las sufrientes masas irreflexivas y no evolucionadas. Este punto importante debe tenerse en cuenta. Si las personas reflexivas y los ejecutivos del mundo permiten que el espíritu de la sabiduría y la comprensión, ilumine sus mentes, podrán actuar como distribuidoras de esa luz por medio de la planificación y la legislación iluminadas, afectando así a todo el mundo. Ésta es la inmediata oportunidad que está por delante, y cuando digo “inmediata”, me refiero a los días venideros del Festival de Wesak, que debería tener un efecto pronunciado sobre la Conferencia de San Francisco. También me refiero a los próximos cinco años, con sus cinco Festivales de Wesak que caen en cinco Lunas llenas de mayo o Tauro.
Este año marcará un esfuerzo culminante en la larga relación del Buda con la humanidad. Año tras año, desde que Él dejó la tierra, retornó a la humanidad trayéndole luz y bendición. Año tras año, libera esta luz y presenta la oportunidad a las Fuerzas de la Iluminación, para fortalecer Su aferramiento en las mentes de los hombres. El éxito de Su esfuerzo ha sido tan grande que condujo al acrecentamiento del conocimiento, a la gloria de la ciencia moderna y a la difusión de la educación, que caracterizó a los últimos quinientos años. El conocimiento es la marca distintiva de nuestra civilización, y fue siempre mal aplicado y dedicado al egoísmo de los hombres, y ha sido algo impersonal personalmente aplicado, y esto debe terminar. Ahora otra fase de esa luz puede empezar a demostrarse como resultado del pasado y eso es Sabiduría. Sabiduría es la aplicación iluminada del conocimiento, por medio del amor, a los asuntos de los hombres. Es comprensión, vertiéndose en todas partes como resultado de la experiencia.
Por lo tanto, exhorto a cada uno de ustedes a prestar un gran servicio de demanda e invocación en favor de la humanidad -demanda para la afluencia de luz sobre las decisiones de los hombres. Quisiera que pidan y esperen la iluminación necesaria para quienes tienen que tomar una decisión en favor de los hombres de todas partes. Su iluminación individual nada tiene que ver con esta demanda. Lo que se requiere es un móvil altruista, el cual debe estar detrás de la demanda individual y grupal. Ustedes están demandando percepción esclarecida e iluminada, para quienes deben guiar el destino de las razas, las naciones y los grupos mundiales. Sobre sus hombros descansa la responsabilidad de emprender una sabia acción, basada en la comprensión mundial, en bien de la colaboración internacional y en el establecimiento de rectas relaciones humanas.
Durante todo este mes de abril, hasta el primero de mayo, el deber principal es comprender esto. Hoy los exhorto a apoyar a las Fuerzas de Iluminación. Como individuos, deben trabajar para tener una mente abierta y receptiva, libre de prejuicio o partidismo nacional; como individuos, deben pensar en términos más amplios, de un solo mundo y de una sola humanidad. La masa que piensa correctamente y la demanda convincente de los que como ustedes tratan de servir al Cristo, puede respaldar a los legisladores del mundo, traer grandes resultados y liberar las Fuerzas de Iluminación en forma nueva y poderosa.
La concentración sobre el trabajo que debe realizarse es de tanta importancia y exigirá actividades tan prácticas, que ya no escribiré más sobre ello. Deseo mantener claros los problemas inmediatos. Más adelante consideraremos las Fuerzas de Reconstrucción. Quisiera terminar este mensaje con palabras escritas hace muchos años. Expresan la actitud y la orientación necesarias.
Les pido que abandonen sus antagonismos y antipatías, sus odios y diferencias raciales y que traten de pensar en términos de una familia, una Vida y una humanidad.
